lunes, 3 de octubre de 2016

Ecumenismo en imágenes: El Papa abraza y sirve de bastón al Patriarca Ilia II En su viaje en el Cáucaso Francisco pone en acto la diplomacia del encuentro y la amistad fraterna con la Iglesia ortodoxa

Este viernes 30 de septiembre de 2016, el papa Francisco ha iniciado su viaje apostólico a Georgia, núcleo duro de la Iglesia ortodoxa en el Cáucaso, y meta importante en el anhelado camino del diálogo ecuménico de la Iglesia de Roma con los cristianos no católicos de Oriente, zona limítrofe con Rusia, bastión del patriarcado de Moscú.
“Quien no busca un amigo, es enemigo de sí mismo”, nos recuerda una vez más el poeta (S. Rustaveli, El Caballero de la piel de tigre, estancia 847)”, expresó Francisco, que manifestó su deseo de ser “amigo sincero de esta tierra y de este querido pueblo”.
El papa Francisco rompió el hielo desde su llegada al aeropuerto de Tiflis, capital del país, cuando saludó con afecto y se puso al lado, casi como un bastón, de Elías II de 83 años, patriarca de toda Georgia.
En el Palacio del Patriarcado, se escuchó de fondo una música polifónica en honor a la Virgen, tradición ortodoxa, que fue la banda sonora del encuentro ecuménico entre los sucesores de los apóstoles Andrea y Pedro.
“Agradezco a Su Santidad y estoy profundamente conmovido de escuchar el Ave María, que Su Santidad misma ha compuesto; sólo de un corazón que tanto ama a la Santa Madre de Dios, corazón de hijo y también de niño puede salir algo tan bello”, dijo el Papa a Ilia II, patriarca de Georgia, reconocido músico y pintor de mosaicos religiosos.
Antes tuvieron un encuentro privado en el apartamento patriarcal, y en el evento público ambos bebieron té y café, signo de hospitalidad y acogida.
“Realmente el amor del Señor nos eleva, porque nos permite alzarnos por encima de las incomprensiones del pasado, de los cálculos del presente y de los temores del futuro”, dijo Francisco en su discurso en la Sala de las Audiencias donde estaban presentes las delegaciones y representantes del mundo académico y de la cultura georgiana.
Francisco abrazó y sirvió de apoyo físicamente al anciano patriarca; gestos enmarcados por el encuentro fraterno y que parecieron, por un instante y simbólicamente hablando, romper el muro de la división milenaria dejando atrás el Cisma del 1054 que se pone aún como muralla entre las Iglesias de Oriente y Occidente.
“Que las dificultades no sean un obstáculo, sino un estímulo que nos ayude a conocernos mejor, a compartir la sabia viva de la fe, a intensificar la oración de unos por otros y a cooperar con caridad apostólica en el testimonio común, para la gloria de Dios en el cielo y el servicio de la paz en la tierra”, abundó Francisco.
De hecho, el patriarca llamó al Papa Francisco desde el inicio “¡Querido hermano en Cristo!”, una frase vital en la aproximación algo lenta, pero continua entre la Iglesia católica y la ortodoxa de Georgia, que en el último documento mixto fue la que más dudas y oposición tuvo sobre el tema del primado del Papa.
“Con la paz y el perdón estamos llamados a vencer a nuestros verdaderos enemigos, que no son de carne y hueso, sino los espíritus del mal que están dentro y fuera de nosotros (cf. Ef 6,12)”, recordó Francisco.
El papa Francisco, que también fue a reafirmar en la fe a la pequeña comunidad católica (1% de la población), recordó el ecumenismo de la sangre que se nutre de la sangre de los mártires de la fe de este país de mayoría ortodoxa.
“Pienso en tantos monjes, y especialmente en los numerosos mártires, cuya vida ha triunfado «con la fe y la paciencia»”, destacó.
Y luego reiteró: “Que su intercesión alivie a tantos cristianos que todavía hoy en el mundo sufren persecuciones y atropellos, y fortalezca en nosotros el buen deseo de estar fraternalmente unidos para anunciar el Evangelio de la paz”.
Tras la ceremonia de bienvenida y la visita de cortesía al presidente de la República, Giorgi Margvelashvili, en el Palacio Presidencial, tuvo lugar el encuentro con el Patriarca Elías II.
Después, el Pontífice se reunió con la comunidad asirio caldea en la iglesia católica caldea de San Simón. Allí se rezó en arameo, el idioma de Jesús, por la paz en Oriente Medio.
Es significativo que la lengua de Jesús en la actualidad se habla en ciertos enclaves de Irak, Irán, Turquía, Siria y Líbano, lugares incendiados por la violencia.
Por las minorías cristianas perseguidas en esa región martirizada, el papa Francisco liberó una paloma fuera del templo de la pequeña comunidad sirio caldea, Iglesia en comunión con Roma desde hace más de cinco siglos, y que ha sido lugar de acogida para los refugiados en Georgia.


