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martes, 11 de julio de 2017

11 de julio: San Benito, patrono de Europa y Patriarca de los monjes occidentales

11 de julio: San Benito, patrono de Europa y Patriarca de los monjes occidentales

 “Ora et labora” (ora y trabaja) es el famoso lema del gran San Benito Abad, Patrono de Europa y Patriarca de los monjes en occidente. Por su legado e influencia sigue siendo uno de los Santos más venerados de toda la cristiandad.
San Benito nació en Nursia (Norcia - Italia) en el 480. Su hermana gemela fue Santa Escolástica. Después de haber estudiado retórica y filosofía en Roma, San Benito se retiró de la ciudad a Enfide (actual Affile) para profundizar en el estudio y dedicarse a la disciplina ascética.
No conforme, a los 20 años se fue al monte Subiaco y vivió en una cueva con la guía de un ermitaño. Años después se fue con los monjes de Vicovaro, quienes después lo eligieron prior.
No duró así mucho tiempo ya que trataron de envenenarlo debido a la disciplina que les exigía. Como era su costumbre, San Benito hizo la señal de la cruz sobre el vaso que le habían dado y el objeto se rompió en pedazos. Después de hacerles caer en la cuenta de lo que habían hecho, se alejó de ellos.
Con un grupo de jóvenes, impresionados por su ejemplo de cristiano, fundó monasterios, uno de ellos en Monte Cassino, y escribió su famosa Regla que ha sido inspiración para numerosos reglamentos de comunidades religiosas monásticas hasta el día de hoy. Asimismo inició centros de formación y cultura.
San Benito era muy conocido por su trato amable y por sus sacrificios. Se levantaba de madrugada a rezar los salmos, oraba y meditaba por varias horas, ayunaba diariamente y acudía a los pueblos a predicar.  El Santo veía el trabajo como algo honroso que llevaba a la santidad.
De igual modo consolaba a los tristes, curaba a los enfermos, daba limosnas y alimento a los necesitados y se dice que en algunas ocasiones “resucitó” a los muertos con la ayuda de Dios.
Su amor y fuerza los encontró en Cristo crucificado y, como exorcista, sometía a los espíritus malignos con la famosa “cruz de San Benito”.
El Santo predijo la fecha de su muerte que aconteció el 21 de marzo del 547, a pocos días de que falleciera su hermana Santa Escolástica. Murió de pie en la capilla con las manos levantadas al cielo. "Hay que tener un deseo inmenso de ir al cielo", fueron sus últimas palabras.
A finales del Siglo VIII en numerosos lugares se empezó a celebrar su fiesta el 11 de julio.
Más información de San Benito aquí:

lunes, 10 de julio de 2017

7 cosas que debemos saber sobre la medalla y cruz de San Benito

Medalla de San Benito / Foto: Flickr - Leslie GrIn (CC BY-NC-ND 2.0)

