Mostrando entradas con la etiqueta Oración. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Oración. Mostrar todas las entradas

lunes, 8 de enero de 2018

3 oraciones a Padre Pío para pedir por una causa urgente


Si tienes una urgencia, no lo dudes...¡Funciona!

Cada vez que un fiel se acercaba a Padre Pío para pedir ayuda y consejos espirituales por alguna necesidad o urgencia por la que estaban pasando él siempre les repetía sin descanso: “Tengamos la firme esperanza de ser escuchados, confiados en la promesa que nos hace el Divino Maestro: Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá… Porque todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os será dado”
Si tienes una urgencia, no lo dudes, llénate de esperanza y pide a nuestro Señor por intercesión de Padre Pío rezando una de estas tres oraciones:

Oración al Padre Pio para pedir su intercesión

Oh Dios,
que a San Pío de Pietrelcina,
sacerdote capuchino,
le has concedido
el insigne privilegio
de participar, de modo admirable,
de la pasión de tu Hijo:
concédeme,
por su intercesión,
La gracia de(……)
que ardientemente deseo
y otórgame, sobre todo,
que yo me conforme
a la muerte de Jesús
para alcanzar después
la gloria de la resurrección.

Gloria al Padre….. (3 veces)

Oración para pedir la glorificación

Oh Jesús, lleno de gracia y de caridad y víctima por los pecadores, que, impulsado por el amor a nuestras almas, quisiste morir crucificado, te ruego humildemente glorificar, también sobre esta tierra, el Siervo de Dios, Padre Pío de Pietrelcina, que en la participación generosa a tus sufrimientos, tanto te amó y tanto se prodigó por la gloria del Eterno Padre
y por el bien de las almas !

Te suplico, oh Jesús, que me concedas,
por su intercesión, la gracia (…) que
ardientemente deseo.

Recitar tres Glorias

Oración para pedir humildad

Padre Pío,
tú viviste en el siglo del orgullo,
y fuiste humilde.

Padre Pío,
tú pasaste entre nosotros en la época
de las riquezas soñadas, jugadas y adoradas,
y permaneciste pobre.

Padre Pío,
junto a ti ninguno oía la Voz,
y tú hablabas con Dios.
Cerca de ti ninguno veía la Luz,
y tú veías a Dios.

Padre Pío,
mientras nosotros corríamos afanosos,
tú te quedabas de rodillas
y veías el Amor de Dios clavado a un Madero,
herido en las manos, en los pies y en el corazón,
para siempre!

Padre Pío,
ayúdanos a llorar delante de la Cruz,
ayúdanos a creer delante del Amor,
ayúdanos a sentir la Misa como llanto de Dios,
ayúdanos a buscar el perdón como abrazo de paz,
ayúdanos a ser cristianos con las heridas
que derraman sangre de caridad fiel y silenciosa,
como las heridas de Dios!
Amén.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Oración a santa Lucía, protectora de los ojos y de la vista


Para rezar con confianza y fe

Tú preferiste que tus ojos fueran arrancados
en lugar de negar la fe y contaminar tu alma.
Y Dios, a través de un milagro extraordinario,
los reemplazó con otro par de ojos perfectos
para recompensar vuestra virtud y fe,
designándote como la protectora contra las enfermedades de la vista.

– Nombrar aquí su intención –
Oh, apreciada santa Lucía,
vengo a ti para que protejas mi vista y sanes la enfermedad en mis ojos.

Ayúdame a conservar la luz de mis ojos
para que puedan ver las bellezas de la creación,
el resplandor del sol, el color de las flores y la sonrisa de los niños.

Preserva también los ojos de mi alma, la fe,
a través de la cual puedo conocer a mi Dios,
entender Sus enseñanzas,
reconocer Su amor por mí,
y a nunca perder el camino que me lleva a donde tú,
santa Lucía, te encuentras en compañía de los ángeles y los santos.

Oh, santa Lucía, protege mis ojos y conserva mi fe.
Amén.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Consejos para vivir la presencia de Dios en todo momento

Herramientas humanas que nos ayudan a recordar que todo hay que hacerlo para la gloria de Dios

Solo un ciego de espíritu no se da cuenta de la época tan particular -por no llamarle de otra forma- que estamos viviendo. Hoy por hoy no nos podemos dar el lujo de solo ser católicos domingueros, y eso sí el partido de fútbol no interfiere con la hora de ir a Misa.
Son tiempos muy difíciles y se vienen peor si elegimos no regresar nuestra mirada, nuestro corazón a Cristo. Necesitamos volver a ser como los primeros cristianos que tenían una presencia de Dios latente. Si comían, si bebían o hicieran lo que fuera, lo hacían todo para la gloria de Dios.
Tener presencia de Dios resulta más sencillo de lo que parece porque si bien, si sugiero vivir actos de piedad concretos, vivir en presencia de Dios se refriere a que todo lo que hagamos se lo regalamos, se lo ofrecemos y lo llevemos a cabo pensando que Dios está realmente presente junto cada uno de nosotros acompañándonos mientras hacemos lo que nos corresponde.
Teniendo esa conciencia, el corazón y nuestro cien puesto en lo que hacemos resulta casi imposible llevar a cabo un trabajo mal hecho porque nadie en sus 5 sentidos le regalará porquerías o trabajos mediocres, mal hechos a Dios.
Además, al vivir esta presencia en gracia santificante todo nuestro obrar, todo nuestro trabajo adquiere mérito sobrenatural y nos va poniendo “listos para el cielo”, para que en el momento que Dios nos llame a su presencia vayamos con nuestra canasta llena de buenas obras. Ningún trabajo resulta pequeño cuando sale de un amor grande como el que tú y yo tenemos por Dios.
Te comparto algunas prácticas de piedad que aprendí de mi mamá y que ella a su vez aprendió de la suya.
Mi mamá fue una mujer muy comprometida con su fe, era Terciaria Franciscana, además de tener una formación extraordinaria misma que me trasmitió.
Sé que de momento la lista te parecerá larga y casi imposible de cumplirla toda a diario. Comienza poco a poco hasta que lo logres.
Recuerda que no se trata de “cumplir por cumplir”, sino de hacer de estas prácticas un medio para llegar al corazón de Dios, mejor aún, que Él llegue al nuestro. Si puedes tener contigo -en tu cartera, por ejemplo- alguna estampita de Jesús y de la Virgen y échales un vistazo cada vez que puedas. Estas son herramientas humanas que también nos ayudan a estar en la presencia de Dios.

