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jueves, 19 de octubre de 2017

¿Qué son los mandamientos de la Iglesia y para qué sirven?

Estas “normas” no tienen el espíritu de ser opresivas, sino que están diseñadas para indicar cual es el "mínimo indispensable" de una vida de fe 

A menudo hay adolescentes (o incluso adultos) que preguntan, “Pero ¿qué es lo que tengo que hacer?”. La persona que hace este tipo de pregunta busca el mínimo absoluto que se requiere para cumplir con una tarea específica.
La Iglesia Católica también ha escuchado esa pregunta con el paso de los años y ha suministrado una respuesta en lo que se denominan los mandamientos de la Iglesia. El Catecismo de la Iglesia Católica explica: “Los mandamientos de la Iglesia se sitúan en la línea de una vida moral referida a la vida litúrgica y que se alimenta de ella. El carácter obligatorio de estas leyes positivas promulgadas por la autoridad eclesiástica tiene por fin garantizar a los fieles el mínimo indispensable en el espíritu de oración y en el esfuerzo moral, en el crecimiento del amor de Dios y del prójimo” (CIC 2041).
Estos preceptos son los requisitos básicos para crecer en la vida espiritual. Son lo suficiente para guiar a una persona más cerca de Dios y al objetivo último del paraíso. Aunque se nos anima a trabajar más del mínimo, a veces tenemos que empezar por algún sitio y este es exactamente el comienzo debido.
Si queremos plantearnos un reto y ser héroes en nuestra vida diaria, todo lo que tenemos que hacer es buscar inspiración en los santos, ya que ellos fueron expertos en superar con creces los requisitos mínimos.
De forma similar a los Diez Mandamientos, estas “normas” no tienen el espíritu de ser opresivas, sino que están diseñadas para ser indicadores a lo largo del camino, guiando a un alma en la buena dirección.
El primer mandamiento (“oír misa entera los domingos y demás fiestas de precepto y no realizar trabajos serviles”) exige a los fieles que santifiquen el día en el cual se conmemora la Resurrección del Señor.
El segundo mandamiento (“confesar los pecados mortales al menos una vez al año”) asegura la preparación a la Eucaristía mediante la recepción del sacramento de la Reconciliación, que continúa la obra de conversión y de perdón del Bautismo.
El tercer mandamiento (“recibir el sacramento de la Eucaristía al menos por Pascua”) garantiza un mínimo en la recepción del Cuerpo y la Sangre del Señor en conexión con el tiempo de Pascua, origen y centro de la liturgia cristiana.
El cuarto mandamiento (“abstenerse de comer carne y ayunar  en los días establecidos por la Iglesia”) asegura los tiempos de ascesis y de penitencia que nos preparan para las fiestas litúrgicas y para adquirir el dominio sobre nuestros instintos, y la libertad del corazón.
El quinto mandamiento (“ayudar a la Iglesia en sus necesidades”) enuncia que los fieles están obligados de ayudar, cada uno según su posibilidad, a las necesidades materiales de la Iglesia.

martes, 29 de agosto de 2017

Ocho cosas que quizás no sabías del Papa Pablo VI

Pablo VI crea cardenal a Karol Wojtyla, ahora San Juan Pablo II

Pablo VI, Giovanni Battista Montini, es conocido por ser el Pontífice que llevó a término el Concilio Vaticano II que había comenzado su predecesor Juan XXIII.
Sin embargo, muchos importantes hechos de su pontificado son poco conocidos. Eran tiempos en que los medios de comunicación no tenían el alcance que tienen hoy, con internet y las redes sociales.
Aquí te presentamos ocho cosas que probablemente no conocías del Beato Pablo VI:
1. El 27 de noviembre de 1970, en el Aeropuerto Internacional de Manila (Filipinas), Pablo VI recibió dos puñaladas por parte del pintor boliviano Benjamín Mendoza y Amor Flores, que sufría de problemas mentales y que disfrazado de sacerdote intentó asesinar al Pontífice con una daga.
2. Fue el primer Sumo Pontífice en usar un avión en sus viajes.
3. Fue el primer Pontífice en visitar los cinco continentes, y, antes que San Juan Pablo II, él ya había recibido el apodo de “Papa peregrino”. Realizó una visita pastoral al continente africano; y también visitó Colombia y Estados Unidos, en América; Portugal, en Europa; Australia, en Oceanía; Filipinas e India, en Asia.
4. Fue además el primer Papa en visitar Tierra Santa desde San Pedro. En Jerusalén, en 1964, se encontró con el Patriarca ortodoxo Atenágoras I, con quien celebraron el levantamiento de las mutuas excomuniones impuestas tras el Gran Cisma entre oriente y occidente, en 1054. El Papa Francisco visitó tierra Santa en el 2014 para celebrar los 50 años de este acontecimiento.
5. Fue el último Pontífice en tener una ceremonia de coronación y el primero en prescindir del uso de la tiara, durante las sesiones del Concilio Vaticano II. Eventualmente donó su tiara, un regalo de su antigua Arquidiócesis de Milán, a la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción en Washington (Estados Unidos), como señal de su aprecio a los católicos estadounidenses.
6. Ejerció el ministerio sacerdotal durante 58 años. Fue ordenado el 29 de mayo de 1920 y falleció el 6 de agosto de 1978.
7. Nino Lo Bello, veterano “vaticanista” estadounidense, aseguró que Pablo VI, un apasionado de la lectura, llevaba en su equipaje, durante sus viajes, hasta 75 libros para poder elegir cuáles leer.
8. Pablo VI creó cardenales a Karol Wojtyla, en 1967, y a Joseph Ratzinger, en 1977, quienes serían luego sus sucesores San Juan Pablo II y Benedicto XVI, respectivamente.
Pablo VI coloca anillo cardenalicio a Joseph Ratzinger, futuro Benedicto XVI

lunes, 28 de agosto de 2017

28 de agosto: San Agustín, doctor de la Iglesia y “patrón de los que buscan a Dios”

