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sábado, 22 de abril de 2017

Papa Francisco cumple 44 años como jesuita

Sacerdote jesuita Jorge Mario Bergoglio (hoy Papa Francisco) / Foto: Compañía de Jesús (Argentina)

Este sábado se cumplen 44 años de la profesión solemne religiosa de Jorge Mario Bergoglio, hoy Papa Francisco, que entró en la Compañía de Jesús el 11 de marzo de 1958 y profesó el 22 de abril de 1973.
El primer Papa latinoamericano de la historia fue ordenado en diciembre de 1969 y después continuó su formación en España entre 1970 y 1971. Dos años más tarde realizó su profesión perpetua como jesuita.
Entre 1972 y 1973 fue maestro de novicios en Argentina, en la localidad bonaerense de San Miguel, donde también ejerció de profesor de la Facultad de Teología, consultor provincial de la Orden y Decano del Colegio. El 31 de julio de ese año fue elegido Provincial de los jesuitas en Argentina. Tenía entonces 37 años.
El 22 de abril es una fecha tradicional en que los jesuitas pronuncian votos definitivos tras concluir su formación religiosa, pues ese día, en 1542, San Ignacio de Loyola –fundador de la Compañía de Jesús– y sus primeros compañeros pronunciaron en Roma su profesión solemne después de que el Papa Pablo III aprobase la nueva orden.
San Ignacio de Loyola y sus compañeros hicieron su profesión en la Basílica de San Pablo Extramuros de Roma, en aquel tiempo era la Basílica Papal puesto que San Pedro aún se hallaba en construcción, ante una imagen de la Virgen María.
El Papa Francisco rezó ante esa misma imagen al final de la Misa durante su primera visita a la Basílica el domingo 14 de abril de 2013, una semana después de haber tomado posesión como Obispo de la diócesis de Roma.

22 de abril: Se celebra a Santa María Virgen, Madre de la Compañía de Jesús

22 de abril: Se celebra a Santa María Virgen, Madre de la Compañía de Jesús

Desde el 22 de abril de 1541 se celebra cada año la fiesta de la Madre de la Compañía de Jesús, día en que los primeros jesuitas hicieron los votos solemnes ante la imagen de Santa María Virgen en la basílica romana de San Pablo de Extramuros.
San Ignacio narró toda la experiencia: “Cuando llegamos a San Pablo los seis nos confesamos, unos a otros. Se decidió que Íñigo dijese misa en la iglesia, y que los otros recibiesen el Santísimo Sacramento de sus manos, haciendo sus votos de la siguiente forma: Ignacio diciendo misa y justo antes de la comunión, sosteniendo un papel con la fórmula de los votos, se volvió hacia sus compañeros que estaban arrodillados, y pronunció las palabras de los votos”.
“Después de decirlas, comulgó recibiendo el Cuerpo de Cristo. Cuando terminó de consumir colocó las cinco hostias consagradas en la patena y se volvió hacia sus compañeros. Cada uno tomó el texto de los votos en su mano y dijo en voz alta las palabras. Cuando el primero terminó, recibió el Cuerpo de Cristo. Luego, por turnos, los demás hicieron lo mismo. La misa tuvo lugar en el altar de la Virgen, en el que estaba reservado el Santísimo Sacramento”.
“Cuando acabó la misa, después de orar ante los otros altares, regresaron al altar mayor, donde todos se acercaron a Íñigo. Le dieron un abrazo y el beso de la paz, con mucha devoción, sentimiento y lágrimas; así finalizaron la ceremonia de los votos y el dieron comienzo a su vocación”.
El 27 de septiembre de 1540, unos meses antes de que San Ignacio de Loyola junto a cinco compañeros (Salmerón, Laínez, Broet, Jay y Codure) hicieran los votos de pobreza, castidad y obediencia, el Papa Paulo III aprobó la Fórmula de la Compañía de Jesús y concedió licencia para hacer sus Constituciones.

