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lunes, 6 de noviembre de 2017

El Rosario da color a nuestras vidas


Según los misterios que meditamos, el Rosario da a nuestros días un cierto “color” espiritual de alegría, de esperanza, de tristeza, de agradecimiento, etc.

San Juan Pablo II, en su Carta apostólica del 16 de Octubre del ano 2002, dijo sobre el Santo Rosario:
“Esta oración ha tenido un puesto importante en mi vida espiritual desde mis años jóvenes. El Rosario me ha acompañado en los momentos de alegría y en los de tribulación. A él he confiado tantas preocupaciones y en él siempre he encontrado Consuelo.”
El Papa, el día de su 24 aniversario como Sumo Pontífice, 16 de Octubre, 2002, nos presenta su maravillosa carta apostólica sobre el rosario en la que agrega 5 misterios, llamados “luminosos”. Es la primera reforma al rosario desde que Santo Domingo lo introdujo. Hace hincapié sobre la actualidad e importancia de rezar el rosario.
Los nuevos misterios luminosos de la vida pública de Jesucristo:
1- Su bautismo en el Jordán, (cf. Mt 3, 17 par)
2- Su autorevelación en las bodas de Caná, (cf. Jn 2, 1-12)
3- Su Anuncio del Reino de Dios, invitando a la conversión, (cf. Lc9,35)
4- Su Transfiguración, (cf. Mc 1, 15)
5- Institución de la Eucaristía, expresión sacramental del misterio pascual. (cf. Mc 2. 3-13; Lc 47-48)

Todo el misterio de Cristo es luz. Él es «la luz del mundo» (Jn 8, 12). El Papa nos ofrece la meditación de la vida de Jesucristo para que con El brillemos en este mundo tan necesitado de Su luz.
Según los misterios que meditamos, el Rosario da a nuestros días un cierto “color” espiritual de alegría, de esperanza, de tristeza, de agradecimiento, etc. Hay que dejarse mecer por la contemplación de los diferentes momentos de la vida de María ligada a la vida de Jesús. Ese método de oración basado en la repetición sirve a favorecer su asimilación. Los enamorados no se cansan de repetirse las palabras de amor, que parecen siempre nuevas según los sentimientos que las inspiran.
La meditación del Rosario contiene unas características propias que responden a las exigencias específicas de la vida cristiana. Aún si el Rosario debe ser en sí una contemplación, no debemos olvidar su meta verdadera que es de introducirnos de manera natural en la vida de Cristo, y de hacernos “respirar” sus sentimientos, como lo ha hecho María.

jueves, 13 de julio de 2017

Fátima, el rosario y el infierno


Los niños tuvieron una visión horrible, pero también les fue mostrando el camino al cielo 

Cuando la Virgen se apareció a los tres pastorcitos en Fátima, en 1917, ella permitió que ellos tuvieran una visión del infierno que asustaría a cualquier niño (o adulto). Ellos vieron un “gran mar de fuego” y, dentro de él, muchas almas atormentadas.
Una imagen terrible, de la que habló Lucía: “Esa visión sólo duró un momento, gracias a nuestra buena Madre Celestial, que en la primera aparición prometió llevarnos al cielo. Sin ello, pienso que habríamos muerto de terror y miedo”.
El Catecismo de la Iglesia católica confirma la existencia del infierno, pero habla sobre un castigo más severo que el ser desterrado de la eternidad.
La enseñanza de la Iglesia afirma la existencia del infierno y su eternidad. Las almas de los que mueren en estado de pecado mortal descienden a los infiernos inmediatamente después de la muerte y allí sufren las penas del infierno, “el fuego eterno”. La pena principal del infierno consiste en la separación eterna de Dios en quien únicamente puede tener el hombre la vida y la felicidad para las que ha sido creado y a las que aspira. (1035)
La explicación que el Catecismo da es el motivo por el cual deberíamos tener miedo del infierno. Debemos temer la perspectiva de pasar la eternidad separados de Dios que nos ama tanto.
Aunque sea verdad que los niños hayan visto el infierno representado como un mar de fuego, la hermana Lucía observó cómo quienes estaban en el infierno sufrían de una inmensa “desesperación”. El infierno es un lugar de desolación absoluta, un lugar solitario – no la “fiesta de todos los pecadores”, como muchas personas imaginan.
Dante escribió sobre ese aspecto en su Infierno. En contraste con un “gran mar de fuego”, él lo describe como “heladas costras”.
se prendió de las vellosas costillas;
de pelo en pelo abajo descendió luego
entre el hirsuto pelo y las heladas costras (Canto XXXIV) .

En lugar de un lugar de fuego perpetuo, es visto como un lugar de oscuridad, frío y desesperación. La imagen de Dante del infierno destaca la realidad de la separación de Dios, algo terrible y extremadamente solitario. En su interpretación, el infierno es un lugar donde clamas, pero nadie oye tus gritos, un lugar donde deseas estar al lado de alguien, pero nunca te puedes mover.
La buena noticia es que la Virgen no quiso simplemente mostrar esa visión a los niños para asustarlos. Ella quería que ellos supieran el motivo por el que debemos esforzarnos en evitar el infierno y que debemos hacer todo lo que podamos para ir al cielo, trayendo con nosotros a aquellos que conocemos.
Ella también ofreció un camino que llevaría a las almas al abrazo celestial:
Ustedes vieron que el infierno es a donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlos, Dios desea establecer en el mundo la devoción a mi Corazón Inmaculado.
La Virgen enseñó a los niños a acercarse a su Corazón Inmaculado para impedir que sus almas se alejaran de Dios. Ella recomendó practicar las devociones del Primer Sábado, ofreciendo sacrificios personales y también rezando una oración adicional durante el tercio y el rosario:
Cuando ustedes recen el tercio, digan después de cada misterio: “Oh, Jesús mío, perdónanos y líbranos del fuego del infierno. Lleva todas las almas al Cielo y ayuda principalmente a aquellas que más lo necesitan”.
La oración resume nuestra vida cristiana, reconociendo nuestra necesidad de perdón, pero también dirigiendo nuestros esfuerzos en ayudar a aquellos que están a nuestro lado y alcancen el cielo. La Virgen de Fátima nos recuerda que debemos desear que todas las almas lleguen al cielo, incluso las de nuestros enemigos. Nunca debemos desear que alguien pase la eternidad lejos de Dios.
Al final, cuanto más nos acercamos al corazón de María, más cerca estaremos del corazón de Jesús. Como escribió san Luis de Montfort, la devoción a María “es la manera más segura, más fácil, más corta y más perfecta de acercarse a Jesús”.