Desde hace siglos, muchos cristianos han usado la medalla del famoso exorcista San Benito en la lucha espiritual contra las fuerzas del mal.
Aquí 7 cosas que se debe saber sobre este especial objeto que posee mucha tradición e historia.
1. El origen de la Medalla es incierto
En el siglo XVII, durante  un juicio de brujería en Alemania, unas mujeres acusadas testificaron que no tenían poder sobre la Abadía de Metten porque estaba bajo la protección de la cruz.
Cuando se investigó, se hallaron en las paredes del recinto varias cruces pintadas rodeadas por las letras que se encuentran ahora en las medallas. Más adelante se encontró un pergamino con la imagen de San Benito y las palabras completas de las letras.
2. Con la medalla se puede obtener una indulgencia plenaria
La Medalla, como se le conoce ahora, es la del jubileo que se emitió en 1880 por el décimo cuarto centenario del nacimiento del Santo y lanzada exclusivamente por el Superior Abad de Monte Cassino.
Con ella se puede obtener la indulgencia plenaria en la Fiesta de San Benito (11 de julio), siguiendo las condiciones habituales que manda la Iglesia (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice).
3. Cuando San Benito hacía la señal de la cruz obtenía protección divina
Cierta vez quisieron envenenar a San Benito (480-547). El Santo, como era su costumbre, hizo el signo de la cruz sobre el vaso y el objeto se rompió en pedazos.
En otra ocasión un pájaro negro empezó a volar a su alrededor, San Benito hizo la señal de la cruz y tuvo entonces una tentación carnal en la imaginación. Cuando estaba casi vencido, ayudado por la gracia, se quitó las vestiduras y se arrojó a un matorral de espinas y zarzas, lastimando su cuerpo. Después de ello nunca volvió a verse turbado de aquella forma.
4. La medalla tiene gran poder de exorcismo
La Medalla de San Benito es un sacramental reconocido por la Iglesia con un gran poder de exorcismo. Los sacramentales son “signos sagrados con los que, imitando de alguna manera a los sacramentos, se expresan efectos, sobre todo espirituales, obtenidos por la intercesión de la Iglesia".
"Por ellos, los hombres se disponen a recibir el efecto principal de los sacramentos y se santifican las diversas circunstancias de la vida" (Catecismo 1667).
5. La Medalla tiene en el frente la imagen de San Benito con una cruz en la mano derecha y el libro de las Reglas de sus religiosos en la otra mano
A ambos lados del Santo dice: “Crux Sancti Patris Benedicti” (Cruz del Santo Padre Benito). Se puede ver también una copa de la cual sale una víbora y un cuervo. De manera circular aparece la oración: “Eius in óbitu nostro preséntia muniamur” (A la hora de nuestra muerte seamos protegidos por su presencia). En la parte inferior central se lee: “Ex. S. M. Cassino MDCCCLXXX” (Del Santo Monte Cassino 1880).
6. En el reverso está la cruz de San Benito con diversas siglas
C.S.P.B.      "Cruz del Santo Padre Benito".
C.S.S.M.L.  "La santa Cruz sea mi luz" (crucero vertical de la cruz).
N.D.S.M.D. "que el dragón infernal no sea mi guía" (crucero horizontal).

En círculo, comenzando por arriba hacia la derecha:
PAX          "Paz".
V.R.S.       "Vade Retro Satanás".
N.S.M.V.  "No me aconsejes cosas vanas".
S.M.Q.L.  "Es malo lo que me ofreces"
I.V.B.        "Traga tú mismo tu veneno".

7. La medalla debe ser bendecida por un sacerdote con una oración especial 
 Exorcismo de la medalla:
-Nuestra ayuda nos viene del Señor
-Que hizo el cielo y la tierra.
Te ordeno, espíritu del mal, que abandones esta medalla, en el nombre de Dios Padre Omnipotente, que hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos se contiene.
Que desaparezcan y se alejen de esta medalla toda la fuerza del adversario, todo el poder del diablo, todos los ataques e ilusiones de satanás, a fin de que todos los que la usaren gocen de la salud de alma y cuerpo.
En el nombre del Padre Omnipotente y de su Hijo, nuestro Señor, y del Espíritu Santo Paráclito, y por la caridad de Jesucristo, que ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos y al mundo por el fuego.

Bendición
-Señor, escucha mi oración
-Y llegue a tí mi clamor
Oremos:
Dios omnipotente, dador de todos los bienes, te suplicamos humildemente que por la intercesión de nuestro Padre San Benito, infundas tu bendición sobre esta sagrada medalla, a fin de que quien la lleve, dedicándose a las buenas obras, merezca conseguir la salud del alma y del cuerpo, la gracia de la santificación, y todas la indulgencias que se nos otorgan, y que por la ayuda de tu misericordia se esfuerce en evitar la acechanzas y engaños del diablo, y merezca aparecer santo y limpio en tu presencia.
Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor. Amén.

sábado, 25 de marzo de 2017

La Unión Europea "corre el riesgo de morir" sin ideales, advierte el Papa

Francisco recibe a los líderes europeos en el Vaticano y pone en evidencia sus propias contradicciones. 