27 pequeñas oraciones para rezar con los niños Si no sabes cómo enseñar a rezar a tu hijo, aquí tienes propuestas fáciles


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1- Con Dios me acuesto, con Dios me levanto, con la gracia de Dios y del Espíritu Santo.
2- Angel de la Guarda, mi buen amigo, llévame siempre, por el buen camino.
3- Santo Ángel del Señor, mi celoso guardián, si a ti me confió la piedad divina, vigílame y guárdame, ilumíname siempre.
4- Mi buen Jesús, verdadero Hijo de la Virgen María, acompáñame esta noche, y mañana todo el día.
5- Ángel de mi guarda, que me proteges e iluminas, ayúdame todo el día a ser una buena niña.
6- Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares, ni de noche, ni de día.
7- En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. ¡Amén! Jesús, ayúdame a pensar bien, hablar bien y querer bien a todos.
8- En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Papá del cielo, danos una buena noche. Niño Jesús, da salud a mamá, a papá, a mis hermanitos, a mis abuelos y a todos nosotros. Dale lugar en el cielo a … (decir el nombre de algún ser querido que haya fallecido).
Muchas gracias por el día de hoy.
Sagrado corazón de Jesús, en ti confío.
Sagrado corazón de Jesús, protege a mi país.
Inmaculado corazón de María, sé nuestra salvación.
Rezar: Padre Nuestro, Ave María, Gloria.
9- Visita, Señor, nuestra casa y aleja de ella todas las trampas del enemigo; que en ella habiten tus santos ángeles para guardarnos en paz, y que tu bendición siempre nos proteja. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén
10- Papá del Cielo, siempre que me acuerdo pienso en ti. Quiero que bendigas mi día que empieza y que estés conmigo todos los días de mi vida. Gracias Papá del Cielo. Amén.
11- Mi Dios, yo te ofrezco todo este día. Te ofrezco mis trabajos y mis juguetes. Cuida de mí para que yo no haga nada que no te agrade. Amén.
12- Mi Jesús, ayúdame, en este día, a obedecer a papa y a mamá y a no enfadarme con ellos ni con mis amigos. Amén
13- Señor, te agradezco este alimento. Que nunca nos falte la comida en la mesa de todos.
14- Oh mi bondadoso Papá del Cielo, queremos agradecer la merienda que vamos a comer. Amén
15- Mi Dios, te agradezco este alimento que tu bondad nos da. Dale también lo necesario para todos. Bendice a los que trabajan para darnos de comer. Amén.
16- Jesús, muéstranos al Padre. Por él, todo fue creado: las personas y las cosas. Ayúdame a estudiar, para que yo pueda conocer las cosas y las personas, oh Padre del Cielo. Amén
17- Jesús, voy a la escuela, como tu también ibas. Que nada me suceda en el camino. Quiero aprovechar bien las clases. Quiero aprender mucho. No olvides a los niños que no tienen escuela, y bendice a los profesores y las profesoras. Amén
18- Jesús, te doy gracias por este día de clase. Fue bien. Estudié, trabajé y jugué mucho. Ahora acompáñame a mi casa. Amén
19- Jesús, hoy tengo examen en la escuela. He estudiado pero puedo ponerme nervioso y olvidarme. Que el Espíritu Santo me ayude para salir bien en todo. Ayuda también a mis compañeros y compañeras. Amén.
20- Mi Dios, te doy gracias por este día. Te doy gracias por el bien que los demás me hicieron y por el bien que yo pude hacer. Pido perdón por lo que no hice bien. Mañana, con tu ayuda, quiero ser mejor. Amén
21- Mi Papá del Cielo, yo me perdí, me peleé. No hice las cosas bien… Pero en el fondo no me gusta hacer las cosas mal. Por eso pido perdón y voy a intentar no equivocarme otra vez. Amén.
22- Perdóname, Señor Jesús, porque hoy sentí celos y rabia. Tuve rabia de mi hermanito y de mis amigos. Disculpa Señor, porque hoy me enfadé y dije cosas feas. Ayúdame a mejorar y a no hacer más cosas malas.
23- Papá del Cielo, cuida, por favor, a todos los de mi familia. Protege del mal, conserva con salud mi casa, a mi papá, mi mamá y mis hermanos, y danos la paz. Amén
24- Señor Jesús, hoy mi papá no está muy bien. No sé lo que le pasa. Te pido que cuides de él, que pase rápido y que podamos jugar juntos mañana. Gracias. Amén
25- Señor, hoy rezo por mi mamá. Que le des fuerzas para vivir este día. Jesús mío, hoy mi mamá está un poco enfadada. Pido que mañana esté contenta y yo pueda jugar con ella. Gracias. Amén.
26- Querido Papá del Cielo, cuando te rezo, siento mi corazón feliz. Es como el amor que siento por papá y por mamá cuando los abrazo antes de acostarme. Gracias. Amén
27- Viene la noche, el sol ya se ha ido. Jesús y Ángel de la Guarda, quedaos conmigo en esta hora… Líbrame de todo miedo de la noche… Protégeme del mal y de las pesadillas. Quita, Jesús, el miedo a los vampiros y fantasmas, monstruos y seres que oscurecen mis pensamientos. Amén

