Mostrando entradas con la etiqueta Juan Pablo II. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juan Pablo II. Mostrar todas las entradas

domingo, 23 de abril de 2017

¿Cómo surgió la Coronilla de la Divina Misericordia?


Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero”

La Divina Misericordia fue uno de las grandes consuelos del beato Juan Pablo II, de cuya muerte se cumplen hoy nueve años, precisamente en la víspera de la fiesta de la Divina Misericordia, que él mismo había instituido, del año 2005.
Jesús enseñó a santa Faustina el Tercio de la Misericordia y pidió que lo propagase por el mundo; gracias a Dios, se propagó; es una fuente de gracia y de misericordia, especialmente para los moribundos.
Según el Diario de Santa Faustina, a partir de una visión el 13 de septiembre de 1935, la hermana Faustina escribió: “Yo vi un ángel, un ejecutor de cólera de Dios (…) a punto de alcanzar la tierra (…). Comencé a rezar intensamente a Dios por el mundo, con palabras que oía internamente. En la medida en que rezaba así, vi que el ángel quedaba desamparado, y no podía ejecutar el justo castigo”.
Al día siguiente, una voz interior le enseñó esta oración con las cuentas del Rosario: “Primero reza un ‘Padre Nuestro’, un ‘Ave María’, y el ‘Credo’. Luego, en las cuentas mayores di las siguientes palabras:
“Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de tu amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y de los del mundo entero”.
En las cuentas menores, di las siguientes palabras: “Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero”.
Concluye diciendo estas palabras tres veces: “Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero”.
Más tarde, Jesús le dijo a la hermana Faustina: “Por la oración de este Tercio me agrada dar todo lo que me pidan. Cuando lo recen los pecadores empedernidos, llenaré sus almas de paz, y la hora de su muerte será feliz.
Escribe esto para las almas atribuladas. Cuando el alma ve y reconoce la gravedad de sus pecados, cuando se desvela frente a sus ojos todo el abismo de miseria en que se sumergió, que no desespere, sino que se lance con confianza en los brazos de mi Misericordia, como un niño en los brazos de su querida madre. Estas almas tienen sobre mi Corazón misericordioso un derecho de precedencia. Dijo que ninguna alma que ha recurrido a mi Misericordia se decepcionó ni experimentó vergüenza”.
“Cuando recen este Tercio junto a los agonizantes, Yo me pondré entre el Padre y el alma agonizante, no como justo Juez, sino como Salvador Misericordioso”.
 
Más oraciones a la Divina Misericordia, aquí.

¿Qué es el culto de la Divina Misericordia?


¿Es verdad que Jesús mismo lo reveló a sor Faustina Kowalska?

El culto de la Divina Misericordia consiste en dar testimonio en la propia vida del espíritu de confianza en Dios y de misericordia hacia el prójimo. Y este es, de hecho, el punto fundamental del ejemplo que nos dejó sor Faustina Kowalska, la religiosa polaca que dio el empuje decisivo a esta devoción.
 
1. En el origen del culto de la Divina Misericordia está la monja polaca Faustina Kowalska
 
Sor Faustina, tercera de diez hijos, nació el 25 de agosto de 1905 en una religiosísima familia de agricultores de Glogowiec (Polonia). Fue bautizada con el nombre de Elena y desde su infancia aspiró a la vida religiosa. A los 16 años dejó la casa paterna para ir a trabajar como doméstica, pero tras una visión volvió a casa para pedir el permiso de entrar en el convento. Los padres eran muy religiosos, pero no querían perder a su mejor hija, y le negaron permiso por tanto alegando falta de dinero para la dote. Elena volvió al trabajo, pero después en otra visión le preguntó a Jesús qué debía hacer, y él le dijo que fuese a Varsovia, donde entraría en un convento.
 
Antes de entrar en la Congregación de las Hermanas de la Beata Virgen María de la Misericordia trabajó otro año para conseguir una pequeña dote, y el 1 de agosto de 1925 atravesó la puerta de la clausura. A continuación se dirigió a la casa de la Congregación en Cracovia para realizar el noviciado. Durante la ceremonia de la investidura recibió el nombre de sor María Faustina. Hizo la profesión perpetua el 1 de mayo de 1933.
 
Exteriormente nada traicionaba la extraordinaria riqueza de la vida mística de sor Faustina, que resaltaba por la total e ilimitada dedicación a Dios y el amor activo hacia el prójimo, a imitación del modelo supremo, Cristo. Solo el Diario de la religiosa ha revelado la profundidad de su vida espiritual, revelada a los confesores y en parte a sus superioras. En la base de su espiritualidad está el misterio de la Misericordia Divina, que meditaba en la palabra de Dios y contemplaba en la cotidianeidad. Jesús la honró con gracias extraordinarias como visiones, revelaciones, estigmas ocultos, unión mística con Dios, y con el don del discernimiento de los corazones y de la profecía.
 
