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lunes, 8 de agosto de 2016

E-Book: "Francisco en Polonia", descarga en PDF los mensajes del Papa en la JMJ y más


E-Book: "Francisco en Polonia", descarga en PDF los mensajes del Papa en la JMJ y más

ACI Prensa ofrece a sus lectores un e-book en PDF con todas las homilías, oraciones y discursos del Papa Francisco en Polonia con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud Cracovia 2016.
DESCÁRGUELO AQUÍ EN PDF:

En este documento encontrará la transcripción de todos los mensajes que pronunció durante la Jornada Mundial de la Juventud y más, tanto los que improvisó como los que decidió dejar por escrito.
Además hemos incluido los testimonios de los jóvenes que se encontraron con él durante los eventos más grandes de su visita.

domingo, 31 de julio de 2016

La oración del Papa Francisco en Cracovia por el fin del terrorismo en el mundo

El Papa Francisco reza ante las reliquias de los beatos mártires Michele Tomaszek y Zbigneo Strzalkowski. Foto: L'Osservatore Romano / Los beatos Michele Tomaszek y Zbigneo Strzalkowski

El Papa Francisco rezó este sábado 30 de julio por el fin de la violencia y el terrorismo en el mundo, ante las reliquias de los beatos Michele Tomaszek y Zbigneo Strzalkowski que fueron asesinados en 1991 por el grupo terrorista Sendero Luminoso en Perú.
Estos jóvenes mártires fueron recordados en la ceremonia de acogida de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) Cracovia 2016, realizada el jueves 28 de julio en el Parque Jordan en la localidad de Blonia.
Antes de dirigirse al Campo de la Misericordia para presidir la Vigilia de oración con 1,6 millones de jóvenes reunidos por la JMJ, el Pontífice se detuvo en la Iglesia San Francisco para rezar unos minutos.
El Santo Padre se detuvo alrededor de las 6:00 p.m. en la iglesia ubicada muy cerca al Palacio Arzobispal de Cracovia. En el templo rezó acompañado de algunos familiares de los mártires.
Los beatos Michele Tomaszek y Zbigneo Strzalkowski pertenecían a la Orden de los Hermanos Menores Conventuales. Fueron asesinados por odio a la fe el 9 de agosto de 1991 por el grupo terrorista maoísta Sendero Luminoso, que por esos años sembraba el terror en el Perú.
Ambos servían en la localidad de Pariacoto, en los andes del departamento de Ancash en Perú, país donde vivían hacía 11 años y que por entonces intentaba salir de la profunda crisis económica en que se encontraba.
En esa época los terroristas de Sendero Luminoso asesinaron a miles de civiles y autoridades en pueblos y ciudades incluyendo la capital, con el fin de instaurar un régimen comunista.
Esta es el texto completo de la oración que hizo el Santo Padre en la iglesia San Francisco:
Oración por la paz y el fin de la violencia y el terrorismo
Dios omnipotente y misericordioso, Señor del Universo y de la historia humana.
Todo lo que has creado es bueno, y tu compasión por el hombre, que te abandona una y otra vez, es inagotable.
Venimos hoy a implorarte que ampares al mundo y a sus habitantes con la paz, alejando de él el destructivo oleaje del terrorismo, restaurando la amistad y derramando en los corazones de tus criaturas el don de la confianza y la prontitud para perdonar.
Dador de la vida, te pedimos también por todos los que han muerto, víctimas de los brutales ataques terroristas. Concédeles la recompensa y la alegría eternas. Que intercedan por el mundo, sacudido por la angustia y desgracias.
Jesús, Príncipe de la Paz, te rogamos por los heridos en los ataques terroristas: los niños y los jóvenes, las mujeres y los hombres, los ancianos, las personas inocentes y los que han sido agredidos por casualidad. Sana su cuerpo y el corazón, que se sientan fortalecidos por tu consuelo, aleja de ellos el odio y el deseo de la venganza.
Santo Espíritu Consolador, visita a las familias que lloran la pérdida de sus familiares, víctimas inocentes de la violencia y el terrorismo. Cúbreles con el manto de tu divina misericordia.
Que encuentren en Ti la fuerza y el valor para continuar siendo hermanos y hermanas de los demás, especialmente de los extranjeros y los inmigrantes, testimoniando con su vida tu amor.
Mueve los corazones de los terroristas para que reconozcan la maldad de sus acciones y vuelvan a la senda de la paz y el bien, el respeto por la vida y la dignidad de cada ser humano, independientemente de su religión, origen o status social.
Dios, Eterno Padre, escucha compasivo esta oración que se eleva hacia Ti entre el estruendo y la desesperación del mundo.
Llenos de confianza en tu infinita Misericordia, confiando en la intercesión de tu Santísima Madre, fortalecidos con el ejemplo de los beatos mártires de Perú, Zbigneo y Michele, que has convertido en valientes testigos del Evangelio hasta derramar su sangre, nos dirigimos a Ti con gran esperanza, suplicando el don de la paz y pidiendo que alejes de nosotros el látigo del terrorismo.
Por Jesucristo, nuestro Señor
Amén.
Oración del Santo Padre Francisco en la Basílica de San Francisco en Cracovia, día 30 de julio de 2016.


