sábado, 20 de febrero de 2016

domingo de la segunda semana de Cuaresma (fin de semana 20 y 21 de febrero)



Libro de Génesis 15,5-12.17-18. 
Luego lo llevó afuera y continuó diciéndole: "Mira hacia el cielo y si puedes, cuenta las estrellas". Y añadió: "Así será tu descendencia".
Abrám creyó en el Señor, y el Señor se lo tuvo en cuenta para su justificación.
Entonces el Señor le dijo: "Yo soy el Señor que te hice salir de Ur de los caldeos para darte en posesión esta tierra".
"Señor, respondió Abrám, ¿cómo sabré que la voy a poseer?".
El Señor le respondió: "Tráeme una ternera, una cabra y un carnero, todos ellos de tres años, y también una tórtola y un pichón de paloma".
El trajo todos estos animales, los cortó por la mitad y puso cada mitad una frente a otra, pero no dividió los pájaros.
Las aves de rapiña se abalanzaron sobre los animales muertos, pero Abrám los espantó.
Al ponerse el sol, Abrám cayó en un profundo sueño, y lo invadió un gran temor, una densa oscuridad.
Cuando se puso el sol y estuvo completamente oscuro, un horno humeante y una antorcha encendida pasaron en medio de los animales descuartizados.
Aquel día, el Señor hizo una alianza con Abrám diciendo: "Yo he dado esta tierra a tu descendencia desde el Torrente de Egipto hasta el Gran Río, el río Eufrates:



Salmo 27(26),1.7-8.9abc.13-14. 
El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es el baluarte de mi vida,
¿ante quién temblaré?

¡Escucha, Señor, yo te invoco en alta voz,
apiádate de mí y respóndeme!
Mi corazón sabe que dijiste:
“Busquen mi rostro”.

Yo busco tu rostro, Señor,
no lo apartes de mí.
No alejes con ira a tu servidor,
tú, que eres mi ayuda.

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor
en la tierra de los vivientes.
Espera en el Señor y sé fuerte;
ten valor y espera en el Señor.




Carta de San Pablo a los Filipenses 3,17-21.4,1. 
Sigan mi ejemplo, hermanos, y observen atentamente a los que siguen el ejemplo que yo les he dado.
Porque ya les advertí frecuentemente y ahora les repito llorando: hay muchos que se portan como enemigos de la cruz de Cristo.
Su fin es la perdición, su dios es el vientre, su gloria está en aquello que los cubre de vergüenza, y no aprecian sino las cosas de la tierra.
En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, y esperamos ardientemente que venga de allí como Salvador el Señor Jesucristo.
El transformará nuestro pobre cuerpo mortal, haciéndolo semejante a su cuerpo glorioso, con el poder que tiene para poner todas las cosas bajo su dominio.
Por eso, hermanos míos muy queridos, a quienes tanto deseo ver, ustedes que son mi alegría y mi corona, amados míos, perseveren firmemente en el Señor.



Evangelio según San Lucas 9,28b-36. 
Unos ocho días después de decir esto, Jesús tomó a Pedro, Juan y Santiago, y subió a la montaña para orar.
Mientras oraba, su rostro cambió de aspecto y sus vestiduras se volvieron de una blancura deslumbrante.
Y dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías,
que aparecían revestidos de gloria y hablaban de la partida de Jesús, que iba a cumplirse en Jerusalén.
Pedro y sus compañeros tenían mucho sueño, pero permanecieron despiertos, y vieron la gloria de Jesús y a los dos hombres que estaban con él.
Mientras estos se alejaban, Pedro dijo a Jesús: "Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías". El no sabía lo que decía.
Mientras hablaba, una nube los cubrió con su sombra y al entrar en ella, los discípulos se llenaron de temor.
Desde la nube se oyó entonces una voz que decía: "Este es mi Hijo, el Elegido, escúchenlo".
Y cuando se oyó la voz, Jesús estaba solo. Los discípulos callaron y durante todo ese tiempo no dijeron a nadie lo que habían visto.

Cuida así tu matrimonio y nunca te cuestionarás por qué te casaste El primer ámbito de intimidad siempre es mi marido o mi mujer, el otro es para mí la prioridad

<a href="http://www.shutterstock.com/pic.mhtml?id=263549348&src=id" target="_blank" />Fashionable cool couple</a> © Tatyana__K / Shutterstock




Creo que es importante encontrar espacios en los que crecer en nuestro camino. Cuidar la complicidad cuando estamos juntos, en privado o en público. Tratarnos con delicadeza, sin herirnos.
 
