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sábado, 3 de septiembre de 2016

Papa Francisco advierte del peligro de caer en una “espiritualidad gnóstica” Por Eduardo Berdejo

Papa Francisco (imagen referencial) / Foto: Bohumil Petrik (ACI Prensa)


“La secularización del mundo moderno es fuerte”, advirtió el Papa Francisco durante el encuentro que sostuvo con los obispos de Polonia el 27 de julio en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) Cracovia 2016, pero señaló que existe también otro peligro en la sociedad de hoy: el de la “espiritualidad gnóstica”.
En el diálogo publicado este 2 de agosto por la Santa Sede, el Arzobispo de Lodz, Mons. Marek Jedraszewski, dijo que al parecer los cristianos de Europa poco a poco son una minoría en la cultura contemporánea ateo-liberal, y que en Polonia hay “una lucha enorme entre la fe en Dios” y un “pensamiento y estilos de vida como si Dios no existiese”.
“Es verdad –respondió el Papa–, la descristianización, la secularización del mundo moderno es fuerte. Es muy fuerte. Pero cualquiera dice: Sí, es fuerte pero se ven fenómenos de religiosidad, como si el sentido religioso se despertase. Y esto puede ser también un peligro”.
“Creo que nosotros, en este mundo así secularizado, tenemos también otro peligro, el de la espiritualidad gnóstica: esta secularización nos da la posibilidad de hacer crecer una vida espiritual un poco gnóstica”.
En ese sentido, recordó que esa “fue la primera herejía de la Iglesia: el apóstol Juan arremete contra los gnósticos –y cómo, ¡con qué fuerza!– donde hay una espiritualidad subjetiva, sin Cristo. El problema más grave para mí de esta secularización es la descristianización: quitar a Cristo, quitar al Hijo. Yo rezo, siento…y nada más. Esto es agnosticismo. Encontrar a Dios sin Cristo: un Dios sin Cristo, un pueblo sin Iglesia”.
Francisco recordó a los obispos polacos que “la Iglesia es la Madre, aquella que te da la vida, es Cristo el Hermano mayor, el Hijo del Padre”. Sin embargo, la descristianización ocasionada por el gnosticismo de hoy lleva a “una Iglesia huérfana”, a “un pueblo huérfano y debemos hacer oír esto a nuestro pueblo”, señaló.
Para esto el Papa indicó que es necesaria “la práctica del Evangelio, pues es donde está la enseñanza del Señor, que es la cercanía”.
“Hoy nosotros, servidores del Señor, obispos, sacerdotes, consagrados, laicos convencidos, debemos ser cercanos al pueblo de Dios”, porque “sin cercanía hay solo palabra sin carne”.
“Pensemos –a mí me gusta pensar esto– en los dos pilares del Evangelio. ¿Cuáles son los dos pilares del Evangelio? Las bienaventuranzas, y después Mateo 25, el ‘protocolo’ con el cual todos seremos juzgados. Las cosas concretas. Cercanía. Tocar. Las obras de misericordia, sean corporales y espirituales”, expresó.

lunes, 4 de julio de 2016

Papa Francisco y líder armenio: Ecumenismo de sangre trasciende división entre cristianos. Por Alvaro de Juana


El Papa y el Catholicós se abrazan. Foto: Edward Pentin / ACI Prensa

El Papa Francisco y el líder de la Iglesia Armenia, el Catholicós Karekin II, han firmado una Declaración conjunta en la que condenan los fundamentalismos religiosos y la persecución que sufren en la actualidad los cristianos. También hablan de la familia y de la unidad.
En el texto, ambos líderes denuncian que “las minorías étnicas y religiosas se han convertido en el objetivo de persecuciones y de tratamientos crueles, hasta el punto de que tales sufrimientos por pertenecer a una confesión religiosa se han transformado en una realidad diaria”.
“Los mártires pertenecen a todas las Iglesias y su sufrimiento constituye un ecumenismo de sangre que trasciende las divisiones históricas entre cristianos, llamándonos a todos nosotros a promover la unidad visible de los discípulos de Cristo”.
Ambos aseguran su oración “para un cambio de corazón en todos aquellos que comenten tales crímenes y en aquellos que se encuentran en condiciones de detener la violencia”.
Asimismo dan gracias a Dios “por la continua y creciente cercanía en la fe y en el amor entre la Iglesia Apostólica Armenia y la Iglesia Católica en el testimonio común al mensaje del Evangelio en un mundo lacerado por conflictos y deseos de consuelo y esperanza”.
El documento recuerda también la histórica visita de San Juan Pablo II en 2001 y asegura que el “exterminio de un millón y medio de cristianos armenios” es “el primer genocidio del Siglo XX”.
Todavía, “somos por desgracia testigos de una inmensa tragedia que sucede ante nuestros ojos: de innumerables personas inocentes asesinadas, deportadas u obligadas a un doloroso e incierto exilio por continuos conflictos con base ética, política y religiosa en Oriente Medio y en otras partes del mundo”, denuncia el documento.
“Imploramos a los jefes de las naciones que escuchen la petición de millones de seres humanos que esperan con ansia paz y justicia en el mundo, que piden el respeto de los derechos dados a ellos por Dios, que tienen necesidad urgente de pan, no de armas”.
El texto también denuncia que “por desgracia, asistimos a una presentación de la religión y de los valores religiosos en un mundo fundamentalista, que viene usado para justificar la difusión del odio, de la discriminación y de la violencia”.
“La justificación de tales crímenes –dice la Declaración conjunta- sobre la base de ideas religiosas es inaceptable porque Dios no es un Dios de desorden sino de paz”.
El documento también plantea que al ser cristianos “estamos llamados a buscar y desarrollar vías de reconciliación y de paz”.
Ambos líderes piden también “a los fieles de nuestras Iglesias” que abran “sus corazones y sus manos a las víctimas de la guerra y del terrorismo, a los refugiados y a sus familias”.
El Catholicós y el Papa reconocen que ya se ha hecho mucho, pero “se puede hacer mucho más por los responsables políticos y la comunidad internacional para asegurar el derecho de todos a vivir en paz y seguridad, para sostener el estado de derecho, para proteger las minorías religiosas y étnicas, para combatir el tráfico y el contrabando de seres humanos”.
El texto también aborda la perdida de fe del mundo y explica que “la secularización de amplios sectores de la sociedad, su alienación por aquellos que es espiritual y divino conduce inevitablemente a una visión desacralizada y materialista del hombre y de la familia humana”.
“A este respecto, estamos preocupados por la crisis de la familia en muchos países”, explican. “La Iglesia Apostólica Armenia y la Iglesia Católica comparten la misma visión de la familia, basada en el matrimonio, hecho de gratuidad y de amor fiel entre un hombre y una mujer”.