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miércoles, 18 de octubre de 2017

Consejos para vivir la presencia de Dios en todo momento

Herramientas humanas que nos ayudan a recordar que todo hay que hacerlo para la gloria de Dios

Solo un ciego de espíritu no se da cuenta de la época tan particular -por no llamarle de otra forma- que estamos viviendo. Hoy por hoy no nos podemos dar el lujo de solo ser católicos domingueros, y eso sí el partido de fútbol no interfiere con la hora de ir a Misa.
Son tiempos muy difíciles y se vienen peor si elegimos no regresar nuestra mirada, nuestro corazón a Cristo. Necesitamos volver a ser como los primeros cristianos que tenían una presencia de Dios latente. Si comían, si bebían o hicieran lo que fuera, lo hacían todo para la gloria de Dios.
Tener presencia de Dios resulta más sencillo de lo que parece porque si bien, si sugiero vivir actos de piedad concretos, vivir en presencia de Dios se refriere a que todo lo que hagamos se lo regalamos, se lo ofrecemos y lo llevemos a cabo pensando que Dios está realmente presente junto cada uno de nosotros acompañándonos mientras hacemos lo que nos corresponde.
Teniendo esa conciencia, el corazón y nuestro cien puesto en lo que hacemos resulta casi imposible llevar a cabo un trabajo mal hecho porque nadie en sus 5 sentidos le regalará porquerías o trabajos mediocres, mal hechos a Dios.
Además, al vivir esta presencia en gracia santificante todo nuestro obrar, todo nuestro trabajo adquiere mérito sobrenatural y nos va poniendo “listos para el cielo”, para que en el momento que Dios nos llame a su presencia vayamos con nuestra canasta llena de buenas obras. Ningún trabajo resulta pequeño cuando sale de un amor grande como el que tú y yo tenemos por Dios.
Te comparto algunas prácticas de piedad que aprendí de mi mamá y que ella a su vez aprendió de la suya.
Mi mamá fue una mujer muy comprometida con su fe, era Terciaria Franciscana, además de tener una formación extraordinaria misma que me trasmitió.
Sé que de momento la lista te parecerá larga y casi imposible de cumplirla toda a diario. Comienza poco a poco hasta que lo logres.
Recuerda que no se trata de “cumplir por cumplir”, sino de hacer de estas prácticas un medio para llegar al corazón de Dios, mejor aún, que Él llegue al nuestro. Si puedes tener contigo -en tu cartera, por ejemplo- alguna estampita de Jesús y de la Virgen y échales un vistazo cada vez que puedas. Estas son herramientas humanas que también nos ayudan a estar en la presencia de Dios.

  • Minuto heroico. En realidad, sería el segundo heroico porque cómo cuesta levantarte de la cama a la primera, en cuanto suena el despertador. Nada de 5 minutos más. ¡Uf, este como le sufrí al practicarlo! Luego aprendí que cada vez que lograba, siendo fuerte en mi voluntad y saliendo de la cama en el segundo en que escuchaba ese espantoso sonido de “pi pi pi pi” mi día se iba como hilo de media de lo sencillo que me resultaba cumplir con todo lo demás. De hecho, por muchos años mi alarma fue mi mamá y por las mañanas en toda la casa se escuchaba: “¡Minuto heroico, arriba, arriba, arriba! El demonio a la cabecera te está diciendo deja Misa y Rosario y sigue durmiendo”. ¡Con esas frases cualquiera deja la cama! El minuto heroico no es solo para la levantada, sino para todo lo que nos propongamos y que haya que cumplir a tiempo como ir a la cama a la misma hora, rezar, trabajar, etc.
  • Ofrecimiento de obras. En cuanto abras el ojo que tu primer pensamiento sea para Dios, para dar gracias por una nueva oportunidad de vivir y encomendar tu día a su corazón. De preferencia hazlo hincado y dile con todo tu corazón que amaneciste para servirle. A partir de ese momento todo queda consagrado a Dios: trabajo, penas, alegrías, lágrimas, risas…todo. Recuerda siempre invocar a la Santísima Virgen y a tu Àngel Custodio.
  • Oración mental. Muchos le llaman meditación y no es otra que elevar nuestro espíritu a Dios, hablar, platicar con Él. Trata de separar 30 minutos por la mañana y otros 30 por la tarde para esta cita de amor. Si apenas comienzas con esta práctica de piedad puedes comenzar con 10 minutos e ir incrementándola. No necesitas de nada extraordinario para hacerla. Quizá puedas echarte mano de un buen libro espiritual hasta que veas que no es necesario de nada más para platicar con Dios. También una sencilla oración como esta -misma San Josemaría recomendaba- basta para ponerte en su presencia y comenzar tu coloquio de amor: “Por la señal de la Santa Cruz… Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes; te adoro con profunda reverencia; te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda, interceded por mí”. Puedes terminar con esta otra: “Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Madre Mía Inmaculada, San José mi Padre y Señor, Ángel de mi Guarda, interceded por mí”.
  • Misa, Comunión, Acción de gracias. Hasta el día de hoy la gente se asombra si las personas vamos a Misa todos los días, así que ni te preocupes en dar explicaciones. No entienden que no vamos a Misa porque nos sintamos buenos, sino necesitados de Dios y, sobre todo, por gratitud. La Misa debe ser el centro y raíz de nuestra vida interior. Procuremos que todo nuestro día gire alrededor de esta. No se va a Misa diaria si tenemos tiempo. No. Para ir a este banquete nos hacemos el tiempo, reservamos ese espacio para Dios. Al recibir a Cristo Eucaristía diariamente nos Cristificamos. Es como si recibiéramos una transfusión de la mismísima sangre de Jesús. Es decir, nuestra sangre se transforma en la de Él. ¡Simplemente maravilloso! Al terminar la Santa Misa procuremos no salir volados. Quedémonos recogidos unos 10 minutos para adorar a Dios, para darle gracias porque se dignó a invitarnos a este sacrificio, para hacer reparación y, por supuesto, pedirle. A Dios le encanta que sus hijos sean pedigüeños y, sobre todo, agradecidos.
  • Lectura espiritual. Invierte 10 minutos al día en leer un buen libro espiritual que te ayude a crecer en dignidad y amor de Dios.
  • Lectura de la Biblia, de preferencia el Nuevo Testamento. 5 minutos que invirtamos en conocer más sobre la vida de Jesús creceremos en amor de Dios.
  • Ángelus o Regina Coelli. Pon una alarma a las 12 del medio día para que eleve una oración a nuestra Madre. Si de plano no puedes rezar estas oraciones porque te encuentres en alguna junta de trabajo o lo que sea, lleva tu pensamiento a Ella y sencillamente dile: “Te amo Madre”.
  • Rezo del Rosario. Recita los misterios que toquen del día. Métete en ellos, vívelos con intensidad. Los 15 misterios restantes solo medítalos.
  • Coronilla de la Misericordia. Pon tu alarma y justo a las 3.00 PM rézala.
  • Visita al Santísimo. Pasa a tu Iglesia más cercana y dale una visitadita a Jesús Sacramentado. Con tus palabras dile que pasaste a decirle que le amas. Si de plano no tienes manera para desplazarte, lleva tu pensamiento y corazón al Oratorio que más te guste y ponte en la presencia de Dios. También puedes rezar esta sencilla oración mientras haces tú visita: “¡Viva Jesús Sa­cra­mentado! ¡Viva y de todos sea amado! Padre nuestro, Avemaría, Gloria (tres veces). ¡Viva Jesús Sa­cra­mentado! ¡Viva y de todos sea amado! Comunión espiritual. Yo quisiera, Señor, recibiros con aquella pureza, humildad y devoción con que os recibió vuestra Santísima Madre, con el espíritu y fervor de los santos”.
  • Examen de coincidencia. Por la noche medita en cómo fue tu día, en què hiciste bien, què hiciste mal y què puedes hacer mañana mejor. Haz un propósito concreto para que mañana seas mejor que hoy.
  • Reza tres Ave María para pedir pureza a la Virgen. Por la noche, reza a la Virgen pidiendo la virtud de la pureza, de la castidad para ti y todos los tuyos. Además de eso, da gracias por tu día.
  • Rocía agua bendita en tu cama antes de dormir. La idea es estar protegidos de alguna asechanza del enemigo. Recuerda que el agua bendita no es un amuleto, es un sacramental.

