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lunes, 10 de abril de 2017

Cristianos de Oriente: ¿Quiénes son los coptos?


La minoría cristiana más importante hoy en el mundo árabe

Los coptos forman la minoría cristiana más importante en el mundo árabe por sus números que llegan a contar entre 18 y 20 millones, no solamente en Egipto sino también en los otros países árabes donde viven y trabajan.
Históricamente, los coptos pertenecen a la iglesia madre de Alejandría, bautizada por San Marcos el Evangelista en el primer siglo. El patriarcado de Alejandría fue uno de los más importantes con un territorio que llegaba hasta la actual Libia. El nombramiento copto tiene su origen en la palabra griega aigyptios (egipcio) y con la llegada del Cristianismo, la palabra “copto” se refería a la religión cristiana que venía de Egipto.
La lengua copta es un desarrollo de la lengua egipcia antigua que fue escrita en letras griegas con la adición de seis letras del demótico para representar a sonidos no existentes en le lengua griega. El copto empezó a florecer como lengua literaria desde el siglo II puesto que llegó a ser la lengua litúrgica de la iglesia copta. Los coptos de Egipto empezaron a usar la lengua árabe después de la llegada del Islam, es decir que pertenecen a los cristianos arabo hablantes de la zona que no eran árabes de origen.
El Patriarcado de Alejandría fue el primero entre otras iglesias orientales en adoptar el monofisismo, declarando su oposición al Consejo ecuménico de Calcedonia del año 451. Los coptos que rechazaron al Concilio se agruparon con los jacobitas, mientras los que aceptaron el Concilio con el tiempo se juntaron con la iglesia melquita, adoptando la liturgia bizantina. El año 1895, los coptos se dividieron entre una iglesia copta católica y otra ortodoxa.
Los monasterios del desierto forman uno de los signos más importantes del Cristianismo copto, que atestiguan la vida monástica del desierto egipcio. Durante siglos, estos monasterios acogieron a monjes y santos, desarrollando una literatura cristiana que dio frutos en manuscritos y textos muy importantes para la liturgia cristiana, tanto oriental como occidental.
Por poner un ejemplo, podemos mencionar al monasterio de San Miguel en Fayum, con su famosa colección de manuscritos conocida como la colección Morgan, que incluye textos teológicos que remontan a los años 832 y 914 d. C. donde encontramos libros completos del Antiguo Testamento, Evangelios del Nuevo Testamento, homilías, discursos, actos de mártires y vidas de santos.
Otro monasterio digno de mencionar será el de Santa Catalina en el Sinaí, considerado como uno de los más antiguos monasterios cristianos del mundo, construido entre  548 y 565 con una biblioteca que contiene libros únicos tales como el Sinaiticus siriaco y el Codex Sinaiticus (hasta el 1859). Cabe mencionar que todos los manuscritos estudiados y reconocidos como textos verdaderos del Nuevo Testamento, tanto en griego como en copto, provienen de Egipto.
En la época islámica, la lengua árabe llegó a ser la lengua materna de todos los cristianos coptos y gradualmente remplazó a la lengua copta que se conserva como lengua litúrgica de la iglesia. Eso hizo que los cristianos coptos tengan la preocupación de poder perder poco a poco su cultura. Por eso, empezaron a escribir libros para conservar esta cultura y este legado cristiano importante.
En el siglo XIII por ejemplo, los coptos escribieron unos de los más importantes resúmenes de la teología copta, tales como ¨Mağmū usūl ad dīn wa masmū mahsūl al yaqīn¨ de Ibn Al Assal, ¨Al Ğauharah an nafīsah fi ´ulūm al kanīsah¨ de Yuhanna bin Sabba´ y la obra de Šams Arriyāsah Abi Al Barakāt bin Kabar ¨ Misbāh adhulmah fi īdāh al jidmah¨.
Actualmente, los cristianos coptos viven en Egipto como ciudadanos de segunda categoría y sufren muchas injusticias, que llegan hasta la persecución. Eso hace que muchos buscan una alternativa en la emigración hacia otros países extranjeros. Existen comunidades coptas en muchos países del mundo árabe y de diáspora en varios países de Europa, África, Australia y las Américas.

martes, 7 de febrero de 2017

Papa Francisco a evangélicos: “Tenemos el mismo bautismo, caminemos juntos” 500º aniversario de la Reforma, el Pontífice exhorta a dejar atrás el "rencor" y las luchas de antaño por motivos políticos y de poder


Papa Francisco a evangélicos: “Tenemos el mismo bautismo, caminemos juntos”


