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viernes, 17 de marzo de 2017

¿Por qué la gente se viste de verde el Día de San Patricio?


Detrás de esta tradición irlandesa hay una razón profundamente católica

Este 17 de marzo se celebra San Patricio, el patrono de Irlanda y en diversas ciudades del mundo la gente se viste de verde y sale a la calle a brindar con su respectiva cerveza verde. En Chicago incluso hasta tiñen su río de verde desde hace más de 50 años. 
Pero lo irónico es que San Patricio (que ni siquiera era irlandés) en realidad se vestía de azul claro, ¿entonces de dónde viene esa tradición? 
Para los católicos, tiene que ver con el hecho de que San Patricio usaba los tréboles de tres hojas para explicarle a los irlandeses el misterio de la Santísima Trinidad cuando trataba de convertirlos al cristianismo, entonces el color verde recuerda esta planta y el significado del Padre, Hijo y Espíritu Santo como una misma unidad.  
Además, Irlanda es conocida como “La Isla Esmeralda” por sus paisajes verdes e, históricamente hablando, los católicos son identificados con este color mientras que los protestantes con el naranja; por eso la bandera de Irlanda tiene una franja de cada uno de estos colores con una franja blanca en el medio que simboliza la paz y convivencia entre ambas creencias del norte y del sur.
Por supuesto, también está el origen pagano del color verde y es el que, desafortunadamente, se ha popularizado: los duendes. Estas figuras mitológicas no tienen nada que ver con el santo pero sí con el folclore irlandés. Se trata de pequeñas criaturas (malévolas y poco confiables según varios relatos) que guardan una gran fortuna al final del arcoíris. Según cuenta la leyenda, si logras atrapar uno tendrás mucha suerte porque pueden ofrecerte su fortuna o tres deseos a cambio de su libertad.
Lo irónico es que, según varios escritores irlandeses, los duendes utilizaban era una vestimenta roja; pero fueron los propios inmigrantes irlandeses del siglo XVIII en Estados Unidos, deseosos de incorporar su cultura, quienes asociaron el verde con todo lo que provenía de Irlanda y convirtieron la fiesta de su patrono en algo secular (antiguamente, los irlandeses no se vestían de verde en esta fecha, estaba prohibido tomar ese día y sólo se realizaba una sencilla cena en casa). 
Sin duda, hoy, en día la fiesta de San Patricio (porque con las celebraciones y desfiles que se realizan no hay otra forma de llamarla) existe una gran y confusa mezcla de catolicismo y paganismo. Vemos figuras de duendes con tréboles (hasta se inventó que hay que vestirse de verde para que ellos no te vean y pellizquen) y es una fecha que se asocia más con tomar cerveza que con la muerte del santo. 
Lo único que ha prevalecido es el color verde, así que es sólo cuestión de elegir -y saber- el verdadero significado que le queremos dar.

martes, 6 de septiembre de 2016

¿Cómo hay que vestirse para ir a Misa? Una guía para hombres, ¡pero vale también para ellas!


La sociedad se está volviendo cada vez más casual. He visto personas comprar en la droguería en pantalones de pijama y pantuflas peludas. He ido a conciertos de música clásica a nivel internacional en los que la gente iba vestida con camisetas hawaianas y vaqueros. Incluso las bodas y los funerales son cada vez más casual.
 
Esto me molesta, porque la forma como vestimos es signo de cuánto respeto tenemos por nosotros mismos y por los demás. Si no nos vestimos bien por alguien o algo, es un signo de que no respetamos a ese alguien o algo.
 
Vestirse bien es un pequeño sacrificio
 
Parecer elegantes requiere un esfuerzo. Llevar un vestido bien planchado y corbata en lugar de una camiseta mal doblada requiere tiempo. Afeitarse un requiere un poco de esfuerzo, peinarse también. Son precisamente estos pequeños sacrificios a nivel de tiempo y esfuerzo, sin embargo, los que dicen a los demás que son dignos a nuestros ojos.
 
Créeme, sé que para los hombres no es fácil. Por naturaleza no queremos hacer este esfuerzo. Os garantizo que si lo haces te sentirás más feliz, viril y seguro de ti mismo.
 
¡Vístete bien para ir a Misa!
 
Aunque no creas que en las actividades cotidianas valga la pena vestirse elegantemente, hay un lugar en el que sí deberías hacerlo. Siempre. Y es la Santa Misa. Jesús, el Rey de los Reyes, está en tu parroquia. Los ángeles tiemblan frente a Él, los demonios huyen de Él. Se hace presente en el altar en cada Misa. ¿De verdad quieres ir a verle en chanclas y pantalón corto? ¿Quieres de verdad decirle a Jesús, “no valía la pena vestirme bien por Ti”?
 
