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viernes, 20 de octubre de 2017

Así es como un padre bendice a sus hijos

Una antigua tradición cristiana que puedes repetir cada día

Los padres tienen la importante tarea de guiar a sus hijos hasta Dios. El Catecismo de la Iglesia Católica explica cómo “por la gracia del sacramento del matrimonio, los padres han recibido la responsabilidad y el privilegio de evangelizar a sus hijos. Desde su primera edad, deberán iniciarlos en los misterios de la fe, de los que ellos son para sus hijos los ‘primeros […] heraldos de la fe’” (CIC 2225).
Sin duda, no es una tarea fácil y, en ocasiones hasta puede parecer infructuosa. A veces no conoceremos el efecto que tuvimos sobre nuestros hijos hasta muchos años más tarde.
Una parte importante de “evangelizar” a nuestros hijos es bastante simple y muy antigua. Se llama “Bendición paterna” y consiste en la capacidad de invocar la bendición de Dios sobre nuestros hijos. Como padres, tenemos una responsabilidad especial y el deber de confiar nuestros hijos a Dios, de modo que nuestras oraciones tienen un doble efecto sobre ellos. Dios nos los ha dado y es nuestro deber devolverlos a Dios.
Encontramos ejemplos de este tipo de bendición por todo el Antiguo Testamento. Uno de los ejemplos más conocidos es la bendición de Isaac sobre su hijo Jacob (cf. Génesis 27). Hay muchos otros ejemplos en el Antiguo Testamento y por esta razón muchas personas usan estas bendiciones para sus propios hijos.
Una bendición que se usa con frecuencia viene del libro de Números y se la conoce como Bendición aarónica: “Que el Señor te bendiga y te proteja. Que el Señor haga brillar su rostro sobre ti y muestre su gracia. Que el Señor te descubra su rostro y te conceda la paz” (Números 6,24-26).
Encontramos otra bendición en el libro de Tobías, donde Tobit ofrece a su hijo Tobías una bendición antes de que parta en su viaje: “El Dios que está en el cielo los proteja y los haga volver a mi lado sanos y salvos. ¡Que su ángel los acompañe con su protección, hijo mío!” (Tobías 5,17).
Una manera sencilla de realizar esta bendición es tomar un poco de agua bendita (si hay disponible) y marcar la señal de la cruz en la frente de tu hijo (o simplemente colocar tu mano en su cabeza). Al mismo tiempo, puedes rezar cualquiera de las oraciones anteriores o decir sencillamente: “Que Dios te bendiga en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”.
La fórmula de la oración no está escrita en piedra, así que un padre o una madre pueden utilizar una oración espontánea para bendecir a sus hijos. La parte importante es invocar la bendición de Dios sobre ellos, reconocer el poder que Dios nos ha concedido como padres.
Esta bendición se pronuncia normalmente antes de acostarse, pero también puede usarse antes de que los niños vayan a la escuela, se suban al autobús o se vayan de viaje. Te confortará saber que Dios está con ellos cuando salen de casa y que un ángel les acompaña a cada paso del camino.
No es fácil ser padres; educarles en la fe puede parecer una tarea insuperable. Sin embargo, con la ayuda de Dios, todo es posible.

martes, 1 de agosto de 2017

¿Cuál es la misión de un padre en la vida de un hijo?


No solo es necesario ser un papá presente, es imperativo generar vínculos afectivos sólidos con los hijos

Papá, vive de tal manera que cuando tu hijo piense en lealtad, honestidad, integridad, justicia, respeto, trabajo, fidelidad, servicio y caridad, tu imagen se le venga a la mente.
Aunque la sociedad occidental ha dado mayor importancia al rol de la figura materna, la figura paterna en la vida de los hijos es tan importante como el de madre porque desempeña un papel único, intransferible, insustituible y fundamental dentro del desarrollo emocional, psicológico y social de ellos.

Papá, cuando sea mayor quiero ser como tú

Los hijos que tienen la fortuna de contar con padres que están emocional y físicamente presentes en el transcurso de su vida -en especial, en momentos claves de su desarrollo- y haciendo lo que les corresponde en su papel de papás presentan mayor tolerancia a la frustración, mayor confianza en sí mismos, autocontrol y una autoestima sana.
No solo es necesario ser un papá presente, es imperativo generar vínculos afectivos sólidos con los hijos. Es decir, ser papás activos, siempre pendientes de sus necesidades. Unas veces se tratará de satisfacérselas o darles herramientas y que ellos mismos encuentren soluciones. Otras veces simplemente conistirá en consolarles y darles esa palmadita en la espalda con el mensaje oculto de “todo estará bien porque yo estoy contigo”, lo cual les aporta seguridad.
El desarrollo de una relación positiva con su padre ayudará al hijo para que en un futuro sea un adulto ecuánime y seguro. La sensación que le da contar con un papá que le respalda es simplemente indescriptible.
Todo hijo merece sentirse deseado y aceptado por papá y no solo por mamá. La aceptación procede de la voluntad; y el deseo, del sentimiento. Si un hijo percibe rechazo se puede bloquear su desarrollo. Y no lo será tanto por no haber sido deseado, sino por no haberse sido aceptado. La aceptación de la paternidad y la aceptación de su persona, son necesarias y por demás importantes para el sano desarrollo individual y social de los hijos.
Estas son algunas actitudes de aceptación o rechazo:
  • Rechazas convirtiéndote en un padre autoritario y tirano. El mensaje que mandas al hijo es que no te moleste o que hubiera sido mejor que no naciera. O bien, rechazas convirtiéndote en un padre indulgente, indiferente, el “colega” de tus hijos. El mensaje que mandas al hijo es que está solo y que se rasque con sus uñas, que no es tu prioridad.
  • Sobreproteges convirtiéndote en un padre autoritario, perfeccionista. El mensaje que mandas al hijo es que debe seguir el molde y ser como tú. El hijo se siente con el amor condicionado. O bien sobreproteges convirtiéndote en un padre indulgente, narcisista que idolatra a su retoño. El mensaje que mandas al hijo es que no hay nadie como él, es tu ídolo. Aunque parezca lo contrario, el hijo desarrolla una estima personal frágil, sin cimientos sólidos.