“Tenemos el mismo bautismo, tenemos que caminar juntos”, expresó el papa Francisco ante 23 miembros de la delegación ecuménica de la Iglesia evangélica en Alemania a quienes recibió en audiencia en la mañana de este lunes, 6 de febrero de 2017, en el Vaticano.
La Reforma puso a los fieles unos contra otros, como rivales y competidores; el Papa lamentó que por demasiado tiempo se haya alimentado “la hostilidad” y las “luchas” por intereses “políticos y de poder”.
“Es significativo que, con motivo del 500º aniversario de la Reforma, cristianos evangélicos y católicos aprovechen la ocasión de la conmemoración común de los eventos históricos del pasado para poner nuevamente a Cristo en el centro de sus relaciones”, añadió.
El Pontífice invitó a redescubrir “las fuentes comunes de la fe”, “la consolidación de la memoria en la oración y la caridad, y la colaboración concreta en la difusión del Evangelio”.
Entretanto, pidió que ambas Iglesias se pongan al servicio de los demás para que el camino hacia la plena unión pueda llegar con mayor rapidez.
Lutero y los reformadores 
Francisco citó a Benedicto XVI para reiterar que la “cuestión sobre Dios” y sobre cómo “poder tener un Dios misericordioso” era “la pasión profunda, el impulso de la vida y de todo el camino” de Martín Lutero.
Así, recordó que lo que animaba a los reformadores era al final “indicar el camino hacia Cristo”. Precisamente es esto “lo que debe importarnos también hoy, después de haber emprendido, gracias a Dios, un camino común”.
“Este año de conmemoraciones nos ofrece la oportunidad de cumplir un ulterior paso hacia adelante, mirando al pasado sin rencores, pero según Cristo y en comunión con Él, para proponer a los hombres y mujeres de nuestro tiempo la novedad radical de Jesús, la misericordia sin límites de Dios: precisamente lo que los Reformadores en su tiempo querían estimular”, explicó.
Luchas políticas y de poder
En varias localidades de Alemania se conmemora la Reforma y se realizan eventos comunes donde participan también católicos, obispos y sacerdotes.
Francisco aceptó que fue trágico cuando los reformadores llamaron a la renovación suscitando progresos que han traído la “división entre los cristianos”. “Los fieles ya no se sintieron hermanos y hermanas en la fe, sino rivales y competidores”.
También lamentó que por demasiado tiempo se haya alimentado “la hostilidad” y las “luchas” por intereses “políticos y de poder, a veces sin ni siquiera sin escrúpulos en usar la violencia los unos contra los otros, hermanos contra hermanos”.
Igualmente dio gracias a Dios por que hoy “finalmente ‘despojémonos de todo peso’, fraternalmente corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús”, (cfr. Hebreos 12, 1-2).
“Les agradezco porque, con esta mirada, tienen la intención de acercase a nosotros, con humildad y franqueza, y a un pasado que nos da dolor, y por compartir pronto un importante gesto de penitencia y de reconciliación: una función ecuménica, titulada Resanar la memoria – el testimonio de Jesucristo”.
Acciones ecuménicas 
El Obispo de Roma reconoció los esfuerzos comunes de católicos y evangélicos en Alemania, donde inició la Reforma en 1571, a través de la oración y otros gestos ecuménicos para “purificar” en Dios la memoria para ser “renovados interiormente e invitados por el Espíritu a llevar a Jesús al hombre de hoy”.
Sucesivamente rememoró otras incitativas y signos ecuménicas previstos este año, “como el peregrinaje a Tierra Santa, el congreso bíblico conjunto para presentar juntos las nuevas traducciones de la Biblia y la jornada ecuménica dedicada a la responsabilidad social de los cristianos”.
Con todas estas citas -manifestó Francisco- “ustedes tienen el ánimo de dar una configuración concreta a la fiesta de Cristo, que en ocasión de la conmemoración de la Reforma, piensan celebrar juntos”.
Fuente común: fe en Cristo 
“El redescubrimiento de las fuentes comunes de la fe, la consolidación de la memoria en la oración y la caridad, y la colaboración concreta en la difusión del Evangelio y servir a los demás son impulsos para proceder con mayor rapidez en el camino”, destacó.
El Papa indicó que gracias a una renovada “comunión espiritual” de decenios de “camino ecuménico”, hoy es posible que católicos y evangélicos en Alemania puedan deplorar juntos “el fracaso” de ambas partes por no llegar a la “unidad en el contexto de la Reforma” y “la evolución posterior”.
“Al mismo tiempo, en la realidad del único bautismo que nos hace hermanos y hermanas y en la escucha común del Espíritu, sabemos, en una diversidad reconciliada ahora, apreciar los dones espirituales y teológicas que de la Reforma hemos recibido”.
Francisco mencionó su viaje el 31 de octubre a Lund, Suecia, donde agració al Señor por esto y pidió perdón por el pasado. Para el futuro –agregó– “deseo confirmar nuestra llamada sin retorno a testimoniar juntos el Evangelio y a proseguir en el camino hacia la plena unidad”.
“Haciéndolo juntos nace también el deseo de ir más allá, en nuevos recorridos”.  Y preguntó: ¿podemos compartir con nuestro hermanos y hermanas en Cristo? ¿podemos hacer juntos otros pedazo del camino?
Diferencias morales 
De esta manera, aceptó que aún quedan “diferencias en cuestiones de fe y moral”, desafíos que quedan en el “camino hacia la visible unidad”, la cual “anhelan nuestros hermanos”.
“El dolor se siente especialmente en marido y mujer que pertenecen a diferentes denominaciones”.
Así exhortó a un mayor compromiso, “con la oración constante y con todas las fuerzas, para superar los obstáculos restantes, intensificando el diálogo teológico y fomentando la colaboración entre nosotros, sobre todo en el servicio a los que más sufren y la protección de la Creación amenazada”.
“La llamada urgente de Jesús a la unidad nos interpela, como también toda la familia humana, en un periodo en el cual experimenta graves laceraciones y nuevas formas de exclusión y marginación. También en esto es grande nuestra responsabilidad”.
El Padrenuestro para terminar 
“Con la esperanza de que este encuentro incremente aún más la comunión entre nosotros, pido al Espíritu Santo, creador y renovador de la unidad, que les fortalezca en el camino común con el consuelo que viene de Dios (cf. 2 Cor 1,4) y les indique sus vías proféticas y audaces”.
Por último, invocó la bendición de Dios sobre los católicos y evangélicos presentes y sus “comunidades”. Francisco les pidió que, por favor, lo recordaran en la oración. Y el gesto se hizo más intenso cuando pidió a los presentes acompañarle rezando el Padrenuestro.
Un gesto ecuménico fue el acompañamiento de la delegación por parte del cardenal Marx, presidente de la Conferencia Episcopal alemana. El Papa aplaudió este camino de “comunión fraternal”, prosiguiendo con “valentía y decisión” hacia “una unidad siempre plena”.

martes, 20 de septiembre de 2016

El grito del papa Francisco: “La guerra nunca es santa, ¡sólo la Paz es santa!” El compromiso de 500 líderes religiosos en el mundo porque los vencedores con las armas son perdedores


“Hemos venido a Asís como peregrinos en busca de paz […]. “Nosotros no tenemos armas. Pero creemos en la fuerza mansa y humilde de la oración”, dijo hoy el papa Francisco en su discurso durante la ceremonia de clausura de la Jornada Mundial de Oración por la Paz en Asís (centro de Italia).
“No nos cansamos de repetir que nunca se puede usar el nombre de Dios para justificar la violencia. Sólo la paz es santa y no la guerra”, explicó Francisco frente a los líderes religiosos de las diferentes confesiones del planeta que participaron en el evento.
“En esta jornada, la sed de paz se ha transformado en una invocación a Dios, para que cesen las guerras, el terrorismo y la violencia”, dijo el Obispo de Roma, palabras que despertaron un aplauso interminable entre los participantes de las diferentes religiones que se reunieron en la Plaza de San Francisco de Asís.
“Continuando el camino iniciado hace treinta años en Asís, donde está viva la memoria de aquel hombre de Dios y de paz que fue san Francisco, ‘reunidos aquí una vez más, afirmamos que quien utiliza la religión para fomentar la violencia contradice su inspiración más auténtica y profunda”, agregó Francisco durante la ceremonia de clausura de la Jornada organizada por la Comunidad de San Egidio y que conmemora los 30 años de la iniciativa inaugurada por el papa Juan Pablo II.
Presentes en la primera fila el rabino Abraham Skorka, rector del Seminario Rabínico de Buenos Aires (Argentina); Abbas Shuman, Vicepresidente de la Universidad de Al-Azhar (Egipto) y Gijun Sugitani, Asesor Superior de la Escuela Tendai budista (Japón).
“La oración y la voluntad de colaborar nos comprometen a buscar una paz verdadera, no ilusoria: no la tranquilidad de quien esquiva las dificultades y mira hacia otro lado, cuando no se tocan sus intereses; no el cinismo de quien se lava las manos cuando los problemas no son suyos; no el enfoque virtual de quien juzga todo y a todos desde el teclado de un ordenador, sin abrir los ojos a las necesidades de los hermanos ni ensuciarse las manos para ayudar a quien tiene necesidad”, constató Francisco.
Y continuó: “Nuestro camino es el de sumergirnos en las situaciones y poner en el primer lugar a los que sufren; el de afrontar los conflictos y sanarlos desde dentro; el de recorrer con coherencia el camino del bien, rechazando los atajos del mal; el de poner en marcha pacientemente procesos de paz, con la ayuda de Dios y con la buena voluntad”.
Después de la introducción de Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de San Egidio, fue el turno del testimonio de una víctima de la guerra en Siria, Tamar Mikalli, quien huyó de Alepo. Asimismo, intervinieron el patriarca Bartolomé I y David Brodman, Rabino de Israel.
También participaron Koei Morikawa, patriarca de Tendai del budismo (Japón) y el Din Syamsuddin, presidente del Consejo de Ulemas (Indonesia). Así, el Papa pronunció su discurso.
Los presentes en pie rezaron juntos y desde Asís se leyó un apelo conjunto por la paz para el mundo.
Por ultimo, un momento de oración de silencio por las víctimas de las guerras, la firma del llamamiento de la paz y se encendieron dos candelabros para concluir con el intercambio del gesto de la paz.
El Pontífice se despidió a las 18.30 y se trasladó al helipuerto para regresar al Vaticano.

