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domingo, 24 de abril de 2016

“El papa Francisco nos ha devuelto la vida”: Hablan los sirios acogidos en el Vaticano. Las tres familias han sido acogidas por la Comunidad de San Egidio de Roma

A family of Syrian refugees part of the 12 Syrian asylum seekers Pope Francis brought back with him from Greek island Lesbos, walk with a member of the St. Egidio Roman Catholic Charity (C), on April 18, 2016 in a strret of Rome. Three Muslim families are being housed temporarily by the Saint'Egidio community in the Rome district of Trastevere while they await longer-term accommodation being prepared for them in the Vatican. In a dramatic gesture designed to highlight the plight of hundreds of thousands of refugees arriving on the southern shores of Europe, Francis on Sunday flew back from Lesbos with the 12 Syrians. The three couples, who have six children between them, were plucked from a detention camp on the Greek island to start new lives, more than 1,400 miles (nearly 2,300 kilometres) from their homes in Damascus and Deir Ezzor, a city in eastern Syria controlled by the Islamic State group.  AFP PHOTO / FILIPPO MONTEFORTE / AFP PHOTO / FILIPPO MONTEFORTE



La Comunidad San Egidio ha recibido a las tres familias que volvieron con el Papa desde Grecia el sábado pasado.
Periodistas, familias italianas y voluntarios de la comunidad les dieron la bienvenida cubriéndolos con pétalos de flores y mostrando una pancarta en la que estaba escrito en italiano y árabe: “Bienvenidos a Italia”.
Un piso del centro de la Comunidad, ubicado en el barrio de Trastévere, ha sido acondicionado como vivienda para las familias sirias. La Comunidad había preparado manjares sirios para la cena.
Rami es uno de esos refugiados. Es natural de la región de Deir ez-Zor, actualmente controlada por Daesh, y vino acompañado por su esposa y sus tres hijos a bordo del avión que trajo al Papa de vuelta a Roma.
Un periodista de la edición árabe de Aleteia charló brevemente con él a su llegada.
¿Cuándo y cómo llegasteis a Grecia?
Llegamos a Grecia hace cincuenta días por mar. Nos registramos en una organización especializada en la ayuda a la instalación de refugiados.
Nos dijeron que diez personas iban a ser las invitadas del papa Francisco al día siguiente. Entonces registraron nuestros nombres y tomamos el avión con Francisco.
¿De qué hablasteis con el Papa en el avión?
El papa Francisco es una persona verdaderamente extraordinaria y humilde. Nos tenía reservada una recepción fantástica. Le dimos las gracias y le pedimos seguridad para nuestro país, con el fin de que pudiéramos caminar juntos hacia el futuro.
¿Dónde vivíais en Siria y cuántos miembros componen vuestra familia?
Nuestra familia la forman cinco personas: mi esposa, nuestros tres hijos y yo. Vivíamos en Deir ez-Zor, antes de huir a Turquía y luego a Grecia.
¿Qué hay de los miembros de vuestra familia extendida, están con vosotros o en Siria?
Todavía están en Siria.
¿Qué porvenir creéis que os aguarda?
Espero que la paz vuelva a establecerse en Siria y, si nunca nos fuera posible volver, pedimos a los gobiernos europeos que nos ayuden a construir un futuro mejor para nuestros hijos.
Mis hijos ya no van a la escuela. Mi hijo siempre ha soñado con ser médico, espero que algún día cumpla su sueño.

domingo, 17 de abril de 2016

Un día tendremos que pedir perdón por lo que hicimos con los inmigrantes El mayor endurecimiento de las leyes en el control y el cierre de fronteras nos llevará a más explotación, más ilegalidad, más muertes, más mafias y más sufrimiento y dolor


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En la foto: rescate “in extremis” de Pelen Hussein, joven sirio de 20 años, en el momento de hundirse su embarcación, por parte de la Guardia Costera turca. 
Durante estos años los inmigrantes han dado pasos importantes en el camino de la integración y han afrontado la cobertura tanto de sus necesidades como las de los familiares que se han quedado en sus países de origen. Los inmigrantes han aportado, con su esfuerzo, servicios a la sociedad de acogida, adaptándose a esta nueva realidad.
Las mujeres, con su ilusión y esfuerzo, llegaron a entrar en nuestros hogares para realizar todas aquellas actividades que se les ofrecían en este ámbito. Poco a poco, con mucho esfuerzo, consiguieron ganarse ese espacio.
Pero han aparecido nuevas dificultades que hacen difícil vivir como inmigrantes o refugiados y que, al llegar a estos 25 años, están pendientes en el quehacer de Karibu. Son cuestiones graves que forman parte de la realidad de la inmigración en estos momentos: las familias monoparentales, las detenciones en la calle o los arrestos en el centro de internamiento de extranjeros (CIE).
Nos preocupan también las denominadas devoluciones en caliente, las de aquellas personas que en el momento de saltar la valla (que separa España de Marruecos, en el enclave africano de Melilla, n.d.e.) son devueltas al otro lado, sin respetar el derecho a tramitar el asilo y a no ser expulsados de esa manera.
Nos sigue preocupando la situación de los menores no acompañados, porque consideramos que no reciben el trato que debiera corresponderles en la acogida.
Creemos que sigue siendo alarmante la situación de los inmigrantes y refugiados que permanecen de forma indefinida como ilegales, excluyéndoles de programas de integración y de formación, por estar estos dirigidos exclusivamente a inmigrantes con residencia y permiso de trabajo.
Consideramos que no dar una solución digna a estas situaciones constituye un gran fracaso de nuestro mundo. Nosotros estamos convencidos de que la inmigración es el inicio de la creación de una sociedad nueva, más justa, más solidaria,y que no va por el camino de la experiencia obtenida de los últimos años. Esta nos debiera hacer comprender que un mayor endurecimiento de las leyes en el control y el cierre de fronteras nos llevará a más explotación, más ilegalidad, más muertes, más mafias y más sufrimiento y dolor.
Alguien en el futuro tendrá que pedir perdón por el trato que estamos dando a la población inmigrante y refugiada, de la misma forma que se ha tenido que pedir perdón por la esclavitud o el racismo.
Extracto de un artículo originalmente publicado por Mundo Negro, de Antonio Freijo, Director de Asociación Karibu, que se dedica a acoger y defender a los inmigrantes en España