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sábado, 10 de febrero de 2018

El Papa recuerda que el Evangelio y las homilías bien hechas son fundamentales en Misa

El Papa en la Audiencia General. Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa
La nueva catequesis del Papa Francisco en la Audiencia General del miércoles trató sobre el Evangelio y la homilía en Misa. A este respecto señaló que las homilías deben estar bien preparadas y no aburrir.
“El diálogo entre Dios y su pueblo, desarrollado en la Liturgia de la Palabra en la Misa, alcanza su culmen en la proclamación del Evangelio”, dijo al comienzo.
Francisco explicó que al igual que “los misterios de Cristo iluminan la revelación bíblica, así, en la Liturgia de la Palabra, el Evangelio constituye la luz para comprender el sentido de los textos bíblicos que lo preceden, sea del Antiguo o del Nuevo Testamento”.
El Papa recordó que su lectura “está reservada al ministro ordenado, que termina besando el libro”.  “En estos signos la asamblea reconoce la presencia de Cristo que dirige la ‘buena noticia’ que convierte y transforma”.
“En la Misa no leemos el Evangelio para saber cómo han sido las cosas, sino para tomar conciencia de aquello que Jesús ha hecho y ha dicho una vez, y Él continúa cumpliéndolo y diciéndolo ahora también para nosotros”.
En este sentido, recordó que “Cristo se sirve también de la palabra del sacerdote que, después del Evangelio, pronuncia la homilía”.
Francisco se detuvo en este punto y subrayó que “no es un discurso de circunstancia, ni una conferencia o una lección, sino un retomar el diálogo que ya era abierto entre el Señor y su pueblo para que encuentre cumplimiento en la vida”.
“Me decía un sacerdote una vez ­–contó el Papa– que fue a una ciudad donde vivían sus padres. Su padre le había dicho: ‘estoy contento porque con mis amigos hemos encontrado una iglesia donde se hace la Misa sin homilía’. ¡Cuántas veces vemos que en las homilías algunos se duermen, otros hablan, o se van fuera a fumar un cigarrillo! Por esto, por favor, que sea breve, aunque sea preparada. ¿Y cómo se prepara? Con la oración, con el estudio de la palabra de Dios, haciendo una síntesis clara”.
Además, manifestó que “quien hace la homilía debe realizar bien su ministerio, ofreciendo un servicio real a todos aquellos que participan en la Misa, pero también a los que escuchan”.
“La responsabilidad de quien hace la homilía se conjuga con la posibilidad, de quien está en los bancos, de hacer presente, de modo oportuno, las expectativas que la comunidad siente”. “No se trata de acusar, sino de ayudar, esto sí”, dijo el Papa. “¿Quién puede ayudar a los fieles que le son cercanos?”.
Por último, recordó que “el conocimiento de la Biblia favorece mucho la participación a la liturgia de la Palabra” y esto significa que “quien no lee habitualmente el Evangelio tiene más dificultad en escuchar y comprender la lectura de la Misa”.
Hablando de nuevo del Evangelio, afirmó que “si nos ponemos en la escucha de la ‘buena noticia’ seremos convertidos y transformados, capaces entonces de cambiarnos a nosotros mismos y al mundo”.  

miércoles, 28 de junio de 2017

Francisco explica en la audiencia general el significado del martirio


Durante la audiencia general el Papa explicó el significado del martirio. Dijo que el cristiano que está decidido a vivir su fe con coherencia debe tener en cuenta esta advertencia de Jesús: habrá persecuciones.

Dijo que para superar las dificultades es necesario apoyarse en Jesús, porque es Él quien da la fuerza y la esperanza que ayuda a seguir caminando. También explicó cuáles son las condiciones que debe seguir un discípulo de Jesús.

RESUMEN DE LA CATEQUESIS DEL PAPA EN ESPAÑOL

"Queridos hermanos y hermanas:
Hoy reflexionamos sobre la esperanza cristiana como fuerza de los mártires. Jesús advierte a sus discípulos que serán odiados por seguirle. Los cristianos son hombres y mujeres «contracorriente», que siguen la lógica del Evangelio, que es la lógica de la esperanza. Esto se traduce en un estilo de vida concreto: deben vivir la pobreza, recorriendo su camino con lo esencial, y con el corazón lleno de amor; deben ser prudentes y a la vez astutos; pero jamás violentos. El mal no se puede combatir con el mal.

La única fuerza del cristiano es el Evangelio. En el momento de la prueba el cristiano no puede perder la esperanza, porque Jesús está con nosotros; él ha vencido el mal y nos acompaña en todas las circunstancias que nos toca vivir.

Desde los primeros cristianos, se ha denominado la fidelidad a Jesús con la palabra «martirio», es decir, testimonio. Los mártires no viven para sí, no combaten para afirmar sus propias ideas, sino que aceptan morir solo por la fidelidad al Evangelio. Por eso, no se puede utilizar la palabra mártir para referirse a los que cometen atentados suicidas, porque en su conducta no se halla esa manifestación de amor a Dios y al prójimo que es propia del testigo de Cristo.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica.

Mañana celebraremos la solemnidad de los apóstoles san Pedro y san Pablo, que dieron su vida por amor a Cristo. Pidamos a Dios por su intercesión que nos concesa el don de la fortaleza para seguirle y ser sus testigos viviendo la esperanza cristiana, sobre todo en ese martirio continuo y escondido de hacer bien y con amor nuestras obligaciones de cada día. Muchas gracias”.

Entre los asistentes hoy, a la Audiencia General,  se encontraba nuestro Párroco, Don Alberto Hernández.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Papa Francisco: ¡Sí, abrazaremos a nuestros familiares después de la muerte! En la audiencia general habla de la “esperanza de la salvación” como la espera de una mujer embarazada


Papa Francisco: ¡Sí, abrazaremos a nuestros familiares después de la muerte!