La palabra convence pero el ejemplo arrastra

Si algo observan los hijos en los padres es su forma de trabajar. Es decir, el papá les enseña la virtud y el valor humano del trabajo. Un padre de familia necesita poner mucho interés al realizarlo -cualquiera que este sea- bien hecho. Por el modo de trabajar un padre se prestigia o se desprestigia ante sus hijos, obtendrá su admiración y respeto o todo lo contrario.
El modo de entender el trabajo, de ponerle amor y empeño reconociendo su dignidad y valor, el darle su propio estilo personal al realizarlo… son puntos de apoyo para el ejercicio de la autoridad paterna.
Los hijos son inteligentes y si la imagen que ellos perciben del trabajo de papá, a partir de las conversaciones familiares o de su actitud frente a él, fuera negativa, los efectos en su educación y ejemplo serán nocivos.
También lo será si el hijo se percata de que lo que se dice no coincide con lo que se hace. Con incongruencia se pierde autoridad y sin autoridad difícilmente hay admiración y por ende respeto.
Para cualquier hijo no hay nada más fortalecedor que saberse amado, aceptado y protegido por el hombre que él más admira, su súper héroe: papá. Ese sentido de protección le hace ir con certeza por la vida, dando pasos firmes y seguros.
En el caso particular de la relación papá-hija, si la mujercita ha sentido abandono por parte del padre, al momento de elegir pareja difícilmente lo sabrá hacer porque en ella estará esa necesidad inconsciente de llenar ese vacío que el papá dejó. Por lo tanto, en vez de buscar un compañero de vida con quien compartir su vida, en cada pareja que conozca querrá encontrar a ese papá que la proteja. Esto es muy peligroso y difícilmente logrará entablar relaciones amorosas estables.
Así que mamás, necesitamos dejar a los papás que ejerzan su rol cabalmente, como esposos y padres. Es importante que la mamá deje espacio y no interfiera en esa relación, aunque ella sienta que “lo haría mejor que él”. ¡El puesto de un padre en la vida de un hijo o hija es insustituible!

martes, 20 de junio de 2017

10 bonitos nombres bíblicos para poner a los niños


Para quien desea que el nombre de su hijo tenga origen bíblico, aquí van algunas sugerencias

Elegir el nombre de un hijo es una gran tarea. En ese momento, todo el mundo quiere dar su opinión: la abuela materna cree que es hora de honrar al bisabuelo, la abuela paterna no para de repetir que el nombre del padre (es decir, el que eligió ella para su hijo) es bonito, y el hermano mayor insiste en que el bebé lleve el nombre de su héroe favorito.
Son tantas opiniones que a fin de cuentas, lo importante es el significado que tiene y lo que representa para los padres del niño. Los nombres bíblicos son fuente de inspiraciones para muchas parejas, porque además de lo que representan, también llevan consigo la historia de grandes hombres y mujeres.
Ofrecemos en esta lista algunos de esos nombres para niños. Algunas historias quizás no las conoces, pero tienen mucha importancia en la cultura y en el arte de Occidente.
Después de leerlo, consulta también la lista de nombres bíblicos para niñas.
Benjamín: el “hijo de la felicidad” o el “bien-amado”. Benjamín fue el hijo más pequeño de Jacob y Raquel, y su madre murió durante el parto. Antes de fallecer, ella le llamó Bem-Oni, que significa “hijo de mi dolor”, pero Jacob decidió llamarle Benjamín. A partir de él nació una de las 12 tribus de Israel. Su historia puede leerse en el capítulo 35 del libro de Génesis.
Enmanuel: “Dios está con nosotros”. Es una de las maneras de llamar a Jesucristo, y viene de una promesa citada en Isaías 7, donde se lee: “He aquí que la virgen concebirá y dará a luz a un hijo, y le llamará Enmanuel“.  El nombre Enmanuel significa “Dios con nosotros“. En Mateo 1 se puede leer sobre esto, también.
David: puede significar “el amado” y “el querido”. David fue ungido por Samuel, y el Espíritu de Dios pasó a habitar en él. Al derrotar al gigante Goliat, cuando aún era adolescente, acabó irritando al rey Saúl y años más tarde, con su muerte, se convirtió en rey de Judá y después de todo Israel. Cometió errores graves, pero el reconocimiento del amor de Dios hizo que se arrepintiese. Fue un gran hombre y de su linaje nació Jesús. Su historia está en los dos libros de Samuel.
Daniel: significa “Dios en mi juez”. Uno de los profetas hebreos, Daniel, vivió durante el período en que los judíos estaban cautivos en Babilonia, y fue escogido para trabajar para el rey, junto con otros jóvenes inteligentes como él. Aun habiéndose entrenado para ejercer funciones reales y aprendiera sobre la cultura babilónica, él no se olvidó de Dios. A él y a otros se les quería obligar a comer la comida que el rey mandaba, pero no lo hizo, y se alimentaba sólo de vegetales. A pesar de ello tenía mejor salud que los demás. En otro episodio, fue arrojado a un pozo con leones, cuando el nuevo rey, Darío, creó una ley prohibiendo cualquier acto de culto que no se dirigiera al rey. A la mañana siguiente Daniel seguía con vida, lo que hizo que el rey creyera en el Dios verdadero.
Felipe: “amigo de los caballos”. Hay más de un Felipe en la Biblia, y uno de ellos es el apóstol. Fue el instrumento de Dios en la llamada de Bartolomé. El otro conocido es el que, al encontrar a un eunuco etíope, le habló sobre la fe en Jesús y le anunció el evangelio. Se puede leer sobre él en los Hechos de los Apóstoles y en el evangelio de Juan.
Gabriel: “hombre de Dios”. Fue el ángel Gabriel quien anunció a María la venida de Jesús. Antes ya había sido responsable de decir a Daniel, que la visión que había tenido era sobre el fin de los tiempos. Más tarde, de nuevo Gabriel, habló sobre la profecía de las setenta semanas y sobre la venida de Cristo. También fue él el responsable de contar a Zacarías que su esposa, Isabel, quedaría embarazada.
Levi: significa “ligado” o “unido”. Levi fue el tercer hijo de Jacob con su primera esposa, Lía. A partir de él nació una de las tribus de Israel, los levitas. Los miembros de esa tribu eran cantores y tocaban instrumentos, en los tiempos del rey David. Ellos cuidaban del templo construido por Salomón, de la manutención y cuidado y otras actividades que se realizaban en ese espacio. En el capítulo 35 del Génesis es posible saber más sobre Levi. Es también el nombre del apóstol Mateo, el cobrador de impuestos.
Juan: “el Señor se ha apiadado”. El apóstol Juan, antes de caminar con Cristo, seguía a otro Juan, el Bautista, que era hijo de Isabel, pariente de María, la madre de Jesús. Dejó el oficio de pescador para estar con Jesús y con los apóstoles. Era uno de los más cercanos al maestro – el único que le acompañó en su pasión y muerte – y fue llamado el discípulo amado.
José: “el que hace crecer” o “Dios multiplica”. En la Biblia, destacan dos personajes con ese nombre. José, hijo de Jacob, era el preferido del padre, porque era el primero que Jacob tuvo con Raquel. Jacob amaba tanto a Raquel, que trabajó siete años por su hermana Lía y después otros siete para poder casarse con ella. El favoritismo de José acabó creando una antipatía con los demás hermanos. Cuando él contó un sueño en que veía a la luna y las estrellas inclinándose ante él, se irritaron y vendieron a José a un mercader de esclavos. En Egipto fue vendido a Putifar, oficial del rey, y la esposa de Putifar intentó seducirle. Él se negó y ella hizo de todo para meterle en la cárcel. En prisión le conocieron por interpretar sueños, lo que le hizo llegar hasta el Faraón, que le convirtió en gobernador de Egipto y así pudo volver a reunirse con su familia. El otro José es el esposo de María, que tuvo la delicada misión de cuidar de ella y de Jesús, como su padre adoptivo. Llamado “hombre justo” por la Escritura, Dios le guiaba por medio de sueños.
Samuel: significa “Dios escucha”. Samuel fue un profeta y el último juez de Israel. Él también fue el hijo muy deseado de Ana, una de las mujeres de Elcaná y que era estéril. Samuel lideró al ejército de Israel en una batalla contra los filisteos. Cuando fue de edad avanzada puso a sus hijos como jueces, pero ante sus errores, el pueblo pidió que se nombrara a un rey. Samuel ungió a Saul y éste, algunos años después, se apartó de Dios. Dios pidió entonces que Samuel ungiese a un nuevo rey, que fue David.

