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domingo, 14 de mayo de 2017

La mejor lista de tareas espiritual antes de casarse


Desde la fecha del compromiso hasta el día de la boda

Hace un tiempo, el papa Francisco, invitó a las parejas de novios a darse un tiempo para prepararse espiritualmente para su vida en pareja. Muchas de las novias se pasan horas creando tableros en Pinterest e interminables listas de las cosas que quedan por hacer antes del gran día.
Detalles como las flores, la elección de los colores, las servilletas y los centros de mesa se convierten en una tarea casi titánica. El novio, por su lado, suele ocuparse de los preparativos de la despedida de soltero y la luna de miel. Y si la novia lo deja,  tomar la decisión final en cuanto al menú y la torta de la boda.
No hay otra etapa en la vida que se asemeje al noviazgo.  Lo que es un poco triste de todo esto es que muchas parejas se enfocan tanto en aquel día, que se olvidan que el plan es para toda la vida.
Por esta razón hemos preparado un checklist para ti, que incluye propuestas espirituales que deberías llevar a cabo en la preparación no tan solo de tu boda, sino también de tu matrimonio.

Desde la fecha del compromiso hasta 6 meses antes de la boda

2. Renueven el compromiso que un día se hicieron y sigan pidiéndole al Señor fortaleza para que puedan mantener esa pureza hasta el día de su alianza. El Señor quiere que le des ese regalo a tu futuro esposo o esposa. Si ha sido difícil cumplir con aquello, acércate al sacramento de la reconciliación y vuelve a empezar. Dios hace nuevas todas las cosas.
3. Reúnanse con un sacerdote para que los pueda ayudar a prepararse espiritualmente para su matrimonio
4. Busquen un consejero de parejas, quien también puede ayudarlos en su preparación.
5. Asistan a clases de Planificación Familiar Natural.

De 6 hasta 3 meses antes de la boda

1. Inscríbanse y asistan a un retiro para novios: Esta es una manera muy especial de prepararse espiritualmente para su boda. Será muy necesario que tanto tú como tu futuro esposo o esposa pasen un tiempo alejados de esta ajetreada fase de la unión matrimonial. Son muchas las parroquias que ofrecen retiros prematrimoniales, incluso hasta los encuentros para novios son buenas instancias por las cuales pueden averiguar.
2.  Lean juntos el libro Los Novios del escritor italiano Alessandro Manzoni. El papa Francisco ha animado a las parejas de novios a leer este libro catalogado por él mismo como una ‘‘obra maestra’’.
3. Mientras estén haciendo la lista de invitados a su boda, inviten también a Dios: Piensen de qué manera podrían dar testimonio de su amor a Cristo y de su unión con Él no tan solo en la ceremonia, sino también en el recibimiento de los invitados. Algunas ideas son: en vez de que el hombre le quite la liga a su mujer, este le lave los pies como un signo del amor de Cristo por su Iglesia; en vez del clásico souvenir, denles a sus invitados un rosario o una tarjeta que contenga una oración; para la primera pieza de baile, elijan una canción cuya letra de a conocer sus valores como pareja.

De 3 a 1 mes antes de la boda

1. Reflexionen sobre las lecturas que ustedes mismos eligieron para su ceremonia. Inclúyanlas en su oración diaria.
2. Busquen una novena para empezar a rezar antes del día de su unión. Les sugerimos la novena de san José o la de san Rafael.
3. Preparen una oración que puedan leer en su fiesta de bodas. Esta es una manera de mostrarle a todos su amor por Dios y su gratitud por el regalo del matrimonio.
4. Programen una salida con sus padres a cenar: Aprovechen tal oportunidad para demostrarles cuánto los aprecian y para solicitar de ellos un consejo para su matrimonio. Tal vez ustedes quieran darles un regalo especial como muestra de agradecimiento por el apoyo recibido durante el tiempo que ustedes llevan juntos.
5. Piensen en una ocasión donde ambas familias puedan estar reunidas para orar por ustedes como pareja.
6. Cuando compren regalos para la boda, intenten incluir algo que ayude a los novios a crecer en su fe y en su relación con Cristo.
7. Elijan un don espiritual significativo para ustedes para obsequiarse mutuamente el día de su boda. Dense un tiempo para escribirse una carta de amor. Este será un regalo muy preciado en los años venideros.

