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miércoles, 8 de marzo de 2017

Cine: 4 grandes obras de arte basadas en la religión Casi todas son desconocidas por el gran público – incluso por los cristianos que, ciertamente, las apreciarían


Cine: 4 grandes obras de arte basadas en la religión




Con la repercusión de la película Silence (Silencio, de Martin Scorsese), que aborda la misión evangelizadora de dos sacerdotes católicos en el Japón brutalmente represivo del siglo XVII, ganó espacio una vez más en las redes sociales la discusión sobre cuáles películas abordan o dejan de hacerlo adecuadamente la fe cristiana. En ese contexto, compartimos con los lectores el siguiente artículo de Philip Jenkins, publicado en 2014, sobre la cosecha reciente de películas con temática religiosa, y con consideraciones y consejos enriquecedores.
Desde todos los puntos de vista, Europa se ha vuelto, a lo largo de los últimos cuarenta años, un lugar muy laico, incluso en comparación con Estados Unidos. Suena extraño, por lo tanto, que sólo en la última década, los cineastas europeos hayan producido algunas obras extraordinariamente bellas con temáticas religiosas, obras que hacen declaraciones poderosas sobre la santidad y el martirio, pecado y redención y hasta sobre el monaquismo y la peregrinación. La mayor parte de estas obras aún es desconocida en el continente americano, incluso para los cristianos que, ciertamente, las apreciarían. Siendo así, destacaré algunos ejemplos que considero más interesantes.
De lejos, el más significativo es el filme francés Des hommes et des dieux (De dioses y hombres), de 2010, dirigido por Xavier Beauvois, clasificable entre las mejores obras de arte sacro de los tiempos modernos. La película se basa en hechos reales y cuenta la historia de dos monjes trapistas de la casa argelina de Tibhirine. Siete de ellos fueron asesinados en 1996, probablemente por guerrilleros islámicos.
Es dolorosamente fácil imaginar que una película de estas, sobre el heroísmo cristiano, pueda haber sido producida en la era clásica de Hollywood, en la década de 1940. Piensa en el sacerdote católico de Henry Fonda en la película El Fugitivo, de 1947, que no podía entrar en una sala sin luces celestiales y coros angelicales.
Ninguno de esos elementos, está claro, aparece en De dioses y hombres, que presenta un grupo de monjes ancianos y muy humanos, firmemente convencidos de que su vocación exige de ellos permanecer en sus puestos hasta el final.
De dioses y hombres conquistó elogios internacionales y fue respetuosamente bien evaluado por los medios de comunicación norteamericanos. Mucho menos conocidas, a su vez, son algunas obras menores, aunque igualmente capaces de hacernos pensar.
Una de ellas es Letters to Father Jacob (Cartas al padre Jacob), de 2009, dirigida por Klaus Härö. Es una producción de Finlandia, país entre los más radicalmente laicos de Europa. La película cuenta la historia de Leila, condenada por homicidio, amargada y cínica, pero en libertad condicional y trabajando como secretaria de un párroco ciego que vive solo. El ambiente es luterano, pero para ojos inexpertos, parece católico.
Al comienzo de la película, ella detesta esta tarea y desprecia al párroco anciano. Con el tiempo, sin embargo, ella se va sorprendiendo al ver el enorme volumen de cartas que el cura recibe todos los días, todas con pedidos de oración y de consejos. El sacerdote Jacob es un intercesor, un hombre cuyas oraciones se revelan eficaces muchas veces, un hombre que da con gusto su dinero para ayudar a una mujer que ha sufrido abusos. La película, que también huye de los excesos de Hollywood, es otro retrato magnífico de santidad moderna. En última instancia, es también la historia de cómo Leila encuentra su camino, altamente improbable, rumbo a la redención.
