viernes, 29 de julio de 2016

Papa Francisco comparte una gran lección de la Madre Teresa sobre la familia Por Walter Sánchez Silva

Foto Facebook Madre Teresa de Calcuta / Mother Theresa of Calcuta


El Papa Francisco compartió una gran lección de la Madre Teresa de Calcuta sobre la familia, cuando la Beata afirmó que “las madres son el corazón de la casa y son ellas quienes forman a la familia”, y para hacerlo tienen a la Virgen María como modelo.
El Santo Padre se refirió a esta lección de la Madre Teresa en el libro que hoy ha publicado el diario italiano Corriere della Sera titulado “Amiamo chi non è amato” (Amamos a quien no es amado).
Francisco afirma que en la familia “se encuentra la figura y la presencia de la mamá, y así lo dice en estas páginas la Madre Teresa: ‘las madres son el corazón de la casa y son ellas quienes forman a la familia, aceptando, amando y cuidando amorosamente a sus hijos. (De hecho) muchos de los sufrimientos de los jóvenes son causados por la vida familiar. (…) Es la madre quien hace de la casa un nido de amor. A veces ser madre puede ser una experiencia verdaderamente ardua, puede ser una cruz, pero tenemos con nosotros a la Virgen, la mejor de las madres, que siempre nos enseña a ser tiernas con nuestros hijos’”.
En la familia, prosigue el Papa, “de hecho, aprendemos de mamá y papá a sonreír, a perdonarnos, a acogernos, sacrificarnos unos por otros, a darnos sin pedir nada a cambio, a rezar y sufrir juntos, a alegrarnos y ayudarnos recíprocamente”.
Francisco resalta luego que “en ninguna otra situación de vida es posible vivir todo lo que se vive en una familia. Y la Madre Teresa, en una de las respuestas de los encuentros presentados en este libro, nos dice: ‘ustedes deben convertirse cada vez más en la alegría y el consuelo de Dios, alentando la oración en sus familias. La familia tiene necesidad de amor, comunión y arduo trabajo. Y este será el don más grande que pueden ofrecer a la Iglesia’”.

Memoria de santa Marta

Epístola I de San Juan 4,7-16. 
Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.
El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.
Así Dios nos manifestó su amor: envió a su Hijo único al mundo, para que tuviéramos Vida por medio de él.
Y este amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero, y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados.
Queridos míos, si Dios nos amó tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros.
Nadie ha visto nunca a Dios: si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y el amor de Dios ha llegado a su plenitud en nosotros.
La señal de que permanecemos en él y él permanece en nosotros, es que nos ha comunicado su Espíritu.
Y nosotros hemos visto y atestiguamos que el Padre envió al Hijo como Salvador del mundo.
El que confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, permanece en Dios, y Dios permanece en él.
Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en él.



Salmo 34(33),2-3.4-5.6-7.8-9.10-11. 
Bendeciré al Señor en todo tiempo,
su alabanza estará siempre en mis labios.
Mi alma se gloría en el Señor:
que lo oigan los humildes y se alegren.

Glorifiquen conmigo al Señor,
alabemos su Nombre todos juntos.
Busqué al Señor: El me respondió
y me libró de todos mis temores.

Miren hacia El y quedarán resplandecientes,
y sus rostros no se avergonzarán.
Este pobre hombre invocó al Señor:
El lo escuchó y lo salvó de sus angustias.

El Ángel del Señor acampa
en torno de sus fieles, y los libra.
¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!
¡Felices los que en El se refugian!

Teman al Señor, todos sus santos,
porque nada faltará a los que lo temen.
Los ricos se empobrecen y sufren hambre,
pero los que buscan al Señor no carecen de nada.




Evangelio según San Juan 11,19-27. 
Muchos judíos habían ido a consolar a Marta y a María, por la muerte de su hermano.
Al enterarse de que Jesús llegaba, Marta salió a su encuentro, mientras María permanecía en la casa.
Marta dijo a Jesús: "Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.
Pero yo sé que aun ahora, Dios te concederá todo lo que le pidas".
Jesús le dijo: "Tu hermano resucitará".
Marta le respondió: "Sé que resucitará en la resurrección del último día".
Jesús le dijo: "Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá;
y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?".
Ella le respondió: "Sí, Señor, creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo".



Leer el comentario del Evangelio por : San Agustín  
“Quien cree en mí, vivirá.”

jueves, 28 de julio de 2016

Vídeo de la Santa Misa de su Santidad el Papa Francisco en el Santuario de Jasna Góra



Puedes seguir la trasmisiòn de la Santa Misa en vivo del Papa Francisco en el santuario de Czestochowa celebrada esta mañana.  

El grupo Banuev presenta la versión en español del himno de la JMJ Cracovia 2016

El grupo argentino Banuev presentó en español el himno de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) Cracovia 2016 que lleva por título "Bienaventurados los misericordiosos”.

El grupo está dirigido por el cantante y compositor Carlos Abregú. Banuev es unacompañía artística de Buenos Aires, Argentina. 

El himno se inspira en el lema elegido por el Papa Francisco para la JMJ: "Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”. 

Oración a María ante grandes preocupaciones Nuestra Señora de Francia, acoge nuestros corazones de niños


La statue Notre-Dame de France. Le Puy-en-Velay, Auvergne.



Virgen María,
Nuestra Señora de Francia,
Acoge nuestros corazones de niños
que confían en tu benevolencia.
Guíalos a Jesús nuestro Salvador,
para recibir de su Corazón las gracias
de su divina misericordia.
Te presentamos nuestro país,
sus sufrimientos, sus preocupaciones,
sus conflictos,
pero también sus recursos
y sus aspiraciones.
Acógelos, purifícalos,
preséntalos a tu Hijo
para que interceda a favor nuestro,
oriente nuestras acciones al Bien
y nos guíe en la Verdad.
Te consagramos a Francia
en la fidelidad, en la esperanza
y la fuerza del Espíritu Santo
recibido en nuestro bautismo.
Amen