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domingo, 30 de abril de 2017

Armenios sobre Francisco: Ese hombre que se la jugó por nosotros


Nos puso de pie y le dijo al mundo que los turcos han cometido el primer genocidio del siglo XX

En un homenaje a los mártires y víctimas del genocidio armenio, en el 102 aniversario de su inicio, la comunidad armenia en la Argentina reconoció la contribución del Papa Francisco a la universalización de su causa.
“Hay un hombre que se la jugó por nosotros sin medir las consecuencias y sin otro interés que el reconocimiento de la verdad. Un hombre que nos quitó las afrentas, que nos puso de pie y que le dijo al mundo que los turcos han cometido el primer genocidio del siglo XX y que ese genocidio ha sido contra el pueblo armenio.
Ese hombre es nuestro papa Francisco y esa voz es para nosotros la voz de Cristo que desde el año 301 nos acompaña en cada uno de los actos de nuestro ser nacional armenio”, aseguró el abogado Guillermo Karamanian durante un acto que tuvo lugar tras una Eucaristía celebrada por el obispo eparca para los católicos en América Latina.
Las palabras de Karamian, rescatadas por la Agencia AICA, evocan la trayectoria primero de Jorge Bergoglio como Arzobispo de Buenos Aires, quien desde 2004 venía reconociendo el reclamo de los armenios en relación a la masacre 1915.
En una conmemoración ecuménica por el 91 aniversario del genocidio, el ya cardenal Bergoglio, de manera inesperada para muchos, habló del “dolor del genocidio, el primero del siglo 20, que ahora poderosos imperios intentan por todos los medios silenciar y ocultar”.
Unos años después, antes de su elección como Sumo Pontífice, se colocó un khachkar, una cruz de piedra armenia, en la catedral metropolitana. Según dijo en una entrevista en 2013 el Arzobispo Armenio para la Argentina Kissag Mouradian, Bergoglio le había dicho que quería ser enterrado bajo esa cruz.
Incluso tras su elección como Papa y mudanza a Roma, Francisco ha seguido estando cerca de la comunidad armenia argentina y del mismo Kissag Mouradian. El año pasado, con motivo de un acto que se le realizó por los 25 años de su ordenación episcopal, Francisco le envió una carta uniéndose a la celebración saludando a la “querida comunidad armenia”.
Como Papa, Francisco tuvo un gesto inédito en la comunidad internacional hace dos años. Fue en abril de 2015, durante la Eucaristía en la que proclamó Doctor de la Iglesia al armenio del siglo V san Gregorio Narek, cuando ante la sorpresa de muchos habló justamente del genocidio armenio como el primero del siglo XX.
Es que la consideración de la masacre hasta entonces sólo estaba reconocida por 22 naciones, y se esperaba reacciones de la diplomacia turca si el Papa, ya como Pontífice, lo denunciaba de esa manera. Y así fue.
En esa homilía, el Papa recordó que “fueron asesinados obispos, sacerdotes, religiosos, mujeres, hombres, ancianos y hasta niños y enfermos indefensos”, en un genocidio que comparó a los perpetrados por el nazismo y el estalinismo.
Según denuncian una veintena de países, y pese a que desde Turquía se habla formalmente de una guerra civil con 500 mil víctimas, el 24 de abril de 1915 comenzó de parte del Imperio Otomano un proceso de deportación y asesinato de más de 1,5 millones de armenios. Tras el gesto del Papa, ha crecido el número de instituciones y Estados que se animan a calificar esos acontecimientos como genocidio. Y aunque otros no lo hacen, pocos se animan a mirar hacia otro.

lunes, 4 de julio de 2016

El Papa y Karekin II: Cristianos, abran los corazones a los refugiados y sus familias Histórica declaración conjunta firmada por el Pontífice y el Catholicos en Armenia