martes, 13 de junio de 2017

Diez nombres bíblicos hermosos para niña y sus significados


Descubre el significado de diez nombres del Antiguo y el Nuevo Testamento

Una de las muchas maneras de mantener las costumbres y cultura cristiana en la familia es emplear nombres del santoral para poner a nuestros hijos que nos da un listado en el que se encuentran nombres bellísimos.
Pero también en la Sagrada Escritura encontramos, por ejemplo, nombres hebreos muy bellos para nuestras hijas y, con un significado lleno de sentido.
Sin duda, el nombre que eligen para nosotros debe ser muy especial, ya que determina nuestra identidad y, a veces,  hasta nuestra personalidad.
Aquí tienes 10 nombres bíblicos paras niña muy hermosos, no sólo por como suenan, sino también por su significado.
  1. Belén: significa “Casa del Pan” y es el nombre de la ciudad donde nació Jesucristo.
  2. Abigaíl:viene del hebreo y significa “Alegría del Padre”.  En la Biblia, fue una de las esposas del famoso rey David.
  3. Diana: su origen es latino y significa “Llena de luz  divina”. Era una de las diosas más importantes en la Roma Antigua y su nombre aparece mencionado en el Nuevo Testamento.
  4. Esther:su significado es “Estrella” en hebreo.  En la Biblia, fue una profetisa que se convirtió en reina de Persia.
  5. Galilea:es una región de Israel, famosa por varios sucesos bíblicos que ocurrieron ahí.  Su significado es “Revolución”.
  6. Génesis: este nombre significa “Origen”; es el nombre del primer libro de la Biblia donde se cuenta la Creación del Universo.
  7. Nazareth: es una ciudad situada en Israel y significa “El brote que floreció”.  Es mencionada en la Biblia como el lugar del que provenía Jesucristo.
  8. Ruth: en hebreo significa “La compañera fiel”.  Uno de los libros de la Biblia lleva su nombre y pertenece a una mujer valiente y determinada.
  9. Samara: significa “La protegida por Dios”. Es el gentilicio de la ciudad de Samaria, ciudad en la que Jesucristo predicó.
  10. Sara: su significado es “Princesa”. Fue la esposa del patriarca Abraham, a los cuales Dios les concedió el milagro de tener un hijo a edad muy avanzada.
Tenemos que recordar el nombre que darás a tu bebé es un maravilloso regalo que durará de por vida.

lunes, 29 de mayo de 2017

Papa Francisco explica a un niño cómo se dio cuenta de que tenía vocación


"Sentí en mi corazón cuál era mi lugar en la vida"... Divertidas anécdotas de la infancia de Bergoglio

El Pontífice antes de explicar cómo le llegó la vocación sacerdotal compartió el momento en cual entendió que era negado para una pasión más terrenal: El fútbol…
“En mi tierra a  los que no se nos da bien el fútbol nos llaman “pata dura”. ¿Entendido? Yo era un pata dura, y por lo general era portero, para no moverme: era mi papel … No es una palabrota, se puede decir pata dura, no es una palabrota”.
Así respondió el papa Francisco a la pregunta de un niño en su visita a la parroquia de San Pier Damiani ai Monti di San Paolo, en Casal Bernocchi (Acilia) en la periferia sur de Roma este domingo 21 de mayo de 2017.
¿Cómo entendí la vocación? “Cada uno de nosotros tiene un lugar en la vida. Jesús quiere que uno se case, que forme una familia; quiere que otro sea sacerdote, otra monja … Pero cada uno  de nosotros tiene un camino en la vida. Y para la mayoría es que sean como vosotros, como todos los demás, como vuestros  padres: fieles laicos que forman una hermosa familia, que hacen que crezcan sus hijos, que hacen que crezca la  … Y yo estaba en una familia: éramos cinco hermanos, éramos felices.”, indicó.
El Papa encontró en el Centro Deportivo de Casal Bernocchi a los niños y niñas del catecismo. Durante el encuentro, ha respondido a algunas preguntas de los niños.
“Papá trabajaba, venía del trabajo … – en aquella época había   trabajo – y jugábamos … Una vez – os voy a contar algo que os hará reír, pero no hagáis lo que  os digo – hicimos  concurso para jugar a los paracaidistas, tomamos el paraguas y fuimos a la terraza y uno de mis hermanos se tiró el primero desde la terraza.
“¡Se salvó la vida por un pelo! Son juegos peligrosos… Pero éramos felices. ¿Por qué? Porque mamá y papá nos ayudaban a seguir adelante, en la escuela, y también se  preocupaban por nosotros. Es muy bonito, muy bonito … Escuchadme: en la vida es muy bonito estar casados, es muy bonito. Es muy bonito tener una familia, un padre y una madre, tener abuelos, tíos … ¿Lo habéis entendido? Es muy bonito, es una gracia. Y cada uno de vosotros tiene padres, abuelos, tíos,  tiene una familia”, abundó.
El Papa invitó a los jóvenes a ver a la familia como una “hermosa vocación”.
Además, habló de la vocación de los religiosas, las religiosas y los sacerdotes. “Pero también hay otra vocación: ser monja, ser sacerdote. Y un día sentí – pero de repente – tenía 16 años y sentí que el Señor quería que yo fuera un sacerdote. ¡Aquí estoy! Soy un sacerdote. Esta es la respuesta”.
El Pontífice dijo a los más pequeños que es una vocación que se siente en el corazón: “cuando un chico  siente en su corazón simpatía y luego la simpatía continúa, y siente amor por una chica y luego se hacen novios y luego se casan, así se siente en el corazón cuando el Señor dice: ‘Tienes que seguir  el camino para ser sacerdote’. Y así lo sentí yo. Cómo se sienten las cosas buenas de la vida. Porque es bueno”.

domingo, 26 de febrero de 2017

Primos, una amistad especial Dicen que un primo ve la primera lágrima, seca la segunda e impide la tercera



