domingo, 2 de octubre de 2016

Los jesuitas elegirán un nuevo Superior General

A partir de este domingo 2 de octubre, más de 200 jesuitas de todo el mundo se reunirán en Roma para elegir a un nuevo Superior General. Aunque esta no es su única misión. 

P. ORLANDO TORRES
Rector, Collegio Internazionale del Gesù
"La Congregación General tiene dos tareas fundamentales. La primera es elegir a un nuevo general, y la segunda tratar de asuntos de importancia para la vida y la misión de la Compañía de Jesús, en la misión que tienen en la Iglesia y en el mundo de hoy”. 

El cargo de superior general de los jesuitas es vitalicio, pero el actual general, el P. Adolfo Nicolás presentó la renuncia en vistas de los 80 años porque dijo que no quería que su edad condicionara a la Compañía de Jesús. 

El próximo encuentro durará aproximadamente un mes. La elección tendrá lugar en torno al 10 de octubre, una vez que hayan definido el perfil que necesitan los jesuitas para afrontar su situación actual. 

P. FEDERICO LOMBARDI
Asistente ad Providentiam del General
"La Compañía de Jesús sobre la que debemos reflexionar en la Congregación General, se está desplazando desde el punto de vista demográfico desde occidente hasta África y Asia”. 

P. ANTONIO MORENO
Provincial de Filipinas
"Tenemos varias comisiones de trabajo: la primera, sobre el estado de la Compañía de Jesús; el otro tema es la vida y misión de los jesuitas; y otra sobre gobierno interno, cómo mejorar nuestra estructura de gobierno”. 

El nombre técnico del encuentro es "Congregación general”. Más de la mitad de los participantes han sido elegidos por los 16 mil jesuitas que hay en 62 países. El nuevo Superior que elegirán será el sucesor número 31 de San Ignacio. Y el primero al que comunicarán la elección es el Papa Francisco, el primer papa jesuita de la historia. 

Celebramos a nuestros protectores: los Ángeles Custodios

[2 de octubre] Celebramos a nuestros protectores: los Ángeles Custodios


“Todo fiel tiene junto a sí un ángel como tutor y pastor, para llevarlo a la vida”, decía San Basilio al referirse al ángel custodio, aquel que Dios pone a cada uno desde la concepción y cuya fiesta se celebra cada 2 de octubre.
La palabra “ángel” proviene del griego y significa “Mensajero”. Estos espíritus celestiales son citados por ejemplo en el Salmo 90: "A sus ángeles ha dado órdenes Dios para que te guarden en tus caminos".
Jesús también los menciona en su famosa frase (Mt. 18,10): "Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus Ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial".
La Iglesia celebra la fiesta de los ángeles custodios desde el Siglo XVII. Fue instituida por el Papa Clemente X.
Mayor información en: 

sábado, 1 de octubre de 2016

Obra de Misericordia de Octubre.

“En las relaciones humanas una de las cosas que más cuesta es soportar o sobrellevar los defectos de nuestros prójimos (…) tener paciencia cuando tenemos “atravesados” a aquellos que nos “caen mal”, o a quienes vemos con muchos defectos. La paciencia es la virtud que nos lleva a soportar sin tristeza de espíritu ni abatimiento de corazón los padecimientos físicos y morales. Ella nos ayuda a mirar a los demás con corazón amplio... Sufrir con paciencia los defectos de los demás es un camino seguro hacia la paz. Este modo de proceder es la de aquellos que apuestan por la santidad. (…) La respuesta siempre es la misma: amar y perdonar. (Revista Misioneros Tercer Milenio, junio de 2010)

Vigésimo séptimo domingo del tiempo ordinario


Libro de Habacuc 1,2-3.2,2-4. 

¿Hasta cuándo, Señor, pediré auxilio sin que tú escuches, clamaré hacia ti: "¡Violencia", sin que tú salves?
¿Por qué me haces ver la iniquidad y te quedas mirando la opresión? No veo más que saqueo y violencia, hay contiendas y aumenta la discordia.
El Señor me respondió y dijo: Escribe la visión, grábala sobre unas tablas para que se la pueda leer de corrido.
Porque la visión aguarda el momento fijado, ansía llegar a término y no fallará; si parece que se demora, espérala, porque vendrá seguramente, y no tardará.
El que no tiene el alma recta, sucumbirá, pero el justo vivirá por su fidelidad.