No dejar nunca solo al otro. Que sienta que estoy ahí, con él, a su lado, caminando en su vida, cuando está cerca y cuando está lejos. También cuando estamos con más gente.
 
No contar nuestra vida más íntima a otras personas. Lo que vivimos entre nosotros es nuestro y nadie tiene derecho a conocerlo. No reírme ni quejarme de él delante de otros. Vivir la castidad es guardar su dignidad, su honor, su fama, su nombre, su imagen.
 
El primer ámbito de intimidad siempre es mi marido o mi mujer. Nunca un compañero de trabajo, un amigo, ni siquiera debería serlo el sacerdote. Lo que tenemos entre nosotros es sagrado y no se lo contamos a cualquiera.
 
Es importante cuidar la intimidad matrimonial en todo momento. Cuidar ese espacio en el que podemos darnos por entero. Cuidar el descanso y el diálogo. Que podamos estar juntos sin interferencias.
 
A veces los móviles, internet, el trabajo, las aficiones, la televisión, las series, pueden privarnos de momentos sagrados para cuidar el amor. Y lo sabemos, el amor tiene que ser cuidado.
 
Debería bastarnos con estar juntos sin más, sin tener que recurrir a amigos o a planes maravillosos. Es importante cuidar esos tiempos sagrados en los que compartimos la vida.
 
No queremos desparramarnos. La castidad es elegir y hacerle sentir al otro esa elección. Cuidar lo nuestro. La pasión y la complicidad. La intimidad y el pasarlo bien juntos.
 
No dispersarnos en los hijos, en los amigos, en reuniones familiares, sociales, apostólicas. El otro siempre es lo primero, tiene prioridad.
 
Por el otro hago cosas que no haría en mi vida por nadie y dejo de hacer otrasque me gustaría hacer. Y lo hago sin amargarme, feliz, porque le quiero por encima de todo.
 
Por él lo dejo todo. Por él comienzo de nuevo. El otro es para mí el amor único, mi prioridad en todo. 
Cuando nos enamoramos de novios, vimos en la otra persona algo que nunca habíamos visto antes en nadie, algo que nos completaba, que nos complementaba, que nos encantaba. ¿Qué era eso?
 
Ahora con más motivo lo vuelvo a recordar. ¿Sigue vivo en mi alma? El otro es mi camino. Mi vida. Mi hogar. El lugar en el que descanso y me encuentro con Dios. ¿Qué es eso único que tiene y que me completa, que me hace feliz?
 
La castidad sólo es posible desde la verdad. Desde mi verdad me doy por entero. Y acojo la verdad del otro con alegría. Por eso es fundamental no mentir nunca, no ocultar cosas importantes que debería saber. 
 
No mentir ni con pensamientos, ni con palabras, ni con secretos. No hay doblez ni puntos oscuros. Mi vida es limpia para el otro. Trasparente. Quiero que sepa siempre en qué estoy, qué siento, qué me preocupa.
 
Mi mirada importa mucho. La mirada franca y verdadera. Pura y auténtica. ¿Cómo miro a mi marido, a mi mujer? ¿Soy trasparente, auténtico, verdadero?
 

Beata Jacinta Marto – 20 de febrero

La pastorcita vidente de Fátima, mundialmente conocida por ofrendar su vida pensando en los pecadores, bajo el influjo de María, humilde y sencilla, fiel al Santo Padre, es un ejemplo de abnegación y sacrificio en defensa de la fe.

