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lunes, 19 de diciembre de 2016


Cadenas de oración en redes sociales: No tan deprisa




Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos” (Mt 18, 19).
Aquí el Señor Jesucristo nos hace ver la importancia de unirnos en la oración por una intención particular; y Él no pone condiciones a la hora de invitar a sus discípulos a ponerse de acuerdo al orar.
Quien quiera unirse a una intención de oración, por ejemplo del Papa, puede hacer la oración que quiera, a la hora y lugar que quiera; así como hacerla solo o acompañado o unido a alguien en la distancia a una hora convenida o no.
Pero hay que saber distinguir la diferencia entre unirse en oración por una intención concreta y real, aunque las personas no se conozcan, y hacer parte de una cadena de oración.
Hoy más que nunca, gracias a internet, se ha incrementado la difusión de cadenas de oración que para lograr unos fines determinados amenazan con un castigo a quien no las siga o tratan de imponer algo.
La Iglesia no acepta que se instrumentalice la oración, quitándole valor e importancia, con fines no santos.
En este sentido las cadenas de oración son censurables, y lo son por dos motivos:
  1. En primer lugar, garantizan desgracia a quien no las haga, o las interrumpa temporal o definitivamente, o no las reenvíe. Y sustentan esta amenaza citando, obviamente, falsos ejemplos o testimonios. Quien advierte estas cosas, en nombre de Dios, es un falso profeta y peca gravemente. Nadie puede ponerse a amenazar en nombre de Dios.
  2. En segundo lugar, estas cadenas engañan pues obligan a la gente a hacer mal uso de la oración, desvirtuándola o banalizándola. Este es el verdadero objetivo de este tipo de cadenas de oración. Y este objetivo se logra con el supuesto gancho del beneficio personal si se participa; en este sentido las cadenas de oración son superstición.
Vincular desgracia, condena o premio a una cadena de oración no va de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia; además el premio y la condena no están en la participación o no en dichas cadenas.
Estas cadenas de oración son una superstición más pues se le atribuye a la simple materialidad de dichas oraciones una eficacia que no tienen.
Nos lo recuerda el catecismo: “Atribuir (a ciertas prácticas) su eficacia a la sola materialidad de las oraciones o de los signos sacramentales, prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen, es caer en la superstición” (n. 2111).
Toda superstición es un serio problema al poner la confianza en prácticas ridículas, siendo de consecuencia una ofensa a Dios en cuanto se desconfía de Él.
La superstición va contra el primer mandamiento de la ley de Dios y es señal clara de que la verdadera fe es inexistente; donde decae la religión crece la superstición.

Leer también ¿Romper una cadena que recibo me puede traer desgracias?


