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domingo, 24 de abril de 2016

De Borges a Paz, el influjo latinoamericano en “Amoris laetitia” Se nota la influencia de la literatura latinoamericana en el papa Francisco, quien ha incluido en la exhotación apostólica peculiares notas e incluso la referencia a una película


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Un homenaje a tres grandes de la literatura latinoamericana: Octavio Paz, Mario Benedetti y Jorge Luis Borges. Francisco apeló a las obras de estos famosos autores para ilustrar Amoris Laetitia, su más reciente exhortación apostólica, sobre la familia.
Echó mano de la poesía y, con ello, dotó de realismo a un documento eclesiástico destinado a llegar más allá de las fronteras de la Iglesia.
En los 325 números y casi 270 páginas de su edición en español, La alegría del amor incluyó 391 notas. Referencias previsibles a los padres de la Iglesia, teólogos medievales y modernos. Los santos León Magno, Agustín, Domingo, Roberto Bellarmino, Juan de la Cruz e Ignacio de Loyola. Y santo Tomás de Aquino, citado 19 veces en total.
Tampoco son pocos los apuntes a documentos magisteriales como la Familiaris Consortio de Juan Pablo II, la Deus Caritas Est de Benedicto XVI, Humanae Vitae de Pablo VI, Casti Connubi de Pío XI y Mystici Corpori de Pío XII.
También cita el Catecismo de la Iglesia católica y diversos escritos de conferencias episcopales, así como los religiosos Teresa de Lisieux y Antonin Sertillanges.
Pero algunas citaciones fueron en otra dirección. Con la presencia de personajes inesperados como el activista estadounidense Martin Luther King, el dramaturgo francés Gabriel Marcel, el filósofo de origen judío alemán Erich Fromm, además el pastor protestante y teólogo luterano adscrito a la resistencia antinazi Dietrich Bonhoeffer.
Y un espacio especial tuvieron las citas a los artistas latinoamericanos. A Borges el pontífice lo mencionó al inicio del capítulo 1 titulado A la luz de la palabra. Ahí tomó un pasaje del poema Calle desconocida, parte del libro Fervor de Buenos Aires.
“Las dos casas que Jesús describe, construidas sobre roca o sobre arena, son expresión simbólica de tantas situaciones familiares, creadas por las libertades de sus miembros, porque, como escribía el poeta, «toda casa es un candelabro»”, indicó.
En el capítulo cuatro, dedicado a “el amor en el matrimonio”, referenció el ensayo La llama doble del autor mexicano Octavio Paz. Abordando el tema de la educación de los hijos, precisó: “La cortesía «es una escuela de sensibilidad y desinterés», que exige a la persona «cultivar su mente y sus sentidos, aprender a sentir, hablar y, en ciertos momentos, a callar»”.
Mientras, del poeta y dramaturgo uruguayo Mario Benedetti, Bergoglio directamente tomó un paso de su famosa poesía Te quiero: “Tus manos son mi caricia mis acordes cotidianos
 te quiero porque tus manos trabajan por la justicia. Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
 y en la calle codo a codo somos mucho más que dos”.
El impacto latinoamericano también se notó en algunos documentos de conferencias episcopales citados en la exhortación. Aunque el Papa también tomó reflexiones de obispos de España, Corea, Australia, Italia y Kenia. Pero otras tantas notas vinieron de textos latinoamericanos, el más importante de ellos es el documento final de la asamblea continental de Aparecida, en 2007.
“Notamos las graves consecuencias de esta ruptura en familias destrozadas, hijos desarraigados, ancianos abandonados, niños huérfanos de padres vivos, adolescentes y jóvenes desorientados y sin reglas”, indicaron los obispos argentinos en su Navega mar adentro de 2003.
“La violencia intrafamiliar es escuela de resentimiento y odio en las relaciones humanas básicas”, aportaron los prelados de México con su Que en Cristo nuestra paz México tenga vida digna de 2009.
Y “liberar en nosotros las energías de la esperanza traduciéndolas en sueños proféticos, acciones transformadoras e imaginación de la caridad”, indicaron los colombianos, en un escrito de 2003.
También hubo lugar para la cita de La vida y la familia: regalos de Dios para cada uno de nosotros de la Conferencia Episcopal de Chile (2014).
Esta multiplicidad de citas es ya una marca registrada de Francisco. Las incluyó en la exhortación Evangelii Gaudium y en la encíclica Laudato Si.
Ahora en Amoris Laetitia también habló de una escena del filme La fiesta de Babette, que él mismo ha dicho varias veces que recuerda con aprecio.
Al Papa le impactó el personaje de la generosa cocinera que recibe un abrazo agradecido y un elogio: “¡Cómo deleitarás a los ángeles!”.
Ante tal frase, el líder católico no dudó en escribir: “Es dulce y reconfortante la alegría de provocar deleite en los demás, de verlos disfrutar. Ese gozo, efecto del amor fraterno, no es el de la vanidad de quien se mira a sí mismo, sino el del amante que se complace en el bien del ser amado, que se derrama en el otro y se vuelve fecundo en él”.