domingo, 13 de agosto de 2017

20 mitos y curiosidades sobre las personas zurdas


En algunas culturas, las personas zurdas siguen afrontando graves prejuicios y discriminaciones 

Los zurdos son aquellas personas que tienen la tendencia a usar la mano o pie izquierdo, al contrario de las personas diestras que lo hacen con la mano derecha. Un estudio ha revelado que los zurdos naturales presentes en todas las razas del mundo constituyen, aproximadamente, entre un 8 y un 13 % de la población y que es más común en los varones que en las mujeres – los varones son el 13 % y las mujeres 9 % – sin que se sepa por qué.
Los zurdos no lo tienen nada fácil en un mundo en el que todo está pensado y hecho para la mayoría diestra. Suelen ser, por ello, personas más luchadoras, porque deben afrontar contra las barreras que la sociedad les impone o recurrir a nuevos recursos muchas veces adaptados por ellos mismos.
Pero en realidad, ser zurdo es mucho más que usar tu mano izquierda: es un don que por nada del mundo se debería tratar de cambiar, incluso por razones científicas: Es la consecuencia de un proceso de evolución del sistema nervioso, un proceso necesario para elevar el grado de complejidad funcional del instrumento que utilizamos para desarrollarnos: el cerebro.
El zurdo usa más su hemisferio cerebral derecho, el cerebro controla el cuerpo de un modo cruzado y casi siempre el hemisferio izquierdo es el dominante, por lo tanto ser diestro o zurdo no es un simple capricho. Esto es algo que ha costado comprender en todos los ámbitos, pero sobre todo en la escuela: a los zurdos se les obligaba a escribir con la derecha, porque era “lo correcto”.
Estos son algunos mitos, prejuicios y curiosidades sobre las personas zurdas
  1. El 13 de agosto es el día de las personas zurdas.
  2. La palabra “zurdo” proviene de la palabra anglosajona “left” que significa “débil” o “roto”. En la casi totalidad de los idiomas derecho o diestro es sinónimo de correcto, justo, recto, hábil, listo, es decir, cualidades positivas al contrario de izquierdo o siniestro que significa también torcido, no recto, viciado, infeliz y hasta funesto.
  3. Estudios revelan que para los zurdos es 100 veces más fácil aprender a usar la mano derecha para poder escribir bien, que para los diestros aprender a usar la mano izquierda.
  4. Aún hoy en día en diferentes partes del mundo, principalmente en medio oriente y Asia, muchos niños son castigados en escuelas por usar su mano izquierda, esto en algunas partes significa que eres un hijo del demonio.
  5. Durante la Santa Inquisición a los zurdos se les perseguía y quemaba vivos por ser supuestos “Servidores de Satanás”, eso hizo que a la gran heroína francesa santa Juana de Arco el hecho de ser zurda fue un factor más para ser considerada bruja y condenarla a ser quemada.
  6. Es más fácil para los diestros aprender a usar el pie izquierdo que para los zurdos aprender a usar el pie derecho. (Por ejemplo para jugar fútbol y pegarle igual de bien con las 2 piernas).
  7. El hemisferio cerebral izquierdo (que controla el lado derecho) opera el discurso, lengua, escritura, lógica, matemáticas, ciencia; aquí ésta el modo de pensamiento lineal. El hemisferio cerebral derecho (que controla el lado izquierdo) opera la música, arte, creatividad, opinión, emociones, genio; por esta dominación del cerebro se cree que los zurdos son pensadores más creativos y visuales que a los diestros.
  8. A fines del siglo XIX, el historiador inglés y zurdo Thomas Carlyle obtuvo una singular conclusión: que como el corazón está en el lado izquierdo, en la antigüedad, un escudo tendría que estar en la mano izquierda para protegerlo y por lo tanto cualquier arma tuvo que ser sostenida en la derecha, que se convirtió con el tiempo en la mano dominante.
  9. En el siglo III a.C. se desarrolló en Grecia una escritura adaptable a todo tipo de mentes. La línea comienza de izquierda a derecha, y la siguiente línea continua de derecha a izquierda, esta se conoce como El Bustrófedon.
  10. El cristianismo los simbolismos se basa fuertemente en la mano derecha. Con la derecha se puede dar la bendición y hacer la señal de la cruz. El anillo de casado se lleva en la mano izquierda para espantar a los malos espíritus que puedan deshacer el matrimonio. En la Biblia hay más referencias favorables a la mano derecha que a la izquierda, por ejemplo en Mt. 25:41 “Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.”
  11. Hasta el siglo pasado (XX) a los zurdos se les amarraba la mano izquierda para obligarlos a usar la derecha. A veces no los aceptaban en las escuelas tanto es que un tratado de psiquiatría de 1921, el ser zurdo se lo consideraba como sinónimo de demencia, y en los años 60, se relacionaba con la dislexia.
  12. Las mujeres maoríes, ondean sus ropas matrimoniales con la mano derecha, ya que la mano izquierda podría profanar sus ropas y la consecuencia de usar la mano izquierda sería la muerte.
  13. Las tribus africanas de las orillas del río Níger, no dejan que sus mujeres preparen la comida con su mano izquierda porque podrían embrujarla y los nativos de Nueva Guinea nunca tocan con su dedo pulgar izquierdo los vasos, por la creencia de que podrían envenenar los brebajes que contiene.
  14. Para los nórdicos, la superstición popular asegura que conocer a un zurdo en cualquier día de la semana, con la excepción del martes, trae muy mala suerte. El día martes es el único momento donde los siniestros pueden permitirse la destreza de ser más o menos nobles porque tuesday (martes) equivale a Tiw’s Day (el día de Tiw) y Tiw es el dios zurdo de los escandinavos.
  15. En la India dicen que “Se debe comer con la mano derecha ya que todas las cosas buenas se hacen con la mano derecha”.
  16. En el Islam, todo lo que provenga de la mano izquierda se considera impuro, y según algunas costumbres del Oriente Medio, con ella se sostiene el papel higiénico.
  17. Hace unas pocas décadas en Japón, que una esposa fuera zurda era suficiente motivo para un divorcio.
  18. En la época romana, la sal era un bien valiosísimo, por lo tanto arrojar sal era de mala suerte, y así nace la costumbre de lanzar lo derramado por sobre el hombro izquierdo que es el hombro por sobre el cual acechaban los malos espíritus.
  19. Pero no todos son malos augurios, para el budismo la izquierda simboliza la sabiduría, por eso al meditar se coloca la mano izquierda bajo la derecha, para simbolizar que la sabiduría es la base sobre la que debe apoyarse toda la práctica espiritual.
  20. Se dice que los zurdos viven en promedio cuatro años menos que los diestros, debido al estrés que produce en la vida cotidiana ser zurdo, muchas veces sufren accidentes producidos por el uso de herramientas no adecuadas para ellos.
Y mira la cantidad de famosos que dicen ser zurdos: Julio César, Carlomagno, Osama bin Laden, Mahatma Gandhi,  Adolf Hitler, George H. W. Bush, Benjamin Franklin, Ronald Reagan, Hugo Chavez, Bill Clinton, Napoleón Bonaparte, Herbert George Wells, Friedrich Nietzsche, Lewis Carroll, Johann Wolfgang von Goethe, Hans Christian Andersen, Franz Kafka, Mark Twain, Aristóteles, Bill Gates, Henry Ford, David Rockefeller, Marie Curie, Isaac Newton, Benjamin Franklin, Nikola Tesla, Johann Sebastian Bach, Niccolò Paganini, Robert Schumann, Wolfgang Amadeus Mozart, Maurice Ravel, Ludwig van Beethoven, Jimmy Hendrix, Ringo Starr, Paul McCartney, Phil Collins, Kurt Cobain, George Michael, Seal, Sting, Céline Dion, Eminem, Ricky Martin, Iggy Pop, Pink, Bob Dylan, Mark Knopfler, David Bowie, Noel Gallagher, Marcel Marceau, John McEnroe, Martina Navrátilová, Gary Kasparov, Diego Maradona, Michel Platini, Mike Tyson, Valentino Rossi, Jimmy Connors, Guillermo Vilas, Emmanuel Ginobili, Roberto Carlos, Lionel Messi, Rafa Nadal, Pelé, Miguel Angel, Rafael, Leonardo da Vinci, Alberto Durero, Paul Klee, Henri de Toulouse-Lautrec, Rubens, Pablo Picasso, Greta Garbo, Cary Grant, Julia Roberts, Bruce Willis, Whoopi Goldberg, Tom Cruise, Angelina Jolie, Diane Keaton, Fred Astaire, Richard Dreyfuss, Morgan Freeman, Gary Oldman, Anthony Perkins, Dennis Quaid, Robert Redford, Keanu Reeves, Mickey Rourke, Christian Slater, Drew Barrymore, Faye Dunaway, Marilyn Monroe, Demi Moore, Julianne Moore , Sarah Jessica Parker, Ginger Rogers, Scarlett Johansson, Steve McQueen, Ryan O’Neal, Ben Stiller, Nicole Kidman, Dick Van Dyke, Jim Carrey, Charlie Chaplin, James Cameron, Spike Lee, Ridley Scott, Matt Groening, Dan Aykroyd, Owen Wilson, Jim Caviezel, Brad Pitt, Woody Allen… entre tantos otros.