Lunes de la vigésima séptima semana del tiempo ordinario


Carta de San Pablo a los Gálatas 1,6-12. 

Hermanos:
Me sorprende que ustedes abandonen tan pronto al que los llamó por la gracia de Cristo, para seguir otro evangelio.
No es que haya otro, sino que hay gente que los está perturbando y quiere alterar el Evangelio de Cristo.
Pero si nosotros mismos o un ángel del cielo les anuncia un evangelio distinto del que les hemos anunciado, ¡que sea expulsado!
Ya se lo dijimos antes, y ahora les vuelvo a repetir: el que les predique un evangelio distinto del que ustedes han recibido, ¡que sea expulsado!
¿Acaso yo busco la aprobación de los hombres o la de Dios? ¿Piensan que quiero congraciarme con los hombres? Si quisiera quedar bien con los hombres, no sería servidor de Cristo.
Quiero que sepan, hermanos, que la Buena Noticia que les prediqué no es cosa de los hombres, porque
yo no la recibí ni aprendí de ningún hombre, sino por revelación de Jesucristo.

Salmo 111(110),1-2.7-8.9.10c. 
Doy gracias al Señor de todo corazón,
en la reunión y en la asamblea de los justos.
Grandes son las obras del Señor:
los que las aman desean comprenderlas.

Las obras de sus manos son verdad y justicia;
todos sus preceptos son indefectibles:
están afianzados para siempre
y establecidos con lealtad y rectitud.

Él envió la redención a su pueblo,
promulgó su alianza para siempre:
Su Nombre es santo y temible.
¡El Señor es digno de alabanza eternamente!



Evangelio según San Lucas 10,25-37. 
Un doctor de la Ley se levantó y le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?".
Jesús le preguntó a su vez: "¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?".
El le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo".
"Has respondido exactamente, le dijo Jesús; obra así y alcanzarás la vida".
Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervención, le hizo esta pregunta: "¿Y quién es mi prójimo?".
Jesús volvió a tomar la palabra y le respondió: "Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto.
Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo.
También pasó por allí un levita: lo vio y siguió su camino.
Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió.
Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo.
Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: 'Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver'.
¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?".
"El que tuvo compasión de él", le respondió el doctor. Y Jesús le dijo: "Ve, y procede tú de la misma manera".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.







Leer el comentario del Evangelio por : San Ambrosio  

domingo, 2 de octubre de 2016

¿Cómo tener más fe? Es difícil seguir creyendo en medio de las dificultades, de las tragedias

