sábado, 25 de marzo de 2017

Conoce a la mujer española que siguió a Juan Pablo II por todo el mundo

La veterana periodista española Paloma Gómez Borrero cuenta anécdotas de su trabajo junto al Papa polaco

“Juan Pablo II un día me pidió perdón por hacerme trabajar tanto…” La mujer que ha hecho más de 100 viajes papales confiesa cómo se ha sentido tratada en el Vaticano. Se define como una abuela “poco convencional”. 
Esta veterana periodista española ha seguido la información religiosa de cerca, pero también ha cubierto otros temas internacionales. Confiesa, desde su casa en Madrid (vive entre Roma y España) que “no he ido de prepotente por la vida, he ido con las personas que tenía cerca para aprender, sin pisarlos, ni avasallarlos”.
Paloma ha sido testigo de cómo la comunicación en la Iglesia ha dado pasos de gigante, y evoca momentos que entonces tuvieron gran impacto mediático: los encuentros del Papa Juan Pablo II con los Pieles Rojas, la madre Teresa o el Dalai Lama, en los que ella ha estado siempre presente.

Papa a gobernantes de la UE: Los populismos florecen por el egoísmo y nos asfixian






Así llegaban al Vaticano las primeras delegaciones de mandatarios europeos, casi una hora antes del encuentro con el Papa.

Francisco se sumó a las celebraciones por el 60 cumpleaños de la Unión Europea con este encuentro con 27 jefes de Estado y de Gobierno de la Unión.

Los mandatarios están en Italia para conmemorar el 60 aniversario de la firma del Tratado de Roma, que marca el punto de partida de la actual Unión Europea.

La Sala Regia congregó este importante evento en el que primero intervinieron  Paolo Gentiloni, Primer Ministro Italiano y el presidente del Parlamento Europeo, el también italiano Antonio Tajani.

El Papa pronunció un denso discurso en el que elogió los horizontes de los padres fundadores: la la Europa que ellos quisieron y la que está llamada a ser.

FRANCISCO
"Los Padres fundadores nos recuerdan que Europa no es un conjunto de normas que cumplir, o un manual de protocolos y procedimientos que seguir. Es una vida, una manera de concebir al hombre a partir de su dignidad trascendente e inalienable y no sólo como un conjunto de derechos que hay que defender o de pretensiones que reclamar”.

Francisco les recordó que hace 60 años, Europa se fundó sobre la base de la solidaridad, para derribar muros y divisiones, y que tal hecho ha permitido que el Viejo Continente disfrute del mayor período de paz en los últimos siglos. 

FRANCISCO
"Los Padres fundadores, por tanto, tenían clara la conciencia de formar parte de una empresa colectiva, que no sólo traspasaba las fronteras de los Estados, sino también las del tiempo”.

Por eso, advirtió del "vacío de memoria” de nuestros días e invitó a que esta conmemoración no sea un mero recuerdo sino un catalizador para la Europa del futuro.

FRANCISCO
"Europa es una familia de pueblos y, como en toda buena familia, existen susceptibilidades diferentes, pero todos podrán crecer en la medida en que estén unidos”.

Esta unidad en la diferencia fortalecerá la Europa del mañana y le permitirá enfrentarse a nuevos desafíos que la amenazan como los populismos.

FRANCISCO
"La solidaridad no es sólo un buen propósito: está compuesta de hechos y gestos concretos que acercan al prójimo, sea cual sea la condición en la que se encuentre. Los populismos, al contrario, florecen precisamente por el egoísmo, que nos encierra en un círculo estrecho y asfixiante y no nos permite superar la estrechez de los propios pensamientos ni "mirar más allá””.

También les explicó cuál es la misión de los gobernantes para desarrollar el proyecto europeo.

FRANCISCO
"Este es vuestro deber: Identificar los caminos para la esperanza”.

Francisco recordó que en el origen de la civilización europea está el cristianismo. Aseguró que "el vacío de valores de nuestro tiempo” se puede remediar mediante el patrimonio espiritual de Europa. Ese será además, dijo Francisco, el mejor antídoto contra el extremismo. Precisamente, el Papa no quiso pasar por alto hoy ataque terrorista de Londres reivindicado por el ISIS. 

Al terminar su discurso, saludó personalmente a sus invitados y todos juntos se hicieron esta foto en la Capilla Sixtina, con la pintura del Juicio Final de Miguel Ángel como fondo.