Aunque el Papa recibía este viernes en el Vaticano a los líderes europeos en calidad de jefe de Estado, se esperaba que no iba a ser muy diplomático tras el rapapolvo que ya les echó en el Parlamento Europeo hace más de dos años. Y sí, sin duda Francisco les volvió a leer la cartilla. Pero lo que nadie esperaba es que les leyera su propia cartilla. La Unión Europea "corre el riesgo de morir" sin ideales, advirtió el Papa
Los líderes europeos celebran mañana en la capital italiana el 60 aniversario de la firma de los Tratados de Roma, que supusieron el origen de la actual UE. Y lo que precisamente el Papa hizo este viernes fue recordar las palabras que en 1957 pronunciaron los fundadores de aquella primera Comunidad Económica Europea para demostrar que los actuales líderes de la UE están pisoteando sus propios principios fundacionales. Aunque ahora los conmemoren. Jorge Mario Bergoglio no les pudo dejar más en evidencia.
"La Comunidad Económica Europea sólo vivirá y tendrá éxito si, durante su existencia, se mantendrá fiel al espíritu de solidaridad europea que la creó y si la voluntad común de la Europa en gestación es más fuerte que las voluntades nacionales", leyó el Papa, parafraseando lo que el primer ministro de Luxemburgo Bech dijo el 25 de marzo de 1957, en el momento de la firma de los Tratados de Roma. Y también recordó las palabras que, por ejemplo, pronunció el ministro de Asuntos Exteriores francés Pineau, que afirmó: "Sin duda, los países que se van a unir (...) no tienen intención de aislarse del resto del mundo y erigir a su alrededor barreras infranqueables".
Francisco se dirigió en italiano a los jefes de Estado y Gobierno europeos, desde un atril, con posado serio: "En un mundo que conocía bien el drama de los muros y de las divisiones, se tenía muy clara la importancia de trabajar por una Europa unida y abierta", afirmó. Ésa fue la primera crítica. Hacía referencia a la gran brecha que dejó la Segunda Guerra Mundial. "¡Cuánto se ha luchado para derribar ese muro! Sin embargo, hoy se ha perdido la memoria de ese esfuerzo", lamentó en clara alusión a una Europa en la que se vuelven a levantar barreras. Esta vez para frenar la llegada de inmigrantes y refugiados que huyen de la guerra. 
"Solidaridad", que es lo que los firmantes de los Tratados de Roma reivindicaron en su día, es lo que el Pontífice también defendió para la Europa actual como "el antídoto más eficaz contra los modernos populismos". De hecho, es la palabra que Francisco más repitió durante su intervención. "Políticas que hagan crecer a toda la Unión en un desarrollo armónico, de modo que el que corre más deprisa tienda la mano al que va más despacio, y el que tiene dificultad se esfuerce para alcanzar al que está en cabeza", detalló el pontífice lo que, para él, significa una Europa solidaria. "Los populismos, al contrario, florecen precisamente por el egoísmo, que nos encierran en un círculo estrecho y asfixiante", añadió...











domingo, 8 de mayo de 2016

Europa se rinde al papa latinoamericano Francisco: Sueño una Europa donde casarse y tener hijos sea una gran alegría


Pope Francis (l), recives in his hands from the the Lord Mayor of Aachen, Marcel Philipp (CDU),  the International Charlemagne Prize of Aachen
during the ceremony for the award of the International Charlemagne Prize of Aachen inside the Apostolic Palace in the Vatican in Rome, Italy, 06 May 2016. Photo: Oliver Berg/dpa
OLIVER BERG / DPA




