jueves, 19 de mayo de 2016

El juez archiva el caso. Las monjas indias de Compostela no estaban retenidas ilegalmente



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Fachada del convento de las Madres Mercedarias, en Santiago de Compostela. Foto: EFE/Xoán Rey

Una denuncia alertó de que varias mujeres de origen indio no podían abandonar la institución de Mercedarias. Ahora el juez ha archivado la causa
El Juzgado de Instrucción número 3 de Santiago de Compostela ha archivado la causa que investigaba si tres monjas de origen indio habían sido retenidas en un convento de clausura de la capital de Galicia.
El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) señala que el caso ha quedado archivado al no haber quedado probada comisión alguna de delito.
En un primer momento llevó la investigación el Juzgado de Instrucción número 1 de Santiago, a cargo de Ana López-Suevos, que realizó las primeras diligencias tras recibir una denuncia que informaba de que varias monjas de origen indio estaban retenidas en un convento de clausura de Compostela.
Así, López-Suevos envió en enero de este año a una comitiva judicial de la Policía Nacional al convento de las Mercedarias de Santiago para pedir entrevistarse con las monjas supuestamente retenidas y tomó declaración a cinco de ellas, de las que tres manifestaron su deseo de abandonar esta institución.
Posteriormente, tras el sorteo del caso entre los juzgados de instrucción el caso pasó al Juzgado de Instrucción número 3 de Santiago, del que es titular Andrés Lago Louro, que ahora lo archiva.
Compañeras retenidas
Una monja que había pertenecido a la congregación fue la que se presentó en dependencias policiales de Madrid el pasado 7 de enero para denunciar que «varias de sus compañeras querían abandonar» el convento de las Mercedarias de Santiago y que «hasta el momento no lo habían conseguido».
Los agentes iniciaron entonces una investigación que culminó con una comitiva judicial y la Policía personándose en el convento con un auto que le permitió acceder a cinco monjas procedentes de la India, de las cuales tres mostraron su voluntad de salir del convento, no así las otras dos. En ese momento, la comitiva judicial facilitó su salida, para lo que tuvo que requerir a la congregación los pasaportes de las mujeres.
Las mujeres llegaron a la congregación compostelana procedentes de la India hace unos 15 años, cuando todavía eran menores de edad. Así, las tres mujeres deseaban abandonar el recinto no tenían la documentación con ellas y, de hecho, en sus declaraciones mostraron que desconocían su situación documental.
El arzobispo negó retención
Por su parte, el Arzobispado de Santiago negó tras conocerse el caso que las monjas afectadas por este caso estuviesen retenidas en el convento, al tiempo que aclaró que las mujeres habían iniciado un proceso para dejar los hábitos.
Fuentes del Arzobispado confirmaron en su momento que la congregación les trasladó que las mujeres «no estaban retenidas» en el convento ni se habían producido «coacciones». Sostuvieron, además, que tampoco se les había «retirado la documentación».
El Arzobispado recordaba que en ocasiones se producen «determinados momentos» en los que las monjas deciden «abandonar la congregación», para lo que hay que iniciar un proceso de «dispensa de votos» que «lleva su tiempo».
En este caso, sostenía el Arzobispado, las religiosas iniciaron en el verano «un proceso de discernimiento, planteándose incluso la posibilidad de dejar la comunidad». La solicitud formal a la madre superiora, apuntaban, se produjo «el 14 de enero».
La documentación para solicitar esta dispensa «quedó concluida a nivel diocesano el pasado 21 de enero» y se estaba a la espera de su remisión a la congregación correspondiente de la Santa Sede, por lo que el Arzobispado mostró su «sorpresa» por el «revuelo» generado. No consta en la congregación que las religiosas solicitasen «la exclaustración» con anterioridad a esa fecha.
Europa Press/Alfa y Omega




Una de cada tres banderas de los países del mundo contiene símbolos religiosos. El 44% cristianos y el 33% musulmanes


Banderas ondeando

Un tercio de los 196 países que componen al mundo llevan símbolos religiosos en sus banderas, de acuerdo a un nuevo análisis realizado por Angelina Theodorou, asistente de investigación del Pew Research Center’s Religion & Public Life Project.
De los 64 países que conservan símbolos religiosos en su bandera, el 48 por ciento de ellos son cristianos y 33 por ciento musulmanes, lo cual indica en el imaginario del mundo que estas dos religiones cruzan los continentes y se asientan como las más representativas de la historia del hombre.
Los símbolos cristianos se encuentran en 31 banderas nacionales de Europa, Asia Pacífico y América. La bandera del Reino Unido, por ejemplo, incluye las cruces de San Jorge, San Patricio y San Andrés.  Algunos países de la Comunidad Británica conservan la “Union Jack” como parte de sus banderas como Fiji, Tuvalu, Australia y Nueva Zelanda.
España, Grecia, Noruega y República Dominicana están entre las banderas que incorporan símbolos cristianos.
Por lo que respecta a los símbolos islámicos, estos se encuentran en 21 países de la África subsahariana, Asia-Pacífico, el Medio Oriente y el norte de África.
En Bahréin, la bandera nacional se compone de cinco triángulos blancos que simbolizan los cinco pilares del islam.  Argelia, Turquía, Brunei y Uzbekistán son algunos de los muchos países que incluyen la estrella islámica y la luna creciente en sus banderas.
Los símbolos religiosos budistas e hindúes aparecen en cinco banderas nacionales y en tres de estos casos aparecen los símbolos de las dos religiones, como lo es en Camboya, en Nepal y en la India. Israel es el único país con un símbolo judío en su bandera nacional, la Estrella de David.
Seis países tienen símbolos religiosos asociados a otras religiones en sus banderas. La japonesa, por ejemplo, incluye un “hinomaru”, un sol naciente que es el símbolo sintoísta del antiguo imperio japonés; Argentina y Uruguay incluyen en sus banderas el sol brillante de oro, representativo del dios-sol de los incas: Inti.
Y la bandera mexicana, con un águila devorando una serpiente, que es el símbolo del dios Huitzilopochtli de los aztecas.