En la semana de la boda

1. Esta va a ser una semana muy atareada, así que dejen programada con anticipación una hora con su sacerdote para que los pueda confesar.
2. Háganse un tiempo dentro de la semana para participar de la adoración al Santísimo.
3. Lean el artículo del Catecismo sobre el sacramento del matrimonio y sus efectos.
4. Elijan algo que los dos puedan ofrecer por su matrimonio (redes sociales, televisión, chocolate, etc,.) un pequeño sacrificio durante esta semana.

El día de la boda

1. Comiencen este día orando: Relájense y confíen en que Dios tiene todos los pormenores bajo control.
2. Muchas parejas buscan la manera de orar juntos aun sin poder verse. Unas usan el confesionario, mientras que otras buscan una pared donde permanecen tomados de la mano, uno de cada lado de la pared. Estahermosa imagen de una pareja de novios orando antes de su boda se ha vuelto viral.
3. Participen plenamente de su ceremonia. ¡No dejen que los nervios opaquen la alegría y la gracia que está siendo derramada sobre ustedes!
4. Dispónganse para su primera noche como recién casados comenzando con una oración.
“No existe la familia perfecta, ni el marido perfecto, o la esposa perfecta. No hablemos de la suegra perfecta… Existimos nosotros pecadores’’. Para tener una vida familiar saludable es necesario que usemos a menudo estas tres palabras: ‘‘Permiso, gracias y perdón’’ y ‘‘no acabar jamás una jornada sin pedirse perdón” (Papa Francisco en el Encuentro de parejas de novios, 14 de febrero 2014).

miércoles, 27 de abril de 2016

¿Qué diferencia hay entre convivir y casarse por la Iglesia? Alessandra y Francesco explican cómo vivir un noviazgo "fuerte y luminoso"

