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domingo, 30 de abril de 2017

¿Por qué los católicos usan velas en la misa?


Aunque ya no tienen un propósito práctico, la Iglesia sigue requiriendo su empleo en la liturgia

Con la excepción de las misas de la Vigilia Pascual y la Rorate Caeli de Adviento, en las celebraciones modernas de la misa, las velas por lo general no mantienen su antiguo propósito práctico de iluminar un espacio oscuro. Sin embargo, la Instrucción General del Misal Romano (IGMR) dice: “Colóquense en forma apropiada los candeleros que se requieren para cada acción litúrgica, como manifestación de veneración o de celebración festiva, o sobre el altar o cerca de él”.
Esto suscita una pregunta: si las velas no guardan ningún propósito práctico, ¿por qué insiste la Iglesia en seguir utilizándolas en el siglo XXI?
Las velas se han usado siempre en la Iglesia de forma simbólica. Desde tiempos antiguos la vela se ha usado como un símbolo de la luz de Cristo.
Esto queda claramente expresado en la Vigilia Pascual, cuando el diácono o el sacerdote entra con el cirio pascual en la iglesia oscura. Jesús llegó a nuestro mundo de pecado y muerte para traernos la luz de Dios. Así se expresa claramente en el Evangelio de Juan: “Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12).
Hay quienes señalan también hacia el uso de las velas como un recordatorio de los primeros cristianos, que celebraban misa en las catacumbas a la luz de las velas. Es algo de debería recordarnos el sacrificio que hicieron, además de la posibilidad de que también nosotros pudiéramos estar en una situación similar, celebrando misa bajo la amenaza de la persecución.
Además de ofrecernos una meditación en torno a la luz, también es destacable que las velas de la Iglesia católica están elaboradas tradicionalmente con cera de abeja. Según la Enciclopedia Católica, “la cera pura extraída por las abejas de las flores simboliza la carne pura de Cristo recibida de Su Madre Virgen, la mecha simboliza el alma de Cristo y la llama representa Su divinidad”.
El requisito de usar velas que estén, al menos parcialmente, elaboradas con cera de abeja, sigue presente en la Iglesia por respeto a esta antigua simbología.
Las velas también se han usado para añadir un carácter más festivo a la celebración de la misa. Según la IGMR: “Cúbrase el altar al menos con un mantel de color blanco. Sobre el altar, o cerca de él, colóquese en todas las celebraciones por lo menos dos candeleros, o también cuatro o seis, especialmente si se trata de una Misa dominical o festiva de precepto y, si celebra el Obispo diocesano, siete, con sus velas encendidas”.
El número de velas tiene por objetivo recordar que hay algún elemento diferente en determinado día y debería despertar el interés de los presentes.
En resumen, aunque las velas puedan parecer anticuadas o innecesarias, la Iglesia valora que la belleza natural de las velas puede tener un impacto espiritual en nuestras almas. La Iglesia, en su sabiduría, percibe el poder detrás del simbolismo de emplear velas y cómo pueden volver a prender el ánimo de un alma alicaída y llenarla con el fuego del amor divino.

domingo, 19 de marzo de 2017

Nena Daconte, cantante: “Lo cool es ser ateo, pero yo creo en Dios y voy a misa. Y cuanto más voy a misa, más creo en Dios; y cuánto más rezo, más fe tengo”