Primos, una amistad especial
Estamos acostumbrados a hablar de los hermanos como los primeros amigos de nuestra infancia, y de ese modo a veces olvidamos, injustamente, el valor que nuestros primos tienen en los primeros juegos, en los primeros cambios y en los primeros afectos.
Ellos son vínculos imprescindibles en nuestra vida y, si la relación es buena, pueden llegar a volverse pilares maravillosos que reflejan muchas sonrisas cariñosas en nuestro rostro.
Digamos que la amistad entre primos es una amistad especial dentro de nuestra familia.
Eso hace que, aunque no sean parte de nuestra vida diaria, logran aún así tener un lugar privilegiado en nuestros pensamientos, así como quedarse siempre grabados profundamente en nuestras memorias.
Los primeros amigos, nuestra familia
Quien tuvo el gusto y el placer de crecer con primos a su lado sabe cuán deseados son los encuentros que tanto tardan en llegar, las tardes de juegos, las historias que contar, las noches platicando durante horas, las peleas y las paces que se hacen bajo la mirada de los adultos.
¡Pídanse disculpas y dense la mano! –decían nuestros padres y tíos. Cómo era difícil darse la mano, pero después de eso era fácil olvidar las peleas. ¿Por qué? Porque cuando éramos niños sabíamos que cada segundo de juego era un tesoro precioso que no podíamos perder, y quedar enojados significaba justamente eso.
El tiempo valía oro y los malentendidos no valían la pena, pues se perdían momentos de placer al lado de nuestros primos, pues en cualquier momento venía la llamada para ir a cenar o para irse a casa.
Con nuestros primos aprendemos a relacionarnos más allá de las fronteras de nuestro hogar seguro, más allá de las normas diarias y de los apuros cotidianos, nos apartaban incluso de la realidad para entrar en un mundo de sueños que nos hacía volar a lugares llenos de fantasía y diversión.
Los primos, una amistad para siempre
Las tardes de juegos y los secretos compartidos hicieron de esos momentos de nuestra infancia algo memorable.
Aprendimos a compartir, a resolver conflictos, a enjugar lágrimas, a escuchar, a curar heridas, a hacer perfumes con flores, a buscar tesoros, a considerar valiosa toda la naturaleza y a obtener una sabiduría emocional que nos transmitió la existencia de una conexión tan especial como la que se establece entre los hijos de hermanos.
La relación que los padres y los tíos mantienen se refleja muchas veces en el clima que se establece en los juegos y en las relaciones entre los propios primos.
Así, si los hermanos pasan tiempo juntos, terminan ayudando a crear entre sus hijos una relación duradera, bien establecida y libre de conflictos cotidianos que, a veces, pueden llegar a oscurecer la belleza de esa etapa y ese momento.
Así como sucede en la relación entre personas especiales que se quieren, dicen que un primo ve la primera lágrima, seca la segunda e impide la tercera.
En la medida que vamos creciendo, surge entre los primos una complicidad especial que se transforma en una permanencia emocional única.
Sabemos que están ahí incluso cuando no nos veamos, somos conscientes de que la distancia física no puede afectar ese sentimiento, y podemos apoyarnos y ayudarnos unos a otros sin ninguna duda o vacilación.
Si esa relación está muy bien enraizada, puede llegar a durar toda la vida, transformándose en una amistad maravillosa dentro del árbol genealógico, una amistad que nos ayuda a diseñar una complicidad extrema, como un postre sabroso que hace sonreír, algunas veces de nostalgia, sí, pero sobre todo de felicidad.
Felicidad que marca una vida y muchas etapas, felicidad que no puede borrarse y que nos hará llevar siempre dentro de nuestro corazón la belleza de tener primos con nosotros.







lunes, 3 de octubre de 2016

27 pequeñas oraciones para rezar con los niños Si no sabes cómo enseñar a rezar a tu hijo, aquí tienes propuestas fáciles


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1- Con Dios me acuesto, con Dios me levanto, con la gracia de Dios y del Espíritu Santo.
2- Angel de la Guarda, mi buen amigo, llévame siempre, por el buen camino.
3- Santo Ángel del Señor, mi celoso guardián, si a ti me confió la piedad divina, vigílame y guárdame, ilumíname siempre.
4- Mi buen Jesús, verdadero Hijo de la Virgen María, acompáñame esta noche, y mañana todo el día.
5- Ángel de mi guarda, que me proteges e iluminas, ayúdame todo el día a ser una buena niña.
6- Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares, ni de noche, ni de día.
7- En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. ¡Amén! Jesús, ayúdame a pensar bien, hablar bien y querer bien a todos.
8- En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Papá del cielo, danos una buena noche. Niño Jesús, da salud a mamá, a papá, a mis hermanitos, a mis abuelos y a todos nosotros. Dale lugar en el cielo a … (decir el nombre de algún ser querido que haya fallecido).
Muchas gracias por el día de hoy.
Sagrado corazón de Jesús, en ti confío.
Sagrado corazón de Jesús, protege a mi país.
Inmaculado corazón de María, sé nuestra salvación.
Rezar: Padre Nuestro, Ave María, Gloria.
9- Visita, Señor, nuestra casa y aleja de ella todas las trampas del enemigo; que en ella habiten tus santos ángeles para guardarnos en paz, y que tu bendición siempre nos proteja. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén
10- Papá del Cielo, siempre que me acuerdo pienso en ti. Quiero que bendigas mi día que empieza y que estés conmigo todos los días de mi vida. Gracias Papá del Cielo. Amén.
11- Mi Dios, yo te ofrezco todo este día. Te ofrezco mis trabajos y mis juguetes. Cuida de mí para que yo no haga nada que no te agrade. Amén.
12- Mi Jesús, ayúdame, en este día, a obedecer a papa y a mamá y a no enfadarme con ellos ni con mis amigos. Amén
13- Señor, te agradezco este alimento. Que nunca nos falte la comida en la mesa de todos.
14- Oh mi bondadoso Papá del Cielo, queremos agradecer la merienda que vamos a comer. Amén
15- Mi Dios, te agradezco este alimento que tu bondad nos da. Dale también lo necesario para todos. Bendice a los que trabajan para darnos de comer. Amén.
16- Jesús, muéstranos al Padre. Por él, todo fue creado: las personas y las cosas. Ayúdame a estudiar, para que yo pueda conocer las cosas y las personas, oh Padre del Cielo. Amén
17- Jesús, voy a la escuela, como tu también ibas. Que nada me suceda en el camino. Quiero aprovechar bien las clases. Quiero aprender mucho. No olvides a los niños que no tienen escuela, y bendice a los profesores y las profesoras. Amén
18- Jesús, te doy gracias por este día de clase. Fue bien. Estudié, trabajé y jugué mucho. Ahora acompáñame a mi casa. Amén
19- Jesús, hoy tengo examen en la escuela. He estudiado pero puedo ponerme nervioso y olvidarme. Que el Espíritu Santo me ayude para salir bien en todo. Ayuda también a mis compañeros y compañeras. Amén.
20- Mi Dios, te doy gracias por este día. Te doy gracias por el bien que los demás me hicieron y por el bien que yo pude hacer. Pido perdón por lo que no hice bien. Mañana, con tu ayuda, quiero ser mejor. Amén
21- Mi Papá del Cielo, yo me perdí, me peleé. No hice las cosas bien… Pero en el fondo no me gusta hacer las cosas mal. Por eso pido perdón y voy a intentar no equivocarme otra vez. Amén.
22- Perdóname, Señor Jesús, porque hoy sentí celos y rabia. Tuve rabia de mi hermanito y de mis amigos. Disculpa Señor, porque hoy me enfadé y dije cosas feas. Ayúdame a mejorar y a no hacer más cosas malas.
23- Papá del Cielo, cuida, por favor, a todos los de mi familia. Protege del mal, conserva con salud mi casa, a mi papá, mi mamá y mis hermanos, y danos la paz. Amén
24- Señor Jesús, hoy mi papá no está muy bien. No sé lo que le pasa. Te pido que cuides de él, que pase rápido y que podamos jugar juntos mañana. Gracias. Amén
25- Señor, hoy rezo por mi mamá. Que le des fuerzas para vivir este día. Jesús mío, hoy mi mamá está un poco enfadada. Pido que mañana esté contenta y yo pueda jugar con ella. Gracias. Amén.
26- Querido Papá del Cielo, cuando te rezo, siento mi corazón feliz. Es como el amor que siento por papá y por mamá cuando los abrazo antes de acostarme. Gracias. Amén
27- Viene la noche, el sol ya se ha ido. Jesús y Ángel de la Guarda, quedaos conmigo en esta hora… Líbrame de todo miedo de la noche… Protégeme del mal y de las pesadillas. Quita, Jesús, el miedo a los vampiros y fantasmas, monstruos y seres que oscurecen mis pensamientos. Amén