  • Minuto heroico. En realidad, sería el segundo heroico porque cómo cuesta levantarte de la cama a la primera, en cuanto suena el despertador. Nada de 5 minutos más. ¡Uf, este como le sufrí al practicarlo! Luego aprendí que cada vez que lograba, siendo fuerte en mi voluntad y saliendo de la cama en el segundo en que escuchaba ese espantoso sonido de “pi pi pi pi” mi día se iba como hilo de media de lo sencillo que me resultaba cumplir con todo lo demás. De hecho, por muchos años mi alarma fue mi mamá y por las mañanas en toda la casa se escuchaba: “¡Minuto heroico, arriba, arriba, arriba! El demonio a la cabecera te está diciendo deja Misa y Rosario y sigue durmiendo”. ¡Con esas frases cualquiera deja la cama! El minuto heroico no es solo para la levantada, sino para todo lo que nos propongamos y que haya que cumplir a tiempo como ir a la cama a la misma hora, rezar, trabajar, etc.
  • Ofrecimiento de obras. En cuanto abras el ojo que tu primer pensamiento sea para Dios, para dar gracias por una nueva oportunidad de vivir y encomendar tu día a su corazón. De preferencia hazlo hincado y dile con todo tu corazón que amaneciste para servirle. A partir de ese momento todo queda consagrado a Dios: trabajo, penas, alegrías, lágrimas, risas…todo. Recuerda siempre invocar a la Santísima Virgen y a tu Àngel Custodio.
  • Oración mental. Muchos le llaman meditación y no es otra que elevar nuestro espíritu a Dios, hablar, platicar con Él. Trata de separar 30 minutos por la mañana y otros 30 por la tarde para esta cita de amor. Si apenas comienzas con esta práctica de piedad puedes comenzar con 10 minutos e ir incrementándola. No necesitas de nada extraordinario para hacerla. Quizá puedas echarte mano de un buen libro espiritual hasta que veas que no es necesario de nada más para platicar con Dios. También una sencilla oración como esta -misma San Josemaría recomendaba- basta para ponerte en su presencia y comenzar tu coloquio de amor: “Por la señal de la Santa Cruz… Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes; te adoro con profunda reverencia; te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda, interceded por mí”. Puedes terminar con esta otra: “Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Madre Mía Inmaculada, San José mi Padre y Señor, Ángel de mi Guarda, interceded por mí”.
  • Misa, Comunión, Acción de gracias. Hasta el día de hoy la gente se asombra si las personas vamos a Misa todos los días, así que ni te preocupes en dar explicaciones. No entienden que no vamos a Misa porque nos sintamos buenos, sino necesitados de Dios y, sobre todo, por gratitud. La Misa debe ser el centro y raíz de nuestra vida interior. Procuremos que todo nuestro día gire alrededor de esta. No se va a Misa diaria si tenemos tiempo. No. Para ir a este banquete nos hacemos el tiempo, reservamos ese espacio para Dios. Al recibir a Cristo Eucaristía diariamente nos Cristificamos. Es como si recibiéramos una transfusión de la mismísima sangre de Jesús. Es decir, nuestra sangre se transforma en la de Él. ¡Simplemente maravilloso! Al terminar la Santa Misa procuremos no salir volados. Quedémonos recogidos unos 10 minutos para adorar a Dios, para darle gracias porque se dignó a invitarnos a este sacrificio, para hacer reparación y, por supuesto, pedirle. A Dios le encanta que sus hijos sean pedigüeños y, sobre todo, agradecidos.
  • Lectura espiritual. Invierte 10 minutos al día en leer un buen libro espiritual que te ayude a crecer en dignidad y amor de Dios.
  • Lectura de la Biblia, de preferencia el Nuevo Testamento. 5 minutos que invirtamos en conocer más sobre la vida de Jesús creceremos en amor de Dios.
  • Ángelus o Regina Coelli. Pon una alarma a las 12 del medio día para que eleve una oración a nuestra Madre. Si de plano no puedes rezar estas oraciones porque te encuentres en alguna junta de trabajo o lo que sea, lleva tu pensamiento a Ella y sencillamente dile: “Te amo Madre”.
  • Rezo del Rosario. Recita los misterios que toquen del día. Métete en ellos, vívelos con intensidad. Los 15 misterios restantes solo medítalos.
  • Coronilla de la Misericordia. Pon tu alarma y justo a las 3.00 PM rézala.
  • Visita al Santísimo. Pasa a tu Iglesia más cercana y dale una visitadita a Jesús Sacramentado. Con tus palabras dile que pasaste a decirle que le amas. Si de plano no tienes manera para desplazarte, lleva tu pensamiento y corazón al Oratorio que más te guste y ponte en la presencia de Dios. También puedes rezar esta sencilla oración mientras haces tú visita: “¡Viva Jesús Sa­cra­mentado! ¡Viva y de todos sea amado! Padre nuestro, Avemaría, Gloria (tres veces). ¡Viva Jesús Sa­cra­mentado! ¡Viva y de todos sea amado! Comunión espiritual. Yo quisiera, Señor, recibiros con aquella pureza, humildad y devoción con que os recibió vuestra Santísima Madre, con el espíritu y fervor de los santos”.
  • Examen de coincidencia. Por la noche medita en cómo fue tu día, en què hiciste bien, què hiciste mal y què puedes hacer mañana mejor. Haz un propósito concreto para que mañana seas mejor que hoy.
  • Reza tres Ave María para pedir pureza a la Virgen. Por la noche, reza a la Virgen pidiendo la virtud de la pureza, de la castidad para ti y todos los tuyos. Además de eso, da gracias por tu día.
  • Rocía agua bendita en tu cama antes de dormir. La idea es estar protegidos de alguna asechanza del enemigo. Recuerda que el agua bendita no es un amuleto, es un sacramental.

lunes, 2 de octubre de 2017

Por la mañana, la tarde y la noche: 11 hábitos para cultivar la vida de oración

Permanecer en unión con Dios todo el día es más sencillo y espontáneo de lo que nos imaginamos...