“Después de la muerte por siempre estaremos con el Señor, es la certeza plena de la esperanza” cristiana, dijo el papa Francisco durante la audiencia general de este miércoles 1 de febrero 2017 ante seis mil fieles y peregrinos reunidos en el Aula Pablo VI del Vaticano.
“Cada vez que nos enfrentamos a la muerte, ya sea la nuestra o la de un ser querido, sentimos que nuestra fe se tambalea, nos preguntamos si hay vida después de la muerte, o si volveremos a encontrarnos con los que nos han dejado”, reconoció el Obispo de Roma.
En el marco de un ciclo de audiencias sobre la esperanza cristiana, Francisco exhortó a creer en la resurrección de los muertos, así como fue la resurrección de Jesús después de la crucifixión. “Pablo, ante las dudas de la comunidad, invita a mantener sólida la «esperanza de la salvación»”.
“La esperanza cristiana es esperar en algo que ya se cumplió, pero que debe realizarse plenamente para cada uno de nosotros. Por esto, la esperanza nos exige tener un corazón pobre y humilde, que sepa confiar y esperar sólo en Dios Nuestro Señor”.
“¿Existe vida después de la muerte? ¿Volveré a abrazar a las personas que he amado?”: preguntas que “me hizo una señora hace algunos días en una audiencia”, dijo Francisco.
“Tenemos necesidad de volver a las raíces de nuestra fe” y a la conciencia “de lo hecho por Dios para nosotros en Jesucristo. La cuestión es el significado de la muerte para un cristiano. “Todos tenemos algo de miedo frente a la incertidumbre de la muerte, ¿no?”.
En este sentido, Francisco citó a san Pablo y la 1º Carta a los Tesalonicenses, donde se habla de un anciano que decía: “Yo no tengo miedo a la muerte, pero tengo algo de miedo a verla venir”, comentó Francisco con ironía.
Pablo, frente a los temores y las preocupaciones de la comunidad, invita a tener en la cabeza un casco de protección, especialmente útil en los momentos más difíciles de nuestra vida: “la esperanza de la salvación”.
Francisco instó a no confundir la esperanza cristiana con algo bello, pero pasajero, que se realiza o no. “La esperanza es tener la conciencia de que estoy en camino hacia algo que es, no que yo espero que sea”.
“La esperanza cristiana es la expectativa de algo que ya se ha hecho, y que sin duda se realizará para cada uno de nosotros”, insistió.
Entonces, Francisco indicó que la resurrección es cierta y encontraremos a nuestros seres queridos después de la muerte.
“También la resurrección y la de nuestros seres queridos, entonces, no es algo que sucederá o no, sino que es una realidad determinada, como enraizada en el acontecimiento de la resurrección de Cristo”, expresó.
La espera de la mujer embarazada y el corazón humilde
“Cuando una mujer se da cuenta de que está en embarazo, cada día aprende a vivir en la espera de ver la mirada de ese niño que vendrá. También nosotros debemos vivir y aprender de esta espera humana y vivir en la espera de mirar y encontrar al Señor. Esto no es fácil, vivir en la espera, pero se aprende“.
“La esperanza, por tanto, significa aprender a vivir en la espera. Pero esto implica un corazón humilde”. Y afirmó que “sólo el pobre sabe esperar”, al contrario de lo que sucede con quien está “lleno de sí mismo y de sus bienes”, porque él “no puede poner su confianza en nadie más que en sí mismo”, expresó.
Como invita san Pablo, el Papa recordó que rezar por nuestros seres queridos muertos es importantepara que “estén en plena comunión con Jesús”.
De la enseñanza de la Carta a los Tesalonicenses, Francisco subrayó un paso que le parece importante: “Y así, por siempre estaremos con el Señor”.
“Después de la muerte por siempre estaremos con el Señor, es la certeza plena de la esperanza”, reiteró.
Francisco exhortó a aprender a vivir la espera de la vida eterna. Entonces “le pedimos al Señor que nos ayude a educar a nuestro corazón en la esperanza en la resurrección, para que podamos aprender a vivir en la espera de la reunión con Él”  y “con todos nuestros seres queridos”.
“Y así por siempre estaremos con el Señor“, hizo repetir en coro a la multitud presente durante la audiencia.
Al final el Pontífice saludó a los peregrinos de lengua española, en particular a los provenientes de España y Latinoamérica.
“Que el Señor Jesús eduque nuestros corazones en la esperanza de la resurrección, para que aprendamos a vivir en la espera segura del encuentro definitivo con Él y con todos nuestros seres queridos. Nos acompañe en este camino la presencia amorosa de María, Madre de la esperanza, muchas gracias”, concluyó.
El Papa en sus saludos a lo peregrinos en varios idiomas, dio su bienvenida a la delegación al Movimiento Católico Mundial por el Clima. “Agradezco mucho su compromiso por el cuidado de la casa común”. Asimismo, animó a las Iglesias locales y las redes comunitarias para responder con determinación al “grito de la tierra y el grito de los pobres”.
Por otro lado, rememoró que mañana se celebrará la fiesta de la Presentación del Señor y la Jornada Mundial de la Vida Consagrada. De hecho, en esta ocasión, el Pontífice presidirá la misa a las 17.30 (hora de Roma) con los miembros de los Institutos de Vida Consagrada y de las Sociedades de Vida Apostólica.

jueves, 22 de diciembre de 2016

Papa Francisco explica por qué es importante el pesebre en casa en Adviento y Navidad

El Papa Francisco en el Aula Pablo VI en la catequesis de hoy. Foto: Lucía Ballester (ACI Prensa)