lunes, 19 de junio de 2017

El Papa Francisco alienta a rezar el Rosario, "potente instrumento" de oración

Rosario / Imagen referencial. Foto: Pixabay / Dominio público.

En un mensaje de video dirigido al Obispo de Gozo, Malta, Mons. Mario Grech, con motivo de la inauguración de un mosaico en el cementerio del Santuario de la Virgen de Ta’ Pinu, que representa el Santo Rosario, el Papa Francisco anima a rezar esta “oración potente”, que es al mismo tiempo “simple y accesible a todos”.
En el video, el Santo Padre reconoce que “también yo, con frecuencia, rezo el Rosario delante de un mosaico”. El Pontífice señala que se trata de un “pequeño mosaico de la Virgen con el Niño donde parece que es María la que figura en el centro, cuando en realidad, ella, usando sus manos, hace una especie de escalera mediante la cual Jesús puede descender en medio de nosotros”.
Francisco se vale de esta imagen para explicar que “el centro siempre es Jesús, que desciende para caminar con nosotros los hombres, con el fin de que podamos subir al Cielo con Él”.
En este sentido, destaca que el Santo Rosario es “una oración contemplativa simple, accesible a todos, grandes y pequeños”.
Además, explica que “en la oración del Rosario nos dirigimos a la Virgen María para que nos lleve siempre más cerca de su Hijo Jesús, para conocerlo y amarlo cada vez más.
“Mientras repetimos ‘Ave María’ –continúa–, meditamos los misterios gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos de la vida de Cristo, pero también de nuestra vida, porque nosotros caminamos con el Señor”.
“Esta sencilla oración, de hecho, nos ayuda a contemplar todo aquello que Dios, en su amor, ha hecho por nosotros y por nuestra salvación, y nos hace comprender que nuestra vida y unidad es la de Cristo”, asegura.
Rezando el Rosario, “le entregamos todo a Dios: nuestras fatigas, nuestros dolores, nuestros miedos, pero también nuestras alegrías, nuestros dones, nuestras personas queridas, todo a Dios. Rezando permitimos a Dios entrar en nuestro tiempo para que acoja y transfigure todo lo que vivimos”.
El Papa Francisco finaliza el mensaje de video insistiendo en la invitación a rezar con frecuencia el Rosario: “Serviros con frecuencia de este potente instrumento que es la oración del Santo Rosario, para que lleve la paz en el corazón, en la familia, en la Iglesia y en el mundo”, concluye.

martes, 6 de junio de 2017

El poderoso Rosario de san Miguel arcángel


Para tu protección y la de tu familia

¿Has oído hablar de las promesas de san Miguel a quien reza diariamente su rosario? En una aparición suya a la sierva de Dios Antônia d’Astonoac en Portugal, el arcángel declaró que deseaba que se hicieran nueve saludos correspondientes a los nueve coros de ángeles, que consistirían en el rezo de un Padrenuestro y tres Avemarías en honor de cada uno de esos coros.
En retribución a quien le rindiera este culto, prometió a un cortejo de nueve ángeles durante todo el transcurso de la vida siempre que se aproximara a la mesa eucarística, y después de la muerte la liberación del purgatorio para esa persona y sus familiares.
La devoción cruzó fronteras, fue aprobada por muchos obispos y hasta por el santo papa Pío IX, que la enriqueció de indulgencias el 8 de agosto de 1851.
Este rosario será para ti un arma poderosa, porque desde el momento en que lo pronuncias podrás estar seguro de la presencia celestial a tu lado y para aquella persona por la que rezas.
Así se reza el rosario de san Miguel:
Sobre el crucifijo se dice:
V. Oh Dios, ven en mi ayuda.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre…

Después, dejando para el final las cuatro cuentas que siguen a la medalla, se toma la primera cuenta grande del rosario y se reza el primer saludo.
Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de los serafines, que Dios Nuestro Señor prepare nuestras almas para recibir dignamente en nuestros corazones el fuego de la caridad perfecta. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.

Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de los querubines, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de abandonar los caminos del pecado y seguir el camino de la perfección cristiana. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.

Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de los tronos, que Dios Nuestro Señor derrame en nuestros corazones el verdadero y sincero espíritu de humildad. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.

Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de dominaciones, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de controlar nuestros sentidos y así dominar nuestras pasiones. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.

Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de potestades, que Dios Nuestro Señor proteja nuestras almas contra las asechanzas del demonio. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.

Por la intercesión de san Miguel y el coro de las virtudes, que Dios Nuestro Señor nos libre de todo mal y no nos deje caer en la tentación. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.

Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de los principados, que Dios Nuestro Señor llene nuestras almas con el verdadero espíritu de la obediencia. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.

Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de los arcángeles, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de perseverancia final de la fe y en las buenas obras y así nos lleve a la gloria del paraíso. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.

Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de los ángeles, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de ser protegidos por ellos durante esta vida mortal y que nos guíen a la gloria eterna. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.

