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martes, 14 de febrero de 2017

Lobby gay irrumpe en conferencia de homosexual católico al grito de “homófobo”

Un grupo de activistas homosexuales interrumpió este domingo, al grito de “homófobo”, la charla que el católico homosexual francés Philippe Ariño ha pronunciado en Barcelona ante un público entusiasta de unos 200 jóvenes católicos, mientras en la calle un centenar de personas protestaba por la conferencia.
A pesar del despliegue policial, que ha impedido a los manifestantes acercarse al claustro de la céntrica iglesia de Santa Anna, donde se ha celebrado el acto, cinco de ellos han conseguido entrar, apenas diez minutos después del inicio de la charla, y han desplegado pancartas y proferido gritos contra Ariño, que propugna la castidad entre los homosexuales, informa EFE.
Tras cinco minutos de protesta y algún rifirrafe con algunos de los asistentes, que ha golpeado la pancarta que portaban los activistas, éstos han sido expulsados de la sala y la conferencia ha continuado sin más incidentes.

Organizada por la Delegación Pastoral de Juventud del Arzobispado de Barcelona, la charla ha levantado una gran polémica esta semana y ha provocado las denuncias del Observatorio Contra la Homofobia (OCH) y de la Dirección General de Igualdad de la Generalitat, que anunciaron que enviarían observadores al acto de esta tarde para determinar si se vulneraba la ley 11/2014 contra la homofobia.
El Parlamento aprobó esta semana un texto -con el apoyo de todos los grupos salvo el PPC y algunos diputados de Junts pel Sí (JxSí)- a favor del colectivo homosexual, y el Ayuntamiento de Barcelona solicitó al Arzobispado que suspendiera la conferencia y al Govern que aplicase las sanciones previstas si se incumplía la ley.
Un público joven -tenían prioridad para acceder a la conferencia los menores de 35 años debido al aforo de la sala, de 200 personas- ha seguido entusiasmado las tesis de Ariño quien, después de vivir en pareja homosexual, propugna ahora la castidad del colectivo.
Philippe Ariño, de 36 años y autor del libro “La homosexualidad en verdad”, ha confesado sentirse sorprendido por el “jaleo” causado por su conferencia, se ha definido como “homosexual, de izquierdas, feminista y afeminado” y ha explicado que su opción por la castidad “es una decisión y un combate personal”.
Mientras, en la calle, el portavoz de Crida LGBTI, Jordi Barbero, ha asegurado que la iglesia es “una institución arcaica” que busca “limitar la práctica de la sexualidad que no vaya orientada a la procreación”, y ha asegurado que su grupo está dispuesto a denunciar siempre “los ataques homófobos”.
Por su parte, el representante del colectivo LGTBI en el PSC, Arnau Ramírez, ha justificado su presencia en la protesta por la necesidad de denunciar “cualquier vulneración de la ley” y cualquier voluntad de “estigmatizar al colectivo de homosexuales”.
“Se trata de una charla homófoba organizada por el Arzobispado que contraviene la ley. No queremos dejar pasar ni una”, ha aseverado, tras lamentar que la sociedad avance mucho más rápido que la Iglesia.
El pasado viernes, el Arzobispo de Barcelona, Mons. Joan Josep Omella, envió una carta a la Comisión de Igualdad del Parlament en la que aseguraba que la iglesia respeta a todas las personas, aunque no esté de acuerdo con todas las propuestas éticas o sociales, y que está “abierta al diálogo y a la comprensión”.
Publicado originalmente en Actuall.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Así acompaña la Iglesia a quien siente atracción por personas del mismo sexo Desde Courage, un proyecto de vida basado en la oración, la castidad, la amistad y el servicio