“He tenido épocas duras en las que no he creído en Dios, o estaba enfadada con Él. Me gusta ir a misa de niños con mis hijos y oír que Dios es mi amigo, y que si no quedo con Él, se enfría la fe, como en cualquier relación. Dios me da fuerza. Cuando pasan cosas malas, o que parecen imposibles de afrontar, al rezar vuelvo a recuperar la energía y la confianza en Él.  Rezo las oraciones que me sé y hablo con Él de mis cosas. Lo que sí he cambiado ha sido que, en lugar de pedir y pedir, ahora doy gracias a Dios por lo que tengo. Eso me hace tener una visión más positiva y realista de la vida”
12 de marzo de 2017.- (José Antonio Méndez / Revista Misión / Camino Católico)  Fue Disco de Oro y sus canciones tienen millones de visitas en YouTube. Pero hace cinco años se atrevió a hablar públicamente contra el aborto, y la oleada de críticas fue tal que decidió alejarse de los escenarios. Tampoco ayudaron los excesos a los que le llevó la fama. Ahora, Nena Daconte prepara su vuelta con un nuevo disco, que no habría salido a la luz sin el apoyo de sus padres, de su marido, de sus hijos… y de Dios.
Que levante la mano quien no haya tarareado “Tenía tanto que darte”, o “En qué estrella estará”, que incluso fue banda sonora de la Vuelta Ciclista a España en 2006. Su autora, Mai Meneses, conocida como Nena Daconte, pasó de ser Disco de Oro al anonimato, tras sufrir una tremenda presión por cantar, en 2012, en un acto a favor del derecho a la vida. Cinco años después y con dos hijos que, dice, “me han enseñado a madurar y a que me importen un bledo las críticas”, ultima su nuevo disco.
Habla como canta: con una naturalidad próxima a la candidez y un optimismo no exento de melancolía. Su familia, la fama, el trabajo, o cosas que nunca había contado en una entrevista, como su fe o los problemas de salud que padeció cuando se le fue la mano “con… de todo” son las notas con que interpreta esta entrevista, salpicada de sonrisas.

- Mi hijo de cinco años no sabe que estudió Derecho, ni que viene de una familia de notarios, pero cuando le planteé qué le preguntaría él, me dijo: “¿Y por qué a ella le gusta cantar?”
- [Ríe] Porque me relaja muchísimo. Cuando tenía seis años empecé a ir a clase de canto, y mi profesora estaba casada con un mulato que se paseaba con un tití en el hombro. Al verlo, pensaba: “¡Oooh, dedicarse a la música tiene que ser guaaay!”. En realidad, hasta que no entré en Operación Triunfo –que para mí fue “Operación Fracaso”, porque me expulsaron la primera de la segunda edición– no tenía ni idea de esta profesión. Para mí cantar es un camino que me hace mejor persona, tanto en bondad como en sabiduría.
- Explíqueme esto mejor... 
- He llegado a la conclusión de que, cuanto más cerca estoy de mi interior, más llega lo que canto. A mí me gusta meter voz y hacer virguerías, y resulta que eso no llega, sino que mi música toca cuando meto lo más íntimo.
- Ha sido varias veces Número 1 en ventas, es Disco de Oro, algunas de sus canciones tienen millones de visitas en YouTube… ¿Cuesta mantener la cabeza fría al alcanzar la fama?
- Es difícil. Yo me volví superinsegura. En lugar de pensar en las circunstancias que me habían llevado ahí, escuchaba mis canciones y pensaba: “No son tan buenas; no merezco tanto”. La verdad es que lo pasé mal. Pero el tiempo y la maternidad me ha hecho separarme de todo y volver al escenario con una seguridad que ojalá hubiese tenido antes.
- Acaba de actuar en dos conciertos solidarios, en Aranjuez y en la Universidad Francisco de Vitoria, y colabora con causas benéficas. ¿Por qué?
- Me gusta ayudar, me da alegría y satisfacción. Como artista es lo menos que puedo hacer. No tengo tiempo para ser voluntaria y dedicarme a ayudar sobre el terreno, así que cuando me piden ayuda, investigo qué hace esa fundación o esa ONG, y me implico. Cantaría gratis todos los días, pero hay que comer.
- También cantó en una marcha provida en 2012. Lo políticamente correcto hubiera sido posicionarte a favor del aborto. ¿Por qué se arriesgó? 