De ninguna manera debemos suponer que todos los filmes recientes ofrecen esos mensajes positivos. El cine europeo moderno tiene una tradición anticlerical muy fuerte. Una abundancia de películas europeas retrata a los creyentes cristianos como tontos o fanáticos.
Pero incluso algunas producciones más ásperas ofrecen mensajes gratificantes. Una de ellas es Lourdes (2009), de Jessica Hausner, que describe la peregrinación de una mujer que padece esclerosis múltiple. Ella cree que recibió la gracia de la sanación, aunque el filme sea ambiguo sobre la naturaleza de su experiencia.
Lourdes es una obra que puede ser interpretada de varias maneras y ofrece muchas imágenes del mercantilismo religioso craso y la piedad simplista. Al final, sin embargo, se entiende mejor un lugar como Lourdes, así como los sueños y aspiraciones que llevan a millones de personas a dirigirse al santuario.
Cuando empiezas a ver una película, en general logras identificar el género con bastante facilidad, lo que te da una idea muy cercana de lo que vendrá. No necesitas esforzarte para descubrir lo que está por suceder en cualquier momento en La Guerra de las Galaxias.
Pero la previsibilidad es de poco valor cuando se ve una película danesa como The Monastery: Mr. Vig and the Nun (El monasterio: el Sr. Vig y la monja), de 2006, dirigida por Pernille Rose Grønkjær.
La trama relata una historia verídica. Jørgen Vig es un profesor jubilado malhumorado, soltero de toda la vida, que vive en un castillo danés en ruinas. Sin razón aparente, él decide donar el castillo a la Iglesia ortodoxa rusa, con el fin de que se funde un convento ahí. La hermana Ambrosia es la monja rusa que llega al castillo con algunas compañeras para evaluar la viabilidad del proyecto. El filme aborda la tortuosa relación entre el profesor y la monja que, inteligente y muy práctica, intenta hacer lo mejor en medio de una situación desastrosa.
Pero ¿acaso no hemos visto miles de veces el desarrollo de una trama de este tipo?
No, nunca.
En un primer momento, hasta caemos en la tentación de pensar que la película narra sólo el encuentro bizarro entre personajes incompatibles. Pero, poco a poco, entendemos lo que está en juego. El proyecto del convento parece condenado al fracaso, pero Ambrosia sigue siendo, frente a las monjas, la única determinada a trabajar hasta el final. Es cuando nos damos cuenta lo que ella quiere de hecho, al objetivo al que no va a renunciar: incluso aunque lleve muchos años, ella se quedará junto al Sr. Vig hasta el final, hasta garantizar que él encuentre la salvación. Así como Letters to Father Jacob, esta película se transforma en un estudio espiritual verdaderamente conmovedor.
Al ver estas películas, podemos preguntarnos cómo es que muchos de ellas no vienen no sólo de Europa, sino justamente de los rincones más laicos de ese continente. ¿Los cineastas trabajan sobre una base de material espiritual acumulado durante siglos o será que el trabajo de ellos sugiere una creciente inquietud religiosa entre los artistas e intelectuales de la Europa de hoy?
Mientras pensamos en el asunto, vale la pena dedicar nuestra atención a estas obras de arte.
Incluso porque hay mucho más, en términos de películas religiosas, que simplemente la de Noe.

