Comenzamos un nuevo Año Litúrgico y con él, una nueva andadura. Un Año de Jubileo extraordinario de la Misericordia y por eso nuestras Parroquias se animan a acercarte a Dios a través de este blog. Te animas tú a acercarte más a Dios?.
El 25 de abril la IglesiaCatólica celebra la Fiesta de San Marcos Evangelista, discípulo de San Pedro y autor del segundo Evangelio del Nuevo Testamento. Su símbolo es el león alado por su relación con el Apocalipsis y San Juan Bautista.
San Marcos era judío de la zona de Jerusalén. Acompañó a San Pablo y Bernabé, su primo, a Antioquía en el primer viaje misionero. Fue también con Pablo a Roma.
San Marcos se separó de ellos en Perga y retornó a su casa. Más adelante, Pablo se rehusó aceptar a Marcos, Bernabé rompió su asociación misionera con San Pablo y se fue a Chipre con su primo. Años después, San Marcos y San Pablo se juntarían en otro viaje misionero.
Sobre su Evangelio, San Marcos escribió en griego al parecer para un público cristiano. Se debate la fecha en la que lo escribió, pero quizás se dio en la década del 60 – 70 después de Cristo.
El Evangelista fue con San Pedro a Roma, apóstol que se refería a San Marcos como “mi hijo”. Marcos estableció a la Iglesia en Alejandría, donde fundó su famosa escuela cristiana y es venerado como Patrono de los coptos.
Murió mártir aproximadamente un 25 de abril del 68 en Alejandría. Sus reliquias reposan en la Catedral de Venecia.
A San Marcos se le representa como un león alado en relación a uno de los cuatro seres vivientes del Apocalipsis. Hay quienes consideran que esto se debe a que el Evangelio de San Marcos inicia con Juan Bautista clamando en el desierto, a modo de un león que ruge.
Queridos hermanos: Que cada uno se revista de sentimientos de humildad para con los demás, porque Dios se opone a los orgullosos y da su ayuda a los humildes. Humíllense bajo la mano poderosa de Dios, para que él los eleve en el momento oportuno. Descarguen en él todas sus inquietudes, ya que él se ocupa de ustedes. Sean sobrios y estén siempre alerta, porque su enemigo, el demonio, ronda como un león rugiente, buscando a quién devorar. Resístanlo firmes en la fe, sabiendo que sus hermanos dispersos por el mundo padecen los mismos sufrimientos que ustedes. El Dios de toda gracia, que nos ha llamado a su gloria eterna en Cristo, después que hayan padecido un poco, los restablecerá y confirmará, los hará fuertes e inconmovibles. ¡A él sea la gloria y el poder eternamente! Amén. Les escribo estas palabras por medio de Silvano, a quien considero un hermano fiel, para exhortarlos y atestiguar que esta es la verdadera gracia de Dios: permanezcan adheridos a ella. La iglesia de Babilonia, que ha sido elegida como ustedes, los saluda, lo mismo que mi hijo Marcos. Salúdense los unos a los otros con un beso de amor fraternal. Que descienda la paz sobre todos ustedes, los que están unidos a Cristo.
Salmo 89(88),2-3.6-7.16-17. Cantaré eternamente el amor del Señor, proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones. Porque tú has dicho: «Mi amor se mantendrá eternamente,
mi fidelidad está afianzada en el cielo.» El cielo celebre tus maravillas, Señor, y tu fidelidad en la asamblea de los santos, porque ¿quién es comparable al Señor
en las alturas? ¿quién es como el Señor entre los hijos de Dios? ¡Feliz el pueblo que sabe aclamarte! Ellos caminarán a la luz de tu rostro;
se alegrarán sin cesar en tu Nombre, serán exaltados a causa de tu justicia.
Evangelio según San Marcos 16,15-20. Entonces les dijo: "Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación." El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará. Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán". Después de decirles esto, el Señor Jesús fue llevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron a predicar por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con los milagros que la acompañaban.