Discurso completo del Papa en la clausura de la ceremonia 
Santidades,
Ilustres Representantes de las Iglesias, de las Comunidades cristianas y de las Religiones, queridos hermanos y hermanas:
Os saludo con gran respeto y afecto, y os agradezco vuestra presencia. Hemos venido a Asís como peregrinos en busca de paz. Llevamos dentro de nosotros y ponemos ante Dios las esperanzas y las angustias de muchos pueblos y personas. Tenemos sed de paz, queremos ser testigos de la paz, tenemos sobre todo necesidad de orar por la paz, porque la paz es un don de Dios y a nosotros nos corresponde invocarla, acogerla y construirla cada día con su ayuda.
«Bienaventurados los que trabajan por la paz» (Mt 5,9). Muchos de vosotros habéis recorrido un largo camino para llegar a este lugar bendito. Salir, ponerse en camino, encontrarse juntos, trabajar por la paz: no sólo son movimientos físicos, sino sobre todo del espíritu, son respuestas espirituales concretas para superar la cerrazón abriéndose a Dios y a los hermanos. Dios nos lo pide, exhortándonos a afrontar la gran enfermedad de nuestro tiempo: la indiferencia. Es un virus que paraliza, que vuelve inertes e insensibles, una enfermedad que ataca el centro mismo de la religiosidad, provocando un nuevo y triste paganismo: el paganismo de la indiferencia.
No podemos permanecer indiferentes. Hoy el mundo tiene una ardiente sed de paz. En muchos países se sufre por las guerras, con frecuencia olvidadas, pero que son siempre causa de sufrimiento y de pobreza.
En Lesbos, con el querido Hermano y Patriarca ecuménico Bartolomé, he visto en los ojos de los refugiados el dolor de la guerra, la angustia de pueblos sedientos de paz. Pienso en las familias, cuyas vidas han sido alteradas; en los niños, que en su vida sólo han conocido la violencia; en los ancianos, obligados a abandonar sus tierras: todos ellos tienen una gran sed de paz. No queremos que estas tragedias caigan en el olvido. Juntos deseamos dar voz a los que sufren, a los que no tienen voz y no son escuchados. Ellos saben bien, a menudo mejor que los poderosos, que no hay futuro en la guerra y que la violencia de las armas destruye la alegría de la vida.
Nosotros no tenemos armas. Pero creemos en la fuerza mansa y humilde de la oración. En esta jornada, la sed de paz se ha transformado en una invocación a Dios, para que cesen las guerras, el terrorismo y la violencia. La paz que invocamos desde Asís no es una simple protesta contra la guerra, ni siquiera «el resultado de negociaciones, compromisos políticos o acuerdos económicos, sino resultado de la oración» (JUAN PABLO II, Discurso, Basílica de Santa María de los Ángeles, 27 octubre 1986: L’Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española [2 noviembre 1986, 1]). Buscamos en Dios, fuente de la comunión, el agua clara de la paz, que anhela la humanidad: ella no puede brotar de los desiertos del orgullo y de los intereses particulares, de las tierras áridas del beneficio a cualquier precio y del comercio de las armas.
Nuestras tradiciones religiosas son diversas. Pero la diferencia no es para nosotros motivo de conflicto, de polémica o de frío desapego. Hoy no hemos orado los unos contra los otros, como por desgracia ha sucedido algunas veces en la historia.
Por el contrario, sin sincretismos y sin relativismos, hemos rezado los unos con los otros, los unos por los otros. San Juan Pablo II dijo en este mismo lugar: «Acaso más que nunca en la historia ha sido puesto en evidencia ante todos el vínculo intrínseco que existe entre una actitud religiosa auténtica y el gran bien de la paz» (ID., Discurso, Plaza de la Basílica inferior de San Francisco, 27 octubre 1986: l.c., 11). Continuando el camino iniciado hace treinta años en Asís, donde está viva la memoria de aquel hombre de Dios y de paz que fue san Francisco, «reunidos aquí una vez más, afirmamos que quien utiliza la religión para fomentar la violencia contradice su inspiración más auténtica y profunda» (ID., Discurso a los representantes de las Religiones, Asís, 24 enero 2001), que ninguna forma de violencia representa «la verdadera naturaleza de la religión. Es más bien su deformación y contribuye a su destrucción» (BENEDICTO XVI, Intervención en la Jornada de reflexión, diálogo y oración por la paz y la justicia en el mundo, Asís, 27 octubre 2011). No nos cansamos de repetir que nunca se puede usar el nombre de Dios para justificar la violencia. Sólo la paz es santa y no la guerra.
Hoy hemos implorado el don santo de la paz. Hemos orado para que las conciencias se movilicen y defiendan la sacralidad de la vida humana, promuevan la paz entre los pueblos y cuiden la creación, nuestra casa común.
La oración y la colaboración concreta nos ayudan a no quedar encerrados en la lógica del conflicto y a rechazar las actitudes rebeldes de los que sólo saben protestar y enfadarse.
La oración y la voluntad de colaborar nos comprometen a buscar una paz verdadera, no ilusoria: no la tranquilidad de quien esquiva las dificultades y mira hacia otro lado, cuando no se tocan sus intereses; no el cinismo de quien se lava las manos cuando los problemas no son suyos; no el enfoque virtual de quien juzga todo y a todos desde el teclado de un ordenador, sin abrir los ojos a las necesidades de los hermanos ni ensuciarse las manos para ayudar a quien tiene necesidad. Nuestro camino es el de sumergirnos en las situaciones y poner en el primer lugar a los que sufren; el de afrontar los conflictos y sanarlos desde dentro; el de recorrer con coherencia el camino del bien, rechazando los atajos del mal; el de poner en marcha pacientemente procesos de paz, con la ayuda de Dios y con la buena voluntad.
Paz, un hilo de esperanza, que une la tierra con el cielo, una palabra tan sencilla y difícil al mismo tiempo. Paz quiere decir Perdón que, fruto de la conversión y de la oración, nace de dentro y, en nombre de Dios, hace que se puedan sanar las heridas del pasado. Paz significa Acogida, disponibilidad para el diálogo, superación de la cerrazón, que no son estrategias de seguridad, sino puentes sobre el vacío. Paz quiere decir Colaboración, intercambio vivo y concreto con el otro, que es un don y no un problema, un hermano con quien tratar de construir un mundo mejor. Paz significa Educación: una llamada a aprender cada día el difícil arte de la comunión, a adquirir la cultura del encuentro, purificando la conciencia de toda tentación de violencia y de rigidez, contrarias al nombre de Dios y a la dignidad del hombre.
Aquí, nosotros, unidos y en paz, creemos y esperamos en un mundo fraterno. Deseamos que los hombres y las mujeres de religiones diferentes, allá donde se encuentren, se reúnan y susciten concordia, especialmente donde hay conflictos. Nuestro futuro es el de vivir juntos. Por eso, estamos llamados a liberarnos de las pesadas cargas de la desconfianza, de los fundamentalismos y del odio. Que los creyentes sean artesanos de paz invocando a Dios y trabajando por los hombres. Y nosotros, como Responsables religiosos, estamos llamados a ser sólidos puentes de diálogo, mediadores creativos de paz. Nos dirigimos también a quienes tienen la más alta responsabilidad al servicio de los pueblos, a los Líderes de las Naciones, para que no se cansen de buscar y promover caminos de paz, mirando más allá de los intereses particulares y del momento: que no quede sin respuesta la llamada de Dios a las conciencias, el grito de paz de los pobres y las buenas esperanzas de las jóvenes generaciones. Aquí, hace treinta años, san Juan Pablo II dijo: «La paz es una cantera abierta a todos y no solamente a los especialistas, sabios y estrategas. La paz es una responsabilidad universal» (Discurso, Plaza de la Basílica inferior de San Francisco, 27 octubre 1986: l.c., 11). Asumamos esta responsabilidad, reafirmemos hoy nuestro sí a ser, todos juntos, constructores de la paz que Dios quiere y de la que la humanidad está sedienta.

martes, 13 de septiembre de 2016

Jerusalén, cristianos y musulmanes unidos por la música La escuela de música de la Custodia de Tierra Santa, un puente entre pueblos que han sufrido mucho