8 momentos imperdibles de la Vigilia JMJ Cracovia con el Papa Francisco. Por Diego López Marina

El Papa Francisco participó de la Vigilia de oración con 1,6 millones de jóvenes reunidos en la JMJ Cracovia 2016 en el Campo de la Misericordia en Polonia.
El tema de la vigilia se basó en la oración oficial de la JMJ. Aquí los momentos imperdibles de la jornada de hoy, sábado 30 de julio:
1. El Papa atraviesa la Puerta Santa, de la mano con 6 jóvenes
La vigilia inició con el recorrido del Papa a través de la Puerta Santa de la Misericordia, construida para la ocasión, hasta llegar al altar del Campus Misericordiae. Fue acompañado por representantes de los 5 continentes, quienes después se sentaron alrededor de su silla.
2. “El camino hacia Jesús”  
Se da inicio a la Vigilia acompañada por 5 escenas de la vida Santa Faustina Kowalska y su camino para seguir a Cristo, así como 3 fuertes testimonios de jóvenes de diferentes nacionalidades que recuperaron su esperanza por la gracia de Dios.
Card. Dziwisz: Jóvenes son esperanza de la Iglesia y del mundo   
3. Primera escena: “Fe para los que dudan”
La primera escena presentó el baile de un grupo de jóvenes al interior de una discoteca moderna en la que una de las jóvenes, Elena Kowalska (la futura Santa Faustina Kowalska), se detiene, se aleja del grupo y se vuelve hacia ellos mirándolos con tristeza. La joven queda pensativa y se coloca un velo negro.
Aquí aparece la primera “testigo de la misericordia”, Natalia Wrzesien (Polonia), quien compartió su testimonio de vida. Ella llevaba una vida de supuesto éxito, diversiones, pero no encontraba paz.  Acudir al Sacramento de la Reconciliación cambió su vida.

4. Segunda escena: “La esperanza para los que se resignan”
En una pantalla gigante se reprodujeron videos sobre los ataques terroristas del 11 de septiembre, Nueva York y París en 2015, así como escenas de la guerra de Irak y Siria.
La escenificación presenta a siete bailarines que buscan expresar el dolor y la tragedia de perder a sus seres queridos en la guerra. Durante el baile, la joven que representa a Santa Faustina acepta partes de su hábito religioso y la cruz.
Le siguió el segundo testimonio de la joven Rand Mittri, quien no ha perdido la fe ni la esperanza a pesar del miedo y la guerra en Siria, su país de origen.

5. Tercera escena: “El amor a los que están tibios”
Aquí se presenta el problema de la civilización moderna: los jóvenes que se encierran en sí mismos ante la tecnología. En la escenificación una bailarina recorrió unas paredes transparentes que simbolizan el aislamiento. Detrás de cada una había jóvenes inmóviles utilizando dispositivos electrónicos.
Por último, un joven se da cuenta de la bailarina, sale del cristal y baila con ella. En este punto, la escena se detiene y Santa Faustina canta con lamento.
6. Cuarta escena: “El perdón de los que son culpables”
El tema de la escena es el perdón de los vecinos, el rechazo del mal y la reconciliación. En la pantalla gigante se reproducen imágenes del día en que el Papa San Juan Pablo II fue herido gravemente de bala por los disparos del turco Alí Agca.
En la escenificación Sor Faustina observa la figura del querido Papa Wojtyla sentado junto a su agresor, simulando el día en que el Santo lo visitó y perdonó.
7. Quinta escena: “Alegría a los que están tristes”
El tema de la escena es el dolor que resulta de las adicciones y la monotonía de la vida en el mundo de hoy; así como la alegría ante las dificultades.
Faustina llega a la escena mientras un grupo de jóvenes de prendas desgarbadas bailan hip hop y break dance.
A continuación, se presentó el tercer y último testimonio, el de Miguel, un paraguayo de 34 años de edad que durante muchos años estuvo inmerso en el mundo de las drogas.

8. La adoración eucarística
Tras finalizar las escenificaciones, el Papa Francisco pronunció un emocionante y extenso discurso, y luego se realizó la adoración al Santísimo Sacramento con meditaciones, cantos que prepararon los peregrinos, acompañados de una orquesta.
Luego la oración en silencio, de rodillas y la Coronilla de la Misericordia cantada por el coro.