domingo, 30 de octubre de 2016

Casa al “estilo católico”: ¿eso existe? Claro que existe. ¡Mira y evalúa si es el caso de la tuya!


Casa al “estilo católico”: ¿eso existe?



La mayoría de las personas tiende a estar de acuerdo con esto: la manera de decorar una casa puede revelar mucho sobre las personas que viven en ella.
Existen casas alegres y casas ceñudas; casas modernas, casas neoclásicas, casas mediterráneas; casas joviales y casas envejecidas, casi agonizantes; casas limpias y casas sucias…
Y existen casas budistas, judías, musulmanas, ateas, sincretistas… O católicas.
Pero ¿cómo es una casa católica?
Evidentemente, nada puede y debe ser más católico dentro de tu casa que tú mismo y tu familia. De poco sirve “adornar” tu sala o los cuartos con imágenes y símbolos de la Iglesia si tu vida no refleja en la práctica la fe que dices abrazar. Revístete de Cristo – y lo demás vendrá como consecuencia.
Con esta premisa fundamental, no deja de ser importante que también el ambiente a tu alrededor sea coherente con la visión católica del mundo.
Una casa católica es acogedora y humanamente cálida.Nuevamente, el principal factor que le atribuye esas características es el comportamiento de tu familia, que quede claro. Pero también es importante que el “estilo” de tu casa católica transmita esa calidez humana.
Entre los elementos que transmiten el “espíritu católico” están cosas prosaicamente sencillas, como una buena luminosidad natural, buena ventilación, la existencia de plantas y, si es posible, un jardín. Todo limpio y bien cuidado.
La virtud del orden transpira victoriosamente sobre la pereza – y no existe decoración más bonita que la limpieza.
En términos de estilo, lo demás queda a tu criterio. Nada impide que tu casa sea moderna, tecnológica, adornada con obras de arte, o que sea simple, igual a las del vecindario, sin lujos. Todo eso es secundario: es un medio, no un fin.
La importancia de estos aspectos aparentes está en la intención y en el mensaje que transmiten: si sirven para transmitir vanidad, apego material, arrogancia, entonces no sólo no serán católicos, sino tampoco serán elegantes.
Por otro lado, la falta de recursos materiales tampoco puede ser disculpa para una casa desarreglada, “dejada”, descuidada: el mensaje de este otro “estilo” también está lejos de ser católico.
Hasta aquí, no salimos de lo básico; más “básico”, en este caso, es sinónimo de imprescindible. Calidez, sencillez y limpieza, al final, son irrenunciables.
Bien recibido por ese ambiente humanamente sano de tu residencia, ahora pueden (y deben) venir también los elementos más “específicamente” católicos.
¿Qué tal si para empezar, una imagen de Nuestra Señora o del Sagrado Corazón, en el jardín de tu casa? Esta sería una forma, además, de dar testimonio a tus vecinos de que profesas seriamente la fe católica y no necesitas esconderla en tu propia casa.
Pasando a los ambientes internos, hay un elemento visual esencial en toda casa católica: el crucifijo. De preferencia, uno en cada habitación. Puede ser la cruz sola o quizás mejor el Crucificado, Jesús clavado en la cruz.
No es la cruz, como tal, la que nos salva: es Cristo, que enfrenta y derrota la muerte de cruz, iluminando nuestras propias pequeñas cruces del día a día y las transforma con nuestro consentimiento, como garantía de salvación.
También son recomendables los iconos o imágenes de Jesús, María y José y tu santo patrón. Pero es particularmente recomendado entronizar en tu casa el Sagrado Corazón de Jesús, consagrando a Él tanto tu hogar como, principalmente, tu familia, que vive en él.
Algunos pueden considerarlos como “elementos de mal gusto”, y esto sirve como prueba a tu coherencia. ¿Tu casa prefiere agradar al mundo o reflejar auténticamente aquello en lo que crees?
Está claro que no hay necesidad de colocar imágenes por todas las habitaciones y transformar tu residencia en un museo de obras sacras (además de caer en una especie de falta de templanza, esto podría hasta rayar en falta de confianza filial: “Ah, si no lleno mi casa de imágenes es porque estoy cediendo a la vergüenza del qué dirán y, por lo tanto, estoy negando o escondiendo mi fe)”.
Cuidado con esas ideas: no seas “católico” por miedo. Ser católico no es nada de eso. Sé espontáneo, sé sencillo. ¿Piensas que una persona que no pone fotos de sus padres, hermanos e hijos en abundancia por toda la casa es porque no los quiere? No es eso lo que define nuestro amor. Hay que saber discernir entre la autenticidad y la artificialidad.
Aclarado esto, encontrarás maneras de ser elegante sin renunciar a tu fe, o de demostrar tu fe sin ser “de mal gusto”.
Con la rica historia de arte católico, además, encontrarás fácilmente elementos sacros que armonicen también con tu gusto personal.
Piensa, además, en un altar doméstico, o un icono instalado en la parte de la casa donde sueles recogerte para rezar con más frecuencia.
Al final, es este el sentido de las imágenes dentro de la fe católica: recursos visuales que sólo tienen razón de ser como medios para ayudarnos al recogimiento y al fervor. Las imágenes en sí no son el objetivo de nuestra adoración: eso sería, pura y simplemente, idolatría.
Y no te olvides del coche. ¿Qué tal un rosario y una medalla de san Cristóbal en el espejo retrovisor? Recuerda primero pedir a un sacerdote que los bendiga.
Finalmente, tú mismo puedes revestirte no sólo espiritual, sino “externamente” también de Cristo: usa un crucifijo; conoce y adopta una medalla devocional y, principalmente, pide a un sacerdote que te imponga el escapulario.
Más que recordatorios visuales de que eres católico, son sacramentales: señales visibles de nuestra fe y recursos auxiliares para estimularnos en la unión cada vez más intensa con Jesús (nada de confundirlos con amuletos).
Todos estos recursos han de adoptarse, pero también hay elementos que hay que abandonar.
Hay ciertos “adornos” que contradicen la fe católica: objetos llamados “místicos” en sentido esotérico u ocultista, símbolos y ritos paganos o de creencias incompatibles con la fe en Cristo, supersticiones, imágenes y elementos mundanos que no combinan con las virtudes y valores cristianos…
Y, más importante, existen actitudes que hay que abandonar en una casa católica. No sólo los pecados graves, que no necesitan ni mencionarse, sino también las posturas que, de tan comunes y “humanas” que son consideradas en algunas casas, parecen casi formar parte del “pasaje natural” de las mismas: exceso de televisión o Internet, aislamiento y falta de comunicación personal y constructiva, hábitos de pereza y hedonismo, mal humor e irritabilidad, falta de educación y de caridad, falta de higiene y de cuidados personales y ajenos, exceso de atención a los placeres de la mesa,…
Estas posturas deben ceder espacio al respeto, al servicio, al cuidado, a la atención… en resumen: al amor. Al final, si el amor no estuviera presente en tu casa, no existe nada que pueda volverla católica. Ni el propio Dios, que sólo entra en tu vida si tu amor lo autoriza.

martes, 25 de octubre de 2016

6 señales de una alma verdaderamente cristiana ¿Es tu caso?


6 señales de una alma verdaderamente cristiana

Las personas dotadas de bondad buscan cualquier oportunidad para servir a sus semejantes. Ejemplo:
1 – Si dan un regalo a un amigo, es para inspirar y animar, como un libro.
2 – Si hablan con un niño, es para decirle algo que lo eleve y ennoblezca.
3 – Si dirigen una palabra a un enfermo, es de ánimo y consuelo.
4 – Si cuentan algo, o recuerdan un episodio, su narrativa tiene como objetivo exaltar una buena acción, elogiar a alguien o deshacer interpretaciones equivocadas y malévolas.
5 – La carta que escriben es un mensaje de amor e inspiración.
6 – Si le queda tiempo, entre las tareas del día, es utilizado en el desarrollo de un mejor servicio o en trabajos de asistencia al prójimo. Ningún lapso de tiempo es malgastado; ninguna palabra es usada inútilmente. Todo es para gloria de Dios.
Aquellos que actúan así demuestran poseer una alma verdaderamente cristiana.

lunes, 20 de junio de 2016

Palabras que matan y palabras que resucitan ¿Cómo hablamos a los demás? ¿Qué les transmiten nuestras palabras?