Niña rezando


Necesito creer en la presencia sanadora de Jesús en mi vida: “El Señor me respondió así: – El justo vivirá por su fe”. Quiero vivir de la fe. Pero me falta fe. Hoy los discípulos le piden a Jesús que aumente su fe: “En aquel tiempo, los apóstoles le pidieron al Señor: – Auméntanos la fe”.
Yo tengo poca fe. Me parezco a esos discípulos que no tenían fe. Me parezco a veces a tantos hombres sin fe. ¿Cómo es mi fe de verdad?
A veces puedo ver la fe como algo estático. Como un conjunto de creencias, de principios, de dogmas. Un conjunto de valores que heredé de mis padres o que me regaló Dios en algún momento de mi vida. Un conjunto de verdades que quiero conservar hasta la muerte, pase lo que pase. Pero me quedo en la teoría.
Creo o no creo en lo que me pide la Iglesia. Me ato a la certeza incierta de que Dios existe y hay un cielo. Pero es algo racional que no toca el corazón. No baja de mis labios.
Y divido a los hombres en creyentes y no creyentes. Separo a los que creen en todo lo que pide la Iglesia y los que quitan parte de esas creencias porque no las comparten. Hago grupos. Divido, separo.
Quizás mi fe es una fe algo estática. Una fe que no me lleva a actuar, a amar, a dar la vida. Y la fe que no tiene obras, es una fe muerta. Digo que tengo fe, pero es una fe teórica, de conceptos, de principios, de teorías. Por eso luego vivo en la práctica como si no tuviera fe.
Pienso en lo que hay que hacer y lo hago. Sólo quiero obedecer. Y no acabo de ver el poder infinito que tienen mis palabras finitas. Y no me asombro de su carne entre mis manos donde antes había sólo pan.
Y no me maravillan los milagros que nadie ve, de los cuales a veces soy testigo. Esos milagros ocultos en el fondo de las almas. Donde yo me abismo con respeto infinito. Y no soy capaz de ver la mano sanadora de Jesús haciendo milagros sencillos.
Me falta fe. Tal vez porque la vida me ha enseñado el dolor de los hombres. Y he sido testigo de pérdidas y desgracias. Y resuenan en mi alma las palabras del padre José Kentenich: “Aunque la fe esté sembrada en el corazón desde la infancia, resulta difícil conservarla en la vida diaria, en la que Dios permite esas terribles atrocidades”[1]. 
Es difícil seguir creyendo en medio de las dificultades, de las tragedias, de las desgracias. Y yo soy testigo de esa fe que se tambalea en muchos hombres en medio de los terremotos. Dios parece ausentarse de la vida de algunos hombres. ¿Cómo enseñarles a creer? ¿Cómo aumentar su fe?
Hoy Jesús me dice: “Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa montaña: – Arráncate de raíz y plántate en el mar. Y os obedecería”. Y la mostaza es la más pequeñas de las semillas. Y la montaña es imposible de ser trasladada.
Mi fe basta con que sea pequeña como ese grano minúsculo de mostaza para ser fecunda. Definitivamente me falta fe. No acabo de creer en el poder oculto entre mis manos. En la fuerza infinita de su palabra en mis labios.
Dudo y desconfío de esa fe que sana. No soy como ese niño abrazado a su madre, confiado en su padre. Soy ese niño adulto que ha perdido la ingenuidad, la inocencia primera y busca causas y resultados en todo lo que hace. Y juzga actitudes, y condena. Se aferra a lo que conoce. Y desconfía de lo que no ha probado.
No acabo de entender cómo se puede aumentar mi fe. Tal vez dejándome caer en las manos de Dios como un niño. Tal vez renunciando a mis seguros. No lo sé. Es como un músculo que se ejercita amando. Caminando. Confiando. 
“Auméntame la fe”. Para poder ver un oasis en el desierto. La paz en medio de la guerra. La vida en la muerte. Su mano providente en el dolor. Su presencia alentadora al final de mi camino.
Quizás si me adentro más dentro de mí, más dentro de Jesús, aumentará mi fe. Si dejo de hacer tantos cálculos humanos y confío en su presencia. Si me dejo llevar por Él por los senderos de la vida. No lo sé. Tengo poca fe.
Y creo que los hombres son los que conducen mi vida, sin ver que es Dios quien lo hace oculto en las sombras. Y me engaño a mí mismo haciendo proyecciones, diseñando estrategias y olvidándome de rezar más para percibir sus deseos.
Me falta fe. Como a esos apóstoles que caminaban con Jesús y no entendían nada. Quiero aprender a dejarme caer en las manos de Dios.
El otro día leía: “Algo parecido a esa terrible eternidad entre la angustia y la fe que experimenta un niño cuando por primera vez se deja caer hacia atrás y prescinde de todo apoyo para descubrir que el agua realmente lo sostiene y que es capaz de flotar inmóvil y sin ningún esfuerzo”[2].
Confiar en lo que Dios me pide. Dejarme caer en el agua y ver que no se acaba todo. Saltar con valor allí donde Dios me pide que salte. Y ver lo que no veo. Y encontrar lo que no busco.
[1] José Kentenich, Niños ante Dios
[2] Walter Ciszek, Caminando por valles oscuros.