Discurso del Papa Francisco en la Vigilia de la JMJ Cracovia 2016




Ante cientos de miles de jóvenes presentes en la Vigilia de la Jornada Mundial de la Juventud, el Papa Francisco pronunció un emocionante y extenso discurso en el que los alentó a ser signo de la misericordia, protagonistas de la historia y dejar su huella en el mundo.
A continuación el texto completo de su alocución:
Queridos jóvenes, buenas tardes
Es bueno estar aquí con ustedes en esta Vigilia de oración.
Al terminar su valiente y conmovedor testimonio, Rand nos pedía algo. Nos decía: «Les pido encarecidamente que recen por mi amado país». Una historia marcada por la guerra, el dolor, la pérdida, que finaliza con un pedido: el de la oración. Qué mejor que empezar nuestra vigilia rezando.
Venimos desde distintas partes del mundo, de continentes, países, lenguas, culturas, pueblos diferentes. Somos «hijos» de naciones, que quizá pueden estar enfrentadas luchando por diversos conflictos, o incluso estar en guerra. Otros venimos de países que pueden estar en «paz», que no tienen conflictos bélicos, donde muchas de las cosas dolorosas que suceden en el mundo sólo son parte de las noticias y de la prensa.
Pero seamos conscientes de una realidad: para nosotros, hoy y aquí, provenientes de distintas partes del mundo, el dolor, la guerra que viven muchos jóvenes, deja de ser anónima, para nosotros deja de ser una noticia de prensa, tiene nombre, tiene rostro, tiene historia, tiene una cercanía.
Hoy la guerra en Siria, es el dolor y el sufrimiento de tantas personas, de tantos jóvenes como la valiente Rand, que está aquí entre nosotros pidiéndonos que recemos por su amado país.
Existen situaciones que nos pueden resultar lejanas hasta que, de alguna manera, las tocamos. Hay realidades que no comprendemos porque sólo las vemos a través de una pantalla (del celular o de la computadora).
Pero cuando tomamos contacto con la vida, con esas vidas concretas no ya mediatizadas por las pantallas, entonces nos pasa algo importante, todos sentimos la invitación a involucrarnos: «No más ciudades olvidadas», como dice Rand: ya nunca puede haber hermanos «rodeados de muerte y homicidios» sintiendo que nadie los va a ayudar.
Queridos amigos, los invito a que juntos recemos por el sufrimiento de tantas víctimas fruto de la guerra, esta guerra que hay hoy en el mundo, recemos por tantas familias de la amada Siria y de otras partes del mundo, para que de una vez por todas podamos comprender que nada justifica la sangre de un hermano, que nada es más valioso que la persona que tenemos al lado. Y en este pedido de oración también quiero agradecerles a Natalia y a Miguel, porque ustedes también nos han compartido sus batallas, sus guerras interiores. Nos han mostrado sus luchas y cómo hicieron para superarlas. Son signo vivo de lo que la misericordia quiere hacer en nosotros.
Nosotros no vamos a gritar ahora contra nadie, no vamos a pelear, no queremos destruir, no queremos insultar. Nosotros no queremos vencer el odio con más odio, vencer la violencia con más violencia, vencer el terror con más terror. Nosotros hoy estamos aquí, porque el Señor nos ha convocado. Y nuestra respuesta a este mundo en guerra tiene un nombre: se llama fraternidad, se llama hermandad, se llama comunión, se llama familia.
Celebremos el venir de culturas diferentes y nos unimos para rezar. Que nuestra mejor palabra, que nuestro mejor discurso, sea unirnos en oración. Hagamos un rato de silencio y recemos; pongamos ante Dios los testimonios de estos amigos, identifiquémonos con aquellos para quienes «la familia es un concepto inexistente, y la casa sólo un lugar donde dormir y comer», o con quienes viven con el miedo de creer que sus errores y pecados los han dejado definitivamente afuera. Pongamos también las «guerras» de ustedes, nuestras guerras, las luchas que cada uno trae consigo, dentro de su corazón, en presencia de nuestro Dios. Y para esto, para estar en familia, los invito a ponerse de pie, a tomarse de la mano y rezar en silencio, todos.
(Oración en silencio)
Mientras rezábamos, me venía a la mente la imagen de los Apóstoles el día de Pentecostés. Una escena que nos puede ayudar a comprender todo lo que Dios sueña realizar en nuestra vida, en nosotros y con nosotros. Aquel día, los discípulos estaban encerrados por miedo. Se sentían amenazados por un entorno que los perseguía, que los arrinconaba en una pequeña habitación, obligándolos a permanecer quietos y paralizados. El temor se había apoderado de ellos. En ese contexto, pasó algo espectacular, algo grandioso. Vino el Espíritu Santo y unas lenguas como de fuego se posaron sobre cada uno, impulsándolos a una aventura que jamás habrían soñado. Las cosa cambia así.
Hemos escuchado tres testimonios, hemos tocado, con nuestros corazones, sus historias, sus vidas. Hemos visto cómo ellos, al igual que los discípulos, han vivido momentos similares, han pasado momentos donde se llenaron de miedo, donde parecía que todo se derrumbaba. El miedo y la angustia que nace de saber que al salir de casa uno puede no volver a ver a los seres queridos, el miedo a no sentirse valorado ni querido, el miedo a no tener otra oportunidad.
Ellos nos compartieron la misma experiencia que tuvieron los discípulos, han experimentado el miedo que sólo conduce a un lugar: ¿Adónde nos lleva el miedo? Al encierro. Y cuando el miedo se acovacha en el encierro siempre va acompañado por su «hermana gemela»: la parálisis, sentirnos paralizados. Sentir que en este mundo, en nuestras ciudades, en nuestras comunidades, no hay ya espacio para crecer, para soñar, para crear, para mirar horizontes, en definitiva para vivir, es de los peores males que se nos puede meter en la vida, y más en la juventud. La parálisis nos va haciendo perder el encanto de disfrutar del encuentro, de la amistad; el encanto de soñar juntos, de caminar con otros. Nos aleja de los otros, nos impide tender la mano. Como hemos visto, todos encerrados en ese lugar de adentro.
Pero en la vida hay otra parálisis todavía más peligrosa para los jóvenes, y muchas veces difícil de identificar; y que nos cuesta mucho descubrir. Me gusta llamarla la parálisis que nace cuando se confunde «felicidad» con un «sofá/kanapa». Sí, creer que para ser feliz necesitamos un buen sofá. Un sofá que nos ayude a estar cómodos, tranquilos, bien seguros. Un sofá —como los que hay ahora modernos con masajes adormecedores incluidos— que nos garantiza horas de tranquilidad para trasladarnos al mundo de los videojuegos y pasar horas frente a la computadora.
Un sofá contra todo tipo de dolores y temores. Un sofá que nos haga quedarnos en casa encerrados, sin fatigarnos ni preocuparnos. La «sofá-felicidad», «la kanapa-szcz??cie», es probablemente la parálisis silenciosa que más nos puede perjudicar, la juventud. ¿Y por qué sucede esto Padre? Porque poco a poco, sin darnos cuenta, nos vamos quedando dormidos, nos vamos quedando embobados y atontados. Ayer hablaba de los jóvenes que se jubilan a los 20 años, hoy hablo de los jóvenes adormecidos, embobados, atontados.