En las cuatro cuentas después de la medalla se reza un Padrenuestro en honor de cada uno de los siguientes ángeles: san Miguel arcángel, san Gabriel, san Rafael y el ángel de la guarda.
El Rosario de san Miguel se termina con las siguientes oraciones:
Oh glorioso Príncipe, san Miguel, jefe principal de la milicia celestial, guardián fidelísimo de las almas, vencedor eficaz de los espíritus rebeldes, fiel servidor en el palacio del Rey Divino, sois nuestro admirable guía y conductor. Vos que brilláis con excelente resplandor y con virtud sobrehumana, libradnos de todo mal. Con plena confianza recurrimos a vos. Asistidnos con vuestra afable protección; para que seamos más y más fieles al servicio de Dios, todos los días de nuestra vida.
V. Rogad por nosotros, oh glorioso san Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo.
R. Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.

Oración

Omnipotente y Eterno Dios, os adoramos y bendecimos. En vuestra maravillosa bondad, y con el misericordioso deseo de salvar las almas del género humano, habéis escogido al glorioso arcángel san Miguel como príncipe de vuestra Iglesia. Humildemente os suplicamos, Padre celestial, que nos liberéis de nuestros enemigos. En la hora de la muerte, no permitáis que ningún espíritu maligno se nos acerque para perjudicar nuestras almas. Oh Dios y Señor nuestro, guiadnos por medio de este mismo arcángel. Enviadle que nos conduzca a la presencia de vuestra excelsa y divina majestad. Os lo pedimos por los méritos de Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

lunes, 5 de junio de 2017

Oración de liberación por los males que nos atormentan


Supliquemos a Dios que seamos libres de los males corporales y espirituales 

Señor, eres grande, eres Dios, eres Padre. Nosotros te pedimos, por la intercesión y auxilio de los arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel, que nuestros hermanos y hermanas sean liberados del maligno, que los volvió sus esclavos. ¡Ven Tú y todos los santos en nuestra ayuda!
De la angustia, la tristeza, la obsesión, te pedimos…
Líbranos, Señor.
Del odio, la fornicación y la envidia, te pedimos…
Líbranos, Señor.
De los pensamientos de celos, rabia y muerte, te pedimos…
Líbranos, Señor.
De los pensamientos de suicidio y aborto, te pedimos…
Líbranos, Señor.
De todas las formas de sexualidad desordenada, te pedimos…
Líbranos, Señor.
De la división de la familia, de toda amistad que nos aparta del bien, te pedimos…
Líbranos, Señor.
De todas la formas de maleficio, hechicería, brujería y cualquier mal oculto, te pedimos…
Líbranos, Señor
Oh, Señor, que dijiste, “Mi paz os dejo, mi paz os doy”, concédenos, por intercesión de la Virgen María, la liberación de todas las maldiciones y la gracia de gozar siempre de tu paz.
Por Cristo Nuestro Señor. ¡Amén!
Padrenuestro, Ave María y Gloria.

lunes, 29 de mayo de 2017

El estrés le estaba hundiendo… el Rosario le cambió la vida


Toma el Santo Rosario entre tus manos y rézalo, en cada Avemaría pídele que te enseñe a mantenerte de pie y con esperanza ante cualquier dificultad...

El otro día estaba desayunando en mi casa, cuando de pronto tocaron desesperadamente la puerta, corrí para ver quién era y me encontré con el señor Jorge llorando:
– ¿Padre, cómo puedo quitarme todo el estrés que tengo? Ya no aguanto más, mi papá está en el hospital, mi mamá ya casi no puede caminar, mi esposa está enojada porque cuido a mis papás y en el trabajo quieren despedirme, siento que me estoy volviendo loco no sé qué hacer.
– Me alegra que hayas venido, vamos a la capilla, alguien te está esperando… contempla un momento el rostro de la Virgen María, ve cuánta paz y tranquilidad tiene.
– Sí padre, lo sé y a mí me hace tanta falta, siento que ya no puedo.
– Hijo, ella es quien te puede dar la paz que tanto anhelas, porque ella tampoco tuvo una vida fácil, siempre hubo problemas, imagina lo difícil que fue decirle a José que estaba esperando al Hijo de Dios, piensa en lo que sintió que llamaran a su Hijo borracho, blasfemo, recuerda cuando la pobre tuvo que ir a buscarlo porque decían que se había vuelto loco… lo triste de saber que Jesús estaba siendo enjuiciado y después condenado a muerte, trata de verla siguiendo a su amado Hijo a cuestas con la cruz, sangrando y siendo humillado, intenta sentir su dolor al verlo crucificado y después muerto en sus brazos… ¿verdad que su vida no fue fácil?.
– Es cierto, padre Sergio, su vida no fue fácil.
– Y a pesar de todo ese dolor y sufrimiento nunca perdió la esperanza, jamás dejó de confiar, durante toda su vida su fe le recordó que los planes de Dios eran perfectos y que por más oscuro y difícil todo saldría bien… Y con la gracia de Dios sacó fuerza para mantenerse firme y con paz, y además nos ha acompañado por muchos años a todos sus hijos que acudimos en su auxilio como una buena madre…
En ese momento nos hincamos los dos ante la Virgen de Fátima, le entregué mi Rosario y le dije:
– Jorge: María, tu Madre, tuvo mucha confianza y por eso aun en medio de las peores tormentas siempre salió adelante, te invito a que no te preocupes tanto, mejor ocúpate y pregúntale cómo lo hizo. Toma el Santo Rosario entre tus manos y rézalo, en cada Avemaría pídele que te enseñe a mantenerte de pie y con esperanza ante cualquier dificultad, ora a la Virgen y luego ven a contarme cómo vas con ese estrés… verás que todo será diferente.”
Jorge se puso a llorar y me dijo: 
– Padre, le prometo a la Santísima Virgen delante de usted que rezaré el Rosario todos los días, le pediré que me sostenga y que me llene de esperanza para saber que todo saldrá bien con la ayuda de su Hijo Jesús.
… unos días más tarde me lo encontré en la Librería San Pablo: 
– Padre, cuánto le agradezco a Dios que lo pusiera en mi camino, ahora le rezo a la Virgencita todos los días y me siento tan bien… Ya no estoy solo, ahora la Virgen me ayuda. Aquel día venía buscando cómo desestresarme, y usted me dio algo mejor, me enseñó el poder de la oración a la Virgen María con el Santo Rosario.”
Qué contento quedé, una vez más mi Madrecita del Cielo sigue ayudándonos y acompañándonos a todos sus hijos. ¡Por favor nunca dejen de rezar el Santo Rosario!

