martes, 11 de octubre de 2016

"EL CAMINO DEL DISCIPULADO" EN LA PALMA

"Doy gracias a Dios por su fe y por haber respondido a esta llamada". Así comenzaba el obispo, Bernardo Álvarez, la homilía de la Misa con la que concluía el Encuentro de comienzo de curso pastoral en La Palma, que se desarrolló en Breña Baja. Un Año que lleva por lema: Involucarar(SE) y que es el segundo de implementación del Plan Diocesano de Pastoral.
La cita se inició en la antigua iglesia de S. José, donde como en las otras islas, se realizó la renovación de las promesas bautismales. Posteriormente, miembros de todas las parroquias palmeras se dirigieron, en marcha festiva, hacia el templo nuevo de S. José. Allí tuvo lugar un rato de reflexión sobre el ser discípulo, a partir de la vida de los más insignes diocesanos: Los santos y beatos de nuestra tierra. 
La Misa estuvo presidida por el obispo con el que concelebraron los sacerdotes de servicio en la isla, así como el vicario general y el delegado para la promoción de la nueva evangelización. Álvarez centró su reflexión, por una parte, en la importancia del presente curso en el itinerario de "la Misión" que está desarrollando esta diócesis cuatro veces insular. Y, por otra, a partir de la Palabra de Dios proclamada, expuso algunos rasgos del discipulado. El prelado propuso a los participantes hacer memoria del propio itinerario de fe, para dar gloria a Dios por tanto bien que ya hacemos y por tanto bien que nos hacen.
Al final de la Misa, simbólicamente, Álvarez Afonso entregó el libro de formación para este curso a algunos representantes de las distintas realidades pastorales.

Los chistes del Papa Juan XXIII Anécdotas de Angelo Roncalli, recordadas todavía en Roma cincuenta años después de su muerte

Los chistes del Papa Juan XXIII



El buen humor y los chistes son uno de los muchos elementos que acomunan al Papa Francisco con su predecesor Juan XXIII, de quien se recuerdan ahora los cincuenta años de su fallecimiento.
 
Y el Papa Jorge Bergoglio no esconde este trazo común de su personalidad, como lo demostró el 27 de marzo pasado, cuando en la Basílica de San Pedro, se cruzó con el cardenal Angelo Comastri, arcipreste de ese templo, que acababa de celebrar la misa junto a personas que trabajan en el Vaticano.
 
El Papa Francisco recordó aquella ocasión en la que a su sucesor, el Papa Angelo Roncalli, le preguntaron: “¿Cuántas personas trabajan en el Vaticano?” y respondió: “Más o menos la mitad”.
 
Y el Papa Bergoglio preguntó a los presentes: “¿Ustedes son la mitad?”.
 
Las anécdotas y chistes que en Roma se recuerdan de Juan XXIII son numerosos. Una vez el “Papa Bueno” salió del Vaticano a solas para dirigirse al cercano hospital del Espíritu Santo y visitar con discreción a un amigo sacerdote enfermo.
 
Al llamar a la puerta, le abrió la hermana portera que corrió a llamar a la madre superiora. La religiosa llegó emocionadísima y le dijo: “Santo Padre, soy la madre superiora del Espíritu Santo”.
 
El Papa le respondió: “¡Qué carrera ha hecho usted, madre! Yo sólo soy el siervo de los siervos de Dios!”, en referencia al antiguo título con el que los papas firman los documentos oficiales.
 
Cuando era nuncio en Francia, en un recibimiento, le presentaron al rabino jefe de París, con el que monseñor Roncalli entabló una amable conversación.
 
Cuando los huéspedes pasaron al salón, el rabino invitó gentilmente al nuncio a precederle. Roncalli le respondió: “Por favor, el Antiguo Testamento antes…”.
 
Nada más ser elegido Papa el 28 de octubre de 1958, fue conducido a la “habitación del llanto”, junto a la Capilla Sixtina, para quitarse el hábito cardenalicio y ponerse la sotana blanca de papa.
 
Como de costumbre, se habían preparado tres sotanas con tres medidas (pequeña, mediana y grande) para el nuevo papa. Sin embargo, ninguna de las sotanas le entraba a Juan XXIII, quien exclamó: “Se ve que los sastres no querían que yo fuera Papa”.
 