Mientras otros —quizás los más vivos, pero no los más buenos— deciden el futuro por nosotros. Es cierto, para muchos es más fácil y beneficioso tener a jóvenes embobados y atontados que confunden felicidad con un sofá; para muchos eso les resulta más conveniente que tener jóvenes despiertos, inquietos respondiendo al sueño de Dios y a todas las aspiraciones del corazón.
Les pregunto a ustedes ¿Quieren ser jóvenes adormecidos, embobados, atontados? ¿Quieren que otros decidan el futuro por ustedes? ¿Quieren ser libres? ¿Quieren luchar por su futuro? No están muy convencidos, eh. ¿Quieren luchar por su futuro? (¡Sí!)
Pero la verdad es otra: queridos jóvenes, no vinimos a este mundo a «vegetar», a pasarla cómodamente, a hacer de la vida un sofá que nos adormezca; al contrario, hemos venido a otra cosa, a dejar una huella. Es muy triste pasar por la vida sin dejar una huella. Pero cuando optamos por la comodidad, por confundir felicidad con consumir, entonces el precio que pagamos es muy, pero que muy caro: perdemos la libertad. No somos libres para dejar una huella, perdemos la libertad. Este es el precio y hay mucha gente que quiere que los jóvenes no sean libres, que sigan atontados, embobados, adormecidos. Esto no puede ser, debemos defender nuestra libertad.
Ahí está precisamente una gran parálisis, cuando comenzamos a pensar que felicidad es sinónimo de comodidad, que ser feliz es andar por la vida dormido o narcotizado, que la única manera de ser feliz es ir como atontado. Es cierto que la droga hace mal, pero hay muchas otras drogassocialmente aceptadas que nos terminan volviendo tanto o más esclavos. Unas y otras nos despojan de nuestro mayor bien: la libertad. Nos despojan de la libertad.
Amigos, Jesús es el Señor del riesgo, el Señor del siempre «más allá». Jesús no es el Señor del confort, de la seguridad y de la comodidad. Para seguir a Jesús, hay que tener una cuota de valentía, hay que animarse a cambiar el sofá por un par de zapatos que te ayuden a caminar por caminos nunca soñados y menos pensados, por caminos que abran nuevos horizontes, capaces de contagiar alegría, esa alegría que nace del amor de Dios, la alegría que deja en tu corazón cada gesto, cada actitud de misericordia.
Ir por los caminos siguiendo la «locura» de nuestro Dios que nos enseña a encontrarlo en el hambriento, en el sediento, en el desnudo, en el enfermo, en el amigo caído en desgracia, en el que está preso, en el prófugo y el emigrante, en el vecino que está solo. Ir por los caminos de nuestro Dios que nos invita a ser actores políticos, personas que piensan, movilizadores sociales.
Que nos incita a pensar una economía más solidaria. En todos los ámbitos en los que ustedes se encuentren, ese amor de Dios nos invita llevar la buena nueva, haciendo de la propia vida un homenaje a Él y a los demás. Y esto significa ser valiente, significa ser libres.
Podrán decirme: «Padre pero eso no es para todos, sólo es para algunos elegidos». Sí, es verdad, y estos elegidos son todos aquellos que estén dispuestos a compartir su vida con los demás. De la misma manera que el Espíritu Santo transformó el corazón de los discípulos el día de Pentecostés, estaban paralizados, lo hizo también con nuestros amigos que compartieron sus testimonios.
Uso tus palabras, Miguel, vos nos decías que el día que en la Facenda te encomendaron la responsabilidad de ayudar a que la casa funcionara mejor, ahí comenzaste a entender que Dios pedía algo de ti. Así comenzó la transformación.
Ese es el secreto, queridos amigos, que todos estamos llamados a experimentar. Dios espera algo de ti, ¿Han entendido? Dios quiere algo de ti, Dios te espera a ti. Dios viene a romper nuestras clausuras, viene a abrir las puertas de nuestras vidas, de nuestras visiones, de nuestras miradas. Dios viene a abrir todo aquello que te encierra. Te está invitando a soñar, te quiere hacer ver que el mundo con vos puede ser distinto. Eso sí, si vos no ponés lo mejor de vos, el mundo no será distinto. Es un desafío.
El tiempo que hoy estamos viviendo, no necesita jóvenes-sofá, m?ody-kanapa, sino jóvenes con zapatos; mejor aún, con los botines puestos. Este tiempo sólo acepta jugadores titulares en la cancha, no hay espacio para suplentes. El mundo de hoy les pide que sean protagonistas de la historia porque la vida es linda siempre y cuando querramos vivirla, siempre y cuando querramos dejar una huella.
La historia hoy nos pide que defendamos nuestra dignidad y no dejemos que sean otros los que decidan nuestro futuro. No, nosotros debemos decidir nuestro futuro, ustedes el suyo. El Señor, al igual que en Pentecostés, quiere realizar uno de los mayores milagros que podamos experimentar: hacer que tus manos, mis manos, nuestras manos se transformen en signos de reconciliación, de comunión, de creación. Él quiere tus manos para seguir construyendo el mundo de hoy. Él quiere construirlo con vos. ¿Y tú qué cosa respondes? ¿Sí o no?
Me dirás, Padre, pero yo soy muy limitado, soy pecador, ¿qué puedo hacer? Cuando el Señor nos llama no piensa en lo que somos, en lo que éramos, en lo que hemos hecho o de dejado de hacer. Al contrario: Él, en ese momento que nos llama, está mirando todo lo que podríamos dar, todo el amor que somos capaces de contagiar. Su apuesta siempre es al futuro, al mañana. Jesús te proyecta al horizonte, nunca al museo.
Por eso, amigos, hoy Jesús te invita, te llama a dejar tu huella en la vida, una huella que marque la historia, que marque tu historia y la historia de tantos. La vida de hoy nos dice que es mucho más fácil fijar la atención en lo que nos divide, en lo que nos separa. Pretenden hacernos creer que encerrarnos es la mejor manera para protegernos de lo que nos hace mal. Hoy los adultos necesitamos de ustedes, que nos enseñen como ahora hacen ustedes, a convivir en la diversidad, en el diálogo, en compartir la multiculturalidad, no como una amenaza sino, como una oportunidad y ustedes son una oportunidad para el futuro: tengan valentía para enseñarnos que es más fácil construir puentes que levantar muros. Necesitamos aprender esto.
Y todos juntos pidamos que nos exijan transitar por los caminos de la fraternidad. Que sean ustedes nuestros acusadores si elegimos la vida de los muros, de la enemistad, de la guerra. Construir puentes: ¿Saben cuál es el primer puente a construir? Un puente que podemos realizarlo aquí y ahora: estrecharnos la mano, darnos la mano. Anímense, hagan ahora, aquí, ese puente primordial, y dénse la mano, todos ustedes. Es el gran puente fraterno, el modelo.
Siempre está el riesgo de quedarse con la mano tendida, pero en la vida es necesario arriesgarse, quien no se arriesga no gana. Estrechen sus manos, gracias.
Y ojalá aprendan a hacerlo los grandes de este mundo... pero no para la fotografía, sino para seguir construyendo puentes más y más grandes. Que éste puente humano sea semilla de tantos otros; será una huella.
Hoy Jesús, que es el camino, a ti, a ti, a ti, te llama a dejar tu huella en la historia. Él, que es la vida, te invita a dejar una huella que llene de vida tu historia y la de tantos otros. Él, que es la verdad, te invita a desandar los caminos del desencuentro, la división y el sinsentido. ¿Te animas? ¿Qué responden ahora, quiero ver tus manos y tus pies al Señor, que es camino, verdad y vida?
Que el Señor bendiga sus sueños, gracias.