Por la mañana

1 – Levántate temprano
Además de dar mucho más disposición física, despertar temprano es una forma de garantizar de 5 a 30 minutos de oración silenciosa enseguida de mañana, algo que da también mucha mayor disposición espiritual para el día. Programa el despertador en la noche y, cuando suene, levántate inmediatamente, sin enrollarte en la tentación natural de “un minutito más”. Haz de tu primera oración del día: la ofrenda espiritual a Dios del sacrificio de sacudir el sueño. Prueba durante un mes: es un plazo normalmente suficiente para crear un hábito.
2 – Haz a Dios el ofrecimiento de la mañana
Al levantarte de la cama, arrodíllate, hazte la señal de la cruz y ofrece tu día a Dios. Lleva sólo algunos segundos, pero hace gran diferencia a lo largo de todo el día. Haz la oración que prefieras: puede ser espontánea, puede ser un modelo de oración de la tradición de la Iglesia.
3 – Haz tu oración mental matutina
Muchas personas prefieren bañarse y vestirse antes de dedicarse a la oración mental, para hacerla con más concentración y mayor provecho. Puedes hacerla en casa o pasar por la iglesia cuando vayas de camino al trabajo – si es posible, por lo menos algunas veces al mes, intenta hacerla en una iglesia en que haya adoración eucarística.
No hay una duración determinada: pueden ser 5 minutos, puede ser media hora. Haz una oración silenciosa y personal, conversando con Dios. Habla con Él de tus necesidades y sueños, pero también agradece, reconoce los dones que Él te concede en las cosas simples de cada día, intercede por quien lo necesita, pide perdón por tus egoísmos, errores, pecados… Alábalo, adóralo, contempla su grandiosidad, sus misterios, su misericordia, su capacidad de decirnos algo incluso a través de los grandes desafíos que Él nos permite enfrentar. Medita sobre algún pasaje de las Sagradas Escrituras o sobre los escritos espirituales de algún santo. Gracias a Dios, opciones no faltan.

A lo largo del día

4 – Habla con Dios y con María a lo largo de tus tareas
Él está contigo todo el tiempo: es sólo cuestión de que lo recuerdes. Muchas veces, basta una mirada, un breve pensamiento… No siempre es necesario usar palabras para comunicarse con quien se ama.
Habla también con María, como un hijo lleno de confianza y cariño. Está claro que lo ideal es dedicar al rosario un tiempo de calidad y reconocimiento, pero si eso no fuera posible todos los días, que sepas que puede rezarse a lo largo de las actividades cotidianas. Mira las magníficas sugerencias de este artículo: 10 consejos sorprendentes para rezar el rosario conversando con María en el día a día.
5 – Reza alguna oración aprendida de memoria 
El tesoro de la Iglesia está lleno de bellas oraciones compuestas por grandes santos, incluso algunas en forma de poesía. Éstas son excelentes recursos para inspirarnos, elevarnos y unirnos a Dios, además de que nos puede ayudar también la oración mental del día siguiente. Entre los muchos posibles ejemplos, las poesías de san Juan de la Cruz o santa Teresa de Jesús, o el último párrafo de la célebre oración “Tarde te amé”, de san Agustín.
6 – Ofrece a Dios tus trabajos, estudios, sufrimientos, inquietudes, alegrías…
Todo se puede transformar en oración. La inspiradora síntesis de la vida de los monjes benedictinos que dice: “Ora et labora” – “Ora y trabaja”, incluso transformando el trabajo (y el estudio) en plegaria mediante su oferta a Dios con las más puras intenciones.
También la cruz es oración: grandes o pequeños, no dejes pasar en blanco tus sufrimientos y sacrificios. Únelos al sacrificio redentor de Jesús con amor y consciencia. Eso es oración transformada en vida.
Pon en las manos de Dios también tus preocupaciones, inquietudes, desasosiegos… San Agustín nos recuerda, en una de las frases más famosas de toda la historia del cristianismo: “Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto, hasta que descanse en ti”. Es junto a Él que recobramos la serenidad, la paz y la quietud.
Si el dolor puede ofrecerse a Dios, lo mismo vale para las alegrías: finalmente, Dios es la fuente de todo bien y, por lo tanto, de todas las legítimas alegrías de nuestra vida.
7 – Recógete en momentos de silencio  
Experimenta apagar la música, la televisión, el radio, los muchos ruidos de todos los días. Siente el silencio. Puede ser difícil al inicio, pero aprender a disfrutar del silencio es liberador y revelador. Si queremos oír a Dios primero tenemos que silenciar las cosas. Él no suele hablar alto…

Por la noche

8 – Agradece en familia por el día que Dios les concedió 
Todos los días contienen innumerables gracias de Dios, incluso esos días que parecen haber sido puro sufrimiento y vacío. Dios nos habla mediante una amplia variedad de acontecimientos, personas, experiencias – y todo ese aprendizaje, para ser asimilado y dar frutos, requiere momentos de reflexión compartidos con las personas a quienes amamos más. Hablar en familia, delante de Dios, sobre las lecciones e inspiraciones del día que pasó es una forma de oración y también de consolidar la propia relación familiar. Agradezcan juntos a Dios por esa oportunidad.
9 – Haz tu examen de conciencia 
Cada noche, antes de acostarte, ponte en la presencia de Dios y examina tu conciencia con calma, serenidad, confianza, humildad, honestidad. No escondas las cosas de ti mismo. Repasa en tu mente los diez mandamientos, los siente pecados capitales… ¿Qué puedes mejorar? Haz un acto de contrición. Si algún pecado fue grave, haz el propósito de confesarte. Abraza a Dios con confianza, pidiendo disculpas y pidiendo su gracia – no como un siervo que tiene miedo, sino como un hijo agradecido y con confianza en la misericordia, en la comprensión y la ayuda del Padre.
10 – Acuéstate cada noche a una misma hora  
Acostúmbrate a definir un horario fijo para dormir, para estar bien descansado a la mañana siguiente (y despertar temprano). Los hábitos estables son muy buenos para la salud del alma y también del cuerpo.
11 – Reza el Ave María cuando estés acostado en la cama 
Nuestra Madre nunca dejará de oír la oración de un hijo. Y el Ave María es mucho más maravillosa de lo que nos damos cuenta.

domingo, 1 de octubre de 2017

¿Confías en la Virgen María? Háblale con esta oración


"Gracias por ser esa madre que no me va a dejar nunca..."