Durante la Audiencia General de este miércoles, el Papa Francisco explicó la importancia de tener el pesebre en casa, además de la necesidad de contemplar cada uno de sus elementos en el tiempo del Adviento y la Navidad, porque ahí también podemos encontrar una fuente de esperanza.
“En las casas de los cristianos, durante el tiempo de Adviento, se prepara el pesebre, según la tradición inaugurada por San Francisco de Asís. En su simplicidad, el pesebre transmite la esperanza”, señaló el Papa.
“En primer lugar, nos fijamos en el lugar en el que nace Jesús: Belén. Una pequeña aldea de Judea donde mil años antes había nacido David, el pastor elegido por Dios para ser Rey de Israel”.
El Pontífice recordó que Belén no era una capital, “y por eso fue el lugar preferido por la providencia divina, que ama actuar por medio de los pequeños y los humildes”. “En aquel lugar nace el ‘hijo de David’ tan esperado, Jesús, en el cual se encuentran la esperanza de Dios y la esperanza de los hombres”.
Después “podemos mirar a María, Madre de la esperanza”. Francisco subrayó que María, con su “sí” abrió a “Dios la puerta de nuestro mundo: su corazón joven estaba lleno de esperanza, animada por la fe. Por eso Dios la eligió a ella, que ha creído en su Palabra”.
Francisco también subrayó la importancia de la presencia de San José: “Junto a María está José, descendiente de Jesé y de David, quien también ha creído en la palabra del ángel, y mirando a Jesús en el pesebre, medita acerca de aquel Niño que viene del Espíritu Santo, y que el mismo Dios ordenó llamarle ‘Jesús’. En ese nombre está la esperanza de cada hombre, porque mediante aquel hijo de mujer, Dios salvará a la humanidad de la muerte y del pecado”.
Asimismo, destacó que “en el pesebre también están los pastores, que representan a los humildes y a los pobres que esperaban al Mesías, y en Él, al consuelo de Israel, a la redención de Jerusalén. En aquel Niño encuentran la realización de esa promesa, y confían en que la salvación de Dios llegue finalmente a cada uno de ellos”.
Por último, destacó que “el coro de los ángeles anuncia desde lo alto el gran designio que ese Niño realiza: ‘gloria a Dios en lo alto del cielo, y sobre la tierra paz a los hombres que ama’. La esperanza cristiana se refleja en la alabanza y en el agradecimiento a Dios, que ha inaugurado su Reino de amor, de justicia y de paz”.
El Papa Francisco enseñó que el Nacimiento del Mesías marca “el momento en que la esperanza entró en el mundo por la encarnación del Hijo de Dios”.
El Obispo de Roma recordó las profecías de Isaías: ‘Mirad que la Virgen concebirá y dará a luz un hijo que será llamado Emmanuel’; y también: ‘Saldrá una rama del tronco de Jesé y un retoño brotará de sus raíces’”.
“En estas dos citas se transmite el sentido de la Navidad: Dios cumple su promesa de convertirse en hombre; no abandona a su pueblo, se acerca despojándose de su divinidad. De esta manera, Dios demuestra su fidelidad e inaugura un Reino nuevo, que entrega una nueva esperanza a la humanidad: la vida eterna”.
Francisco indicó que “a menudo, cuando nos hablan de esperanza, se refieren a algo que no está al alcance del hombre, o que no es visible. Por el contrario, la Navidad de Cristo, que inaugura la redención, nos habla de esperanza de una forma diferente, una esperanza en la que se puede confiar, visible y comprensible, porque se fundamenta en Dios”.
Esta esperanza, explicó el Pontífice, “entra en el mundo y nos da la fuerza para caminar con Él hacia la plenitud de la vida y de permanecer en el presente de una manera nueva, aunque sea fatigosa”.
Para el cristiano, por lo tanto, “la esperanza significa la certeza de estar en el camino con Cristo hacia el Padre, que nos espera. Esta esperanza, que el Niño de Belén nos entrega, nos ofrece una meta, un destino bueno en el presente, la salvación de la humanidad, la santidad de quien confía en Dios misericordioso. San Pablo resume esto con esta expresión: ‘En la esperanza hemos sido salvados’”.

sábado, 17 de diciembre de 2016

Papa Francisco explica por qué es importante el pesebre en casa en Adviento y Navidad

Durante la Audiencia General de este miércoles, el Papa Francisco explicó la importancia de tener el pesebre en casa, además de la necesidad de contemplar cada uno de sus elementos en el tiempo del Adviento y la Navidad, porque ahí también podemos encontrar una fuente de esperanza.
“En las casas de los cristianos, durante el tiempo de Adviento, se prepara el pesebre, según la tradición inaugurada por San Francisco de Asís. En su simplicidad, el pesebre transmite la esperanza”, señaló el Papa.
“En primer lugar, nos fijamos en el lugar en el que nace Jesús: Belén. Una pequeña aldea de Judea donde mil años antes había nacido David, el pastor elegido por Dios para ser Rey de Israel”.
El Pontífice recordó que Belén no era una capital, “y por eso fue el lugar preferido por la providencia divina, que ama actuar por medio de los pequeños y los humildes”. “En aquel lugar nace el ‘hijo de David’ tan esperado, Jesús, en el cual se encuentran la esperanza de Dios y la esperanza de los hombres”.
Después “podemos mirar a María, Madre de la esperanza”. Francisco subrayó que María, con su “sí” abrió a “Dios la puerta de nuestro mundo: su corazón joven estaba lleno de esperanza, animada por la fe. Por eso Dios la eligió a ella, que ha creído en su Palabra”.
Francisco también subrayó la importancia de la presencia de San José: “Junto a María está José, descendiente de Jesé y de David, quien también ha creído en la palabra del ángel, y mirando a Jesús en el pesebre, medita acerca de aquel Niño que viene del Espíritu Santo, y que el mismo Dios ordenó llamarle ‘Jesús’. En ese nombre está la esperanza de cada hombre, porque mediante aquel hijo de mujer, Dios salvará a la humanidad de la muerte y del pecado”.
Asimismo, destacó que “en el pesebre también están los pastores, que representan a los humildes y a los pobres que esperaban al Mesías, y en Él, al consuelo de Israel, a la redención de Jerusalén. En aquel Niño encuentran la realización de esa promesa, y confían en que la salvación de Dios llegue finalmente a cada uno de ellos”.
Por último, destacó que “el coro de los ángeles anuncia desde lo alto el gran designio que ese Niño realiza: ‘gloria a Dios en lo alto del cielo, y sobre la tierra paz a los hombres que ama’. La esperanza cristiana se refleja en la alabanza y en el agradecimiento a Dios, que ha inaugurado su Reino de amor, de justicia y de paz”.
El Papa Francisco enseñó que el Nacimiento del Mesías marca “el momento en que la esperanza entró en el mundo por la encarnación del Hijo de Dios”.
El Obispo de Roma recordó las profecías de Isaías: ‘Mirad que la Virgen concebirá y dará a luz un hijo que será llamado Emmanuel’; y también: ‘Saldrá una rama del tronco de Jesé y un retoño brotará de sus raíces’”.
“En estas dos citas se transmite el sentido de la Navidad: Dios cumple su promesa de convertirse en hombre; no abandona a su pueblo, se acerca despojándose de su divinidad. De esta manera, Dios demuestra su fidelidad e inaugura un Reino nuevo, que entrega una nueva esperanza a la humanidad: la vida eterna”.
Francisco indicó que “a menudo, cuando nos hablan de esperanza, se refieren a algo que no está al alcance del hombre, o que no es visible. Por el contrario, la Navidad de Cristo, que inaugura la redención, nos habla de esperanza de una forma diferente, una esperanza en la que se puede confiar, visible y comprensible, porque se fundamenta en Dios”.
Esta esperanza, explicó el Pontífice, “entra en el mundo y nos da la fuerza para caminar con Él hacia la plenitud de la vida y de permanecer en el presente de una manera nueva, aunque sea fatigosa”.
Para el cristiano, por lo tanto, “la esperanza significa la certeza de estar en el camino con Cristo hacia el Padre, que nos espera. Esta esperanza, que el Niño de Belén nos entrega, nos ofrece una meta, un destino bueno en el presente, la salvación de la humanidad, la santidad de quien confía en Dios misericordioso. San Pablo resume esto con esta expresión: ‘En la esperanza hemos sido salvados’”.