Jacinta Lucia Francisco
Jacinta, Lucia Y Francisco. Foto De Época
Junto con su hermano, el pequeño Francisco, y su prima Lucía, Jacinta compone la tríada de pastorcitos a los que se les apareció la Virgen María en Fátima. Francisco nació en Ajustrel el 11 de junio de 1908, y Jacinta vino al mundo en esa misma localidad el 11 de marzo de 1910. Lucía era la mayor, nació el 22 de marzo de 1907. Fue la superviviente de los tres. Falleció el 13 de febrero de 2005. Ella y los dos hermanos compartían confidencias, jugaban y rezaban unidos mientras cuidaban del rebaño. Lucía les hablaba de Cristo. El prodigio que aconteció con los niños se produjo entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de 1917. El lugar elegido por la Virgen para hacerse presente ante ellos fue Cova da Iría. Como les sucedió a otros videntes, los pastorcitos también sintieron su corazón henchido de amor por Dios y por la humanidad, disponiéndose a ofrecer sus sufrimientos para rescate de los pecadores.
Sus desdichas aparecieron desde el primer instante en el que hicieron partícipes a otros de la celeste visión. Fueron objeto de malas interpretaciones y calumnias, perseguidos y encarcelados. Pero todo lo soportaron con paciencia y humildad dando pruebas de heroica fortaleza, pese a su corta edad. En particular Francisco actuó con hombría cuando fueron amenazados de muerte, a menos que declararan falsas las apariciones. Él infundió valor a Jacinta y a Lucía. Los tres se mantuvieron firmes: «Si nos matan no importa; vamos al cielo». De forma específica se hizo patente su espíritu martirial cuando le engañaron llevándose a su hermana, a la que supuestamente iban a sacrificar: «No se preocupen, no les diré nada; prefiero morir antes que eso». También fue palpable su inocencia evangélica y candor en el transcurso de su enfermedad. Siempre deseó consolar a Dios y a la Virgen en los que le pareció entrever su tristeza: «¿Nuestro Señor aún estará triste? Tengo tanta pena de que Él este así. Le ofrezco cuanto sacrificio yo puedo», confió a su prima. El Padre se llevó tempranamente junto a Él a este pequeño beato el 4 de abril de 1919.
Su hermana Jacinta, impresionada también por la pavorosa visión del infierno, oraba por la conversión de los pecadores: «¡Qué pena tengo de los pecadores! ¡Si yo pudiera mostrarles el infierno!». Ella, como su hermano y su prima, no ahorró mortificaciones ni sacrificios. Las apariciones pusieron al descubierto su espíritu misionero. Así como Francisco experimentaba inclinación a consolar a Dios y a María, Jacinta quería convertir a las almas rescatándolas del infierno. El amor a Dios la devoraba: «¡Cuánto amo a nuestro Señor! A veces siento que tengo fuego en el corazón pero que no me quema». Obtuvo la gracia de ver los sufrimientos del Santo Padre, que narró a su hermano y a su prima. Entonces unieron sus oraciones y elevaron insistentes plegarias por él, a la par que ofrecían sacrificios.
Los dos hermanos fueron testigos de hechos prodigiosos realizados por mediación de María, que se hizo eco de sus súplicas. Cuando veían que la atención recaía en ellos por haber sido agraciados con las visiones, actuaban con la misma sencillez y humildad de siempre, huyendo de la notoriedad. En concreto Jacinta fue bendecida con apariciones de la Virgen de la que no fueron testigos ni Francisco ni Lucía. Ésta admiraba a su prima; la vio madurar después de haberse comprometido con María a ofrecer su vida y aficiones –como el baile que le agradaba sobremanera– por los pecadores. Antes se había dejado llevar por un carácter voluble y oscilante que según fuesen las circunstancias se tornaba en gozo o en llanto.
Cuando al paso de los años Lucía hizo memoria de su acontecer, manifestó: «Jacinta fue, según me parece, aquella a quien la Santísima Virgen comunicó mayor abundancia de gracia, conocimiento de Dios y de la virtud. Tenía un porte siempre serio, modesto y amable, que parecería traslucir en todos sus actos una presencia de Dios propia de personas avanzadas ya en edad y de gran virtud. Ella era una niña solo en años […]. Es admirable cómo captó el espíritu de oración y sacrificio que la Virgen nos recomendó. Conservo de ella una gran estima de santidad». Otra de las características de Jacinta fue su devoción por el Sagrado Corazón de Jesús, unida a la que sentía por María, y una especial dilección por el Santo Padre al que tenía presente en su ofrenda personal y en las oraciones compartidas con su hermano y con su prima. 
La Virgen había advertido a Francisco y a Jacinta que sus vidas serían breves. Ésta padeció mucho antes de morir por una llaga abierta en el pecho, producto de la pleuresía que se infectó por falta de higiene: «Sufro mucho; pero ofrezco todo por la conversión de los pecadores y para desagraviar al Corazón Inmaculado de María»,confió a su prima Lucía. En una aparición, María le aseguró que vendría a buscarla. Voló a los brazos del Padre en un centro hospitalario de Lisboa, donde la llevaron casi in extremis esperando que se recuperara, el 20 de febrero de 1920, a los 10 años de edad. Ambos hermanos fueron trasladados al santuario de Fátima. Al abrir el sepulcro de Francisco vieron que el rosario que colocaron sobre su pecho aparecía enredado en sus dedos. En cuanto a Jacinta, al trasladarla al santuario, 15 años después de su muerte, constataron que su cuerpo estaba incorrupto. El 18 de abril de 1989 Juan Pablo II declaró venerables a los dos hermanos. Y el 13 de mayo de 2000, en el transcurso de su visita a Fátima, los beatificó en presencia de Lucía, la tercera vidente.