jueves, 30 de junio de 2016

¿Qué hacer cuando no se tuvo una infancia feliz? Las graves consecuencias del maltrato infantil y como intentar sanar las heridas




Debo confesar que me preocupa hacia dónde vamos las mujeres. El sábado hablaba a un grupo de jóvenes sobre el manejo del stress y como implementar estrategias que surtan efecto en sus ocupadas vidas. Estos grupos son de personas migrantes, en su mayoría mexicanos, que vienen en busca de un futuro mejor y la idea de construir una vida que no tuvieron en su país de origen.
La mayoría de estos jóvenes tienen historias pintadas de negro y cuyo paisaje es siempre gris. En general, han crecieron en un rancho y de pequeños presenciaron la violencia de una padre contra una madre sumisa, analfabeta y dedicada a servirle a este esposo alcohólico que salía por las mañanas a trabajar el campo o con los animales para poder llevar de comer a la familia.
Otros, tuvieron una madre que les pegaba mucho, que más bien los golpeaba y que desde muy pequeños también los hacía trabajar. Hay otros tantos que han presenciado peleas entre hombres a golpe de machete y ahora viven asustados; y otros muchos que han sido víctimas del abuso sexual de un hermano mayor, de un tío y hasta de su mismo padre.
Estos jóvenes son admirables, porque así de rotos, así de destrozados en sus emociones y autoestima buscan con ahínco que Dios los reconstruya. Esto me recuerda las palabras de San José María Escrivá de Balaguer que he leído en algún texto: “la gracia trabaja sobre la naturaleza”.
¿A qué naturaleza se refiere? Yo creo que se refiere a la naturaleza de ser persona. Aquellos que han tenido la dicha de nacer en un hogar en donde papá y mamá los cuido con respeto, amor y entrega, son afortunados pues toda su personalidad, su mente, sus emociones, su corazón y sus virtudes humanas, se han preparado óptimamente para recibir esta gracia de Dios. Entran de una forma más natural y espontánea a dialogar con Él, a darle gracias por aquellos padres tan maravillosos, por esa infancia tan feliz.
Santa Teresita de Jesús habla de ello, también lo hace Edith Stein o Santa Benedicta de la Cruz, aunque ella reconoce que su madre no era religiosa, pero le dio una formación sobre la naturaleza (la mente y el corazón) muy sólida. Es decir, ellas fueron personas que por gracias de Dios y regalo, no tuvieron que hacer ningún trabajo extra para poder comunicarse con Dios.
¿A qué me refiero exactamente? A que las heridas, los maltratos y los descuidos de la infancia, tuercen la naturaleza (la mente y el espíritu). Aristóteles decía que cada niño que nace es como una tabla limpia o un lienzo que se prepara para ser llenado de figuras, imágenes y colores culminando ello en una obra de arte, con la que la mirada del mismo pintor u orfebre se deleitará tal y como se deleitarán los ojos de muchos al verlos.
Hay miles y miles de niños, que hoy son adultos jóvenes, adultos y ancianos, que lo único que lleno sus tablas, sus lienzos, su humanidad en la infancia fueron gritos, golpes, violencia, abuso… lo experimentaron todo, menos el amor. Lo vieron todo, un padre tirando balazos, una mamá siendo tirada de los pelos, un hombre mayor manipulando la intimidad de una niña.
Y es así, rotos, como llegan a los pies del Señor. Encuentran sólo en Cristo el consuelo y la pomada para sus múltiples heridas, para sus neurosis disparadas, para su alcoholismo, para su co-dependencia en las relaciones. Esto pasa, es la realidad que viven miles de personas que actualmente quieren construir una vida fuera del rancho, lejos de aquella violencia y de esos recuerdos que aunque han atravesado las fronteras, les impide vivir con toda la confianza, seguridad y propósito de un hijo de Dios.
Y entonces, que un día cualquiera llega una mujer formada, que ya ha sobrevivido a todas esos recuerdos, que después de muchos años de atender sesiones de sicoterapia y de tratar de tener una vida metida en Dios, llega y les habla de lo que significa ser persona. De las facultades espirituales del alma y de que cómo con la ayuda de estas y los apoyos que Dios permite, como los consejeros y psicoterapeutas, van a poder llegar a ser una persona completa, ayudando así a muchos.
Mi corazón siente mucho agradecimiento porque Dios me escogió para acompañar a los más pobres, humildes y sencillos. Cuando vienen a verme, no los veo como los adultos, el alcohólico, la mujer neurótica o que tiene una adicción y que está luchando por seguir a Cristo.
Los veo como a mis niños, y así trato de ayudarles a comprender su historia, no reprimir más sus lágrimas y confiar que Dios les ama tan profundamente y tan apasionadamente, que ha permitido que se produzca un encuentro entre psicoterapeuta y este o ésta joven. Ellos, al comprender su historia, comienzan una renovación tanto en su mente como en su corazón y, gracias a ello, una auténtica vida cristiana que persigue fundar una familia desde la dignidad que cada uno tiene o rescatar a la que ya se tiene.
Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) el maltrato infantil: “puede tener consecuencias a largo plazo. El maltrato causa estrés y se asocia a trastornos del desarrollo cerebral temprano. Los casos extremos de estrés pueden alterar el desarrollo de los sistemas nervioso e inmunitario. En consecuencia, los adultos que han sufrido maltrato en la infancia corren mayor riesgo de sufrir problemas conductuales, físicos y mentales, tales como:
actos de violencia (como víctimas o perpetradores);
depresión;
consumo de tabaco;
obesidad;
comportamientos sexuales de alto riesgo;
embarazos no deseados;
consumo indebido de alcohol y drogas.”
A éstas conductas y comportamientos podemos agregarle algunos mencionados por la Doctora Carmen Touza Garma[1]: “El maltrato activo (físico o emocional) y la negligencia (física o emocional) están asociados a retrasos en el desarrollo cognitivo e intelectual detectables a partir del segundo año de vida y que se extienden hasta la adolescencia”. En ésta misma línea el autor agrega que “En general, estos niños parecen no comprender lo que se espera de ellos, además, los problemas de atención asociados a los malos tratos podrían influir en el rendimiento académico. Su falta de adaptación escolar también es significativa (…) La persistencia de los efectos de los malos tratos en el rendimiento intelectual y en los logros académicos pueden extenderse hasta la edad adulta”
La Doctora Carmen Touza Garma explica: “La mayoría de las investigaciones posteriores confirman que las víctimas de malos tratos (sobre todo de maltrato físico activo y de negligencia física, en los que se han centrado la mayor parte de ellas) manifiestan serias dificultades en la interacción con adultos y con los iguales. La tendencia más generalizada relaciona el maltrato físico activo con el desarrollo de conductas agresivas y el abandono con el aislamiento y la falta de interacción en niños y adolescentes”.
En cuanto a las relaciones que establecen los niños maltratados la autora indica que:
“Además de producir rechazo, los malos tratos parecen influir en el tipo de relaciones que establecen los niños, que difieren de las establecidas por los no maltratados. Salzinger et al. (1993) en una investigación realizada con niños y preadolescentes (de 8 a 12 años) que hablan sufrido maltrato físico activo y/o negligencia (no específica el tipo), describen una serie de rasgos que caracterizan las relaciones sociales de estos sujetos frente a las de los del grupo de comparación: insularidad (sus amigos son menos conocidos por sus cuidadores), falta de reciprocidad (eligen como amigos, incluso como a sus mejores amigos, a compañeros que no les eligen o que les rechazan) y atribuyen más aspectos negativos a las relaciones con sus amigos.
Oremos afanosamente, aquellos privilegiados con padres santos, virtuosos y buenos para que Dios permita que muchos niños lleguen a nacer en estas cunas en donde el amor, el respeto y la consciencia de la dignidad de cada persona esta presente.
Artículo originalmente publicado por encuentra.com