Por Andrés Beltramo Álvarez
Artículo originalmente publicado por Vatican Insider

lunes, 11 de abril de 2016

Acompañar, discernir e integrar la fragilidad: los 3 conceptos clave de la exhortación del Papa Un buenísimo análisis de “Amoris laetitia”


WEB-VATICAN-Amoris laetitia-RS23308_WEB - Press Conference - Amoris Laetitia © Antoine Mekary - ALETEIA-

El 8 de abril de 2016 se publicó la exhortación apostólica postsinodal Amoris laetitia. Entrevistamos al filósofo mexicano Rodrigo Guerra, colaborador de Aleteia y miembro del equipo de expertos en el Sínodo Extraordinario de la Familia, celebrado en octubre de 2014, sobre algunos de los temas “candentes” de este nuevo documento pontificio.
¿Qué importancia tiene Amoris laetitia para la Iglesia y para la sociedad en el momento actual?
Amoris laetitia es una proclamación gozosa de la verdad sobre la familia revelada en el Evangelio y en la dignidad inalienable de la persona humana.
Este documento es una pieza clave para la reforma que hoy requiere la Iglesia y para renovar nuestra sociedad. Reforma eclesial que es más conversión y caridad que reingeniería.
Francisco dice: “ponemos tantas condiciones a la misericordia que la vaciamos de sentido concreto” (…) “esa es la peor manera de licuar el Evangelio”.
Es “inadecuada cualquier concepción teológica que en último término ponga en duda la omnipotencia de Dios y, en especial, su misericordia”.
Para responder al drama de los matrimonios y las familias reales es necesario superar una “fría moral de escritorio al hablar sobre los temas más delicados” y situarnos más bien en el contexto del muy urgente y necesario “discernimiento pastoral”.
¿Existe ruptura entre la enseñanza de Francisco en Amoris laetitia y el Magisterio precedente?
No existe ruptura alguna. Al contrario, aprovechando la maduración de la enseñanza de la Iglesia realizada por el Concilio Vaticano II, por Juan Pablo II y por Benedicto XVI, el papa Francisco desarrolla un importante esfuerzo de renovación pastoral que implica un cambio de mentalidaden todos. Tanto en el pueblo de Dios como en los pastores.
Este cambio de mentalidad es en cierto sentido el criterio hermenéutico para interpretar todo el documento: la lógica de la misericordia pastoral.
¿No hay una merma de la verdad en nombre de la importancia de la conciencia y el fuero interno en la exhortación Amoris laetitia?
Con Amoris laetitia Francisco nos educa para que entendamos que ni las posturas liberales ni las conservadoras atinan a expresar la verdad que hoy se requiere anunciar a la familia.
El Papa nos está regalando un impresionante himno a la verdad en la conciencia y a la verdad sobre la conciencia que requerimos asimilar personal y comunitariamente para poder así mostrar el rostro misericordioso de la Iglesia a las personas y las familias que sufren.
Pura verdad objetiva sin respetar la verdad de la conciencia aplasta a la persona. Pura conciencia sin verdad es relativismo subjetivista.
¿Hay cambio en la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia?
La doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio sigue siendo la misma. Sin embargo, el Papa nos insiste en buscar soluciones más inculturadasque atiendan los desafíos personales y locales.
De esta manera, no se cae en un relativismo sino en una más plena acogida de la verdad integral que es la que libera.
Usted es filósofo y ha escrito un libro sobre los fundamentos personalistas de la ley natural (“Afirmar a la persona por sí misma”, CNDH, México 2003): ¿No se disuelve la ley natural en casuística si se da tanto peso al fuero interno y al contexto? ¿No hay un riesgo de relativismo en esta exhortación?
Este es un documento pontificio plenamente tomista: por una parte se reconoce con gran claridad la objetividad de la ley natural pero siguiendo a santo Tomás también se reconoce el papel que tiene la prudencia del juzgador en el momento de tener que decir algo lleno de misericordia y verdad sobre un caso concreto. 
En el ámbito de la teoría del Derecho a veces hay más conciencia de esto mismo: el Derecho no solo es ciencia sino arte, es ars iuris, es decir, ejercicio prudencial.
Al interior de la Iglesia es necesario que los pastores comprendan más y mejor esta tradicionalísima doctrina para evitar la aplicación unívoca y a “rajatabla” de la norma de manera uniforme en todos los casos.
Francisco habla de “gradualidad pastoral” ¿en qué consiste?
No es gradualidad en la ley. Es paciencia con las personas. La gradualidad pastoral es expresión del respeto exquisito a la obra que Dios hace poco a poco al interior del alma.
Los tiempos de Dios no siempre son los nuestros. Por eso, hay que aprender a apreciar el a veces largo proceso humano que es la conversión del corazón.
Y nunca apagar la “llama humeante”. Al contrario, alentarla aunque no sea perfecta al principio y requiera de un paciente cuidado, ternura y protección.
¿Existe algún “concepto-clave” que ayude a interpretar adecuadamente Amoris laetitia?
Creo que no es un solo concepto sino tres: acompañar la fragilidad, discernir la fragilidad e integrar la fragilidad.
Todos somos frágiles. Todos estamos heridos de un modo o de otro. Las comunidades eclesiales deben ser comunidades de acompañamiento, discernimiento e integración.
Sólo así es posible vivir de verdad una de las ideas centrales que Francisco nos regala en Amoris laetitia: Nadie puede ser condenado para siempre. Esa no es la lógica del evangelio.
Para todo drama humano existe solución en Jesucristo, Persona viva que se hace encuentro, ternura y compasión sin límites, ¡sin límites!