“Sueño una Europa donde casarse y tener hijos sea una responsabilidad y una gran alegría”, dijo el papa Francisco al recibir en el Vaticano el premio Carlo Magno este viernes 6 de mayo. Una excepción para Jorge Mario Bergoglio, que durante su vida siempre ha rechazado este tipo de premios o condecoraciones.
La excepción la hizo para ayudar a “soñar” una Europa más humana para que deje de estar “cansada y envejecida, no fértil ni vital”, alejada de las “grandes ideas” que inspiraron el proyecto iniciado por los padres fundadores después de la segunda guerra mundial. 
Así, la invitó a ser una “Europa que, lejos de proteger espacios, se convierta en madre generadora de procesos”. Procesos de “inclusión y trasformación”.
El Premio Internacional Carlomagno de Aquisgrán se concede por los trabajos realizados en favor de la unificación europea.
Un reconocimiento justificado en el compromiso de papa Francisco en la construcción de una Europa de paz, basada en los valores comunes y abierta a otros pueblos y continentes, justificaron los organizadores.
La ceremonia comenzó con un discurso pronunciado por el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, por el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y por el presidente del Consejo, Donald Tusk.
Los líderes europeos destacaron la estatura moral, humana e internacional del Pontífice. Una voz del sur. “El Papa argentino, latinoamericano, que mira al mundo con humildad”, destacó el presidente Schulz del Parlamento Europeo.
Ayudar a 12 refugiados y hospedarlos en el Vaticano, considerando la pequeñez de su territorio es un ejemplo de valor y solidaridad para Europa, evidenció Jean-Claude Juncker, Presidente de la Comisión Europea.
Y destacó la imagen de “lavar los pies a los refugiados”, además de su llamado concreto a “proteger el medio ambiente” y la “familia”.
Una Iglesia que en vez de “condenar” inspira “sentimientos positivos” y “nunca más el miedo, el desprecio o la ira”. “Esta es la Iglesia de la que todos tenemos necesidad”, dijo, Donald Tusk, Presidente del Consejo Europeo.
El Sueño del Papa para Europa y los pueblos 
El premio fue una ocasión para pedir “un impulso nuevo y valiente para este amado continente”.
A continuación, el “sueño” de un nuevo humanismo europeo del papa Francisco:
Sueño una Europa joven, capaz de ser todavía madre: una madre que tenga vida, porque respeta la vida y ofrece esperanza de vida.
Sueño una Europa que se hace cargo del niño, que como un hermano socorre al pobre y a los que vienen en busca de acogida, porque ya no tienen nada y piden refugio.
Sueño una Europa que escucha y valora a los enfermos y a los ancianos, para que no sean reducidos a objetos improductivos de descarte.
Sueño una Europa donde ser emigrante no sea un delito, sino una invitación a un mayor compromiso con la dignidad de todo ser humano.
Sueño una Europa donde los jóvenes respiren el aire limpio de la honestidad, amen la belleza de la cultura y de una vida sencilla, no contaminada por las infinitas necesidades del consumismo;
Sueño una Europa donde casarse y tener hijos sea una responsabilidad y una gran alegría, y no un problema debido a la falta de un trabajo suficientemente estable.
Sueño una Europa de las familias, con políticas realmente eficaces, centradas en los rostros más que en los números, en el nacimiento de hijos más que en el aumento de los bienes.
Sueño una Europa que promueva y proteja los derechos de cada uno, sin olvidar los deberes para con todos.
Sueño una Europa de la cual no se pueda decir que su compromiso por los derechos humanosha sido su última utopía.

El premio debe su nombre a Carlomagno, rey de los francos, considerado el “padre de Europa” por sus contemporáneos. El presidente Schulz fue el galardonado con el premio el pasado año.  Juan Pablo II recibió este premio en 2004. 

jueves, 5 de mayo de 2016

100 refugiados llegan a Europa a través de corredores humanitarios Ecumenismo de la caridad aplicado por San Egidio y las Iglesias evangélicas para salvar familias y niños refugiados de traficantes sin escrúpulos