jueves, 13 de octubre de 2016

Francisco asegura que las obras de misericordia son el mejor antídoto contra la indiferencia En la catequesis de la audiencia general, el Santo Padre recuerda que debemos ser signo e instrumento de la misericordia través de pequeños gestos concretos

El Papa en la audiencia general - CTV
El Papa En La Audiencia General - CTV
El papa Francisco, durante la catequesis de la audiencia general de esta semana, ha reflexionado sobre la misericordia, centrando la meditación en “las obras corporales y espirituales”.
Como cada semana, miles de fieles venidos de todo el mundo, han llenado la plaza de San Pedro para escuchar y recibir la bendición del Santo Padre. Antes de comenzar la catequesis, el Pontífice ha pasado con el papa móvil por la plaza para saludar a los peregrinos. Además, esta mañana, un grupo de niños le han acompañado durante este trayecto.
En el resumen hecho en español, el Santo Padre ha recordado que en las catequesis anteriores se ha reflexionado sobre el misterio de la misericordia de Dios, “desde el actuar del Padre en el Antiguo Testamento hasta el de Jesús”, quien a través de las narraciones evangélicas, “se nos muestra, en sus palabras y en sus gestos, como la encarnación misma de la Misericordia”.
No es suficiente –ha advertido– haber experimentado la misericordia de Dios en nuestra vida, debemos ser su signo e instrumento a través de pequeños gestos concretos. “Estos tienen valor a los ojos del Señor, hasta el punto de ser el criterio sobre el que seremos juzgados”, ha precisado. Además, el Papa ha señalado que “la Iglesia ha llamado a estos pequeños gestos «obras de misericordia corporales y espirituales», que tocan las exigencias más importantes y esenciales de las personas”.
En esta línea, el Papa ha observado que en un mundo donde reina la indiferencia, “las obras de misericordia son el mejor antídoto contra ella”, porque “nos educan a estar atentos a las necesidades más elementales de nuestros «hermanos más pequeños» y vulnerables”. Finalmente ha anunciado que en las próximas catequesis “meditaremos sobre cada una de estas obras, que son el modo concreto de vivir la misericordia, y hacer nuestra fe viva y operosa con la caridad”.
A continuación, el Papa ha saludado a los peregrinos de lengua española, en particular a los provenientes de España y Latinoamérica. Que el Espíritu Santo –ha pedido– encienda en nosotros el deseo de practicar las obras de misericordia, para que nuestros hermanos sientan presente a Jesús, que no los abandona en sus necesidades sino que se hace cercano y los abraza con ternura.
Después de los saludos en las distintas lenguas, el Papa ha saludado a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados. Recordando que este martes se celebró la memoria de san Juan XXIII, ha pedido a los jóvenes que invoquen siempre su “celeste intercesión” para imitar “la dulzura de su amor paterno”. Del mismo modo ha invitado a los enfermos a que le recen “en los momentos de la cruz y del sufrimiento” para “afrontar las dificultades con la misma mansedumbre”. Y finalmente ha exhortado a los recién casados a que aprendan de este santo “el arte de educar a los hijos con ternura y con el ejemplo”.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Francisco: ‘Jesús no es un maestro severo que nos impone pesos que no ha llevado’ En la catequesis de la audiencia general, el Santo Padre ha invitado a pedir a Dios “la gracia de tener la mirada limpia de Jesús que nos hace comprender cuánto camino debemos aún recorrer”


El Papa en la audiencia general - CTV

Familias, ancianos, enfermos y jóvenes, todos reunidos en la plaza de San Pedro para saludar y escuchar la catequesis del Santo Padre durante la audiencia general de cada miércoles. A su llegada, el Papa ha recorrido la plaza con el papamóvil y ha saludado de cerca y bendecido a los presentes, despertando el entusiasmo y la alegría. 
La enseñanza de esta semana, se ha centrado en la misericordia, como hace casi todas las semanas desde que empezó el Jubileo. En el resumen de la catequesis realizada en español, Francisco ha explicado que en el Evangelio que hoy se ha leído, Jesús se dirige a sus discípulos para extenderles una invitación y lo hace a través de tres imperativos: «Vengan a mí», «tomen mi yugo», y «aprendan de mí». Jesús –ha precisado el Santo Padre– se dirige a quienes están cansados y agobiados para que confíen en Él y encuentren alivio en su misericordia. “Es una invitación a descubrir la voluntad de Dios, entrando en comunión con Él y cargando con su cruz”, ha indicado el Papa. 
Asimismo, ha precisado que la propuesta de Jesús es un camino de conocimiento e imitación. “Él no es un maestro severo que impone los pesos que Él no ha llevado”, ha recordado el Pontífice. Del mismo modo, ha recordado que Jesús “se ha hecho pequeño y humilde, su ejemplo nos enseña y es el camino a seguir”.
Finalmente ha aseverado que tenemos que pedirle a Dios “la gracia de tener la mirada limpia de Jesús que nos hace comprender cuánto camino debemos aún recorrer”, pero al mismo tiempo –ha añadido– nos da la alegría de saber que estamos caminando con Él y no estamos solos.
A continuación, el Santo Padre ha saludado cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los venidos de España y Latinoamérica. Así, les ha invitado a pedir “el don de la alegría, que es la gracia de sentirse discípulo de Jesús; de vivir junto a Él con la fuerza de su consuelo y misericordia”. 
Para concluir la audiencia general, como cada semana, ha dirigido un saludo especial a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados. Recordando que hoy celebramos la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, el Santo Padre ha invitado a los jóvenes a reforzar “vuestro diálogo con Dios, difundiendo su luz y su paz”. A los enfermos les ha exhortado a encontrar consuelo en la Cruz del Señor Jesús, que continúa su obra de redención en la vida de cada hombre. Por último, ha invitado a los recién casados a esforzarse en “mantener una constante relación con Cristo crucificado, para que vuestro amor sea siempre más verdadero, fecundo y duradero”.

