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domingo, 14 de mayo de 2017

Para rezar ahora: acto de Fe, Esperanza y Caridad






Las tres virtudes teologales

Acto de Fe

Señor Dios, creo firmemente y confieso todas y cada uno de las cosas que la santa Iglesia católica propone, porque Tú, oh Dios, revelaste todas esas cosas, Tú, que eres la Eterna Verdad y Sabiduría que no puede engañar ni ser engañada. En esta fe está mi determinación de vivir y morir. Amén

Acto de Esperanza

Espero, Señor Dios, que, por tu gracia, consiga la remisión de mis pecados y, después de esta vida, la felicidad eterna, porque Tú lo prometiste, Tú que eres infinitamente poderoso, fiel y misericordioso. En esta esperanza está mi determinación de vivir y morir. Amén.

Acto de Caridad

Señor Dios, te amo sobre todas las cosas y a mi prójimo por causa de ti, proque eres el Sumo Bien, infinito y perfectísimo, digno de todo amor. En esta caridad está mi determinación de vivir y morir. Amén

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Papa a Luteranos: ¡Cristianos, vamos a protagonizar revolución de la ternura! Desde Suecia se impulsa declaración conjunta para un ecumenismo de la caridad por los más pobres, desechados y necesitados del planeta

Papa a Luteranos: ¡Cristianos, vamos a protagonizar revolución de la ternura!



“A nosotros los cristianos se nos pide de protagonizar la revolución de la ternura”, dijo el papa Francisco durante evento ecuménico ante miles de delegados cristianos reunidos este lunes 31 de octubre en la tarde en el estadio Malmö Arena de Suecia.
Francisco compartió platea con varios líderes luteranos, pero especialmente con los operadores de caridad y de paz (de ambas iglesias), al fin hombres y mujeres voluntarios y comprometidos en llevar conforto y trabajar a favor de los más necesitados en varios países y realidades.
En esto contexto, Francisco agradeció a Dios ante miles de asistentes por “esta conmemoración conjunta de los 500 años de la Reforma” que involucra a católicos y luteranos, que “estamos viviendo con espíritu renovado y siendo conscientes que la unidad entre los cristianos es una prioridad”, expresó.
Entretanto, manifestó que entre católicos y luteranos “es mucho más lo que nos une que lo que nos separa”.
En un discurso sobre la caridad cristiana aseguró: “Para nosotros cristianos, es una prioridad salir al encuentro de los desechados, porque son desechados de su patria y de los marginados de nuestro mundo, y hacer palpable la ternura y el amor misericordioso de Dios, que no descarta a nadie, sino que a todos acoge”.
El obispo de Roma que momentos antes participó a una oración ecuménica común y firmó una declaración conjunta con los Luteranos, aplaudió que, a su vez, “gracias a este nuevo clima de entendimiento, hoy Caritas Internationalis y Lutheran World Federation World Service firmarán una declaración común de acuerdos”.
De esta manera, el ecumenismo de la caridad tiene un nuevo auge en esta declaración entre ambas organizaciones cristianas de asistencia benéfica “con el fin de desarrollar y consolidar una cultura de colaboración para la promoción de la dignidad humana y de la justicia social”.
Antes del discurso del Papa se escucharon testimonios de cristianos comprometidos en varios ámbitos en Colombia, Burundi, India, Siria y Sur Sudán: la protección del planeta, enfrentar el cambio climático, ayudar a los niños y las mujeres en zonas de guerra, los refugiados, sostener a los pueblos perseguidos y la paz del mundo.
“Ojalá que se pudiera propagar” la locura del amor de Dios “iluminada por la fe y la confianza en la Providencia”, expresó el Papa y agradeció a todos los que brindaron su testimonio. En referencia justamente al testimonio de una mujer en exilio, Marguerite, que ayuda a los niños víctimas de la guerra en África.
El Pontífice invitó a todos: “Cuando volvamos a nuestras casas, llevemos el compromiso de realizar cada día un gesto de paz y de reconciliación, para ser testigos valientes y fieles de esperanza cristiana. Y cómo sabemos: ¡La esperanza no defrauda!”, concluyó.
Por otro lado, de la parte luterana. “Católicos y luteranos se aman hoy y sirven a los hermanos para que el mundo crea. Qué Dios bendiga siempre nuestros lazos de hermandad”, dijo el Obispo luterano Munib Yunan, Secretario General de la Federación Mundial Luterana.
En otro momento, el Papa pidió una oración especial por Colombia que llamó “ tierra maravillosa para que, con la colaboración de todos, se pueda llegar finalmente a la paz, tan deseada y necesaria para una digna convivencia humana”.
Asimismo, exhortó a rezar por todas las naciones que viven conflictos y violencia. “Como el corazón cristiano, si lo miran a Jesús, no conoce limites; que sea una oración que abrace también a todos los países en los que sigue habiendo graves situaciones de conflicto”.

