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sábado, 16 de abril de 2016

12:45 – Lesbos: los tres líderes cristianos piden una respuesta a la crisis humanitaria El papa Francisco, el patriarca Bartolomeo I y el arzobispo Jerónimo II, firmaron una declaración conjunta

El Papa firma la declaración de Lebos
El Papa Firma La Declaración De Lebos
(ZENIT – Roma).- En el campo de refugiados de Moria, este sábado 16 de abril, durante el viaje apostólico del papa Francisco a la isla griega de Lesbos, junto al patriarca Bartolomé y del arzobispo de Atenas, Jerónimo II, los tres líderes religiosos cristianos firmaron un documento.
“Desde Lesbo hacemos un llamamiento a la comunidad internacional para que responda con coraje, afrontando esta enorme crisis humanitaria y las causas relacionadas, mediante iniciativas diplomáticas, políticas caritativas y a través de esfuerzos conjuntos, sea en Medio Oriente que en Europa” dice el documento.
Y añade: “Juntos imploramos solemnemente el final de la guerra y de la violencia en Oriente Medio, una paz justa y duradera y un retorno honroso de quienes fueron obligados a abandonar sus casas”.

A continuación el texto de la DECLARACIÓN CONJUNTA
“Nosotros, el Papa Francisco, el Patriarca Ecuménico Bartolomé y el Arzobispo de Atenas y de Toda Grecia Ieronymos, nos hemos encontrado en la isla griega de Lesbos para manifestar nuestra profunda preocupación por la situación trágica de los numerosos refugiados, emigrantes y demandantes de asilo, que han llegado a Europa huyendo de situaciones de conflicto y, en muchos casos, de amenazas diarias a su supervivencia.
La opinión mundial no puede ignorar la colosal crisis humanitaria originada por la propagación de la violencia y del conflicto armado, por la persecución y el desplazamiento de minorías religiosas y étnicas, como también por despojar a familias de sus hogares, violando su dignidad humana, sus libertades y derechos humanos fundamentales.
Los tres líderes cristianos firman la declaración de Lesbos
La tragedia de la emigración y del desplazamiento forzado afecta a millones de personas, y es fundamentalmente una crisis humanitaria, que requiere una respuesta de solidaridad, compasión, generosidad y un inmediato compromiso efectivo de recursos. Desde Lesbos, nosotros hacemos un llamamiento a la comunidad internacional para que responda con valentía, afrontando esta crisis humanitaria masiva y sus causas subyacentes, a través de iniciativas diplomáticas, políticas y de beneficencia, como también a través de esfuerzos coordinados entre Oriente Medio y Europa.
Como responsables de nuestras respectivas Iglesias, estamos unidos en el deseo por la paz y en la disposición para promover la resolución de los conflictos a través del dialogo y la reconciliación. Mientras reconocemos los esfuerzos que ya han sido realizados para ayudar y auxiliar a los refugiados, los emigrantes y a los que buscan asilo, pedimos a todos los líderes políticos que empleen todos los medios para asegurar que las personas y las comunidades, incluidos los cristianos, permanezcan en su patria y gocen del derecho fundamental de vivir en paz y seguridad.
Es necesario urgentemente un consenso internacional más amplio y un programa de asistencia para sostener el estado de derecho, para defender los derechos humanos fundamentales en esta situación que se ha hecho insostenible, para proteger las minorías, combatir la trata y el contrabando de personas, eliminar las rutas inseguras, como las que van a través del mar Egeo y de todo el Mediterráneo, y para impulsar procesos seguros de reasentamiento. De este modo podremos asistir a aquellas naciones que están involucradas directamente en auxiliar las necesidades de tantos hermanos y hermanas que sufren. Manifestamos particularmente nuestra solidaridad con el pueblo griego que, a pesar de sus propias dificultades económicas, ha respondido con generosidad a esta crisis.
Juntos imploramos firmemente por fin de la guerra y la violencia en Medio Oriente, una paz justa y duradera, así como el regreso digno de quienes fueron forzados a abandonar sus hogares. Pedimos a las comunidades religiosas que incrementen sus esfuerzos para recibir, asistir y proteger a los refugiados de todas las confesiones religiosas, y que los servicios de asistencia civil y religiosa trabajen para coordinar sus esfuerzos. Hasta que dure la situación de necesidad, pedimos a todos los países que extiendan el asilo temporal, ofrezcan el estado de refugiados a quienes son idóneos, incrementen las iniciativas de ayuda y trabajen con todos los hombres y mujeres de buena voluntad por un final rápido de los conflictos actuales.
Europa se enfrenta hoy a una de las más graves crisis humanitarias desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Para afrontar este desafío serio, hacemos un llamamiento a todos los discípulos de Cristo para que recuerden las palabras del Señor, con las que un día seremos juzgados: «Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme… Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis» (Mt 25,35-36.40).
Por nuestra parte, siguiendo la voluntad de Nuestro Señor Jesucristo, decidimos con firmeza y con todo el corazón de intensificar nuestros esfuerzos para promover la unidad plena de todos los cristianos. Reiteramos nuestra convicción de que «la reconciliación (entre los cristianos) significa promover la justicia social en todos los pueblos y entre ellos… Juntos queremos contribuir a que los emigrantes, los refugiados y los demandantes de asilo se vean acogidos con dignidad en Europa» (Charta Oecumenica, 2001).
Deseamos cumplir la misión de servicio de las Iglesias en el mundo, defendiendo los derechos fundamentales de los refugiados, de los que buscan asilo político y los emigrantes, como también de muchos marginados de nuestra sociedad.
Nuestro encuentro de hoy se propone contribuir a infundir ánimo y dar esperanza a quien busca refugio y a todos aquellos que los reciben y asisten. Nosotros instamos a la comunidad internacional para que la protección de vidas humanas sea una prioridad y que, a todos los niveles, se apoyen políticas de inclusión, que se extiendan a todas las comunidades religiosas. La situación terrible de quienes sufren por la crisis humanitaria actual, incluyendo a muchos de nuestros hermanos y hermanas cristianos, nos pide nuestra oración constante.
Lesbos, 16 de abril de 2016
Ieronymos II
Francisco
Bartolomé