El papa Francisco ha pedido en varias ocasiones que los cristianos se unan para hacer obras de caridad. En esta línea, 101 refugiados sirios se han beneficiado de la iniciativa ecuménica de los “corredores humanitarios” organizados por la comunidad de San Egidio y las Iglesias evangélicas.
Este martes 3 de mayo en la mañana fue fiesta en la sala del Terminal 5 del aeropuerto de Fiumicino para varias familias sirias procedentes desde Beirut (Líbano), las cuales llegaron a Roma sin necesidad de pagar miles de euros a traficantes sin escrúpulos con el riesgo de perder la vida en viajes de fortuna.
“Un ambiente conmovedor” hecho de dignidad y solidaridad. Llegar en avión, y no en una chalupa, es posible.
“Ellos se sentían seguros y acogidos. Un señor de 83 años armenio con su mejor vestido manifestaba una gratitud rebosante y contagiosa”, dijo Gaëlle Courtens, de la Federación de Iglesias Evangélicas de Italia (FCEI), a Aleteia, comentado el ambiente de esta jornada que calificó como “histórica” para la caridad ecuménica.
El frenético aeropuerto se convirtió en un lugar de esperanza para 94 personas y 34 niños nacidos en Homs, Alepo, Hama, Hassaka, entre ellos una familia de refugiados de Irak. “El 30% son cristianos de varias confesiones”, confirmó Courtens.
Después del gesto de Francisco cuando trasladó a tres familias de refugiados desde la isla griega de Lesbos al Vaticano, un segundo grupo de familias sirias se encuentra sana y salvo en el bel paese gracias a un acuerdo alcanzado a mediados de diciembre entre el gobierno italiano (ministerios de Exteriores y de Interior), la Comunidad de San Egidio, la FCEI y la Mesa Valdés.
San Egidio informó que este proyecto prevé que lleguen mil personas en dos años, y no sólo del Líbano, sino también de Marruecos y de Etiopía.
Se trata de un importante ejemplo de acogida e integración para toda Europa, un modelo replicable en otros países de la Unión.
Las familias que llegaron hoy a Roma fueron acogidas por el equipo ecuménico integrado por los agentes de “Mediterranean Hope-FCEI” y de San Egidio, además del pastor Luca Maria Negro, presidente de la FCEI; y Andrea Riccardi, fundador de San Egidio, entre otras personalidades.
“Acojamos con alegría y brazos abiertos a estos nuevos europeos, gracias a los cuales construimos puentes”, subrayó Andrea Ricardi, que habló contra la “Europa de los muros”.
“Solidaridad y legalidad se pueden combinar con transparencia“, reafirmó, “la colaboración entre Estado y sociedad civil es un valor agregado”.
La iniciativa ecuménica está dirigida a familias y personas, víctimas de persecuciones, torturas y violencia, núcleos con niños, mujeres solas, ancianos, enfermos, personas discapacitadas.
El objetivo fundamental es hacer llegar a estas personas vulnerables de manera segura y legal a Europa sin poner en peligro su vida atravesando el Mediterráneo, o por vía más tortuosas como la de los Balcanes.
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Los corredores humanitarios son producto de una colaboración ecuménica entre cristianos católicos y protestantes; signo de un ecumenismo de la sangre que se convierte en ecumenismo de la caridad, parafraseando al papa Francisco.
Las familias con sus criaturas serán huéspedes de una red de casas y estructuras de acogida situadas en diversas regiones de Italia: Lombardia, Piemonte, Umbria, Lazio, Toscana y Basilicata.
Esta no es la primera vez: ya en el mes de febrero, 97 adultos y 43 niños refugiados habían realizado la misma ruta salvadora. En suma, hasta el momento son 200 las personas beneficiadas del proyecto.

domingo, 17 de abril de 2016

Un día tendremos que pedir perdón por lo que hicimos con los inmigrantes El mayor endurecimiento de las leyes en el control y el cierre de fronteras nos llevará a más explotación, más ilegalidad, más muertes, más mafias y más sufrimiento y dolor