Así, no solo comete falta quien envía y difunde estas cadenas de oración sino también quien cree en ellas.
De todo lo anterior se desprenden varios errores:
  1. Un primer error es valerse de una supuesta necesidad ajena para beneficio personal.
  2. Otro error de estas cadenas es que son recetas o fórmulas para conseguir resultados en detrimento de la fe. La magia pretende conseguir algo a través de fórmulas que deben realizarse al pie de la letra para obtener el resultado deseado. Y el camino de fe se abandona para entrar en la senda de la magia.
  3. Estas cadenas de oración son un grave error porque “se atribuye una importancia, de algún modo, mágica a ciertas prácticas, por otra parte, legítimas o necesarias” (Catecismo, 2111).
  4. Otro problema es el asunto de la amenaza por la no realización de una práctica intrascendente: es inaceptable. Esto sugiere tener un miedo infundado a Dios por solicitudes hechas por hombres, que pretenden hablar en su nombre.
  5. Un error más de estas cadenas de oración es la difusión de oraciones e imágenes que contienen errores teológicos. Esto es serio pues las personas que no posean una fe muy sólida y bien fundamentada pueden caer en un error o ahondar en otro, en detrimento de una sana oración y de una correcta relación con Dios.
  6. Un sexto problema de recurrir a estas prácticas y basar la fe en ellas, es el abandono de Dios en detrimento de nuestra salvación. Cuando nos damos cuenta que Dios no responde al agitar nuestra varita mágica, cuando vemos que Dios no cumple lo que le pedimos viene el desencanto y la frustración.
  7. Un séptimo error está en que se quiere “motivar” a los demás a propagar una cadena para conseguir lo anhelado de una manera fácil, rápida y eficaz, aun por encima del cumplimiento de la voluntad de Dios; voluntad que el buen seguidor de Cristo tiene que concretar, aun con esfuerzo, en su diario vivir.
  8. Un último problema, y no menos importante y que no hay que excluir aunque no sea de carácter religioso, es que estas cadenas, cuando son enviadas por e-mail, se usan con frecuencia para buscar información, difundir virus informáticos, etc.
Todo se centra en dos errores: A Dios no se le ponen plazos, ni Él responde a las exigencias que le hacemos; exigencias que le hacemos desconociendo sus planes para con nosotros a través de su divina providencia y sabiduría.
La motivación de la oración a favor de alguien deber ser el amor. Se ora por verdadero amor al hermano o hermana en la fe que sufre.
Y se ora sin olvidar que la oración se debe acomodar a la voluntad de Dios. Nunca podemos presionar a Dios para que Él realice lo que deseamos; la oración simplemente es para ponernos en sus manos, para poner en su corazón amoroso nuestra vida y nuestros destinos, “como un niño en brazos de su madre” (Sal 131, 2).
Debemos tener presente que no podemos manipular a Dios. Él no actúa de acuerdo a la voluntad humana. Dios no es un dispensador de milagros y la relación con Él se basa en la confianza.
Nosotros debemos estar en comunión con Dios en cualquier circunstancia de la vida. Quien confía en Dios lo reconoce como Padre y sabe que el triunfo está asegurado, pero no al estilo de los hombres según una lógica humana.
El que confía en Dios tiene la certeza en su corazón de que la cruz no es el final del camino. El que confía en Dios sabe que aunque las cosas no marchen bien, Él nunca nos desampara.
No se trata de asegurarnos las cosas mediante nuestras acciones, recursos o medios, sino tener la seguridad de sabernos amados por Dios; es importante creer en la paternidad de Dios y en su providencia.
Difundamos el amor de Dios sin condicionamientos como Jesús nos enseñó. La auténtica oración es una solicitud a la omnipotencia de Dios hecha con confianza, pero también con el más absoluto respeto a su voluntad.
Por tanto hay que decir: “No a estas cadenas de oración”. Y que nadie se sienta mal o culpable o en pecado si ignora dichas cadenas.
Sigamos mejor en una vida de discipulado, en obediencia a los mandamientos, en fe, oración y en el amor a Dios y a los demás.

Entra aquí para aprender a rezar

miércoles, 18 de mayo de 2016

¿Evangelizar en Internet? aquí algunas respuestas de expertos

imision
(iMisión, Madrid) Presentamos algunos videos de preguntas y respuestas rápidas sobre temáticas de la Evangelización en la cultura digital. Los videos fueron realizados por i-misión en el marco de su jornada de estudio y formación realizado en madrid el pasado mes de abril.

“El cambio se da en el corazón del hombre, no en las aplicaciones.”

Paulina Núñez argumenta cómo y por qué los smartphones y las tabletas pueden (y deben) ser aliados en la nueva evangelización.
– Taller y materiales disponibles en http://imision.org
– Entrevista realizada por:  https://twitter.com/tomasgalvanm

Ejemplos de buena reputación digital

Marga Cabrera, profesora en la Universidad Politécnica de Gandía, dio las claves para crear una buena marca personal en Internet.
Avisamos: no es cosa de un día
– Taller y materiales disponible en www.imision.org/ijornada
– Entrevista realizada por: https://twitter.com/tomasgalvanm

Evangelizar en Internet, una realidad con mucho corazón.