Solemnidad de la Anunciación del Señor


Libro de Isaías 7,10-14.8,10b. 

Una vez más, el Señor habló a Ajaz en estos términos:
«Pide para ti un signo de parte del Señor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en las alturas».
Pero Ajaz respondió: «No lo pediré ni tentaré al Señor.»
Isaías dijo: «Escuchen, entonces, casa de David: ¿Acaso no les basta cansar a los hombres, que cansan también a mi Dios?.
Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emmanuel.
Hagan un proyecto: ¡fracasará! Digan una palabra: ¡no se realizará! Porque Dios está con nosotros.

Salmo 40(39),7-8.9.10.11. 
Tú no quisiste víctima ni oblación;
pero me diste un oído atento;
no pediste holocaustos ni sacrificios,
entonces dije: «Aquí estoy».

En el libro de la Ley está escrito
lo que tengo que hacer:
yo amo, Dios mío, tu voluntad,
y tu ley está en mi corazón».

Proclamé gozosamente tu justicia
en la gran asamblea;
no, no mantuve cerrados mis labios,
Tú lo sabes, Señor.

No escondí tu justicia dentro de mí,
proclamé tu fidelidad y tu salvación,
y no oculté a la gran asamblea
tu amor y tu fidelidad.



Carta a los Hebreos 10,4-10. 
Hermanos:
Es imposible que la sangre de toros y chivos quite los pecados.
Por eso, Cristo, al entrar en el mundo, dijo:
"Tú no has querido sacrificio ni oblación; en cambio, me has dado un cuerpo.
No has mirado con agrado los holocaustos ni los sacrificios expiatorios.
Entonces dije:
Aquí estoy, yo vengo -como está escrito de mí en el libro de la Ley- para hacer, Dios, tu voluntad."
El comienza diciendo: Tú no has querido ni has mirado con agrado los sacrificios, los holocaustos, ni los sacrificios expiatorios, a pesar de que están prescritos por la Ley.
Y luego añade: Aquí estoy, yo vengo para hacer tu voluntad. Así declara abolido el primer régimen para establecer el segundo.
Y en virtud de esta voluntad quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha de una vez para siempre.

Evangelio según San Lucas 1,26-38. 
El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.
El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: "¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo".
Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo.
Pero el Ángel le dijo: "No temas, María, porque Dios te ha favorecido.
Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús;
él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre,
reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin".
María dijo al Ángel: "¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?".
El Ángel le respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios.
También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes,
porque no hay nada imposible para Dios".
María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho". Y el Ángel se alejó. 

viernes, 24 de marzo de 2017

El Viacrucis, una de las devociones cristianas más antiguas



Fue la Virgen María, presente ante la cruz, la que inició los viacrucis según la piedad popular de los primeros cristianos