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En la foto: rescate “in extremis” de Pelen Hussein, joven sirio de 20 años, en el momento de hundirse su embarcación, por parte de la Guardia Costera turca. 
Durante estos años los inmigrantes han dado pasos importantes en el camino de la integración y han afrontado la cobertura tanto de sus necesidades como las de los familiares que se han quedado en sus países de origen. Los inmigrantes han aportado, con su esfuerzo, servicios a la sociedad de acogida, adaptándose a esta nueva realidad.
Las mujeres, con su ilusión y esfuerzo, llegaron a entrar en nuestros hogares para realizar todas aquellas actividades que se les ofrecían en este ámbito. Poco a poco, con mucho esfuerzo, consiguieron ganarse ese espacio.
Pero han aparecido nuevas dificultades que hacen difícil vivir como inmigrantes o refugiados y que, al llegar a estos 25 años, están pendientes en el quehacer de Karibu. Son cuestiones graves que forman parte de la realidad de la inmigración en estos momentos: las familias monoparentales, las detenciones en la calle o los arrestos en el centro de internamiento de extranjeros (CIE).
Nos preocupan también las denominadas devoluciones en caliente, las de aquellas personas que en el momento de saltar la valla (que separa España de Marruecos, en el enclave africano de Melilla, n.d.e.) son devueltas al otro lado, sin respetar el derecho a tramitar el asilo y a no ser expulsados de esa manera.
Nos sigue preocupando la situación de los menores no acompañados, porque consideramos que no reciben el trato que debiera corresponderles en la acogida.
Creemos que sigue siendo alarmante la situación de los inmigrantes y refugiados que permanecen de forma indefinida como ilegales, excluyéndoles de programas de integración y de formación, por estar estos dirigidos exclusivamente a inmigrantes con residencia y permiso de trabajo.
Consideramos que no dar una solución digna a estas situaciones constituye un gran fracaso de nuestro mundo. Nosotros estamos convencidos de que la inmigración es el inicio de la creación de una sociedad nueva, más justa, más solidaria,y que no va por el camino de la experiencia obtenida de los últimos años. Esta nos debiera hacer comprender que un mayor endurecimiento de las leyes en el control y el cierre de fronteras nos llevará a más explotación, más ilegalidad, más muertes, más mafias y más sufrimiento y dolor.
Alguien en el futuro tendrá que pedir perdón por el trato que estamos dando a la población inmigrante y refugiada, de la misma forma que se ha tenido que pedir perdón por la esclavitud o el racismo.
Extracto de un artículo originalmente publicado por Mundo Negro, de Antonio Freijo, Director de Asociación Karibu, que se dedica a acoger y defender a los inmigrantes en España

sábado, 16 de abril de 2016

12:45 – Lesbos: los tres líderes cristianos piden una respuesta a la crisis humanitaria El papa Francisco, el patriarca Bartolomeo I y el arzobispo Jerónimo II, firmaron una declaración conjunta

El Papa firma la declaración de Lebos
El Papa Firma La Declaración De Lebos
(ZENIT – Roma).- En el campo de refugiados de Moria, este sábado 16 de abril, durante el viaje apostólico del papa Francisco a la isla griega de Lesbos, junto al patriarca Bartolomé y del arzobispo de Atenas, Jerónimo II, los tres líderes religiosos cristianos firmaron un documento.
“Desde Lesbo hacemos un llamamiento a la comunidad internacional para que responda con coraje, afrontando esta enorme crisis humanitaria y las causas relacionadas, mediante iniciativas diplomáticas, políticas caritativas y a través de esfuerzos conjuntos, sea en Medio Oriente que en Europa” dice el documento.
Y añade: “Juntos imploramos solemnemente el final de la guerra y de la violencia en Oriente Medio, una paz justa y duradera y un retorno honroso de quienes fueron obligados a abandonar sus casas”.

