miércoles, 30 de agosto de 2017

Hallazgo arqueológico en Tierra Santa corrobora episodio narrado en la Biblia

Parte subterránea de las excavaciones en el templo de Jerusalén / Foto: Flickr Israel_photo_gallery (CC-BY-ND-2.0)

Un grupo de científicos realizó un hallazgo arqueológico en Tierra Santa que corrobora un episodio narrado en unos versículos bíblicos.
Se trata de la quema y conquista de Jerusalén perpetrada hace más de 2600 años por un comandante de la guardia de Nabucodonosor, rey de Babilonia. Este suceso es narrado en el libro de Jeremías 52, 13-34, en el Antiguo Testamento.
El pasaje indica que el entonces rey de Jerusalén, Sedecías, fue apresado y llevado a Babilonia, y que los judíos fueron deportados.
También señala que el comandante de la guardia, Nebuzaradán, “incendió la Casa del Señor, la casa del rey y todas las casas de Jerusalén, y prendió fuego a todas las casas de los nobles. Después, el ejército de los caldeos que estaba con el comandante de la guardia derribó todas las murallas que rodeaban a Jerusalén”.
A fines del pasado mes de julio, un grupo de arqueólogos del Instituto Weizmann y la Autoridad de Antigüedades de Israel (IAA por sus siglas en inglés) encontraron en la zona este de Jerusalén varios huesos, estatuillas, madera, semillas y vasijas de cerámica que estaban cubiertos de ceniza y presentaban huellas de quemaduras.
El co director del IAA, el arqueólogo Joe Uziel, explicó en un comunicado publicado en el sitio web de la organización que también se pudo determinar la época a la que pertenecían los restos, ya que las vasijas de cerámica tenían un sello con diseño de rosetón.
Indicó que estos sellos son característicos del final del periodo del primer templo de Jerusalén y que eran utilizados por el sistema administrativo que se desarrolló hacia el final de la dinastía Judea, cuyo último rey fue Sedecías.
“La clasificación de los objetos facilitó el control, supervisión, recolección, comercialización y almacenamiento de los rendimientos de los cultivos. El rosetón, en esencia, reemplazó el sello del rey que se utilizó en el sistema administrativo anterior”, indicó Uziel.
En un video realizado por la IAA para explicar el hallazgo, Uziel destacó que los edificios donde estaban estos restos “no fueron destruidos en un solo evento. Parece que algunos fueron destruidos y otros abandonados”.
Por otro lado, el arqueólogo de origen israelí manifestó que este descubrimiento, realizado tras cuatro meses de excavaciones, se relaciona con el de la arqueóloga británica Kathleen Kenyon, que durante la década de 1960 encontró en ese mismo lugar las ruinas del primer templo de Jerusalén, que data de la época del mandato del rey Sedecías.


Santa Rosa de Lima, virgen, Patrona de América Latina - Fiesta





Carta II de San Pablo a los Corintios 10,17-18.11,1-2. 
Hermanos:
El que se gloría, que se gloríe en el Señor.
Porque el que vale no es el que se recomienda a sí mismo, sino aquel a quien Dios recomienda.
¡Ojalá quisieran tolerar un poco de locura de mi parte! De hecho, ya me toleran.
Yo estoy celoso de ustedes con el celo de Dios, porque los he unido al único Esposo, Cristo, para presentarlos a él como una virgen pura.

Salmo 148(147),1-2.11-13a.13c-14. 
¡Aleluya!
Alaben al Señor desde el cielo,
alábenlo en las alturas;
alábenlo, todos sus ángeles,

alábenlo, todos sus ejércitos.
Los reyes de la tierra y todas las naciones,
los príncipes y los gobernantes de la tierra;
los ancianos, los jóvenes y los niños.

alaben el nombre del Señor.
Su majestad está sobre el cielo y la tierra,
y él exalta la fuerza de su pueblo.
¡A él, la alabanza de todos sus fieles,

y de Israel, el pueblo de sus amigos!
¡Aleluya!