Violín




“La música es capaz de edificar y alimentar uniones felices entre personas que, por origen y pertenencia religiosa, son o se perciben extraños y distintantes, a veces incluso enemigos. La música tiende colaboraciones y complicidades inimaginables. Es lo que expertimento a diario”.
Son palabras de David Grenier, canadiense, 39 años, franciscano: desde hace dos años dirige el Instituto Magnificat, escuela de música de la Custodia de Tierra Santa situada en Jerusalén, en la Ciudad Vieja, en el convento de San Salvador.
La fundó en 1995 el organista del Santo Sepulcro, el músico y padre Armando Pierucci, que comenzó a dar lecciones a un minúsculo grupo de chicos sobre un viejo piano que estaba inutilizado en el convento.
Hoy la escuela, que es posible frecuentar desde los 4-5 años de edad, tiene 200 estudiantes cristianos y musulmanes. Los profesores son 23: algunos cristianos, la mayoría judíos.
Se han formado tres coros y dos orquestas que se exhiben regularmente en Tierra Santa y en muchos otros países europeos.
La relación entre los chicos
“La pertenencia religiosa es un factor que no influye, tanto es así que no sabría decirte con exactitud ni si quiera cuántos de nuestros estudiantes son cristianos y cuantos musulmanes. En esta escuela cuidamos con gran escrúpulo de cada uno de los chicos. El cristiano no se ocupa solo de los “suyos”, su dedicación está destinada a todos: este es el principio que guía nuestro instituto”, afirma el padre David.
Y añade: “Entre los niños y los chicos la religión no es motivo de división: lo que cuenta para ellos es tener al lado a los amigos, hacer música juntos y poderla ofrecer al público. Su satisfacción y su felicidad, cuando tocan en la orquesta, son palpables”.
Rita y su violín
A las palabras del franciscano se unen las de Rita Tawil, de 15 años, musulmana, estudiante de violín, que cuenta: “¡La relación entre los estudiantes musulmanes y cristianos es óptima! Muchos de mis amigos son de fe cristiana: en mi ambiente es algo normal”.
“Frecuento el Magnificat desde que era pequeña y me he encontrado siempre bien. Considero la música no sólo una forma de comunicación, sino un estilo de vida, especial y diferente a cualquier otro, por lo tanto aprecio mucho la oferta formativa y la oportunidad que el instituto ofrece a las jóvenes generaciones de Jerusalén”.
Oportunidades de trabajo
En 2003 el Magnificat firmó un convenio con el Conservatorio Arrigo Pedrollo de Vicenza: sigue por lo tanto los programas de los conservatorios italianos y otorga diplomas reconocidos por la Unión Europea.
Hace dos años, además, siempre en colaboración con el instituto vicentino, comenzó el primer ciclo universitario.
“Nosotros franciscanos, junto a todo el cuerpo docente, nos empeñamos para que el Magnificat sea un instituto de excelencia, capaz de formar músicos cualificados que puedan continuar sus estudios también en el extranjero o trabajar en Tierra Santa”, dice el padre David.
“En el mundo palestino, también gracias a la actividad de nuestra escuela y a los muchos conciertos organizados, el interés por la música ha aumentado sensiblemente a lo largo de los años y se han fundado diversas escuelas: hay por ejemplo una en Belén y otra en Ramala”.
“Nuestros jóvenes encuentran fácilmente trabajo. A diferencia de lo que ocurre en Italia, aquí se puede vivir de la música”.
Laboratorio de paz
En esta tierra tan duramente castigada durante décadas de desencuentros y tensiones el Magnificat es un laboratorio de buena convivencia.
“Es un ejemplo feliz que puede animar a otros a caminar en la misma dirección”, subraya el padre David.
“Soy consciente de que nuestra obra es algo pequeño, una gota en el mar, sin embargo creo que, como dice el papa Francisco, la paz es de verdad un trabajo artesanal, un trabajo que para nosotros está fundado en el cuidado y la educación paciente de cada chico”.
“Una sociedad cambia cuando empieza a mutar la mentalidad de cada una de las personas”, asegura.
“Niños, jóvenes y adultos de fe diferente, frecuentando nuestra escuela cada día, aprenden a comprenderse los unos a los otros, a quererse y a respetarse evitando de construir los muros de la desconfianza y la sospecha“, continúa.
Aquí las relaciones son serenas, no solo entre los cristianos y los musulmanes sino también entre los profesores judíos y los estudiantes musulmanes y sus familias. Desde este punto de vista, nuestro instituto, fiel al espíritu que anima la presencia franciscana en Tierra Santa, intenta ser un puente entre dos pueblos que han sufrido mucho”.
Papel estratégico
Para forjar esta laboriosa convivencia entre personas de creencias diferentes, que se convierte en algo vital para toda la comunidad, la música desarrolla un papel estratégico.
“Estoy convencido que es una dimensión constitutiva del hombre y por eso irrenunciable para la existencia”, concluye el padre David.
“La música alcanza cada persona y permite conocer el alma humana. Yo estoy estudiando árabe pero sé que no tendré nunca la mentalidad de un árabe: sin embargo, cuando escucho tocar a un músico árabe, yo sé de él. La música es incomparable para construir vínculos entre los humanos y con Dios”.
Reflexionando sobre su experiencia en el Magnificat, Rita obsderva: “En cuanto lenguaje universal, la música consigue unir jóvenes y adultos de origen o religión diversa, es de gran ayuda en la construcción de una convivencia. Cuando toco con otra persona no pienso en sus creencias o su pasado: mi único pensamiento es cómo poder hacer juntos buena música”.

viernes, 19 de agosto de 2016

“Yo defiendo a cristianos y judíos del mal para ser verdadera musulmana” La periodista Mahassen Haddara agradece al papa Francisco su contribución al respeto a los musulmanes




Después de las explosiones en la ciudad de Al Qaa, en Líbano, Mahassen Haddara, una periodista musulmana del mismo país publicó en su muro de Facebook: “¡Por Allah! Llevaré conmigo mi Islam e iré hasta Al Qaa porque el cristianismo está llamando… ¡Vamos todos!”.
Después del asesinato del padre Jacques Hamel, publicó esta oración:
“¡Oh, María! ¡Jesús! ¡No demoréis! Te suplicamos, Madre del mundo, que pidas a Jesús por su pronta venida, porque ya no podemos soportar lo que está sucediendo… Nuestro mundo, desde Jerusalén a Irak, sufre divisiones… Nuestras iglesias y mezquitas están siendo profanadas, nuestros sacerdotes asesinados, nuestros hijos asesinados, y estamos desamparados… Te suplico, Madre, que nos ayudes con tu oración… Jesús, no tardes…”.
Aleteia siguió y tradujo las publicaciones de Haddara, unos mensajes excepcionales dirigidos al mundo entero escritos con la pasión de una musulmana del torturado Oriente Medio.
Nuestra historia alentó la cobertura mediática de una televisión mexicana y en otros lugares. Su mensaje asombró a algunos, que pidieron que verificara estas palabras; no es de sorprender que internet, siendo como es, también haya facilitado las tácticas de intimidación de algunos, pero Haddara sigue profundizando en sus sentimientos escribiendo en su página:
“Ayer recibí mensajes desde Estados Unidos y desde la Unión Europea pidiendo que autentificara mis palabras, como arabomusulmana, en favor de la paz entre religiones (…). Mi respuesta fue: ‘Sí, soy una mujer musulmana transmitiendo paz al mundo’”.
Haddara afirmó que el haber traducido su mensaje al inglés ha supuesto una mayor expansión de su alcance: “Mi mensaje de invitación al diálogo y la paz entre religiones y pueblos ha llamado a todas las puertas, y ha sido bien recibido (…). Y así es como podemos derrotar al mal y a la guerra”. 
Durante una entrevista con la edición árabe de Aleteia, Haddara declaró que “el terrorismo está atacando las semillas de la humanidad y ha desgarrado las fronteras geográficas (…). Yo levanto la voz frente al terrorismo y digo: ‘¡En nombre de la humanidad y los libros celestiales: la Torá, la Biblia y el Corán! ¡Defenderé al judaísmo si los judíos son oprimidos, protegeré al cristianismo de todo mal, [para así poder] sentirme una auténtica musulmana! Mantendré esta postura como mujer arabomusulmana y me enfrentaré a esta guerra defendiendo la humanidad a través de mi bolígrafo y mi voz’”.
Haddara continuó: “Solía pensar que el logro más importante de la humanidad en el siglo XXI fue la Carta de las Naciones Unidas, pero la última intervención del papa Francisco [en el avión papal de regreso de Polonia] fue más allá de lo que se ha venido diciendo durante este último siglo, puesto que —delante de cristianos— bendijo con sus palabras a los musulmanes: ‘Si yo hablara de violencia islámica, debería hablar también de violencia católica. No todos los islámicos son violentos’”.