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¿Qué es el noviazgo? ¿Para qué sirve? “El noviazgo es un tiempo de prueba, un discernimiento para saber si un chico y una chica están llamados a la vocación del matrimonio juntos”, afirman en la siguiente entrevista Alessandra y Francesco, impulsores del proyecto 5p2p.
“El camino de cualquier pareja de novios se basa en entender bien en qué consiste el amor, saber cuáles son las dinámicas que hacen crecer el amor y cuáles son las que dejan morir una relación”, añade este matrimonio que orienta a parejas jóvenes.
¿Cómo nació vuestro proyecto, 5 pani 2 pesci (5p2p)?
Alessandra: Nosotros nos casamos en el año 2005, después de un intenso camino de noviazgo ayudados por los hermanos franciscanos de Asís.
Ya desde el inicio tuvimos una fuerte necesidad de conocer cuál podía ser el carisma propio de nuestro matrimonio, porque cada pareja tiene un carisma particular que expresar.
Hace tres años, releyendo el Evangelio de nuestra boda –”Desde ahora seréis pescadores de hombres”–, intuimos que Dios nos estaba llamando a la evangelización.
En un principio nos pareció algo absurdo: no somos consagrados, no hemos estudiado Teología, no somos psicoterapeutas. Solo somos una familia con tres hijos que vive en Alemania.
En ese tiempo comenzaron a pedirnos dar testimonio en los encuentros sobre afectividad que los franciscanos organizan en Asís. Dijimos que sí y para profundizar en algunos de los temas nació la exigencia de comenzar a escribir un blog.
Así comenzó todo.
A día de hoy, desde 5p2p intentamos llevar a Cristo a la vida de los jóvenes dando instrumentos prácticos y concretos para responder a su llamada a amar. ¡Nuestro objetivo es testimoniar la belleza de la vida en Cristo!
Concretamente: escribimos en el blog, abrimos nuestra casa para acoger jóvenes, parejas de novios y esposos; editamos videos testimoniales sobre temas vocacionales y de afectividad; y damos nuestro propio testimonio allí donde nos llaman.
Hoy hay cerca de quince personas que nos ayudan a sacar adelante este proyecto, y cada mes hay cerca de diez mil personas que siguen 5p2p. ¡La belleza es contagiosa!
Vosotros decís que se puede vivir un noviazgo “fuerte y luminoso”…
Francesco: La única manera de vivir un noviazgo fuerte y luminoso es metiendo a Cristo en el centro de nuestra vida.
Pero nadie entra en el amor si no ha sido antes iniciado.Estudiamos años y hacemos muchas prácticas para ser médicos, abogados o ingenieros, pero nos metemos en esto del amor esperando que nos vaya bien.
No funciona así, el amor necesita también de ciertas destrezas. El amor es el centro de toda nuestra vida y fallar en esto quiere decir fallar en lo más importante de nuestra vida.
Todos somos llamados a responder a la llamada al amor, a vivir una afectividad plena y madura.
Es mentira que si tus historias de amor no salen adelante, entonces debes consagrarte como religioso.
El camino de cualquier pareja de novios se basa en entender bien en qué consiste el amor, saber cuáles son las dinámicas que hacen crecer el amor y cuáles son las que dejan morir una relación.
El noviazgo es un tiempo de prueba, un discernimiento para saber si un chico y una chica están llamados a la vocación del matrimonio juntos.
¿Cómo vivisteis vosotros vuestro propio noviazgo?
A.: ¡Fue un poco desastroso! Tuvimos muchas dificultades, entre ellas la distancia de 1.600 kilómetros que nos separaba.
No fuimos una pareja perfecta, al contrario. Pero buscábamos a Cristo y nuestro deseo más grande era responder a nuestra vocación.
Pero nuestra relación se habría acabado si no hubiéramos tenido el apoyo de los franciscanos de Asís, que nos instruyeron en las dinámicas propias del amor.
Sin esa ayuda, nos habríamos desalentado ante las dificultades y no nos habríamos casado. En las relaciones de pareja hay verdades tan profundas que solo un oído atento a la Palabra de Dios puede llevar a la maduración plena.
En un ambiente en que cada vez más parejas deciden convivir sin casarse, ¿cómo proponerles hoy el matrimonio?
A.: Yo siempre me hacía esa pregunta: ¿qué diferencia hay entre casarse por la Iglesia e irse a vivir juntos? ¿Cambia mucho la cosa?
La respuesta la encontré durante una profunda crisis después de tres años de matrimonio. Cuando pensaba que todo había sido un error y no tenía ya esperanzas, el sacramento que recibimos me salvó, aquel dolor fue por un bien más grande.
Aquella dificultad me permitió ir hasta el fondo, curando las heridas del pasado. Todo aquello fue doloroso pero Cristo pasó por mi vida a través de las manos de Francesco.
Si ante ese dolor me hubiera abandonado, nuestro matrimonio se habría destruido y yo estaría todavía más encerrada en aquellas heridas.