Conoce la historia de la Virgen de Czestochowa, Patrona de Polonia Por Diego López Marina


Virgen de Czestochowa / Flickr de Catholic Church of England and Wales (CC BY NC SA 2.0)

La imagen de la Patrona de Polonia, la Virgen de Czestochowa, recibió la visita del Papa Francisco el 28 de julio durante el tercer día de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) 2016 en Cracovia.
El monasterio de Jasna Gora, donde se encuentra la imagen conocida como "La Madonna Negra", es casi una parada obligatoria de cualquier peregrino que visita Polonia. Se encuentra en la ciudad de Czestochowa, lugar donde además se ofreció la Misa por el 1050 aniversario del bautismo de Polonia.
El icono de la Virgen de Czestochowa es uno de los más venerados en Polonia y Europa, y representa a la Virgen María con el Niño en brazos. A lo largo de la historia ha sufrido varios atentados que le han dejado marcas en el rostro y el cuello.
El icono original fue destruido y sobre sus restos se colocó el actual. Se trata de una imagen de la Virgen a la que San Juan Pablo II tenía especial devoción y de la que tenía una réplica en el altar de la capilla privada en donde rezaba varias horas al día.
Según la tradición, después de la crucifixión de Jesús, cuando la Virgen María se trasladó a la casa de San Juan, llevó consigo una mesa hecha por el Señor en el taller de San José.
Se cuenta que, cuando las mujeres piadosas de Jerusalén le pidieron a San Lucas que hiciese una pintura de la Madre de Dios; fue la parte superior de esta mesa la que el Apóstol utilizó para pintar la imagen. Mientras aplicaba los broches y la pintura, San Lucas escuchaba con atención como la Madre de Jesús hablaba de la vidade su Hijo, lo que fue utilizado luego para escribir su Evangelio.
La tradición cuenta que la imagen permaneció en Jerusalén hasta que fue descubierta por Santa Helena en el siglo IV. Fue llevada a Constantinopla donde permaneció 500 años, hasta que se convirtió en objeto de varias dotes y así fue como llegó a Rusia, a la región que más tarde se convirtió en la actual Polonia.
Sin embargo, hoy los científicos se inclinan a aceptar una de las dos teorías del origen de la imagen. La primera señala que la imagen fue hecha en Bizancio entre el siglo VI y VII o en Rus en el siglo IX. La segunda indica que fue pintada entre el siglo XIII y XIV en Italia.
Los milagros atribuidos a la intercesión de Nuestra Señora de Czestochowa son muchos. La documentación al respecto se guarda en los archivos de los Padres Paulinos en Jasna Gora (Polonia).
Uno de estos es el conocido como el Milagro de Vístula: el 14 de septiembre de 1920, cuando el ejército ruso se estableció en el Río Vístula y se preparaba para invadir la ciudad de Varsovia, el pueblo recurrió a la Virgen María.
Al día siguiente, fiesta de Nuestra Señora de los Dolores, el ejército ruso se retiró después que la imagen de la Virgen apareció en una nube sobre la ciudad.
Años después, al inicio de la Segunda Guerra Mundial, los alemanes invadieron y capturaron Polonia. Después de haber tomado la ciudad de Varsovia, una de las órdenes de Hitler fue cancelar todas las peregrinaciones ya que estas fortalecían al pueblo polaco.
En demostración al amor por la Virgen negra y la confianza en su protección, medio millón de polacos secretamente viajaron hasta el santuario en contra de las órdenes de Hitler. Después de la liberación de la ciudad en el año 1945, un millón y medio de personas expresaron su gratitud rezando frente a la imagen milagrosa.
San Juan Pablo II visitó varias veces el Santuario. La primera vez, como Pontífice, fue en 1979 al poco tiempo de haber sido elegido como sucesor de San Pedro.