28 de agosto: San Agustín, doctor de la Iglesia y “patrón de los que buscan a Dios”

“Tarde te amé, oh Belleza siempre antigua, siempre nueva. Tarde te amé”, dijo San Agustín. Este gran Santo es uno de los 36  doctores de la Iglesia y es patrón de "los que buscan a Dios”; también fue autor de varios libros de teología y filosofía, siendo sus obras más famosas las “Confesiones” y "La ciudad de Dios".
San Agustín de Hipona nació el 13 de noviembre en el año 354 en la ciuad de Tagaste, ubicada al norte de Africa. Fue hijo de Patricio y de Santa Mónica, quen rezó durante varios años por la conversión de su esposo y de su hijo.
Durante su juventud, se entregó a una vida libertina y cometió varios pecados de impureza. Convivió con una mujer durante 14 años y ambos tuvieron un hijo llamado Adeodato, que murió siendo joven.
También perteneció durante nueve años a la secta de los Maniqueos hasta que conoció a San Ambrosio, cuyo testimonio le impresiona  y le motiva a acercarse a Dios.
Un día, cuando Agustín estaba en un jardín, sumido en una profunda crisis existencial, escuchó la voz de un niño que le decía : "Toma y lee ; toma y lee". El Santo abrió una biblia que tenía al lado y abrió una página al azar. Se encontró con el capítulo 13,13-14 de la carta de San Pablo a los romanos que decía :
"Nada de comilonas y borracheras; nada de lujurias y desenfrenos...revestíos más bien del Señor Jesucristo y no os preocupeís de la carne para satisfacer sus concupiscencias".
Esta lectura marcó su conversión y desde ese momento resolvió  permanecer casto y entregar su vida a Cristo.
En el año 387 es bautizado junto a su hijo. Su madre fallece ese mismo año. Regresó a África y quiso llevar un estilo de vida monástica. Sin embargo, Dios tenía otros planes para él.
Un día fue asistió a la Eucaristía en Hipona. El Obispo, Valerio, lo vió y se enteró de su conversión y santidad. Entonces le dijo que necesitaba con urgencia a un sacerdote que lo asistiera en su labor. A pesar de su resistencia y lágrimas, Agustín entendió el llamado del Señor. 
Es ordenado sacerdote y cinco años después fue ordenado Obispo, dirigió la diócesis de Hipona por 34 años. San Agustín utilizó sus dotes intelectuales y espirituales para atender a las necesidades de su rebaño.
Combatió las herejías del tiempo, debatió contra las corrientes contrarias a la fe, acudió a varios consejos de obispos en África y viajó constantemente para predicar el Evangelio. Su intenso trabajo pastoral le forjó un gran prestigio dentro de la Iglesia.
El 28 de agosto del 430 enfermó y falleció. Su cuerpo fue enterrado Hipona, pero luego trasladado a Pavia, Italia. 
Para Benedicto XVI, San Agustín ha sido un “buen compañero de viaje” en su vida y ministerio. En enero del 2008 se refirió a él como “hombre de pasión y de fe, de altísima inteligencia y de incansable solicitud pastoral… dejó una huella profundísima en la vida cultural de Occidente y de todo el mundo”.
En agosto del 2013, el Papa Francisco, durante la Misa de apertura del Capítulo General de la Orden de San Agustín, se refirió al santo como un hombre que “comete errores, toma también caminos equivocados, peca, es un pecador; pero no pierde la inquietud de la búsqueda espiritual. Y de este modo descubre que Dios le esperaba; más aún, que jamás había dejado de buscarle Él primero”.
San Juan Pablo II  difundió la vida y obra de este Doctor de la Iglesia. En 1986, con ocasión del XVI Centerario de la Conversión de San Agustín, redactó la Carta Apostólica “Augustinum Hipponensem”.
Conoce más de este gran Doctor de la Iglesia:

viernes, 18 de agosto de 2017

Hoy celebramos a Santa Elena que rescató la Santa Cruz de Cristo

Hoy celebramos a Santa Elena que rescató la Santa Cruz de Cristo

Su nombre significa “antorcha resplandeciente”. Esta gran Santa fue la madre del emperador que les concedió la libertad a los cristianos, después de tres siglos de persecución, y logró encontrar la Santa Cruz de Cristo en Jerusalén.
Elena nació en el año 270 en Bitinia (hacia el sur de Rusia, junto al Mar Negro). Era hija de un hotelero y en su juventud era muy hermosa.
Un día pasó por esas tierras un general muy famoso del ejército romano, llamado Constancio Cloro. Se enamoraron y se casaron. La pareja tuvo un hijo al que llamaron Constantino.
Años después el emperador de Roma, Maximiliano, ofreció a Constancio Cloro un cargo como su colaborador más cercano, pero con la condición de que repudiara a su esposa Elena y se casara con su hija. Dejándose llevar por su ambición al poder, Constancio repudió a Elena.
La Santa sufrió un humillante abandono durante 14 años. Sin embargo, en medio de la soledad conoció a Dios y se convirtió al cristianismo.
Cuando murió Constancio Cloro, Constantino fue proclamado emperador por el ejército.
Antes de la batalla de Saxa Rubra contra sus enemigos en el puente Milvio en Roma, Constantino tuvo un sueño donde Cristo le mostraba la Cruz y le decía: “Con este signo vencerás”. Al día siguiente, el emperador llevó la Cruz en el combate y venció.
Tras la victoria en el año 313, Constantino decretó la libre profesión de la religión católica y expandió el cristianismo por todo el imperio.
Constantino amaba inmensamente a su madre Elena y la nombró Augusta o emperatriz. Mandó hacer monedas su figura de ella, y le dio plenos poderes para que empleara el dinero del gobierno en las obras de caridad que ella quisiera.
Elena se fue a Jerusalén para buscar la Santa Cruz, llevándose un grupo de obreros que realizaron excavaciones en el monte Calvario y la encontraron.
En el año 326, la Santa mandó a traer la Escalera Santa del palacio de Poncio Pilato en Jerusalén. Según la tradición, Cristo subió por ella en el Viernes Santo al palacio para ser juzgado y derramó sobre ella gotas de sangre. Está ubicada frente a la Basílica de San Juan de Letrán en Roma. En 1723 fue forrada con madera de nogal para preservarla de los desgastes ya que miles de peregrinos suben continuamente por ella de rodillas.
San Ambrosio narra que a pesar de ser la madre del emperador, Santa Elena se vestía con sencillez, se mezclaba con los pobres y utilizaba el dinero que su hijo le daba para repartir limosnas. También era muy piadosa y pasaba muchas horas rezando en el templo.
En Tierra Santa hizo construir tres templos: uno en el Calvario, otro en el monte de los Olivos y el tercero en Belén.
Más información:

miércoles, 26 de julio de 2017

26 de julio: Iglesia Católica celebra a San Joaquín y Santa Ana, patronos de los abuelos

26 de julio: Iglesia Católica celebra a San Joaquín y Santa Ana, patronos de los abuelos

Cada 26 de julio se celebra en la Iglesia Católica la fiesta de los padres de la Santísima Virgen María y abuelos de Jesús, San Joaquín y Santa Ana.
Ambos santos, llamados patronos de los abuelos, fueron personas de profunda fe y confianza en Dios; y los encargados de educar en el camino de la fe a su hija María, alimentando en ella el amor hacia el Creador y preparándola para su misión.
Benedicto XVI, un día como hoy en 2009, resaltó -a través de las figuras de San Joaquín y Santa Ana-, la importancia del rol educativo de los abuelos, que en la familia “son depositarios y con frecuencia testimonio de los valores fundamentales de la vida”.
En el 2013, cuando el Papa Francisco se encontraba en Río de Janeiro (Brasil) por la Jornada Mundial de la Juventud Río 2013, y coincidiendo su estadía con esta fecha, destacó que “los santos Joaquín y Ana forman parte de esa larga cadena que ha transmitido la fe y el amor de Dios, en el calor de la familia, hasta María que acogió en su seno al Hijo de Dios y lo dio al mundo, nos los ha dado a nosotros. ¡Qué precioso es el valor de la familia, como lugar privilegiado para transmitir la fe!”.
Para leer un poco más de San Joaquín y Santa Ana ingrese a los siguientes enlaces: 

lunes, 3 de julio de 2017

3 julio: Santo Tomás Apóstol, patrono de jueces, arquitectos y teólogos

Cada 3 julio la IglesiaCatólica celebra la fiesta de Santo Tomás Apóstol, el pescador de Galilea que hizo la confesión de fe: “Señor Mío y Dios Mío”, luego que Jesús, a los ocho días de haber resucitado, se apareció nuevamente ante sus discípulos y lo invita a meter su mano en la llaga de su costado.
El Evangelio de San Juan narra la incredulidad de Santo Tomás ante las palabras de los discípulos que decían: "Hemos visto al Señor", a lo que contestó: "si no veo en sus manos los agujeros de los clavos, y si no meto mis dedos en los agujeros sus clavos, y no meto mi mano en la herida de su costado, no creeré". Es por eso que frente a la invitación del Señor de acercarse, el Santo cae postrado ante él.

“Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído”, dijo el Señor luego que Tomás reconoce que es Dios.
También por este Apóstol Jesús revela “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí”, luego que este le preguntara: “Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?”
Santo Tomás predicó en Persia y otros lugares cercanos, así como en Etiopía e India donde la tradición cuenta que sufrió el martirio.
Al Santo se le atribuye el cinto de la Santísima Virgen María, con el que es a veces representado ya que una leyenda relata que él no creía en la Asunción, e hizo abrir la tumba de la Virgen encontrándola llena de flores.
La Tradición señala que la Madre de Dios, desde el cielo, desató su cinturón y lo dejó caer en las manos del Apóstol.
Santo Tomás es patrono de los arquitectos, constructores, jueces, teólogos y de las ciudades de Prato, Parma y Urbino en Italia.
El Papa Francisco, en la fiesta del Santo en 2013, recordó a los fieles que “el Señor sabe por qué hace las cosas. A cada uno de nosotros le da el tiempo que él piensa que es mejor para nosotros. A Tomás le ha concedido una semana. Jesús se presenta con sus llagas: todo su cuerpo estaba limpio, hermoso, lleno de luz, pero las llagas estaban y están todavía, y cuando el Señor vendrá, al final del mundo, nos enseñará sus llagas".
"Tomás, para creer, quería meter sus dedos en las llagas: era un testarudo. Pero el Señor quiso precisamente un testarudo para hacernos comprender algo más grande. Tomás vio al Señor, que le invitó a meter el dedo en la herida de los clavos, a poner su mano en el costado y no dijo: es verdad: el Señor ha resucitado. ¡No! Fue más allá. Dijo: ¡Dios! Es el primer discípulo que confiesa la la divinidad de Cristo después de la resurrección. Y que adora".
Para conocer más de este apóstol ingrese a los siguiente enlaces:

lunes, 19 de junio de 2017

El Papa Francisco alienta a rezar el Rosario, "potente instrumento" de oración

Rosario / Imagen referencial. Foto: Pixabay / Dominio público.