Después de aquella crisis comenzamos un nuevo matrimonio. Casarse por la Iglesia significa amarse en Dios. Es un amor de tres: Alessandra, Francesco y Cristo.
También está el otro extremo: hay muchos chicos y chicas a los que les cuesta encontrar novio o novia. ¿Por qué sucede esto?
A.: Yo era chica muy metida en mi parroquia, tenía muchísimos amigos y destacaba en los estudios, pero rehuía el noviazgo. Por dos motivos: falta de autoestima y miedo a entrar en relación con un chico.
En nuestro curso hablamos mucho de esto. Nos piden instrumentos prácticos y concretos para entender lo que Dios piensa de nosotros (como dice la Escritura: “Eres precioso a mis ojos, de gran precio, yo te amo”) y cómo entrar a partir de ahí en una relación de amor con otra persona.
Al mismo tiempo, es importante reconocer cuándo una persona tiene situaciones no resueltas y tiene necesidad de un camino personal psicológico para poder donarse plenamente en el amor.
¿Qué se les puede decir, especialmente cuando pasan los años y ven que no se casan?
F.: Este es un tema muy delicado que causa mucho sufrimiento. La llamada al amor es para todos, en cualquier condición de vida y a cualquier edad.
A nuestros cursos vienen personas de más de 40 años que posiblemente no llegarán a casarse. Los motivos son muchos: hay quien tiene problemas no resueltos, los hay que no conocen los instrumentos necesarios para una relación, también quien ha perdido la confianza en el amor…
Dios tiene para cada uno de nosotros un proyecto único, y podemos responder a su llamada en cualquier condición en la que estemos.
Y son precisamente nuestros sufrimientos y los puntos oscuros de nuestra vida los que podrán permitirnos amar a los demás en sus dificultades.
Dios es bueno: creer profundamente en esto es la raíz de nuestra santidad y de nuestra salvación. Dios tiene para cada uno un proyecto único. Solamente de rodillas delante de Dios cada uno puede entender de qué modo puede responder a su llamada al amor.
¿Creéis que la Iglesia debería articular alguna iniciativa específica para favorecer que chicos y chicas se puedan conocer?
F.: La Iglesia somos nosotros, no es un ente externo. No creo que haya que crear situaciones artificiales para que los jóvenes se puedan conocer.
Creo que es fundamental abandonar el esquema clásico y comenzar a vivir la comunidad no como espectadores sino como protagonistas.
Metiendo en juego tu vida, compartiendo las experiencias personales, las dificultades y las alegrías, se crea un tejido de relaciones verdaderas y profundas.
También son necesarios los encuentros de formación en la afectividad, no desde un punto de vista teórico, sino basados en testimonios concretos en los que los jóvenes vean que, si tienes las destrezas necesarias, puedes entrar de manera madura en una relación.
El Sínodo de la Familia mostró su preocupación por los matrimonios jóvenes, porque buena parte de las rupturas sucede en los primeros años. ¿Cuál es vuestra experiencia? ¿Cómo habéis logrado “sobrevivir”?
A.: Nosotros llegamos a pensar en la separación después de tres años de matrimonio, por eso entendemos bien por qué muchos matrimonios terminan su relación.
En toda vocación, también en los consagrados, llega siempre el momento de la prueba.
Se trata siempre del momento más importante, el perno central de nuestra vocación, el momento en el que se llega a conocer lo peor del otro, cuando te das cuenta de que te falta el vino como en aquellas bodas de Caná.
Nosotros no podemos hacer el milagro, ¡pero siempre podremos llenar las tinajas de agua! No debemos ser fuertes, sino aliarnos con el Fuerte.
Si hemos invitado a Jesús a nuestro matrimonio y le dejamos actuar, entonces veremos el milagro y ese matrimonio será mejor que antes, como el vino de Caná.
Se necesitan dos cosas para sobrevivir: la gracia del sacramento y el saber pedir ayuda a la Iglesia y, cuando es necesario, a profesionales.
¿Cómo se puede acompañar a los matrimonios en sus primeros años? ¿Qué se puede hacer desde la Iglesia, desde la parroquia?
F.: Es fundamental dar instrumentos durante el noviazgo y hacer un seguimiento a las parejas después de su boda.
Para ello, para nosotros es necesario contar con matrimonios que hayan vivido y vivan una fuerte experiencia de Dios, y que ya hayan pasado por alguna crisis. Así ayudarán a otros matrimonios con su experiencia, con instrumentos prácticos y la luz de la Palabra de Dios.
Un matrimonio joven no debería sentirse solo. Hay muchas familias en camino pero cuando nos encerramos en nuestra cotidianidad nos quedamos solos.
El testimonio y los encuentros son decisivos para que un matrimonio joven pueda coger fuerzas: “Si ellos pasaron por esto y siguen adelante, nosotros también podemos”.
Por Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Artículo originalmente publicado por Alfa y Omega