La austeridad de la vida y los ayunos extenuantes a los que se sometía aún antes de entrar en la Congregación debilitaron su organismo, y en los últimos años de su vida se intensificaron los sufrimientos interiores de la “noche pasiva del espíritu” y los físicos. Murió el 5 de octubre de 1938 a los 33 años, tras 13 de vida religiosa.
 
La devoción a la Misericordia Divina se difundió rápidamente en el mundo durante la II Guerra Mundial. Sor Faustina, por lo demás, había escrito en su Diario: “Advierto bien que mi misión no acabará con mi muerte, sino que comenzará”. Su cuerpo reposa en el Santuario de la Misericordia Divina de Lagiewniki, junto a Cracovia. El Papa Juan Pablo II la beatificó en 1993 y la canonizó en el 2000.
  
2. El modelo del culto de la Divina Misericordia lo explicó el propio Jesús a sor Faustina
 
El modelo del culto de la Divina Misericordia se lo mostró Jesús mismo en la visión que santa Faustina tuvo el 22 de febrero de 1931 en la celda del convento de Płock. “Por la noche, estando en mi celda, vi al Señor Jesús vestido con una túnica blanda – escribió en su Diario –: una mano alzada para bendecir mientras la otra tocaba sobre el pecho la túnica, que ligeramente abierta dejaba salir dos grandes rayos, uno rojo y uno pálido. (…) Tras un instante Jesús me dijo: ‘Pinta una imagen según el modelo que ves, con escrito abajo: ¡Jesús, confío en Ti!’”.
 
El primer cuadro de la Divina Misericordia fue pintado en Vilna en 1934 por el pintor Eugenio Kazimirowski, quien recibió indicaciones proporcionadas personalmente por sor Faustina. Pero el que es famoso en todo el mundo es el cuadro de Lagiewniki, en Cracovia, pintado por Adolf Hyla.

El significado del cuadro está estrechamente ligado a la liturgia del domingo después de Pascua, en que la Iglesia lee el Evangelio de san Juan que describe la aparición de Jesús resucitado en el Cenáculo y la institución del sacramento de la penitencia (Jn 20, 19-29). La imagen representa por tanto al Salvador resucitado que lleva a los hombres la paz con la remisión de sus pecados a precio de su Pasión y muerte en cruz. Los rayos de la sangre y del agua que brotan del corazón de Jesús atravesado por la lanza y las cicatrices de las heridas de la crucifixión recuerdan los acontecimientos del Viernes Santo.
 
Jesús definió con mucha claridad tres promesas ligadas a la veneración de la imagen: la salvación eterna, la victoria sobre los enemigos de la salvación y grandes progresos en el camino de la perfección cristiana, la gracia de una muerte feliz.
 
La imagen de Jesús Misericordioso es llamada a menudo imagen de la Divina Misericordia, porque en el misterio pascual de Cristo se reveló más claramente el amor de Dios por el hombre. La imagen, dijo Jesús, “debe recordar las exigencias de mi Misericordia, pues incluso la fe más fuerte no sirve de nada sin las obras”.
 
3. La fiesta de la Divina Misericordia, la más importante de todas las formas de devoción
 
Jesús habló por primera vez del deseo de instituir esta fiesta a sor Faustina en 1931: “Deseo que haya una fiesta de la Misericordia. Quiero que la imagen, que pintarás con el pincel, sea bendecida en el primero domingo después de Pascua; este domingo debe ser la fiesta de la Misericordia”, “el más grande atributo de Dios”. En base a los estudios de I. Rozycki, en los años siguientes Jesús volvió a hacer esta precisión en 14 apariciones, definiendo con precisión el día de la fiesta en el calendario litúrgico de la Iglesia, la causa y el fin de su institución, el modo de prepararla y celebrarla y las gracias vinculadas a ella.
 
La elección del primer domingo después de Pascua tiene un profundo sentido teológico, indicando el estrecho vínculo entre el misterio pascual de la Redención y la fiesta de la Misericordia. La propia sor Faustina, por lo demás, escribió: “Ahora veo que la obra de la Redención está unida a la obra de la Misericordia pedida por el Señor”.
 
Jesús explicó la razón por la que pidió la institución de la fiesta, diciendo: “Las almas perecen, a pesar de Mi dolorosa Pasión (…). Si no adoran Mi misericordia, perecerán para siempre”. Para preparar la fiesta debe haber una novena, es decir, la recitación, comenzando desde el Viernes Santo, de la coronilla a la Divina Misericordia. En el día de la fiesta, dijo Jesús, “quien se acerque a la fuente de la vida conseguirá la remisión total de las culpas y de las penas”. Como subrayó Rozycki, se trata de “algo decididamente más grande que la indulgencia plenaria”, que consiste solo en el perdón de las penas temporales merecidas por los pecados cometidos.
 