sábado, 30 de julio de 2016

El papa Francisco en Polonia. Santa Misa en el Santuario de San Juan Pablo II

El pasaje del Evangelio que hemos escuchado (cf. Jn 20,19-31) nos habla de un lugar, de un discípulo y un libro.

El lugar es la casa en la que estaban los discípulos al anochecer del día de la Pascua: de ella se dice sólo que sus puertas estaban cerradas (cf. v. 19). Ocho días más tarde, los discípulos estaban todavía en aquella casa, y sus puertas también estaban cerradas (cf. v. 26). Jesús entra, se pone en medio y trae su paz, el Espíritu Santo y el perdón de los pecados: en una palabra, la misericordia de Dios. En este local cerrado resuena fuerte el mensaje que Jesús dirige a los suyos: «Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo» (v. 21).

Jesús envía. Él desea desde el principio que la Iglesia esté de salida, que vaya al mundo. Y quiere que lo haga tal como él mismo lo ha hecho, como él ha sido mandado al mundo por el Padre: no como un poderoso, sino en forma de siervo (cf. Flp 2,7), no «a ser servido, sino a servir» (Mc 10,45) y llevar la Buena Nueva (cf. Lc 4,18); también los suyos son enviados así en todos los tiempos. Llama la atención el contraste: mientras que los discípulos cerraban las puertas por temor, Jesús los envía a una misión; quiere que abran las puertas y salgan a propagar el perdón y la paz de Dios con la fuerza del Espíritu Santo.

Esta llamada es también para nosotros. ¿Cómo no sentir aquí el eco de la gran exhortación de san Juan Pablo II: «¡Abrid las puertas!»? No obstante, en nuestra vida como sacerdotes y personas consagradas, se puede tener con frecuencia la tentación de quedarse un poco encerrados, por miedo o por comodidad, en nosotros mismos y en nuestros ámbitos. Pero la dirección que Jesús indica es de sentido único: salir de nosotros mismos. Es un viaje sin billete de vuelta. Se trata de emprender un éxodo de nuestro yo, de perder la vida por él (cf. Mc 8,35), siguiendo el camino de la entrega de sí mismo. Por otro lado, a Jesús no le gustan los recorridos a mitad, las puertas entreabiertas, las vidas de doble vía. Pide ponerse en camino ligeros, salir renunciando a las propias
seguridades, anclados únicamente en él.

En otras palabras, la vida de sus discípulos más cercanos, como estamos llamados a ser, está hecha de amor concreto, es decir, de servicio y disponibilidad; es una vida en la que no hay espacios cerrados ni propiedad privada para nuestras propias comodidades. Quien ha optado por configurar toda su existencia con Jesús ya no elige dónde estar, sino que va allá donde se le envía, dispuesto a responder a quien lo llama; tampoco dispone de su propio tiempo. La casa en la que reside no le pertenece, porque la Iglesia y el mundo son los espacios abiertos de su misión. Su tesoro es poner al Señor en medio de la vida, sin buscar otra para él. Huye, pues, de las situaciones gratificantes que lo pondrían en el centro, no se sube a los estrados vacilantes de los poderes del
mundo y no se adapta a las comodidades que aflojan la evangelización; no pierde el tiempo en proyectar un futuro seguro y bien remunerado, para evitar el riesgo convertirse en aislado y sombrío, encerrado entre las paredes angostas de un egoísmo sin esperanza y sin alegría. Contento con el Señor, no se conforma con una vida mediocre, sino que tiene un deseo ardiente de ser testigo y de llegar a los otros; le gusta el riesgo y sale, no forzado por caminos ya trazados, sino abierto y fiel a las rutas indicadas por el Espíritu: contrario al «ir tirando», siente el gusto de evangelizar.