Como sociedad, nos cuesta comprender esto. Tenemos un punto di vista distorsionado de la igualdad, según el cual nadie, independientemente de quién sea, merece honor o respeto. Esto es simplemente un error. San Pablo dice que hay que honrar a quien se le debe, y si hay alguien que merece honor es Jesucristo.
 
Lo sé. No lo hace nadie. La Misa en tu parroquia quizás no sea muy reverente (espero que sí), pero no es excusa. Parte del ser hombre es hacer lo correcto, aunque no sea aplaudido. Sé fuerte, ve contracorriente.
 
Sacerdotes, pensad en explicar el significado de la presencia real de Jesús en la Eucaristía, y después animad amablemente a vuestros feligreses a mostrar respeto en el modo como se visten.
 
El legalismo no es la respuesta
 
Pienso que todo el mundo debería vestir bien en Misa, pero no se trata de prescribir exactamente lo que hay que ponerse. No es mi tarea recomendar un frac o una levita, un color determinado de pantalones o cierto tipo de zapatos. Pero te sugiero tres normas básicas:
 
1. Tu vestido debería requerir un esfuerzo
 
Cuando decides qué ponerte para ir a Misa, no busques lo más confortable o cómodo. Intenta estar un poco incómodo. Haz un esfuerzo y un pequeño sacrificio.
 
2. Tu vestido debería estar por encima de lo casual
 
Cada uno vive en un lugar, y nuestra cultura tiene mucho que ver con lo que representa un vestido respetuoso. Pero, independientemente de donde vivamos, deberíamos tener “vestidos de domingo”, más bonitos que los que llevamos todos los días. Si para ir a Misa te pones lo mismo que para ver la tele, entonces tienes un problema.
 
3. Hazlo por amor
 
Lo más importante es que nuestra motivación debe ser el amor. En el momento en que hacemos las cosas por otras razones, estamos perdiendo el tiempo.
 
He oído a muchos decir: “Dios mira al corazón, ve que le quiero aunque no me vista bien”. ERROR. El amor se manifiesta siempre externamente con actos de donación de uno mismo.
 
El amor no es un sentimiento, sino una elección de sacrificarse uno mismo o algo a lo que se da valor, por otro. Como dije antes, vestirse bien es un pequeño sacrificio. Cuanto menos te apetece, más precioso será a los ojos de Jesús este gesto.
 
Aunque el mundo te diga que no vale la pena vestirse bien por nada, un caballero católico no debe pensar así. Debemos mostrar respeto por nosotros mismos y por los demás haciendo un esfuerzo.
 
¿Cómo se suelen vetsir en tu parroquia? ¿Qué puedes hacer por mejorarlo?

sábado, 13 de agosto de 2016

Tamara Falcó: Moda, glamour y blogger de Dios Acostumbrada a la fama desde pequeña, sorprendió a todos con su conversión y la naturalidad con la que habla de su fe

Hija y hermana de famosos (de Enrique Iglesias, para más señas), Tamara Falcó, una de las “celebrities” españolas más habituales en la prensa rosa, sorprendía a todos hace cinco años con su repentina conversión al catolicismo.
“Mi conversión empezó leyendo la Biblia, después de la separación de mis padres”, contaba ella misma a los estudiantes de la Universidad San Pablo-CEU en enero de 2014.
En mayo de 2013 recibía la Confirmación, junto con otros más de mil jóvenes, de la mano del cardenal Rouco. Tras una breve incursión televisiva, vive ahora volcada en su carrera como diseñadora de moda. Nos recibió en su casa madrileña con gran sencillez y buen humor: “me encanta tener el don de la simpatía, pues gracias a él he podido hablar de Jesús a mi alrededor”.
La naturalidad y sencillez con la que habla de su fe, que tanto ha llamado la atención de los medios de comunicación, queda patente en esta entrevista. “No cambiaria ahora mismo mi relación con Dios, que me ha costado, al final, separarme de muchas cosas que en mi vida no eran coherentes”, nos cuenta.
El secreto de mi felicidad reside en mi fe. En saber que vivir en este mundo es difícil. Pero que Dios lo ve todo y si él quiere algún día estaré con él”, añade. Los últimos tres papas le encantan: “especialmente Benedicto XVI, porque gracias a él tenemos el YouCat, que a mí me ha ayudado muchísimo”.
Visita el blog de Tamara Falcó: 33 & Other Stories


Tamara Falcó

lunes, 30 de mayo de 2016

¿Cómo hay que vestirse para ir a Misa? Una guía para hombres, ¡pero vale también para ellas!


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La sociedad se está volviendo cada vez más casual. He visto personas comprar en la droguería en pantalones de pijama y pantuflas peludas. He ido a conciertos de música clásica a nivel internacional en los que la gente iba vestida con camisetas hawaianas y vaqueros. Incluso las bodas y los funerales son cada vez más casual.
 