En un mensaje de video dirigido al Obispo de Gozo, Malta, Mons. Mario Grech, con motivo de la inauguración de un mosaico en el cementerio del Santuario de la Virgen de Ta’ Pinu, que representa el Santo Rosario, el Papa Francisco anima a rezar esta “oración potente”, que es al mismo tiempo “simple y accesible a todos”.
En el video, el Santo Padre reconoce que “también yo, con frecuencia, rezo el Rosario delante de un mosaico”. El Pontífice señala que se trata de un “pequeño mosaico de la Virgen con el Niño donde parece que es María la que figura en el centro, cuando en realidad, ella, usando sus manos, hace una especie de escalera mediante la cual Jesús puede descender en medio de nosotros”.
Francisco se vale de esta imagen para explicar que “el centro siempre es Jesús, que desciende para caminar con nosotros los hombres, con el fin de que podamos subir al Cielo con Él”.
En este sentido, destaca que el Santo Rosario es “una oración contemplativa simple, accesible a todos, grandes y pequeños”.
Además, explica que “en la oración del Rosario nos dirigimos a la Virgen María para que nos lleve siempre más cerca de su Hijo Jesús, para conocerlo y amarlo cada vez más.
“Mientras repetimos ‘Ave María’ –continúa–, meditamos los misterios gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos de la vida de Cristo, pero también de nuestra vida, porque nosotros caminamos con el Señor”.
“Esta sencilla oración, de hecho, nos ayuda a contemplar todo aquello que Dios, en su amor, ha hecho por nosotros y por nuestra salvación, y nos hace comprender que nuestra vida y unidad es la de Cristo”, asegura.
Rezando el Rosario, “le entregamos todo a Dios: nuestras fatigas, nuestros dolores, nuestros miedos, pero también nuestras alegrías, nuestros dones, nuestras personas queridas, todo a Dios. Rezando permitimos a Dios entrar en nuestro tiempo para que acoja y transfigure todo lo que vivimos”.
El Papa Francisco finaliza el mensaje de video insistiendo en la invitación a rezar con frecuencia el Rosario: “Serviros con frecuencia de este potente instrumento que es la oración del Santo Rosario, para que lleve la paz en el corazón, en la familia, en la Iglesia y en el mundo”, concluye.

domingo, 4 de junio de 2017

¿Ir a Misa mejora la salud?

Foto referencial. Crédito: Pixabay

Así es. Según un estudio publicado en la edición online de la revista Jama Internal Medicine asistir a oficios religiosos reduce el riesgo de muerte.
Según informa el diario español ABC, un grupo de investigadores de la Harvard Chan School of Public Health utilizaron los datos estadísticos de 74.534 mujeres que participaron entre 1992 y 2012 en un informe sobre la salud de las enfermeras.
Ellas contestaron cada dos años a cuestionarios sobre su dieta, estilo de vida y estado de salud y cada cuatro años sobre su asistencia a los servicios religiosos.
De todas las mujeres analizadas, 14.158 declararon que van a Misa más de una vez a la semana, 30.401 acudían al menos una vez a la semana y 17.872 no iban nunca.
Las mujeres que asistían regularmente a las celebraciones religiosas –la mayoría eran católicas o protestantes– sufrían menos síntomas de depresión y menos ataques de ansiedad.
Además, entre las enfermeras que asistían a Misa más de una vez a la semana tenían un 33 por ciento menos riesgo de morir comparado con el resto de las mujeres que no asistían nunca a oficios religiosos.
Un dato interesante también se refiere a las mujeres que asisten a la iglesia una vez por semana. Ellas tenían un 27 por ciento menos de riesgo de morir por enfermedad cardiovascular y un 21 por ciento menos de sufrir cáncer respecto a las demás.
Uno de los autores del estudio y profesor de epidemiología, Tyler J. VanderWeele, precisó que “los beneficios de asistir a los servicios religiosos parecen estar relacionados con un mayor apoyo social, menos consumo de tabaco y un menor riesgo de sufrir depresión, ya que estas personas tienen una perspectiva más optimista y esperanza de la vida”
Los autores precisan que la muestra de personas encuestadas incluía a mujeres de raza blanca, de nivel socioeconómico similar y todas enfermeras de profesión.