viernes, 28 de octubre de 2016

El nuevo general de los Jesuitas: queremos ayudar a una humanidad herida

El padre Sosa indicó que se encuentra sereno en el nuevo encargo, que siente la ayuda de sus hermanos y especialmente del Señor

Curia General de la Compañía de Jesús (Foto ZENIT CC)

El nuevo prepósito general de la Compañía de Jesús, el padre Arturo Sosa Abascal, tuvo este martes un primer encuentro con la prensa, en la curia de la Compañía de Jesús, ubicada a pocos pasos del Vaticano. Participaron en la misma el padre Federico Lombardi, nombrado asistente ad Providentiam yConsejero general y el padre Patrick Mulemi, SJ, director de la Oficina de Comunicaciones y portavoz de la Curia General.
El padre Sosa señaló la gran amistad que tiene desde hace años con el papa Francisco y añadió que logra comunicarse fácilmente con él y en profundidad.
Señaló además que la 36 Congregación General la cual se está desarrollando bajo el lema “Remando Mar adentro”, proseguirá para elegir el órgano de gobierno que ayudará al prepósito en su misión.
El nuevo propósito general no señaló el programa de gobierno porque “el trabajo inicia hoy, las etapas serán establecidas en un futuro próximo, así como el equipo de gobierno y los asistentes”. Una cosa es segura: “no se pone en discusión el sentido de nuestra misión, el servicio de la fe y la promoción de la justicia, teniendo presente la diversidad cultural y la importancia del diálogo”.
Entre los objetivos prioritarios figura el servicio a la fe y la formación intelectual, así como contribuir a la reconciliación en tantas áreas del mundo en donde existe división. Y esto es uno de los desafíos que debe enfrentar la Compañía de Jesús, dijo.
Añadió que esperan poder contribuir “al menos con un pequeño esfuerzo a la reconciliación entre los hombres, que al mismo tiempo es reconciliación con Dios y con el Creado”.
Respondiendo sobre su país, Venezuela, el padre Sosa señaló la voluntad de su pueblo de vivir en paz, sin más violencia. Y consideró que la gestión monopolista del petróleo por parte del Estado es un obstáculo a un desarrollo pleno de la democracia.
En otras de las preguntas el padre Sosa respondió que se encuentra sereno en el nuevo encargo, que siente la ayuda de sus hermanos y especialmente del Señor, porque “La Compañía de Jesús es Suya” y por lo tanto “no nos faltará su ayuda”.
Sobre la expresión ‘el papa negro’, señaló que no le gusta, porque justamente ellos están llamados a servir al Santo Padre y a los obispos.
Señaló también que los prepósitos generales lo son por toda la vida, aunque pueden renunciar como lo hicieron los tres últimos cuando se sintieron sin fuerzas. Añadió que para ellos es importante seguir la exhortación del papa Francisco, de ser ‘una Iglesia en salida’. Al concluir el nuevo prepósito señaló la importancia de la comunicación en la evangelización.
La Congregación inició el 2 de octubre, participan 212 religiosos en representación de los jesuitas provenientes de los cinco continentes y además de elegir al nuevo prepósito general, se encuentra en una nueva fase.

Entrevista al jesuita canario Fernando López

Descripción de Entrevista al jesuita canario Fernando López.

lunes, 24 de octubre de 2016

Francisco explica que “el jesuita es un servidor de la alegría del Evangelio” El Santo Padre ha visitado por sorpresa esta mañana la Curia general de los jesuitas, y en su discurso ha recordado que “la misericordia no es una palabra abstracta sino un estilo de vida”