Una persona le rezaba a María: Querida Madre te entrego lo que soy y lo que tengo. Estoy llamado a darte la vida. No importa que esté roto. No importa que esté herido. Mi herida se convierte en la grieta que me abre. No quiero cerrar la herida. No quiero cerrar la grieta. Gracias, Madre, por quererme. Gracias por estar conmigo. Gracias por caminar a mi lado en las huellas del camino. Gracias por ser esa madre que no me va a dejar nunca en medio de la dificultad. Gracias por ser tú mi Madre
Puedo entregarlo todo cuando sé que unos brazos estarán dispuestos a sostenerme.
Decía el padre José Kentenich: “Para fortalecer mi confianza de niño tomaré conciencia en todo momento de que el Padre del cielo es omnipotente, bondadoso y fiel. Nuestra preocupación más grande debe ser vivir cada segundo infinitamente despreocupados. Esta despreocupación no brota de una actitud de negligencia, sino de confianza en Dios. No estamos despreocupados porque nos desinteresamos de lo que ocurre en la tierra; no, nos preocuparemos mesuradamente de lo terrenal, pero detrás de nuestro obrar estará siempre la confianza inconmovible que se expresa en las palabras: – Mater habebit curam– La Madre se ocupará”[1].
Lo sé. Ella se preocupará de mi vida. Y yo quiero aprender a abandonarme, a soltar la cuerda, a dejar lo que me pesa y ata. Esa actitud confiada. Esa mirada puesta en aquella que me sostiene en medio de mi camino.
Quiero aprender a vivir así, totalmente despreocupado, totalmente confiado en los planes de Dios. 
Quiero vivir creyendo, confiando, sabiendo que Dios camina a mi lado. Necesito pedirle a Jesús: “Auméntame la fe”. Seré feliz si creo. Seré más feliz, si confío. Como María, que creyó contra toda esperanza. Que creyó y fue feliz.
Miro a María la que ha creído. La que se mantuvo fiel postrada ante su Dios. Y creyó, y abrazó el querer de Dios con lágrimas en el alma. “Feliz la que ha creído”. Y su vida se llenó de esperanza.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Oración poderosa a Nuestra Señora de los Dolores


¿Estás pasando por algún sufrimiento fuerte? Aprovecha el día de hoy y pon tu dolor en el cuello de Nuestra Señora de los Dolores

Nuestra Señora de los Dolores, te presento todas mi necesidades, angustias, tristezas, miserias y sufrimientos.
Oh Madre de los dolores y reina de los mártires, que tanto sufriste al ver a tu Hijo flagelado, escarnecido y muerto para salvarme, acoge mis plegarias.
Madre amable, concédeme una verdadera contrición de mis pecados y un sincero cambio de vida.
Nuestra Señora de los Dolores, que estuviste presente en el calvario de Nuestro Señor Jesucristo, permanece también presente en mis calvarios. Te suplico esta gracia de la que tanto necesito:
(Haz tu petición)
Por piedad, oh abogada de los pecadores, no dejes de amparar mi alma en aflicción y en el combate espiritual que estoy atravesando en todo momento.
Nuestra Señora de los Dolores, cuando los dolores y los sufrimientos lleguen, no me dejes que me desanime.
Madre de los dolores, envuélveme en tu sagrado manto y ayúdame a pasar por el valle de lágrimas.
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, ¡Dios te salve! A ti clamamos los desterrados hijos de Eva. A ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea pues, señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María.
Permanece con nosotros y danos tu auxilio, para que podamos convertir las luchas en victorias, y los dolores en alegrías.
Ruega por nosotros, oh Madre, porque no eres sólo la Madre de los dolores, sino también la Señora de todas las gracias.
Nuestra Señora de los Dolores, fortaléceme en los sufrimientos de la vida. (3x)
Amén.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Oración para cuando tienes problemas financieros



Todo lo entrego en Tus manos, y por eso proclamo: ¡Confio y espero en Ti, Señor!