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Una palabra irresponsable: puede encender discordias y fuegos difíciles de apagar…
Una palabra cruel: puede arruinar y derribar todo lo que se había edificado en una vida…
Una palabra de resentimiento: puede matar a una persona, como si le claváramos un cuchillo en el corazón…
Una palabra brutal: puede herir y hasta destruir la autoestima y la dignidad de una persona…
Una palabra amable: puede suavizar las cosas y modificar la actitud de otros…
Una palabra alegre: puede cambiar totalmente nuestro día…
Una palabra oportuna: puede aliviar la carga y traer luz a nuestra vida…
Una palabra de amor: puede sanar el corazón herido.
Porque las palabras tienen vida.
Son capaces de bendecir o maldecir, de edificar o derribar, de animar o abatir, de transmitir vida o muerte, de perdonar o condenar, de empujar al éxito o al fracaso, de aceptar o rechazar…
¿Cómo hablamos a los demás? ¿Qué les transmiten nuestras palabras? ¿Qué me digo a mí mismo? ¿Hacia dónde me conduce mi dialogo interno?
Pablo Osow

sábado, 9 de abril de 2016

Cuando Wojtyla, convaleciente, dijo: “¡Hoy es miércoles y yo me levanto!” Contó la anécdota el cardenal Angelo Comastri en una entrevista con la Radio Vaticana



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El 2 de abril se cumplieron once años de la muerte de San Juan Pablo II. Este año cayó justo en la vigilia de la fiesta de la Divina Misericordia, instituida por el mismo Pontífice polaco. Exactamente como sucedió en 2005. Y por este motivo el cardenal Angelo Comastri, vicario general del Papa para la Ciudad del Vaticano, concedió una entrevista a la Radio Vaticana (al periodista Alessandro Gisotti), en la que habló sobre el vínculo entre el Pontífice polaco y la Misericordia, eje del Jubileo extraordinario de Papa Francisco, y reveló una anécdota de los últimos días de Karol Wojtyla.
“Era el 30 de marzo de 2005, miércoles, el último de su vida. Todos sabíamos que el Papa había empeorado y por eso estábamos un poco preocupados, todos estábamos rezando por este motivo.
Hacia medio día me avisaron: ‘¡Se abrió la ventana del apartamento!’. Yo, evidentemente, salí de mi oficina, corrí a la Plaza San Pedro y, a medio día, vi que el Papa se asomó. No logró decir ni una palabra; solo levantó la mano derecha y trazó un gran Signo de la Cruz que fue su testamento, su despedida para la Iglesia, su despedida para el mundo. Supe poco después lo que sucedió esa mañana.
Al despertarse, Juan Pablo II susurró (porque hablaba con poca voz, apenas perceptible) a sor Tobiana y a don Stanislao Dziwisz: ‘Hoy es miércoles’. Pero no le dieron peso a sus palabras. Pasó un poco de tiempo y dijo de nuevo :’Hoy es miércoles’. Una vez más fueron ignoradas las palabras del Papa.
A las 10 dijo con un tono un poco más autoritario: ‘¡Hoy es miércoles y yo me levanto!’.Evidentemente se espantaron frente a esta decisión del Papa y trataron de convencerlo. Pero el Papa, inamovible, dijo: ‘Hoy es miércoles y yo me levanto porque la gente viene y no quiero decepcionarla’. Se estaba muriendo y pensaba en los demás”.
“Me gusta resumir el testimonio de la Misericordia de Juan Pablo II —afirmó Comastri— con dos luces: la del perdón, hasta el heroísmo, y la del anuncio de la verdad, porque el perdón y la verdad son dos luces que provienen de la Misericordia”.
El perdón: “Imagínense que inmediatamente después del atentado, cuando el Papa estaba en un lago de sangre, al recuperar un poco la conciencia, las primeras palabras que dijo fueron: ‘Perdono al hermano que me ha disparado’. Llamar en ese momento ‘hermano’ a Alí Agca implica un gran valor, una gran fe, un gran testimonio». Y más: “Cuando el Papa se recuperó no organizó protestas, huelgas, venganzas… solamente oración; oración y perdón. Aquí se ve el rostro bello del catolicismo”.
Y luego está la “luz de la verdad”: Papa Wojtyla «hizo que brillara esta luz con tres encíclicas maravillosas, pero también con muchísimos discursos. La encíclica ‘Veritatis Splendor’, la encíclica ‘Evangelium Vitae’ y la ‘Fides et Ratio’. ¡Juan Pablo II —subrayó el purpurado— gritó la verdad porque la verdad es un servicio de Misericordia! ¡Porque el pecado es el mal y hace daño! Y no hay que olvidar que Jesús, el misericordioso, Aquel que dijo ‘Yo he venido por los pecadores…’, también añadió: ‘para que se conviertan’”.
Artículo originalmente publicado por Vatican Insider

viernes, 25 de marzo de 2016

Viernes Santo de la Pasión del Señor


Libro de Isaías 52,13-15.53,1-12. 
Sí, mi Servidor triunfará: será exaltado y elevado a una altura muy grande. 
Así como muchos quedaron horrorizados a causa de él, porque estaba tan desfigurado que su aspecto no era el de un hombre y su apariencia no era más la de un ser humano, 
así también él asombrará a muchas naciones, y ante él los reyes cerrarán la boca, porque verán lo que nunca se les había contado y comprenderán algo que nunca habían oído. 
¿Quién creyó lo que nosotros hemos oído y a quién se le reveló el brazo del Señor? 
El creció como un retoño en su presencia, como una raíz que brota de una tierra árida, sin forma ni hermosura que atrajera nuestras miradas, sin un aspecto que pudiera agradarnos. 
Despreciado, desechado por los hombres, abrumado de dolores y habituado al sufrimiento, como alguien ante quien se aparta el rostro, tan despreciado, que lo tuvimos por nada. 
Pero él soportaba nuestros sufrimientos y cargaba con nuestras dolencia, y nosotros lo considerábamos golpeado, herido por Dios y humillado. 
El fue traspasado por nuestras rebeldías y triturado por nuestras iniquidades. El castigo que nos da la paz recayó sobre él y por sus heridas fuimos sanados. 
Todos andábamos errantes como ovejas, siguiendo cada uno su propio camino, y el Señor hizo recaer sobre él las iniquidades de todos nosotros. 
Al ser maltratado, se humillaba y ni siquiera abría su boca: como un cordero llevado al matadero, como una oveja muda ante el que la esquila, él no abría su boca. 
Fue detenido y juzgado injustamente, y ¿quién se preocupó de su suerte? Porque fue arrancado de la tierra de los vivientes y golpeado por las rebeldías de mi pueblo. 
Se le dio un sepulcro con los malhechores y una tumba con los impíos, aunque no había cometido violencia ni había engaño en su boca. 
El Señor quiso aplastarlo con el sufrimiento. Si ofrece su vida en sacrificio de reparación, verá su descendencia, prolongará sus días, y la voluntad del Señor se cumplirá por medio de él. 
A causa de tantas fatigas, él verá la luz y, al saberlo, quedará saciado. Mi Servidor justo justificará a muchos y cargará sobre sí las faltas de ellos. 
Por eso le daré una parte entre los grandes y él repartirá el botín junto con los poderosos. Porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los culpables, siendo así que llevaba el pecado de muchos e intercedía en favor de los culpables. 