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El papa Francisco y Karekin II invitan “a los fieles de nuestras Iglesias que abran sus corazones y sus manos a las víctimas de la guerra y del terrorismo, a los refugiados y a sus familias”. Lo hacen en una declaración conjunta firmada este domingo 26 de junio de 2016 en el palacio apostólico de Echmiadzín, Armenia.
“Imploramos a los líderes de las naciones que escuchen la petición de millones de seres humanos que tienen urgente necesidad de pan, no de armas”, se lee en el documento común para pacificar un mundo sacudido por el fundamentalismo, la instrumentalización de la religión, la guerra, las armas, los prófugos, los perseguidos por la fe, el hambre.
La declaración conjunta es un clamor por la “inmensa tragedia” de “innumerables personas inocentes asesinadas, deportadas u obligadas a un doloroso e incierto exilio por constantes conflictos de naturaleza étnica, política y religiosa”.
Un texto que hasta el último minuto estaba en duda. El acuerdo final de la declaración conjunta ha llegado para cerrar con broche de oro el encuentro, el abrazo, el beso por la paz, entre el Católicos de todos los Armenios y el Sucesor de Pedro.
Francisco y Karekin II agradecen a Dios “por cercanía en la fe y en el amor entre la Iglesia apostólica armenia y la Iglesia católica”. Un testimonio que se refleja en “el mensaje del Evangelio en un mundo lacerado por conflictos y que desea consolación y esperanza”.
Un camino ecuménico con precedentes importantes con san Juan Pablo II. El texto subraya eventos como la celebración que presidió Francisco en la basílica de San Pedro en abril de 2015 para conmemorar el centenario del “Gran Mal”, el extermino de un millón y medio de armenios por parte de los turcos.
La visita de Juan Pablo II de hace 15 años a Armenia y su admisión de lo ocurrido en el ‘primer genocidio del siglo XX’, en ocasión del 1700º aniversario de la proclamación del cristianismo en esa nación.
Un ejercicio de memoria para pasar del pasado al hoy y poner el cristianismo en contexto y recordar las persecuciones y la violencia que padecen miles y miles de cristianos en Oriente Medio y en otras partes del mundo.
A continuación, algunos de los puntos clave de la declaración:
El ecumenismo en la sangre
“Las minorías étnicas y religiosas – constatan en el texto- se han convertido en objetivo “de la persecución”. “Los mártires – se evidencia – pertenecen a todas las Iglesias y su sufrimiento es un ‘ecumenismo de sangre‘ que trasciende las divisiones históricas entre los cristianos”, llamando a todos a promover” la unidad visible de los discípulos de Cristo”.
 La paz y la justicia, llamado a la comunidad internacional 
En la raíces cristianas comunes y en la plegaria a los apóstoles de ambas iglesias, los líderes piden la conversión de los corazones de los violentos y de todos los que “están en condiciones de detener la violencia”.
En la declaración piden a los Estados y la Comunidad Internacional: “Imploramos a los líderes de las naciones que escuchen la petición de millones de seres humanos que esperan con ansia paz y justicia en el mundo, que piden el respeto de sus derechos atribuidos por Dios, que tienen urgente necesidad de pan, no de armas”.
El fundamentalismo justifica solo el odio
El Fundamentalismo – está escrito también – se utiliza “para justificar la propagación del odio, la discriminación y la violencia”. Pero la justificación de tales crímenes en base a las ideas religiosas es inaceptable, porque “Dios no es un Dios de caos, sino de paz”.
Paz en Nagorno Karabaj
Los cristianos – dice el documento – están llamados “para desarrollar caminos de reconciliación y de paz”. El Papa y el Catholicos anhelan juntos a que se llegue “a una solución pacífica de los problemas relativos a la Nagorno Karabaj”. Se trata del territorio en disputa por Azerbaiyán y Armenia.
De hecho, Armenia, es la primera parte de la aspiración de paz de papa Francisco en la región del Cáucaso. Georgia y Azerbaiyán, serán las próximas metas apostólicas del Pontífice en septiembre y en octubre, programa aún por organizar.
Unidos por los que sufren
Francisco y Karekin II han pedido abrir los corazones y operar con las manos a favor de “las víctimas de la guerra y el terrorismo, los refugiados y sus familias. “Y en juego está el sentido mismo de nuestra humanidad”, explican. Por ello, instan a los políticos a “garantizar el derecho de toda persona a vivir en paz y seguridad”.
Unidos por la crisis de la familia
Por último, expresaron su preocupación “por la crisis de la familia en muchos países”. La Iglesia Apostólica Armenia y la Iglesia Católica – recuerdan es importante compartir “la misma visión de la familia basada en el matrimonio, la gratuidad en acto y el amor fiel entre un hombre y una mujer”.