martes, 14 de junio de 2016

27 pequeñas oraciones para rezar con los niños Si no sabes cómo enseñar a rezar a tu hijo, aquí tienes propuestas fáciles


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© itsmejust /Shutterstock




1- Con Dios me acuesto, con Dios me levanto, con la gracia de Dios y del Espíritu Santo.
2- Angel de la Guarda, mi buen amigo, llévame siempre, por el buen camino.
3- Santo Ángel del Señor, mi celoso guardián, si a ti me confió la piedad divina, vigílame y guárdame, ilumíname siempre.
4- Mi buen Jesús, verdadero Hijo de la Virgen María, acompáñame esta noche, y mañana todo el día.
5- Ángel de mi guarda, que me proteges e iluminas, ayúdame todo el día a ser una buena niña.
6- Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares, ni de noche, ni de día.
7- En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. ¡Amén! Jesús, ayúdame a pensar bien, hablar bien y querer bien a todos.
8- En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Papá del cielo, danos una buena noche. Niño Jesús, da salud a mamá, a papá, a mis hermanitos, a mis abuelos y a todos nosotros. Dale lugar en el cielo a … (decir el nombre de algún ser querido que haya fallecido).
Muchas gracias por el día de hoy.
Sagrado corazón de Jesús, en ti confío.
Sagrado corazón de Jesús, protege a mi país.
Inmaculado corazón de María, sé nuestra salvación.

Rezar: Padre Nuestro, Ave María, Gloria.
9- Visita, Señor, nuestra casa y aleja de ella todas las trampas del enemigo; que en ella habiten tus santos ángeles para guardarnos en paz, y que tu bendición siempre nos proteja. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén
10- Papá del Cielo, siempre que me acuerdo pienso en ti. Quiero que bendigas mi día que empieza y que estés conmigo todos los días de mi vida. Gracias Papá del Cielo. Amén.
11- Mi Dios, yo te ofrezco todo este día. Te ofrezco mis trabajos y mis juguetes. Cuida de mí para que yo no haga nada que no te agrade. Amén.
12- Mi Jesús, ayúdame, en este día, a obedecer a papa y a mamá y a no enfadarme con ellos ni con mis amigos. Amén
13- Señor, te agradezco este alimento. Que nunca nos falte la comida en la mesa de todos.
14- Oh mi bondadoso Papá del Cielo, queremos agradecer la merienda que vamos a comer. Amén
15- Mi Dios, te agradezco este alimento que tu bondad nos da. Dale también lo necesario para todos. Bendice a los que trabajan para darnos de comer. Amén.
16- Jesús, muéstranos al Padre. Por él, todo fue creado: las personas y las cosas. Ayúdame a estudiar, para que yo pueda conocer las cosas y las personas, oh Padre del Cielo. Amén
17- Jesús, voy a la escuela, como tu también ibas. Que nada me suceda en el camino. Quiero aprovechar bien las clases. Quiero aprender mucho. No olvides a los niños que no tienen escuela, y bendice a los profesores y las profesoras. Amén
18- Jesús, te doy gracias por este día de clase. Fue bien. Estudié, trabajé y jugué mucho. Ahora acompáñame a mi casa. Amén
19- Jesús, hoy tengo examen en la escuela. He estudiado pero puedo ponerme nervioso y olvidarme. Que el Espíritu Santo me ayude para salir bien en todo. Ayuda también a mis compañeros y compañeras. Amén.
20- Mi Dios, te doy gracias por este día. Te doy gracias por el bien que los demás me hicieron y por el bien que yo pude hacer. Pido perdón por lo que no hice bien. Mañana, con tu ayuda, quiero ser mejor. Amén
21- Mi Papá del Cielo, yo me perdí, me peleé. No hice las cosas bien… Pero en el fondo no me gusta hacer las cosas mal. Por eso pido perdón y voy a intentar no equivocarme otra vez. Amén.
22- Perdóname, Señor Jesús, porque hoy sentí celos y rabia. Tuve rabia de mi hermanito y de mis amigos. Disculpa Señor, porque hoy me enfadé y dije cosas feas. Ayúdame a mejorar y a no hacer más cosas malas.
23- Papá del Cielo, cuida, por favor, a todos los de mi familia. Protege del mal, conserva con salud mi casa, a mi papá, mi mamá y mis hermanos, y danos la paz. Amén
24- Señor Jesús, hoy mi papá no está muy bien. No sé lo que le pasa. Te pido que cuides de él, que pase rápido y que podamos jugar juntos mañana. Gracias. Amén
25- Señor, hoy rezo por mi mamá. Que le des fuerzas para vivir este día. Jesús mío, hoy mi mamá está un poco enfadada. Pido que mañana esté contenta y yo pueda jugar con ella. Gracias. Amén.
26- Querido Papá del Cielo, cuando te rezo, siento mi corazón feliz. Es como el amor que siento por papá y por mamá cuando los abrazo antes de acostarme. Gracias. Amén
27- Viene la noche, el sol ya se ha ido. Jesús y Ángel de la Guarda, quedaos conmigo en esta hora… Líbrame de todo miedo de la noche… Protégeme del mal y de las pesadillas. Quita, Jesús, el miedo a los vampiros y fantasmas, monstruos y seres que oscurecen mis pensamientos. Amén

miércoles, 1 de junio de 2016

El poder de la oración en la infancia Las oraciones que aprendemos cuando somos niños muchas veces se nos quedan de adultos, para sostener nuestras almas cuando lo necesitamos