Soledad López asegura que la evangelización digital es ya una realidad y aconseja cómo llegar a nuestros seguidores.
Taller y materiales disponibles en http://imision.org
Entrevista realizada por: https://twitter.com/tomasgalvanm

¿Qué tienen en común los grandes proyectos católicos en la Red?

María González Zabal afirma que las iniciativas católicas también pueden triunfar en Internet.
Taller y materiales disponibles en http://imision.org/ijornada
Entrevista realizada por https://twitter.com/tomasgalvanm

martes, 17 de mayo de 2016

iMisión, el grupo de católicos pioneros en hablar de Dios en Internet




El Papa usa tablets, se hace selfies y emplea las nuevas tecnologías para comunicarse con personas que están al otro lado del planeta. Además su cuenta de Twitter tiene millones de followers y ahora ha emprendido una nueva aventura en Instagram.

Francisco, con su ejemplo, muestra cómo se puede llegar a los demás salvando cualquier distancia. Algo a lo que se dedica la plataforma iMisión.

XISKYA VALLADARES
Fundadora, iMisión
"iMisión es sobre todo un grupo de católicos de todo tipo, de todo tipo de carisma, de todo tipo de estado, -religiosas, sacerdotes, matrimonios-, dedicados a la evangelización digital, sobre todo especialmente a través de las redes sociales”.

En estos más de 3 años de actividad han conseguido movilizar a través de las redes sociales a miles de personas para buenas causas, como ayudar a los cristianos perseguidos en Oriente Medio. También organizan talleres prácticos para aprender a navegar en la red.

SUSANA HERRERA 
iMisión
"El propio feedback que hemos recibido durante la jornada, bien presencialmente o a través de las redes, en Twitter, mensajes que nos llegan privados, por correo electrónico, por nuestros whatsapp, pues han sido un impulso grande para certificar que estamos en el lugar”.

Internet es un nuevo espacio para compartir y conocer, por eso, dicen que no podía faltar el mensaje de esperanza del Evangelio. Aunque sea en los 140 caracteres de Twitter o en un breve mensaje en Facebook es posible hacer mucho bien.

DANIEL PAJUELO
Fundador, iMisión 
"Una persona que hace no mucho me escribió por privado. Es una historia muy dura porque su padre se suicidó. Nos conoció a través de una campaña que hicimos en iMisión en Twitter y empezó a seguir mi perfil. Encontró una canción de mi grupo que había compartido sobre la alegría en tiempos difíciles y me contó emocionado lo que le había ayudado en este momento de su vida”.

Porque en el continente digital no hay fronteras, ahora el proyecto se va a extender a América Latina.

JAVIER ROSETE
iMisión
"Es una necesidad. Ser pastores 2.0., hacer una comunidad digital en donde todos podamos compartirnos y ganar espacios en Internet es muy necesario”.

Cualquier persona puede unirse a iMisión y ser iMisionero. En el siglo XXI para llevar el mensaje del evangelio por el mundo se necesitan pocas herramientas, es cuestión de tener un buen smartphone y habilidad con el teclado.

domingo, 24 de abril de 2016

Papa Francisco dice “Dejen de ser hipócritas en las redes sociales. Dios no usa Facebook”

papa1

Roma – El santo Padre se refirió esta mañana al uso que le dan los creyentes a las redes sociales, estas fueron sus palabras.
En Facebook todos son buenas personas, son creyentes, buenos esposos, familias felices. Pero en privado se olvidan de esas cosas, se olvidan de dar gracias a Dios, se olvidan de orar y ser humildes. En la vida real son lo opuesto a lo que publican
Dios detesta la doble moral
Dejen de ser hipócritas en las redes sociales. Dios no usa facebook
Fue lo que dijo.
¿Estas de acuerdo con el Papa Francisco?. Comparte esta publicación en Facebook.

domingo, 17 de abril de 2016

¿Cuánto dependemos del celular? Las redes sociales me han acostumbrado a una forma superficial de contar mi vida