Señor Jesús, vengo a ponerme en tu presencia en este momento y a ofrecerte mi vida con todo lo que traigo en mi corazón. Mis angustias, mis tristezas, mi soledad y sobre todo, Jesús, la preocupación que tengo por mi vida financiera.
Quiero pedir desde ya que derrames Tu Sangre sobre mí y sobre toda la realidad que envuelve mi vida financiera, y de la forma que afecta a mi familia, a mi trabajo y a las personas con las que me relaciono.
He vivido momentos de mucha aflicción, porque mi vida financiera está completamente desorganizada, hoy tengo muchas deudas y realmente ya no sé qué hacer. Tengo cuentas que pagar, alquiler atrasado, debo a otras personas, y esto está comprometiendo a mi familia y toda nuestra armonía familiar.
Por esto hoy, en este momento, te suplico: ¡Derrama sobre todo eso, Jesús, Tu Sangre, para que si hubiera algún tipo de problema espiritual ligado directamente a mi vida financiera, sea cortado en el poder de Tu Sangre!
Tu palabra dice: “No se inquieten entonces, diciendo: “¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos?”. Son los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que ustedes las necesitan. Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura. No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción” (Mt 6, 31-34)
Por eso, Jesús, se hasta hoy no viví de acuerdo con Tu voluntad, hoy quiero comprometerme a vivir de acuerdo con ella. Si hasta hoy te busqué sólo por lo que Tu podías darme, hoy Te busco porque entendí que necesito en todo de Tu presencia.
Pero te pido, Señor Jesús, líbrame de todos los problemas que tengo en mi vida financiera. Pues creo en Tu Palabra, y creo que Tú me miras y también te preocupas por la realidad financiera que hoy vivo.
Clamo el poder de Tu nombre, Jesús, sobre todo mi árbol genealógico, sobre todos mis antepasados. Si en mis antepasados hubo peleas por cuestiones financieras, robos o traiciones entre nuestra familia, y se lanzaron palabras de maldiciones, palabras dichas con odio, rabia, envidia, ¡corta todo eso en el poder de Tu nombre, Jesús! Que nada de eso tenga ya poder sobre mí o sobre mi vida financiera.
Si en mis antepasados hubo situaciones de personas apegadas al dinero, situaciones de asesinatos por causa del dinero, ambición, dinero de la familia gastado en cosas ilícitas, drogas, prostitución, sexo, adulterio, mentira,… que en todo eso ahora, Jesús, te hagas presente y que Tu nombre lo cure y lo libere.
Si mis antepasados o yo mismo gastamos dinero en cosas equivocadas o para alimentar situaciones de pecado, hoy pido perdón, porque sé que el dinero malgastado se puede convertir en maldición para nosotros, por eso, líbranos.
Que Tu Sangre redentora también pueda ser derramada sobre mí y sobre mis antepasados si buscamos soluciones en las que Tú no estabas: si buscamos ayuda en hechizos, en el ocultismo, en la Macumba, en la quiromancia, en la nigromancia;  en todo eso, proclamo Tu poder y Tu liberación, Señor Jesús.
Si busqué ayuda financiera por medio de la brujería, si busqué magos, si hice trabajos contra otras personas, si mi casa fue usada para estos fines, mi trabajo, mi escritorio, ¡RENUNCIO a todo eso ahora, Jesús, por el poder de Tu Nombre! ¡Renuncio a todo eso!
¡Te pido perdón si yo o mis antepasados buscamos todas estas cosas, que hoy sé que no son de tu agrado!
¡Te pido perdón, Jesús, si dudé de que Tú cuidas de mí y de mi familia! ¡Perdóname si Te ofendí con malas palabras, si te culpé por esta dificultad financiera, perdón, Señor!
¡Perdóname si maldije mi mi vida financiera, diciendo que lo que gano es una miseria, que paso hambre, que mi salario es una “porquería”, que no da para nada!
¡Perdóname si maldije mi empleo, a mis jefes, si hablé mal de ellos deseándoles la miseria y el dolor!
Quiero también perdonar a aquellos que algún día fueron injustos conmigo, cuando atrasaron el pago de mi sueldo o cuando no me pagaron lo que me correspondía, los perdono ahora en tu Nombre, Jesús. ¡Doy mi perdón a cada uno de ellos!
Y que a partir de hoy, Señor Jesús, pueda coger los frutos de la liberación de todos los problemas y deudas en mi vida financiera.
Derrama tu Espíritu Santo sobre mí y ayuda a mis capacidades naturales, para que encuentre una forma de saldar mis deudas, porque sé que el dinero no cae del cielo. Capacita mis conocimientos, dame sabiduría, organización y capacidad de administrar estas deudas.
Te pido que abras las puertas de nuevas oportunidades de empleo, que las situaciones laborales y financieras vayan adelante por la fuerza de tu Nombre, Jesús.
Que el Espíritu Santo me dé la tranquilidad y la calma necesarias en mi casa, con mis familiares, ¡y que el Espíritu Santo no permita la desesperación y la impaciencia!
¡Quiero proclamar que a partir de hoy soy una nueva persona, y que mi vida financiera se resolverá pronto, y que te buscaré con fidelidad de corazón!
Todo lo entrego en Tus manos, y por eso proclamo: ¡Confio y espero en Ti, Señor!
¡Amén!

viernes, 18 de agosto de 2017

Hoy comienza la novena a Santa Mónica, quien oró 15 años por la conversión de su hijo

Hoy comienza la novena a Santa Mónica, quien oró 15 años por la conversión de su hijo

Hoy empieza la novena a Santa Mónica, la madre de San Agustín de quien el Papa Francisco dijo en 2013: “¡Cuántas lágrimas derramó esa santa mujer por la conversión del hijo! ¡Y cuántas mamás también hoy derraman lágrimas para que los propios hijos regresen a Cristo! ¡No pierdan la esperanza en la gracia de Dios!”.
Santa Mónica oraba y ofrecía sacrificios constantemente por la conversión de su esposo, quien era un hombre violento y mujeriego. Años después Dios le concedió este deseo y Patricio se bautizó. También rezó durante 15 años por la conversión de su hijo Agustín, quien llevaba una vida libertina.
Celebramos a Santa Mónica el 27 de agosto, aquí les presentamos una novena de preparación para su fiesta:

martes, 8 de agosto de 2017

Rezar esta letanía te dará paz por el pasado y por el futuro


Aleja la ansiedad con esta oración

Letanía de la confianza
De creer que debo ganarme Tu amor,
Libérame, Jesús.

Del miedo a no ser digno de amor,
Libérame, Jesús.

De la falsa seguridad de que tengo lo que necesito,
Libérame, Jesús.

Del miedo a que confiar en Ti me dejará más indigente,
Libérame, Jesús.

De toda sospecha respecto a Tus palabras y Tus promesas,
Libérame, Jesús.

De las rebeldías contra el depender de Ti como un niño,
Libérame, Jesús.

Del rechazo y las resistencias a aceptar Tu voluntad,
Libérame, Jesús.

Del ansia por el futuro,
Libérame, Jesús.

Del resentimiento o de la excesiva preocupación por el pasado,
Libérame, Jesús.

De la constante búsqueda de mí mismo/a en el momento actual,
Libérame, Jesús.

De no creer en Tu amor y en Tu presencia.
Libérame, Jesús.

Del miedo a que se me pida dar más de lo que tengo,
Libérame, Jesús.

De creer que mi vida no tiene significado o valor,
Libérame, Jesús.

Del miedo a lo que pide el amor,
Libérame, Jesús.

Del desánimo,
Libérame, Jesús.

Tú siempre estás conmigo, me sostienes y me amas,
Jesús, confío en Ti.

Tu amor es más profundo que mis pecados y mis caídas, y me transforma,
Jesús, confío en Ti.

No saber lo que me espera mañana es una invitación a confiar en Ti,
Jesús, confío en Ti.

Tú estás conmigo en mi sufrimiento,
Jesús, confío en Ti. 

Mi sufrimiento, unido al Tuyo, dará frutos en esta vida y en la próxima,
Jesús, confío en Ti.

No me dejarás huérfano, estás presente en Tu Iglesia,
Jesús, confío en Ti. 

Tu proyecto es mejor que cualquier otra cosa,
Jesús, confío en Ti.

Me escuchas siempre y en Tu bondad me respondes,
Jesús, confío en Ti. 

Me das la gracia de aceptar el perdón y de perdonar a los demás,
Jesús, confío en Ti. 