Esto me molesta, porque la forma como vestimos es signo de cuánto respeto tenemos por nosotros mismos y por los demás. Si no nos vestimos bien por alguien o algo, es un signo de que no respetamos a ese alguien o algo.
 
Vestirse bien es un pequeño sacrificio
 
Parecer elegantes requiere un esfuerzo. Llevar un vestido bien planchado y corbata en lugar de una camiseta mal doblada requiere tiempo. Afeitarse un requiere un poco de esfuerzo, peinarse también. Son precisamente estos pequeños sacrificios a nivel de tiempo y esfuerzo, sin embargo, los que dicen a los demás que son dignos a nuestros ojos.
 
Créeme, sé que para los hombres no es fácil. Por naturaleza no queremos hacer este esfuerzo. Os garantizo que si lo haces te sentirás más feliz, viril y seguro de ti mismo.
 
¡Vístete bien para ir a Misa!
 
Aunque no creas que en las actividades cotidianas valga la pena vestirse elegantemente, hay un lugar en el que sí deberías hacerlo. Siempre. Y es la Santa Misa. Jesús, el Rey de los Reyes, está en tu parroquia. Los ángeles tiemblan frente a Él, los demonios huyen de Él. Se hace presente en el altar en cada Misa. ¿De verdad quieres ir a verle en chanclas y pantalón corto? ¿Quieres de verdad decirle a Jesús, “no valía la pena vestirme bien por Ti”?
 
Como sociedad, nos cuesta comprender esto. Tenemos un punto di vista distorsionado de la igualdad, según el cual nadie, independientemente de quién sea, merece honor o respeto. Esto es simplemente un error. San Pablo dice que hay que honrar a quien se le debe, y si hay alguien que merece honor es Jesucristo.
 
Lo sé. No lo hace nadie. La Misa en tu parroquia quizás no sea muy reverente (espero que sí), pero no es excusa. Parte del ser hombre es hacer lo correcto, aunque no sea aplaudido. Sé fuerte, ve contracorriente.
 
Sacerdotes, pensad en explicar el significado de la presencia real de Jesús en la Eucaristía, y después animad amablemente a vuestros feligreses a mostrar respeto en el modo como se visten.
 
El legalismo no es la respuesta
 
Pienso que todo el mundo debería vestir bien en Misa, pero no se trata de prescribir exactamente lo que hay que ponerse. No es mi tarea recomendar un frac o una levita, un color determinado de pantalones o cierto tipo de zapatos. Pero te sugiero tres normas básicas:
 
1. Tu vestido debería requerir un esfuerzo
 
Cuando decides qué ponerte para ir a Misa, no busques lo más confortable o cómodo. Intenta estar un poco incómodo. Haz un esfuerzo y un pequeño sacrificio.
 
2. Tu vestido debería estar por encima de lo casual
 
Cada uno vive en un lugar, y nuestra cultura tiene mucho que ver con lo que representa un vestido respetuoso. Pero, independientemente de donde vivamos, deberíamos tener “vestidos de domingo”, más bonitos que los que llevamos todos los días. Si para ir a Misa te pones lo mismo que para ver la tele, entonces tienes un problema.
 
3. Hazlo por amor
 
Lo más importante es que nuestra motivación debe ser el amor. En el momento en que hacemos las cosas por otras razones, estamos perdiendo el tiempo.
 
He oído a muchos decir: “Dios mira al corazón, ve que le quiero aunque no me vista bien”. ERROR. El amor se manifiesta siempre externamente con actos de donación de uno mismo.
 
El amor no es un sentimiento, sino una elección de sacrificarse uno mismo o algo a lo que se da valor, por otro. Como dije antes, vestirse bien es un pequeño sacrificio. Cuanto menos te apetece, más precioso será a los ojos de Jesús este gesto.
 
Aunque el mundo te diga que no vale la pena vestirse bien por nada, un caballero católico no debe pensar así. Debemos mostrar respeto por nosotros mismos y por los demás haciendo un esfuerzo.
 
¿Cómo se suelen vetsir en tu parroquia? ¿Qué puedes hacer por mejorarlo?
 
Sam Guzman es el fundador y editor de Catholic Gentleman, donde este artículo fue publicado originalmente.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Los 10 increíbles secretos de belleza de Audrey Hepburn Un día, alguien le pidió que revelara sus “secretos” para estar guapa, esto es lo que la legendaria actriz respondió


Audrey Hepburn

Audrey Hepburn es y será siempre una leyenda del cine, pero no sólo. Quien recibiera el Óscar en 1953 por su interpretación en Vacaciones en Roma no fue sólo una gran actriz y la elegante musa de Givenchy. Fue también una mujer de gran corazón, comprometida en varias causas humanitarias.