Evangelio según San Mateo 13,44-46. 
Jesús dijo a la multitud:
"El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.
El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas;
y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró." 

martes, 29 de agosto de 2017

Ocho cosas que quizás no sabías del Papa Pablo VI

Pablo VI crea cardenal a Karol Wojtyla, ahora San Juan Pablo II

Pablo VI, Giovanni Battista Montini, es conocido por ser el Pontífice que llevó a término el Concilio Vaticano II que había comenzado su predecesor Juan XXIII.
Sin embargo, muchos importantes hechos de su pontificado son poco conocidos. Eran tiempos en que los medios de comunicación no tenían el alcance que tienen hoy, con internet y las redes sociales.
Aquí te presentamos ocho cosas que probablemente no conocías del Beato Pablo VI:
1. El 27 de noviembre de 1970, en el Aeropuerto Internacional de Manila (Filipinas), Pablo VI recibió dos puñaladas por parte del pintor boliviano Benjamín Mendoza y Amor Flores, que sufría de problemas mentales y que disfrazado de sacerdote intentó asesinar al Pontífice con una daga.
2. Fue el primer Sumo Pontífice en usar un avión en sus viajes.
3. Fue el primer Pontífice en visitar los cinco continentes, y, antes que San Juan Pablo II, él ya había recibido el apodo de “Papa peregrino”. Realizó una visita pastoral al continente africano; y también visitó Colombia y Estados Unidos, en América; Portugal, en Europa; Australia, en Oceanía; Filipinas e India, en Asia.
4. Fue además el primer Papa en visitar Tierra Santa desde San Pedro. En Jerusalén, en 1964, se encontró con el Patriarca ortodoxo Atenágoras I, con quien celebraron el levantamiento de las mutuas excomuniones impuestas tras el Gran Cisma entre oriente y occidente, en 1054. El Papa Francisco visitó tierra Santa en el 2014 para celebrar los 50 años de este acontecimiento.
5. Fue el último Pontífice en tener una ceremonia de coronación y el primero en prescindir del uso de la tiara, durante las sesiones del Concilio Vaticano II. Eventualmente donó su tiara, un regalo de su antigua Arquidiócesis de Milán, a la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción en Washington (Estados Unidos), como señal de su aprecio a los católicos estadounidenses.
6. Ejerció el ministerio sacerdotal durante 58 años. Fue ordenado el 29 de mayo de 1920 y falleció el 6 de agosto de 1978.
7. Nino Lo Bello, veterano “vaticanista” estadounidense, aseguró que Pablo VI, un apasionado de la lectura, llevaba en su equipaje, durante sus viajes, hasta 75 libros para poder elegir cuáles leer.
8. Pablo VI creó cardenales a Karol Wojtyla, en 1967, y a Joseph Ratzinger, en 1977, quienes serían luego sus sucesores San Juan Pablo II y Benedicto XVI, respectivamente.
Pablo VI coloca anillo cardenalicio a Joseph Ratzinger, futuro Benedicto XVI

Memoria del martirio de San Juan Bautista


Libro de Jeremías 1,17-19. 

En cuanto a ti, cíñete la cintura, levántate y diles todo lo que yo te ordene. No te dejes intimidar por ellos, no sea que te intimide yo delante de ellos.
Mira que hoy hago de ti una plaza fuerte, una columna de hierro, una muralla de bronce, frente a todo el país: frente a los reyes de Judá y a sus jefes, a sus sacerdotes y al pueblo del país.
Ellos combatirán contra ti, pero no te derrotarán, porque yo estoy contigo para librarte -oráculo del Señor-".

Salmo 71(70),1-2.3-4a.5-6ab.15ab.17. 
Yo me refugio en Ti, Señor,
¡que nunca tenga que avergonzarme!
Por tu justicia, líbrame y rescátame,
inclina tu oído hacia mí, y sálvame.

Sé para mí una roca protectora,
tú que decidiste venir siempre en mi ayuda,
porque tú eres mi Roca y mi fortaleza.
¡Líbrame, Dios mío, de las manos del impío!