El Rosario es la oración para nuestros tiempos

Rezo del Rosario / Foto: José Castro (ACI Prensa)

Recientemente, el Wall Street Journal publicó un artículo interesante acerca de una investigación del cerebro.
Los investigadores están descubriendo que las personas que usan una “mantra personal” —es decir, que repiten mentalmente una y otra vez una palabra o frase positiva que refuerza sus valores— tienden a ser más tranquilas, a sentirse más en control y a tener menos probabilidades de estresarse.
Este hábito de repetición, al parecer, crea nuevos caminos entre las neuronas que producen cambios en las áreas del cerebro que regulan nuestros sentimientos acerca de nosotros mismos.
Parece que el “pensamiento positivo” tiene un poder real.
No hace falta decir que no soy un investigador del cerebro. Pero me parece fascinante que los científicos estén confirmando algo que los cristianos han sabido desde el principio.
Pienso en la antigua práctica de repetir el nombre del Señor: Jesús. Desde hace mucho, los católicos orientales y los ortodoxos han usado la oración de Jesús: “Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, que soy un pecador”, recitando con frecuencia estas palabras mentalmente acoplándolas a los ritmos de su respiración.
Muchos cristianos prefieren simplemente invocar al Nombre divino, pronunciando suavemente la palabra “Jesús” o pensándola en silencio. Al repetir a menudo el santo nombre en nuestros corazones, oramos siempre y sin cesar, como Jesús y San Pablo nos enseñaron a hacer.
Pero no podemos confundir la invocación del nombre de Jesús con el uso de “mantras” como las que están siendo estudiadas por los científicos.
Una cosa es usar una palabra o una frase para darse uno valor; por ejemplo, los investigadores estudiaron a personas que usaron palabras como “respira” o “brilla” o “ama” o “esto pasará” o “nunca te des por vencido”. Pero el nombre de Jesús, como lo enseñan los apóstoles, es el nombre que está por encima de todo nombre y no hay otro nombre bajo el cielo por el cual podamos ser salvados.
Como lo dice el Catecismo de la Iglesia Católica: “El nombre de ‘Jesús’ lo contiene todo: Dios y el hombre y toda la economía de la creación y de la salvación. Orar diciendo ‘Jesús’ es invocarlo y llamarlo dentro de nosotros mismos. Su nombre es el único que contiene la presencia que significa”.
Lo que esto significa es que cuando decimos el Santo Nombre de Jesús, Él está con nosotros. No puede haber un nombre más poderoso que ése.
Y aunque a veces podemos dar por hecho esto, el nombre de Jesús es lo que está en el corazón del rosario: “Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús”.
Estuve pensando en eso durante la peregrinación que el Papa hizo a Fátima el fin de semana pasado, con el fin de celebrar el 100 aniversario de las apariciones de nuestra Santísima Madre, el 13 de mayo de 1917. En sus apariciones de Fátima, la Santísima Virgen se presentó como “Nuestra Señora del Rosario” y allí, ella dio instrucciones para que se construyera una capilla en ese sitio.
El Papa Francisco oró en esa capilla el pasado fin de semana. También canonizó a dos de los tres niños que recibieron las visiones de Nuestra Señora de Fátima.
A Santa Jacinta, una de los dos nuevos santos, se le preguntó en una ocasión cuál fue para ellos el mensaje más importante de nuestra Santísima Madre. Ella respondió: “Que debemos rezar el rosario todos los días”.
Esa no era una enseñanza nueva. Los santos e innumerables cristianos ordinarios han estado rezando el rosario diariamente durante siglos. Pero el rosario parece ser justo la oración que necesitamos para nuestros tiempos tan llenos de distracción y turbulencia.
En Fátima, María dijo que debíamos rezar el rosario todos los días por la paz, por la paz de nuestro mundo violento, pero también por la paz de nuestros corazones. Cuando rezamos el rosario, nos unimos a María y, con ella, volvemos los ojos a Jesús, recordando los misterios de su vida. Misterios en los que vemos cómo se va desplegando ante nuestros ojos la obra de nuestra salvación.
El rosario es una oración de quietud y de contemplación. Y necesitamos esto en nuestra cultura, que es tan inquieta y ruidosa, en esta cultura que siempre parece estar “en movimiento” y que parece entrometerse en cada uno de nuestros momentos de vigilia, sin dejarnos jamás estar solos con nuestros pensamientos.
El rosario nos pide que nos “desconectemos” y “permanezcamos quietos” para pasar tiempo con María, tan sólo pensando en Jesús. Aprendiendo a amarlo, como ella lo ama.
El corazón del Rosario es Jesús, hecho presente en su santo Nombre, mientras oramos, diciendo, “Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús”.
Conforme vamos meditando en la sucesión de misterios, es esos momentos alegres, luminosos, dolorosos y gloriosos de su vida, vamos entrando más profundamente en ésta. Los misterios de su vida se convierten en nuestros propios misterios.
“Cada vez que recitamos el rosario, en este lugar sagrado o en cualquier otro lugar, el Evangelio entra nuevamente en la vida de los individuos, de las familias, de los pueblos y del mundo entero”, dijo el Papa en Fátima.
Oren por mí esta semana; yo estaré orando por ustedes. Y renovemos nuestra devoción a María y al rosario, para tratar de rezar el rosario todos los días.
Y pidámosle a Nuestra Santa Madre, a Nuestra Señora de Fátima, que abra nuestros corazones y que nos lleve a Jesús, en cuyo nombre encontramos la esperanza y la redención.