Discurso completo del Papa 

Queridos hermanos y hermanas:
Doy gracias a Dios por esta conmemoración conjunta de los 500 años de la Reforma, que estamos viviendo con espíritu renovado y siendo conscientes que la unidad entre los cristianos es una prioridad, porque reconocemos que entre nosotros es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. El camino emprendido para lograrla es ya un gran don que Dios nos regala, y gracias a su ayuda estamos hoy aquí reunidos, luteranos y católicos, en espíritu de comunión, para dirigir nuestra mirada al único Señor, Jesucristo.
El diálogo entre nosotros ha permitido profundizar la comprensión recíproca, generar mutua confianza y confirmar el deseo de caminar hacia la comunión plena.Uno de los frutos que ha generado este diálogo es la colaboración entre distintas organizaciones de la Federación Luterana Mundial y de la Iglesia Católica.
Gracias a este nuevo clima de entendimiento, hoy Caritas Internationalis y Lutheran World Federation World Service firmarán una declaración común de acuerdos, con el fin de desarrollar y consolidar una cultura de colaboración para la promoción de la dignidad humana y de la justicia social.
Saludo cordialmente a los miembros de ambas organizaciones que, en un mundo fragmentado por guerras y conflictos, han sido y son un ejemplo luminoso de entrega y servicio al prójimo. Los exhorto a seguir adelante por el camino de la cooperación.
He escuchado con atención los testimonios, de cómo en medio de tantos desafíos entregan la vida día a día para construir un mundo que responda cada vez más a los designios de Dios.
Pranita se ha referido a la creación. Es cierto que toda la creación es una manifestación del inmenso amor de Dios para con nosotros; por eso, también por medio de los dones de la naturaleza nosotros podemos contemplar a Dios.
Comparto tu consternación por los abusos que dañan nuestro planeta, nuestra casa común, y que generan graves consecuencias también sobre el clima. Como bien has recordado, los mayores impactos recaen a menudo sobre las personas más vulnerables y con menos recursos, y son forzadas a emigrar para salvarse de los efectos de los cambios climáticos. Como se dice en mi país: ¡Al final la gran fiesta la terminan pagando los pobres!
Todos somos responsables de la preservación de la creación, y de modo particular nosotros los cristianos. Nuestro estilo de vida, nuestros comportamientos deben ser coherentes con nuestra fe. Estamos llamados a cultivar una armonía con nosotros mismos y con los demás, pero también con Dios y con la obra de sus manos. Pranita, te animo a seguir adelante en tu compromiso en favor de nuestra casa común.
Testimonio desde Colombia 