Salmo 31(30),2.6.12-13.15-16.17.25. 
Yo me refugio en ti, Señor, 
¡que nunca me vea defraudado! 
Líbrame, por tu justicia;
Yo pongo mi vida en tus manos: 

tú me rescatarás, Señor, Dios fiel.
Soy la burla de todos mis enemigos 
y la irrisión de mis propios vecinos; 
para mis amigos soy motivo de espanto, 
los que me ven por la calle huyen de mí.
Como un muerto, he caído en el olvido, 

me he convertido en una cosa inútil.
Pero yo confío en ti, Señor, 
y te digo: «Tú eres mi Dios,
mi destino está en tus manos.» 
Líbrame del poder de mis enemigos 

y de aquellos que me persiguen.
Que brille tu rostro sobre tu servidor, 
sálvame por tu misericordia.
Sean fuertes y valerosos, 

todos los que esperan en el Señor.





Carta a los Hebreos 4,14-16.5,7-9. 
Y ya que tenemos en Jesús, el Hijo de Dios, un Sumo Sacerdote insigne que penetró en el cielo, permanezcamos firmes en la confesión de nuestra fe. 
Porque no tenemos un Sumo Sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades; al contrario él fue sometido a las mismas pruebas que nosotros, a excepción del pecado. 
Vayamos, entonces, confiadamente al trono de la gracia, a fin de obtener misericordia y alcanzar la gracia de un auxilio oportuno. 
El dirigió durante su vida terrena súplicas y plegarias, con fuertes gritos y lágrimas, a aquel que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su humilde sumisión. 
Y, aunque era Hijo de Dios, aprendió por medio de sus propios sufrimientos qué significa obedecer. 
De este modo, él alcanzó la perfección y llegó a ser causa de salvación eterna para todos los que le obedecen, 