sábado, 13 de febrero de 2016

¿Qué han firmado el Papa Francisco y el Patriarca Kiril?

Acuerdos sobre aborto y defensa de la vida y la familia, cristianos perseguidos y libertad religiosa, raíces cristianas de Europa...

Pope Francis (L) and the head of the Russian Orthodox Church, Patriarch Kirill (R), sign documents after a historic meeting in Havana on February 12, 2016. Pope Francis and Russian Orthodox Patriarch Kirill kissed each other and sat down together Friday at Havana airport for the first meeting between their two branches of the church in nearly a thousand years. AFP PHOTO / POOL - Alejandro Ernesto / AFP / POOL / ALEJANDRO ERNESTO


Es importantísima la Declaración Conjunta del papa Francisco y del Patriarca Ortodoxo de Moscú, Kirill (Cirilo), por cuanto contiene un vasto campo de acción que abarca no solo la relación entre las dos iglesias y la paz en el mundo, sino que defiende los valores cristianos en una sociedad secularizada y laicista como ocurre en diversas partes de Occidente. Es todo un programa pastoral y de acción entre las dos iglesias cristianas más importantes del mundo, cosa impensable hace unos meses.

Sorprende en este largo Comunicado Conjunto, que tiene 30 puntos, que no se enuncian los problemas, sino que se abordan en su raíz y –“lejos de las disputas del Viejo Mundo”—proponen un programa amplio para cristianizar el mundo que va desde el empuje a los jóvenes para que “no tengan miedo” de anunciar el Evangelio, hasta la propuesta de la familia como “centro natural de la vida de un ser humano y de la sociedad” y añade: “La familia está fundada sobre el matrimonio que es un acto libre y fiel de amor entre un hombre y una mujer”, como modelo de amor y fecundidad. El matrimonio es la escuela del amor y de la fidelidad. Lamentamos que otras formas de convivencia se equiparan ahora con esta unión” y se “expulsa de la conciencia pública” la vocación del hombre y la mujer al matrimonio “santificado en la tradición bíblica”.

Al mismo tiempo, el comunicado defiende la vida y el derecho de nacer: “Millones de bebés están privados de la propia posibilidad de ver la luz. La sangre de los niños no nacidos pide a gritos a Dios que haga justicia”, y cita el Génesis (4, 10). Asimismo, se rechaza la eutanasia y la manipulación genética, por ser un “ataque contra los fundamentos del ser de la persona creada a imagen de Dios”.