A continuación el texto de la DECLARACIÓN CONJUNTA
“Nosotros, el Papa Francisco, el Patriarca Ecuménico Bartolomé y el Arzobispo de Atenas y de Toda Grecia Ieronymos, nos hemos encontrado en la isla griega de Lesbos para manifestar nuestra profunda preocupación por la situación trágica de los numerosos refugiados, emigrantes y demandantes de asilo, que han llegado a Europa huyendo de situaciones de conflicto y, en muchos casos, de amenazas diarias a su supervivencia.
La opinión mundial no puede ignorar la colosal crisis humanitaria originada por la propagación de la violencia y del conflicto armado, por la persecución y el desplazamiento de minorías religiosas y étnicas, como también por despojar a familias de sus hogares, violando su dignidad humana, sus libertades y derechos humanos fundamentales.
Los tres líderes cristianos firman la declaración de Lesbos
La tragedia de la emigración y del desplazamiento forzado afecta a millones de personas, y es fundamentalmente una crisis humanitaria, que requiere una respuesta de solidaridad, compasión, generosidad y un inmediato compromiso efectivo de recursos. Desde Lesbos, nosotros hacemos un llamamiento a la comunidad internacional para que responda con valentía, afrontando esta crisis humanitaria masiva y sus causas subyacentes, a través de iniciativas diplomáticas, políticas y de beneficencia, como también a través de esfuerzos coordinados entre Oriente Medio y Europa.
Como responsables de nuestras respectivas Iglesias, estamos unidos en el deseo por la paz y en la disposición para promover la resolución de los conflictos a través del dialogo y la reconciliación. Mientras reconocemos los esfuerzos que ya han sido realizados para ayudar y auxiliar a los refugiados, los emigrantes y a los que buscan asilo, pedimos a todos los líderes políticos que empleen todos los medios para asegurar que las personas y las comunidades, incluidos los cristianos, permanezcan en su patria y gocen del derecho fundamental de vivir en paz y seguridad.
Es necesario urgentemente un consenso internacional más amplio y un programa de asistencia para sostener el estado de derecho, para defender los derechos humanos fundamentales en esta situación que se ha hecho insostenible, para proteger las minorías, combatir la trata y el contrabando de personas, eliminar las rutas inseguras, como las que van a través del mar Egeo y de todo el Mediterráneo, y para impulsar procesos seguros de reasentamiento. De este modo podremos asistir a aquellas naciones que están involucradas directamente en auxiliar las necesidades de tantos hermanos y hermanas que sufren. Manifestamos particularmente nuestra solidaridad con el pueblo griego que, a pesar de sus propias dificultades económicas, ha respondido con generosidad a esta crisis.
Juntos imploramos firmemente por fin de la guerra y la violencia en Medio Oriente, una paz justa y duradera, así como el regreso digno de quienes fueron forzados a abandonar sus hogares. Pedimos a las comunidades religiosas que incrementen sus esfuerzos para recibir, asistir y proteger a los refugiados de todas las confesiones religiosas, y que los servicios de asistencia civil y religiosa trabajen para coordinar sus esfuerzos. Hasta que dure la situación de necesidad, pedimos a todos los países que extiendan el asilo temporal, ofrezcan el estado de refugiados a quienes son idóneos, incrementen las iniciativas de ayuda y trabajen con todos los hombres y mujeres de buena voluntad por un final rápido de los conflictos actuales.
Europa se enfrenta hoy a una de las más graves crisis humanitarias desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Para afrontar este desafío serio, hacemos un llamamiento a todos los discípulos de Cristo para que recuerden las palabras del Señor, con las que un día seremos juzgados: «Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme… Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis» (Mt 25,35-36.40).
Por nuestra parte, siguiendo la voluntad de Nuestro Señor Jesucristo, decidimos con firmeza y con todo el corazón de intensificar nuestros esfuerzos para promover la unidad plena de todos los cristianos. Reiteramos nuestra convicción de que «la reconciliación (entre los cristianos) significa promover la justicia social en todos los pueblos y entre ellos… Juntos queremos contribuir a que los emigrantes, los refugiados y los demandantes de asilo se vean acogidos con dignidad en Europa» (Charta Oecumenica, 2001).
Deseamos cumplir la misión de servicio de las Iglesias en el mundo, defendiendo los derechos fundamentales de los refugiados, de los que buscan asilo político y los emigrantes, como también de muchos marginados de nuestra sociedad.
Nuestro encuentro de hoy se propone contribuir a infundir ánimo y dar esperanza a quien busca refugio y a todos aquellos que los reciben y asisten. Nosotros instamos a la comunidad internacional para que la protección de vidas humanas sea una prioridad y que, a todos los niveles, se apoyen políticas de inclusión, que se extiendan a todas las comunidades religiosas. La situación terrible de quienes sufren por la crisis humanitaria actual, incluyendo a muchos de nuestros hermanos y hermanas cristianos, nos pide nuestra oración constante.
Lesbos, 16 de abril de 2016
Ieronymos II
Francisco
Bartolomé

Papa Francisco a los refugiados: Estoy aquí para que el mundo no les de la espalda