domingo, 28 de mayo de 2017

12 reglas de oro para portarse bien durante la Misa

Para poder aprovechar al máximo los grandes frutos espirituales que se recibe en la Misa se debe participar en ella con reverencia.
Aquí 12 reglas de oro o consejos prácticos que servirán para aprovechar la Misa al máximo y participar, activa y reverentemente, en la Eucaristía.
1. No usar el celular: No lo necesitas para hablar con Dios
Los teléfonos celulares nunca deben utilizarse en Misa para hacer llamadas o enviar mensajes de texto. Es posible contestar una llamada de emergencia, pero fuera del templo. Por otro lado, sí es posible usar el teléfono para lecturas espirituales u oraciones, aunque se debe ser discreto.
2. Ayunar antes de la celebración eucarística 
Consiste en abstenerse de tomar cualquier alimento o bebida, al menos desde una hora antes de la Sagrada Comunión, a excepción del agua y de las medicinas.
Los enfermos pueden comulgar aunque hayan tomado algo en la hora inmediatamente anterior. El propósito es ayudar a la preparación para recibir a Jesús en la Eucaristía.
3. No comer ni beber en la iglesia
Las excepciones serían: alguna bebida para niños pequeños o leche para los bebés, agua para el sacerdote o para los miembros del coro (con discreción) y para los enfermos.
Llevar un bocadillo a la iglesia no es apropiado, porque el templo es un lugar de oración y reflexión.
4. No mascar chicle
Al hacer esto se rompe con el ayuno, ocurre una distracción, se es descortés en un entorno formal, y no ayuda en la oración.
5. No usar sombrero
Es descortés usar un sombrero dentro de una iglesia. Si bien esta es una norma cultural, debe cumplirse. Así como nos sacamos el sombrero cuando se hace un juramento, igual debe hacer en la iglesia como un signo de respeto.
6. Santiguarse con agua bendita al entrar y salir del templo
Este es un recordatorio del Bautismo, sacramento por el que renacemos a la vida divina y somos hechos hijos de Dios y miembros de la Iglesia. Es necesario estar plenamente consciente de lo que sucede al santiguarse, y debe hacerse diciendo alguna oración.
7. Vestir con modestia
A los católicos se les invita a asistir vestidos adecuadamente ya que, si es algo que se suele hacer comúnmente para una fiesta o algún otro tipo de compromiso, no hay razón para no hacer lo mismo al asistir a Misa.
8. Llegar algunos minutos antes del inicio de la Misa
Si por alguna razón no se puede llegar a tiempo, es recomendable sentarse en la parte de atrás para no molestar a las demás personas. Llegar a la Misa temprano permite orar y prepararse mejor para recibir a Cristo.
9. Arrodillarse hacia el Sagrario al entrar y salir del templo
Al permitir que nuestra rodilla toque el piso, se reconoce que Cristo es Dios. Si alguien es físicamente incapaz de hacer la genuflexión, entonces un gesto de reverencia es suficiente. Durante la Misa, si se pasa delante del altar o del tabernáculo, se debe inclinar la cabeza con reverencia.
10. Permanecer en silencio durante la celebración
Al ingresar al templo se debe guardar silencio. Si se tiene que hablar, hágalo de forma silenciosa y breve. Recuerde que mantener una conversación puede molestar a alguien que está orando.
Si tiene un niño o un bebé, puede sentarse cerca de alguna salida ante cualquier contratiempo.
Recuerde que no hay razón para sentir vergüenza por tener que calmar o controlar a su hijo, dentro o fuera de la iglesia. Enséñeles a comportarse, especialmente con su propio ejemplo.
11. Inclinarse al recibir la comunión
Si es Dios, entonces se puede mostrar respeto inclinando cabeza como reverencia. Si lo desea puede hacer una genuflexión. Esta es una práctica antigua que ha continuado hasta el día de hoy.
12. Espere a que la Misa termine 
Debemos permanecer en la Misa hasta la bendición final. Recuerde que uno de los mandamientos de la Iglesia es oír Misa entera los domingos y fiestas de guardar.
Es una buena costumbre, aunque no requerida, ofrecer una oración de acción de gracias después de la celebración.
Finalmente, la salida debe ser en silencio a fin de no molestar a otras personas que deseen permanecer en el templo rezando.

lunes, 1 de mayo de 2017

¿Por qué mayo es el Mes de María?

Virgen María / Pixabay (Dominio Público)

Durante siglos la Iglesia Católica ha dedicado todo el mes de mayo para honrar a la Virgen María, la Madre de Dios. Aquí te explicamos por qué.
La costumbre nació en la antigua Grecia. El mes mayo era dedicado a Artemisa, la diosa de la fecundidad. Algo similar sucedía en la antigua Roma pues mayo era dedicado a Flora, la diosa de la vegetación. En aquella época celebraban los ludi florals o los juegos florales a finales de abril y pedían su intercesión.

En la época medieval abundaron costumbres similares, todo centrado en la llegada del buen tiempo y el alejamiento del invierno. El 1 de mayo era considerado como el apogeo de la primavera.
Durante este período, antes del siglo XII (doce), entró en vigor la tradición de Tricesimum o "La devoción de treinta días a María". Estas celebraciones se llevaban a cabo del 15 de agosto al 14 de septiembre y todavía puede observarse en algunas áreas.
La idea de un mes dedicado específicamente a María se remonta a los tiempos barrocos - siglo XVII (diecisiete)-. A pesar de que no siempre se llevó a cabo en mayo, el mes de María incluía treinta ejercicios espirituales diarios en honor a la Madre de Dios.
Fue en esta época que el mes de mayo y de María se combinaron, haciendo que esta celebración cuente con devociones especiales organizadas cada día durante todo el mes. Esta costumbre se extendió sobre todo durante el siglo XIX (diecinueve) y se practica hasta hoy.
Las formas en que María es honrada en mayo son tan variadas como las personas que la honran.
Es común que las parroquias tengan en mayo un rezo diario del Rosario y muchas erijan un altar especial con una estatua o imagen de María. Además, se trata de una larga tradición el coronar su estatua, una costumbre conocida como Coronación de Mayo.
A menudo, la corona está hecha de hermosas flores que representan la belleza y la virtud de María, y también es un recordatorio a los fieles para esforzarse en imitar sus virtudes. Esta coronación es en algunas áreas una gran celebración, y por lo general, se lleva a cabo fuera de la Misa.
Sin embargo, los altares y coronaciones en este mes no son solo cosas "de la parroquia". Podemos y debemos hacer lo mismo en nuestros hogares para participar más plenamente en la vida de la Iglesia.
Debemos darle un lugar especial a María no porque sea una tradición de larga data en la Iglesia o por las gracias especiales que se pueden obtener, sino porque María es nuestra Madre, la madre de todo el mundo y porque se preocupa por todos nosotros, intercediendo incluso en los asuntos más pequeños.
Por eso se merece todo un mes en su honor.
Traducido y adaptado por Diego López Marina. Publicado originalmente en National Catholic Register.