domingo, 28 de mayo de 2017

“Rezad el Rosario todos los días…” La petición URGENTE de la Virgen en Fátima a la Humanidad



En estos días he recordado a mi abuelita en Costa Rica. La llamábamos “Mamita”. Era muy especial conmigo, como suelen ser las abuelitas con sus nietos. Me compraba deliciosos dulces, leche fresca embotellada y me llevaba a comer helados al Mercado de san José.
Todas las tardes, puntualmente, como a las tres se recostaba en su cama, sacaba un rosario y se quedaba rezando con una voz dulce y tenue:
“Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo…”
Interrumpía a ratos para poner orden:
“Mijito pórtese bien”. (Eso era conmigo)
Y seguía rezando el santo Rosario, con profunda devoción. Ahora que estoy por cumplir 60 años y lo pienso, me doy cuenta que sólo yo la interrumpía; y comprendo el mensaje maravilloso que me estaba transmitiendo con su ejemplo.
La Virgen en sus apariciones de Fátima lo pidió insistentemente y quiso remarcar la importancia del rosario:
“Penitencia, oración, reconciliación”.
El mundo y las almas, están está necesitados de nuestra oración. Mira a tu alrededor: Siria, Venezuela…
Hay un detalle importante, por lo cual debemos rezar el Rosario. Lee estas palabras de la Virgen:
“Rezad el Rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra”.
También solicitó:
“Cuando recéis el Rosario, decid después de cada misterio: ‘Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo, especialmente las más necesitadas’”.
Si lees cuidadosamente te percatas por qué del rezo diario del santo Rosario.
He tomado la costumbre de rezar el santo Rosario, donde me encuentre, sobre todo si estoy en la fila del banco, en un congestionamiento vehicular, esperando en una oficina pública, caminando en un parque con mi esposa Vida, o en mis visitas a Jesús en los sagrarios. 
Rezarlo me brinda momentos de Paz y serenidad.
Cuánto extraño esos momentos de la infancia, tan puros y sencillos y maravillosos con mi abuelita.
Sabes, me encanta piropear a la Virgen con jaculatorias. Es mi Madre, ¿cómo no hacerlo?
Deseo terminar este escrito con uno que me parece bellísimo, y es un gesto de amor de quien no ha sabido ser el mejor de sus hijos:
¡Oh Madre mía!, ¡Oh esperanza mía!

lunes, 22 de mayo de 2017

10 razones para rezar el Rosario


Una hermosa respuesta a la sed de paz, consuelo y belleza 

En su columna de Catholic Exchange, fray Ed Broom, un sacerdote Oblato de la Virgen María, da cuenta de diez razones para llevar a cabo una devoción o una acción cristiana. En esta ocasión, y tomando como referencia la insistencia de la Virgen de rezar el Rosario a los pastorcitos de Fátima, fray Ed nos comparte diez razones para rezar esta hermosa oración, en un mundo sediento de paz, de consuelo y de belleza.
1. ¡Nuestra Señora nos dijo que lo hiciéramos! Si una madre repite muchas veces a su hijo una orden es porque, en el fondo de su corazón, sabe muy bien que la orden que está dando es de gran importancia. A los videntes de Fátima se les apareció seis ocasiones, y las seis les pidió que rezaran el Rosario. Pero no nada más ellos, sino pidió que lo rezáramos todos por la salvación del mundo.
2. El Rosario es una oración bíblica. Muchos no católicos condenan la recitación del Santo Rosario. Sin embargo, pocos saben que el Rosario es una oración que, casi en su totalidad, tiene sus orígenes en los evangelios. Por ejemplo, la primera serie de Misterios, los Misterios Gozosos, provienen del Evangelio de Lucas, capítulos uno y dos. Así, meditando los misterios del Rosario, meditamos, también, sobre el amor de Dios.
3. Podemos aprender a conocer, amar e imitar a Cristo. San Ignacio de Loyola nos dice que existe un fruto cuando meditamos o contemplamos la vida de Cristo: el conocimiento y el amor a Él. Quien más ardientemente lo sigue, más cerca está de su Sagrado Corazón. De forma paralela, cuando nos habituamos a rezar el Rosario, nos acercamos a Jesús a través de las oraciones de intercesión de su primer discípulo: la Virgen María.
4. Es un resumen del Evangelio. Papas tan recientes como el beato Pablo VI o san Juan XXIII, han llamado al Rosario “un resumen del Evangelio”. Incluso antes que san Juan Pablo II introdujera los Misterios Luminosos. Así, tenemos la infancia de Jesús en los Gozosos, seguido de los Luminosos (que son un compendio de la vida pública del Señor); los Dolorosos hablan de la Pasión y Muerte y los Gloriosos de su Resurrección y de la Asunción de María.
5. El Rosario nos puede elevar a las alturas. Es una maravillosa oración que, si se reza bien y con perseverancia, nos puede conducir a las alturas de la santidad. La vocalización del Padre Nuestro y el Ave María la convierten en una meditación del misterio y de su aplicación en nuestra vida diaria. Es una oración contemplativa que nos hace penetrar los misterios de la vida de Jesús y de María. Y nos “asociamos” con ellos.
6. El Rosario puede llevar paz al mundo, al interior y al exterior.En un mundo como el nuestro necesitamos un programa de paz, expeliendo lo malo y entronizando lo bueno: a Jesús y a María como el rey y la reina del mundo, de nuestra provincia, Estado, ciudad, casa o familia. También de nuestra vida individual y de nuestro corazón. En Fátima la Virgen lo advirtió: rezar el Rosario es crear un mundo de paz.
7. Una oración para superar los vicios. El pecado nos puede convertir en esclavos. Jesús mismo dijo que el pecado era una esclavitud. Como lo demuestran muchas conversiones, el Rosario aleja de los vicios. Nuestra Señora nos pide pureza. Uno de los mensajes de Fátima es que muchos pierden la eternidad por la carne, por los pecados cometidos en contra de la pureza.
8. Oración por la unidad familiar. Una de las más dolorosas pérdidas de la actualidad es la ruptura de la familia, de la Iglesia doméstica. Si la familia va bien, la sociedad va bien, decía san Juan Pablo II. Él mismo pedía rezar el Rosario con dos intenciones: por la paz del mundo y por la unión de las familias. Y el padre Patrick Peyton lo expresó así: “La familia que reza junta permanece junta”.
9. El Rosario es una honda espiritual para derrotar al Diablo. La lucha, ahora, es como la de David contra Goliat. Con la diferencia de que hoy estamos rodeados de “goliats” por todos lados: relativismo moral, hedonismo, materialismo… Para ganar la batalla tenemos que poner como capitana a la Virgen María y llevar con orgullo su más potente arma: el Santo Rosario, así como David, confiando en Dios, triunfó contra Goliat… con una humilde honda.
10. Tesoros espirituales guardados en el cielo. Muchos santos lo han dicho: la Virgen María es “nuestra moneda” para hacernos millonarios en el cielo. Así las cosas, si quieres ser millonario en el cielo y salvar tu alma, a tus seres queridos y a muchas otras almas, comienza, ahora mismo a rezar, fervientemente, el Rosario. Jesús, por la intercesión de María te guardará un abundante tesoro en el cielo.