La Conferencia Episcopal Española (CEE) ha lanzado una campaña sobre la financiación de la Iglesia Católica en la que explica de dónde provienen los fondos que la sostienen y cuáles son los principales destinos de estos.
En este vídeo se desmontan los mitos más extendidos sobre la financiación y los compara con creencias populares que se dan por ciertas, a pesar de no serlo.
Uno de estos dichos falsos que desmiente la campaña es el de que “el Estado español paga cada año miles de millones de euros a la Iglesia Católica”.
En el vídeo se explica que la Iglesia recibe del Estado “la cantidad de dinero que los contribuyentes deciden libremente al marcar la casilla a favor de la Iglesia en su Declaración de la Renta”.
Un ejercicio que es “voluntario y libre de cada contribuyente” que puede decidir destinar el 0,7% de sus impuestos a las labores de la Iglesia o también puede marcar la casilla de “otros fines sociales”. Incluso puede marcar las dos opciones o ninguna de ellas.
¿Dónde va el dinero de los contribuyentes?
Sobre la cantidad de dinero que la Iglesia recibe anualmente de los contribuyentes, se precisa que “la Iglesia presta muchos servicios a la sociedad en materia sanitaria, educativa, social… y el Estado colabora económicamente en algunos de estos proyectos, que nos benefician a todos y que son derechos demandados por la sociedad y los ciudadanos”.
Contra la creencia extendida de que la gran mayoría del dinero de la casilla de la Declaración de la Renta para la financiación de la Iglesia va a los sacerdotes, se explica que la CEE recibe “todo el dinero que los contribuyentes asignan libremente a la Iglesia y lo reparte solidariamente entre las 70 diócesis españolas”.
De esta manera, cada una de las diócesis puede desarrollar sus actividades que son principalmente “la acción evangelizadora y misionera, la celebración de los sacramentos, mantenimiento y restauración de las parroquias, sostenimiento de los sacerdotes y la inmensa labor caritativa y social”.
Otro de los mitos extendidos es que “tan sólo el 2% del dinero de la Iglesia se destina a Cáritas”. “Cáritas y la Iglesia es lo mismo y cerca del 65% del dinero de Cáritas procede de la Iglesia que formamos todos los católicos con nuestra colectas, donativos. Es decir, que la financiación de Cáritas procede, en gran medida, de los bolsillos de los católicos”.
En ese sentido recuerdan que “somos los católicos quienes tenemos el deber de mostrar el verdadero rostro de la Iglesia y todo el bien que se hace por los demás”. Siempre con datos contrastados.
¿Privilegios?
Además, también se explica que la Iglesia no es la única que no paga el Impuesto sobre Bienes e Inmuebles, también conocido como IBI, el impuesto por poseer un inmueble.
Sin embargo, precisan que las ongs, asociaciones, fundaciones, instituciones y otras confesiones religiosas también están exentas del pago de este impuesto.
“Es así por la Ley de Mecenazgo que se aprobó en el año 2002, esta ley reconoce que hay multitud de asociaciones, instituciones o fundaciones que realizan una gran labor que beneficia a toda la sociedad y, de esta manera, el Estado las apoya no cobrando el IBI”, apuntan.
En ese sentido destacan que “la Iglesia no tiene ningún privilegio, no hay ningún régimen especial, único o distinto para la Iglesia”.
Una vez en libertad, los Apóstoles regresaron adonde estaban sus hermanos, y les contaron todo lo que les habían dicho los sumos sacerdotes y los ancianos. Al oírlos, todos levantaron la voz y oraron a Dios unánimemente: "Señor, tú hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos; tú, por medio del Espíritu Santo, pusiste estas palabras en labios de nuestro padre David, tu servidor: ¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos hacen vanos proyectos? Los reyes de la tierra se rebelaron y los príncipes se aliaron contra el Señor y contra su Ungido. Porque realmente se aliaron en esta ciudad Herodes y Poncio Pilato con las naciones paganas y los pueblos de Israel, contra tu santo servidor Jesús, a quien tú has ungido. Así ellos cumplieron todo lo que tu poder y tu sabiduría habían determinado de antemano. Ahora, Señor, mira sus amenazas, y permite a tus servidores anunciar tu Palabra con toda libertad: extiende tu mano para que se realicen curaciones, signos y prodigios en el nombre de tu santo servidor Jesús". Cuando terminaron de orar, tembló el lugar donde estaban reunidos; todos quedaron llenos del Espíritu Santo y anunciaban decididamente la Palabra de Dios.