Evangelio según San Juan 18,1-40.19,1-42. 
Jesús fue con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón. Había en ese lugar una huerta y allí entró con ellos. 
Judas, el traidor, también conocía el lugar porque Jesús y sus discípulos se reunían allí con frecuencia. 
Entonces Judas, al frente de un destacamento de soldados y de los guardias designados por los sumos sacerdotes y los fariseos, llegó allí con faroles, antorchas y armas. 
Jesús, sabiendo todo lo que le iba a suceder, se adelantó y les preguntó: "¿A quién buscan?". 
Le respondieron: "A Jesús, el Nazareno". El les dijo: "Soy yo". Judas, el que lo entregaba, estaba con ellos. 
Cuando Jesús les dijo: "Soy yo", ellos retrocedieron y cayeron en tierra. 
Les preguntó nuevamente: "¿A quién buscan?". Le dijeron: "A Jesús, el Nazareno". 
Jesús repitió: "Ya les dije que soy yo. Si es a mí a quien buscan, dejEn que estos se vayan". 
Así debía cumplirse la palabra que él había dicho: "No he perdido a ninguno de los que me confiaste". 
Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al servidor del Sumo Sacerdote, cortándole la oreja derecha. El servidor se llamaba Malco. 
Jesús dijo a Simón Pedro: "Envaina tu espada. ¿ Acaso no beberé el cáliz que me ha dado el Padre?". 
El destacamento de soldados, con el tribuno y los guardias judíos, se apoderaron de Jesús y lo ataron. 
Lo llevaron primero ante Anás, porque era suegro de Caifás, Sumo Sacerdote aquel año. 
Caifás era el que había aconsejado a los judíos: "Es preferible que un solo hombre muera por el pueblo". 
Entre tanto, Simón Pedro, acompañado de otro discípulo, seguía a Jesús. Este discípulo, que era conocido del Sumo Sacerdote, entró con Jesús en el patio del Pontífice, 
mientras Pedro permanecía afuera, en la puerta. El otro discípulo, el que era conocido del Sumo Sacerdote, salió, habló a la portera e hizo entrar a Pedro. 
La portera dijo entonces a Pedro: "¿No eres tú también uno de los discípulos de ese hombre?". El le respondió: "No lo soy". 
Los servidores y los guardias se calentaban junto al fuego, que habían encendido porque hacía frío. Pedro también estaba con ellos, junto al fuego. 
El Sumo Sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de su enseñanza. 
Jesús le respondió: "He hablado abiertamente al mundo; siempre enseñé en la sinagoga y en el Templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada en secreto. 
¿Por qué me interrogas a mí? Pregunta a los que me han oído qué les enseñé. Ellos saben bien lo que he dicho". 
Apenas Jesús dijo esto, uno de los guardias allí presentes le dio una bofetada, diciéndole: "¿Así respondes al Sumo Sacerdote?". 
Jesús le respondió: "Si he hablado mal, muestra en qué ha sido; pero si he hablado bien, ¿por qué me pegas?". 
Entonces Anás lo envió atado ante el Sumo Sacerdote Caifás. 
Simón Pedro permanecía junto al fuego. Los que estaban con él le dijeron: "¿No eres tú también uno de sus discípulos?". El lo negó y dijo: "No lo soy". 
Uno de los servidores del Sumo Sacerdote, pariente de aquel al que Pedro había cortado la oreja, insistió: "¿Acaso no te vi con él en la huerta?". 
Pedro volvió a negarlo, y en seguida cantó el gallo. 
Desde la casa de Caifás llevaron a Jesús al pretorio. Era de madrugada. Pero ellos no entraron en el pretorio, para no contaminarse y poder así participar en la comida de Pascua. 
Pilato salió a donde estaban ellos y les preguntó: "¿Qué acusación traen contra este hombre?". Ellos respondieron: 
"Si no fuera un malhechor, no te lo hubiéramos entregado". 
Pilato les dijo: "Tómenlo y júzguenlo ustedes mismos, según la Ley que tienen". Los judíos le dijeron: "A nosotros no nos está permitido dar muerte a nadie". 
Así debía cumplirse lo que había dicho Jesús cuando indicó cómo iba a morir. 
Pilato volvió a entrar en el pretorio, llamó a Jesús y le preguntó: "¿Eres tú el rey de los judíos?". 
Jesús le respondió: "¿Dices esto por ti mismo u otros te lo han dicho de mí?". 
Pilato replicó: "¿Acaso yo soy judío? Tus compatriotas y los sumos sacerdotes te han puesto en mis manos. ¿Qué es lo que has hecho?". 
Jesús respondió: "Mi realeza no es de este mundo. Si mi realeza fuera de este mundo, los que están a mi servicio habrían combatido para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi realeza no es de aquí". 
Pilato le dijo: "¿Entonces tú eres rey?". Jesús respondió: "Tú lo dices: yo soy rey. Para esto he nacido y he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. El que es de la verdad, escucha mi voz". 
Pilato le preguntó: "¿Qué es la verdad?". Al decir esto, salió nuevamente a donde estaban los judíos y les dijo: "Yo no encuentro en él ningún motivo para condenarlo. 
Y ya que ustedes tienen la costumbre de que ponga en libertad a alguien, en ocasión de la Pascua, ¿quieren que suelte al rey de los judíos?". 
Ellos comenzaron a gritar, diciendo: "¡A él no, a Barrabás!". Barrabás era un bandido. 
Pilato mandó entonces azotar a Jesús. 
Los soldados tejieron una corona de espinas y se la pusieron sobre la cabeza. Lo revistieron con un manto rojo, 
y acercándose, le decían: "¡Salud, rey de los judíos!", y lo abofeteaban. 
