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martes, 11 de abril de 2017

Este es el Vía Crucis que Santa Teresa de Calcuta escribió para jóvenes

Madre Teresa de Calcuta / Foto: Wikipedia Noble36( CC0 1.0)

Para vivir con mayor intensidad este último viernes de Cuaresma y el Viernes Santo, presentamos las meditaciones del Vía Crucis escritas por Santa Teresa de Calcuta para los jóvenes.
El Vía Crucis fue escrito por la querida religiosa con motivo de la clausura del Congreso Eucarístico Internacional de 1976 en Filadelfia, Estados Unidos.
Las palabras Vía Crucis significan “El camino de la Cruz”. Este es un recorrido espiritual conformado por 14 estaciones donde se meditan la pasión y muerte de Cristo. A través de la oración se interioriza el sufrimiento y los horrores que experimentó el Señor antes de la crucifixión.
Esta práctica espiritual tuvo sus orígenes en las peregrinaciones que antiguamente realizaban los cristianos a Jerusalén para recorrer los lugares de la pasión y muerte de Jesús con los evangelios en la mano. Este peregrinaje terminaba en el Monte Calvario.
Las meditaciones del Vía Crucis de la Madre Teresa de Calcuta “Un recorrido por la Pasión de Cristo, de ayer y de hoy”, contienen reflexiones sobre las obras de caridad hacia los pobres, enfermos, hambrientos y abandonados.
Estas oraciones escritas por la fundadora de las Misioneras de la Caridad también contemplan el aborto y el dolor humano.
Además, la Santa hace una exhortación a los jóvenes a no dejarse llevar por cosas mundanas.
A continuación el Vía Crucis escrito por Santa Teresa de Calcuta:
Oración
Señor, ayúdanos para que aprendamos a aguantar las penas y las fatigas, las torturas de la vida diaria; que tu muerte y ascensión nos levante, para que lleguemos a una más grande y creativa abundancia de vida.
Tú que has tomado con paciencia y humildad la profundidad de la vida humana, igual que las penas y sufrimientos de tu cruz, ayúdanos para que aceptemos el dolor y las dificultades que nos trae cada nuevo día y que crezcamos como personas y lleguemos a ser más semejantes a ti.
Haznos capaces de permanecer con paciencia y ánimo, y fortalece nuestra confianza en tu ayuda. Déjanos comprender que sólo podemos alcanzar una vida plena si morimos poco a poco a nosotros mismos y a nuestros deseos egoístas. Pues solo si morimos contigo, podemos resucitar contigo. Amén.
Primera Estación: Jesús es condenado a muerte 
«Llegada la mañana todos los príncipes de los sacerdotes, los ancianos del pueblo, tuvieron consejo contra Jesús para matarlo, y atado lo llevaron al procurador Pilato» (Mt 27, 1-2).
El pequeño niño que tiene hambre, que se come su pan pedacito a pedacito porque teme que se termine demasiado pronto y tenga otra vez hambre. Esta es la primera estación del calvario.
Segunda Estación: Jesús carga con la cruz 
«Entonces se lo entregó para que lo crucificasen. Tomaron, pues, a Jesús, que llevando la cruz, salió al sitio llamado Calvario, que en hebreo se dice Gólgota» (Jn 19, 16-17).
¿No tengo razón? ¡Muchas veces miramos pero no vemos nada! Todos nosotros tenemos que llevar la cruz y tenemos que seguir a Cristo al Calvario, si queremos reencontrarnos con Él. Yo creo que Jesucristo, antes de su muerte, nos ha dado su Cuerpo y su Sangre para que nosotros podamos vivir y tengamos bastante ánimo para llevar la cruz y seguirle, paso a paso.
Tercera Estación: Jesús cae por primera vez 
«Dijo Jesús: El que quiera venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y sígame, pues el que quiera salvar su vida la perderá: pero el que pierda su vida, ese la salvará» (Mt 16,24).
En nuestras estaciones del Vía Crucis vemos que caen los pobres y los que tienen hambre, como se ha caído Cristo. ¿Estamos presentes para ayudarle a Él?
¿Lo estamos con nuestro sacrificio, nuestro verdadero pan? Hay miles y miles de personas que morirían por un bocadito de amor, por un pequeño bocadito de aprecio. Esta es una estación del Vía Crucis donde Jesús se cae de hambre.
Cuarta Estación: Jesús encuentra a su Madre
«Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí» (Lc 1, 45-49).
Nosotros conocemos la cuarta estación del Vía Crucis en la que Jesús encuentra a su Madre. ¿Somos nosotros los que sufrimos las penas de una madre? ¿Una madre llena de amor y de comprensión? ¿Estamos aquí para comprender a nuestra juventud si se cae? ¿Si está sola? ¿Si no se siente deseada? ¿Estamos entonces presentes?
Quinta Estación: El Cireneo ayuda a Jesús a llevar la cruz
«Cuando le llevaban a crucificar, echaron mano de un tal Simón de Cirene, que venía del campo y le obligaron a ayudarle a llevar la cruz» (Lc 23, 26).
