martes, 23 de agosto de 2016

¿Por qué se ora con las manos juntas? Conoce el rico simbolismo de este gesto

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¿Por qué se ora con las manos juntas? Por su simbolismo. La oración exige una adecuada posición de las manos.
En la antigüedad cristiana se acostumbraba a levantarlas, en postura de ofrecer o de recibir.Tal es la actitud de los orantes, como vemos en los frescos de las catacumbas romanas y que todavía hoy se observa. El sacerdote en algunos momentos de la misa levanta sus manos.
Posteriormente se introdujo el uso de las manos juntas. Las manos juntas recuerdan el gesto tan antiguo de atar las manos a los prisioneros(acción que aún se conserva hoy con las esposas). Es por esto que los que iban a ser martirizados iban con sus manos juntas y en esos momentos, con toda seguridad oraban.
En el mundo romano, un  capturado podía evitar la muerte inmediata adoptando esta postura de las manos atadas, como en actitud de suplica, pidiendo piedad; hoy este gesto se ha sustituido con el gesto de izar una bandera blanca para expresar rendición.
Se sabe también que en la Edad Media, los vasallos prometían fidelidad a los señores feudales uniendo las manos. Por esto el cristianismo asumió el gesto como signo de la obediencia total del hombre a la autoridad de Dios y las manos unidas pasaron a expresar la sumisión del hombre respecto a su Creador.
Este gesto se conserva hoy en el rito de ordenación: el  ministro ordenado pone sus manos juntas entre las manos del obispo.
La actitud de tener las manos juntas es también el gesto de uno que se concentra en algo, que interioriza sus sentimientos de fe. Es la postura de unas manos en paz y no "distraídas" en el momento de orar.
Además las manos juntas es señal de que se es consciente de estar en la presencia de Dios; por tanto es un gesto de humildad, de actitud orante y confiada.
Es el gesto más apropiado a la celebración litúrgica cuando las manos no deben emplearse de otra manera en otros ritos. Y finalmente es la mejor postura a la hora de ir a comulgar.
 

Recemos unos por otros

No sé si es el efecto Francisco o que, simplemente, me voy dando cuenta de la importancia que tiene, pero yo cada vez pido a más gente que rece por mí, por mi matrimonio y por mi familia. La última vez, ayer mismo, a través de Facebook, a un sacerdote amigo que está en el santuario de Lourdes. Y también tengo que decir que me encuentro con más gente cada día que me pide lo mismo, que rece por ellos y ellas.
Creo que es bueno y necesario asumir el compromiso de rezar unos por otros. Al final, más que algo mecánico, se trata de poner delante de Dios, a los pies del Sagrario, en lo más hondo de nuestro corazón… un nombre, una intención, una situación… y pedirle al Señor o a María, o a algún santo, que acompañen, que se haga la voluntad del Padre, que aporten luz, verdad y vida. ¿Quién no necesita eso?
  • Rezar unos por otros supone implicarnos unos y otros en la salvación mutua y también en la acogida del Reino ya presente en esta vida que nos ha tocado vivir.
  • Rezar unos por otros supone aceptar que solos no podemos y que no siempre lo que se necesitan son consejos humanos, hombros en los que llorar, manos a las que agarrarse…
  • Rezar unos por otros supone encarnar la oración y darle horizontalidad a la de por sí mirada vertical hacia el cielo.
  • Rezar unos por otros supone descentrarnos de nosotros mismos y poner delante de Dios a otros más que a mí.
  • Rezar unos por otros supone vivir un aspecto de la fraternidad menos visible pero de frutos intensos y duraderos.
  • Rezar unos por otros supone vivir confortados cualquier circunstancia que la vida nos depare, sabiendo que en el camino no viajamos en soledad y que muchos son los que nos acompañan en las alegrías y también en el dolor.
  • Rezar unos por otros supone generar en el mundo una corriente espiritual de gran intensidad que hace que este mundo, individualista, materialista, interesado, etc. sea un mundo mejor.
No es la primera vez que me veo en la tesitura de ofrecer mi oración como lo mejor que puedo aportar. Lo hago incluso con personas no creyentes o alejadas de la Iglesia. A ellos nos les pido que recen por mí pero si les digo que, desde mi fe, voy a rezar por ellos. Nunca he encontrado rechazo sino más bien, al revés, agradecimiento.
Para este año, tengo en mente llenar el oratorio de los niños en el cole de nombres y de intenciones y de fomentar esto desde la más tierna infancia. Estoy convencido de que saldremos todos beneficiados.