Más para leer: Papa Francisco: “El mundo está en guerra, pero no es una guerra de religión”


La periodista expresó su deseo de conocer algún día al papa Francisco: “El 19 de agosto celebramos el Día Internacional de la Asistencia Humanitaria. Espero que el papa sea coronado con el galardón de la humanidad y confío en poder conocerle algún día para agradecerle el haber honrado a los musulmanes y por la verdad que reveló el año pasado a un periódico español, cuando criticó que las grandes potencias hablaran de diálogo y paz al mismo tiempo que fabrican y venden armas… Espero poder conocerle para recibir sus bendiciones y continuar con mi viaje por la lucha de la vida y por difundir la paz entre religiones y pueblos”.
Además, manifestó su gratitud hacia Aleteia, “por publicar mi nota y por trabajar con ahínco por construir un puente de paz y diálogo entre musulmanes y cristianos, y por cambiar la imagen distorsionada que se tiene de los musulmanes en el mundo a causa del extremismo y el terrorismo”.
“Sé que Dios respondió a mis plegarias y me secó las lágrimas y me hizo llegar a todo el mundo gracias a este sitio web, así que mando todo mi agradecimiento al equipo de Aleteia allá donde estén”, dijo.
Haddara concluyó la entrevista respondiendo a una pregunta sobre las amenazas y las respuestas hostiles: “Es verdad que he quedado expuesta a amenazas injustas y me han acusado de blasfemia, pero nada puede escucharse por encima de la voz de la justicia y la voluntad de Dios. Continuaré mi viaje con amor y paz”.
Aleteia agradece sinceramente a Mahassen Haddara por dedicar su tiempo a hablar con nosotros y también anima a todos a rezar por ella y por el mundo entero.

martes, 16 de agosto de 2016

Conmovedor homenaje de un creyente musulmán al asesinado padre Hamel La mejor respuesta que los católicos pueden dar a su muerte violenta, según el obispo de Rouen, es volver a la Iglesia

La pintura tiene un aire familiar: se inspira, de hecho, en la fotografía que ha dado la vuelta al mundo tras el asesinato del padre Jacques Hamel por parte de dos hombres miembros del Estado Islámico.
La postura y la vestimenta es la misma, así como el libro. Lo distinto es la aureola alrededor de la cabeza del sacerdote muerto. Falta también el micrófono y el trasfondo de la iglesia. Ha quedado con un aire atemporal: podría tratarse de un santo en una caverna o de un santo en oración, a quien el cielo espera.
Bajo la imagen, esta inscripción: “Pintado y ofrecido por Moubine, musulmán practicante”. Fue regalado a la catedral de Rouen, en Francia, en memoria del padre Jacques Hamel.
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El cuadro lo dice todo. Como ha dicho recientemente el papa Francisco durante la Jornada Mundial de la Juventud, “todas las religiones quieren la paz. La guerra la quieren los demás”.
En la homilía pronunciada en el funeral del padre Hamel, el arzobispo de Rouen Dominique Lebrun invitó especialmente a los católicos alejados de la Iglesia. Una invitación dirigida a todos, en Francia y en el resto del mundo:
En recuerdo del Padre Hamel,
os invitamos a visitar una iglesia en los próximos días,
para hacer aún más evidente vuestro rechazo a la profanación de los lugares sagrados,
para declarar que la violencia no prevalecerá en vuestro corazón,
para pedir a Dios la gracia,
para encender una vela en la iglesia como signo de resurrección;
para reuniros allí y abrir vuestro corazón a lo más profundo;
para rezar, si es posible, para implorar misericordia.
El 15 de agosto, Fiesta de la Asunción, será un día apropiado. La Virgen María os acogerá con toda su ternura.
Acordémonos de nuestra Madre y recemos,
¡Dios, no vuelvas tu rostro cuando tus hijos, que te miran, te invocan!
¡Dios, completa en nuestros corazones lo que tu Hijo Jesús ha empezado!
Si has estado lejos de la Iglesia mucho tiempo, podrías aceptar esta invitación a volver. Qué mejor respuesta se puede dar a la maldad que tuvo lugar durante la misa, sino la de volver, de estar presentes de nuevo y dar testimonio una vez más del sacrificio más grande (a través del cual el mundo ha sido salvado). ¡Enciende una vela, aunque sea eléctrica, y vuelve a rezar con tus hermanos y hermanas católicos!

jueves, 12 de mayo de 2016

¿Has pensado acoger a una familia siria musulmana? No tengas miedo Si te frena la diferencia religiosa, aquí te ofrezco estas reflexiones. Quizás te ayuden a disipar tus temores