Salmo 95(94),1-2.6-7.8-9. 
¡Vengan, cantemos con júbilo al Señor,
aclamemos a la Roca que nos salva!
¡Lleguemos hasta él dándole gracias,
aclamemos con música al Señor!

¡Entren, inclinémonos para adorarlo!
¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó!
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros, el pueblo que él apacienta,
las ovejas conducidas por su mano.

Ojalá hoy escuchen la voz del Señor:
«No endurezcan su corazón como en Meribá,
como en el día de Masá, en el desierto,
cuando sus padres me tentaron y provocaron,
aunque habían visto mis obras.»



Segunda Carta de San Pablo a Timoteo 1,6-8.13-14. 
Por eso te recomiendo que reavives el don de Dios que has recibido por la imposición de mis manos.
Porque el Espíritu que Dios nos ha dado no es un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de sobriedad.
No te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni tampoco de mí, que soy su prisionero. Al contrario, comparte conmigo los sufrimientos que es necesario padecer por el Evangelio, animado con la fortaleza de Dios.
Toma como norma las saludables lecciones de fe y de amor a Cristo Jesús que has escuchado de mí.
Conserva lo que se te ha confiado, con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros.

Evangelio según San Lucas 17,5-10. 
Los Apóstoles dijeron al Señor: "Auméntanos la fe".
El respondió: "Si ustedes tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, y dijeran a esa morera que está ahí: 'Arráncate de raíz y plántate en el mar', ella les obedecería."
Supongamos que uno de ustedes tiene un servidor para arar o cuidar el ganado. Cuando este regresa del campo, ¿acaso le dirá: 'Ven pronto y siéntate a la mesa'?
¿No le dirá más bien: 'Prepárame la cena y recógete la túnica para servirme hasta que yo haya comido y bebido, y tú comerás y beberás después'?
¿Deberá mostrarse agradecido con el servidor porque hizo lo que se le mandó?
Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: 'Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber'.»


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.







Leer el comentario del Evangelio por : Beata Teresa de Calcuta  

¿Por qué te agobias tanto? Mensaje de Jesús para ti


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¿Por que te confundes y te agitas ante los problemas de la vida? Déjame el cuidado de todas tus cosas y todo te irá mejor. Cuando te abandones en mí todo se resolverá con tranquilidad según mis designios. No te desesperes, no me dirijas una oración agitada, como si quisieras exigirme el cumplimiento de tu deseos. Cierra tus ojos del alma y dime con calma: “Jesús yo en ti confío”.
Evita las preocupaciones y angustias y los pensamientos sobre lo que pueda suceder después. No estropees mis planes, queriéndome imponer tus ideas. Déjame ser Dios y actuar con libertad. Abandónate confiadamente en mí. Reposa en mí y deja en mis manos tu futuro.
Dime frecuentemente: “Jesús, yo confío en ti”. Lo que más daño te hace es tu razonamiento y tus propias ideas y querer resolver las cosas a tu manera. Cuando me dices: Jesús, yo confío en ti, no seas como el paciente que le pide al médico que lo cure, pero le sugiere el modo de hacerlo. Déjate llevar en mis brazos divinos, no tengas miedo, YO TE AMO. Si crees que las cosas empeoran o se complican a pesar de tu oración, sigue confiando. Cierra los ojos del alma y confía.
Continúa diciéndome a toda hora: “Jesús yo confío en ti”. Necesito las manos libres para poder obrar. No me ates con tus preocupaciones inútiles. Las fuerzas de la oscuridad quieren eso: agitarte, angustiarte, quitarte la paz. Confía solo en Mí, abandónate en Mí. Así que no te preocupes, echa en Mí todas tus angustias y duerme tranquilamente. Dime siempre: Jesús yo confío en Ti y verás grandes milagros…