- Uno de los organizadores de aquel acto anunció que yo actuaría antes de que lo hubiese confirmado. Cuando salió en los medios, mucha gente me llamó para decirme: “¡No cantes! Escribe un comunicado y di que ha sido un error”. Otros, de la profesión, me decían: “Como estás embarazada, invéntate una excusa”. En Twitter me pusieron a parir durante tres semanas. Me dijeron de todo. Ver tantas reacciones contra el hecho de que cantara, me hizo entender que lo que tenía que hacer era, precisamente, cantar. Me parecía increíble que un artista no pudiera defender una causa como esa. Pensé: “Canto y me juego el cuello. Y si por esto hay gente que no me sigue, pues que no me siga”. Y actué. Luego escribí una canción, “Causas perdidas”, que expresa el enfado contra todos los modernos que van de progres y de tolerantes por la vida, y que si no opinas lo mismo que ellos te hunden y te machacan.
- En esa canción comienza diciendo: “Nací en un país dividido”… 
- Sí, y nuestra generación no tendría por qué sentir eso. Somos muy jóvenes, hemos nacido con la Constitución, pero en estos temas, sin embargo, no se puede opinar diferente. En el tiempo que hemos estado de elecciones constantes, cuando surgieron Podemos y otros partidos, la gente de derechas estaba muy asustada porque la izquierda se estaba radicalizando muchísimo.
- ¿Qué opina del aborto? 
- Abortar es algo malo. Quienes defienden el aborto dan razones desmoralizándolo: “Es una célula, o como si te sacaran una muela...”. Eso no es verdad: ahí hay un ser humano, hay una vida que se interrumpe. Puedo llegar a entender que haya una ley que contemple una serie de causas por las que una madre pueda abortar, y que tenga con su conciencia los conflictos que sea, pero lo que ha hecho sigue estando mal.

- ¿“Tenía tanto que darte” está compuesta tras un aborto? 
- Es una canción de amor. Cuando la canté el Día de la Vida lo hice porque sabía que para mucha gente significaba eso. Pero a otras personas les ha servido para poner palabras a sus sentimientos tras perder a un ser querido, o a una relación que no les hubiera gustado acabar. Me gusta explicar ciertas canciones; otras, como esta, tienen muchos dueños y prefiero que cada uno la interprete como quiera.
- ¿Volvería a actuar en aquel concierto? 
- Sí. Aunque, antes del parón, me lo habría pensado. Paré porque quería estar tranquila; no me compensaban tantas críticas y ataques. Sé hacer otras cosas, así que me puedo dedicar a algo que no sea la música y que no me haga sufrir. Ahora vuelvo porque me importa un bledo lo que digan en Twitter. Pero ha habido épocas duras.
- ¿A qué se ha dedicado en este tiempo? 
- A mi familia. También he estudiado interiorismo y paisajismo, y he tenido varios clientes. Era gracioso cuando algunos me reconocían y se extrañaban al verme, yo que sé, buscando precios de pérgolas. Pero prefiero trabajar haciendo jardines que verme sufriendo por mantener la fama. Además, ¡he aprendido mucho de plantas! [Ríe]
- ¿Se puede hacer un parón profesional para dedicarse a la familia, sin convertirse en la caricatura de una marujona? 
- ¡Sí! Yo me he dedicado a llevar y traer a mis hijos al cole, a hacerles la comida, la merienda, la cena… La verdad es que he sido una marujona total ¡y feliz!
- ¿Cómo le ha cambiado ser madre? 
- Me ha dado más peso… ¡en todos los sentidos! Me ha dado madurez y me ha enseñado lo que es el amor de verdad.
- ¿Y el matrimonio?

- Al casarme cerré la puerta de la inestabilidad emocional para estar tranquila y disfrutar de mi marido, de mi familia, de hacernos mayores. Después de casarme dejé de componer canciones dramáticas porque no encontraba esos sentimientos en mi corazón. En mi próximo disco vuelvo a abrir esa puerta porque después de alguna discusión voy guardando el recuerdo de esos sentimientos para poder componer. [Más risas]
- ¿Qué le gustaría que pensaran sus hijos cuando escuchen sus discos? 
- Quiero que se sientan orgullosos de su madre. Les podrá no gustar mi música, eso no me importa, pero quiero que puedan pensar: “Mi madre es cantante, o paisajista, o lo que sea, y es una mujer fuerte, luchadora, trabajadora, alegre”.
- Canta a la vida sencilla e imperfecta, pero con optimismo… 
- Siempre he tenido mucho sentido del humor y un puntito cínico que me salva de la depresión. Es cierto que me inspira mucho la parte triste de la vida, pero soy como un payaso: aunque tenga dramas por dentro, estoy alegre por fuera.
- Usa expresiones como “levanta la mirada”, “mira alto”… ¿Cree en Dios? 
- Sí. He tenido épocas duras en las que no he creído, o estaba enfadada con Él. Pero ahora puedo decir que sí: creo en Dios y voy a misa. Y cuanto más voy a misa, más creo en Dios; y cuánto más rezo, más fe tengo. Me gusta ir a misa de niños 
con mis hijos y oír que Dios es mi amigo, y que si no quedo con Él, se enfría la fe, como en cualquier relación.