Papa Francisco y líder armenio: Ecumenismo de sangre trasciende división entre cristianos. Por Alvaro de Juana


El Papa y el Catholicós se abrazan. Foto: Edward Pentin / ACI Prensa

El Papa Francisco y el líder de la Iglesia Armenia, el Catholicós Karekin II, han firmado una Declaración conjunta en la que condenan los fundamentalismos religiosos y la persecución que sufren en la actualidad los cristianos. También hablan de la familia y de la unidad.
En el texto, ambos líderes denuncian que “las minorías étnicas y religiosas se han convertido en el objetivo de persecuciones y de tratamientos crueles, hasta el punto de que tales sufrimientos por pertenecer a una confesión religiosa se han transformado en una realidad diaria”.
“Los mártires pertenecen a todas las Iglesias y su sufrimiento constituye un ecumenismo de sangre que trasciende las divisiones históricas entre cristianos, llamándonos a todos nosotros a promover la unidad visible de los discípulos de Cristo”.
Ambos aseguran su oración “para un cambio de corazón en todos aquellos que comenten tales crímenes y en aquellos que se encuentran en condiciones de detener la violencia”.
Asimismo dan gracias a Dios “por la continua y creciente cercanía en la fe y en el amor entre la Iglesia Apostólica Armenia y la Iglesia Católica en el testimonio común al mensaje del Evangelio en un mundo lacerado por conflictos y deseos de consuelo y esperanza”.
El documento recuerda también la histórica visita de San Juan Pablo II en 2001 y asegura que el “exterminio de un millón y medio de cristianos armenios” es “el primer genocidio del Siglo XX”.
Todavía, “somos por desgracia testigos de una inmensa tragedia que sucede ante nuestros ojos: de innumerables personas inocentes asesinadas, deportadas u obligadas a un doloroso e incierto exilio por continuos conflictos con base ética, política y religiosa en Oriente Medio y en otras partes del mundo”, denuncia el documento.
“Imploramos a los jefes de las naciones que escuchen la petición de millones de seres humanos que esperan con ansia paz y justicia en el mundo, que piden el respeto de los derechos dados a ellos por Dios, que tienen necesidad urgente de pan, no de armas”.
El texto también denuncia que “por desgracia, asistimos a una presentación de la religión y de los valores religiosos en un mundo fundamentalista, que viene usado para justificar la difusión del odio, de la discriminación y de la violencia”.
“La justificación de tales crímenes –dice la Declaración conjunta- sobre la base de ideas religiosas es inaceptable porque Dios no es un Dios de desorden sino de paz”.
El documento también plantea que al ser cristianos “estamos llamados a buscar y desarrollar vías de reconciliación y de paz”.
Ambos líderes piden también “a los fieles de nuestras Iglesias” que abran “sus corazones y sus manos a las víctimas de la guerra y del terrorismo, a los refugiados y a sus familias”.
El Catholicós y el Papa reconocen que ya se ha hecho mucho, pero “se puede hacer mucho más por los responsables políticos y la comunidad internacional para asegurar el derecho de todos a vivir en paz y seguridad, para sostener el estado de derecho, para proteger las minorías religiosas y étnicas, para combatir el tráfico y el contrabando de seres humanos”.
El texto también aborda la perdida de fe del mundo y explica que “la secularización de amplios sectores de la sociedad, su alienación por aquellos que es espiritual y divino conduce inevitablemente a una visión desacralizada y materialista del hombre y de la familia humana”.
“A este respecto, estamos preocupados por la crisis de la familia en muchos países”, explican. “La Iglesia Apostólica Armenia y la Iglesia Católica comparten la misma visión de la familia, basada en el matrimonio, hecho de gratuidad y de amor fiel entre un hombre y una mujer”.

domingo, 26 de junio de 2016

Armenios, o sea, cristianos. El viaje del Papa a las raíces de la fe Explicamos el significado de los gestos que el Papa Francisco realizará en el país