Jueves de la séptima semana del tiempo ordinario





Epístola de Santiago 5,1-6. 
Ustedes, los ricos, lloren y giman por las desgracias que les van a sobrevenir.
Porque sus riquezas se han echado a perder y sus vestidos están roídos por la polilla.
Su oro y su plata se han herrumbrado, y esa herrumbre dará testimonio contra ustedes y devorará sus cuerpos como un fuego. ¡Ustedes han amontonado riquezas, ahora que es el tiempo final!
Sepan que el salario que han retenido a los que trabajaron en sus campos está clamando, y el clamor de los cosechadores ha llegado a los oídos del Señor del universo.
Ustedes llevaron en este mundo una vida de lujo y de placer, y se han cebado a sí mismos para el día de la matanza.
Han condenado y han matado al justo, sin que él les opusiera resistencia.



Salmo 49(48),14-15ab.15cd-16.17-18.19-20. 
Este es el destino de los que tienen riquezas,
y el final de la gente insaciable.
Serán puestos como ovejas en el Abismo,
la Muerte será su pastor;

bajarán derecho a la tumba,
su figura se desvanecerá
Pero Dios rescatará mi vida,
me sacará de las garras del Abismo.

No te preocupes cuando un hombre
se enriquece
o aumenta el esplendor de su casa:
cuando muera, no podrá llevarse nada,

su esplendor no bajará con él.
Aunque en vida se congratulaba, diciendo:
“Te alabarán porque lo pasas bien”,
igual irá a reunirse con sus antepasados,

con esos que nunca verán la luz.



Evangelio según San Marcos 9,41-50. 
Jesús dijo a sus discípulos:
«Les aseguro que no quedará sin recompensa el que les dé de beber un vaso de agua por el hecho de que ustedes pertenecen a Cristo.
Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar.
Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale entrar en la Vida manco, que ir con tus dos manos a la Gehena, al fuego inextinguible.

Y si tu pie es para ti ocasión de pecado, córtalo, porque más te vale entrar lisiado en la Vida, que ser arrojado con tus dos pies a la Gehena.

Y si tu ojo es para ti ocasión de pecado, arráncalo, porque más te vale entrar con un solo ojo en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos a la Gehena,
donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.
Porque cada uno será salado por el fuego.
La sal es una cosa excelente, pero si se vuelve insípida, ¿con qué la volverán a salar? Que haya sal en ustedes mismos y vivan en paz unos con otros».




Leer el comentario del Evangelio por : San Juan Crisóstomo  

miércoles, 18 de mayo de 2016

¿Evangelizar en Internet? aquí algunas respuestas de expertos

imision
(iMisión, Madrid) Presentamos algunos videos de preguntas y respuestas rápidas sobre temáticas de la Evangelización en la cultura digital. Los videos fueron realizados por i-misión en el marco de su jornada de estudio y formación realizado en madrid el pasado mes de abril.

“El cambio se da en el corazón del hombre, no en las aplicaciones.”

Paulina Núñez argumenta cómo y por qué los smartphones y las tabletas pueden (y deben) ser aliados en la nueva evangelización.
– Taller y materiales disponibles en http://imision.org
– Entrevista realizada por:  https://twitter.com/tomasgalvanm

Ejemplos de buena reputación digital

Marga Cabrera, profesora en la Universidad Politécnica de Gandía, dio las claves para crear una buena marca personal en Internet.
Avisamos: no es cosa de un día
– Taller y materiales disponible en www.imision.org/ijornada
– Entrevista realizada por: https://twitter.com/tomasgalvanm

Evangelizar en Internet, una realidad con mucho corazón.

Soledad López asegura que la evangelización digital es ya una realidad y aconseja cómo llegar a nuestros seguidores.
Taller y materiales disponibles en http://imision.org
Entrevista realizada por: https://twitter.com/tomasgalvanm

¿Qué tienen en común los grandes proyectos católicos en la Red?