Su libertad de espíritu se puede constatar con esta confidencia que compartió con sus colaboradores: “Con frecuencia me despierto por la noche y comienzo a pensar en una serie de graves problemas y decido que tengo que hablar de ellos con el Papa. Después, me despierto completamente y ¡me acuerdo de que yo soy el Papa!”.
 
Con frecuencia decía: “Todo el mundo puede ser Papa. La prueba es que yo lo soy”.
 
A Juan XXIII, como al Papa Francisco, le gustaba salir de los muros vaticanos para visitar enfermos, encarcelados, parroquias…. De hecho, fue el primer Papa del siglo XX que introdujo esta costumbre. Los romanos, con sentido del humor, le llamaban con cariño “(San) Juan extramuros”, y algunos, haciendo referencia a una conocida marca de whisky, “Johnnie Walker” (“Juan el caminante”).

Así alertaba el “Papa bueno” de la astucia del diablo Mensaje espiritual para el "buen combate" en la fiesta de Juan XXIII

Así alertaba el “Papa bueno” de la astucia del diablo


El buen cristiano sabe que, sin cruces, sin tribulaciones y sin lucha espiritual, es difícil hacer frente al enemigo de la luz (el diablo), que es incasable, astuto y falaz“, decía san Juan XXIII, más conocido como el “Papa bueno” y cuya fiesta es el 11 de octubre.
Satanás repite a los hombres estas palabras: Mira qué fascinante son los deseos de la vida; los deseos que se despiertan y no se apagan; el sentido de los honores de la gloria de la propia afirmación”, recuerda Angelo Giuseppe Roncalli (1881-1963), quien fue ordenado sacerdote en 1904.
El “Papa bueno” advierte de la tentación del mal y la que debe ser la respuesta del cristiano.
“Las ocasiones del buen combate no faltan. Tengamos siempre el firme propósito de conseguir la victoria” (6-6-62). Esto enseñaba el Papa que durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) socorrió a numerosos judíos con ayuda del “visado de tránsito” de la Delegación Apostólica.
Después de la muerte de Pío XII, el cardenal Roncalli fue llamado a ser un Papa de “transición”, pero que fuera de las expectativas humanas abrió un camino de renovación único para la Iglesia.
“Hay que sentir la presencia de Dios, encontrarlo en todo momento y en todas partes y, en consecuencia, alejar y rechazar al demonio (25-7-59)”, afirmaba.
El Papa que escribió las famosas encíclicas Pacem in terris y Mater et magistra y convocó al Concilio Vaticano II afirmaba: “Sin cruz, sin sufrimientos, sin los asaltos del maligno, el cristianismo no es ni sería comprensible” (10-11-59).
Sin embargo, el Pontífice destacaba siempre la esperanza y la luz de la fe ante la oscuridad del mal: “Satanás, como león rugiente, trata de arrastrarnos y llevarnos a la perdición. Pero en todas partes encontramos la luz y la gracia del Señor, que ilumina y sostiene en los peligros, nos protege y nos enseña, el camino de la salvación. (25-7-59)”. 
Esta selección de citas es simplemente un aperitivo del anuncio consolador de Juan XXIII, que manifestó a través de su vida y sus obras que Dios vence siempre a pesar de que el “enemigo de la luz”, según indicaba, use varias armas para confundir.
 “El enemigo del bien trata de invertir el orden establecido por Dios. Para él todas las armas son útiles: desde el desprecio de las leyes eternas, como si fueran superstición de ignorantes, hasta la más torpe acidia espiritual; desde la más desordenada acentuación de los intereses personales hasta la demagogia fácil y rebelde; desde las tentaciones de soledad hasta el orgullo intelectual y la intolerancia disciplinar” (6-4-61). 
Respecto a la tentación, instruía que “una vez caídos, hay que arrepentirse enseguida, resurgir y procurar no caer más, y estar siempre alegres en el Señor, pensar en Él, mirarle”, recomienda Juan XXIII.
El Papa Roncalli, quien se ganó el apelativo de “Papa bueno” por su calidad humana, sencillez y sabiduría animaba a ser valientes en la fe: “Luchemos hasta la agonía contra las tentaciones del mundo, para asegurar la salvación de nuestra alma y de cuantos nos son queridos en esta vida” (23-11-55).
El Papa santo murió el 3 de junio de 1963. Fue beatificado por san Juan Pablo II en el año 2000 y canonizado por papa Francisco en abril del año 2014.
Y para aquellos que deseen profundizar más sobre su vida, especialmente los jóvenes lectores, existen páginas oficiales como la del Vaticano.