Pilato volvió a salir y les dijo: "Miren, lo traigo afuera para que sepan que no encuentro en él ningún motivo de condena". 
Jesús salió, llevando la corona de espinas y el manto rojo. Pilato les dijo: "¡Aquí tienen al hombre!". 
Cuando los sumos sacerdotes y los guardias lo vieron, gritaron: "¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!". Pilato les dijo: "Tómenlo ustedes y crucifíquenlo. Yo no encuentro en él ningún motivo para condenarlo". 
Los judíos respondieron: "Nosotros tenemos una Ley, y según esa Ley debe morir porque él pretende ser Hijo de Dios". 
Al oír estas palabras, Pilato se alarmó más todavía. 
Volvió a entrar en el pretorio y preguntó a Jesús: "¿De dónde eres tú?". Pero Jesús no le respondió nada. 
Pilato le dijo: "¿No quieres hablarme? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y también para crucificarte?". 
Jesús le respondió: " Tú no tendrías sobre mí ninguna autoridad, si no la hubieras recibido de lo alto. Por eso, el que me ha entregado a ti ha cometido un pecado más grave". 
Desde ese momento, Pilato trataba de ponerlo en libertad. Pero los judíos gritaban: "Si lo sueltas, no eres amigo del César, porque el que se hace rey se opone al César". 
Al oír esto, Pilato sacó afuera a Jesús y lo hizo sentar sobre un estrado, en el lugar llamado "el Empedrado", en hebreo, "Gábata". 
Era el día de la Preparación de la Pascua, alrededor del mediodía. Pilato dijo a los judíos: "Aquí tienen a su rey". 
Ellos vociferaban: "¡Que muera! ¡Que muera! ¡Crucifícalo!". Pilato les dijo: "¿Voy a crucificar a su rey?". Los sumos sacerdotes respondieron: "No tenemos otro rey que el César". 
Entonces Pilato se lo entregó para que lo crucificaran, y ellos se lo llevaron. 
Jesús, cargando sobre sí la cruz, salió de la ciudad para dirigirse al lugar llamado "del Cráneo", en hebreo "Gólgota". 
Allí lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado y Jesús en el medio. 
Pilato redactó una inscripción que decía: "Jesús el Nazareno, rey de los judíos", y la hizo poner sobre la cruz. 
Muchos judíos leyeron esta inscripción, porque el lugar donde Jesús fue crucificado quedaba cerca de la ciudad y la inscripción estaba en hebreo, latín y griego. 
Los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato: "No escribas: 'El rey de los judíos', sino: 'Este ha dicho: Yo soy el rey de los judíos'. 
Pilato respondió: "Lo escrito, escrito está". 
Después que los soldados crucificaron a Jesús, tomaron sus vestiduras y las dividieron en cuatro partes, una para cada uno. Tomaron también la túnica, y como no tenía costura, porque estaba hecha de una sola pieza de arriba abajo, 
se dijeron entre sí: "No la rompamos. Vamos a sortearla, para ver a quién le toca". Así se cumplió la Escritura que dice: Se repartieron mis vestiduras y sortearon mi túnica. Esto fue lo que hicieron los soldados. 
Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. 
Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: "Mujer, aquí tienes a tu hijo". 
Luego dijo al discípulo: "Aquí tienes a tu madre". Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa. 
Después, sabiendo que ya todo estaba cumplido, y para que la Escritura se cumpliera hasta el final, Jesús dijo: Tengo sed. 
Había allí un recipiente lleno de vinagre; empaparon en él una esponja, la ataron a una rama de hisopo y se la acercaron a la boca. 
Después de beber el vinagre, dijo Jesús: "Todo se ha cumplido". E inclinando la cabeza, entregó su espíritu. 
Era el día de la Preparación de la Pascua. Los judíos pidieron a Pilato que hiciera quebrar las piernas de los crucificados y mandara retirar sus cuerpos, para que no quedaran en la cruz durante el sábado, porque ese sábado era muy solemne. 
Los soldados fueron y quebraron las piernas a los dos que habían sido crucificados con Jesús. 
Cuando llegaron a él, al ver que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas, 
sino que uno de los soldados le atravesó el costado con la lanza, y en seguida brotó sangre y agua. 
El que vio esto lo atestigua: su testimonio es verdadero y él sabe que dice la verdad, para que también ustedes crean. 
Esto sucedió para que se cumpliera la Escritura que dice: No le quebrarán ninguno de sus huesos. 
Y otro pasaje de la Escritura, dice: Verán al que ellos mismos traspasaron. 
Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús -pero secretamente, por temor a los judíos- pidió autorización a Pilato para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato se la concedió, y él fue a retirarlo. 
Fue también Nicodemo, el mismo que anteriormente había ido a verlo de noche, y trajo una mezcla de mirra y áloe, que pesaba unos treinta kilos. 
Tomaron entonces el cuerpo de Jesús y lo envolvieron con vendas, agregándole la mezcla de perfumes, según la costumbre de sepultar que tienen los judíos. 
En el lugar donde lo crucificaron había una huerta y en ella, una tumba nueva, en la que todavía nadie había sido sepultado. 
Como era para los judíos el día de la Preparación y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús. 

domingo, 20 de marzo de 2016

¿Es pesada tu Cruz?