miércoles, 23 de marzo de 2016

National Geographic califica a Francisco de “Papa rebelde” En Semana Santa lanzan una nueva película sobre su vida y las dificultades que esta teniendo

El pasado domingo –en el inicio de la Semana Santa– se estrenó en el canal de National Geographic (NatGeo) la película de una hora intitulada “El Papa Rebelde”, una investigación sobre la vida y las dificultades que ha encontrado el Papa Francisco en su camino hacia la conducción de la Iglesia católica, como sucesor de Pedro y Vicario de Cristo en la tierra.
La célebre revista –que ya ha dado muestras de estar encandilada con la figura de Bergoglio—se lanza ahora a presentar un extenso documental en el que intervienen actores y gente de la vida real, unos que lo conocieron desde pequeño y otros que se han subido al coche de la celebridad universal de Francisco para opinar sobre él.
Según la nota de producción del documental cinematográfico, se trata de una película que “explora las decisiones difíciles y dramáticas de un joven conservador de orígenes humildes”, que llegó a convertirse en “uno de los papas más comentados y controvertidos de la historia.”
Dirigida por Patrick Reams , “El Papa Rebelde” combina escenas actuadas sobre la vida, obra y camino dentro de la Iglesia católica de Jorge Mario Bergoglio así como entrevistas de estilo documental. El actor colombiano Juan David Agudelo hace el papel de Bergoglio joven y Kepa Amuchástegui encarna al Papa como sacerdote, cardenal y pontífice.
En la parte de opinión destaca la presencia de investigadores como el periodista británico Austen Ivereigh, autor del libro El gran reformador: Francisco, retrato de un papa radical, así como Alberto D’Arezzo, uno de los amigos de infancia de Bergoglio y Olga Wornat, periodista argentina y autora del libro Nuestra Santa Madre: historia pública y privada de la Iglesia católica argentina.
La historia contada en este documental intenta rescatar –según se dice en las notas de producción—la personalidad del Papa Francisco, sobre todo haciendo énfasis en el “fogueo” político que obtuvo durante los años de la “guerra sucia” argentina, cuando el Padre Jorge era el provincial de los jesuitas en Argentina.
También esboza una personalidad forjada en las dificultades y un estilo reformador (que no “rebelde”, pues eso solamente aparece en el título del documental) que caracteriza, según National Geographic, la actual dirigencia del Papa a 1,200 millones de católicos que hay en el mundo.
“Como cardenal, su estilo de liderazgo y sus puntos de vista poco convencionales le valieron nuevos enemigos políticos, pero también cultivaron la admiración de líderes mundiales y lo colocaron en el camino al Vaticano”, agregan las notas de producción, hechas con un sentido de “venta” del producto.
Que es “muy cercano, que es humilde, que le gusta el chiste y que no se anda por las ramas, todos esos rasgos tienen sus raíces en su historia de vida y NatGeo las explora en su reveladora crónica”, termina diciendo la nota de presentación del “Papa Rebelde”.

Cuando el Jesús de La Pasión conoció a Juan Pablo II La famosa película de Mel Gibson, ofreció a su protagonista vivir uno de los momentos más intensos y también hilarantes de su vida

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Icon Films
El joven Jim tenía que estudiar español mientras su familia salía a ver el paso de Juan Pablo II por Vancouver, en British Columbia. Se lo perdió. Pero 20 años después, habiendo ya consolidado una carrera cinematográfica y habiéndose ganado el derecho a interpretar a Jesús de Nazaret en La Pasión de Cristo, de Mel Gibson, tuvo su segunda oportunidad.
Del encuentro con Juan Pablo II hay dos partes que Caviezel recordó en distintos momentos. La seria y la hilarante. Junto con su mujer y sus suegros, pudo saludarlo y conversar con el hoy canonizado pontífice durante cinco minutos en 2004, en torno a los meses de estreno de la película. Lo primero que hizo Caviezel fue agradecerle por la carta a los artistas del jubileo, que tuvo un profundo impacto en el actor. También por el valor que dio a la Virgen María en su pontificado.
15 marzo 2004 : El Papa Juan Pablo II encuentra al actor Jim Caviezel en en Vaticano.
15 marzo 2004 : El Papa Juan Pablo II encuentra al actor Jim Caviezel en en Vaticano.
Pero también pudo compartirle cómo se preparó para interpretar a Jesús en La Pasión, ante una pregunta del Papa. Según recordó en el programa del periodista Larry King el día previo a la muerte del pontífice polaco, cuando el Papa le preguntó cómo se había preparado para interpretar a Jesús en La Pasión de Cristo, Caviezel respondió, nervioso, que había estado con italianos… y le dijo que Jesús era italiano.
Ante la sorpresa de Juan Pablo II el actor prosiguió: “No dejó su casa hasta los 30 años, siempre estuvo con los mismos 12 amigos, y su madre creía que era Dios. Así que tenía que ser italiano”. Serio, Juan Pablo II le respondió: “Qué ingenioso, ¿no? Yo siempre creí que era polaco”.
En esas entrevistas con King, que tuvieron lugar el 1 y el 3 de abril de 2005, Caviezel, católico, recordó que Juan Pablo II fue importante para su desarrollo como actor, incluso para convencer a su padre de que esa era su vocación. Su padre solo accedió a acompañarlo en su decisión de convertirse en artista cuando Caviezel le hizo saber que el mismo Wojtyla había sido actor.