En segundo lugar, aparece en el Evangelio de hoy la figura de Tomás, el único discípulo que se menciona. En su duda y su afán de entender —y también un poco terco—, este discípulo se nos asemeja un poco, y hasta nos resulta simpático. Sin saberlo, nos hace un gran regalo: nos acerca a Dios, porque Dios no se oculta a quien lo busca. Jesús le mostró sus llagas gloriosas, le hizo tocar con la mano la ternura infinita de Dios, los signos vivos de lo que ha sufrido por amor a los hombres.

Para nosotros, los discípulos, es muy importante poner nuestra humanidad en contacto con la carne del Señor, es decir, llevarle a él, con confianza y total sinceridad, hasta el fondo, lo que somos. Jesús, como dijo a santa Faustina, se alegra de que hablemos de todo, no se cansa de nuestras vidas, que ya conoce; espera que la compartamos, incluso que le contemos cada día lo que nos ha pasado (cf. Diario, 6 septiembre 1937). Así se busca a Dios, con una oración que sea transparente y no se olvide de confiar y encomendar las miserias, las dificultades y las resistencias. El corazón de Jesús se conquista con la apertura sincera, con los corazones que saben reconocer y llorar las propias debilidades, confiados en que precisamente allí actuará la divina misericordia.

¿Qué es lo que nos pide Jesús? Quiere corazones verdaderamente consagrados, que viven del perdón que han recibido de él, para derramarlo con compasión sobre los hermanos. Jesús busca corazones abiertos y tiernos con los débiles, nunca duros; corazones dóciles y transparentes, que no disimulen ante los que tienen la misión en la Iglesia de orientar en el camino. El discípulo no rechaza hacerse preguntas, tiene la valentía de sentir la duda y de llevarla al Señor, a los formadores y a los superiores, sin cálculos ni reticencias. El discípulo fiel lleva a cabo un discernimiento atento y constante, sabiendo que cada día hay que educar el corazón, a partir de los afectos, para huir de toda doblez en las actitudes y en la vida.

El apóstol Tomás, al final de su búsqueda apasionada, no sólo ha llegado a creer en la resurrección, sino que ha encontrado en Jesús lo más importante de la vida, a su Señor; le dijo: «Señor mío y Dios mío» (v. 28). Nos hará bien rezar cada día estas palabras espléndidas, para decirle: «Eres mi único bien, la ruta de mi camino, el corazón de mi vida, mi todo. En el último versículo que hemos escuchado, se habla, en fin, de un libro: es el Evangelio, en el que no están escritos muchos otros signos que hizo Jesús (v. 30). Después del gran signo de su misericordia —podemos pensar—, ya no se ha necesitado añadir nada más. Pero queda todavía un desafío, queda espacio para los signos que podemos hacer nosotros, que hemos recibido el Espíritu del amor y estamos llamados a difundir la misericordia. Se puede decir que el Evangelio, libro vivo de la misericordia de Dios, que hay que leer y releer continuamente, todavía tiene al final páginas en blanco: es un libro abierto, que estamos llamados a escribir con el mismo estilo, es decir, realizando obras de misericordia. Os pregunto: ¿Cómo están las páginas del libro de cada uno de vosotros? ¿Se escriben cada día? ¿Están escritas sólo en parte? ¿Están en blanco? Que la Madre de Dios nos ayude en ello: que ella, que ha acogido plenamente la Palabra de Dios en su vida (cf. Lc 8,20-21), nos de la gracia de ser escritores vivos del Evangelio; que nuestra Madre de misericordia nos enseñe a curar concretamente las llagas de Jesús en nuestros hermanos y hermanas necesitados, de los cercanos y de los lejanos, del enfermo y del emigrante, porque sirviendo a quien sufre se honra a la carne de Cristo. Que la Virgen María nos ayude a entregarnos hasta el final por el bien de los fieles que se nos han confiado y a sostenernos los unos a los otros, como verdaderos hermanos y hermanas en la comunión de la Iglesia, nuestra santa Madre.

Queridos hermanos y hermanas, cada uno de nosotros guarda en el corazón una página personalísima del libro de la misericordia de Dios: es la historia de nuestra llamada, la voz del amor que atrajo y transformó nuestra vida, llevándonos a dejar todo por su palabra y a seguirlo (cf. Lc 5,11). Reavivemos hoy, con gratitud, la memoria de su llamada, más fuerte que toda resistencia y cansancio. Demos gracias al Señor continuando con la celebración eucarística, centro de nuestra vida, porque ha entrado en nuestras puertas cerradas con su misericordia; porque nos da la gracia de seguir escribiendo su Evangelio de amor.