lunes, 15 de mayo de 2017

Fátima, el rosario y el infierno


Los niños tuvieron una visión horrible, pero también les fue mostrando el camino al cielo 

Cuando la Virgen se apareció a los tres pastorcitos en Fátima, en 1917, ella permitió que ellos tuvieran una visión del infierno que asustaría a cualquier niño (o adulto). Ellos vieron un “gran mar de fuego” y, dentro de él, muchas almas atormentadas.
Una imagen terrible, de la que habló Lucía: “Esa visión sólo duró un momento, gracias a nuestra buena Madre Celestial, que en la primera aparición prometió llevarnos al cielo. Sin ello, pienso que habríamos muerto de terror y miedo”.
El Catecismo de la Iglesia católica confirma la existencia del infierno, pero habla sobre un castigo más severo que el ser desterrado de la eternidad.
La enseñanza de la Iglesia afirma la existencia del infierno y su eternidad. Las almas de los que mueren en estado de pecado mortal descienden a los infiernos inmediatamente después de la muerte y allí sufren las penas del infierno, “el fuego eterno”. La pena principal del infierno consiste en la separación eterna de Dios en quien únicamente puede tener el hombre la vida y la felicidad para las que ha sido creado y a las que aspira. (1035)
La explicación que el Catecismo da es el motivo por el cual deberíamos tener miedo del infierno. Debemos temer la perspectiva de pasar la eternidad separados de Dios que nos ama tanto.
Aunque sea verdad que los niños hayan visto el infierno representado como un mar de fuego, la hermana Lucía observó cómo quienes estaban en el infierno sufrían de una inmensa “desesperación”. El infierno es un lugar de desolación absoluta, un lugar solitario – no la “fiesta de todos los pecadores”, como muchas personas imaginan.
Dante escribió sobre ese aspecto en su Infierno. En contraste con un “gran mar de fuego”, él lo describe como “heladas costras”.
se prendió de las vellosas costillas;
de pelo en pelo abajo descendió luego
entre el hirsuto pelo y las heladas costras (Canto XXXIV) .

En lugar de un lugar de fuego perpetuo, es visto como un lugar de oscuridad, frío y desesperación. La imagen de Dante del infierno destaca la realidad de la separación de Dios, algo terrible y extremadamente solitario. En su interpretación, el infierno es un lugar donde clamas, pero nadie oye tus gritos, un lugar donde deseas estar al lado de alguien, pero nunca te puedes mover.
La buena noticia es que la Virgen no quiso simplemente mostrar esa visión a los niños para asustarlos. Ella quería que ellos supieran el motivo por el que debemos esforzarnos en evitar el infierno y que debemos hacer todo lo que podamos para ir al cielo, trayendo con nosotros a aquellos que conocemos.
Ella también ofreció un camino que llevaría a las almas al abrazo celestial:
Ustedes vieron que el infierno es a donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlos, Dios desea establecer en el mundo la devoción a mi Corazón Inmaculado.
La Virgen enseñó a los niños a acercarse a su Corazón Inmaculado para impedir que sus almas se alejaran de Dios. Ella recomendó practicar las devociones del Primer Sábado, ofreciendo sacrificios personales y también rezando una oración adicional durante el tercio y el rosario:
Cuando ustedes recen el tercio, digan después de cada misterio: “Oh, Jesús mío, perdónanos y líbranos del fuego del infierno. Lleva todas las almas al Cielo y ayuda principalmente a aquellas que más lo necesitan”.
La oración resume nuestra vida cristiana, reconociendo nuestra necesidad de perdón, pero también dirigiendo nuestros esfuerzos en ayudar a aquellos que están a nuestro lado y alcancen el cielo. La Virgen de Fátima nos recuerda que debemos desear que todas las almas lleguen al cielo, incluso las de nuestros enemigos. Nunca debemos desear que alguien pase la eternidad lejos de Dios.
Al final, cuanto más nos acercamos al corazón de María, más cerca estaremos del corazón de Jesús. Como escribió san Luis de Montfort, la devoción a María “es la manera más segura, más fácil, más corta y más perfecta de acercarse a Jesús”.

domingo, 14 de mayo de 2017

7 poderosas citas de sor Lucía sobre Fátima


Todo el mundo conoce su historia, muy poca gente sus palabras...