El Papa en la Curia de la Compañía de Jesús - © GC36.Org


El papa Francisco ha visitado esta mañana la Curia General de la Compañía de Jesús, a poca distancia del Vaticano, donde ha participado de la reunión de la 36º Congregación General y en la oración con todos los participantes. Después de un breve saludo del nuevo superior general, el padre Arturo Sosa Abascal, el Santo Padre ha pronunciado un amplio discurso. 
De este modo, ha explicado que al rezar pensando qué les diría, se acordó con “particular emoción” las palabras finales que les dijo el beato Pablo VI al finalizar la Congregación General XXXII: «Así, así, hermanos e hijos. Adelante, in Nomine Domini. Caminamos juntos, libres, obedientes, unidos en el amor de Cristo, para mayor gloria de Dios».
La Fórmula del Instituto, ha explicado Francisco, es lo “necesario y substancial” que hay que tener todos los días ante los ojos, después de mirar a Dios. Así, tanto la pobreza como la obediencia o el hecho de no estar obligados a cosas como rezar en coro, “no son ni exigencias ni privilegios”, sino “ayudas que hacen a la movilidad de la Compañía, al estar disponibles para correr por la vía de Cristo Nuestro Señor teniendo, gracias al voto de obediencia al Papa, una más cierta dirección del Espíritu Santo”.
Por otro lado, recuerda que el caminar, para Ignacio, “no es un mero ir y andar” sino que se traduce en algo cualitativo. Es “aprovechamiento y progreso”, “ir adelante”, “hacer algo en favor de los otros”. 
Al respecto, ha expliado que el aprovechamiento no es individualista, es común. El fin de esta Compañía es “no solamente atender a la salvación y perfección de las ánimas propias con la gracia divina, mas con la misma intensamente procurar de ayudar a la salvación y perfección de las de los prójimos”. Y si para algún lado se inclinaba la balanza en el corazón de Ignacio “era hacia la ayuda de los prójimos”. Asimismo ha recordado que el aprovechamiento “no es elitista”. Y señala que las obras de misericordia “eran el medio vital en el que Ignacio y los primeros compañeros se movían y existían”. 
El aprovechamiento, por fin, es “lo que más aprovecha”. Se trata del “magis”, de ese plus, que lleva a Ignacio a iniciar procesos, a acompañarlos y a evaluar su real incidencia en la vida de las personas, ya sea en cuestiones de fe, de justicia o de misericordia y caridad.
Para reavivar el fervor en la misión de aprovechar a las personas en su vida y doctrina, el Pontífice ha presentado estas reflexiones en tres puntos. 
En primer lugar ha indicado que se debe “pedir insistentemente la consolación”. De este modo, Francisco ha precisado que “es oficio propio de la Compañía consolar al pueblo fiel” y “ayudar con el discernimiento a que el enemigo de natura humana no nos robe la alegría”. Que no nos la robe “ni por desesperanza ante la magnitud de los males del mundo y los malentendidos entre los que quieren hacer el bien”, “ni nos la reemplace con las alegrías fatuas que están siempre al alcance de la mano en cualquier comercio”. 
En esta misma línea, ha explicado que “practicar y enseñar esta oración de pedir y suplicar la consolación”, es el principal servicio a la alegría. Y si alguno no se cree digno –ha advertido– al menos insista en pedir esta consolación por amor al mensaje, ya que la alegría es constitutiva del mensaje evangélico, y pídala también por amor a los demás, a su familia y al mundo. También ha subrayado que esta “alegría del anuncio explícito del Evangelio -mediante la predicación de la fe y la práctica de la justicia y la misericordia- es lo que lleva a la Compañía a salir a todas las periferias”. El jesuita –ha insistido– es un servidor de la alegría del Evangelio. En segundo lugar,  el Papa ha invitado a “dejarnos conmover por el Señor puesto en Cruz”. 
Al respecto, ha observado que “el Jubileo de la Misericordia es un tiempo oportuno para reflexionar sobre los servicios de la misericordia”. Lo digo en plural –ha especificado– porque la misericordia no es una palabra abstracta sino un estilo de vida, que antepone a la palabra los gestos concretos que tocan la carne del prójimo y se institucionalizan en obras de misericordia. De este modo, ha querido recordar que el modo como Ignacio vive y formula su experiencia de la misericordia “es de mucho provecho personal y apostólico y requiere una aguda y sostenida experiencia de discernimiento”.
Igualmente ha explicado que el Señor, “que nos mira con misericordia y nos elige”, “nos envía a hacer llegar con toda su eficacia esa misma misericordia a los más pobres, a los pecadores, a los sobrantes y crucificados del mundo actual que sufren la injusticia y la violencia”.
En tercer lugar, el Santo Padre ha propuesto “hacer el bien de buen espíritu, sintiendo con la Iglesia”. Es también propio de la Compañía –ha reconocido– el servicio del discernimiento del modo como hacemos las cosas. Además, ha explicado que esta gracia de discernir, que no basta con pensar, hacer u organizar el bien sino que “hay que hacerlo de buen espíritu”, es lo que “nos enraíza en la Iglesia, en la que el Espíritu actúa y reparte su diversidad de carismas para el bien común”. 
Finalmente, ha subrayado que es propio de la Compañía “hacer las cosas sintiendo con la Iglesia”. En este punto ha recordado que “hacer esto sin perder la paz y con alegría, dados los pecados que vemos tanto en nosotros como personas como en las estructuras que hemos creado”, implica cargar la Cruz, experimentar la pobreza y las humillaciones, ámbito en el que Ignacio “nos anima a elegir entre soportarlas pacientemente o desearlas”.