Así acompaña la Iglesia a quien siente atracción por personas del mismo sexo


A pesar de que en los últimos años se hable tanto de homosexualidad, el conocimiento acerca de este tema es aún muy aproximativo y lleno de estereotipos. Lo clarifica un poco el sacerdote John F. Harvey en su libro. Sí, un sacerdote de esa Iglesia juzgada como retrógrada y oscurantista sobre la moral sexual.
Durante más de 50 años este sacerdote estadounidense ha cuidado a las personas que querían vivir la fe católica sin que su atracción sexual fuera un obstáculo. Con paciencia y cercanía, el sacerdote Harvey ha encontrado junto a ellos un camino, siempre a la luz de la doctrina católica.
Desde 1980 ha sido el director del apostolado Courage, asociación fundada por el cardenal Terence J. Cooke en 1980 en Nueva York, para el cuidado pastoral de las personas homosexuales, hoy presente en muchas diócesis de todo el mundo. El libro Atracción por el mismo sexo. Acompañar a la persona, recoge algunas reflexiones del sacerdote, pero también indicaciones pastorales concretas.
El arzobispo de Boloña, Matteo Zuppi, escribe en el prefacio: “La Iglesia no levanta muros, no crea categorías de personas en función de la orientación sexual, porque, antes de tener una atracción sexual particular, son personas (…). En este sentido, la llamada a la santidad es para todos (…)”.
El acento en la persona más que en la tendencia homosexual es la verdadera clave para entender los términos de la cuestión. Por eso, desde el principio, el sacerdote Harvey corrige también la terminología: mejor hablar de personas con atracción hacia el mismo sexo (A.S.S.), evitando la palabra “homosexuales” con la que “corremos el riesgo, al menos implícitamente, de considerar la homosexualidad como la característica esencial de la persona”, mientras que “una persona, en el fondo, es más que un conjunto de inclinaciones sexuales y los razonamientos sobre la atracción hacia personas del mismo sexo se vuelven más confusos si pensamos en los “homosexuales” como en una categoría aparte de seres humanos”.
Harvey admite que “en general, las personas ‘heterosexuales’ no comprenden a aquellas que sienten una A.S.S persistente” y que él mismo ha necesitado “años para entender la naturaleza de esta condición”. Pero enfrenta con claridad algunos puntos candentes.
Dice, por ejemplo, que en los adolescentes no se puede hablar de homosexualidad (que es una condición adulta) y hay que ser muy cautos sobre la actitud ambigua típica de la edad como tendencia homosexual.
La misma atracción por personas del mismo sexo tiene matices distintos en cada persona. Es una tendencia y no un pecado, pero esto no justifica moralmente los actos homosexuales(que la Iglesia condena).
Se habla de la desconfianza de la sociedad hacia las personas A.S.S, pero también de la paradoja de las asociaciones “gay”: “por un lado, se pide con insistencia que las personas con tendencias homosexuales estén bien integradas en la sociedad; por otro, los clubs ‘gay’ se desarrollan como refugio de la sociedad ‘heterosexual’, impidiendo la integración”.
Al sacerdote Harvey no le interesa hacer un tratado doctrinal (algunos aspectos son tratados en el segundo capítulo, mientras los textos integrales del magisterio están en el apéndice), sino que ofrece diversos despuntes pastorales.
No se habla de “cura” en términos médicos, aunque se hace referencia a terapias adecuadas psicológicas de apoyo a la persona, junto al acompañamiento espiritual. Entre otras cosas, los estudios científicos no ofrecen ninguna certeza de que una “terapia reparadora” pueda llevar a una modificación de la inclinación.
Se habla del gran dolor –hasta la desesperación– que muchas personas con esta tendencia manifiestan, hasta el odio de sí mismo.
Por eso es útil que existan programas pastorales específicos: es el caso de Courage, que propone un proyecto de vida muy esencial basado en la oración, la castidad, buenas amistades, el servicio a los demás, siempre con la guía de un director espiritual, cuya tarea es “demostrar que es posible vivir una vida casta y feliz sin aislarse de la sociedad”.
Algunos párrafos ilustran el valor de la castidad y de la amistad: “En el lenguaje común, la castidad tiene una connotación negativa (…). La verdadera castidad, en cambio, consiste en el modo correcto de expresar la afectividad (…)”. Existen “formas de amistad sólidas, sanas, castas y claramente deseables. Amistades de este tipo representan la mejor forma de apoyo” para las personas con A.S.S.
Además, las personas deben ser introducidas en la comunidad cristiana más amplia para que las “sostenga” y puedan entender que son “parte integral de la Iglesia”.
Para los padres y familiares de las personas con A.S.S ha surgido la asociación EnCourage, que los ayuda a comprender mejor y a mantener con ellos una relación sana.
Existen situaciones aún más específicas: el libro recoge algunos consejos del sacerdote Harvey para quien descubre tendencias homosexuales mientras está comprometido o casado o siente la vocación a la vida religiosa y sacerdotal. Finalmente, un párrafo reafirma la oposición de la Iglesia a los “supuestos derechos gay’”.

martes, 3 de mayo de 2016

La Eucaristía y las personas homosexuales Heridas que sanan al tocar el Cuerpo de Cristo