Un punto clave es la defensa de la libertad religiosa, la cual es conculcada en muchos países, y en especial los laicistas o los de religión única y exclusiva, que con su agresividad quieren empujar a los cristianos “a la marginación en la vida pública”. Junto a eso, con la caída de los “regímenes ateos” comunistas, se han abierto en esos países, una vez libres, miles iglesias, conventos, seminarios y numerosísimas actividades caritativas y sociales, asistiendo a los más necesitados. “Europa –dice el comunicado- “debe mantener la fidelidad a sus raíces cristianas”. El Papa y el Patriarca afirman también su decisión de que la religión debe respetar las costumbres e idiosincrasia de todos los países donde están presentes, lo que parece indicar un guiño a China.

Esta declaración es todo un programa de acción pastoral que se enfrenta al mundo secularizado para aportar la semilla del Evangelio por parte de las dos iglesias cristianas más importantes del mundo, que se comprometen a trabajar juntas con todos los fieles para llevar a cabo esta ingente tarea de extender el Reino de Dios por el mundo.

Las dos grandes iglesias cristianas son conscientes de las dificultades y de lo que les separa, pero apelan a los mil primeros años de unidad, para volver a remar juntas, mil años después, en favor del Evangelio, conscientes de que la Iglesia de Jesucristo tiene su base en la unidad. En el comunicado se rechazan “todas las formas de proselitismo”, pues las relaciones entre ortodoxos y católicos debe basarse en el respeto mutuo. “No somos competidores, sino hermanos”.

Sobre el proselitismo, conviene señalar que sacerdotes ortodoxos se pasaron a la Iglesia de Roma, en parte ante la pasividad y poca beligerancia que las altas jerarquías ortodoxas tenían con las políticas de implantación del ateísmo por parte de los regímenes comunistas.

Se trató en el comunicado el tema de la paz, pidiendo el fin de la guerra y de la persecución de los cristianos y de otras religiones en el Oriente Medio, en especial en Irak y en Siria, donde millones de familias han tenido que emigrar y se han matado a otras –familias enteras—por no apostatar de la fe, dando un ejemplo de martirio en los tiempos actuales. El Papa de Roma y el Patriarca de Moscú han hecho un llamamiento a todas las partes implicadas en el conflicto que cesen las armas y se vuelva a la paz. Los cristianos han vivido en paz, junto a las otras religiones, durante dos mil años. ¿Por qué no ahora?

Y junto a la paz en Oriente Medio, también el Papa y el Patriarca invocan la paz en Ucrania. En este país, los ortodoxos se encuentran divididos en varias facciones que luchan entre sí, más por motivos políticos (nacionalistas ucranianos y rusos) que por motivos religiosos. El comunicado dice que esperan que “la división entre los creyentes ortodoxos en Ucrania sea vencida sobre la base de las normas canónicas existentes, que todos los cristianos ortodoxos de Ucrania vivan en paz y armonía y que las comunidades católicas contribuyan a ello”.

Finalmente, el Comunicado Conjunto desea una colaboración entre católicos y ortodoxos para extender el Evangelio por el mundo. “Este mundo, en el que de están socavando rápidamente los fundamento morales de la existencia humana, espera de nosotros el fuerte testimonio cristiano en todos los ámbitos de la vida personal y social”. Y añade: “De esto depende, en gran medida, el futuro de la humanidad”.

Las dos iglesias cristianas más grandes del mundo han iniciado un camino hacia el deshielo, la colaboración y con la vista puesta en una unión futura, que hoy se concreta en la colaboración recíproca en los ámbitos de acción social y pastoral.

Otro hecho que causa sorpresa a los periodistas europeos es el modo de informar de los órganos oficiales cubanos, desde la prensa, la radio y la televisión. Se parece al estilo soviético utilizado en la época de Stalin. Según estos –o mejor dicho según el régimen cubano—el Papa es el Jefe del Estado del Vaticano y no el jefe de la Iglesia Católica. Y así cuando afirman que el papa Francisco va a México, dicen los cubanos oficiales: El papa Francisco saldrá para México en una visita de Estado”. Pensamos que al papa Francisco se le funde el corazón y la inteligencia si se le dice que va a México en una “visita de Estado”.