Mons. Héctor Fabio nos ha informado del trabajo conjunto que católicos y luteranos realizan en Colombia. Es una buena noticia saber que los cristianos se unen para dar vida a procesos comunitarios y sociales de interés común. Les pido una oración especial por esa tierra maravillosa para que, con la colaboración de todos, se pueda llegar finalmente a la paz, tan deseada y necesaria para una digna convivencia humana. Como el corazón cristianos, si lo miran a Jesús, no conoce limites; que sea una oración que abrace también a todos los países en los que sigue habiendo graves situaciones de conflicto.
Marguerite ha llamado nuestra atención sobre el trabajo en favor de los niños víctimas de tantas atrocidades y el compromiso con la paz. Es algo admirable y, a su vez, un llamado a tomar en serio innumerables situaciones de vulnerabilidad que sufren tantas personas indefensas, aquellas que no tienen voz. Lo que tú consideras como una misión, ha sido una semilla que ha generado abundantes frutos, y hoy, gracias a esta semilla, miles de niños pueden estudiar, crecer y recuperar la salud. Apostaste al futuro. ¡Gracias!
Te doy las gracias por el hecho de que ahora, incluso en el exilio, sigues comunicando un mensaje de paz. Has dicho que todos los que te conocen piensan que lo que haces es una locura. Por supuesto, es la locura del amor a Dios y al prójimo. Ojalá que se pudiera propagar esta locura, iluminada por la fe y la confianza en la Providencia. Sigue adelante y que esa voz de esperanza que escuchaste al inicio de tu aventura continúe animando tu corazón y el corazón de muchos jóvenes.
Testimonio Sur Sudán
Rose, la más joven, ha manifestado un testimonio realmente conmovedor. Ha sabido sacar provecho al talento que Dios le ha dado a través del deporte. En lugar de malgastar sus fuerzas en situaciones adversas, las ha empleado en una vida fecunda.
Mientras escuchaba tu historia, me venía a la mente la vida de tantos jóvenes que necesitan de testimonios como el tuyo. Me gustaría recordar que todos pueden descubrir esa condición maravillosa de ser hijos de Dios y el privilegio de ser queridos y amados por él.
Rose, te agradezco de corazón tus esfuerzos y tus desvelos por animar a otras niñas a regresar a la escuela y, también, el que rece todos los días por la paz en el joven estado de Sudán del Sur, que tanto la necesita.
Después de escuchar estos testimonios valientes, y que nos hacen pensar en nuestra propia vida y en el modo cómo respondo a las situaciones de necesitad que están a nuestro lado, quiero agradecer a todos los gobiernos que asisten a los refugiados, a los desplazados y a los que solicitan asilo, porque todas las acciones en favor de estas personas que tienen necesidad de protección representan un gran gesto de solidaridad y de reconocimiento de su dignidad.
Para nosotros cristianos, es una prioridad salir al encuentro de los desechados, porque son desechados de su patria y de los marginados de nuestro mundo, y hacer palpable la ternura y el amor misericordioso de Dios, que no descarta a nadie, sino que a todos acoge. A nosotros los cristianos se nos pide de protagonizar la revolución de la ternura. 
Alepo – Siria 
Dentro de poco escucharemos el testimonio del Obispo Antoine, que vive en Alepo, ciudad extenuada por la guerra, donde se desprecia y se pisotean incluso los derechos más fundamentales. Las noticias nos refieren cotidianamente el inefable sufrimiento causado por el conflicto sirio, de la amada Siria, que dura ya más de cinco años.
En medio de tanta devastación, es verdaderamente heroico que permanezcan allí hombres y mujeres para prestar asistencia material y espiritual a quien tiene necesidad.
Es admirable también que tú, querido hermano, sigas trabajando en medio de tantos peligros para contarnos la dramática situación de los sirios. Cada uno de ellos está en nuestros corazones y en nuestra oración. Imploremos la gracia de la conversión de los corazones de quienes tienen la responsabilidad de los destinos del mundo, de aquella región y de todos los que intervienen en ella.
Queridos hermanos y hermanas, no nos dejemos abatir por las adversidades.Que estas historias y estos testigos nos motiven y nos den nuevo impulso para trabajar cada vez más unidos. Cuando volvamos a nuestras casas, llevemos el compromiso de realizar cada día un gesto de paz y de reconciliación, para ser testigos valientes y fieles de esperanza cristiana. Y cómo sabemos: ¡La esperanza no defrauda!

martes, 7 de junio de 2016

Religiosas en Nueva York ayudan a “morir con dignidad” a enfermos terminales. Por María Ximena Rondón




¿Alguna vez se ha preguntado dónde podrían ir las personas que padecen un cáncer incurable y no tienen dinero para tratarse? En Rosary Hill Home, un hospicio de Nueva York a cargo de religiosas dominicas, acogen y atienden a estos pacientes hasta el fin de sus días.
El hospicio fue fundado en 1901, cuando los médicos creían que el cáncer era una enfermedad contagiosa. Las religiosas atienden a los enfermos sin importar su credo y cuando lo hacen recuerdan las palabras de su fundadora Rose Hawthorne Lathrop:
“No podemos curar a nuestros pacientes, pero podemos asegurarles la dignidad y el valor de sus últimos días, y mantenerlos cómodos y libres de dolor".
La labor de estas religiosas cobró relevancia hace unas semanas gracias a la fotógrafa Gillian Laub quien llevó a su suegra que tenía cáncer terminal y no tenía los medios suficientes para solventar sus cuidados.
Tras la muerte de su suegra, siguió visitando el lugar porque, según indicó al diario New York Times, quería retratar en fotografías ese lugar donde  su familia encontró amor y el refugio.
La fotógrafa se conmovió por la ternura de las dominicas con los moribundos. Vio como pintaban las uñas de las mujeres, les cepillaban el cabello, vestían a los enfermos y les ponían flores.
“Así es como la muerte debería ser. No se siente como si fuera un lugar de muerte sino un lugar de vida”.