refugee-Franz Ferdinand Photography-cc



La tragedia continúa. Miles de personas a las puertas de Europa, claman asilo, protección. Huyen de su tierra, inmersa en la guerra, el hambre y el terror. No tienen elección. Llamarán a la puerta, saltarán verjas, se instalarán en cualquier espacio a esperar un horizonte. De día o de noche. El Papa Francisco clama por ellos: “el Evangelio nos llama a estar próximos a los más pequeños y a aquellos que han sido abandonados para darles una esperanza tangible”. “Que toda parroquia, que toda comunidad religiosa, que todo monasterio, que todo santuario de Europa acoja a una familia”.
Ayudarlos es un imperativo moral. La esperanza cristiana no es resignada. Es combativa. Con la convicción de quien cree en lo que hace. Francisco ya ha comenzado por su propia casa. Ha abierto sus puertas y no ha pronunciado, ni una sola vez, la palabra “musulmán” para referirse a ellos. Porque eso no es lo importante ¿Y tú? ¿De qué tienes miedo? Si puedes hacerlo, si estás pensando en acoger y tienes ciertos temores por tratarse, en su gran mayoría, de musulmanes, aquí te ofrezco estas reflexiones. Quizás te ayuden a disiparlos.
Pero recuerda ante todo una cosa: cuando en el Evangelio Jesús propone la figura del Buen Samaritano, lo hace con un propósito muy concreto, y es mostrar cómo Dios llama a sus hijos a la caridad por encima de la diferencia religiosa: Pues los samaritanos, en su tiempo, eran considerados idólatras e impíos, una religión blasfema para los judíos, y el contacto con ellos estaba prohibido. ¿Te imaginas cuán revolucionario fue en su época el mensaje de tu Maestro? Un samaritano ayudando a un judío…
  1. Libérate de prejuicios. En primer lugar, hay que tratar de pensar en los musulmanes como una realidad que también padece el terror infligido por el Estado Islámico. Son ante todo seres humanos que huyen de la guerra, la injusticia y el hambre, instalados en los países que los vieron nacer. Que buscan una salida, una esperanza.
  2. Se consecuente y no temas. Si en tus manos está acoger y eres creyente, no temas. El Papa nos ha dado ejemplo de ello. Con esta circunstancia en tu vida, se te da la oportunidad de dar razón de tu fe. De ser consecuente y ser el rostro de Cristo ante quienes sufren. Esa es la radicalidad del Evangelio que todos estamos llamados a vivir.
  3. Ponte en su lugar. Una vez que sientes la llamada de la acogida, míralos a los ojos, abre tus brazos. Porque podrías ser tú. Lo único que te diferencia de ellos es que tú tienes la suerte de haber nacido donde lo hiciste. Piensa que ellos nacieron en un entorno cultural distinto al tuyo. Tú eres fiel a la fe que has recibido. Ellos, también.
  4. Ser musulmán es ser creyente, no violento. Los refugiados huyen del terror implantado por el extremismo islámico. Más que nadie conocen sus mecanismos y sus consecuencias. Practicar la fe musulmana no lleva implícita una actitud violenta.
  5. No temas la diferencia. Efectivamente, los musulmanes tienen su propia cultura y estilo de vida. Desde la alimentación a la educación de los hijos. Diferencias que, en principio pueden causarnos inquietud. Sin embargo, la diferencia puede y debe ser enriquecedora. Convivir, en el diálogo de la vida, es la clave del diálogo interreligioso. Nos acerca a realidades que es necesario que conozcamos sin mediar prejuicios. Convivir con el otro sin caer en el relativismo sino desde el respeto, esa es la clave.
  6. Compartir el pan. Acoger es abrir las puertas de tu casa, de tu vida a quienes lo necesitan. Piensa que ofreces lo que eres, no sólo lo que tienes. Y lo haces con personas concretas, con una historia, con un dolor. No son estereotipos, creyentes de tal o cual credo. Ellos verán en ti el rostro de Cristo vivo hoy. No pierdas de vista lo esencial del gesto. El motivo por el que lo haces.
  7. Convivir es querer entenderse. Compartir un espacio no es tarea fácil. Requiere consensos siempre. La acogida comporta una alta dosis de entendimiento mutuo. Y para ello es necesaria una apertura al otro de manera sincera, tranquila. Cuanto más te acercas y conoces una realidad, menor es tu temor.
  8. Sentido común. Cuando nos asalten las dudas sobre cómo vivirán, cómo tratan a sus hijos, cómo comerán, etc., debemos pensar que en lo esencial, todos los seres humanos tenemos las mismas necesidades. Cada familia es un mundo y la hospitalidad debe ser correspondida con una actitud de respeto. No sólo del que abre la puerta. Sino también del que entra por ella. No debemos temer manifestar nuestras dudas y preguntas. Plantear unos cauces de modo que la vida en un espacio compartido no nos supongan un problema.
  9. No es inconsciencia, es acogida. Los medios insisten en el peligro de que los terroristas están aprovechando este movimiento de refugiados para entrar impunemente a Europa. Estas noticias producen inquietud y nos paralizan. Se trata de un temor lógico. Por tanto, si acoges a una familia en tu casa, probablemente lo hagas a través de redes de solidaridad que tengan cierto control de quien estás acogiendo.
  10. La acogida nace de la libertad. En estas circunstancias excepcionales, acoger a refugiados debe ser una decisión consciente y libre. No todos están en disposición de poder hacerlo. Bien por no disponer de los medios o por no sentirse preparados para afrontar ese reto. Para que llegue a buen puerto, ha de meditarse y valorarse. Si estás en tierra firme, dispuesto y seguro, podrás dar la mano a quien solicita tu ayuda.
Estos puntos, no pretenden ser ni mucho menos un decálogo exhaustivo. Quieren ser reflexiones sencillas ante la propuesta de la acogida. Las dolorosas circunstancias que venimos presenciando, el drama que viven miles de personas no puede, no debe dejarnos impasibles. Como nos recuerdan las palabras del papa, el Evangelio ofrece actitudes, respuestas ante el sufrimiento. Depende de nosotros hacerlas vida. Y sólo podremos hacerlo si somos capaces de mirar más allá del miedo.

sábado, 16 de abril de 2016

12:45 – Lesbos: los tres líderes cristianos piden una respuesta a la crisis humanitaria El papa Francisco, el patriarca Bartolomeo I y el arzobispo Jerónimo II, firmaron una declaración conjunta

El Papa firma la declaración de Lebos
El Papa Firma La Declaración De Lebos
(ZENIT – Roma).- En el campo de refugiados de Moria, este sábado 16 de abril, durante el viaje apostólico del papa Francisco a la isla griega de Lesbos, junto al patriarca Bartolomé y del arzobispo de Atenas, Jerónimo II, los tres líderes religiosos cristianos firmaron un documento.
“Desde Lesbo hacemos un llamamiento a la comunidad internacional para que responda con coraje, afrontando esta enorme crisis humanitaria y las causas relacionadas, mediante iniciativas diplomáticas, políticas caritativas y a través de esfuerzos conjuntos, sea en Medio Oriente que en Europa” dice el documento.
Y añade: “Juntos imploramos solemnemente el final de la guerra y de la violencia en Oriente Medio, una paz justa y duradera y un retorno honroso de quienes fueron obligados a abandonar sus casas”.