domingo, 26 de marzo de 2017

Hoy es el Cuarto domingo de Cuaresma

Hoy es el Cuarto domingo de Cuaresma

Este 26 de marzo la Iglesia celebra el cuarto domingo de Cuaresma. El Evangelio del día corresponde a la lectura de Juan 9:1-41, pasaje en el que Jesús narra la historia del ciego de nacimiento.
A continuación puede leer el Evangelio y la homilía del Obispo de Santa María de los Ángeles (Chile), Mons. Felipe Bacarreza Rodríguez:
Evangelio del día Juan 9:1-41
1 Vio, al pasar, a un hombre ciego de nacimiento.
2 Y le preguntaron sus discípulos: «Rabbí, ¿quién pecó, él o sus padres, para que haya nacido ciego?»
3 Respondió Jesús: «Ni él pecó ni sus padres; es para que se manifiesten en él las obras de Dios.
4 Tenemos que trabajar en las obras del que me ha enviado mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar.
5 Mientras estoy en el mundo, soy luz del mundo.»
6 Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, y untó con el barro los ojos del ciego
7 y le dijo: «Vete, lávate en la piscina de Siloé» (que quiere decir Enviado). El fue, se lavó y volvió ya viendo.
8 Los vecinos y los que solían verle antes, pues era mendigo, decían: «¿No es éste el que se sentaba para mendigar?»
9 Unos decían: «Es él». «No, decían otros, sino que es uno que se le parece.» Pero él decía: «Soy yo.»
10 Le dijeron entonces: «¿Cómo, pues, se te han abierto los ojos?»
11 El respondió: «Ese hombre que se llama Jesús, hizo barro, me untó los ojos y me dijo: "Vete a Siloé y lávate." Yo fui, me lavé y vi.»
12 Ellos le dijeron: «¿Dónde está ése?» El respondió: «No lo sé.»
13 Lo llevan donde los fariseos al que antes era ciego.
14 Pero era sábado el día en que Jesús hizo barro y le abrió los ojos.
15 Los fariseos a su vez le preguntaron cómo había recobrado la vista. El les dijo: «Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo.»
16 Algunos fariseos decían: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.» Otros decían: «Pero, ¿cómo puede un pecador realizar semejantes señales?» Y había disensión entre ellos.
17 Entonces le dicen otra vez al ciego: «¿Y tú qué dices de él, ya que te ha abierto los ojos?» El respondió: «Que es un profeta.»
18 No creyeron los judíos que aquel hombre hubiera sido ciego, hasta que llamaron a los padres del que había recobrado la vista
19 y les preguntaron: «¿Es éste vuestro hijo, el que decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?»
20 Sus padres respondieron: «Nosotros sabemos que este es nuestro hijo y que nació ciego.
21 Pero, cómo ve ahora, no lo sabemos; ni quién le ha abierto los ojos, eso nosotros no lo sabemos. Preguntadle; edad tiene; puede hablar de sí mismo.»
22 Sus padres decían esto por miedo por los judíos, pues los judíos se habían puesto ya de acuerdo en que, si alguno le reconocía como Cristo, quedara excluido de la sinagoga.
23 Por eso dijeron sus padres: «Edad tiene; preguntádselo a él.»
24 Le llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron: «Da gloria a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador.»
25 Les respondió: «Si es un pecador, no lo sé. Sólo sé una cosa: que era ciego y ahora veo.»
26 Le dijeron entonces: «¿Qué hizo contigo? ¿Cómo te abrió los ojos?»
27 El replicó: «Os lo he dicho ya, y no me habéis escuchado. ¿Por qué queréis oírlo otra vez? ¿Es qué queréis también vosotros haceros discípulos suyos?»
28 Ellos le llenaron de injurias y le dijeron: «Tú eres discípulo de ese hombre; nosotros somos discípulos de Moisés.
29 Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios; pero ése no sabemos de dónde es.»
30 El hombre les respondió: «Eso es lo extraño: que vosotros no sepáis de dónde es y que me haya abierto a mí los ojos.
31 Sabemos que Dios no escucha a los pecadores; mas, si uno es religioso y cumple su voluntad, a ése le escucha.
32 Jamás se ha oído decir que alguien haya abierto los ojos de un ciego de nacimiento.
33 Si éste no viniera de Dios, no podría hacer nada.»
34 Ellos le respondieron: «Has nacido todo entero en pecado ¿y nos da lecciones a nosotros?» Y le echaron fuera.
35 Jesús se enteró de que le habían echado fuera y, encontrándose con él, le dijo: «¿Tú crees en el Hijo del hombre?»
36 El respondió: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?»
37 Jesús le dijo: «Le has visto; el que está hablando contigo, ése es.»
38 El entonces dijo: «Creo, Señor.» Y se postró ante él.
39 Y dijo Jesús: «Para un juicio he venido a este mundo: para que los que no ven, vean; y los que ven, se vuelvan ciegos.»
40 Algunos fariseos que estaban con él oyeron esto y le dijeron: «Es que también nosotros somos ciegos?»
41 Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; pero, como decís: "Vemos" vuestro pecado permanece.»

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martes, 7 de febrero de 2017

Enemigos en la sombra contra el papa Francisco Detrás de carteles insultantes, la protesta huele a grupos conservadores de derecha