martes, 18 de octubre de 2016

¿Qué es un jesuita?

Pocos saben que la congregación de los Jesuitas es la más numerosa que existe en la Iglesia católica. Fue fundada hace más de 480 años por San Ignacio de Loyola, y su espíritualidad sigue fascinando a miles de personas. 

P. ANTONIO SPADARO
Jesuita
"Cuando conocí a jesuitas me impresionó que estaban viviendo una vida que valía la pena ser vivida. Y me impresionó la experiencia espiritual, los ejercicios espirituales. Al hacerlos me di cuenta de que esto era lo que quería hacer con mi vida”. 

El sacerdote jesuita Antonio Spadaro es uno de los más activos en las redes sociales, y dirige una de las revistas intelectuales más antiguas que existen, "La Civiltà Cattolica”, también iniciativa de la Compañía de Jesús. 

P. ANTONIO SPADARO
Jesuita
"Es difícil describir cómo es la vida de un jesuita, porque cada una es diferente. Hay quien estudia o enseña, quien trabaja con emigrantes o con pobres, quien trabaja en una oficina o quien tiene un trabajo pastoral distinto. Lo impresionante de la Compañía de Jesús es que cada uno de nosotros hace un trabajo diferente. No hay un modelo de jesuita, sino que cada uno pone a disposición los talentos que ha recibido”. 

Para comprenderlo, basta ver que además de parroquias y misiones, la Compañía de Jesús tiene 231 universidades en todo el mundo, y que su servicio de ayuda a refugiados atiende al menos a medio millón de personas en 57 países. 

Antonio Spadaro asegura que lo que los jesuitas tienen en común es una experiencia espiritual muy fuerte, que es el descubrirse "pecadores, pero salvados por el Señor”. 

P. ANTONIO SPADARO
Jesuita
"San Ignacio no es el fundador de la Compañía de Jesús en el sentido clásico del término. Vivió una experiencia espiritual y la compartió con sus amigos, compañeros de universidad con los que compartía el dinero, la comida, las clases... Poco a poco el grupo se fue consolidando y decidieron ir a Tierra Santa a hacer apostolado”. 

Cuenta la historia que como no pudieron zarpar hacia Tierra Santa, se pusieron a la completa disposición del Papa para trabajar en lo que necesitara la Iglesia. 

Convirtieron la obediencia al Pontífice en un cuarto voto, que se añadió a los de pobreza, castidad y obediencia.