- ¿Qué le da ese contacto con Dios? 
- Fuerza. Cuando pasan cosas malas, o que parecen imposibles de afrontar, al rezar vuelvo a recuperar la energía y la confianza en Él.
- Decía san Agustín que “el que canta, ora dos veces”. ¿Reza cantando?
- No. Rezo las oraciones que me sé y hablo con Él de mis cosas. Lo que sí he cambiado ha sido que, en lugar de pedir y pedir, ahora doy gracias a Dios por lo que tengo. Eso me hace tener una visión más positiva y realista de la vida.
- ¿Creer en Dios abre o cierra puertas en el mundo del espectáculo? 
- No te abre ninguna. Yo esto no suelo contarlo. En un medio público, te lo estoy contando a ti por primera vez. Es más cool ser ateo y progresista, pero yo creo en Dios, y eso que por mi entorno muestro ser muy moderna. En España parece que no podemos tener creencias religiosas, pero ya me da igual. También he hablado indirectamente de la fe en algunas de mis canciones, sobre todo de los momentos de oscuridad que he tenido.
- ¿En cuál y por qué? 
- En “El halcón que vive en mi cabeza” hablo de esa oscuridad, que da miedo.
- ¿Y cómo salió de ella? 
- Me costó mucho. Esto tampoco se lo he contado a casi nadie, pero después de vivir en Barcelona, antes de casarme, me 
volví a Madrid a casa de mis padres porque estuve muy malita.

- ¿Qué le pasó? 
- Digamos que en la gira me pasé un poco con… de todo. Eso te descompensa químicamente, y si encima eres una persona de pensar mucho, la cosa empeora. De algo así se sale con tiempo, yendo al médico y haciendo piña con la gente que te quiere de verdad. Yo volví a casa con mis padres... y a Dios. Después de dos hijos entiendo y quiero mucho más a mi madre, porque yo he sido superrebelde.
-La expulsaron a la primera de OT… pero sacó su primer single. Cuando fue a ver a los productores de su último disco la echaron hasta que tuviera 20 canciones más… y volvió con ellas. ¿La tenacidad es parte del éxito? 
- La tenacidad, el trabajo y creer en uno mismo. En cualquier profesión, trabajar da resultados. Igual que en la vida: si tienes un problema y lo analizas y lo trabajas, consigues resultados. Luego está hacer lo que te gusta y no escuchar a casi nadie, porque todo el mundo opina diferente sobre cómo hacer las cosas. Está bien escuchar para aprender, pero tienes que tomar tú la última decisión.
- Para terminar: ¿Hay algo que no le haya preguntado y quiera decir? 
- Sí. Me gustaría invitar a la gente a escuchar más canciones de mi repertorio, además de “Tenía tanto que darte”. Hay canciones bonitas que pueden ayudar y hacer disfrutar. Para eso canto.




martes, 17 de mayo de 2016

iMisión, el grupo de católicos pioneros en hablar de Dios en Internet




El Papa usa tablets, se hace selfies y emplea las nuevas tecnologías para comunicarse con personas que están al otro lado del planeta. Además su cuenta de Twitter tiene millones de followers y ahora ha emprendido una nueva aventura en Instagram.

Francisco, con su ejemplo, muestra cómo se puede llegar a los demás salvando cualquier distancia. Algo a lo que se dedica la plataforma iMisión.