sábado, 19 de marzo de 2016

Francisco el Jesuíta Capítulo 3


Francisco: El padre Jorge El esperado biopic sobre la vida del Papa Francisco

Se estrena la primera película de ficción sobre la vida de Jorge Bergoglio, el Papa Francisco. Un emotivo bio-pic, coproducido entre España y Argentina, basado en Francisco, vida y revolución, la biografía escrita por la vaticanista Elisabetta Piqué, del diario La Nación, de Buenos Aires.
La película es como un cuadro impresionista que tiene la virtud de que, a través de un conjunto de breves pinceladas nos ofrece una visión rica y atractiva de la vida de Bergoglio. El director gallego Beda do Campo ha sabido tejer un retrato del Papa argentino que, a pesar de ser inevitablemente incompleto sugiere suficientes claves interesantes e imprescindibles para entender la identidad del Papa Francisco. Un retrato pintado con pinceles de drama, de humor, de poesía, de intriga, e incluso de melodrama. Se trata de un tapiz construido con mimbres muy humanos.
Francisco, el padre Jorge es una película transparente, que evita las dobles lecturas y las enroscadas polémicas para “expertos”. No hay doblez ni en el guión, ni en la puesta en escena, ni en la interpretación de los actores, sin segundas intenciones. Dario Grandinetti, que a priori no recuerda mucho a Jorge Bergoglio físicamente, es creíble de cabo a rabo, y el espectador acaba confiando en su personaje como si de alguien real se tratara.
Por su parte, la periodista que interpreta Silvia Abascal nos representa a todos, con nuestros dramas cotidianos, con las fatigas de cada día, y con el deseo de un cumplimiento bueno de la vida. Entre estos dos polos, el de una mujer que camina sobre la cuerda floja de su anhelo, y el de un hombre que vive de la certeza de la fe, se articulan las tramas que van trazando el boceto de un cristiano cabal, nada sofisticado, que llama al pan “pan” y al vino “vino”, devoto de la Virgen, compañero de camino de los pobres, consolador de los pecadores, poco amigo del poder y debelador de injusticias: el padre Jorge, “el más porteño entre los porteños”. El film también mira de frente las lacras de nuestro presente, el aborto, las drogas, la corrupción, la explotación de inmigrantes,… incluso parece burlarse de ese periodismo sabelotodo tan frecuente.
Se agradece a Beda do Campo la mirada que ofrece sobre Benedicto XVI, y que no sucumba a los tópicos a los que estamos acostumbrados en las películas sobre la Iglesia. Ciertamente hay algún detalle suelto que quizá no responde del todo a la realidad de la Iglesia, pero es algo casi anecdótico y no ensombrece los aciertos de la película. Formalmente la película es pulcra, medida, mimada y juega muy bien con el tiempo narrativo, con ese cruce de pasados y presentes de sabor tan contemporáneo. Su puesta en escena es elegante y exprime al máximo sus posibilidades de producción. En resumen, una película bien hecha, luminosa, interesante y equilibrada. Lo que mucha gente sencilla llamaría una “bonita” película

Francisco: El padre Jorge  Pincha en el enlace y puedes ver el tráiler.

sábado, 5 de marzo de 2016

El Papa Francisco estuvo, explícita e implícitamente, en los Oscar Spothlight y Leonardo Di Caprio hacen alusión a su figura e ideas


WEB-POPE FRANCIS-OSCAR CEREMONY-STATUE-© Tinseltown - Shutterstock.com-- Mazur-catholicnews.org.uk