Enemigos en la sombra contra el papa Francisco





Una foto con cara de vinagre caricaturiza el perfil del Pontífice que ha hecho de la Alegría del Evangelio su programa pastoral. Roma amaneció el sábado 4 de febrero empapelada, en varios puntos, de carteles ofensivos contra el papa Francisco alusivos a su falta de misericordia a razón de sus decisiones en situaciones como la Orden de Malta, los cardenales díscolos y la transparencia solicitada a los Franciscanos de la Inmaculada.
Los posters fueron retirados por la Policía de la capital italiana. Sin embargo, ha quedado descubierto el nervio de la derecha conservadora más ponzoñosa que vive a la espera del próximo cónclave.
La lengua popular romana, “N’do sta la tua misericordia? (¿Dónde está tu misericordia?)”, fue utilizada para camuflar de voz popular lo que en cambio es una reivindicación sectaria y organizada por poderes ocultos y bien enterados del acontecer eclesial. Acusaciones cobardes y anónimas señalando el autoritarismo –según ellos- del Papa.
Voces desde el Vaticano han restado importancia al asunto, tachándolo simplemente de un gesto de mal gusto. El papa Francisco está informado de los carteles y reaccionó con “serenidad” y quitando hierro. Muy a su estilo. “No me quita el sueño” y “los obstáculos son un impulso para seguir adelante” ha manifestado en otras ocasiones cuando se le ha preguntado sobre las resistencias a su pontificado.
En los pasquines se veía la imagen de Bergoglio –probablemente de una audiencia pública en la plaza de San Pedro del invierno de 2015, pues llevaba abrigo–, con rostro apesadumbrado, al limite del molesto. Y la estocada con debajo un texto irreverente aludiendo a la mano dura del Papa: “Francisco (A France’ – en romano), haz comisariato Congregaciones, suspendido a sacerdotes, decapitado la Orden de Malta y los Franciscanos de la Inmaculada, ignorado a cardenales…”. “¿Pero dónde está su misericordia?”.
¿Qué hay detrás?
La primera referencia explícita es a la reciente intervención del Papa por un cambio de gestión de los mandos de la Orden Soberana de Maltatras una investigación interna –los resultados no son públicos– realizada por una comisión con el aval de la Santa Sede.
Entre diciembre y enero, el Papa intervino para solicitar al Gran Maestro su renuncia y poner de nuevo al mando al Gran Canciller, el mismo que el Maestro había obligado a dimitir por presión del cardenal Raymond L. Burke, actual patrón de la Orden de Malta.
Y sin mencionar al cardenal Burke, el Papa anunció el sábado el nombramiento de Angelo Becciu, el sustituto (numero dos) de la Secretaria de Estado Vaticano, como “delegado especial” del Papa ante el Orden de Malta para el Capítulo extraordinario que por estatuto debería resolverse no más allá de los próximos tres meses.
Por otro lado, la segunda cita directa está relacionada con los Franciscanos de la Inmaculada, congregación religiosa tradicionalista, con disputas internas por poder y dinero que no tienen nada que ver con los franciscanos de Asís. Apenas elegido Sucesor de Pedro investigó la congregación tras una investigación abierta por Benedicto XVI.
Sucesivamente, la arremetida contra el Papa habla de “ignorar a cardenales”. Es decir, se refiere a la falta de respuesta pública de las “Dudas” (Dubia) sobre la exhortación apostólica Amoris Laetitia de los cuatro cardenales (Meisner, Caffara, Brandmuller y Burke)”.
Esos cardenales amenazaron al Papa con enmendarle en público si él no lo hacía, pues se declararon preocupados por la apertura a los divorciados vueltos a casar después de los sínodos sobre la familia, en especial por la atención dada al capitulo 6.
Al respecto, en una entrevista reciente a una revista de apologética (02.02.2017), IL TIMONE, el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal Gerhard Müller, sostuvo firmemente que la exhortación apostólica Amoris laetitia no contradice la enseñanza católica sobre el matrimonio “como una unión indisoluble entre un hombre y una mujer”. Por ende, instó a leer el documento en su conjunto para evitar confusiones.
Esta semana, el cardenal Raymond Burke ha sido noticia por la entrevista de una hora y media que, según la prensa italiana, mantuvo el viernes con el líder de la Liga Norte, Matteo Salvini. Las indiscreciones periodísticas ponen este encuentro en una línea distante del pontificado y del conocimiento de la Secretaría de Estado de la Santa Sede. Un cardenal que se encuentra con un político que reniega y ataca al Papa por proteger a los refugiados, que abandera políticas xenófobas y manifiesta devoción política a Marine Le Pen y Donald Trump.
Al valorar cada frase de los pasquines, es evidente la propaganda recalcitrante de círculos católicos ultraconservadores contraria al Pontífice como si se tratara de una contienda electoral.
Es posible que sea un grupo que se encuentre incomodo y que no ose atacar a Francisco en público porque teme lo que dirá el ‘pueblo’, la mayoría que lo apoya. Por ejemplo, Bergoglio en Estados Unidos tiene una popularidad del 80% y se acerca si no es igual a la del mejor momento de Juan Pablo II.
Tanta es la popularidad del Papa que un hecho impensable ocurrió este domingo. En la fiesta del deporte más espectacular y seguida en Estados Unidos, la Superbowl 2017 y con Donal Trump bajo la platea, Francisco envió un vídeomensaje en el que animó a millones de personas a “construir una cultura del encuentro y un mundo de paz, de amistad y de solidaridad”.
Así, el Papa Francisco no está dejando otro camino a sus adversarios que complotar en la oscuridad. Es un papa popular porque se dirige al pueblo de Dios y usa todos los medios a disposición y esto fastidia y acobarda a sus adversarios a salir en público.
“Bienaventurados cuando se diga todo mal contra ustedes… así hicieron con los profetas” (Jesús) Infame y cobarde presencia de carteles en Roma”, escribió en esas horas en su cuenta en Twitter Marcelo Figueroa, editor y columnista de L’Osservatore Romano en su versión para la Argentina.