A continuación el texto de la DECLARACIÓN CONJUNTA
“Nosotros, el Papa Francisco, el Patriarca Ecuménico Bartolomé y el Arzobispo de Atenas y de Toda Grecia Ieronymos, nos hemos encontrado en la isla griega de Lesbos para manifestar nuestra profunda preocupación por la situación trágica de los numerosos refugiados, emigrantes y demandantes de asilo, que han llegado a Europa huyendo de situaciones de conflicto y, en muchos casos, de amenazas diarias a su supervivencia.
La opinión mundial no puede ignorar la colosal crisis humanitaria originada por la propagación de la violencia y del conflicto armado, por la persecución y el desplazamiento de minorías religiosas y étnicas, como también por despojar a familias de sus hogares, violando su dignidad humana, sus libertades y derechos humanos fundamentales.
Los tres líderes cristianos firman la declaración de Lesbos
La tragedia de la emigración y del desplazamiento forzado afecta a millones de personas, y es fundamentalmente una crisis humanitaria, que requiere una respuesta de solidaridad, compasión, generosidad y un inmediato compromiso efectivo de recursos. Desde Lesbos, nosotros hacemos un llamamiento a la comunidad internacional para que responda con valentía, afrontando esta crisis humanitaria masiva y sus causas subyacentes, a través de iniciativas diplomáticas, políticas y de beneficencia, como también a través de esfuerzos coordinados entre Oriente Medio y Europa.
Como responsables de nuestras respectivas Iglesias, estamos unidos en el deseo por la paz y en la disposición para promover la resolución de los conflictos a través del dialogo y la reconciliación. Mientras reconocemos los esfuerzos que ya han sido realizados para ayudar y auxiliar a los refugiados, los emigrantes y a los que buscan asilo, pedimos a todos los líderes políticos que empleen todos los medios para asegurar que las personas y las comunidades, incluidos los cristianos, permanezcan en su patria y gocen del derecho fundamental de vivir en paz y seguridad.
Es necesario urgentemente un consenso internacional más amplio y un programa de asistencia para sostener el estado de derecho, para defender los derechos humanos fundamentales en esta situación que se ha hecho insostenible, para proteger las minorías, combatir la trata y el contrabando de personas, eliminar las rutas inseguras, como las que van a través del mar Egeo y de todo el Mediterráneo, y para impulsar procesos seguros de reasentamiento. De este modo podremos asistir a aquellas naciones que están involucradas directamente en auxiliar las necesidades de tantos hermanos y hermanas que sufren. Manifestamos particularmente nuestra solidaridad con el pueblo griego que, a pesar de sus propias dificultades económicas, ha respondido con generosidad a esta crisis.
Juntos imploramos firmemente por fin de la guerra y la violencia en Medio Oriente, una paz justa y duradera, así como el regreso digno de quienes fueron forzados a abandonar sus hogares. Pedimos a las comunidades religiosas que incrementen sus esfuerzos para recibir, asistir y proteger a los refugiados de todas las confesiones religiosas, y que los servicios de asistencia civil y religiosa trabajen para coordinar sus esfuerzos. Hasta que dure la situación de necesidad, pedimos a todos los países que extiendan el asilo temporal, ofrezcan el estado de refugiados a quienes son idóneos, incrementen las iniciativas de ayuda y trabajen con todos los hombres y mujeres de buena voluntad por un final rápido de los conflictos actuales.
Europa se enfrenta hoy a una de las más graves crisis humanitarias desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Para afrontar este desafío serio, hacemos un llamamiento a todos los discípulos de Cristo para que recuerden las palabras del Señor, con las que un día seremos juzgados: «Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme… Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis» (Mt 25,35-36.40).
Por nuestra parte, siguiendo la voluntad de Nuestro Señor Jesucristo, decidimos con firmeza y con todo el corazón de intensificar nuestros esfuerzos para promover la unidad plena de todos los cristianos. Reiteramos nuestra convicción de que «la reconciliación (entre los cristianos) significa promover la justicia social en todos los pueblos y entre ellos… Juntos queremos contribuir a que los emigrantes, los refugiados y los demandantes de asilo se vean acogidos con dignidad en Europa» (Charta Oecumenica, 2001).
Deseamos cumplir la misión de servicio de las Iglesias en el mundo, defendiendo los derechos fundamentales de los refugiados, de los que buscan asilo político y los emigrantes, como también de muchos marginados de nuestra sociedad.
Nuestro encuentro de hoy se propone contribuir a infundir ánimo y dar esperanza a quien busca refugio y a todos aquellos que los reciben y asisten. Nosotros instamos a la comunidad internacional para que la protección de vidas humanas sea una prioridad y que, a todos los niveles, se apoyen políticas de inclusión, que se extiendan a todas las comunidades religiosas. La situación terrible de quienes sufren por la crisis humanitaria actual, incluyendo a muchos de nuestros hermanos y hermanas cristianos, nos pide nuestra oración constante.
Lesbos, 16 de abril de 2016
Ieronymos II
Francisco
Bartolomé

miércoles, 13 de abril de 2016

Lo que judíos y cristianos tienen hoy en común ¿Qué sentido tiene tu vida? ¿Qué sentido tiene la Revelación en la historia de la humanidad? La fe judeocristiana tiene muchísimo que decir

Las principales metas de diálogo entre católicos y judíos son: “conocimiento recíproco porque nos conocemos muy poco; la construcción conjunta de una cultura de paz, de reconocimiento mutuo y de progreso, y trabajar juntos superando situaciones de antisemitismo que se produce todavía en muchos países”.
Así lo consideran el rabino David Rosen, interlocutor del papa Francisco para el diálogo judeocristiano y uno de los líderes judíos más destacados en materia de asuntos interreligiosos, y el sacerdote Florencio Sánchez, director del Instituto John Henry Newman de la UFV.
Ambos abordaron los retos de hoy y la necesidad de “trabajar juntos para contribuir a un mundo mejor” en la mesa redonda Los dones de Dios son irrevocables. 50 años del diálogo judeocatólico, organizada por la Universidad Francisco de Vitoria (UFV) de Madrid y la comunidad judía internacional.
En El Espejo de COPE, Angel Barahona, decano de Humanidades de la Universidad Francisco de Vitoria, donde se realizó el evento habla de la relación entre judíos y cristianos, sus raíces, la secularización como problema común y la continuidad entre el Dios del Antiguo y el Nuevo Testamento.
Enhorabuena por la mesa redonda. ¿Por qué la necesidad de este diálogo con la Nostra Aetate de fondo?
Nosotros creamos una Cátedra, un centro Isaías II justo con la visión puesta en el diálogo interreligioso. Pensamos que una universidad tiene que estar siempre abierta al diálogo, a la cultura y sobre todo con nuestros hermanos judíos.
El mundo judío nos tiene muchas cosas que decir y nosotros tenemos muchas cosas que aprender de ellos.
Tenemos un punto en común que es que ellos también están experimentando la secularización, la laicización y necesitamos ese diálogo y más en el contexto en el que se celebran los 50 años de la Nostra Aetate.

Leer también: Cincuenta años de la Nostra Aetate


Se habló de muchas cosas en el debate, entre ellas la relación entre católicos y judíos y la relación entre el Antiguo y el Nuevo Testamento…
Es un punto importante, también con el documento que presentó el cardenal Kurt Koch sobre la irrevocabilidad de la alianza. No se puede entender el cristianismo sin el Antiguo Testamento, sin la antigua alianza…
Ya no cabe lo que se venía llamando como la “Teoría de la Sustitución”. Según esta teoría el nuevo pueblo de Dios, el elegido era la Iglesia. No, los Papas (Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco) nos han venido diciendo que ya no es así.
Hablamos del paso de la alianza con el pueblo de Israel a pasar, en el cristianismo, a trascender a todos los pueblos, a todas las naciones y a todos los hombres…
Exactamente… ese es el punto. San Pablo es el primero que abre esa llamada a la universalidad.

Leer también: “Un buen cristiano necesita reconocer sus raíces judías”


Una de las preguntas que la gente se hace es: ¿Cómo es posible que el Dios justiciero, el Dios Padre, el Dios de Sodoma y Gomorra, el Dios del Antiguo Testamento sea el mismo que el Dios misericordia, el Dios de la parábola del hijo pródigo, el Dios del Nuevo Testamento?
Es un punto que escandaliza en alguna medida, pero la Teología sabe que hay un progreso en ese sentido y también los judíos han abierto esa posibilidad…
David Rosen es uno de los pioneros en el reconocimiento de que la historia de la salvación tiene que incluir al cristianismo.
Es una de las formas en que Dios también habla… No es que sustituya, simplemente hay una continuidad y un progreso moral que todos tenemos que descubrir. Este Dios no es ese Dios justiciero, el Dios de sólo ética, sino… otra cosa.
Papa Francisco con judíos
Son 50 años de diálogo judeo-católico, una senda que hay continuar. ¿Nos podemos ayudar unos a otros: judíos y cristianos?
Es incomprensible Cristo sin el judaísmo y el Antiguo Testamento. Ahora hay muchísimas tesis doctorales y libros al respecto que hablan de la relación intrínseca de, por ejemplo, la oración de Cristo del Shema (como buen judío) y toda su forma de ver su vida pública: las tentaciones, la misma cruz.
Es un itinerario que está codificado desde la oración que los judíos rezan dos veces al día: la Shema: “Amarás a Dios con todo tu corazón, con todas tus fuerzas”.
Es incomprensible todo esto sin entrar en el Antiguo Testamento, todo el Evangelio de san Juan en la versión que Cristo hace como rabino de un Israel nuevo. Un Israel sobre las fiestas judías: la Sucot, la Pascua, todo está codificado en términos judíos y Cristo hace esta lectura novedosa.
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En un mundo secularizado como el de hoy, solamente el creer, el tener a Dios presente en nuestras vidas nos une mucho. Hay una base histórica y una base de valores…
La revelación tiene una unidad, está reconocido en los pontificados de Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco.
Dios se revela a través de una elección y esa elección continúa también: el diálogo es absolutamente necesario.
Benedicto XVI los llama “padres en la fe”; Juan Pablo II los llama “hermanos”.
Estamos en eso: tenemos una unidad en la revelación de elección. Tenemos que poner en común, evidentemente, porque tenemos el mismo problema ante el mundo pagano.
Buscamos lo mismo. Al final buscamos respuestas y esa intuición les muy propia del Instituto John Henry Newman en el núcleo de la universidad, en este caso la Francisco de Vitoria, ¿no?
Ese es el punto, por eso en el contexto de la universidad es tan importante hacer esto. Estamos en la búsqueda del sentido y creemos que la fe judeocristiana tiene algo, muchísimo que decir al respecto. 
Es abrirse a estar preguntas: ¿Para qué vives? ¿Qué sentido tiene tu vida? ¿Qué sentido tiene la Revelación en la historia de la humanidad? 
El pueblo judío, por la Soah, por toda su historia está hablándonos a gritos: Dios les ha elegido a ellos y tiene algo que decir a través de ellos. Nosotros queremos caminar junto con ellos en esta búsqueda.