Simón de Cirene tomaba la cruz y seguía a Jesús, le ayudaba a llevar su cruz. Con lo que habéis dado durante el año, como signo de amor a la juventud, los miles y millones de cosas que habéis hecho a Cristo en los pobres, habéis sido Simón de Cirene en cada uno de vuestros hechos.
Sexta Estación: La Verónica limpia el rostro de Jesús 
«Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me distéis de beber» (Mt, 25,35).
Con respecto a los pobres, los abandonados, los no deseados, ¿somos como la Verónica? ¿Estamos presentes para quitar sus preocupaciones y compartir sus penas? ¿O somos parte de los orgullosos que pasan y no pueden ver?
Séptima Estación: Jesús cae por segunda vez 
«¿Quiénes son mi madre y mis parientes? Y extendiendo su mano sobre sus discípulos dijo Jesús: he aquí a mi madre y a mis parientes quienquiera que haga la voluntad de mi Padre» (Mt 12, 48-50).
Jesús cae de nuevo ¿Hemos recogido a personas de la calle que han vivido como animales y se murieron entonces como ángeles? Estamos presentes para levantarlos.
También en vuestro país podéis ver a gente en el parque que están solos, no deseados, no cuidados, sentados, miserables. Nosotros los rechazamos con la palabra alcoholizados. No nos importan. Pero es Jesús quien necesita nuestras manos para limpiar sus caras. ¿Podéis hacerlo? ¿O pasaréis sin mirar?
Octava Estación: Jesús consuela a las mujeres
«Le seguía una gran multitud del pueblo y de mujeres, que se lamentaban y lloraban por Él. Vuelto hacia ellas les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad más bien por vosotras mismas y por vuestros hijos» (Lc 23, 27-28).
Padre Santo, yo rezo por ellas para que se consagren a tu santo nombre, santificadas por Ti; para que se entreguen a tu servicio, se te entreguen en el sacrificio. Para eso me consagro yo también y me entrego como sacrificio con Cristo.
Novena Estación: Jesús cae por tercera vez
«Os he dicho esto para que tengáis paz conmigo. En el mundo tendréis tribulaciones, pero confiad: yo he vencido al mundo» (Jn 16, 33).
Jesús cae de nuevo para ti y para mí. Se le quitan sus vestidos, hoy se le roba a los pequeños el amor antes del nacimiento. Ellos tienen que morir porque nosotros no deseamos a estos niños.
Estos niños deben quedarse desnudos, porque nosotros no los deseamos, y Jesús toma este grave sufrimiento. El no nacido toma este sufrimiento porque no tiene más remedio de desearle, de amarle, de quedarme con mi hermano, con mi hermana.
Décima Estación: Jesús es despojado de sus vestiduras
«Cuando los soldados crucificaron a Jesús, tomaron sus vestidos, haciendo cuatro partes, una para cada soldado y la túnica» (Jn 19,23).
¡Señor, ayúdanos para que aprendamos a aguantar las penas, fatigas y torturas de la vida diaria, para que logremos siempre una más grande y creativa abundancia de vida!
Undécima Estación: Jesús es clavado en la cruz
«Cuando llegaron al lugar llamado Calvario, le crucificaron allí con dos malhechores Jesús decía: padre, perdónales porque no saben lo que hacen» (Lc 23, 33).
Jesús es crucificado ¡Cuántos disminuidos psíquicos, retrasados mentales llenan las clínicas! Cuántos hay en nuestra propia patria ¿Les visitamos? ¿Compartimos con ellos este calvario? ¿Sabemos algo de ellos?
Jesús nos ha dicho: Si vosotros queréis ser mis discípulos, tomad la cruz y seguidme y Él opina que nosotros hemos de coger la cruz y que le demos de comer a Él en los que tienen hambre, que visitemos a los desnudos y los recibamos por Él en nuestra casa y que hagamos de ella su hogar.
Duodécima Estación: Jesús muere en la cruz
«Después de probar el vinagre, Jesús dijo: Todo está cumplido, e inclinando la cabeza entregó el espíritu» (Jn 19,30).
Empecemos las estaciones de nuestro vía crucis personal con ánimo y con gran alegría, pues tenemos a Jesús en la sagrada Comunión, ¡Que es el Pan de la Vida que nos da vida y fuerza! Su sufrimiento es nuestra energía, nuestra alegría, nuestra pureza. Sin Él no podemos hacer nada.
Decimotercera Estación: Jesús es bajado de la cruz
«Al caer la tarde vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era discípulo de Jesús tomó su cuerpo y lo envolvió en una sábana limpia» (Mt 27, 57.59).
¡Vosotros jóvenes, llenos de amor y de energía, no desperdiciéis vuestras fuerzas en cosas sin sentido!
Decimocuarta Estación: Jesús es sepultado
«Había un huerto cerca del sitio donde fue crucificado Jesús, y en él un sepulcro nuevo, en el cual aún nadie había sido enterrado y pusieron allí a Jesús» (Jn 19, 41-42).
Mirad a vuestro alrededor y ved, mirad a vuestros hermanos y hermanas no sólo en vuestro país, sino en todas las partes donde hay personas con hambre que os esperan.
Desnudos que no tienen patria. ¡Todos os miran! ¡No les volváis las espaldas, pues ellos son el mismo Cristo!