miércoles, 31 de agosto de 2016

Francisco en la audiencia: ‘Seguir el ejemplo de Jesús y acercarse a quien está solo’ En la catequesis de los miércoles retoma el tema de la misericordia




En Papa ingresa en la plaza de San Pedro, en la audiencia del 31 de agosto de 2016. (F0t0 © CTV),
En Papa Ingresa En La Plaza De San Pedro, En La Audiencia Del 31 De Agosto De 2016. (F0t0 © CTV),
El papa Francisco realizó hoy la audiencia habitual de los miércoles en el Vaticano, después de haber recorrido los pasillos de la Plaza de San Pedro en papamóvil, saludando y bendiciendo a los peregrinos, en particular a los niños y enfermos.
En sus palabras en español en las que resumió la catequesis, el Santo Padre señaló que en el evangelio apenas leído, “una mujer que sufría flujos de sangre se abrió paso entre la multitud para tocar el borde del manto de Jesús. Estaba convencida de que Jesús era el único que podía liberarla de su enfermedad y de la marginación que sufría desde hacía bastante tiempo”.
“Cuando la mujer –precisó el Papa– tocó el manto, Jesús se volvió hacia ella y la miró con ternura y misericordia. Fue un encuentro personal, un encuentro de acogida, en el que Jesús alabó su fe sólida, capaz de superar cualquier obstáculo y adversidad”.
Porque Jesús “no sólo la curó de su dolencia, sino que la libra de sus temores y complejos, le restituye su dignidad y la reintegra en la esfera del amor misericordioso de Dios”.
“Jesús es la fuente de todo bien y de él nos viene la salvación; nosotros debemos acogerlo con fe viva y auténtica, como demostró tener esa mujer”, dijo. Concluyó saludando a los peregrinos de lengua española, “en particular a los venidos de España y Latinoamérica”.
E invitó a que “el ejemplo de Jesús nos ayude a salir al encuentro de quien está solo y necesitado, para llevar su misericordia y ternura, que sana las heridas y restablece la dignidad de hijos de Dios. Muchas gracias”.
Después de los saludos en diversos idiomas y a las delegaciones presentes, la audiencia concluyó con el canto del Pater Noster y la bendición de los presentes y de los objetos de piedad.

miércoles, 17 de agosto de 2016

El Papa nos invita a llevar la misericordia de Jesús a los lugares que frecuentamos En la catequesis de los miércoles comenta el milagro de la multiplicación de los panes y los peces. Lo que se traduce en involucrarse y ponerse al servicio de la vida y de la comunión


Francisco bendice a los niños

El santo padre Francisco realizó la audiencia de este miércoles en el Aula Pablo VI. Antes de iniciar la catequesis recorrió a pie los diversos corredores del auditorio en medio del público, saludando a los miles de peregrinos allí reunidos, bendiciendo particularmente a los niños y en alguna oportunidad poniéndose el solideo que le daban antes de devolverlo. Claramente en medio de aplausos, coros y de la ovación generada por el entusiasmo del público.
La catequesis inició con la lectura en diversos idiomas del Evangelio según san Mateo, cuyo pasaje narraba la multiplicación de los cinco panes y dos peces realizada por Jesús.
El Papa después de saludar con un: “Buon Giorno“, explicó el Evangelio apenas leído. Recordó que el Señor “sintió compasión por la multitud y sanó a los enfermos”, porque “Él siempre se acordaba de los demás”.
Por este motivo la multitud lo sigue por todas partes llevándole enfermos. Y el Maestro se conmueve, porque “Jesús no es frío, no tiene un corazón frío, es capaz de conmoverse”. Y muestra su voluntad de estar cerca de nosotros y de salvarnos”, porque “Jesús nos ama tanto”, dijo.
Jesús cuida a quienes le siguen y quiere que los discípulos participen en esto, demostrando que “los pocos panes con la fuerza de la oración podían ser compartidos con todos”. O sea que quiere hacernos participar de sus acciones.
Comentó también el modo en que el Salvador bendijo los panes y peces, así como la similitud con las palabras de la Consagración en la Última Cena.
“Vivir la comunión con Cristo” no es ser extraño a la vida cotidiana –dijo Francisco– por el contrario, nos vuelve “servidores de la misericordia” con la “misma compasión de Jesús”.
Subrayó también que Jesús cuando nos perdona, nos abraza y nunca lo hace a medias. “Todos se saciaron”, porque Él llena nuestra vida de su compasión, dijo.
Invitó así a estar siempre “al servicio de la vida y de la comunión” y que cada uno pueda hacerlo “en la propia familia, en el trabajo, en la parroquia y en los lugares a los que pertenecemos”. “Porque esta comunión es vida para todos”.
La catequesis después resumida y leída en los diversos idiomas, concluyó con la bendición apostólica así también como de los objetos religiosos que llevaron los peregrinos, y con el canto del Padre Nuestro en latín.

jueves, 11 de agosto de 2016

Francisco: “Dios nos creó para estar de pie y nos repite: «¡Levántate!»” Palabras del Papa ayer en la audiencia general