Porque tú, Señor, eres mi esperanza
y mi seguridad desde mi juventud.
En ti me apoyé desde las entrañas de mi madre;
desde el seno materno fuiste mi protector.

Mi boca anunciará incesantemente
tus actos de justicia y salvación,
Dios mío, tú me enseñaste desde mi juventud,
y hasta hoy he narrado tus maravillas.


Evangelio según San Marcos 6,17-29. 
Herodes, en efecto, había hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con la que se había casado.
Porque Juan decía a Herodes: "No te es lícito tener a la mujer de tu hermano".
Herodías odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía,
porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. Cuando lo oía quedaba perplejo, pero lo escuchaba con gusto.
Un día se presentó la ocasión favorable. Herodes festejaba su cumpleaños, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea.
La hija de Herodías salió a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: "Pídeme lo que quieras y te lo daré".
Y le aseguró bajo juramento: "Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino".
Ella fue a preguntar a su madre: "¿Qué debo pedirle?". "La cabeza de Juan el Bautista", respondió esta.
La joven volvió rápidamente adonde estaba el rey y le hizo este pedido: "Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista".
El rey se entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla.
En seguida mandó a un guardia que trajera la cabeza de Juan.
El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y esta se la dio a su madre.
Cuando los discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron. 

lunes, 28 de agosto de 2017

¿Por qué los católicos encienden velas a los santos?


¿Se trata de una superstición?

No existe nada más “católico” que las velas votivas, sobre todo si se encuentran ante imágenes en un entorno eclesiástico. Siempre que en una película o una serie de televisión se quiere mostrar a la audiencia que un personaje es católico, con toda seguridad aparecerá un confesionario o una repisa con estas velas.
La confesión es un sacramento, por supuesto, pero ¿de dónde viene el uso de las velas? ¿Se trata de una práctica supersticiosa?
Más bien lo contrario, de hecho.
“Yo soy la luz del mundo, el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8: 12).
Durante la Vigilia Pascual, cuando el diácono o el sacerdote entra en la iglesia oscura con el cirio pascual, recita “Luz de Cristo”, a lo que los fieles responden “Demos gracias a Dios”. Este canto nos recuerda cómo Jesús llegó a nuestro mundo de pecado y muerte para traernos la luz de Dios.
Además de su empleo en lugares donde los primeros cristianos celebraban la misa, las velas también iluminaban los sepulcros de los mártires. El padre William Saunders explica que “existen pruebas de que se encendían velas o lámparas de aceite en las tumbas de los santos, concretamente de mártires, ya en los años 200, y ante reliquias e imágenes sagradas a partir de los años 300”.
En este contexto, “la luz representa nuestras oraciones ofrecidas en la fe que se convierten en la luz de Dios. Con la luz de la fe, suplicamos a nuestro Señor por nuestras plegarias o a un santo para que rece con nosotros”. La palabra “vigilia” proviene del latín vigilia y significa velar o supervisar.
La vela de la vigilia permanece encendida durante un periodo de tiempo, ya sean horas o días, y simboliza el anhelo de la persona de “estar presente ante el Señor en su oración aunque nos vayamos para continuar con nuestras tareas diarias”. También recuerda a la persona que el santo siempre está rezando por sus súplicas.
Otra palabra que se emplea para referirse a este tipo de velas es “votiva” y proviene del latín votum, que significa promesa, compromiso o simplemente plegaria. Refuerza la idea de que las velas representan nuestras oraciones ante Dios.
Como seres humanos, tenemos cuerpo y alma y, a menudo, nuestras oraciones deben expresarse de un modo físico y tangible. De esta forma ayudamos a que el alma descanse y podamos profundizar en nuestra espiritualidad. Parecida al incienso, la luz de las velas es un recordatorio físico que hace dirigir nuestras almas hacia Dios. No las encendemos porque creemos que así Dios escuchará mejor nuestras plegarias, sino porque necesitamos un elemento visual que conecte nuestro cuerpo y nuestra alma.