Hay un momento para todo Que un hombre coma y beba y goce del bienestar con su esfuerzo, eso es un don de Dios


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Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol:
Un tiempo para nacer y un tiempo para morir, un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado;
un tiempo para matar y un tiempo para curar, un tiempo para demoler y un tiempo para edificar;
un tiempo para llorar y un tiempo para reír, un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar;
un tiempo para arrojar piedras y un tiempo para recogerlas, un tiempo para abrazarse y un tiempo para separarse;
un tiempo para buscar y un tiempo para perder, un tiempo para guardar y un tiempo para tirar;
un tiempo para rasgar y un tiempo para coser, un tiempo para callar y un tiempo para hablar;
un tiempo para amar y un tiempo para odiar, un tiempo de guerra y un tiempo de paz.
¿Qué provecho obtiene el trabajador con su esfuerzo?
Yo vi la tarea que Dios impuso a los hombres para que se ocupen de ella.
El hizo todas las cosas apropiadas a su tiempo, pero también puso en el corazón del hombre el sentido del tiempo pasado y futuro, sin que el hombre pueda descubrir la obra que hace Dios desde elprincipio hasta el fin.
Yo comprendí que lo único bueno para el hombre es alegrarse y buscar el bienestar en la vida.
Después de todo, que un hombre coma y beba y goce del bienestar con su esfuerzo, eso es un don de Dios.
Yo reconocí que todo lo que hace Dios dura para siempre: no hay que añadirle ni quitarle nada, y Dios obra así para que se tenga temor en su presencia.

Martes de la vigésima octava semana del tiempo ordinario


Carta de San Pablo a los Gálatas 5,1-6. 

Hermanoas:
Esta es la libertad que nos ha dado Cristo. Manténganse firmes para no caer de nuevo bajo el yugo de la esclavitud.
Yo mismo, Pablo, les digo: si ustedes se hacen circuncidar, Cristo no les servirá de nada.
Les vuelvo a insistir: todos los que se circuncidan, están obligados a observar íntegramente la Ley.
Si ustedes buscan la justicia por medio de la Ley, han roto con Cristo y quedan fuera del dominio de la gracia.
Porque a nosotros, el Espíritu, nos hace esperar por la fe los bienes de la justicia.
En efecto, en Cristo Jesús, ya no cuenta la circuncisión ni la incircuncisión, sino la fe que obra por medio del amor.

Salmo 119(118),41.43.44.45.47.48. 
Que llegue hasta mí tu misericordia, Señor,
y tu salvación conforme a tu promesa.

No quites de mi boca la palabra verdadera,
porque puse mi esperanza en tus juicios.

Yo cumpliré fielmente tu ley:
lo haré siempre, eternamente.

Y caminaré por un camino espacioso,
porque busco tus preceptos.

Me deleitaré en tus mandamientos,
que yo amo tanto.

Elevaré mis manos hacia tus mandamientos
y meditaré en tus preceptos.



Evangelio según San Lucas 11,37-41. 
Cuando terminó de hablar, un fariseo lo invitó a cenar a su casa. Jesús entró y se sentó a la mesa.
El fariseo se extrañó de que no se lavara antes de comer.
Pero el Señor le dijo: "¡Así son ustedes, los fariseos! Purifican por fuera la copa y el plato, y por dentro están llenos de voracidad y perfidia.
¡Insensatos! El que hizo lo de afuera, ¿no hizo también lo de adentro?
Den más bien como limosna lo que tienen y todo será puro.


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.







Leer el comentario del Evangelio por : Balduino de Ford