Pope Francis General Audience June 30, 2016


«Dios nos quiere de pie, nos creó para estar de pie», y, cuando caemos, nos repite: «“¡Levántate!”». Papa Francisco volvió a hablar sobre el Jubileo durante la audiencia general de los miércoles, en el Aula Pablo VI, y subrayó que la Misericordia es «un camino que parte desde el corazón para llegar a las manos», es decir: parte desde la curación del encuentro con Jesús, cuya compasión levanta a las personas que han caído, y se traduce en obras de misericordia hacia los demás.
«El pasaje del Evangelio de Lucas que hemos escuchado nos presenta un milagro de Jesús verdaderamente grandioso: la resurrección de un chico», recordó el Papa. «Sin embargo, el alma de esta narración no es el milagro, sino la ternura de Jesús por la mamá de este chico. La misericordia aquí toma el nombre de gran compasión por una mujer que había perdido a su marido y que ahora acompaña al cementerio a su único hijo. Es este gran dolor de una madre que conmueve a Jesús y lo provoca al milagro de la resurrección».
«Durante este Jubileo, sería una buena cosa que, al pasar por la Puerta Santa, la Puerta de la Misericordia, los peregrinos recordaran este episodio del Evangelio, que sucedió a las puertas de Naín»; cuando Jesús vio a una madre llorando por la muerte de su hijo detuvo el la procesión fúnebre y, «movido por una profunda misericordia por esta madre», que «entró en su corazón», «decidió afrontar a la muerte, por decirlo así, de tú a tú (y la afrontará definitivamente, de tú a tú, en la Cruz)».
Francisco prosiguió explicando que a la Puerta Santa «cada uno llega llevando la propia vida, con sus alegrías y sufrimientos, sus proyectos y sus fracasos, sus dudas y sus temores, para presentarla a la misericordia del Señor. Estemos seguros de que, en la Puerta Santa, el Señor se acerca para encontrar a cada uno de nosotros, para traer y ofrecer su potente palabra de consuelo: “¡No llores!”. Esta es la Puerta del encuentro entre el dolor de la humanidad y la compasión de Dios. Pensemos siempre en esto: un encuentro entre el dolor de la humanidad y la compasión de Dios».
Al pasar por el umbral, recordó Francisco, «nosotros cumplimos nuestro peregrinaje dentro de la misericordia de Dios que, como con el chico muerto, repite a todos: “Yo te digo: ¡levántate!”. ¡Levántate! Dios nos quiere de pie. A cada uno de nosotros nos dice: ¡levántate! Dios nos quiere de pie, nos creó para estar de pie, por ello la compasión de Jesús lleva a la curación, y la palabra clave es “levántate”, “de pie”.
“Pero, padre, nosotros caemos tantas veces”. ¡Ánimo, levántate! Al pasar por la Puerta Santa tratemos de escuchar esta palabra: “¡Levántate!”. La palabra potente de Jesús puede hacer que nos levantemos y también puede obrar en nosotros el pasaje de la muerte a la vida. Su palabra nos hace revivir, da esperanza, consuela a los corazones cansados, abre a una visión del mundo y de la vida que va más allá del sufrimiento y de la muerte. ¡En la Puerta Santa está escrito para cada uno el inexorable tesoro de la Misericordia de Dios!».
Frente al chico que volvió a la vida y que fue devuelto a su madre, «todos sintieron temor y glorificaban a Dios diciendo: “Un gran profeta ha surgido entre nosotros”, y “Dios ha visitado a su pueblo”», recordó el Papa argentino. Todo lo que Jesús ha hecho «no es solo una acción de salvación destinada a la viuda y a su hijo, o un gesto de bondad limitado a aquella aldea. En el socorro misericordioso de Jesús, Dios sale al encuentro de su pueblo, en Él aparece y seguirá apareciendo ante la humanidad toda la gracia de Dios».
En este sentido, «al celebrar este Jubileo, que —subrayó el Papa— quise que se viviera en todas las Iglesias particulares, es decir en todas las iglesias del mundo y no solo en Roma, es como si toda la Iglesia esparcida por el mundo se uniera en el único canto de alabanza al Señor».
La misericordia, pues, «tanto en Jesús como en nosotros, es un camino que parte del corazón para llegar a las manos… ¿Qué significa? Jesús te ve, te cura y dice: “¡Levántate!”… Con el corazón curado por Jesús hago obras con las manos. Jesús te ve, te cura con su misericordia, te dice: “¡Levántate!” y tu corazón es nuevo. Y con el corazón nuevo, curado por Jesús, hago las obras de misericordia con las manos y trato de curar a tantos que tienen necesidades. La misericordia es un camino que parte del corazón y llega a las manos, es decir a las obras de misericordia».
Durante los saludos en italiano, al final de la audiencia, el Papa volvió a reflexionar sobre la misericordia: «El otro día me decía un obispo que en su catedral puso puertas de misericordia de entrada y de salida. Yo le pregunté: “¿Por qué?”. Y me explicó que las primeras son para entrar y pasar por esa puerta y pedir el perdón y la misericordia de Jesús, y las segundas para llevar la misericordia a los demás. Es inteligente este obispo, ¿eh? También nosotros hagamos lo mismo. El camino de la misericordia que va del corazón a las manos, ¡es la Iglesia en salida!».

sábado, 14 de mayo de 2016

El Papa en Audiencia Jubilar: No podemos amar los animales y despreciar a las personas Por Alvaro de Juana