Realizó al servicio de los más pobres unos cincuenta viajes por el mundo. Su acción a favor de los niños continuó tras su muerte en 1993, a través de la Audrey Hepburn Children’s Fund.

Sus respuestas, al ser preguntada sobre sus secretos de belleza, reflejan su corazón y su alma:

1. Para tener labios atractivos, pronuncia palabras de bondad

2. Para tener bonitos ojos, mira lo que la gente tiene de bello en ellos

3. Para mantenerte delgada, comparte tu comida con los que pasan hambre

4. Para tener un pelo hermoso, haz que un niño lo acaricie cada día

5. Para tener una buena postura, camina sabiendo que nunca estás sola

6. Lo haces por las cosas, pero las personas también lo necesitan: “repáralas”, arréglalas, mímalas, reavívalas, sálvalas, nunca las deseches

7. Piénsalo: si un día necesitas una mano segura, encontrarás una al final de cada brazo. Al envejecer te darás cuenta de que tienes dos manos, una para ayudarte a ti mismo, otra para ayudar al necesitado

8. La belleza de una mujer no está en su ropa, su rostro o en la manera de arreglar su pelo: la belleza de una mujer se ve en sus ojos, porque son la puerta abierta a su corazón, el lugar donde está su amor

9. La belleza de una  mujer no está en su maquillaje, sino en la verdadera belleza de su alma; es la ternura que da, el amor, la pasión que expresa

10. La belleza de una  mujer se desarrolla con los años

Secretos de belleza que en el fondo pueden y deben aplicarse a cualquiera.

martes, 19 de abril de 2016

Guarda para donarlo a otro (que no conoces) tu vestido o tu traje de Primera Comunión Una iniciativa de la arquidiócesis de Newark que deberíamos hacer viral en el mundo católico


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En los pueblos hispanohablantes y entre toda la comunidad católica del mundo, es muy normal que los vestidos de la Primera Comunión se transfieran de generación en generación de una misma familia. Pero: ¿qué hacer con ellos familia en la que ya la recibió el último y faltarán muchos años para que haya otro en puerta?
Guardarlo con bolitas de naftalina; deshacerlo para hacer encaje o –en algunos casos, pocos, verdaderamente—tirarlo a la basura, porque en la fiesta posterior a la ceremonia religiosa, la niña o el niño lo ensuciaron y ya no hay manera de limpiarlo salvo mandándolo al tinte seco o a la costurera…
Una iniciativa realmente útil de la arquidiócesis estadounidense de Newark, podría acabar, al menos para aquellas familias que sigan los postulados de “Laudato Si” de reciclar y compartir, con los dilemas del vestido de la Primera Comunión.
Se trata de la tercera edición anual de una campaña de recolección de trajes y vestidos de primera comunión en buen estado. La finalidad de esta iniciativa es proveer a las familias más necesitadas de un traje digno de la ocasión trascendental de la admisión al Sacramento de la Eucaristía.
En otras palabras, se busca que los católicos colaboren con dar dignidad a la Primera Comunión, aunque sea tangencialmente, evitando que los pequeños que reciben el Sacramento se revuelquen en el lodo en la fiesta posterior, para que otros lo hagan en equidad y en decoro para con Jesús.
Una idea simple
La idea no es complicada. Solamente se pide que los trajes que se donen sean nuevos o en buen estado tras su uso. “La Primera Comunión –ha dicho la arquidiócesis en su órgano informativo web—se lleva a cabo cuando los niños, normalmente, tienen entre 7 y 8 años y marca el día (especialísimo) en que el niño o la niña son recibidos en la Eucaristía, el Cuerpo y la Sangre de Cristo; el Sacramento que nos une a Cristo a través de nuestra vida.”
Por eso, porque el día de la Primera Comunión es verdaderamente especial para el menor y para su familia, la arquidiócesis de Newark está colaborando para asegurar que factores económicos no detengan a la familia de hacer este encuentro con Jesús algo trascendente.
Durante los meses de enero a marzo de cada año, la Oficina de Desarrollo y Administración de la arquidiócesis recoge –nuevos o usados, en buen estado– vestidos de comunión, velos, trajes y zapatos para las parroquias del centro de la ciudad.
Las hermanas religiosas que colaboran en la Catedral Basílica del Sagrado Corazón –que son quienes saben qué familias se encuentran en necesidad—son las encargadas de repartir estas donaciones, así mismo, lo hacen con cualquier feligrés que necesitan para su niña o su niño.
Los donativos se distribuyen a lo largo del mes de abril, para que sean usados –como tradicionalmente se hace—en el mes de mato; el mes de la flores, de la Virgen María y de las primeras comuniones. Nada más año pasado (2015) se distribuyeron más de 400 vestidos y 200 trajes.