Por las páginas de su Diario, sabemos que sor Faustina fue la primera en celebrar individualmente esta fiesta, con el permiso de su confesor. El cardenal Franciszek Macharski introdujo la fiesta en Cracovia con la Carta Pastoral para la Cuaresma de 1985, y el ejemplo fue seguido en los años sucesivos por los obispos de otras diócesis polacas. El culto de la Divina Misericordia en el primer domingo después de Pascua en el santuario de Cracovia – Lagiewniki estaba ya presente en 1944.
 
4. Juan Pablo II, el gran promotor del culto a la Divina Misericordia
 
En la homilía de canonización de sor Faustina, el 30 de abril de 2000, Juan Pablo II declaró que desde ese momento el segundo Domingo de Pascua sería llamado en toda la Iglesia “Domingo de la Divina Misericordia”.
 
El papa polaco fue el gran apoyo de este culto, que entre 1938 y 1959 conoció un gran desarrollo, pero a pesar del favor de los pontífices, e interés de muchos pastores de la Iglesia y las peticiones por parte de los obispos y las curias encontró también resistencias, sobre todo por parte del Santo Oficio, que en 1959 emanó incluso una notificación negativa.
 
El culto a la Misericordia de Dios se afirmó plenamente con el papa Wojtyła, quien en la encíclica “Dives in Misericordia” de 1980 exaltó la Misericordia de Dios y el 7 de junio de 1997 afirmó: “Doy gracias a la Divina Providencia porque me ha permitido contribuir personalmente al cumplimiento de la voluntad de Cristo mediante la institución de la Fiesta de la Divina Misericordia”. El 1 de septiembre de 1994, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos aprobó el texto de la Misa votiva “De Dei Misericordia”, que por voluntad de Juan Pablo II concedía el uso a la Iglesia universal y hoy entra obligatoriamente en todos los misales.

sábado, 25 de marzo de 2017

Conoce a la mujer española que siguió a Juan Pablo II por todo el mundo

La veterana periodista española Paloma Gómez Borrero cuenta anécdotas de su trabajo junto al Papa polaco

“Juan Pablo II un día me pidió perdón por hacerme trabajar tanto…” La mujer que ha hecho más de 100 viajes papales confiesa cómo se ha sentido tratada en el Vaticano. Se define como una abuela “poco convencional”. 
Esta veterana periodista española ha seguido la información religiosa de cerca, pero también ha cubierto otros temas internacionales. Confiesa, desde su casa en Madrid (vive entre Roma y España) que “no he ido de prepotente por la vida, he ido con las personas que tenía cerca para aprender, sin pisarlos, ni avasallarlos”.
Paloma ha sido testigo de cómo la comunicación en la Iglesia ha dado pasos de gigante, y evoca momentos que entonces tuvieron gran impacto mediático: los encuentros del Papa Juan Pablo II con los Pieles Rojas, la madre Teresa o el Dalai Lama, en los que ella ha estado siempre presente.

lunes, 6 de febrero de 2017

¿Sabías que san Juan Pablo II pidió retomar la Oración a San Miguel Arcángel…? Y tiene que ver con los ataques contra la vida humana que hoy se presentan ante la mujer


¿Sabías que san Juan Pablo II pidió retomar la Oración a San Miguel Arcángel…?




La Oración al Arcángel Miguel fue compuesta por el Papa León XIII, después de que él tuvo una visión de la batalla entre la “mujer vestida de sol” y el gran dragón que intentó devorar a su hijo al nacer, indicada en el libro de Apocalipsis, capítulo 12
En 1886, el Papa decretó que esta oración fuese recitada al final de la Santa Misa por toda la Iglesia universal
Esta práctica de invocación a San Miguel Arcángel se celebró hasta que ocurrió el Concilio Vaticano II, cuyo mandato de recitar esta oración al finalizar la misa fue revocado, aunque igual los fieles podían continuar con esta devoción pero de manera privada

San Juan Pablo II y la oración a San Miguel Arcángel

En 1994, durante el Año Internacional de la Familia, el Papa San Juan Pablo II pidió a todos los católicos que rezaran esta oración diariamente. Él advirtió que el destino de la humanidad estaba en grave peligro
A pesar de que San Juan Pablo II no ordenó que la oración fuese pronunciada después de la Santa Misa, exhortó a todos los católicos a rezarla juntos para superar las fuerzas de la oscuridad y el mal en el mundo.