Me das la fuerza de lo que necesito para hacer lo que se me pide,
Jesús, confío en Ti. 

Mi vida es un don,
Jesús, confío en Ti. 

Me enseñarás a tener confianza en Ti,
Jesús, confío en Ti.

Eres mi Señor y mi Dios,
Jesús, confío en Ti. 

Soy tu predilecto,
Jesús, confío en Ti. 

domingo, 6 de agosto de 2017

Padre Pío y la receta de la alegría, según papa Francisco


Final del Año Jubilar en honor de la llegada de San Pío a San Giovanni Rotondo hace cien años. Aquí las reflexiones de papa Francisco sobre el secreto de la alegría de este santo italiano. 5 claves para aplicar la receta en la vida diaria. 

El papa Francisco envió al cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para la Causas de los Santos a San Giovanni Rotondo, Italia, para presidir el próximo 28 de julio 2017, la ceremonia de clausura del Año Jubilar en honor del centenario de la llegada de San Padre Pío a ese lugar, meta de peregrinaje de miles de personas de todo el mundo.
En este contexto, recordamos que Francisco durante el pasado Año Santo destacó a Padre Pío como un ejemplo de sacerdote confesor y un “servidor de la misericordia”, a tiempo completo, practicando a veces hasta el cansancio “el apostolado de la escucha” y de la oración.
Lecciones para la buena oración en padre Pío 
A continuación algunas lecciones de San Padre Pío en las palabras de papa Francisco en relación a la oración como ‘buena práctica’ no para “obtener algo de paz para el corazón”; ni para obtener favores de Dios, sino para salir del propio egoísmo y mantener viva una verdadera alegría interior.
Precisamente, la oración es “una obra de misericordia espiritual, que quiere llevar todo al corazón de Dios”, explicó Francisco en una audiencia jubilar a los Grupos de Oración de Padre Pío en la plaza de San Pedro. (06.02.2016).
Domaine Public
“San Pío no se cansó jamás de recibir a las personas y de escucharlas, de perder tiempo y fuerzas para difundir el perfume del perdón del Señor. Podía hacerlo porque estaba siempre unido a la fuente: se saciaba perennemente de Jesús”, papa Francisco (06.02.2016).
1. La oración no es una aspirina
La oración no es una “aspirina que se toma” para estar mejor o una transacción que se hace con Dios para obtener algo. Francisco explicó que padre Pío con su vida enseña que la oración es un acto de misericordia espiritual, confiar en el ‘Padre, en Dios’, como un regalo de la fe y del amor.
2. La oración es como el pan
La oración es una “necesidad como el pan” e insiste en la buena actitud que hay que tener en el momento de la plegaria: “Padre, yo en ti confío esto”, para que Dios cuide de eso que llevamos dentro y nos perturba.
3. La oración, una llave para abrir el corazón de Dios 
La oración como amaba decir el Padre Pío es “la mejor arma que tenemos, una llave que abre el corazón de Dios. Se trata de “una llave fácil”. Pues, “el corazón de Dios no está ‘sellado’ con una gran cantidad de medidas de seguridad”.
4. La oración es la fuerza de la Iglesia 
Francisco explica que el corazón de Dios se abre con la oración porque Él es un Padre que se derrite con la voz de sus hijos.
Asimismo, la oración es la mayor fuerza de la Iglesia y que nunca hay que dejar, porque la Iglesia da frutos si es como la Virgen María y los apóstoles, que estaban listos a “perseverar unánimemente en la oración” (Hechos 1:14). La oración para  esperar en el Espíritu Santo.
5. La oración es la receta para la alegría  
El Pontífice, recordado San Pío, enseña que la oración constante hace parte de la buena batalla. “De lo contrario es probable que apoyamos nuestra vida en otra parte: en los medios, el dinero, el poder”.
En fin, la oración mantiene viva la evangelización y la alegría que iluminan el corazón para que no se vuelva “aburrido”. Entonces, el Papa termina asegurando que la clave para un corazón alegre es la oración. 
Padre Pío
San Pío ha sido un fraile Capuchino que se dedicó a la salvación de las almas. Nació en 1887, se unió a la Orden Capuchino a los 15 años antes de ser ordenado sacerdote en 1910 y fue enviado el 28 de julio de 1916 al convento de San Giovanni Rotondo, donde permaneció hasta su muerte.
En 1918, después de una misa, recibió las estigmas de Cristo. Heridas que llevaba en las manos, los pies y el pecho y lo acompañaron por más de 50 años, lo que atraería a una multitud de periodistas y médicos. Pero, especialmente ha traído a muchos fieles.
El 5 de febrero de 2016, los restos del famoso capuchino habían llegado al Vaticano para ser presentados a la veneración de los fieles durante casi una semana como parte del Jubileo de la misericordia.
Un mar de fieles vivió ese momento con una gran devoción hasta las lágrimas y luego acompañaron sus reliquias en medio a una multitud rebosante de piedad popular, a lo largo de la Vía de la Conciliación.

miércoles, 26 de julio de 2017

¿Qué significa en el Credo que el Hijo está sentado a la derecha del Padre?

Si alguna vez te has preguntado qué significa la frase del Credo “subió a los cielos y está sentado a la derecha del Padre”, esta noticia te ayudará a disipar la duda.
En esta nota presentamos cinco explicaciones brindadas San Agustín, Doctor de la Iglesia, Santo Tomás de Aquino y un especialista inglés en temas eclesiales.