martes, 13 de septiembre de 2016

Santa Teresa de Calcuta: El significado espiritual del relicario en su canonización

El relicario en el que se colocó las reliquias de Santa Teresa de Calcuta durante la Misa de canonización tenía un profundo significado espiritual. Aquí te explicamos cada uno de los detalles.


La Oficina de Prensa del Vaticano, en colaboración con la postulación de la causa de canonización de la Madre Teresa, explicó que el relicario, que contiene un cabello y sangre de la Santa, está hecho de madera y tiene forma de cruz “porque desde el patíbulo de la Cruz Cristo hizo oír a la Madre Teresa sus tremendas palabras: ‘Tengo sed’. Cada leproso, enfermo, cada persona abandonada era como si repitiera estas sublimes palabras pronunciadas por el Señor”.
La parte posterior de la cruz está tallada de un pedazo único de cedro del Líbano, y se ha elegido esta madera porque se considera emblema “de nobleza, magnificencia y belleza”.
La parte anterior ha sido confeccionada con varias piezas de madera provenientes de personas y lugares “donde el sufrimiento aún prosigue”, además de un pedazo de madera de un confesionario, “signo del perdón sacramental”.
Como los miembros “del único cuerpo de Cristo aún sufren y piden el agua del amor”, la parte donde están contenidas las reliquias de la Madre Teresa “tiene la forma de gota de agua para saciar la sed del sentido del sufrimiento vivido en la soledad”.
La parte izquierda, “que muestra las tres líneas azules del sari (hábito) de la Madre Teresa, tiene forma curva que era como siempre estaba ella en oración y meditación, encorvada al servir a los pobres y para poder dar la idea de que ella siempre se nutría de la ternura de Dios”.
La parte derecha tiene una superficie de color blanco, representando también el otro color del sari de Madre Teresa. Allí se han colocado las palabras en inglés “I thirst”, en la caligrafía original de la Santa: las palabras que oyó de Jesús el 10 de septiembre de 1946.
Las dos partes del corazón resaltan porque están unidas por una línea circular que expresa el dinamismo de la misión de la Madre Teresa.
La elección de los colores blanco y azul, los colores del sari de las Misioneras de la Caridad, también representan a la Virgen María, de quien la Madre Teresa era muy devota.
La cruz de manera se colocó sobre una base metálica de fierro poco labrado para representar “cómo la sociedad siempre ha visto a la gente pobre que la Madre Teresa amaba con todo su corazón, a la que consideraba como un medio precioso para llegar a la plena unión con Jesús”.



domingo, 4 de septiembre de 2016

¿En qué fecha celebrará la Iglesia la fiesta de Santa Teresa de Calcuta?


Santa Teresa de Calcuta. Foto: Daniel Ibáñez (ACI Prensa)


La fecha en la que la Iglesiacelebrará a Santa Teresa de Calcuta, canonizada hoy por el Papa Francisco, será el 5 de septiembre.
De esta manera se mantiene la fecha en que ya se celebraba su fiesta como beata, correspondiente al día de su muerte. Este lunes 5 de septiembre, por primera vez se celebrará a esta querida religiosa como santa.
Ya que la canonización de la Madre Teresa es un hito importante en la Iglesia, que se enmarca dentro de las celebraciones del Jubileo de los Operarios de la Misericordia, este lunes el Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Pietro Parolin, presidirá una Misa de acción de gracias.
La Eucaristía comenzará a las 10:00 a.m. (hora local) y se celebrará en la Plaza de San Pedro ante miles de fieles.