XISKYA VALLADARES
Fundadora, iMisión
"iMisión es sobre todo un grupo de católicos de todo tipo, de todo tipo de carisma, de todo tipo de estado, -religiosas, sacerdotes, matrimonios-, dedicados a la evangelización digital, sobre todo especialmente a través de las redes sociales”.

En estos más de 3 años de actividad han conseguido movilizar a través de las redes sociales a miles de personas para buenas causas, como ayudar a los cristianos perseguidos en Oriente Medio. También organizan talleres prácticos para aprender a navegar en la red.

SUSANA HERRERA 
iMisión
"El propio feedback que hemos recibido durante la jornada, bien presencialmente o a través de las redes, en Twitter, mensajes que nos llegan privados, por correo electrónico, por nuestros whatsapp, pues han sido un impulso grande para certificar que estamos en el lugar”.

Internet es un nuevo espacio para compartir y conocer, por eso, dicen que no podía faltar el mensaje de esperanza del Evangelio. Aunque sea en los 140 caracteres de Twitter o en un breve mensaje en Facebook es posible hacer mucho bien.

DANIEL PAJUELO
Fundador, iMisión 
"Una persona que hace no mucho me escribió por privado. Es una historia muy dura porque su padre se suicidó. Nos conoció a través de una campaña que hicimos en iMisión en Twitter y empezó a seguir mi perfil. Encontró una canción de mi grupo que había compartido sobre la alegría en tiempos difíciles y me contó emocionado lo que le había ayudado en este momento de su vida”.

Porque en el continente digital no hay fronteras, ahora el proyecto se va a extender a América Latina.

JAVIER ROSETE
iMisión
"Es una necesidad. Ser pastores 2.0., hacer una comunidad digital en donde todos podamos compartirnos y ganar espacios en Internet es muy necesario”.

Cualquier persona puede unirse a iMisión y ser iMisionero. En el siglo XXI para llevar el mensaje del evangelio por el mundo se necesitan pocas herramientas, es cuestión de tener un buen smartphone y habilidad con el teclado.

sábado, 16 de abril de 2016

12:45 – Lesbos: los tres líderes cristianos piden una respuesta a la crisis humanitaria El papa Francisco, el patriarca Bartolomeo I y el arzobispo Jerónimo II, firmaron una declaración conjunta

El Papa firma la declaración de Lebos
El Papa Firma La Declaración De Lebos
(ZENIT – Roma).- En el campo de refugiados de Moria, este sábado 16 de abril, durante el viaje apostólico del papa Francisco a la isla griega de Lesbos, junto al patriarca Bartolomé y del arzobispo de Atenas, Jerónimo II, los tres líderes religiosos cristianos firmaron un documento.
“Desde Lesbo hacemos un llamamiento a la comunidad internacional para que responda con coraje, afrontando esta enorme crisis humanitaria y las causas relacionadas, mediante iniciativas diplomáticas, políticas caritativas y a través de esfuerzos conjuntos, sea en Medio Oriente que en Europa” dice el documento.
Y añade: “Juntos imploramos solemnemente el final de la guerra y de la violencia en Oriente Medio, una paz justa y duradera y un retorno honroso de quienes fueron obligados a abandonar sus casas”.