1.- Estar sentado quiere decir “habitar”
En su Sermón a los Catecúmenos sobre el Símbolo de los Apóstoles, San Agustín explica que la expresión “estar sentado” significa “residir o habitar”.
“Y donde se tienen las residencias, ¿se está siempre sentado? ¿Acaso uno no se levanta, no pasea, no se acuesta? Y, sin embargo, se las llama residencias. Pues creed así que Cristo habita a la derecha de Dios Padre”, señala el santo.
En ese sentido, San Agustín afirma que en esa condición Jesús “es feliz y de esa felicidad, que se llama la derecha del Padre, viene el nombre mismo de felicidad, que es la derecha del Padre”.
“En efecto, si lo entendemos según la carne: que está sentado a la derecha del Padre, el Padre estará a su izquierda. ¿Acaso es justo que los coloquemos al Hijo a la derecha y al Padre a la izquierda? Pero allí todo es derecha, porque no hay allí miseria alguna”, dice el Doctor de la Iglesia.
2.- Dios Padre es “incorpóreo”
En un artículo publicado en el Catholic Herald, Stephen Bullivant, director del Centro Benedicto XVI para la Religión y Sociedad de la Universidad de Saint Mary en Inglaterra, indicó que mientras el Hijo tiene un cuerpo humano glorificado, “el Padre es incorpóreo”.
Por lo tanto, “no tiene manos ni lados para que el Hijo se siente a su lado literalmente. Así que estamos hablando de algo simbólico”.
3.- Expresa el poder y la autoridad de Dios
Bullivant señaló que en varios pasajes de la Biblia esta frase se utiliza para expresar la “intimidad con el poder y autoridad de Dios”.
Por ejemplo, en el Evangelio según San Mateo Jesús recuerda que el Salmo 110 indica: “Dijo el Señor o a mi Señor: ‘Siéntate a mi derecha, mientras yo pongo a tus enemigos como estrado de tus pies’” (Mt. 22,44).
En su Carta a los Efesios, San Pablo dice lo siguiente:
“La extraordinaria grandeza del poder con que él obra en nosotros, los creyentes, por la eficacia de su fuerza. Este es el mismo poder que Dios manifestó en Cristo, cuando lo resucitó de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, elevándolo por encima de todo Principado, Potestad, Poder y Dominación, y de cualquier otra dignidad que pueda mencionarse tanto en este mundo como en el futuro”. (Ef. 1, 19-21).
Al respecto, Bullivant aclaró que San Pablo no considera a “la derecha” como una especie de lugar subordinado en el podio divino. “Más bien, afirma que Cristo comparte precisamente el mismo poder y autoridad que el Padre”.
4.- Cristo es plena y verdaderamente Dios como lo es el Padre
En tercer lugar, Bullivant indica que Cristo no se “sienta” a la derecha del Padre como lo haría un niño en salón de clase frente al profesor. Él se sienta como lo que es: un Juez y un Rey.
“Él está ‘sentado’ en el sentido de que está instalado en una posición de supremo honor y autoridad”.
Como señala Santo Tomás de Aquino en la Suma Teológica, citando a San Juan Damasceno, “no llamamos diestra del Padre a una realidad local. ¿Cómo conseguiría una derecha local el que no puede ser circunscrito? La derecha y la izquierda son propias de los que están circunscritos. Llamamos derecha del Padre a la gloria y el honor de la divinidad”.
Por ello, Cristo está entronizado como un igual al Padre porque es  “es plenamente y verdaderamente Dios como lo es el Padre”.
5.- Cristo hecho hombre muestra que viviremos en la bienaventuranza divina
Bullivant destacó que Jesús está sentado a la derecha del Padre como Dios hecho hombre.
Indicó que los Padres de la Iglesia como San Atanasio y San Gregorio Nacianceno repetían constantemente que “Dios se hizo hombre, para que el hombre se haga Dios”.
En ese sentido, recordó lo que dice San Pablo en su carta a los Romanos “Si somos hijos, también somos herederos, herederos de Dios y coherederos de Cristo, porque sufrimos con él para ser glorificados con él. (Rom.8, 17)”.
“Como tal, entonces en nuestro legítimo hogar que es el cielo, viviremos en la bienaventuranza divina, es decir, a la derecha del Padre, junto con nuestro prójimo Jesucristo”, resaltó.

lunes, 24 de julio de 2017

Novena a la Virgen de la Medalla Milagrosa


En una medianoche iluminada con la luz celeste como de Nochebuena la de 18 de Julio de 1830 , aparecióse por primera vez la Virgen Santísima a santa Catalina Labouré...

Oración preparatoria (para todos los días)
Virgen y Madre lnmaculada, mira con ojos misericordiosos al hijo que viene a Ti, lleno de confianza y amor, a implorar tu maternal protección, y a darte gracias por el gran don celestial de tu bendita Medalla Milagrosa.
Día primero
En una medianoche iluminada con la luz celeste como de Nochebuena la de 18 de Julio de 1830 , aparecióse por primera vez la Virgen Santísima a santa Catalina Labouré, Hija de la Caridad de San Vicente de Paúl.
Y le habló a la santa de las desgracias y calamidades del mundo con tanta pena y compasión que se le anudaba la voz en la garganta y le saltaban las lágrimas de los ojos.
¡Cómo nos ama nuestra Madre del Cielo! ¡Cómo siente las penas de cada uno de sus hijos! Que tu recuerdo y tu medalla, Virgen Milagrosa, sean alivio y consuelo de todos los que sufren y lloran en desamparo.
Después de unos momentos de pausa para meditar el punto leído y pedir la gracia o gracias que se deseen alcanzar en esta Novena, se terminará rezando:
1º La oración de San Bernardo “Acordaos”, o la Salve:
ORACIÓN DE SAN BERNARDO
Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María! que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorado vuestra asistencia y reclamado vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado con esta confianza, a Vos también acudo, ¡oh Madre, Virgen de las vírgenes! Y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana. No desechéis, ¡oh Madre de Dios!, mis humildes súplicas, antes bien, inclinad a ellas vuestros oídos y dignaos atenderlas favorablemente.