El Via Crucis (Viacrucis) es una de las devociones más antiguas de la Iglesia. Significa el Camino de la Cruz. Representa escenas de la Pasión de Jesús y sirven de oración que le acompaña desde su condena por Pilatos hasta su muerte en el Calvario y su sepultura.
Aunque se reza durante todo el año, lo más común es la práctica del Viacrucis en los viernes de Cuaresma. Se reza en viernes porque Jesús murió en la cruz el Viernes Santo.
La piedad popular, en los primeros siglos del cristianismo, asegura que fue la Virgen María la que inició el Via Crucis, pues mientras vivió en la Tierra recorría el camino del Calvario a menudo recordando los lugares por lo que pasó su hijo Jesús.
La piadosa tradición de conmemorar el camino del Calvario, como hizo la Virgen, se extendió por toda la cristiandad en la Edad Media hasta el punto que se organizaron peregrinaciones a Jerusalén para revivir la Pasión y muerte de Jesús en la cruz preludio de la Pascua de resurrección.
En algunos lugares se ha exaltado mucho la Pasión y muerte de Jesús, relegando erróneamente la Pascua de resurrección. San Pablo escribió a los Corintios (I Cor, 15-14) que “si Cristo no ha resucitado, vana es entonces nuestra predicación, y vana también vuestra fe”. Luego toda la fe gira en torno a la Pascua.
Un poco de historia
Entre las que siguieron las primeras huellas del Viacrucis se encuentra la española Silvia Eteria, abadesa de Galicia, según se cree, que peregrinó a Tierra Santa en el siglo IV. La intrépida monja escribió Itinerarium donde describe la liturgia seguida por los cristianos de Jerusalén y destaca los ricos adornos de los altares, como los candelabros de oro, que mandó construir el emperador Constantino, a instancias de su madre, Flavia Julia Elena (santa Elena).
Silvia Eteria narra cómo vivían la Semana Santa los cristianos de Jerusalén, con actos piadosos recorriendo el camino que va del Pretorio de Pilatos al Calvario, es decir el Viacrucis.
Desde los primeros siglos los cristianos vivían los cuarenta días Quadragésima (Cuaresma) anteriores de la Pascua con ayunos y penitencia. La Cuaresma culminaba con la Semana Santa, que eran los días de mayor penitencia y ayuno hasta terminar en la alegría de la Pascua.
Durante la Edad Media, el Camino de la Cruz o Viacrucis no tenía la forma de las catorce estaciones que tiene ahora, sino que estas eran cuatro o cinco: el Ecce Homo de Pilatos en el Pretorio; el encuentro de Jesús con su Madre la Virgen María; el Cirineo ayuda a llevar la cruz; las piadosas mujeres que lloran al paso de Jesús, y por último la crucifixión y muerte de Jesús en el Calvario.
En algunos Viacrucis antiguos el camino de la Cruz se recorrían al revés: empezaban por el Calvario y terminaban en el Pretorio.
¿Encontró Jesús a su Madre camino del Calvario? El día de la Pasión y Muerte de Jesús, su Madre María, la Santísima Virgen, estaba en Jerusalén, como demuestra su presencia delante de Jesús crucificado, junto a Juan y otras santas mujeres.
Es cierto que los evangelios no narran su encuentro con Jesús camino del Calvario, pero la piedad popular siempre lo ha dado por supuesto: la Virgen Santísima acompañó a su Hijo amadísimo Jesús durante todo su camino por Jerusalén hasta la cima del Calvario. Ella hizo el primer Viacrucis en vivo henchida de dolor. ¡Cuánto sufrió María!
La estación de la Verónica que enjuga el rostro de Cristo tampoco está en los evangelios, pero es una piadosa tradición que se añadió como una nueva estación en el siglo XV, y que dura hasta nuestros días.
La gran popularidad del Viacrucis vino de la mano del alemán Martin Ketzel, quien visitó Jerusalén a finales del siglo XV y quedó enormemente impresionado. Llamó al escultor Adam Kraft de Nüremberg para que reprodujera siete grandes escenarios por donde pasó Jesús desde su condena a muerte por Pilatos hasta el Calvario.
Las Estaciones del Viacrucis tal como las conocemos hoy –las doce primeras estaciones–fueron descritas en el libro Jerusalén sicut Christi tempore floruit(Jerusalén floreció como en tiempos de Cristo), escrito en 1584 por Adrichomius.
Algo más tarde, el carmelita Jan Pascha fija las catorce estaciones actuales. A partir de ese momento la devoción al Víacrucis se multiplicó, destacando en ello la Orden de San Francisco. Un solo fraile franciscano erigió 567 Viacrucis en Italia.
Los franciscanos eran los custodios de los Santos Lugares, pero los sultanes musulmanes de Constantinopla y la acción de los mamelucos en Palestina (siglos XVI a XVIII) echaron a los franciscanos y no reconocían los Santos Lugares como tales. Estos consiguieron no obstante continuar de alguna manera con la custodia.
Desde entonces las peregrinaciones a Tierra Santa eran cada vez más difíciles. Por eso, el papa Inocencio XI en 1686, concedió a la Orden de San Francisco el derecho de erigir Viacrucis en las iglesias que ellos regentaban, recibiendo los fieles las mismas indulgencias que se concedían para la peregrinación a Tierra Santa.
Más tarde, el papa Benedicto XIV (1742) extendió a todas las iglesias poder poner las estaciones del Viacrucis y exhortó a todos los sacerdotes a enriquecer sus iglesias con el rico tesoro de las Estaciones de la Cruz.
Hoy prácticamente en todas las iglesias, capillas y oratorios existen las catorce Estaciones del Viacrucis, ya sea reproduciendo las escenas o bien en cruces sencillas de madera o de metal. La devoción a la práctica del Viacrucis se ha reflejado en la cantidad de esculturas esculpidas que invitan a la devoción del Camino del Calvario, algunas de ellas auténticas obras de arte.
Los más famosos Viacrucis se encuentran en Roma en la Via della Conciliazione y en el Coliseo. Algunos Viacrucis han alcanzado una enorme popularidad, como el mejicano de Iztapalapa que recibe a dos millones de visitantes. Sería largo hablar de todos los Viacrucis y también de las estaciones vivientes en los países latinos y en Filipinas.
En 1991 san Juan Pablo II creó un nuevo Viacrucis para el Coliseo y el Viernes Santo lo dio a conocer a todo el mundo por medio de la televisión. Este Viacrucis se caracterizó por aumentar las estaciones a 15 y por contar solo con escenas narradas en los evangelios.
Así lo hizo atendiendo a la reforma litúrgica promovida por el Concilio Vaticano II el cual aconsejó que todas las formas de oración se basaran en los textos de las Sagradas Escrituras y pensando en el ecumenismo, pues los hermanos separados no aceptarían escenas que no estuvieran en los cuatro evangelios. La Estación 15 era la Resurrección del Señor.
El papa Francisco ha vuelto a la tradición popular y ha mantenido las 14 estaciones tal como estaban antes de la reforma del papa Wojtyla. ¡Él también lo reza! 