viernes, 19 de febrero de 2016

Blasfemia, ¿derecho o delito? Se puede hacer arte, transgresión y denuncia sin insultar ni ridiculizar lo que para otro es sagrado


FRANCE, Paris : A member of Ukrainian feminist group Femen stands at the altar of the Madeleine church in Paris in a protest against the Catholic Church's stance on abortion on December 20, 2013.
AFP PHOTO/THOMAS SAMSON


La portavoz del ayuntamiento de Madrid, Rita Maestre, ha tenido que enfrentarse a un juicio por asaltar una capilla hace 5 años. Una reivindicación realizada por jóvenes estudiantes y en la que participó la ahora concejal del Ayuntamiento.
Muchos fueron los que realizaron esta protesta pero el que un representante político se encuentre inmiscuido en este proceso ha hecho que la noticia esté en boca de todos.
Algunos lo consideran una blasfemia, un atentado contra la libertad religiosa, un intento de destruir lo religioso en la esfera pública y el comienzo de una futura persecución en España, otros lo consideran una vulneración de la libertad de expresión, un tribunal de la inquisición e incluso se ha llegado a afirmar que se trata del juicio a toda una generación de jóvenes que no se consideran religiosos.
Está en discusión algo muy importante. Dos derechos frente a frente. La libertad religiosa frente a la libertad de expresión. ¿Dónde está el limite a las expresiones? ¿Es la blasfemia un escarnio y delito o es una libre expresión de ideas antireligiosas?
Vayamos a los hechos. En la ocupación de la capilla de la Universidad Complutense los jóvenes entraron en el recinto, según el fiscal, con intención de ofender los ánimos de las allí presentes.
Se quitaron las camisetas, mostraron su torso desnudo y entre otros cánticos se corearon afirmaciones como “Vamos a quemar la Conferencia Episcopal”, “el Papa no nos deja comernos las almejas”, “menos rosarios y más bolas chinas”, “contra el Vaticano poder clitoriano”, “arderéis como en el 36” y “sacad vuestros rosarios de nuestros ovarios”.
Cinco años después y aunque el arzobispo de Madrid haya aceptado las disculpas, Rita Maestre debe cumplir con la justicia. La fiscalía solicita un año de prisión por un delito contra los sentimientos religiosos.
“Madrenuestra” en Barcelona
Compañera de partido, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, también ha sido denunciada por delitos contra los sentimientos religiosos.
En la entrega de los Premios Ciudad de Barcelona la poetisa Dolors Miguel leyó públicamente un poema en el que “versionaba” el Padrenuetro para escarnio y mofa de los cristianos.
“Santificado sea vuestro coño, la epidural y la comadrona”, “hágase vuestra voluntad en nuestro útero” y “no permitáis que los hijos de puta aborten el amor y hagan la guerra”, fueron algunos de los versos que leyó la poetisa en el certamen que estaba siendo presidido por la alcaldesa de Barcelona.
Las denuncias interpuestas son por atentar contra los sentimientos religiosos (autora) y no perseguir el delito (alcaldesa).
Profanación de 242 formas consagradas
Hace semanas, en Pamplona un “artista alternativo” decidía asistir a 242 eucaristías, robar las formas consagradas y con ellas realizar una performance en la que con ellas componía la palabra “pederastia”.
En su defensa, el artista explicó que lo que quería era crear una reacción: “Siempre hago mis piezas para que creen una reacción, y qué mejor reacción que mostrar todo este radicalismo”, afirmaba. Como no podía ser de otra manera ha sido denunciado.
No es la primera vez que sucede. En el año 2011 el “artista” decidió en una obra de “videoarte” comerse páginas del Corán como crítica al fundamentalismo religioso.
Recibió numerosas críticas y amenazas manifestando que tras esta obra “estaba en el camino correcto”.
El arte contra lo religioso
Los límites de la libertad de expresión, la polémica sobre el arte y la religión, la defensa de las libertades religiosas han sido fruto de mucho debate en España. No es la primera vez que sucede.
En 2012 Javier Krahe fue juzgado por cocinar un crucifijo (fue absuelto) y en el año 2000 un joven de Valladolid fue condenado a un año de cárcel por escupir la hostia tras ir a comulgar y encenderse un cigarro con total parsimonia.
Se han hecho obras donde se ridiculizaba al Papa e incluso se ha puesto nombres irreverentes y blasfemos a obras de teatro, como la de Íñigo Ramírez de Haro.
El código penal español afirma claramente, en su artículo 525: “Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican”. Además añaden que tendrán las mismas penas quienes lo hagan hacia “quienes no profesan religión o creencia alguna”.
La eterna discusión sobre la libertad de expresión y su responsabilidad jurídica ha abierto una nueva batalla en España. Unos hablarán de arte, otros de insulto. Unos hablarán de blasfemia y otros de transgresión.
Se comenzarán a abanderar banderas como la libertad de expresión y algunos pretenderán que caiga todo el rigor de la legislación (sin ningún tipo de misericordia) en aras del cuidado y respeto a los demás.
Sea como fuere, se olvida una de las grandes normas de la convivencia: no hagas lo que no te gustaría que te hicieran. Sólo hay que poner un poco de sentido común, ponerse en los zapatos del otro y ver qué es lo que puede molestarle y ofenderle. Seas o no religioso.
¿Acaso no se pueden hacer reivindicaciones, arte, transgresión y denuncia sin tocar el hecho religioso, sin insultar al otro, sin ridiculizar lo que para otro es sagrado?