Desde entonces, en el ADN de los jesuitas está la versatilidad, el no tener miedo a las fronteras, y la obediencia al Papa. 



viernes, 14 de octubre de 2016

Arturo Sosa Abascal, nuevo superior general de los jesuitas

Jesuita venezolano de 67 años, es el actual delegado para las Casas y Obras internacionales de la Compañía de Jesús en Roma

Arturo Sosa Abascal, nuevo superior general de los jesuitas, con el P. Adolfo Nicolás, al que sustituye al frente de la Compañía de Jesús
El P. Adolfo Nicolás felicita a su sucesor, tras la elección de la 36ª Congregación General, hoy en Roma
M. GÓMEZ | En la mañana de hoy viernes 14 de octubre, la 36ª Congregación General de la Compañía de Jesús ha elegido al venezolano Arturo Marcelino Sosa Abascal como nuevo superior (prepósito general) de los jesuitas, haciendo el número 31. Se trata de un jesuita venezolano de 67 años, doctor en Ciencias Políticas, que ha dedicado gran parte de su vida a la docencia en prestigiosas universidades venezolanas. En la actualidad, era el delegado para las Casas y Obras internacionales de la Compañía de Jesús en Roma, por encargo del P. Adolfo Nicolás, y también consejero general de la Compañía. Fue superior de la Compañía en Venezuela entre 1996 y 2014.

Datos biográficos

  • Nacido en Caracas el 12 de noviembre de 1948. Tiene 67 años.
  • Licenciado en Filosofía en la Universidad Católica Andrés Bello y doctor en Ciencias Políticaspor la Universidad Central de Venezuela, ha impartido clases en ambas instituciones.
  • Era rector de la Universidad Católica del Táchira (2010-2014), cuando en julio de 2014 asumió el cargo de delegado para las Casas y Obras internacionales de la Compañía de Jesús en Roma: la Curia General, la Pontificia Universidad Gregoriana, el Pontificio Instituto Bíblico, el Pontificio Instituto Oriental, el Observatorio Vaticano, así como diversos colegios internacionales y residencias. Son obras apostólicas que dependen directamente del superior general pero que atiende en su nombre un delegado.
  • Además, desde 2008 es consejero general de la Compañía
  • Fue director (1985-1994) del Centro Gumilla, Centro de Investigación y Acción Social de la Compañía de Jesús en Venezuela. Entre otros cargos, también fue coordinador de Investigaciones de la Fundación Rómulo Betancourt.
  • Superior de la Compañía de Jesús en Venezuela (1996-2004), había sido antes coordinador del Apostolado Social.
  • Ha publicado diversos artículos en varias revistas: Revista SIC, Politeia, Revista Iter, Revista de la Facultad de Ciencias Políticas, etc.
  • Habla español, italiano e inglés, y entiende francés.

domingo, 2 de octubre de 2016

Los jesuitas elegirán un nuevo Superior General

A partir de este domingo 2 de octubre, más de 200 jesuitas de todo el mundo se reunirán en Roma para elegir a un nuevo Superior General. Aunque esta no es su única misión. 

P. ORLANDO TORRES
Rector, Collegio Internazionale del Gesù
"La Congregación General tiene dos tareas fundamentales. La primera es elegir a un nuevo general, y la segunda tratar de asuntos de importancia para la vida y la misión de la Compañía de Jesús, en la misión que tienen en la Iglesia y en el mundo de hoy”. 

El cargo de superior general de los jesuitas es vitalicio, pero el actual general, el P. Adolfo Nicolás presentó la renuncia en vistas de los 80 años porque dijo que no quería que su edad condicionara a la Compañía de Jesús. 

El próximo encuentro durará aproximadamente un mes. La elección tendrá lugar en torno al 10 de octubre, una vez que hayan definido el perfil que necesitan los jesuitas para afrontar su situación actual. 

P. FEDERICO LOMBARDI
Asistente ad Providentiam del General
"La Compañía de Jesús sobre la que debemos reflexionar en la Congregación General, se está desplazando desde el punto de vista demográfico desde occidente hasta África y Asia”. 