Cuando no se sabe que no se sabe, pero se cree que se sabe: el “efecto Dunning-Kruger” Un sesgo cognitivo que consiste en la mala interpretación de las propias capacidades resulta en una sobrevaloración de la incompetencia.

En diciembre de 1999, Justin Kruger y David Dunning, dos investigadores de la Universidad de Cornell, en Nueva York, publicaron los resultados de un estudio que procuraba verificar si la afirmación de Darwin que asegura que “la ignorancia genera confianza más frecuentemente que el conocimiento” era cierta o no. Algo de esto ya sabía Sócrates, al afirmar que, si algo sabía, era que, precisamente, no sabía nada.
Sus resultados arrojaron que, en efecto, individuos con escasas habilidades o conocimientos tienden a sufrir de un sentimiento de superioridad ilusorio, y se consideran más inteligentes y preparados que aquellas personas que, en efecto, lo son. Se trata de un sesgo cognitivo que impide medir correctamente la propia incapacidad e ineptitud. En resumen, el llamado “efecto Duning-Kruger” explica que “La sobrevaloración del incompetente nace de la mala interpretación de la capacidad de uno mismo. La infravaloración del competente nace de la mala interpretación de la capacidad de los demás”.
Las hipótesis de Kruger y Dunning pueden resumirse en cuatro: 1) Los individuos incompetentes tienen la tendencia de sobreestimar sus propias habilidades 2) estos mismos individuos incompetentes son incapaces de reconocer las habilidades de otros y, en consecuencia, los consideran inferiores a ellos 3) Los individuos incompetentes son incapaces de reconocer su extrema insuficiencia 4) pero si reciben suficiente entrenamiento como para para mejorar significativamente su propio nivel de habilidades y conocimiento, estos individuos pueden llegar a reconocer y aceptar su falta de habilidades previa. En su estudio, los investigadores descubrieron que, mientras los sujetos más brillantes se consideraban a sí mismos como por debajo de la media, los menos dotados se consideraban por encima.
El propio estudio de Dunning y Kruger (que les valió el premio IG Nobel en el año 2000), concluyó que “los participantes que puntuaron en el peor cuarto del total en las pruebas de humor, gramática y lógica, sobreestimaban con mucho su habilidad y su resultado en prueba. A pesar de que las puntuaciones de las pruebas los colocaban en el 12 % peor, ellos se consideraban entre el 62 por ciento”. En resumen, que el llamado “efecto Dunning-Kruger” es un sesgo cognitivo que, a través de un sentimiento de superioridad infundado, impide a los individuos de escasas habilidades caer en cuenta de su propia ineptitud.

Martes de la vigésima primera semana del tiempo ordinario


Segunda Carta de San Pablo a los Tesalonicenses 2,1-3a.14-17. 

Acerca de la Venida de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra reunión con él, les rogamos, hermanos,
que no se dejen perturbar fácilmente ni se alarmen, sea por anuncios proféticos, o por palabras o cartas atribuidas a nosotros, que hacen creer que el Día del Señor ya ha llegado.
Que nadie los engañe de ninguna manera. Porque antes tiene que venir la apostasía y manifestarse el hombre impío, el Ser condenado a la perdición,
El los llamó, por medio de nuestro Evangelio, para que posean la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
Por lo tanto, hermanos, manténganse firmes y conserven fielmente las tradiciones que aprendieron de nosotros, sea oralmente o por carta.
Que nuestro Señor Jesucristo y Dios, nuestro Padre, que nos amó y nos dio gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza,
los reconforte y fortalezca en toda obra y en toda palabra buena.



Salmo 96(95),10.11-12a.12b-13. 
Digan entre las naciones: «El Señor reina!
El mundo está firme y no vacilará.
El Señor juzgará a los pueblos con rectitud.»
Alégrese el cielo y exulte la tierra,

resuene el mar y todo lo que hay en él;
regocíjese el campo con todos sus frutos,
griten de gozo los árboles del bosque.
Griten de gozo delante del Señor,

porque él viene a gobernar la tierra:
Él gobernará al mundo con justicia,
y a los pueblos con su verdad.




Evangelio según San Mateo 23,23-26. 
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que pagan el diezmo de la menta, del hinojo y del comino, y descuidan lo esencial de la Ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad! Hay que practicar esto, sin descuidar aquello.
¡Guías ciegos, que filtran el mosquito y se tragan el camello!
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera la copa y el plato, mientras que por dentro están llenos de codicia y desenfreno!
¡Fariseo ciego! Limpia primero la copa por dentro, y así también quedará limpia por fuera.