Candle light
Isabel Pavia | Getty Images


En el funeral de su padre, una mujer compartió la historia sobre el ritual de oración en casa de su familia. Todas las noches, cuando se sentaban a cenar, el padre hacía pausa, les pedía que bajaran la cabeza y, junto con él, agradecieran a Dios. A pesar de que la mayoría de las palabras cambiaban al igual que la comida frente a ellos, una frase quedó marcada: “Tú sabes nuestras necesidades, Señor, concédenos tu misericordia”. Como era niña, dice la mujer, ella entendía que las “necesidades” de las que hablaba su padre eran materiales. Ella pensaba que significaba ropa nueva, un viaje a Disney que, más joven, creía que era una necesidad.
Eso fue hasta que ella creció – con su propia familia – y entendió la profundidad de la oración. Las necesidades que su padre estaba reconociendo eran otras. Él le pedía a Dios seguridad, sabiduría, paciencia, amor, todas las cosas que un buen padre quiere ofrecer a sus hijos.
Como él estaba muriendo, las palabras de su oración vinieron a su mente de repente, y fue un consuelo en ese momento triste. Ellos recordaron que su padre necesitaba aliviar su dolor, y que Dios les daría paz y consuelo. Y ella se sintió muy agradecida que su padre les dijera las mismas palabras para aliviar su propio dolor orando en un momento de necesidad.
Su historia me recordó toda la belleza y fuerza contenidas en las oraciones, incluso en las más básicas. Y es un recordatorio que agradezco, porque a veces las oraciones que compartimos con nuestras familias pueden ser un hábito – las decimos y olvidamos el significado más profundo. Pero esas mismas palabras pueden sorprenderte con su fuerza algún día, pueden venir en tu auxilio cuando más lo necesitas.
Entonces, esas oraciones que aprendemos cuando somos niños, y nuestros hijos aprenden ahora, son un regalo de muchas maneras: da tiempo para profundizar las oraciones – incluso antes de que las entendamos completamente – y más tarde ayudar a formarnos y sanarnos.
Inspirada, pregunté a las personas de alrededor y oí que otros adultos tuvieron experiencias poderosas semejantes con sus oraciones de infancia. Lo que descubrí fue que la oración es una forma muy personal de consuelo y de apoyo – todo el mundo tiene su propia manera de apoyarse. Pero a través de sus historias, encontré este consejo: nunca es tarde para hacer de la oración una tradición familiar. Usa una de las oraciones favoritas de abajo para inspirar tu propia oración.
Recuerda los clásicos
Ellen Painter Dollar, madre de tres hijos, dice que ella se apoya en una simple frase de oración de Jesús: “Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador”. Ellen recurre a esta oración porque “me hace entender rápidamente en el corazón quién soy y quién es Jesús. Cuando me siento desesperada por alguna razón – mi propio dolor (cansancio físico o emocional), dolor del mundo, culpa o vergüenza – la misericordia es muchas veces lo que más necesito”. Y, como madres, a menudo es lo que necesitamos mostrar.
Y Ellen no es la única que recurre a las oraciones para ayudarse. Contar con las frases más conocidas – las que provienen de varias generaciones, y a veces milenarias – puede ser una bendición, especialmente cuando rezar no es cómodo o natural para ti.
Michelle Van Loon, madre de tres y abuela de dos, creció diciendo el Shemá, en hebreo significa: “Escucha Israel, Adonai Noss Deus é Um. Bendito es el eterno y que sea bendito por siempre”. Esta oración, dice ella, es muchas veces la primera oración que un niño judío aprende. Aún hoy, Van Loon dice, esta oración recuerda que Dios está por encima de todo, y le da esperanza en tiempos de necesidad.
Reza lo que Jesús rezó
Se dice que las palabras de Jesús, “en tus manos encomiendo mi espíritu”, provenían de una oración judía que su madre, María, había rezado con él por las noches. Fueron esas palabras de consuelo – de su madre, a su Padre – que Jesús rezó.
Pero Jesús no sólo rezó las antiguas oraciones que su madre le enseñó, Él, está claro, también nos enseñó nuevas oraciones. Difícilmente te equivocarás usando las palabras del Padrenuestro o la Oración del Señor como parte del ritual diario de tu familia. Considera que sólo rezar las palabras de apertura, “Padrenuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre”, nos conecta con Dios (nuestro Padre), o que una frase como, “perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden…”, nos da un recordatorio necesario para recibir la gracia y tener misericordia.
Gillian Marchenko dice que su familia reza el Padrenuestro antes de salir de casa por la mañana. Madre de cuatro niñas, dos con Síndrome de Down, ella dice. “yo vivo para el ‘danos hoy nuestro pan de cada día’”.
Repite tus favoritas
Nuestros padres, probablemente, no se propusieron “inventar una oración”, y, sin embargo, muchos de ellos, como los padres mencionados al inicio del artículo, hicieron exactamente eso. Entonces, escucha tus propias oraciones y pregúntate: ¿existe algo que naturalmente se repita en tu interior? Si es así, obsérvalo – y sigue repitiéndolo, pero en voz alta. Si tienes el hábito de incluir esas palabras siempre que reces con tu familia, ellos tendrán el poder de transmitirlo por generaciones.
Patricia Wharton, madre de dos hijos, dice que su familia rezaba antes de las comidas, y sólo ese pequeño acto ayudó a formarla, y ahora ella hace lo mismo con su propia familia.
Dale Hanson Bourke, madre de dos hijos, tiene el hábito de rezar mientras maneja. “No soy muy paciente”, dice Bourke, “así que rezo en los semáforos. Gracias Jesús por……. Hasta que la persona de atrás me toca el claxon”.
Canta tus oraciones
Muchos padres usan oraciones como canciones de cuna. “Extrañamente me conmueve la canción ‘Jesus Loves Me’”, dice Dollar. “Cuando mis hijos eran pequeños, era su canción de cuna favorita”.
Aunque sus hijos ya están muy grandes para arrullar, Dollar dice que uno de sus hijos aún le pide que le cante Jesus Loves Me.
Sigue adelante
Hace años, una antigua vecina me envió un mensaje por Facebook. Ella quería que yo supiera cuán importante mi familia fue para ella. Al inicio, yo no podía imaginar el porqué. Caminábamos juntas a la escuela por la mañana, pero ¿qué había hecho mi familia que era tan especial? Ella preguntó si yo me acordaba cómo mis padres rezaban por las mañanas: ella llegaba, rápidamente hacíamos una oración y salíamos para la escuela. ¿Será que me acuerdo? Pensé. Yo consideraba esas oraciones antes de la escuela como una de las humillaciones de mi juventud.
Mi vecina vio esas mañanas de modo muy diferente. Mientras yo me avergonzaba, ella se conmovía. La familia de ella se estaba desmoronando. Nadie prestaba atención cuando ella salía de casa. Ella aparecía más temprano sólo para garantizar que mis padres la incluyeran en la oración, y ella me dijo que eso cambió su vida.
Hoy, yo misma rezo con mis hijos de camino a la escuela, y entonces pienso que, a pesar de haberme avergonzado cuando era niña, esas oraciones cambiaron también mi vida.
Caryn Rivadeneira es autora de cinco libros y es columnista de Her.meneutics y ThinkChristian