2º Tres Avemarías con la jaculatoria: ¡OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA, RUEGA POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A TI!
3º Oración final
Día segundo
En su primera aparición, la Virgen Milagrosa enseñó a Santa Catalina la manera cómo había de portarse en las penas y tribulaciones que se avecinaban.
¡Venid al pie de este altar! decíale la celestial Señora , aquí se distribuirán las gracias sobre cuantas personas las pidan con confianza y fervor, sobre grandes y pequeños…
Que la Virgen de la Santa Medalla y Jesús del Sagrario sean siempre luz, fortaleza y guía de nuestra vida.
Después de unos momentos de pausa para meditar el punto leído y pedir la gracia o gracias que se deseen alcanzar en esta Novena, se terminará rezando:
1º La oración de San Bernardo “Acordaos” o la Salve.
2º Tres Avemarías con la jaculatoria: ¡OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA, RUEGA POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A TI!
3º Oración final
Día tercero
En sus confidencias díjole la Virgen Milagrosa a Sor Catalina: “Acontecerán no pequeñas calamidades. El peligro será grande. Llegará un momento en que todo se creerá perdido. Entonces yo estaré con vosotros: ¡Tened confianza!”.
Refugiémonos en esta confianza, fuertemente apoyada en las seguridades de que su presencia y de su protección nos da la Virgen Milagrosa. Y en las horas malas y en los trances difíciles no cesaremos de invocarla: <Auxilio de los cristianos, rogad por nosotros>.
Después de unos momentos de pausa para meditar el punto leído y pedir la gracia o gracias que se deseen alcanzar en esta Novena, se terminará rezando:
1º La oración de San Bernardo “Acordaos”, o la Salve.
2º Tres Avemarías con la jaculatoria: ¡OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA, RUEGA POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A TI!
3º Oración final
Día cuarto
En la tarde del 27 de Noviembre de 1830 baja otra vez del Cielo la Santísima Virgen para manifestarse a Santa Catalina Labouré.
De pie entre resplandores de gloria, tiene en sus manos una pequeña esfera y aparece en actitud estática, como de profunda oración. Después, sin dejar de apretar la esfera contra su pecho, mira a Sor Catalina para decirle: <Esta esfera representa al mundo entero… y a cada persona en particular”.
Como el hijo pequeño en brazos de su madre, así estamos nosotros en el regazo de María, muy junto a su Corazón Inmaculado.
¿Podría encontrarse un sitio más seguro?.
Después de unos momentos de pausa para meditar el punto leído y pedir la gracia o gracias que se deseen alcanzar en esta Novena, se terminará rezando:
1º La oración de San Bernardo “Acordaos”, o la Salve.
2º Tres Avemarías con la jaculatoria: ¡OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA, RUEGA POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A TI!
3º Oración final
Día quinto
De las manos de María Milagrosa, como de una fuente luminosa, brotaban en cascada los rayos de luz. Y la Virgen explicó: <Es el símbolo de las gracias que Yo derramo sobre cuantas personas me las piden>, haciéndome comprender añade Santa Catalina lo mucho que le agradan las súplicas que se le hacen, y la liberalidad con que las atiende.
La Virgen Milagrosa es la Madre de la divina gracia que quiere confirmar y afianzar nuestra fe en su omnipotente y universal meditación. ¿Por qué, pues, no acudir a Ella en todas nuestras necesidades?.
Después de unos momentos de pausa para meditar el punto leído y pedir la gracia o gracias que se deseen alcanzar en esta Novena, se terminará rezando:
1º La oración de San Bernardo “Acordaos” o la Salve.
2º Tres Avemarías con la jaculatoria: ¡OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA, RUEGA POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A TI!
3º Oración final
Día sexto
Como marco de gloria aureolando a la Virgen, vio Sor Catalina aparecer unas letras de oro que decían: <¡OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA, RUEGA POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A TI! >.
Y enseguida oyó una voz que recomendaba llevar la medalla y repetir a menudo aquella oración jaculatoria, y prometía gracias especiales a los que así lo hiciesen.
¿Dejaremos nosotros de hacerlo? Sería imperdonable dejar de utilizar un medio tan fácil de asegurarnos en todo momento el favor de la Santísima Virgen.
Después de unos momentos de pausa para meditar el punto leído y pedir la gracia o gracias que se deseen alcanzar en esta Novena, se terminará rezando:
1º La oración de San Bernardo “Acordaos” o la Salve.
2º Tres Avemarías con la jaculatoria: ¡OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA, RUEGA POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A TI!
3º Oración final
Día séptimo
Nuestra Señora ordenó a Sor Catalina que fuera acuñada una medalla según el modelo que Ella misma le había diseñado.
Después le dijo: “Cuantas personas la lleven, recibirán grandes gracias que serán más abundantes de llevarla al cuello y con confianza>.
Ésta es la Gran Promesa de la Medalla Milagrosa. Agradezcámosle tanta bondad, y escudemos siempre nuestro pecho con la medalla que es prenda segura de la protección de María.
Después de unos momentos de pausa para meditar el punto leído y pedir la gracia o gracias que se deseen alcanzar en esta Novena, se terminará rezando:
1º La oración de San Bernardo “Acordaos” o la Salve.
2º Tres Avemarías con la jaculatoria: ¡OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA, RUEGA POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A TI!
3º Oración final
Día octavo
Fueron tantos y tan portentosos los milagros obrados por doquier por la nueva medalla, (conversiones de pecadores obstinados, curación de enfermos desahuciados, hechos maravillosos de todas clases) que la voz popular empezó a denominarla con el sobrenombre de la medalla de los milagros, la medalla milagrosa; y con este apellido glorioso se ha propagado rápidamente por todo el mundo.
Deseosos de contribuir también nosotros a la mayor gloria de Dios y honor de su Madre Santísima, seamos desde este día apóstoles de su milagrosa medalla.
Después de unos momentos de pausa para meditar el punto leído y pedir la gracia o gracias que se deseen alcanzar en esta Novena, se terminará rezando:
1º La oración de San Bernardo “Acordaos” o la Salve.
2º Tres Avemarías con la jaculatoria: ¡OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA, RUEGA POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A TI!
3º Oración final
Día noveno
Las apariciones de la Virgen de la Medalla Milagrosa constituyen indudablemente una de las pruebas más exquisitas de su amor maternal y misericordioso.
Amemos a quien tanto nos amó y nos ama.
<Si amo a María decía San Juan Bérchmans tengo asegurada mi eterna salvación>.
Como su feliz vidente y confidente, Santa Catalina Labouré, pidámosle cada día a Nuestra Señora la gracia de su amor y
de su devoción.

Después de unos momentos de pausa para meditar el punto leído y pedir la gracia o gracias que se deseen alcanzar en esta Novena, se terminará rezando:
1º La oración de San Bernardo “Acordaos” o la Salve.
2º Tres Avemarías con la jaculatoria: ¡OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA, RUEGA POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A TI!
3º Oración final
Oración Final (para rezar al final de la oración cada día)
Señor Dios nuestro, que por la lnmaculada Virgen María asociada a tu Hijo de modo inefable, nos das alegrarnos con la abundancia de tu bondad, concédenos propicio que sostenidos por su maternal auxilio, nunca nos veamos privados de tu providente piedad, y que con fe libre, nos sometamos al misterio de tu redención. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.