La historia y el sentido de la Cuaresma y la Pascua que celebran actualmente los católicos Cómo nacieron y han cambiado a lo largo de los siglos hasta hoy

Las excursiones realizadas a pie por diferentes lugares es lo que hoy llamamos senderismo. Son caminatas que se realizan principalmente por senderos y caminos, cuyo grado de dificultad varía de acuerdo con el lugar y la época del año en que se hagan.
Es una mezcla de actividad deportiva y turística, desarrollada  principalmente en entornos naturales.
Es una manera fácil de practicar deporte en contacto con la naturaleza. No es un deporte competitivo, sino más bien una actividad asociada con un estilo de vida saludable, que se puede realizar en solitario, acompañado de la familia o con amigos.
Actualmente la mayoría de los países tienen compañías que brindan este servicio a través de guías especializados y caminos señalizados con diferentes distancias y grados de dificultad para satisfacer todos los gustos.
Pensando en esta popular modalidad que millones de hombres y mujeres de todas las edades practican alrededor del mundo, he pensado escribir algunos artículos presentando diferentes elementos relacionados con el tiempo fuerte de la liturgia en el que nos encontramos, la Cuaresma.
Una invitación a practicar “senderismo espiritual” recorriendo los senderos del alma que nos llevan a Dios, ayudados por la sabiduría y riqueza de la espiritualidad cristiana católica.
Punto de partida: otra vez la Cuaresma
No se trata sólo de un tiempo litúrgico. Es una parte esencial de la vida misma, el camino hacia la Pascua.
Desde que Abraham dejó su tierra en busca de la tierra prometida atravesando el desierto, la vida humana es una llamada de Dios hacia una meta en cuyo camino, todo lo que sucede, puede y debe conducirnos hacia a ella,  si aprendemos de cada experiencia y  nos dejamos guiar por el Espíritu Santo.
La fiesta de la Pascua, cima del año litúrgico, está precedida de una preparación de 40 días (Cuaresma) y una prolongación de 50 días (la cincuentena pascual).
Tres factores intervienen en el desarrollo de la Cuaresma como tiempo de preparación a la pascua:
  1. La preparación de los catecúmenos al Bautismo en la Vigilia Pascual,
  2. la reconciliación de los penitentes públicos para vivir con la comunidad el triduo pascual y
  3. la preparación de toda la comunidad a la gran fiesta de la Pascua.
A mediados del siglo II se fijó un domingo como aniversario de la pasión de Cristo y aunque se relacionó con la Pascua judía, no coincidió en el mismo día porque el Papa Víctor (189-198), tras una fuerte controversia, fijó la pascua cristiana el domingo siguiente al 14 de Nisán, fiesta de la pascua judía.
El evangelista san Juan es quien da el sentido de la pascua cristiana (Juan 13,1). La comunidad pasa con Cristo de este mundo al Padre, de las tinieblas a la luz, de la muerte a la vida.
Desarrollo de este tiempo litúrgico
Comenzó con un ayuno comunitario de dos días (viernes y sábado) que unidos al domingo dio lugar al “triduo pascual”.
A mediados del siglo III se extiende el ayuno a las tres semanas precedentes durante las cuales se preparaban los catecúmenos para el bautismo en la noche pascual.