“Hemos venido para atraer la atención del mundo ante esta grave crisis humanitaria y para implorar la solución de la misma”, dijo el Papa Francisco en la isla griega de Lesbos en su visita “ecuménica y humanitaria” este sábado 16 de abril al campamento de refugiados de Mòria.
El Pontífice estuvo acompañado por Bartolomé I y por el arzobispo Ieronymos, quienes también firmaron una declaración conjunta para que Europa y el mundo no olviden a los hijos heridos por la guerra y la destrucción. Un símbolo fuerte, histórico realizado en medio a 3 mil refugiados.
“Como hombres de fe, deseamos unir nuestras voces para hablar abiertamente en vuestro nombre. Esperamos que el mundo preste atención a estas situaciones de necesidad trágica y verdaderamente desesperadas, y responda de un modo digno de nuestra humanidad común”, declaró Francisco.
Detrás del gesto, la figura del ‘buen samaritano’, que reconstruye la unidad de los cristianos en una alianza por las miserias de la humanidad. En el campamento de Mòria la vergüenza de una Europa acomodada en su bienestar y que no sabe dar una respuesta humanitaria.
Pero, el Papa no usa un tono acusador, sino paternal y conciliador dirigido a Europa y sus instituciones:  “Ojalá que todos nuestros hermanos y hermanas en este Continente, como el Buen Samaritano, vengan a ayudaros con aquel espíritu de fraternidad, solidaridad y respeto por la dignidad humana, que los ha distinguido a lo largo de la historia”.
Discurso completo del Papa Francisco 
Queridos amigos
He querido estar hoy con vosotros. Quiero deciros que no estáis solos. En estas semanas y meses, habéis sufrido mucho en vuestra búsqueda de una vida mejor. Muchos de vosotros os habéis visto obligados a huir de situaciones de conflicto y persecución, sobre todo por el bien de vuestros hijos, por vuestros pequeños. Habéis hecho grandes sacrificios por vuestras familias. Conocéis el sufrimiento de dejar todo lo que amáis y, quizás lo más difícil, no saber qué os deparará el futuro. Son muchos los que como vosotros aguardan en campos o ciudades, con la esperanza de construir una nueva vida en este Continente.
He venido aquí con mis hermanos, el Patriarca Bartolomé y el Arzobispo Hieronymos, sencillamente para estar con vosotros y escuchar vuestras historias. Hemos venido para atraer la atención del mundo ante esta grave crisis humanitaria y para implorar la solución de la misma. Como hombres de fe, deseamos unir nuestras voces para hablar abiertamente en vuestro nombre. Esperamos que el mundo preste atención a estas situaciones de necesidad trágica y verdaderamente desesperadas, y responda de un modo digno de nuestra humanidad común.
Dios creó la humanidad para ser una familia; cuando uno de nuestros hermanos y hermanas sufre, todos estamos afectados. Todos sabemos por experiencia con qué facilidad algunos ignoran los sufrimientos de los demás o, incluso, llegan a aprovecharse de su vulnerabilidad. Pero también somos conscientes de que estas crisis pueden despertar lo mejor de nosotros. Lo habéis comprobado con vosotros mismos y con el pueblo griego, que ha respondido generosamente a vuestras necesidades a pesar de sus propias dificultades. También lo habéis visto en muchas personas, especialmente en los jóvenes provenientes de toda Europa y del mundo que han venido para ayudaros. Sí, todavía queda mucho por hacer. Pero demos gracias a Dios porque nunca nos deja solos en nuestro sufrimiento. Siempre hay alguien que puede extender la mano para ayudarnos.
Este es el mensaje que os quiero dejar hoy: ¡No perdáis la esperanza! El mayor don que nos podemos ofrecer es el amor: una mirada misericordiosa, la solicitud para escucharnos y entendernos, una palabra de aliento, una oración. Ojalá que podáis intercambiar mutuamente este don. A nosotros, los cristianos, nos gusta contar el episodio del Buen Samaritano, un forastero que vio un hombre en necesidad e inmediatamente se detuvo para ayudarlo. Para nosotros, es una parábola sobre la misericordia de Dios, que se ofrece a todos, porque Dios es «todo misericordia». Es también una llamada para mostrar esa misma misericordia a los necesitados. Ojalá que todos nuestros hermanos y hermanas en este Continente, como el Buen Samaritano, vengan a ayudaros con aquel espíritu de fraternidad, solidaridad y respeto por la dignidad humana, que los ha distinguido a lo largo de la historia.
Queridos amigos, que Dios os bendiga a todos y, de modo especial, a vuestros hijos, a los ancianos y aquellos que sufren en el cuerpo y en el espíritu. Os abrazo a todos con afecto. Sobre vosotros y quienes os acompañan, invoco los dones divinos de fortaleza y paz.