Fiesta en el cielo y la tierra: El Papa canonizó a Santa Teresa de Calcuta




En una multitudinaria Misacelebrada este domingo 4 de septiembre en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, a la que se calcula asitieron unas 120 mil personas, el Papa Francisco canonizó a Santa Teresa de Calcuta.
Luego de escuchar la petición del Prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, Cardenal Angelo Amato, para que la Madre Teresasea inscrita en el libro de los santos; y tras las lectura de una breve reseña biográfica, se procedió a la letanía de los santos.
Tras el canto de las letanías, el Santo Padre leyó la siguiente fórmula para declarar Santa a la Madre Teresa de Calcuta:
“En honor a la Santísima Trinidad,
para exaltación de la fe católica
y crecimiento de la vida cristiana,
con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo,
de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo
y la Nuestra,
después de haber reflexionado largamente,
invocando muchas veces la ayuda divina
y oído el parecer
de numerosos hermanos en el episcopado,
declaramos y definimos a
Santa
y la inscribimos en el Catálogo de los Santos,
y establecemos que en toda la Iglesia
sea devotamente honrada entre los Santos.
En el nombre del Padre y del Hijo
Y del Espíritu Santo.
Amén”.

Al inciar la Eucaristía se colocó un especial relicario de la nueva Santa con un gran significado espiritual. Tiene forma de cruz, con un corazón alrededor y las reliquias (cabello y sangre) están dentro de una "gota de agua" que representa la sed los pobres y necesitados del mundo. Los colores recuerdan el blanco y el azul del sari (hábito) de la Madre Teresa, que también representan a la Virgen María.

En su homilía, el Papa Francisco dijo que "Madre Teresa, a lo largo de toda su existencia, ha sido una generosa dispensadora de la misericordia divina, poniéndose a disposición de todos por medio de la acogida y la defensa de la vida humana, tanto la no nacida como la abandonada y descartada. Se ha comprometido en la defensa de la vida proclamando incesantemente que 'el no nacido es el más débil, el más pequeño, el más pobre'".
"Se ha inclinado sobre las personas desfallecidas, que mueren abandonadas al borde de las calles, reconociendo la dignidad que Dios les había dado; ha hecho sentir su voz a los poderosos de la tierra, para que reconocieran sus culpas ante los crímenes de la pobreza creada por ellos mismos".
"La misericordia ha sido para ella la «sal» que daba sabor a cada obra suya, y la «luz» que iluminaba las tinieblas de los que no tenían ni siquiera lágrimas para llorar su pobreza y sufrimiento", resaltó.

Su misión, continuó el Papa, "en las periferias de las ciudades y en las periferias existenciales permanece en nuestros días como testimonio elocuente de la cercanía de Dios hacia los más pobres entre los pobres".
"Hoy entrego esta emblemática figura de mujer y de consagrada a todo el mundo del voluntariado: que ella sea vuestro modelo de santidad".
El Santo Padre hizo votos también para que "esta incansable trabajadora de la misericordia nos ayude a comprender cada vez más que nuestro único criterio de acción es el amor gratuito, libre de toda ideología y de todo vínculo y derramado sobre todos sin distinción de lengua, cultura, raza o religión".
El Pontífice recordó también que la "Madre Teresa amaba decir: 'Tal vez no hablo su idioma, pero puedo sonreír'. Llevemos en el corazón su sonrisa y entreguémosla a todos los que encontremos en nuestro camino, especialmente a los que sufren. Abriremos así horizontes de alegría y esperanza a toda esa humanidad desanimada y necesitada de comprensión y ternura".

Breve biografía
Teresa de Calcuta, cuyo nombre fue Gonxha Agnes Bojaxhiu, nació en Skopje el 26 de agosto de 1910. Fue bautizada al día siguiente y recibió la Primera Comunión a la edad de 5 años.
En 1928 ingresó a la Congregación de las Hermanas de Loreto en Irlanda. Llegó a la India en 1929 y emitió los primeros votos en 1937. Se distinguió por su amor y celo en los 20 años que estuvo en esa congregación en la India.
En septiembre de 1946 recibió la llamada, a través de visiones del mismo Señor Jesús, de "renunciar a todo y servirlo en los más pobres entre los pobres".
En 1948 obtuvo el permiso eclesiástico para iniciar su apostolado en los barrios más pobres de Calcuta.
Fundó a las Misioneras de la Caridad el 7 de octubre de 1950, reconocidas como de derecho pontificio en febrero de 1965. El carisma de la congregación es entregarse por los más pobres entre los pobres.
En 1963 fundó la rama masculina, los Hermanos Misioneros de la Caridad, en 1973 a las Hermanas Contemplativas, en 1979 a los Hermanos Contemplativos, y a los Padres Misioneros de la Caridad en 1984; y el movimiento Corpus Christi para sacerdotes.
Cuando volvió a la Casa del Padre el 5 de septiembre de 1997 la Congregación contaba con 3.842 religiosas viviendo en 594 casas en 120 países.
Pese a vivir 50 años de aridez espiritual u "oscuridad interior", la Madre Teresa siempre sirvió con gran amor, convirtiéndose en testimonio vivo de la misericordia y la ternura de Dios para con todos.