Durante este tiempo se realizaban los escrutinios de estos candidatos al sacramento del bautismo y las catequesis para el catecumenado basadas en el evangelio de Juan, orientadas a la apertura de los sentidos cristianos: samaritana (hambre y sed), ciego de nacimiento (vista), Lázaro (tacto) y  la curación del sordo mudo (oído y boca).
A finales del siglo IV el triduo se extiende al jueves, el día para la reconciliación de los penitentes al que más tarde se le agrega la celebración eucarística.
Debido a esta celebración en el Jueves Santo, para tener los cuarenta días de ayuno antes de la Pascua (ya que el domingo por ser el día del Señor no se ayunaba), se comenzó la Cuaresma el Miércoles de ceniza.
Desde finales del siglo XI con la desaparición del catecumenado, el bautismo de adultos y también la penitencia pública, comienza a extenderse en la Iglesia la costumbre de imponer la ceniza como señal de penitencia.
La Cuaresma pasa por un largo período en el que se aparta de su espíritu sacramental y comunitario y el acento se pone en el ayuno y la abstinencia.
Con el Concilio Vaticano II y la Constitución Sacrosanctum Concilium sobre la liturgia se da una reforma litúrgica de la Cuaresma (Cf. SC 109-110) que hace resaltar el sentido bautismal y penitencial de este tiempo.
Hoy debemos vivir  estos cuarenta días como un tiempo de retiro y renovación personal y comunitaria. Durante este tiempo los cristianos reflexionamos profundamente sobre la necesidad de una vida cada vez más coherente con el mensaje evangélico.
Algunas coordenadas para vivir este tiempo de gracia. 
– Incrementar nuestro conocimiento sobre el Misterio Pascual y los sacramentos.
– Fomentar un mayor contacto con la Palabra de Dios.  Aprender y practicar la Lectio Divina con los textos cuaresmales.
– Participar con más frecuencia en la Eucaristía, en las celebraciones penitenciales y, sobre todo, en la recepción del sacramento de la penitencia. “Dios no se cansa de perdonar, somos nosotros quienes nos cansamos de pedir perdón”, dice Francisco.
– Practicar las obras de  misericordia corporales y espirituales como lo sugiere la Bula del Papa para el Jubileo extraordinario de la Misericordia.
– Asistir a retiros espirituales y  peregrinaciones.  Rezar el Viacrucis y el Rosario con la familia y la comunidad.
– Recordar la práctica del ayuno, la limosna y las obras de caridad así como las misiones para evangelizar especialmente en las “periferias existenciales” como lo pide siempre el Papa.
Finalmente, tengamos presente estas palabras del Papa Francisco: “Este es el tiempo oportuno para cambiar de vida. Este es el tiempo para dejarse tocar el corazón. Ante el mal cometido, incluso crímenes graves, es el momento de escuchar el llanto de todas las personas inocentes depredadas de los bienes, la dignidad, los afectos, la vida misma. (…) Dios no se cansa de tender la mano. Está dispuesto a escuchar, y también yo lo estoy, al igual que mis hermanos obispos y sacerdotes. Basta solamente que acojáis la llamada a la conversión y os sometáis a la justicia mientras la Iglesia os ofrece misericordia” (Misericodiae Vultus No. 19).