A continuación el texto de la DECLARACIÓN CONJUNTA
“Nosotros, el Papa Francisco, el Patriarca Ecuménico Bartolomé y el Arzobispo de Atenas y de Toda Grecia Ieronymos, nos hemos encontrado en la isla griega de Lesbos para manifestar nuestra profunda preocupación por la situación trágica de los numerosos refugiados, emigrantes y demandantes de asilo, que han llegado a Europa huyendo de situaciones de conflicto y, en muchos casos, de amenazas diarias a su supervivencia.
La opinión mundial no puede ignorar la colosal crisis humanitaria originada por la propagación de la violencia y del conflicto armado, por la persecución y el desplazamiento de minorías religiosas y étnicas, como también por despojar a familias de sus hogares, violando su dignidad humana, sus libertades y derechos humanos fundamentales.
Los tres líderes cristianos firman la declaración de Lesbos
La tragedia de la emigración y del desplazamiento forzado afecta a millones de personas, y es fundamentalmente una crisis humanitaria, que requiere una respuesta de solidaridad, compasión, generosidad y un inmediato compromiso efectivo de recursos. Desde Lesbos, nosotros hacemos un llamamiento a la comunidad internacional para que responda con valentía, afrontando esta crisis humanitaria masiva y sus causas subyacentes, a través de iniciativas diplomáticas, políticas y de beneficencia, como también a través de esfuerzos coordinados entre Oriente Medio y Europa.
Como responsables de nuestras respectivas Iglesias, estamos unidos en el deseo por la paz y en la disposición para promover la resolución de los conflictos a través del dialogo y la reconciliación. Mientras reconocemos los esfuerzos que ya han sido realizados para ayudar y auxiliar a los refugiados, los emigrantes y a los que buscan asilo, pedimos a todos los líderes políticos que empleen todos los medios para asegurar que las personas y las comunidades, incluidos los cristianos, permanezcan en su patria y gocen del derecho fundamental de vivir en paz y seguridad.
Es necesario urgentemente un consenso internacional más amplio y un programa de asistencia para sostener el estado de derecho, para defender los derechos humanos fundamentales en esta situación que se ha hecho insostenible, para proteger las minorías, combatir la trata y el contrabando de personas, eliminar las rutas inseguras, como las que van a través del mar Egeo y de todo el Mediterráneo, y para impulsar procesos seguros de reasentamiento. De este modo podremos asistir a aquellas naciones que están involucradas directamente en auxiliar las necesidades de tantos hermanos y hermanas que sufren. Manifestamos particularmente nuestra solidaridad con el pueblo griego que, a pesar de sus propias dificultades económicas, ha respondido con generosidad a esta crisis.
Juntos imploramos firmemente por fin de la guerra y la violencia en Medio Oriente, una paz justa y duradera, así como el regreso digno de quienes fueron forzados a abandonar sus hogares. Pedimos a las comunidades religiosas que incrementen sus esfuerzos para recibir, asistir y proteger a los refugiados de todas las confesiones religiosas, y que los servicios de asistencia civil y religiosa trabajen para coordinar sus esfuerzos. Hasta que dure la situación de necesidad, pedimos a todos los países que extiendan el asilo temporal, ofrezcan el estado de refugiados a quienes son idóneos, incrementen las iniciativas de ayuda y trabajen con todos los hombres y mujeres de buena voluntad por un final rápido de los conflictos actuales.
Europa se enfrenta hoy a una de las más graves crisis humanitarias desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Para afrontar este desafío serio, hacemos un llamamiento a todos los discípulos de Cristo para que recuerden las palabras del Señor, con las que un día seremos juzgados: «Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme… Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis» (Mt 25,35-36.40).
Por nuestra parte, siguiendo la voluntad de Nuestro Señor Jesucristo, decidimos con firmeza y con todo el corazón de intensificar nuestros esfuerzos para promover la unidad plena de todos los cristianos. Reiteramos nuestra convicción de que «la reconciliación (entre los cristianos) significa promover la justicia social en todos los pueblos y entre ellos… Juntos queremos contribuir a que los emigrantes, los refugiados y los demandantes de asilo se vean acogidos con dignidad en Europa» (Charta Oecumenica, 2001).
Deseamos cumplir la misión de servicio de las Iglesias en el mundo, defendiendo los derechos fundamentales de los refugiados, de los que buscan asilo político y los emigrantes, como también de muchos marginados de nuestra sociedad.
Nuestro encuentro de hoy se propone contribuir a infundir ánimo y dar esperanza a quien busca refugio y a todos aquellos que los reciben y asisten. Nosotros instamos a la comunidad internacional para que la protección de vidas humanas sea una prioridad y que, a todos los niveles, se apoyen políticas de inclusión, que se extiendan a todas las comunidades religiosas. La situación terrible de quienes sufren por la crisis humanitaria actual, incluyendo a muchos de nuestros hermanos y hermanas cristianos, nos pide nuestra oración constante.
Lesbos, 16 de abril de 2016
Ieronymos II
Francisco
Bartolomé