El Papa en el Santuario de la Divina Misericordia, Polonia -
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Hermanos separados por guerra en Siria, se reencuentran en JMJ Cracovia 2016. Por Kate Veik y Kevin Jones

Los hermanos Astfan de Siria. Foto: Kate Veik (ACI Prensa)


Entre los cientos de miles de peregrinos en la JMJ Cracovia 2016 hay dos hermanos que se reencontraron después de tres años de separación a causa de la guerra en Siria.
"Soy de Siria", dijo Yousef Astfan, de 34 años, un país que "se ha dividido". Yousef asistió por primera vez a la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid en 2011. Ahora está en Cracovia con su hermano Al Astfan, de 25 años, que por primera vez asiste a este evento.
"Es genial. Es una gran oportunidad para conocer personas de todo el mundo, en el nombre de Jesús", dijo Al a ACI Prensa.
Yousef compartió sus pensamientos acerca de este multitudinario encuentro de jóvenes católicos: "esto te da un muy buen empujón para tu fe, estar aquí y ver a todos estos cristianos. Porque todo el mundo dice que Europa ya no hay cristianos", afirmó.
“No, yo no veo esto. Me siento orgulloso de que todos estos cristianos están aquí. Especialmente cuando luchamos por nuestro cristianismo en Siria”, sostuvo.
“Ser cristiano en Siria es una maldición. Pueden asesinarte por esto", agregó.
Los padres de los hermanos Astfan, su hermana y la esposa de Yousef siguen en Siria. "Ellos viven en Alepo. Es muy peligroso allí, pero no quieren dejar su país", señaló Yousef
Al Astfan vive en Alemania como refugiado hace unos 18 meses. Estudia para para obtener su título de maestría en ingeniería mecánica. "Quiero continuar mis estudios", expresó Al.
Por su parte, Yousef ahora vive y trabaja en Dubai. Los dos acaban de reencontrarse el martes 26 de julio, el primer día de la JMJ.
"Me encontré con él literalmente hace cuatro horas", dijo Yousef. "Esta es la primera vez que lo veo en tres años. Desde que dejó Siria, no lo volví a ver".
"No puedo creer que por fin esté aquí conmigo", agregó. "Mi familia está muy feliz porque por fin nos encontramos. Quisieran estar aquí también".
Su hermano Al también se conmovió por este encuentro. "Esto es genial, recordamos viejos tiempos", señaló.

Yousef sostuvo que los cristianos que viven libres de persecución violenta deben apreciar lo que tienen: “ellos no aprecian la dicha que están viviendo", lamentó Yousef. “Solo puedo decirle a la gente y levantar la voz: ustedes están viviendo en una dicha, consérvenla, hagan lo que tengan que hacer".
También dio un mensaje a los lectores de ACI Prensa: "Sólo recen por Siria. No pueden hacer nada más".
La guerra en Siria comenzó en 2011. Más de 270 mil personas han muerto a causa de ella, mientras que más de 12 millones se han desplazado o se han convertido en refugiados. En medio de estas penurias, una gran cantidad de cristianos y otras minorías sufren persecución.

Papa Francisco: “¡Jugáte la vida!…o jugás de titular, o estás afuera” Video-mensaje del Pontífice dirigido a los jóvenes de la diócesis de Brownsville (Texas) que participan espiritualmente a la JMJ de Cracovia 2016


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El papa Francisco ha enviado un video-mensaje este lunes 26 de julio dirigido a los jóvenes de la diócesis de Brownsville en Texas (EE.UU.) que se encontraron en la Parroquia de Santa Ana para unirse espiritualmente a los jóvenes participantes de la JMJ en Cracovia 2016.
“Quiero estar cerca de ustedes. Quiero decirles que miren siempre hacia adelante, miren siempre a los horizontes, no dejen que la vida le ponga muros delante, siempre mirar al horizonte”, exhortó Francisco.
No olvidarse de mirar atrás
En el día de Santa Ana, la abuela de Jesús, y conmemoración de los abuelos, el Pontífice les invitó a no olvidar la herencia de sus mayores.
“Siempre tener el coraje de querer más, más, más.., con valentía pero, a la vez, no olvidarse de mirar atrás, a la herencia que han recibido de sus mayores, de sus abuelos, de sus padres; a la herencia de la fe, esa fe que ahora ustedes tienen en sus manos para mirar hacia adelante”, expresó.
¡Jugáte la vida!
El Obispo de Roma saludó a los jóvenes y resaltó su cercanía con México y Latinoamérica. Un mensaje para estar cerca a pesar de la distancia unidos “espiritualmente” a la Jornada Mundial de la Juventud de Cracovia.
“Yo sé que algunos de ustedes me preguntará: “Padre, sí, usted nos habla de mirar horizontes y de recordar cosas, pero hoy, ¿qué hago?” ¡Jugáte la vida! Hoy asumí la vida como está y hacé el bien a los demás.
Hoy se está jugando en el mundo una partida en la que no hay sitio para los suplentes, o jugás de titular, o estás afuera”.
Dios te llama a crear esperanza
Tomá la memoria recibida, mirá el horizonte y ,hoy, asumí la realidad y llevála adelante, hacéla fructificar, hacéla fecunda. ¡Dios te llama a ser fecundo! Dios te llama a trasmitir esa vida. Dios te llama a crear esperanza.
Dios te llama a recibir misericordia y a dar misericordia. Dios te llama a ser feliz ¡No tengas miedo!. No tengas miedo. ¡Jugátela toda!. La vida es así”.
Por último, el Obispo de Roma les deseó “un lindo encuentro de jóvenes unidos a las Jornadas de la Juventud, unidos a los jóvenes que están en Cracovia”.
“¡Tengan entusiasmo, vayan adelante! Que la Virgen los cuide mucho, que Jesús los bendiga, y por favor, no se olviden de rezar por mí. Gracias”, concluyó.