viernes, 27 de mayo de 2016

Antes de dar dinero a un pobre, lee esto… La limosna debe ser justa, prudente, pronta, alegre, secreta, desinteresada, digna… debe venir del amor


Limosna a los pobres


La palabra limosna, de origen latino, tiene raíces en el griego y viene a significar compasión. Compadecer puede entenderse por sufrir con, es decir, comprender lo que está sufriendo mi prójimo y tratar de remediar su sufrimiento con mi ayuda, no sólo económica, sino sobre todo de solidaridad, de acompañamiento.
 
Podemos dar limosna para que el que pide ya no esté molestando. Podemos dar porque nos conviene por la deducibilidad de impuestos. Podemos dar porque es una buena propaganda para nuestro producto. Podemos dar para sentir que somos buenos o para que otros vean que somos buenos.
 
En estos casos, nos alzamos de hombros y decimos “que suelte la leche la vaca aunque respingue”. Qué bueno que estas personas ayudan aunque sea por interés propio, peor sería que no lo hicieran.
 
Podemos dar limosna porque nuestra naturaleza humana de por sí es buena y no soportamos que alguien sufra y podemos dar limosna por amor al prójimo y por el amor de Dios, tal como pedían nuestros limosneritos todavía hace poco tiempo: “una limosnita por el amor de Dios”.
 
La historia de san Martín Caballero, obispo de Tours, es un ejemplo de la limosna cristiana: un soldado romano que se compadece de un pordiosero que se muere de frío y partiendo su capa le da la mitad. Por la noche sueña a Cristo vestido con su media capa y diciendo: “Martín me ha dado su capa”. Jesús nos dice que es a Él al que socorremos cuando hacemos una obra de misericordia.
 
Los discípulos de Jesús estamos obligados a dar limosna tanto cuanto estamos obligados a amar a nuestro prójimo, por quien, a ejemplo del mismo Cristo, deberíamos estar dispuestos a dar hasta la vida.
 
La situación de nuestras grandes ciudades ha despersonalizado hasta a los pordioseros: ya no los conocemos, desconfiamos de su necesidad y de cada uno de ellos sospechamos que es un estafador. La ciudad nos ha deshumanizado. Preferimos dar nuestra ayuda por medio de alguna institución que vea por la promoción de los más necesitados, como el Teletón, la Cruz Roja o Cáritas.
 
La limosna es una forma de hacer penitencia por nuestros pecados, y el darla nos purifica y santifica, porque nos permite amar y hacer algo por nuestros hermanos.
 
Nos dice la Iglesia que la limosna debe ser JUSTA, es decir, que el que más tiene más debe dar; PRUDENTE, es decir, que debemos ver que el que la va a recibir realmente la necesita y no la va a usar para un mal fin; PRONTA, es decir, que no le hagamos perder su tiempo al que pide ni le demos falsas esperanzas; ALEGRE, porque Dios ama al que da con alegría; SECRETA, porque Jesús nos dice que no sepa nuestra mano izquierda lo que da la derecha; DESINTERESADA, es decir, que no tengamos segundas intenciones al dar, como, por ejemplo, esperar alguna ayuda del necesitado; y DIGNA, es decir que no ofenda la dignidad del que recibe, ni lo hagamos sentir mal.
 
Posiblemente digamos que hoy en día ya no podemos dar limosna porque ya no sabemos a quién; pero si abrimos bien los ojos nos daremos cuenta que hay muchas personas que necesitan nuestra limosna y que, quizá, nunca nos la van a pedir.
 
No necesitamos una trabajadora social que investigue para darnos cuenta de que un familiar o un vecino están pasando por momentos muy difíciles por la pobreza o por la desgracia.
 
No esperemos que nos pidan, acudamos generosamente en su ayuda sin lastimar sus sentimientos y sin esperar agradecimientos. Decían los limosneritos: “que Dios se lo pague”, y es muy cierto, Dios sabe pagar y paga muy bien.
 
Fragmento de un artículo publicado en el semanario Desde la Fe