La fase diocesana del proceso de canonización de sor Lucía, una de los tres videntes que fueron testigos y conversaron con Nuestra Señora del Rosario en Fátima, llegó a su término oficial el 13 de febrero. Este anuncio ha marcado un avance significativo en el proceso de canonización de sor Lucía, que empezó hace casi 10 años.
Después de la escritura del documento oficial de la Positio, la causa será remitida de nuevo a Roma, donde la Congregación vaticana para las Causas de los Santos revisará la documentación y determinará si sor Lucía vivió una vida de “virtud heroica”.
Se examina su vida como seguidora de Jesús, como cualquiera de nosotros, no su papel en las apariciones de Nuestra Señora. Si la decisión es favorable, sor Lucía será declarada entonces “Venerable”.
La fase inicial del proceso de canonización de sor Lucía necesitó nueve años para terminar porque sor Lucía tuvo una vida longeva, llegó a los 97 años. Según el periódico National Catholic Register, fueron necesarios 30 empleados a tiempo completo para examinar la vida de sor Lucía, trabajando en el examen todos sus escritos además de en la recopilación de testimonios de 60 testigos.
Sor Lucía vivió una vida plena, por lo general oculta del mundo en un convento carmelita en Portugal, pero nos dejó una riqueza de sabiduría de la que todos podemos aprender.
A continuación recogemos siete citas poderosas de la Sierva de Dios sor María Lucía de Jesús y del Corazón Inmaculado, que deseaba por encima de todo acercar las almas a Dios a través de las manos de la Santísima Virgen María. [Nota del autor: excepto donde se indica, las citas siguientes son extractos del libro de sor Lucía Llamadas del mensaje de Fátima].

Rosario
“Cuando los enamorados se encuentran, pasan horas seguidas repitiendo la misma cosa: “¡Te amo!” Lo que les falta a los que hallan la oración del Rosario monótona es Amor; y todo lo que no está hecho por amor no tiene valor”.
“La Santísima Virgen, en estos últimos tiempos en que estamos viviendo, ha dado una nueva eficacia al rezo del Santo Rosario. De tal manera que ahora no hay problema, por más difícil que sea, sea temporal o sobre todo espiritual, que se refiera a la vida personal de cada uno de nosotros, de nuestras familias (…) o a la vida de los pueblos y naciones (…) que no podamos resolver con el rezo del Santo Rosario”.
“Dado que todos tenemos necesidad de rezar, Dios nos pide diariamente una oración que está a nuestro alcance: la oración del Rosario, que tanto se puede hacer en común como en particular, tanto en la iglesia delante del Santísimo como en casa en familia o a solas, tanto por el camino yendo de viaje como en un tranquilo paseo por los campos. La madre de familia puede rezar mientras mece la cuna del hijo pequeño o trata del arreglo de la casa. Nuestro día tiene veinticuatro horas… ¡no será mucho reservarse un cuarto de hora para la vida espiritual, para nuestro trato íntimo y familiar con Dios!”.
Sacrificios diarios
“El soportar el sacrificio que nos corresponde en nuestro día a día se vuelve un martirio lento que nos purifica y eleva hacia lo sobrenatural, para el encuentro de nuestra alma con Dios, en esa atmósfera de la presencia de la Santísima Trinidad en nosotros. Se encuentra aquí ¡una riqueza espiritual incomparable!”.
Mensaje de Fátima
“El infierno es una realidad. Es un fuego sobrenatural y no físico, y no puede ser comparado al fuego que arde, de madera o de carbón. (…) Continúen predicando sobre el infierno porque Nuestro Señor mismo habló del infierno y está en las Sagradas Escrituras. Dios no condena a nadie al infierno. Dios dio a los hombres la libertad de escoger, y Dios respeta esa libertad humana” [Christus Magazine Interview].
“Os ruego que no miréis hacia esta comunicación como hacia una cosa venida de mí misma, sino que ella sea para vosotros el eco de la voz de Dios y que animados de buena voluntad nos esforcemos por seguir con fidelidad el camino que ella nos traza. Sí, porque fue por amor que Dios nos envió esta apremiante llamada de su misericordia, para ayudarnos en el camino hacia nuestra salvación”.

El fin de los tiempos
“La batalla final entre el Señor y el reino de Satanás será acerca del matrimonio y de la familia. No teman, porque cualquiera que actúe a favor de la santidad del matrimonio y de la familia siempre será combatido y enfrentado en todas las formas, porque éste es el punto decisivo. Sin embargo, Nuestra Señora ya ha aplastado su cabeza”.

jueves, 11 de mayo de 2017

Papa Francisco urge cumplir pedido de Virgen de Fátima y rezar Rosario por la Paz

El Papa junto a la Virgen de Fátima. Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa

Ante miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, el Pontífice invitó a rezar el Rosario durante el mes de mayo para pedir la paz.
Después de la oración del Regina Coeli, Francisco dijo: “Mañana dirigiremos la súplica a la Virgen del Rosario de Pompeya. En este mes de mayo rezamos el Rosario en particular por la paz, como ha pedido la Virgen en Fátima (Portugal) a donde iré en peregrinación dentro de pocos días, en ocasión del centenario de la primera aparición”.
El Papa Francisco visitará por primera vez Fátima el próximo viernes 12 de mayo con motivo del centenario de las apariciones de la Virgen a los tres pastorcitos. Además, el sábado 13 canonizará a dos de ellos, Jacinta y Francisco Marto.
La Virgen del Rosario de Pompeya es una de las advocaciones marianas más queridas de Italia. Su santuario se encuentra en Nápoles.
Por otro lado, el Papa recordó que “ayer, en Gerona, España, fueron proclamados Beatos: Antonio Arribas Hortigüela y seis compañeros, religiosos de la Congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón”. "Estos fieles y heroicos discípulos de Jesús –precisó el Pontífice– fueron asesinados por odio a la fe en un tiempo de persecución religiosa". “Que su martirio, aceptado por amor a Dios y por fidelidad a su vocación, suscite en la Iglesia el deseo de testimoniar con fuerza el Evangelio de la Caridad”, añadió.