Hay pueblos en Armenia donde, después de 80 años de comunismo y ateísmo, “las personas tienen aún el rosario en la mano y dicen: somos cristianos”. Donde en invierno, con la nieve y las callecitas cerradas, los curas hacen horas de camino a pie para celebrar una Misa. “Y a la gente le importa porque tiene fe”.
La fe es lo que encontrará el Papa Francisco en su visita “al primer país cristiano”, como dice el lema del viaje. Tres días, seis mil kilómetros, para sumergirse en esta fe.
El rector del Pontificio Colegio Armenio de Roma, padre Nareg Naamo, ha seguido de cerca los preparativos. La visita es “esperada tanto por el Estado como por las Iglesias apostólica y católica”. Entre otras cosas, una delegación de ambas Iglesias acudió a Roma para preparar la visita. El Papa se encontrará con el Catholicos Karekin II, jefe de la Iglesia apostólica armenia, ya el primer día. El último día, los dos firmarán una declaración conjunta, como ya sucedió hace 15 años en el transcurso del viaje de Juan Pablo II.
Entre la Iglesia católica y la apostólica “no existen ya los obstáculos de antes. No hay mucha diferencia doctrinal, excepto el primado del Papa”, explica el padre Naamo. Sobre todo entre los fieles y en la diáspora la unidad es ya un hecho. Pero a la pregunta si ha llegado el momento de una unidad también formal, la respuesta es “no comment”.
Armenia, subraya el padre Naamo “es la primera nación que asumió el cristianismo como religión de Estado” en el año 301. “Esta identidad cristiana se ha convertido en nuestra identidad: armenio es como decir cristiano”.
La fe llegó pronto, y fue bañada desde siempre por la sangre de los mártires: el mismo Gregorio el Iluminador, considerado el padre del renacimiento de la Iglesia armenia, padeció torturas y persecuciones. Para llegar a nuestros días, con el genocidio de 1915, y ahora las persecuciones de los cristianos por parte del autoproclamado Estado islámico.
“El genocidio y la fe están muy ligados – subraya el padre Naamo -. El genocidio se produjo porque éramos cristianos. Es una identidad que llevamos en la piel, la vivimos cada día”. Cruz y resurrección: “El nuestro Gólgota no acaba nunca, es una parte de la fe: sin cruz no hay resurrección, no hay sepulcro vacío. El pueblo armenio ha comprendido que para tener resurrección hay que pasar por la cruz”.
Y “ha constatado esta resurrección, hace 100 años pero también hoy” dice pensando en los cristianos del Oriente Medio  (entre los que hay muchos son de rito armenio, descendientes de quienes vivieron el genocidio). “Lo que vivimos hace cien años lo revivimos, aunque en otras circunstancias. La imagen es la misma: dejar todo y volver a empezar de nuevo”.
La fuerza viene precisamente de la identidad cristiana: “No podemos aceptar este Gran Mal sin la misericordia de Dios. A pesar del mal que hemos sufrido, este pueblo aún vive y no tenemos miedo porque somos hijos de la resurrección, tenemos esta esperanza”.
“La Iglesia armenia apostólica ha llamado santos a los 1,5 millones de mártires (del genocidio, ndr) y también nosotros lo creemos. Y también hoy hay gente que muere por su fe. Se tatúan la cruz en el cuerpo: aunque reneguemos, la cruz en nuestra piel habla. También esto es martirio”.
La visita del Papa Francisco “es ya una aceptación de toda nuestra historia. También a nivel internacional el Papa tiene un gran papel, y si visita Armenia significa que nos lleva en el corazón”. Francisco visitará los lugares sagrados que recogen la identidad y la historia de los armenios: el Tzitzernakaberd Memorial Complex, es decir, el lugar en que se custodia la memoria del genocidio, el monasterio de Khor Virap, donde fue hecho prisionero Gregorio el Iluminador, las catedrales católica y apostólica.
Probablemente habrá una visita no programada al orfanato de las religiosas armenias católicas de la Inmaculada Concepción en Guymri. En Yerevan habrá un encuentro ecuménico y una oración por la paz, mientras que en Etchmiadzin participará en la Divina Liturgia, a la que seguirá una comida ecuménica. “No hay nada más bello que un padre que visita a sus hijos – dice el padre Naamo -. Esta visita nos da mucha  fuerza y energía”.

Papa Francisco propone 3 pilares sobre los que edificar la vida de todo cristiano Por Alvaro de Juana