Leer el comentario del Evangelio por : San Pedro Damián  


lunes, 22 de agosto de 2016

¿Estás de lunes? Oración para vencer la pereza y superarla con éxito Puede ayudarte a tomar el impulso que necesitas para salir de ese estado de desánimo y apatía y ponerte en acción Syam Kumar R. PÍLDORAS DE FE 22 AGOSTO, 2016 shutterstock_231050125 PrinceOfLove

Muchos de nosotros hemos sentido el enorme deseo de estar inactivo por tiempo indeterminado, de no hacer nada y de resistir por completo a cualquier tipo de esfuerzo por lograr algo. Eso es lo que llamamos: Pereza
La pereza, es un estado de pasividad, en el que queremos que todo se mantengan como está, que las cosas a nuestro alcance sean como siempre han sido, es como vivir una comodidad en tiempo prolongado bajo la misma situación y sin hacer nada al respecto
A veces nos gusta ser un poco perezoso, como por ejemplo después de trabajar duro durante varias horas, o en un día muy frío o caliente, esto es completamente comprensible; pero si este estado se produce con demasiada frecuencia, entonces tenemos que hacer algo al respecto.
Con el fin de llevar a cabo nuestras tareas, trabajar de manera eficiente, vivir al máximo, y lograr el éxito, hay que aprender a superar la pereza y la comodidad.
Superar el hábito de la pereza se logra a través de una serie de acciones y actividades diarias, elegimos actuar en lugar de permanecer pasivo. Cada vez que superamos la pereza en alguna actividad nos hacemos más fuertes.
Sé que hay muchas maneras de vencer la pereza, una de ellas es la acción, ponerse en camino aunque cueste; pero para poder dar este paso, debemos recurrir a la oración, porque puede que nos estemos enfrentando a un monstruo que tal vez no conocíamos su magnitud ni el impacto en nuestras vidas
A continuación, una pequeña oración para vencer la pereza y que puede ayudarte a tomar el impulso que necesitas para salir de ese estado de desánimo y apatía y ponerte en acción:
Señor de mi vida, cuánto amor has revelado a mi corazón mostrándome cada día todas las bendiciones y las cosas con que me has provisto durante mi camino de vida.
Tú has reparado mis fuerzas y me has conducido por caminos seguros. Quiero abrirme hoy a tu voluntad, a pisar firme sobre la roca de tu Palabra y luchar con valentía en esta batalla espiritual que enfrenta mi alma contra todas esas supuestas “maravillas” que el mundo me ofrece.
Tú me ofreces una puerta para seguir tus pasos. No es una puerta sencilla de atravesar, pues debo dejar que mi alma sea conducida por aquello que Tú deseas y no por aquellas pasiones que me gobiernan.
Ayúdame a no deslumbrarme con las fascinaciones terrenales y abrir puertas que nada tienen que ver con tu amor. Quiero ser leal a tus mandamientos aunque muchos se aparten de mí por ello.
Líbrame de ese mal espíritu de la pereza, que me mantiene estancado en situaciones de vida que no me permiten progresar y que termino haciendo mas mal que bien a los míos y a los que más quiero
Sé que Tú permanecerás a mi lado. Derrama tu misericordia sobre mí y dame el impulso para salir adelante, a levantarme cuando caigo, a despreciar mis fallas y corregir mis defectos, a levantarme en victoria y huir de toda vanidad y deseos de sobresalir que cierran el corazón. A desterrar esas mal hábito de quedarme sin hacer nada encerrándome en mis propias inseguridades
Tú me has dicho en varias ocasiones que es esforzándome cómo lograré construir escalones hacia tu Reino, es por ello que te pido que me des fortaleza para no dejarme arropar por la pereza y no sucumbir ante una falsa comodidad.
Dame poder y deseo de superarme, de arrancarme de raíz ese comportamiento cómodo de terminar dejando que sean otros los que hagan mientras yo me hundo en el inseguro piso del conformismo
Ven y oriéntame en mi camino. Aunque me cueste, aunque libre mil batallas en mi interior y el mundo se me haga pequeño, iré siempre en tu dirección.
Tengo la certeza de que todo lo puedo en Ti, de que soy un vencedor a tu lado y de que me das la fuerza para poder superar cualquier obstáculo y derrotar esa pereza que no me deja avanzar.
Tuyo soy Señor, tuyo soy. Confío en Ti y en que ahora derramas tu Gracia sobre mí para levantar la mirada y salir renovado a conquistar mi corazón bajo la bandera de la esperanza y de la fe.
Amén