San Juan Pablo II era muy devoto del Viacrucis hasta el punto que construyó un Viacrucis en la terraza del techo del Palacio Apostólico, donde muchos días subía a rezar el Viacrucis.
La popularidad del Viacrucis ha hecho que la palabra entrara en el vocabulario popular: cuando una persona sufre un grave y largo percance se comenta que “ha pasado un viacrucis” o “un (largo) calvario”.

Viernes de la tercera semana de Cuaresma


Libro de Oseas 14,2-10. 

Así habla el Señor:
Vuelve, Israel, al Señor tu Dios, porque tu falta te ha hecho caer.
Preparen lo que van decir y vuelvan al Señor. Díganle: "Borra todas las faltas, acepta lo que hay de bueno, y te ofreceremos el fruto de nuestros labios.
Asiria no nos salvará, ya no montaremos a caballo, ni diremos más "¡Dios nuestro!" a la obra de nuestras manos, porque sólo en ti el huérfano encuentra compasión".
Yo los curaré de su apostasía, los amaré generosamente, porque mi ira se ha apartado de ellos.
Seré como rocío para Israel: él florecerá como el lirio, hundirá sus raíces como el bosque del Líbano;
sus retoños se extenderán, su esplendor será como el del olivo y su fragancia como la del Líbano.
Volverán a sentarse a mi sombra, harán revivir el trigo, florecerán como la viña, y su renombre será como el del vino del Líbano.
Efraím, ¿qué tengo aún que ver con los ídolos? Yo le respondo y velo por él. Soy como un ciprés siempre verde, y de mí procede tu fruto.
¡Que el sabio comprenda estas cosas! ¡Que el hombre inteligente las entienda! Los caminos del Señor son rectos: por ellos caminarán los justos, pero los rebeldes tropezarán en ellos.

Salmo 81(80),6c-8a.8bc-9.10-11ab.14.17. 
Oigo una voz desconocida que dice:
Yo quité el peso de tus espaldas
y tus manos quedaron libres de la carga.
Clamaste en la aflicción, y te salvé.

Te respondí oculto entre los truenos,
aunque me provocaste junto a las aguas de Meribá.
Oye, pueblo mío, yo atestiguo contra ti,
¡ojalá me escucharas, Israel!

No tendrás ningún Dios extraño,
no adorarás a ningún dios extranjero:
yo, el Señor, soy tu Dios,
que te hice subir de la tierra de Egipto.

¡Ojalá mi pueblo me escuchara,
e Israel siguiera mis caminos!
Yo alimentaría a mi pueblo con lo mejor del trigo
y lo saciaría con miel silvestre.



Evangelio según San Marcos 12,28b-34. 
Un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Cuál es el primero de los mandamientos?».
Jesús respondió: "El primero es: Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor;
y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas.
El segundo es: Amarás a tu prójimo como a tí mismo. No hay otro mandamiento más grande que estos".
El escriba le dijo: "Muy bien, Maestro, tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que él,
y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios".
Jesús, al ver que había respondido tan acertadamente, le dijo: "Tú no estás lejos del Reino de Dios". Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.