Salmo 2,1-3.4-6.7-9. ¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos hacen vanos proyectos? Los reyes de la tierra se sublevan, y los príncipes conspiran
contra el Señor y contra su Ungido: «Rompamos sus ataduras, librémonos de su yugo.» El que reina en el cielo se sonríe;
el Señor se burla de ellos. Luego los increpa airadamente y los aterra con su furor: «Yo mismo establecí a mi Rey
en Sión, mi santa Montaña.» Voy a proclamar el decreto del Señor: El me ha dicho: «Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy.»
«Pídeme, y te daré las naciones como herencia, y como propiedad, los confines de la tierra." Los quebrarás con un cetro de hierro, los destrozarás como a un vaso de arcilla»
Evangelio según San Juan 3,1-8. Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, que era uno de los notables entre los judíos. Fue de noche a ver a Jesús y le dijo: "Maestro, sabemos que tú has venido de parte de Dios para enseñar, porque nadie puede realizar los signos que tú haces, si Dios no está con él". Jesús le respondió: "Te aseguro que el que no renace de lo alto no puede ver el Reino de Dios. " Nicodemo le preguntó: "¿Cómo un hombre puede nacer cuando ya es viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el seno de su madre y volver a nacer?". Jesús le respondió: "Te aseguro que el que no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu. No te extrañes de que te haya dicho: 'Ustedes tienen que renacer de lo alto'. El viento sopla donde quiere: tú oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu".
Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero”
La Divina Misericordia fue uno de las grandes consuelos del beato Juan Pablo II, de cuya muerte se cumplen hoy nueve años, precisamente en la víspera de la fiesta de la Divina Misericordia, que él mismo había instituido, del año 2005.
Jesús enseñó a santa Faustina el Tercio de la Misericordia y pidió que lo propagase por el mundo; gracias a Dios, se propagó; es una fuente de gracia y de misericordia, especialmente para los moribundos.
Según el Diario de Santa Faustina, a partir de una visión el 13 de septiembre de 1935, la hermana Faustina escribió: “Yo vi un ángel, un ejecutor de cólera de Dios (…) a punto de alcanzar la tierra (…). Comencé a rezar intensamente a Dios por el mundo, con palabras que oía internamente. En la medida en que rezaba así, vi que el ángel quedaba desamparado, y no podía ejecutar el justo castigo”.
Al día siguiente, una voz interior le enseñó esta oración con las cuentas del Rosario: “Primero reza un ‘Padre Nuestro’, un ‘Ave María’, y el ‘Credo’. Luego, en las cuentas mayores di las siguientes palabras:
“Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de tu amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y de los del mundo entero”.
En las cuentas menores, di las siguientes palabras: “Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero”.
Concluye diciendo estas palabras tres veces: “Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero”.
Más tarde, Jesús le dijo a la hermana Faustina: “Por la oración de este Tercio me agrada dar todo lo que me pidan. Cuando lo recen los pecadores empedernidos, llenaré sus almas de paz, y la hora de su muerte será feliz.
Escribe esto para las almas atribuladas. Cuando el alma ve y reconoce la gravedad de sus pecados, cuando se desvela frente a sus ojos todo el abismo de miseria en que se sumergió, que no desespere, sino que se lance con confianza en los brazos de mi Misericordia, como un niño en los brazos de su querida madre. Estas almas tienen sobre mi Corazón misericordioso un derecho de precedencia. Dijo que ninguna alma que ha recurrido a mi Misericordia se decepcionó ni experimentó vergüenza”.
“Cuando recen este Tercio junto a los agonizantes, Yo me pondré entre el Padre y el alma agonizante, no como justo Juez, sino como Salvador Misericordioso”.