La Mujer vestida de Sol

En su mensaje durante la oración del Ángelus, dado en la Plaza de San Pedro, el domingo 24 de abril de 1994, poco antes de la Conferencia de las Naciones Unidas en El Cairo, San Juan Pablo II habló de “la mujer vestida de sol”, de la que se hacía mención en la visión apocalíptica de San Juan, con el dragón a punto de devorar a su hijo recién nacido (Ap. 12,1-4)
El Santo Padre dijo en aquel entonces que en nuestro tiempo “todas las amenazas acumuladas a la vida” son colocadas ante la Mujer, y nosotros debemos dirigirnos a la “Mujer vestida de sol” para superar todas estas trampas”.
Este mensaje animó al pueblo católico para que nuevamente invocaran a San Miguel Arcángel a través de la oración que el Papa León XIII había compuesto.
“Que la oración nos fortalezca para la batalla espiritual de la que se nos dice en la Carta a los Efesios: Fortalézcanse en el Señor con la fuerza de su poder. Revístanse con la armadura de Dios, para que puedan resistir las insidias del demonio”. (Efesios 6,10-11)
“Esta es la misma batalla a la que El Libro de la Revelaciones [Apocalipsis] hace mención, recordando ante nuestros ojos la imagen de San Miguel Arcángel (cf. Apocalipsis 12,7)”.
“El Papa León XIII sin duda tenía una visión muy vívida de esta escena cuando, al final del siglo pasado, introdujo una oración especial a San Miguel Árcangel en toda la Iglesia. Incluso si esta oración ya no se recita al final de cada misa, nosotros podemos recordar este llamado a la lucha espiritual y recitarla para obtener ayuda en la batalla contra las fuerzas de la oscuridad y en contra del enemigo malo”.

Oración a San Miguel Arcángel

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y las asechanzas del demonio. Reprímale Dios pedimos suplicantes; y tú, Príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno con tu divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén

domingo, 24 de julio de 2016

Oración del papa Juan Pablo II por la paz Oye el grito de tus hijos, que no haya más guerra


virgen



En muchos lugares del mundo hay guerra hoy. Casi a cada momento nos llega alguna información alarmante sobre nuevos ataques terroristas. Por lo tanto, orar por la paz nunca es suficiente. Usted puede orar en sus propias palabras, pero también puede servirse de este hermoso texto escrito por Juan Pablo II:
Dios de nuestros padres, ¡grande y misericordioso! Señor de la vida y la paz, Padre de todos los hombres. Tu voluntad es la paz, no un tormento. Condena la guerra y derroca el orgullo de los violentos. Enviaste a tu Hijo Jesucristo para predicar la paz a los que están cerca de Él y a otros que no lo están tanto, y unir a todas las razas y generaciones en una sola familia. Oye el grito de todos tus hijos, motivo de angustia de toda la humanidad.
Que no haya más guerra, esta mala aventura de la que no hay vuelta atrás, que no haya más guerra, este torbellino de la lucha y la violencia. Haz que se detenga la guerra (…) que amenaza a tus criaturas en el cielo, en la tierra y en el mar.
Con María, la Madre de Jesús y la nuestra, te rogamos, habla a los corazones de las personas responsables de la suerte de las naciones. Destruye la lógica de la venganza y danos a través del Espíritu Santo ideas de nuevas soluciones, generosas y nobles, en el diálogo y la espera paciente, más fructíferas que los actos violentos de la guerra. Padre, concede a nuestros días los tiempos de paz. Que no haya más guerra. Amén.

sábado, 9 de abril de 2016

San Juan Pablo II “El Grande”

Repaso por la vida del Papa Santo cuando se han cumplido once años de su fallecimiento.

Las primeras palabras que Juan Pablo II lanzó al mundo desde la Plaza de San Pedro el 22 de octubre de 1978 no dejaban lugar a dudas sobre su propuesta como Vicario de Cristo. “¡No tengáis miedo a abrir de par en par las puertas a Cristo!” Éste fue el grito esperanzador que mantuvo hasta su muerte un atardecer del 2 de abril de 2005, hace hoy 11 años.

Escucha el emotivo homenaje a San Juan Pablo II en Fin de Semana COPE

San Juan Pablo II fue el gran promotor de la devoción a la Divina Misericordia y el Papa Francisco lo ha recordado este sábado en la plaza de San Pedro ante decenas de miles de personas en la vigilia de oración previa la Jubileo de la Espiritualidad de la Misericordia.

En Fin de Semana de COPEMonseñor Ginés Ramón García Beltrán, ha recordado a San Juan Pablo II y ha asegurado que “los Santos siempre son un hoy, nunca un pasado, y siempre dan fruto”.

Escucha aquí el recuerdo a San Juan Pablo II de Monseñor Ginés García Beltrán en Fin de Semana 
En las distancias cortas, la que fuerra durante muchos años corresponsal de la Cadena COPE en Roma, Paloma Gómez Borrero, recuerda a Juan Pablo II como "un poco tímido" cuando no conocía a las personas, pero "bromista" cuando tenía confianza.