Han inventado un teléfono para hablar sólo por teléfono. Un teléfono que no permite nada más que la posibilidad de hacer y contestar llamadas. Ni whatsapp, ni mails, ni internet. Un teléfono aparentemente inútil en los tiempos que corren, pero muy práctico en realidad.
Hay personas que pagan altas cantidades de dinero por tener un teléfono como los de antes. ¡Qué paradoja! Uno de esos teléfonos que antes costaban tan poco ahora valen mucho. ¿Qué ha cambiado?
Tal vez hemos cambiado nosotros y nos hemos dado cuenta de que hemos perdido algo importante en la vida. Hemos dejado de estar presentes donde tenemos que estar. Nos ausentamos del lugar en el que nos encontramos.
Dejamos de escuchar a las personas con las que hablamos. Dejamos de mirar al que tenemos delante. Tal vez hemos perdido el aquí y el ahora. Recuperar ese tesoro resulta caro.
Me doy cuenta de que con frecuencia no estoy con la persona con la que me toca estar. El móvil tiene la capacidad de trasladarme a otro lugar. Lejos, muy lejos.
El cuerpo está ahí, donde estoy, con las personas a las que quiero. Tal vez cenando, o simplemente esperando la cola del médico, o caminando por la calle. No importa dónde. El móvil me traslada a otra parte, a otro mundo. Estoy, pero no estoy realmente. Estoy ausente estando presente.
Tal vez por eso uno ahora está dispuesto a pagar lo que sea por volver a lo de antes. A esa libertad sin llamadas, sin mensajes. Libres de esa necesidad que nos hemos creado de estar siempre localizados, siempre disponibles, siempre conectados. Siempre respondiendo a todo lo que nos piden. Nos parece muy difícil liberarnos.
Dicen que lo que más nos cuesta hoy es superar el síndrome de abstinencia cuando tenemos que renunciar por algún motivo a estar conectados a todas las redes sociales posibles.
Conectados pero desconectados de nuestra realidad. Conectados con los que no están. Desconectados de los que sí que están.
Sería bueno que me preguntara cuánta dependencia real tengo del móvil y de internet. Nos parece imposible cambiar. Nos hemos introducido en un mundo que no conocíamos y nos hemos vuelto esclavos.
¿Es posible crecer en libertad en ese mundo desconocido? Sería bueno examinarme al final del día y preguntarme si he dependido mucho o poco de lo que me entra por la pantalla del móvil. Es una buena pregunta al final del día, al final de la semana. La independencia de esa necesidad de estar siempre ahí.
A veces pienso que si no estoy conectado es como si no existiera. Y no es verdad. Pero el mundo me hace creer que sí.
Por eso me pregunto cómo están mis relaciones, mis vínculos de verdad. Cómo está mi capacidad de amar y comunicarme en el día a día. Con aquellos con los que comparto la vida.
A veces puedo comunicar cosas, contar anécdotas, inventar cuentos. Mandar fotos, decir lo que he hecho. Pero en el fondo nunca hablo de mí, de lo que estoy viviendo. Las redes sociales me han acostumbrado a una forma superficial de contar mi vida.
Cuento lo que me ha pasado, pero no cómo lo he vivido. Cuento lo que he hecho, lo que he dicho, pero no lo que hay en lo más hondo del corazón. Tal vez ni yo mismo he pensado en ello. Vivo superficialmente mi vida pasando de una escena a otra. Sin profundidad, sin hondura.
Y tampoco me preocupo de verdad por lo que ocurre en el corazón de los que están más cerca. No me detengo a mirar a los ojos de las personas. Creo que están bien. No pregunto mucho porque tampoco busco esa intimidad. 
Y me quedo a mitad de camino al encuentro del otro. En tierra de nadie. No pregunto. No cuento. No me abro. No escucho. No percibo la vida que hay en los demás. Pienso sólo en lo que a mí me ocurre. En lo que me preocupa. Me cuesta buscar en los ojos de aquellos que me aman y a los que amo la paz para seguir caminando.