© Tinseltown - Shutterstock.com / Mazur-catholicnews.org.uk



En lo explícito el productor de la elegida mejor película Spotlight lo mencionó en su discurso de aceptación, y le pidió en público “Papa Francisco, es tiempo de proteger a los nichos y restaurar la fe”.
Más allá del comentario que aislado parece crítico para el Papa, desde otro de los creadores de Spotlight se mira con optimismo al Pontifice. El Director Tom McCarthy declaró en una entrevista a América, publicación jesuita norteamericana, que quisiera que su padre estuviese vivo para ver al Papa Francisco, por el que está muy entusiasmado. “Lo que queda por verse es cuánto cambio, cuánta acción ocurre bajo su guía”, expresó a la publicación el director del film que relata la investigación de los periodistas del Boston Globe por destapar el encubrimiento con el que se protegió a sacerdotes pedófilos en su ciudad durante años.
“Un problema como estos no se va de la noche a la mañana. Y 10 años es una noche en este problema particular, porque existió durante mucho tiempo. Y creo que tenemos que estar vigilantes para que esto no ocurra nunca más a un niño. Uno es demasiado, y creo que él (el Papa) está comprometido con eso, como lo está gran parte de la Iglesia”, aseguró en la entrevista.
En lo implícito, el Papa Francisco estuvo presente en voz de la gran estrella de la noche, Leonardo Di Caprio. El actor obtuvo su primer Oscar por su papel The Revenant, película de fuerte impronta ambientalista y como él definió en su discurso de aceptación, sobre la relación de un hombre con la naturaleza. “Un mundo que hemos sentido colectivamente en 2015 como el año más cálido de nuestra historia. Nuestra producción se tuvo que mover al sur del planeta solo para encontrar nieve. El cambio climático es real, está ocurriendo ahora mismo. Es la amenaza más urgente que enfrenta nuestra especie, y necesitamos trabajar colectivamente sin dilaciones”, clamó Di Caprio.
Pero en su siguiente frase de impronta ambientalista, que continuó durante sus declaraciones posteriores y mensajes en redes sociales, pidió un apoyo concreto: “Necesitamos apoyar a los líderes del mundo que no hablan para los grandes contaminantes, pero que hablan por la humanidad, por los indigentes, por los billones de perjudicados que serían los más perjudicados por esto”.
Di Caprio ha mostrado respeto y cercanía con el Papa por su compromiso expresado en la Laudato Si, como hemos informado en Aleteia. Su probado compromiso con la defensa del medio ambiente a través de apoyo a instituciones, han permitido, como hemos escrito en Aleteia, que el Papa Francisco lo reciba, encuentro testimoniado en imágenes que Di Caprio no ha utilizado para promoción personal, como podría haber ocurrido con otros artistas.
De manera explícita e implícita el Papa Francisco estuvo presente en la ceremonia de los Oscar.


viernes, 19 de febrero de 2016

Blasfemia, ¿derecho o delito? Se puede hacer arte, transgresión y denuncia sin insultar ni ridiculizar lo que para otro es sagrado


FRANCE, Paris : A member of Ukrainian feminist group Femen stands at the altar of the Madeleine church in Paris in a protest against the Catholic Church's stance on abortion on December 20, 2013.
AFP PHOTO/THOMAS SAMSON