Los 5 tipos de mamá Sus puntos fuertes, sus principales características y las marcas que dejan en sus hijos

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¿Qué tipo de mamá eres? Será el del tipo perfeccionista, imprevisible, “mejor amiga”, “yo en primer lugar” o “madre completa”? Ciertamente existen varios tipos de mamá además de estos, pero el terapeuta familiar y psicólogo Stephen Poulter nos explicó los cinco perfiles de mamá más conocidos y cuáles son sus puntos fuertes, sus principales características y las marcas que dejan en sus hijos.
  1. La mamá perfeccionista
Generalmente es una mujer ansiosa y controladora. Es presa de la apariencia por encima de todo, su fachada autoritaria y perfecta es una forma de esconder sus miedos. Los hijos de estas mujeres tienden a ser hipercríticos de sí mismos y, frecuentemente, se sienten inadecuados y vacíos, dice Poulter.
Cómo son los hijos de una mamá perfeccionista:
Puntos fuertes: Tienen un fuerte sentido del compromiso en las relaciones. Son responsables y confían en todo lo que hacen. Valoran el trabajo y la persistencia por encima de todo, pues es a través de esas cualidades que enfrentan sus desafíos.
El lado emocional: Piensan que la opinión de los demás es siempre mejor o más importante que la de ellos mismos. Frecuentemente piensan que los demás están siempre juzgando, es decir, viven para cumplir las expectativas de los demás.
  1. La mamá imprevisible
Ansiosa, irritada y excesivamente emocional, esta mamá es dominada por sus sentimientos y, por eso, su estilo parental está basado en su humor. Este tipo de mamá es el más caótico de todos. Crea problemas, dudas y crisis en su imaginación, está muy influida por sus emociones, y descarga toda esa energía en sus hijos.
Los hijos de una mamá imprevisible:
Puntos fuertes: Tienen excelentes habilidades para relacionarse con otras personas y una capacidad enorme de empatía. Muchas veces son grandes motivadores y siempre ofrecen apoyo emocional a sus colegas, así como amigos y familiares.
Lado emocional: Crecen con una necesidad intrínseca de cuidar de las personas y sus problemas emocionales. Tienen la tendencia a ser dominados por fuertes emociones como la rabia, la ansiedad y la depresión. Aprenden desde temprano a leer a las personas y las situaciones, de esa forma logran lidiar mejor con los sentimientos de los demás.
  1. La mamá “mejor amiga”.
Le gusta tratar a sus hijos de forma igualitaria, de esa forma evita la responsabilidad de establecer límites. Este tipo de mamá cree que su vida terminaría si abrazara la maternidad con todo su ser, entonces evita la responsabilidad de ese papel. Tanto el niño como la mamá se vuelven confidentes uno de la otra, y aunque sea sin querer, el niño termina sin una “mamá”.
En este caso, las necesidades emocionales de la mamá son tan grandes que intenta rellenarlas a través del niño.
Los hijos de una mamá “mejor amiga”:
Puntos fuertes: Comprenden la necesidad de la existencia de los límites entre padres, hijos, amigos y familiares. Debido a un sentido que fue creado a través de la falta de una madre verdadera, esas personas frecuentemente buscan asumir papeles de liderazgo cuando son adultos.
Lado emocional: Generalmente se sienten descuidados y tienen miedo al rechazo. Tienden a sentirse resentidos y tienen dificultad en mantener relaciones. Frecuentemente se sienten mal queridos por otros.
  1. La madre “yo en primer lugar”
Es uno de los estilos maternales más imperantes hoy en día. Estas madres son incapaces de ver a sus hijos como individuos separados de sí mismas. Sus hijos aprenden desde temprano que el papel de ellos es adular a su madre.
Hijos de una madre “yo en primer lugar”:
Puntos fuertes: Son muy buenos en apoyar a otros. Son intuitivos y perspicaces en todos los tipos de relaciones. Son leales y solidarios, capaces de observar las dificultades ajenas y solucionar sus problemas.
Lado emocional: Tienen dudas respecto a la capacidad de tomar decisiones. Tienen dificultad en confiar en sus sentimientos y ven la opinión de sus mamás como la más importante y más poderosa que la suya.
  1. La madre completa
Este es el tipo de madre ideal, desgraciadamente sólo el 10% de la población mundial tiene ese perfil de madre, dice Poulter. La mamá completa es emocionalmente equilibrada, logra ver a sus hijos como individuos y los ayuda a alcanzar su propia independencia. Puede no ser perfecta, pero independientemente de las circunstancias en que se encuentre o las responsabilidades fuera de casa, siempre está comprometida con la maternidad.
Los hijos de una mamá completa:
Puntos fuertes: Se sienten amados y comprendidos, por eso no tienen miedo de correr riesgos o sufrir cambios. Inician relaciones con facilidad, pues no tienen miedo al rechazo.
Lado emocional: Entienden que las otras personas tienen sus propias perspectivas sobre la vida, por eso son receptivos. Son capaces de navegar a través de los desafíos, de volverse independientes sin arraigarse demasiado a sus mamás.