El Papa lee la homilía en la Misa. Foto: Captura Youtube

En la homilía que pronunció en la plaza Vartanants en la ciudad de Gyumri, en Armenia, el Papa Francisco preguntó a los fieles “¿Qué es lo que el Señor quiere que construyamos hoy en la vida?” proponiendo 3 pilares sobre los que edificar y reconstruir la vida cristiana.
Memoria
Francisco explicó que “una gracia que tenemos que pedir es la de saber recuperar la memoria, la memoria de lo que el Señor ha hecho en nosotros y por nosotros: recordar que, como dice el Evangelio de hoy, él no nos ha olvidado, sino que se acuerda de nosotros: nos ha elegido, amado, llamado y perdonado”.
Pero “hay también otra memoria que se ha de custodiar: la memoria del pueblo”, y al pueblo armenio “no os ha dejado solos”. “Incluso en medio de tremendas dificultades, podríamos decir con el Evangelio de hoy que el Señor ha visitado a su pueblo: se ha acordado de vuestra fidelidad al Evangelio, de las primicias de vuestra fe, de todos los que han dado testimonio, aun a costa de la sangre, de que el amor de Dios vale más que la vida”, señaló.
Fe
El Pontífice subrayó que “la fe es también la esperanza para vuestro futuro, la luz en el camino de la vida”. “Existe siempre un peligro que puede ensombrecer la luz de la fe: es la tentación de considerarla como algo del pasado, como algo importante, pero perteneciente a otra época, como si la fe fuera un libro miniado para conservar en un museo”.
“Sin embargo, si se la relega a los anales de la historia, la fe pierde su fuerza transformadora, su intensa belleza, su apertura positiva a todos. La fe, en cambio, nace y renace en el encuentro vivificante con Jesús, en la experiencia de su misericordia que ilumina todas las situaciones de la vida. Es bueno que revivamos todos los días este encuentro vivo con el Señor”.
A los jóvenes les pidió que si Jesús llama “para seguirlo más de cerca, para entregar la vida por él y por los hermanos”, “no tengáis miedo, dadle vuestro sí”.
“Él nos conoce, nos ama de verdad, y desea liberar nuestro corazón del peso del miedo y del orgullo. Dejándole entrar, seremos capaces de irradiar amor. De esta manera, podréis dar continuación a vuestra gran historia de evangelización, que la Iglesia y el mundo necesitan en esta época difícil, pero que es también tiempo de misericordia”.
Amor misericordioso
“La vida del discípulo de Jesús se basa en esta roca, la roca del amor recibido de Dios y ofrecido al prójimo”, explicó el Pontífice. Por eso, “el rostro de la Iglesia se rejuvenece y se vuelve atractivo viviendo la caridad”.
“El amor concreto es la tarjeta de visita del cristiano: otras formas de presentarse son engañosas e incluso inútiles, porque todos conocerán que somos sus discípulos si nos amamos unos a otros”, dijo en la homilía.
Francisco aseguró que “estamos llamados ante todo a construir y reconstruir, sin desfallecer, caminos de comunión, a construir puentes de unión y superar las barreras que separan”. “Que los creyentes den siempre ejemplo, colaborando entre ellos con respeto mutuo y con diálogo, a sabiendas de que la única competición posible entre los discípulos del Señor es buscar quién es capaz de ofrecer el amor más grande”, pidió a los fieles armenios.
Por otro lado, el Pontífice recordó que “se necesitan cristianos que no se dejen abatir por el cansancio y no se desanimen ante la adversidad, sino que estén disponibles y abiertos, dispuestos a servir”.
Además, “se necesitan hombres de buena voluntad, que con hechos y no sólo con palabras ayuden a los hermanos y hermanas en dificultad; se necesitan sociedades más justas, en las que cada uno tenga una vida digna y ante todo un trabajo justamente retribuido”.

viernes, 24 de junio de 2016

El Papa Francisco llegó a Armenia, el primer país cristiano del mundo

Luego de cuatro horas de viaje desde Roma a bordo de un avión de la compañía Alitalia, el Papa Francisco aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Ereván poco antes de las 15 hora local.

Durante el trayecto, el Santo Padre envió algunos telegramas a los jefes de estado de los respectivos países que sobrevolaba el avión. Fueron dirigidos al Presidente de Italia, Croacia, Bosnia-Heerzegovina, Montenegro, Serbia, Bulgaria y Turquía. En todos los mensajes, el Papa aseguró las oraciones por todos los habitantes de cada país y los deseó paz y prosperidad.
En Armenia fue recibido por las autoridades del país, entre los que se encontraban el Presidente de la República de Armenia, Serzh Sargsyan, y su mujer.
Entre las autoridades religiosas destacadas estuvo el Patriarca Católico de Cilicia de los Armenos, Su Beatitud Grégoire Pierre XX Ghabroyan, algunos obispos de la Iglesua Apostólica Armenia y de la Iglesia Católica, así como una representaciones de fieles y un coro de niños.
Dos niños ofrecieron al Pontífice pan y sal como gesto de bienvenida y a continuación sonaron los himnos oficiales del Vaticano y de Armenia. Tuvieron lugar los honores militares y las presentaciones de las respectivas delegaciones.
Por último, Francisco acompañado del Catholicos se traslado en auto a la Sede Apostólica de Etchmiadzin para la visita de oración en la catedral, la primera en el programa de su visita apostólica al país.