jueves, 4 de mayo de 2017

¿Nervios? ¿Dificultades? Reza un misterio del Rosario


Las maravillas que ha hecho en mi vida esta oración a la Virgen 

Hoy me despertó el sol y me levanté contentísimo. Por alguna razón muy especial, lo único que quería era rezarle a la Virgen. Me arrodillé a los pies de mi cama y después de cada Ave María parecía que la Virgen me sonreía y decía: “Gracias hijito, nunca te dejaré”. ¡Que manera tan bonita de comenzar el día!
Toda la vida me ha acompañado el Santo Rosario y eso me da mucha alegría. Recuerdo como si fuera ayer cuando mamá nos levantaba a las cinco de la mañana para ir a rezar la novena a la Virgen en mi pueblo. También que durante el mes de mayo los niños rezábamos a los pies de María para regalarle flores y cuando de joven seminarista nos reuníamos todos en torno a María para pedirle por nuestra vocación y también que cuidara de nuestras familias…
Les quiero compartir un momento increíble: no sé cuántos años tenía pero era aún niño y en mi casa había un problema bien grande, a esa edad parecía que era imposible de solucionar, tenía mucho miedo y como pude fui por mis abuelitos para ver si ellos podían hacer algo.
Pero aun con la presencia de ellos sentía que me faltaba alguien así que busqué un Rosario y me puse a rezarle a la Virgen. Fue extraordinario: en cuanto comencé a orar la paz de Dios me inundó, sentía cómo mi Madre Santísima me consolaba: “Hijito, tranquilo, todo saldrá bien…”. Lo siento como si fuera ayer ¡María consolándome!
Al acordarme de estas experiencias, mis lágrimas brotan de emoción, y es que al ver las maravillas que el Santo Rosario ha hecho en mi vida no puedo más que decir a todos los que puedo que oren con él. Tanto lo recomiendo que hace poco un amigo me reclamó: “Pareces médico de pueblo, siempre das la misma receta”. 
Me decía esto porque cuando se acercan a mí con un problema les recomiendo que recen el Rosario a María: “Reza el
Rosario, rézale a María, verás cómo nuestra Madrecita del Cielo no te desampara”.

Gracias a este consejo he visto cómo tantas vidas han cambiado. Me recuerdo en especial de doña Cesarina, una señora de 70 años a quien sus hijos abandonaron porque ahora son maestros o licenciados y se avergüenzan de su mamá. Esta buena señora estaba siempre triste, hasta que un día le regalé un rosario y le enseñé a orar con él. Santo remedio. Ahora Cesarina es diferente, va a misa y se pone hasta mero adelante con su cara sonriente y cada que puede me dice: “Padrecito, gracias por enseñarme a rezar el Rosario, me ha hecho tanto bien”.
Permítele a María ser parte de tu vida, reza siempre el Rosario…
cuando te sientas nervioso reza un misterio,
cuando tengas dificultades reza un misterio,
cuando necesites compañía reza un misterio,
cuando necesites consuelo reza un misterio,
cuando necesites salud reza un misterio.
Repite cada Ave María con fe y verás que nuestra Madre Santísima te dirá: “Hijito, tranquilo, todo saldrá bien…”
Y como buen cura de pueblo te recuerdo: ¡Reza siempre el rosario!

Padre Sergio

domingo, 30 de abril de 2017

Lo que puedes descubrir rezando el rosario


Antes de empezar a rezarlo le digo: “María, muéstrame a tu Hijo”

El Rosario es una oración viva: es como sentarse a la mesa con María para hablar de su Hijo. Y entonces mientras más lo rezas más lo añoras, más tuyo se hace y más enternece tu alma.
Es como un instrumento que la Virgen nos regala para acercarnos a Cristo, sabiendo lo difícil que se nos hace poner las cosas del cielo cerca de nosotros y lo fundamental que es el no perder de vista su presencia en nuestras vidas.
El Rosario es a la vez, la mano de María enseñándonos a dibujar a Cristo en nuestro Corazón. Con esta oración en forma de meditación, aprendemos a contemplar la vida de Cristo, es decir, a mirar estas escenas con el corazón.
Y entonces en el medio de éste, surgen preguntas y revelaciones: porque Cristo, porque Dios, porque el Espíritu Santo, porque el sacrificio, porque el dolor… ¡de qué manera cada escena toca mi vida personalmente! La respuesta última y definitiva: el amor de un Padre por toda la humanidad, el amor, siempre el amor…
Antes de empezar a rezarlo, con el Rosario en las manos le digo: “María, muéstrame a tu Hijo”, entonces es ella misma como Madre que conoce a profundidad a su propio Hijo, quien me toma de las manos y despliega todo el Misterio de Cristo en mi corazón.
El Rosario no es una alabanza a María, ella no nos enseña sobre sí misma. En cada decena meditamos un misterio sobre la Vida de Cristo, durante estas 10 cuentas pensamos en un solo misterio.
Y pedimos, pedimos por todo lo que se nos ocurra, tenemos 50 cuentas para pedir por nuestras necesidades y por las necesidades del mundo entero, y ella ora, ora por todo lo que le pidamos, pide como una madre por su hijo, ¡por nuestras necesidades, dolores y angustias!
Recordamos entonces algunas de estas “escenas”: el anuncio del ángel a María, el nacimiento del Niño Jesús, el bautismo de Jesús en el Jordán, la Transfiguración, la Ultima Cena, la agonía en el huerto, la crucifixión, la resurrección, la venida del Espíritu Santo, etc. Tanta riqueza en un atado de perlas… descubrir a Cristo es recibir el amor del Padre.
Cuando reces el Rosario con devoción, piensa con detenimiento en que María está depositando a Cristo en tus manos.