sábado, 16 de abril de 2016

No rompas tu relación hasta que respondas a estas 5 preguntas Muchas mujeres terminan arrepintiéndose de sus decisiones precipitadas, por eso si estás pensando terminar tu relación considera antes estas reflexiones

Muchas personas terminan precipitadamente sus relaciones aumentando así su sufrimiento.
En mi servicio a parejas separadas que buscan mediación en aras de resolver problemas de custodia, pensión o división de bienes, observo claramente que la separación no ha estado bien resuelta.
La herida es muy grande y por eso no logran entenderse solos, eso sucede muchas veces porque la decisión fue tomada en un momento de rabia o gran dolor.
Por eso si estás desanimada/o, cansada/o de intentar y piensas en la separación, no lo hagas de inmediato, respira hondo y reflexionasobre estas cuestiones a continuación:
¿Te traicionó?
Primero, es necesario tener la certeza y no pensar que es obvio.
Hace algunos días hice una mediación con una pareja separada desde hacía dos años y sólo entonces lograron hablar, él dice que nunca supo por qué ella lo dejó y cuando ella habló de traición el lo negó categóricamente.
Yo me quedé pensando si aquella mujer había terminado el matrimonio antes de aclarar toda esa historia.
Teniendo la certeza es necesario analizar las propias condiciones para lidiar con eso, pues no sirve mantener la relación y continuar sufriendo por lo que ocurrió.
Conozco a muchas parejas que después de ese trauma decidieron reconstruir la relación y lograron vivir incluso mejor que antes. 
Pero eso sólo es posible con el cambio de ambos y el arrepentimiento sincero de quien ha traicionado.
¿Él/ella te desprecia?
¿Te resientes a causa de algunos comportamientos que él/ella tiene que te hacen sentir despreciada/o o como dicen por ahí, “mal querida/o”?
Las crisis son comunes en la relación de dos e incluso es frecuente sentir rabia, pero es necesario que sea algo pasajero, situaciones puntuales y breves que se resuelven por el empeño de ambos.
Pero si tú eres objeto de insultos y desprecio, si la persona que te debería admirar vive haciendo que te sientas inferior, entonces las cosas están al contrario en tu vida.
¿Desde hace cuánto tiempo las cosas no están bien entre ustedes?
Cuando estamos heridos tendemos a no mirar nada positivo en nuestro alrededor, parece que todo está mal. Entonces, es necesario poner de lado las emociones y evaluar si existen razones para todo ello o si las emociones se están apoderando de nuestra mente.
Vale la pena también recordar los buenos momentos y analizar si es posible reconquistarlos.
¿No estás fantaseando?
Muchas mujeres y hombres están en una relación, pero imaginan con encontrar a otra persona que les guste más. Miran a las parejas de los demás y se llenan de admiración, les gustaría encontrar un compañero/a como el/la de alguna de ellas.
Acuérdate de que “la hierba de mi vecino siempre es más verde” y cuidado con dejarte llevar por las apariencias.
¿No estás siendo influenciado/a?
¿Los familiares y amigos que no simpatizan con él no te estarán influenciando? Piensa, esta persona no necesita agradar a todos, sino a ti.
Claro que es importante que él tenga consideración con las personas con las tu convives, pero eso no significa que él tenga que agradar siempre.
Vale mucho la pena prestar atención a eso, pues las personas seguirán con su vida tras tu separación, tu vida es la que sufrirá una gran sacudida.
Si después de mucho análisis estuvieras convencida de que lo mejor es optar por romper, entonces estarás tomando una decisión madura y no corres el riesgo de arrepentirte más tarde.
Artículo originalmente publicado en portugués en Catholicus