El Papa saluda en la Plaza de San Pedro. Foto: Alexey Gotovsky / ACI Prensa
VATICANO, 14 May. 16 / 04:05 am (ACI).- La Audiencia Jubilar de este sábado se desarrolló en medio de una gran tormenta de lluvia que no evitó que miles de peregrinos abarrotasen la Plaza de San Pedro para escuchar la catequesis del Papa Francisco quien esta vez habló sobre la piedad y advirtió que hay gente que ama a los animales pero luego desprecia el sufrimiento de las personas.
“Entre los muchos aspectos de la misericordia, hay uno que consiste en sentir la piedad frente a todos los que tienen necesidad de amor”, explicó.
Francisco dijo que “la piedad es un concepto presente en el mundo greco-romano, en la que se indicaba como acto de sometimiento a los superiores: sobre todo la devoción debida a ellos, después el respeto de los hijos hacia los padres, sobre todo los ancianos”.
El Papa advirtió de que “debemos estar atentos a no identificar la piedad con aquella ‘lástima’, muy difundida, que es solo una emoción superficial y ofende la dignidad del otro”.
También pidió diferenciarla con la “compasión” que por ejemplo sentimos “por los animales que viven con nosotros”. “A veces, efectivamente, se encuentra este sentimiento hacia los animales y sin embargo se permanece indiferente hacia los sufrimientos del hombre”. 
"Cuántas veces vemos gente tan apegada a los gatos, a los perros y después no ayudan al vecino, a la vecina que tiene necesidad... así no funciona", advirtió.
Sin embargo, la piedad verdadera “es una manifestación de la misericordia de Dios”, es “uno de los siete dones del Espíritu Santo que el Señor ofrece a sus discípulos”.
Francisco recordó cómo Jesús curaba enfermos y expulsaba demonios porque “respondía con mirada de la misericordia”. “Ellos intuían que en Él había algo extraordinario, que les podía ayudar a salir de las condiciones de tristeza en la que se encontraban”.
“Para Jesús, ser piadoso equivale a compartir la tristeza de quien encuentra, pero al mismo tiempo a obrar en primera persona para transformarla en alegría”.
“También nosotros estamos llamados –invitó Francisco- a cultivar en nosotros actitudes de piedad ante tantas situaciones de la vida, sacudiéndonos la indiferencia que impide reconocer las exigencias de los hermanos que nos circundan y liberan de la esclavitud del bienestar material”.
A continuación, pidió “mirar el ejemplo de la Virgen María que se hace cargo de cada uno de sus hijos  y para nosotros los creyentes es icono de la piedad”.

miércoles, 4 de mayo de 2016

El Papa: ‘El Buen Pastor no se resigna a perder ninguna oveja’ En la catequesis de esta semana el Santo Padre recuerda que si queremos “tener” a Jesús debemos seguirle allí donde se encuentra la oveja descarriada y hacer fiesta al encontrarla

Papa Francisco en la audiencia - CTV


(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- Miles de personas procedentes de todos los rincones del mundo, se han reunido un miércoles más en la plaza de San Pedro, con ocasión de la audiencia general del papa Francisco. El Santo Padre, antes de la catequesis, ha pasado por los pasillos de la plaza con el papamóvil para responder desde la cercanía a la calurosa bienvenida que le daban los fieles. 
En la reflexión de esta semana, el Pontífice ha hablado sobre la imagen del Buen Pastor, icono que “desde siempre representa la preocupación de Jesús hacia los pecadores y la misericordia de Dios que no se resigna a perder a ninguno”. 
Así, en el resumen que hizo en español, indicó que “delante de los Fariseos que se escandalizaban de su relación con los pecadores, Jesús les propone esta paradoja: «¿Quién, si se le pierde una oveja, sería capaz de dejar a las 99 en el desierto para ir a buscarla?” Fíjense –ha indicado– que no dice que las deja en el redil, en un lugar seguro, sino en el desierto, sin agua, sin comida, a merced de las fieras y ladrones. 
De este modo, el Santo Padre ha asegurado que “no parece sensato, y sin embargo así hace el Buen Pastor”. No se preocupa, ha precisado Francisco, de poner a salvo primero al resto del rebaño, sino que va de inmediato en busca de la oveja perdida y la lleva a casa sobre sus hombros.
Al respecto, el Pontífice ha advertido de que “muchas veces también nosotros nos escandalizarnos de esta actitud aparentemente inconsciente del Señor, pero hay una razón para actuar así”. Por eso ha señalado que no podemos exigir al Señor que permanezca con nosotros, olvidándose del otro; “nadie puede sujetarle, frenar su amor por todos”. El Papa ha concluido asegurando que “si queremos “tenerle”, debemos seguirle, seguirle allí donde se encuentra la oveja descarriada, si nos movemos con él, también nosotros haremos fiesta al encontrarla y volver juntos a casa”.
A continuación, el papa Francisco ha saludado cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a la peregrinación interdiocesana de Mérida-Badajoz y Coria-Cáceres acompañados de sus Obispos Mons. Celso Morga y Francisco Cerro, así como a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. 
Así, ha aseverado, “cada uno de nosotros es esa oveja que el Señor lleno de misericordia ha querido cargar sobre sus hombros para llevarla a su casa y, al mismo tiempo, cada uno de nosotros hemos sido llamados a recoger junto al Buen Pastor a toda la grey, para participar así de su alegría”. 
Después de los saludos en las distintas lenguas, el papa Francisco ha saludado en particular a los jóvenes, los enfermos y los recién casados. Recordando que el mes de mayo lo dedicamos a la Virgen, ha pedido a los jóvenes que cultiven “la devoción a la Madre de Dios con la oración cotidiana del Rosario”. Del mismo modo, ha pedido a los enfermos que sientan la cercanía de María de Nazaret “en la hora de la cruz”. Y finalmente, ha pedido a los recién casados que recen a la Virgen “para que no falte nunca en nuestra casa en amor y el respeto recíproco”.

miércoles, 20 de abril de 2016

Francisco alerta en la audiencia general contra el pecado de hipocresía




Durante la audiencia general el Papa habló del pasaje del Nuevo Testamento en el que una mujer pecadora lava los pies de Jesús ante la indignación de los fariseos.

El Papa dijo que eran unos hipócritas. Se consideraban mejores que los demás y los juzgaban. No miraban su pecado. La pecadora arrepentida, en cambio, reconocía su pecado y eso le permitió ganar el corazón de Cristo.


RESUMEN DE LA CATEQUESIS DEL PAPA EN ESPAÑOL

El pasaje del Evangelio de Lucas que hemos leído refleja con claridad un aspecto fundamental de la misericordia: la sinceridad de nuestro arrepentimiento suscita en Dios su perdón incondicional.

Mientras Jesús, invitado por Simón el fariseo, está sentado a la mesa, una mujer, considerada por todos pecadora, entra, se pone a sus pies, los baña con sus lágrimas y los seca con sus cabellos; luego los besa y los unge con el aceite perfumado que ha traído consigo.