María González Zabal afirma que las iniciativas católicas también pueden triunfar en Internet.
Taller y materiales disponibles en http://imision.org/ijornada
Entrevista realizada por https://twitter.com/tomasgalvanm

¿Es mi amor verdadero? Qué pena cuando a los cristianos se les reconoce más por sus prohibiciones que por su forma de amarse


web-amistad-© Marko Vombergar - es


La señal por la que me conocerán es el amor. Hoy lo escuchamos: “La señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros”.
No me reconocerán por respetar las normas litúrgicas, por cumplir ciertos preceptos morales, por tener un alma sin pecado, cosa muy improbable. La señal que me hará reconocible será la forma como ame a los demás. 
Me impresiona pensar en ello. Un amor que se ve. Gestos que se ven y dejan traslucir un amor verdadero. Un amor sagrado, un amor de Dios. ¿Es mi amor verdadero, auténtico, generoso? ¿Ven otros en mi amor que soy de Cristo? Dudo.
Creo que a los cristianos no se les reconoce hoy por su forma de amarse. Nos reconocen más a veces por nuestras prohibiciones, por los límites que le ponemos a la vida. No me gusta. Quiero que me reconozcan por una forma de amar que no es humana. 
¿Acaso es humano el amor de los mártires que perdonan al que les quita la vida? ¿O el amor de tantos santos que arriesgaron su vida sirviendo a los despreciados, a los enfermos, a los más abandonados?
Creo que mi amor ha de ser como ese amor de los santos. Un amor fruto del amor de Dios en mi vida. ¿Qué rasgos ha de tener ese amor?
El Papa Francisco cita a san Pablo en relación con el amor verdadero: “El amor es paciente, es servicial; el amor no tiene envidia, no hace alarde, no es arrogante, no obra con dureza, no busca su propio interés, no se irrita, no lleva cuentas del mal, no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” (1 Co 13,4-7).
Comenta el papa Francisco en la exhortación Amoris Laetitia: “Pablo quiere insistir en que el amor no es sólo un sentimiento, sino que se debe entender en el sentido que tiene el verbo ‘amar’ en hebreo: es ‘hacer el bien’. Como decía san Ignacio de Loyola, ‘el amor se debe poner más en las obras que en las palabras’. Así puede mostrar toda su fecundidad, y nos permite experimentar la felicidad de dar, la nobleza y la grandeza de donarse sobreabundantemente, sin medir, sin reclamar pagos, por el solo gusto de dar y de servir”. 
Amar es hacer el bien. Es querer el bien de la persona amada. El verdadero amor busca la felicidad de aquel a quien amamos. No busca el propio interés. Aunque sea verdad que necesitamos amarnos antes para poder amar bien a los demás. 
Comenta el papa Francisco: “Una cierta prioridad del amor a sí mismo sólo puede entenderse como una condición psicológica, en cuanto quien es incapaz de amarse a sí mismo encuentra dificultades para amar a los demás”.
Si no soy generoso conmigo mismo, si no me quiero bien, si no me cuido, es difícil que pueda querer bien y cuidar a otros. El amor a los demás presupone el amor a uno mismo.
¿Cómo es el amor que me tengo? No soy egoísta cuando me cuido. Cuando me centro en lo que quiero, en mis planes, en mis sueños. El amor a uno mismo es un amor maduro que sienta las bases sólidas para poder amar bien a otros. Ese amor me sostiene, me mantiene firme.
Me amo como soy, en mi pobreza, en mi grandeza. Me amo en mis límites. Me quiero bien. Me cuido. Me respeto. Es un amor enaltecedor. Porque sé bien que cuando no me cuido a mí mismo es difícil que cuide bien a otros. Me desgasto descuidando lo que Dios me ha dado.
El amor a uno mismo no es egoísta. Es la base sobre la que construyo. El amor a mí mismo conlleva respeto, aceptación, alegría. La capacidad de gozarme en mi fragilidad. Disfrutar con mi vida como es y aceptarme sin pretender ser distinto.
Reconocer mis límites. Besar mis conquistas. Felicitarme por mis logros. Admirarme por los talentos que Dios ha sembrado en mi alma. Ser positivo. No perder en seguida la confianza. Saber ser objetivo en las pequeñas pérdidas. No amargarme ante la primera derrota.
Una actitud madura ante la vida. ¡Qué difícil resulta a veces ser maduro! El corazón se resiste. Nos volvemos exigentes. Tan duros e inflexibles que no aceptamos el más mínimo error o caída. Y entonces, ¡qué difícil no ser exigentes con los demás!
Amarnos a nosotros mismos es el punto de partida para poder amar bien a otros. Hoy falta mucho ese amor verdadero a la propia vida. La satisfacción por lo que vivimos. La alegría por saber que mi vida es maravillosa.
Claro que puede ser mejor. Pero me alegra como es. Con sencillez, con humildad.
El amor a los demás es la señal por la que me tienen que reconocer: “Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como Yo os he amado, amaos también entre vosotros”. En el cenáculo. A punto de morir, les deja en palabras lo que han vivido con Él en la tierra.