“¿Van a pensar de mí que soy un puritano, un santurrón, por haber encontrado algo realmente significativo en mi vida? Que piensen lo que quieran, yo no puedo controlar eso”: así habla Dan en el video Deseo de los collados eternos (Desire of the Everlasting Hills), de la plataforma Courage, un apostolado con origen en Estados Unidos para ayudar a personas que manifiestan atracción hacia el mismo sexo (AMS). “Todos tenemos una profunda necesidad de amor y la encontramos donde podemos”.
No se trata un video triunfalista de conversión al uso, sino un testimonio que permite a quien lo ve comprender las heridas que arrastran muchas personas, y comprobar cómo estas heridas sanan al contacto con el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia.
La historia de Paul
DeseodeloscolladoseternosPaulPaul fue modelo internacional, y vivió el estilo de vida de sexo, drogas y música disco en los años 70 en Nueva York. Llevaba una vida abiertamente gay y le gustaba practicar cruising: buscar hombres desconocidos en lugares públicos para tener sexo. Un día quiso practicarlo en Roma, donde se encontraba de viaje de negocios, y en su guía gay de Roma le recomendaban los alrededores del Coliseo para poder conocer hombres. “Llegué allí con la intención de pasar una hermosa noche en Roma y me encontré con un montón de gente –dice Paul–. De repente, delante de mí me encontré con una imagen que me cuesta describir: ahí estaba Juan Pablo II con una cruz enorme. Me había olvidado de que era Viernes Santo. Cuando vi a ese hombre llevando la cruz, desapareció mi libido y dejé de intentar hacer lo que estaba buscando. Sin embargo, horas después me puse a buscar a mi italiano perfecto para esa noche…”.
Llegaron los tiempos del sida, y Paul recuerda que “el 90% de las personas con las que me relacionaba en aquellos años contrajeron sida y murieron“. Hasta que un día apareció haciendo zapping en la tele la Madre Angélica, “la monja pirata, me reí, porque tenía un parche en el ojo y la cara distorsionada por un derrame cerebral”. Pero escucharla día tras día le cambió la vida, hasta que un día decidió ir a una iglesia. Y volvió otro día. Y volvió a ir. Hasta que un día decidió entrar en el confesionario: «”Padre he roto los Diez Mandamientos”, le dije al sacerdote, pero ni siquiera recordaba cuáles eran. Me sentía mal no por mi sexualidad o por mi homosexualidad, sino por la cantidad de décadas en las que había estado viviendo para mí, solo para mí, a expensas de los demás. El sacerdote no me dijo nada negativo, sino que me animó y me dijo que solo Dios pudo hacerme volver».
Hoy Paul reconoce que “toda la euforia que sentía en las fiestas en los rascacielos de Nueva York palidece ante la alegría que me da el recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo en la Comunión“.
La historia de Rilene
DeseodeloscolladoseternosRilene“Vengo de una familia católica. Era muy religiosa de pequeña. En mi adolescencia quería ser amada por un hombre, pero con el tiempo me sentía muy frustrada. No podía entenderlo, no sabía lo que estaba mal, pero nadie me invitaba a salir. En una fiesta una chica se me acercó, y al principio la alejé. Pero al cabo de un tiempo empecé a pensar: “Quizá es esto lo que soy. Tal vez ella ve algo en mí que yo no reconozco. A lo mejor es por esto por lo que nadie me invita a salir. Quizá soy lesbiana”. Más tarde conocí a otra mujer y estuvimos juntas 25 años. Ella me deseaba, y yo necesitaba que alguien me deseara”, reconoce Rilene en el video.
Un cambio de trabajo, una mala racha y una conversación con un terapeuta católico le animaron a colarse en una iglesia un domingo. Al ver a la gente ir a comulgar sintió “la urgencia de ir a recibir la Comunión”, lo que fue “el deseo más fuerte que probablemente he tenido en mi vida”. Y poco más tarde, 35 años después de hacerlo por última vez, se confesó.
Hoy dice que “todos tenemos una profunda necesidad de amor y la encontramos donde podemos“. Y tras volver de nuevo a la Iglesia, reconoce: “Hoy estoy a salvo, estoy en casa“.
La historia de Dan
DeseodeloscolladoseternosDanCuando era joven, para Dan la homosexualidad “era un tema intocable, era mejor ser un leproso que sentir atracción por los hombres”. Pero él tenía “una gran necesidad de conectar con alguien”, y debido a esta necesidad pasó “por momentos en los que morir no me parecía tan malo”.
Dan recuerda: “Empecé a rezar con urgencia y sin cesar para que esas atracciones desaparecieran… pero no lo hicieron. Y pensé: “Si este es el amor de Dios por mí, yo no quiero saber nada de Él”. Elegí darle la espalda a Dios. Al cabo de un tiempo, cada vez que pasaba al lado de una iglesia le hacía una “peineta”. Dios era un mentiroso, y quería que muriera. Fui tan lejos como pude: busqué un hombre para tener relaciones con Él, y las tuve. Fue poco memorable, y después solo sentí mucha culpa y vergüenza. Yo solo quería alguien a quien llamar cuando algo iba mal. Alguien a quien cuidar y que cuidara también de mí”.
Tras pasar por varias relaciones y por un camino de vuelta a la Iglesia, Dan dice: “No quiero volver atrás, pero tampoco quiero reescribir mi pasado. Hoy me maravillo de lo bueno que es Dios”.

Por Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Artículo originalmente publicado por Alfa y Omega