La actitud de la mujer contrasta con la del fariseo. El celoso servidor de la ley, que juzga a los demás por las apariencias, desconfía de Jesús porque se deja tocar por los pecadores, y se contamina. La mujer, en cambio, expresa con sus gestos la sinceridad de su arrepentimiento y, con amor y veneración, se abandona confiadamente en Jesús. Cristo no hace componendas con el pecado, que es oposición radical al amor de Dios. Pero no rechaza a los pecadores, sino que los acoge: Jesús, el Santo de Dios, se deja tocar por ellos, sin miedo de ser contaminado, los perdona y los libera del aislamiento al que estaban condenados por el juicio despiadado de quienes se creían perfectos, abriéndoles un futuro.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y América latina. Queridos hermanos, en Cristo, que perdona los pecados, brilla en él la fuerza de la misericordia de Dios, capaz de transformar los corazones. Abrámonos al amor del Señor, y dejémonos renovar por Él. Y en esta lengua que nos une a España y Latinoamérica; Hispanoamérica quiero decir también a nuestros hermanos del Ecuador nuestra cercanía y nuestra oración en este momento de dolor. Gracias.

domingo, 17 de abril de 2016

El Papa: Iglesia no es comunidad de perfectos y ser cristiano no te hace impecable Por Alvaro de Juana


La Plaza de San Pedro acogió una nueva Audiencia General a la que asistieron miles de fieles y en la que el Papa Francisco aseguró que “la Iglesia no es una comunidad de perfectos” y advirtió del muro que se levanta como fruto de la soberbia y el orgullo, puesto que “impiden la relación con Dios”.
El Santo Padre dedicó la catequesis general de este día a la necesidad de que todo cristiano se sienta pecador puesto que “la vida cristiana es escuela de humildad que se abre a la gracia”.
Francisco habló del apóstol San Mateo, quien antes de que Jesús le eligiera trabajaba como recaudador de impuestos. “Jesús lo llama a seguirlo y a convertirse en su discípulo. Mateo acepta, y lo invita a cena en su casa junto a los discípulos”.
“Entonces surge una discusión entre los fariseos y los discípulos de Jesús por el hecho de que ellos comparten el comedor con los publicanos y los pecadores: ‘pero tú no puedes ir a la casa de estas personas’, decían ellos”.
El Pontífice indicó que “Jesús, de hecho, no los aleja, más bien los frecuenta en sus casas, se sienta al lado de ellos; esto significa que también ellos pueden ser sus discípulos. Y además es verdad que ser cristiano no nos hace impecables. Como el publicano Mateo, cada uno de nosotros confía en la gracia del Señor, a pesar de los propios pecados. Todos somos pecadores, todos hemos pecado”.
El Santo Padre explicó entonces que “Jesús muestra a los pecadores que no mira su pasado, a la condición social, a las convenciones exteriores, sino que más bien les abre un futuro nuevo”.
“Una vez escuché un dicho hermoso: ‘no hay santo sin pasado y no hay pecador sin futuro’. Es bello esto. Esto es lo que hace Jesús. No hay santo sin pasado, ni pecador sin futuro”, agregó.
Francisco dijo que para ellos se debe responder con corazón humilde y sincero y alejar por tanto la soberbia y el orgullo, puesto que “no permiten reconocerse necesitados de salvación, más bien, impiden ver el rostro misericordioso de Dios y de actuar con misericordia”.
El Papa también explicó a los fieles que “la misión de Jesús es propio estar: ir en búsqueda de cada uno de nosotros, para sanar nuestras heridas y llamarnos a seguirlo con amor”.
“Él anuncia el Reino de Dios, y los signos de su venida son evidentes: Él sana las enfermedades, libera del miedo, de la muerte y del demonio”.
Por ello, “frente a Jesús ningún pecador es excluido, porque el poder curador de Dios no conoce enfermedad que no pueda ser curada. Y esto nos debe dar confianza y abrir nuestro corazón al Señor para que venga y nos cure”.
Refiriéndose de nuevo a la comida de Jesús con publicanos y pecadores, el Papa recordó que “si los fariseos ven en los invitados sólo pecadores y rechazan sentarse con ellos, Jesús por el contrario les recuerda que también ellos son comensales de Dios”.
Francisco explicó que hay dos tipos de “mesas”. Por un lado la de la Palabra y por otra la de Eucaristía y son “las medicinas con las cuales el Médico Divino nos cura y nos nutre”.
“Con la primera –la Palabra– Él se revela y nos invita a un diálogo entre amigos. Jesús no tenía miedo de dialogar con los publicanos, los pecadores, las prostitutas, Él no tenía miedo, amaba a todos”.
“Su Palabra nos penetra y, como un bisturí, actúa profundamente para liberarnos del mal que se anida en nuestra vida. A veces esta Palabra es dolorosa porque incide sobre hipocresías, desenmascara las falsas escusas, mete al desnudo las verdades escondidas; pero al mismo tiempo ilumina y purifica, da fuerza y esperanza, es un reconstituyente valioso en nuestro camino de fe”.
De otra parte, “la Eucaristía, por su parte, nos nutre de la vida misma de Jesús y, como un poderoso remedio, renueva en modo misterioso continuamente la gracia de nuestro Bautismo”.
“Acercándose a la Eucaristía nosotros nos nutrimos del Cuerpo y la Sangre de Jesús, y sin embargo, viniendo a nosotros, ¡es Jesús que nos une a su Cuerpo!”, dijo en la catequesis.
Antes de concluir, el Santo Padre advirtió de una religiosidad popular o “de fachada” que vivía el pueblo con frecuencia y “sin vivir en profundidad el mandamiento del Señor”.
“¡Sin un corazón arrepentido cada acción religiosa es ineficaz!”, alertó. En relación a los fariseos detalló que “eran muy religiosos en la forma, pero no estaban dispuestos a compartir la mesa con los publicanos y los pecadores; no reconocían la posibilidad de un arrepentimiento y por eso, de una curación; no colocan en primer lugar la misericordia: siendo fieles custodios de la Ley, ¡demostraban no conocer el corazón de Dios!”.
“Es como si a ti, te regalaran un paquete, donde dentro hay un regalo y tú, en lugar de ir a buscar el regalo, miras sólo el papel que lo envuelve, sólo las apariencias, la forma, y no el centro, el regalo que viene dado”.