Mi hija de 12 años ya tiene novio, ¿eso es bueno? Algunos riesgos del noviazgo a edades tempranas


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En el teléfono se escucha una voz estudiadamente formal de un chico que pregunta:
–¿Está Rocío?
–¿De parte de quién?
Un corto silencio, un leve carraspeo, y la respuesta:
–De un amigo.
–Oye, pero los amigos tienen nombre. 
–pues… soy Roberto. 
–Vaya… Roberto, el chico del colegio al que Rocío ayuda en matemáticas. 
Últimamente Rocío de doce años entrados a trece, se arregla con esmero, pasa largas horas hablando por teléfono con alguien, se pone histérica y colorada y hasta llega a llorar cuando se le amenaza con quitarle su celular, pues la han sorprendido hablando a altas horas de la noche. 
Ya no sale con sus amigos, ha rechazado las excursiones que tanto le gustaban, dejó de interesarle las clases especiales de canto y de piano, su conversación es cortante, precipitada… 
Recientemente, después de una discusión al teléfono, se encierra mucho en su cuarto, ha adelgazado, algo le pasa, no es la misma. 

El noviazgo a tempranas edades, hasta antes de los once años aproximadamente, realmente no es noviazgo, es la relación de un niño(a) con alguien muy especial de quien realmente no se está enamorado, sino que se idealiza, es un juego combinado con la fantasía propia de la edad; su nivel de pensamiento se limita a lo que viven, por lo que no tienen participación otros sentidos que den una connotación sexual, como sucede en edades posteriores.
Ya en la pubertad, como en el caso de Rocío, existen riesgos, por los que es importante llegar antes.
En casa, el noviazgo debe de ser un tema tratado con la naturalidad con que se habla sobre temas como el matrimonio, el embarazo, nacimiento y demás acontecimientos en torno al ciclo vital y que tienen que ver con las relaciones entre personas; en cuanto a las relaciones de noviazgo se debe hablar de su significado real, enmarcándolo en los principios morales que lo rigen; no se debe de tomar a broma este tema, ya que forma parte de la perspectiva de los jóvenes para vivirlo o para añorarlo.
Es importante considerar que a partir de la pubertad, se va despertando tanto a la atracción física como a los vínculos afectivos.Esto sucede cuando en el jovencito aún no se dan las capacidades para dirigir sus sentimientos por la razón, por lo que es muy susceptible a la frustración a veces muy desproporcionada con la realidad, por lo que en esta etapa el noviazgo implica un riesgo más que una positiva experiencia. La frustración de una ruptura no la sabe ni la pueden manejar, a veces con consecuencias imprevisibles.
En lo que coincidimos casi todos los especialistas, es que en los noviazgos prematuros, lo que los jovencitos buscan es lo que consideran que no tienen en su casa, en su muy subjetiva apreciación no se sienten aceptados tal y como son, en las características propias de su edad con todas sus complejidades y vulnerabilidad. Siendo así, fácilmente responden a cualquier estímulo, una mirada, una sonrisa, a un abrazo, un reconocimiento de admiración o complacencia.
Cuando un(a) adolescente se enfrasca en un noviazgo, por ser precoz tendrá un distractor muy fuerte en sus actividades esenciales: su educación académica, deportiva y social tendrán un sesgo a la baja. Se nublaran bellas características de esta edad como los grandes ideales; el definir proyectos de vida en servicio a los demás; de apertura a la relación amistosa con ambos sexos.
En el noviazgo se lo pierden porque se aíslan… con su chico(a).
Ampliando más los inconvenientes sobre las características positivas y propias de la edad, podemos señalar que los adolescentes son de sentimientos intensos, llevan las emociones y sentimientos a flor de piel; si expresan que están tristes, es que de veras están muy tristes; cuando expresan que están contentos, es que están muy contentos. Es la edad de las grandes amistades para toda la vida, son amigos de verdad, confidentes, leales, ya que lo entregan todo y esto forma parte de su crecimiento, de su camino a la madurez. El noviazgo prematuro corta, obstruye este necesario proceso con el grave inconveniente de que al entregarse completamente en lo emocional, tienen mucho que perder, ya que estas relaciones conllevan rupturas por la que uno de los dos, o los dos, terminaran sufriendo y sintiendo que lo han perdido todo.
Los más riesgosos, son los noviazgos largos en la adolescencia, ya que uno de los dos termina devastado, sintiendo que ha perdido una parte de su identidad, y no sabe cómo recuperarla.Esto debido a que todos los momentos que debieron ser distintos y valiosos en esa etapa ha sido con él o con ella. Se deprimen de tal forma que pueden llegar a sentir un grave y peligroso vacío en sus vidas, y cuando llega la edad del verdadero noviazgo, ellos tienen temor, miedo a comprometerse, a decir esta relación es mía. Quedan afectados por lo que se hizo en la adolescencia, y los fantasmas del pasado los alcanzan, se le complica tomar una decisión de compromiso.
Los padres debemos de preguntarnos qué tanto satisfacemos las necesidades psico-afectivas de nuestro hijo(a) adolescente, de apapacho, sinceridad, confianza; reafirmando la identidad del hijo especialmente la madre, y el padre la de la hija.
¿Qué podemos hacer los padres si nuestro hijo(a) adolescente tiene una relación con un amigo(a) especial, es decir con una connotación de vínculo afectivo propia de un noviazgo formal?

  • Que las conversaciones con él o ella, enfaticen que es una relación especial, que deberá de desarrollarse en un marco de respeto, que nada asegura que los noviazgos en general culminan en matrimonio.
  • Que las niñas tengan conocimiento de los riesgos de andar a solas con él, sobre todo en sus días fértiles en el que el autocontrol es nulo, y que sepan que ellos son una bomba hormonal a punto de explotar. Hablar sobre las consecuencias…
  • Provocar que los encuentros de las parejas adolescentes sean en actividades en grupo, en iniciativas sociales, en las reuniones familiares, para que nunca se aíslen.
  • Que ese amigo(a) especial, sea de su edad o no más de año y medio de diferencia, que compartan los mismos principios y creencias personales y familiares.
  • Que satisfagan la necesidades propias de la edad de experiencias intensas, en grupo y haciendo lo correcto, observando las reglas de urbanidad.
  • Estar pendientes de que cuiden de sus compromisos, cuanto mejor si en casa se lucha por vivir de cara a Dios, porque cuando es así, los adolescentes también se sienten comprometidos con Dios, y es más probable que cuiden su comportamiento.
  • Prohibir no es lo conducente, porque puede ser que mientan, que se escondan. La actitud de los padres es determinante para que los hijos tengan confianza y poder instituir las normas con las que se viven las relaciones sociales en la familia.

Los padres de familia debemos lograr que nuestros hijos vivan con intensidad lo propio de la edad juvenil, es decir, que cada etapa se cubra en extensión e intensidad con las experiencias necesarias para madurar sin el obstáculo que representa una relación afectiva prematura.

Por Orfa Astorga de Lira, Orientadora familiar y Máster en matrimonio y familia por la Universidad de Navarra