Dicen que no hay cristiano sin cruz.  La mía me pesa mucho. Y no me agrada, pero he aprendido a aceptarla. Es la cruz que Él eligió para mí.
Esta experiencia que estoy viviendo, con las dificultades que enfrento,  es difícil y  maravillosa a la vez.
La veo como un regalo del cielo, una caricia de Dios, mi padre.
Me permite a ver las cosas desde otra perspectiva y  valorar más cada instante de vida.
He comprendido algo importante, a pesar de la adversidad que enfrentamos… ¡Cuánto bien podemos hacer! 
Por lo pronto me he alejado del mundo para dedicarme a mi familia,  a la búsqueda de Dios y la oración.
Entre tanto escribo, anoto mis experiencias con la esperanza que te ayuden a ti y  a otros, para que puedan salir adelante en medio de  los conflictos que enfrentan.
Sé que saldré de este torbellino, no lo dudo. Dios me ayudará, me mostrará el camino. Y cuando ocurra lo compartiré contigo. Te mostraré cómo lo hice.
¿Qué te sugiero ahora? Ofrece, reza y confía.
En el diario de sor Faustina leí estas palabras de Jesús: “Las gracias de mi misericordia se toman con un solo recipiente y éste es la confianza. Cuanto más confíe un alma, tanto más recibirá”.
Es maravilloso, como si Jesús te dijera: “Confía, del resto me encargo yo”.
Sabiendo esto, dependerá de ti lo que hagas, el camino que elijas.
  Hay un secreto que aprendí de los santos:
“ACUDIR A LA VIRGEN MARÍA”.
No pierdas la capacidad de soñar y creer en la bondad de las personas.
Nunca pierdas esa esperanza. 
Dios te ve desde el cielo, y su sueño, su mayor ilusión, eres tú.
Me gusta pensar en estas palabras que una vez leí de Chiara Lubich la fundadora del Movimiento de los Focolares: “Sé el primero en dar el paso del amor”.
Si me preguntaras qué hacer, cómo salir de esta angustia que te corroe por dentro, ese dolor que te llega al alma, te respondería sin dudarlo:
“Ama de primero”.
El que es capaz de amar se desprende de sí mismo, olvida sus problemas y se dedica a consolar.
 El que ama es capaz de transformar el mundo.
……………………………
Empieza la Semana Santa y nos quejamos de lo pesada que es nuestra cruz.
Lo he pensado mucho y he llegado a esta conclusión:
“No es un sufrimiento lo que vives, es un encuentro con Dios… “.
…………..


Te recomendamos esta hermosa reflexión sobre la cruz


También nos gustaría sugerirte algunos libros de espiritualidad para estos días santos.
“Nada hace tanto bien al alma con la lectura de un buen libro”.



martes, 1 de marzo de 2016

PROGRAMA SEMANA SANTA DOSMIL16.




Tras la escalada cuaresmal, llega el tiempo más fuerte, el más importante para la Cristiandad. 

Una semana que rememoramos la Pasión , Muerte y Resurrección de Nuestro Señor. 

No permitas que la Semana pase por tí, como una semana cualquiera. Trata de vivir esta semana con la Santidad, el recogimiento, la alegría y la Fe de quién se sabe amado. 
"No hay amor más grande que el de quien da la vida por sus amigos".

Y con la esperanza , y la certeza, que la VIDA vence a la Muerte, ven a nuestras Parroquias a celebrar los Santos oficios, la Eucaristía.
Que es Cristo mismo que se inmola y bajo el signo del Pan y el Vino, se entrega, se queda y se ofrece a tí. EL ES TODO MISERICORDIA!

domingo, 28 de febrero de 2016

12 puntos Clave para entender el Año de la Misericordia, pincha el enlace y podrás entender y comprender mejor qué, para qué y porqué celebramos este año Jubilar. Tenemos toda esta semana para comprender qué celebraremos el próximo domingo 6 de marzo de dosmil16.

sábado, 20 de febrero de 2016

Cuida así tu matrimonio y nunca te cuestionarás por qué te casaste El primer ámbito de intimidad siempre es mi marido o mi mujer, el otro es para mí la prioridad

<a href="http://www.shutterstock.com/pic.mhtml?id=263549348&src=id" target="_blank" />Fashionable cool couple</a> © Tatyana__K / Shutterstock




Creo que es importante encontrar espacios en los que crecer en nuestro camino. Cuidar la complicidad cuando estamos juntos, en privado o en público. Tratarnos con delicadeza, sin herirnos.
 
No dejar nunca solo al otro. Que sienta que estoy ahí, con él, a su lado, caminando en su vida, cuando está cerca y cuando está lejos. También cuando estamos con más gente.
 
No contar nuestra vida más íntima a otras personas. Lo que vivimos entre nosotros es nuestro y nadie tiene derecho a conocerlo. No reírme ni quejarme de él delante de otros. Vivir la castidad es guardar su dignidad, su honor, su fama, su nombre, su imagen.
 
El primer ámbito de intimidad siempre es mi marido o mi mujer. Nunca un compañero de trabajo, un amigo, ni siquiera debería serlo el sacerdote. Lo que tenemos entre nosotros es sagrado y no se lo contamos a cualquiera.
 
Es importante cuidar la intimidad matrimonial en todo momento. Cuidar ese espacio en el que podemos darnos por entero. Cuidar el descanso y el diálogo. Que podamos estar juntos sin interferencias.
 
A veces los móviles, internet, el trabajo, las aficiones, la televisión, las series, pueden privarnos de momentos sagrados para cuidar el amor. Y lo sabemos, el amor tiene que ser cuidado.
 
Debería bastarnos con estar juntos sin más, sin tener que recurrir a amigos o a planes maravillosos. Es importante cuidar esos tiempos sagrados en los que compartimos la vida.
 
No queremos desparramarnos. La castidad es elegir y hacerle sentir al otro esa elección. Cuidar lo nuestro. La pasión y la complicidad. La intimidad y el pasarlo bien juntos.
 
No dispersarnos en los hijos, en los amigos, en reuniones familiares, sociales, apostólicas. El otro siempre es lo primero, tiene prioridad.
 
Por el otro hago cosas que no haría en mi vida por nadie y dejo de hacer otrasque me gustaría hacer. Y lo hago sin amargarme, feliz, porque le quiero por encima de todo.
 
Por él lo dejo todo. Por él comienzo de nuevo. El otro es para mí el amor único, mi prioridad en todo. 
Cuando nos enamoramos de novios, vimos en la otra persona algo que nunca habíamos visto antes en nadie, algo que nos completaba, que nos complementaba, que nos encantaba. ¿Qué era eso?
 
Ahora con más motivo lo vuelvo a recordar. ¿Sigue vivo en mi alma? El otro es mi camino. Mi vida. Mi hogar. El lugar en el que descanso y me encuentro con Dios. ¿Qué es eso único que tiene y que me completa, que me hace feliz?
 
La castidad sólo es posible desde la verdad. Desde mi verdad me doy por entero. Y acojo la verdad del otro con alegría. Por eso es fundamental no mentir nunca, no ocultar cosas importantes que debería saber. 
 
No mentir ni con pensamientos, ni con palabras, ni con secretos. No hay doblez ni puntos oscuros. Mi vida es limpia para el otro. Trasparente. Quiero que sepa siempre en qué estoy, qué siento, qué me preocupa.
 
Mi mirada importa mucho. La mirada franca y verdadera. Pura y auténtica. ¿Cómo miro a mi marido, a mi mujer? ¿Soy trasparente, auténtico, verdadero?