La portavoz del ayuntamiento de Madrid, Rita Maestre, ha tenido que enfrentarse a un juicio por asaltar una capilla hace 5 años. Una reivindicación realizada por jóvenes estudiantes y en la que participó la ahora concejal del Ayuntamiento.
Muchos fueron los que realizaron esta protesta pero el que un representante político se encuentre inmiscuido en este proceso ha hecho que la noticia esté en boca de todos.
Algunos lo consideran una blasfemia, un atentado contra la libertad religiosa, un intento de destruir lo religioso en la esfera pública y el comienzo de una futura persecución en España, otros lo consideran una vulneración de la libertad de expresión, un tribunal de la inquisición e incluso se ha llegado a afirmar que se trata del juicio a toda una generación de jóvenes que no se consideran religiosos.
Está en discusión algo muy importante. Dos derechos frente a frente. La libertad religiosa frente a la libertad de expresión. ¿Dónde está el limite a las expresiones? ¿Es la blasfemia un escarnio y delito o es una libre expresión de ideas antireligiosas?
Vayamos a los hechos. En la ocupación de la capilla de la Universidad Complutense los jóvenes entraron en el recinto, según el fiscal, con intención de ofender los ánimos de las allí presentes.
Se quitaron las camisetas, mostraron su torso desnudo y entre otros cánticos se corearon afirmaciones como “Vamos a quemar la Conferencia Episcopal”, “el Papa no nos deja comernos las almejas”, “menos rosarios y más bolas chinas”, “contra el Vaticano poder clitoriano”, “arderéis como en el 36” y “sacad vuestros rosarios de nuestros ovarios”.
Cinco años después y aunque el arzobispo de Madrid haya aceptado las disculpas, Rita Maestre debe cumplir con la justicia. La fiscalía solicita un año de prisión por un delito contra los sentimientos religiosos.
“Madrenuestra” en Barcelona
Compañera de partido, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, también ha sido denunciada por delitos contra los sentimientos religiosos.
En la entrega de los Premios Ciudad de Barcelona la poetisa Dolors Miguel leyó públicamente un poema en el que “versionaba” el Padrenuetro para escarnio y mofa de los cristianos.
“Santificado sea vuestro coño, la epidural y la comadrona”, “hágase vuestra voluntad en nuestro útero” y “no permitáis que los hijos de puta aborten el amor y hagan la guerra”, fueron algunos de los versos que leyó la poetisa en el certamen que estaba siendo presidido por la alcaldesa de Barcelona.
Las denuncias interpuestas son por atentar contra los sentimientos religiosos (autora) y no perseguir el delito (alcaldesa).
Profanación de 242 formas consagradas
Hace semanas, en Pamplona un “artista alternativo” decidía asistir a 242 eucaristías, robar las formas consagradas y con ellas realizar una performance en la que con ellas componía la palabra “pederastia”.
En su defensa, el artista explicó que lo que quería era crear una reacción: “Siempre hago mis piezas para que creen una reacción, y qué mejor reacción que mostrar todo este radicalismo”, afirmaba. Como no podía ser de otra manera ha sido denunciado.
No es la primera vez que sucede. En el año 2011 el “artista” decidió en una obra de “videoarte” comerse páginas del Corán como crítica al fundamentalismo religioso.
Recibió numerosas críticas y amenazas manifestando que tras esta obra “estaba en el camino correcto”.
El arte contra lo religioso
Los límites de la libertad de expresión, la polémica sobre el arte y la religión, la defensa de las libertades religiosas han sido fruto de mucho debate en España. No es la primera vez que sucede.
En 2012 Javier Krahe fue juzgado por cocinar un crucifijo (fue absuelto) y en el año 2000 un joven de Valladolid fue condenado a un año de cárcel por escupir la hostia tras ir a comulgar y encenderse un cigarro con total parsimonia.
Se han hecho obras donde se ridiculizaba al Papa e incluso se ha puesto nombres irreverentes y blasfemos a obras de teatro, como la de Íñigo Ramírez de Haro.
El código penal español afirma claramente, en su artículo 525: “Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican”. Además añaden que tendrán las mismas penas quienes lo hagan hacia “quienes no profesan religión o creencia alguna”.
La eterna discusión sobre la libertad de expresión y su responsabilidad jurídica ha abierto una nueva batalla en España. Unos hablarán de arte, otros de insulto. Unos hablarán de blasfemia y otros de transgresión.
Se comenzarán a abanderar banderas como la libertad de expresión y algunos pretenderán que caiga todo el rigor de la legislación (sin ningún tipo de misericordia) en aras del cuidado y respeto a los demás.
Sea como fuere, se olvida una de las grandes normas de la convivencia: no hagas lo que no te gustaría que te hicieran. Sólo hay que poner un poco de sentido común, ponerse en los zapatos del otro y ver qué es lo que puede molestarle y ofenderle. Seas o no religioso.
¿Acaso no se pueden hacer reivindicaciones, arte, transgresión y denuncia sin tocar el hecho religioso, sin insultar al otro, sin ridiculizar lo que para otro es sagrado?