Para leer más: El Holocausto, una advertencia para nuestro tiempo


sábado, 13 de febrero de 2016

¿Qué han firmado el Papa Francisco y el Patriarca Kiril?

Acuerdos sobre aborto y defensa de la vida y la familia, cristianos perseguidos y libertad religiosa, raíces cristianas de Europa...

Pope Francis (L) and the head of the Russian Orthodox Church, Patriarch Kirill (R), sign documents after a historic meeting in Havana on February 12, 2016. Pope Francis and Russian Orthodox Patriarch Kirill kissed each other and sat down together Friday at Havana airport for the first meeting between their two branches of the church in nearly a thousand years. AFP PHOTO / POOL - Alejandro Ernesto / AFP / POOL / ALEJANDRO ERNESTO


Es importantísima la Declaración Conjunta del papa Francisco y del Patriarca Ortodoxo de Moscú, Kirill (Cirilo), por cuanto contiene un vasto campo de acción que abarca no solo la relación entre las dos iglesias y la paz en el mundo, sino que defiende los valores cristianos en una sociedad secularizada y laicista como ocurre en diversas partes de Occidente. Es todo un programa pastoral y de acción entre las dos iglesias cristianas más importantes del mundo, cosa impensable hace unos meses.

Sorprende en este largo Comunicado Conjunto, que tiene 30 puntos, que no se enuncian los problemas, sino que se abordan en su raíz y –“lejos de las disputas del Viejo Mundo”—proponen un programa amplio para cristianizar el mundo que va desde el empuje a los jóvenes para que “no tengan miedo” de anunciar el Evangelio, hasta la propuesta de la familia como “centro natural de la vida de un ser humano y de la sociedad” y añade: “La familia está fundada sobre el matrimonio que es un acto libre y fiel de amor entre un hombre y una mujer”, como modelo de amor y fecundidad. El matrimonio es la escuela del amor y de la fidelidad. Lamentamos que otras formas de convivencia se equiparan ahora con esta unión” y se “expulsa de la conciencia pública” la vocación del hombre y la mujer al matrimonio “santificado en la tradición bíblica”.

Al mismo tiempo, el comunicado defiende la vida y el derecho de nacer: “Millones de bebés están privados de la propia posibilidad de ver la luz. La sangre de los niños no nacidos pide a gritos a Dios que haga justicia”, y cita el Génesis (4, 10). Asimismo, se rechaza la eutanasia y la manipulación genética, por ser un “ataque contra los fundamentos del ser de la persona creada a imagen de Dios”.

Un punto clave es la defensa de la libertad religiosa, la cual es conculcada en muchos países, y en especial los laicistas o los de religión única y exclusiva, que con su agresividad quieren empujar a los cristianos “a la marginación en la vida pública”. Junto a eso, con la caída de los “regímenes ateos” comunistas, se han abierto en esos países, una vez libres, miles iglesias, conventos, seminarios y numerosísimas actividades caritativas y sociales, asistiendo a los más necesitados. “Europa –dice el comunicado- “debe mantener la fidelidad a sus raíces cristianas”. El Papa y el Patriarca afirman también su decisión de que la religión debe respetar las costumbres e idiosincrasia de todos los países donde están presentes, lo que parece indicar un guiño a China.

Esta declaración es todo un programa de acción pastoral que se enfrenta al mundo secularizado para aportar la semilla del Evangelio por parte de las dos iglesias cristianas más importantes del mundo, que se comprometen a trabajar juntas con todos los fieles para llevar a cabo esta ingente tarea de extender el Reino de Dios por el mundo.

Las dos grandes iglesias cristianas son conscientes de las dificultades y de lo que les separa, pero apelan a los mil primeros años de unidad, para volver a remar juntas, mil años después, en favor del Evangelio, conscientes de que la Iglesia de Jesucristo tiene su base en la unidad. En el comunicado se rechazan “todas las formas de proselitismo”, pues las relaciones entre ortodoxos y católicos debe basarse en el respeto mutuo. “No somos competidores, sino hermanos”.

Sobre el proselitismo, conviene señalar que sacerdotes ortodoxos se pasaron a la Iglesia de Roma, en parte ante la pasividad y poca beligerancia que las altas jerarquías ortodoxas tenían con las políticas de implantación del ateísmo por parte de los regímenes comunistas.

Se trató en el comunicado el tema de la paz, pidiendo el fin de la guerra y de la persecución de los cristianos y de otras religiones en el Oriente Medio, en especial en Irak y en Siria, donde millones de familias han tenido que emigrar y se han matado a otras –familias enteras—por no apostatar de la fe, dando un ejemplo de martirio en los tiempos actuales. El Papa de Roma y el Patriarca de Moscú han hecho un llamamiento a todas las partes implicadas en el conflicto que cesen las armas y se vuelva a la paz. Los cristianos han vivido en paz, junto a las otras religiones, durante dos mil años. ¿Por qué no ahora?

Y junto a la paz en Oriente Medio, también el Papa y el Patriarca invocan la paz en Ucrania. En este país, los ortodoxos se encuentran divididos en varias facciones que luchan entre sí, más por motivos políticos (nacionalistas ucranianos y rusos) que por motivos religiosos. El comunicado dice que esperan que “la división entre los creyentes ortodoxos en Ucrania sea vencida sobre la base de las normas canónicas existentes, que todos los cristianos ortodoxos de Ucrania vivan en paz y armonía y que las comunidades católicas contribuyan a ello”.

Finalmente, el Comunicado Conjunto desea una colaboración entre católicos y ortodoxos para extender el Evangelio por el mundo. “Este mundo, en el que de están socavando rápidamente los fundamento morales de la existencia humana, espera de nosotros el fuerte testimonio cristiano en todos los ámbitos de la vida personal y social”. Y añade: “De esto depende, en gran medida, el futuro de la humanidad”.

Las dos iglesias cristianas más grandes del mundo han iniciado un camino hacia el deshielo, la colaboración y con la vista puesta en una unión futura, que hoy se concreta en la colaboración recíproca en los ámbitos de acción social y pastoral.

Otro hecho que causa sorpresa a los periodistas europeos es el modo de informar de los órganos oficiales cubanos, desde la prensa, la radio y la televisión. Se parece al estilo soviético utilizado en la época de Stalin. Según estos –o mejor dicho según el régimen cubano—el Papa es el Jefe del Estado del Vaticano y no el jefe de la Iglesia Católica. Y así cuando afirman que el papa Francisco va a México, dicen los cubanos oficiales: El papa Francisco saldrá para México en una visita de Estado”. Pensamos que al papa Francisco se le funde el corazón y la inteligencia si se le dice que va a México en una “visita de Estado”.