martes, 24 de enero de 2017

Hoy es la fiesta de San Francisco de Sales, patrono de la prensa católica

VIDEO: Hoy es la fiesta de San Francisco de Sales, patrono de la prensa católica

“El amor es la perfección del espíritu y la caridad es la perfección del amor”, decía San Francisco de Sales. Conocido como el santo de la amabilidad, luchó varios años de su vida para dominar su ira y logró la conversión de muchos. La fiesta de este Doctor de la Iglesia y patrono de la prensa católica es cada 24 de enero.
San Francisco de Sales nació en el castillo de Sales, en Saboya, en 1567. De niño era muy inquieto y juguetón. Tanto así que su madre y su nodriza tenían que estar constantemente viendo qué era lo que hacía.
Su lucha contra la ira fue constante. Cierto día un calvinista visitó el castillo, el pequeño Francisco se enteró, tomó un palo y se fue a corretear a las gallinas gritando: “Fuera los herejes, no queremos herejes”.
Su padre le puso como profesor al P. Deage, un sacerdote muy exigente. Este preceptor le haría pasar ratos amargos, pero le ayudaría mucho en su formación.
A los 10 años hace su primera comunión y confirmación y desde ese día se propuso frecuentar la visita al Santísimo. Más adelante consiguió que su padre lo enviase al Colegio de Clermont, dirigido por los jesuitas y conocido por la piedad y el amor a la ciencia.
Acompañado por el P. Deage, Francisco se confesaba y comulgaba cada semana, era entregado en el estudio y dedicaba un par de horas diarias a ejercicios de equitación, esgrima y baile. Todo esto le permitió ser el invitado preferido en la reuniones de gente de la alta sociedad porque era sencillo y “la cultura personificada”.
No obstante, muchas veces la sangre se le subía a la cara por las burlas y humillaciones. Pero se lograba contener de tal manera que muchos ni se imaginaban de su mal genio. Pero el enemigo le hizo sentir que se iba a condenar al infierno para siempre. Este pensamiento lo atormentaba hasta el punto que perdió el apetito y ya no dormía.
Entonces le dijo a Dios: “No me interesa que me mandes todos los suplicios que quieras, con tal de que me permitas seguirte amando siempre”. Luego, en la Iglesia de San Esteban en París, arrodillado ante la imagen de la Virgen pronunció la famosa oración de San Bernardo: “Acuérdate Oh piadosísima Virgen María…” De esta manera recuperó la paz.
Esta prueba le ayudó mucho a curarse del orgullo y a saber comprender a las personas en crisis para así tratarlas con bondad. Obedeciendo a su padre va a estudiar abogacía a Padua, tiempo que aprovechó para estudiar también teología por su gran deseo de ser sacerdote.
A los 24 años obtuvo su doctorado en leyes y luego, junto a su familia, mantuvo una vida ordinaria de joven de la nobleza. Su padre deseaba que se casara y que obtuviera puestos importantes, pero Francisco se mantenía en reserva por su inquietud de consagrarse al servicio de Dios.
A la muerte del deán del Capítulo de Ginebra, su primo, el canónico Luis de Sales, con unos conocidos hicieron que el Papa le otorgara este cargo. El joven santo por otro lado empezó a dialogar con su padre sobre su inquietud vocacional y poco a poco lo convenció.
Vistió la sotana el día que obtuvo la aprobación de su papá y recibió el orden del sacerdocio seis meses después. Ejercía los ministerios entre los más necesitados con mucho cariño y sus predilectos eran los de cuna humilde.
Entre los habitantes de Chablais, los protestantes habían hecho difícil la vida de los católicos y Francisco se ofreció para ir a allá con permiso del Obispo. El camino era muy peligroso. Una noche Francisco fue atacado por lobos y tuvo que subirse a un árbol para salvar la vida.
En la mañana unos campesinos protestantes lo encontraron y lo llevaron a su casa para darle de comer. Ellos eran calvinistas y con el tiempo se convirtieron al catolicismo.
Con el fin de tocar los corazones de la población, el santo empezó a escribir panfletos en los que exponía la doctrina de la Iglesia y refutaba a los calvinistas. Estos escritos más tarde formarían el volumen de las “Controversias”.
Lo que la gente más admiraba era la paciencia con que el santo vivía las dificultades y persecuciones. Alrededor de tres a cuatro años después el Obispo fue a visitar la misión, muchos católicos salieron a recibirlo y pudo administrar muchas confirmaciones.
Francisco cae en una grave enfermedad y al recuperar la salud va a Roma donde el Papa. Ahí teólogos y sabios, que habían oído de sus cualidades, le hacen preguntas difíciles de teología. Todos se quedaron maravillados por la sencillez, modestia y ciencia de sus respuestas.

El Pontífice lo confirmó como coadjutor de Ginebra y el santo regresó a su diócesis a trabajar con más empeño. Cuando muere el Obispo, Francisco le sucedió en el gobierno y fijó su residencia en Annecy.  
Tuvo como discípula a Santa Juana de Chantal y del encuentro de estos dos santos surge la fundación de la Congregación de la Visitación en 1610. De las notas con que instruía a la santa surge el libro “Introducción a la vida devota”. Más adelante San Francisco de Sales lo publica  y fue traducido en muchos idiomas.
En 1622, el duque de Saboya invitó al santo a reunirse en Aviñón. El santo Obispo acepta, por la parte francesa de su diócesis, pero arriesgando mucho su salud debido al largo viaje en pleno invierno.
Dejó todo en orden, como si supiera que no volvería. Cuando llegó a Aviñón las multitudes se apiñaban para verlo y las congregaciones querían que les predicara.
De regreso, San Francisco se detuvo en Lyon y se hospedó en la casita del Jardinero del Convento de la Visitación. Atendió un mes entero a las religiosas y cuando una de ellas le pidió una virtud para practicar, el santo escribió “humildad”.
En el crudo invierno prosiguió su viaje predicando y administrando los sacramentos, pero su salud iba empeorando hasta que le tocó partir a la Casa del Padre. Su última palabra fue el nombre de “Jesús”. San Francisco de Sales expiró a los 56 años un 28 de diciembre de 1622, siendo Obispo por 21 años.
Al día siguiente la ciudad entera de Lyon desfiló por la humilde casa donde falleció. En 1632 abrieron su cajón para saber cómo estaba. Parecía que se encontraba en apacible sueño.
Santa Juana de Chantal fue a ver el cuerpo del santo junto a sus religiosas y cuando le dijeron que podía acercársele, la santa se arrodilló le tomó la mano y se la puso sobre la cabeza como para pedirle bendición.
En eso, todas las hermanas vieron cómo la mano del santo parecía recobrar vida y, moviendo los dedos, acariciaba la humilde cabeza de su discípula. Hoy, en Annecy, las hermanas de la Visitación conservan el velo que ese día llevaba la santa.
San Francisco de Sales fue canonizado en 1665. En 1878 el Papa Pío IX lo declaró Doctor de la Iglesia. San Juan Bosco tomaría al “santo de la amabilidad” como patrono de su congregación y como modelo para el servicio que los salesianos deben brindar a los jóvenes.
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