P. ANTONIO MORENO
Provincial de Filipinas
"Tenemos varias comisiones de trabajo: la primera, sobre el estado de la Compañía de Jesús; el otro tema es la vida y misión de los jesuitas; y otra sobre gobierno interno, cómo mejorar nuestra estructura de gobierno”. 

El nombre técnico del encuentro es "Congregación general”. Más de la mitad de los participantes han sido elegidos por los 16 mil jesuitas que hay en 62 países. El nuevo Superior que elegirán será el sucesor número 31 de San Ignacio. Y el primero al que comunicarán la elección es el Papa Francisco, el primer papa jesuita de la historia. 

domingo, 14 de agosto de 2016

El Milagro de Hiroshima: Jesuitas sobrevivieron a la bomba atómica gracias al Rosario Por Alvaro de Juana


Se ha cumplido un aniverario más del lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima, uno de los episodios más dramáticos de la historia de la humanidad. Ese 6 de agosto de 1945, fiesta de la Transfiguración, muy cerca de donde cayó la bomba “Little Boy”, cuatro sacerdotes jesuitas alemanes sobrevivieron a la catástrofe, y la radiación -que mató a miles en los meses siguientes- no tuvo efecto en ellos. Esta historia, documentada por historiadores y médicos, es conocida como el Milagro de Hiroshima.
Los jesuitas Hugo Lassalle, superior en Japón, Hubert Schiffer, Wilhelm Kleinsorge y Hubert Cieslik, se encontraban en la casa parroquial de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, uno de los pocos edificios que resistió a la bomba. En el momento de la explosión, uno de ellos se encontraba celebrando la Eucaristía, otro desayunaba y el resto en las dependencias de la parroquia.

Según escribió el propio P. Hubert Cieslik en un diario, únicamente sufrieron daños menores producto de cristales rotos, pero ninguno a consecuencia de la energía atómica liberada.
Los médicos que les atendieron tiempo después les advirtieron que la radiación recibida les produciría lesiones graves, así como enfermedades e incluso una muerte prematura.
El pronóstico nunca se cumplió. No desarrollaron ningún trastorno y en 1976, 31 años después del lanzamiento de la bomba, el P. Schiffer acudió al Congreso Eucarístico de Filadelfia y relató su historia, confirmando que los cuatro jesuitas estaban aún vivos y sin ninguna dolencia. Fueron examinados por decenas de doctores unas 200 veces a lo largo de los años posteriores, sin que se hallase en sus cuerpos rastro alguno de la radiación.
Los cuatro religiosos nunca dudaron de que habían gozado de la protección divina, y en particular de la Virgen: “Vivíamos el mensaje de Fátima y rezábamos juntos el Rosario todos los días”, explicaron.
El P. Schiffer escribiría “El Rosario de Hiroshima”, un libro en el que da cuenta de todo lo que vivió.
Hace un año, al celebrarse un aniversario más de Hiroshima, el Obispo de Niigata y Presidente de Cáritas Asia, Mons. Tarcisius Isao Kikuchi, difundió un mensaje en el que subraya que Japón puede contribuir a la paz “no con nuevas armas, sino con sus actividades de nobleza y amplia historia en el crecimiento mundial, de modo particular en las consideradas naciones en vía de desarrollo”.
El prelado añade que “con esta contribución al desarrollo, que lleva al pleno respeto y a la realización de la dignidad humana, sería muy apreciado y respetado por la comunidad internacional”. Cada año, del 5 al 15 de agosto, el país celebra una Oración por la Paz.
En Hiroshima y Nagasaki murieron unas 246 mil personas, la mitad en el momento del impacto y el resto en las semanas posteriores por los efectos de la radiación. La bomba de Hiroshima coincidió con la solemnidad de la Transfiguración del Señor y la rendición de Japón ocurrió el 15 de agosto, solemnidad de la Asunción de la Virgen María.