sábado, 24 de diciembre de 2016

Natividad del Señor (Misa de medianoche)


Libro de Isaías 9,1-6. 

El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz; sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz.
Tú has multiplicado la alegría, has acrecentado el gozo; ellos se regocijan en tu presencia. como se goza en la cosecha, como cuando reina la alegría por el reparto del botín.
Porque el yugo que pesaba sobre él, la barra sobre su espalda y el palo de su carcelero, todo eso lo has destrozado como en el día de Madián.
Porque todas las botas usadas en la refriega y las túnicas manchadas de sangre, serán presa de las llamas, pasto del fuego.
Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado. La soberanía reposa sobre sus hombros y se le da por nombre: "Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz".
Su soberanía será grande, y habrá una paz sin fin para el trono de David y para su reino; él lo establecerá y lo sostendrá por el derecho y la justicia, desde ahora y para siempre. El celo del Señor de los ejércitos hará todo esto.

Salmo 96(95),1-2a.2b-3.11-12.13. 
Canten al Señor un canto nuevo,
cante al Señor toda la tierra;
canten al Señor, bendigan su Nombre.

Día tras día, proclamen su victoria.
Anuncien su gloria entre las naciones,
y sus maravillas entre los pueblos.

Alégrese el cielo y exulte la tierra,
resuene el mar y todo lo que hay en él;
regocíjese el campo con todos sus frutos,
griten de gozo los árboles del bosque.

Griten de gozo delante del Señor,
porque él viene a gobernar la tierra:
Él gobernará al mundo con justicia,
y a los pueblos con su verdad.



Carta de San Pablo a Tito 2,11-14. 
La gracia de Dios, que es fuente de salvación para todos los hombres, se ha manifestado.
Ella nos enseña a rechazar la impiedad y los deseos mundanos, para vivir en la vida presente con sobriedad, justicia y piedad,
mientras aguardamos la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador, Cristo Jesús.
El se entregó por nosotros, a fin de librarnos de toda iniquidad, purificarnos y crear para sí un Pueblo elegido y lleno de celo en la práctica del bien.

Evangelio según San Lucas 2,1-14. 
En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo.
Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria.
Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen.
José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David,
para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada.
Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre;
y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue.
En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche.
De pronto, se les apareció el Angel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor,
pero el Angel les dijo: "No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo:
Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor.
Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre".
Y junto con el Angel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:
"¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él!". 

12 países, 12 pesebres No todas las escenas de la Natividad alrededor del mundo son iguales

Mucho se ha hablado, desde el Concilio Vaticano II y las conferencias del Episcopado Latinoamericano del siglo pasado, a propósito de la inculturación del Evangelio; esto es, de la armonización del cristianismo con la cultura propia de los pueblos que lo reciben. Desde luego, la práctica no es reciente: basta ver el testimonio de los primeros jesuitas que viajaron a la China y al Japón para darse cuenta de que, en muchos casos, la inculturación es tan vieja como la propia predicación cristiana (¿no es este precisamente el caso de Pablo, cuando afirma que “ya no hay griego ni judío”?).
Así, no es de extrañar que la representación tradicional del nacimiento de Jesús varíe de región en región, de país en país y de continente en continente, de acuerdo a las tradiciones, costumbres y usos del lugar. Por eso, hemos querido seleccionar diez pesebres de diez países alrededor del globo, desde la Patagonia a China, pasando por Europa y África, para apreciar la belleza de la diversidad católica.

1. Hungría

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2. Argentina

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3. Costa de Marfil

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4. Guatemala

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5. Ecuador

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6. Canadá

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7. España

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8. Kenya

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9. China

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10. India

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11. Perú

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12. México

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viernes, 23 de diciembre de 2016

La Navidad que quiero vivir

Camino a Belén

Lo reconozco. No he amado lo suficiente.
A veces Dios permite pruebas para que ames y crezcas en la fe. Pero no siempre lo comprendemos.
Te afanas por pequeñeces y olvidas tener presencia de Dios. Me ha pasado esta semana. Me doy cuenta que la montaña de Dios es difícil de escalar. Tiene salientes peligrosas. Me he dado una caída estrepitosa esta semana.
Pero no me rindo. Me levanto y vuelvo a empezar.  En la fe, debes ser persistente, no rendirte. Dios siempre prepara algo bueno para ti. Suelo decir que “con Dios lo mejor siempre está por venir”.
Sólo hay que confiar.
¿Difícil? No cuando te ha mostrado el camino.   A mí me encanta saber que Dios es Todopoderoso y que es  nuestro Padre. Un padre tierno y justo y Misericordioso.
En estos días he salido poco de la casa. He dedicado más tiempo a mi familia, la oración y escribir.
Me  gustaría una navidad sencilla,  como la que pasaron san José y la Virgen María.  Está por nacer el bebé y no encuentran posada. El pobre san José seguro sufrió mucho sabiendo que venía al mundo el hijo de Dios y él no podía darle un lugar para nacer.
Un sacerdote me aconsejó una vez meterme en los escenarios bíblicos. María y José piden posada, soy un transeúnte que justo pasa por esa callejuela en ese momento. Veo a san José, a la Virgen, quisiera darles cobijo. No entiendo lo que hablan, pero sé con precisión lo que ocurre.  Me quedo a la distancia y camino detrás sin llamar mucho la atención.  A medida que leo la Biblia, estoy allí, soy uno con ellos.
Como escritor católico es un ejercicio que me encanta, lo disfruto mucho. He caminado al lado de Jesús a medida que leo el Evangelio. He visto a Pedro arrojándose al agua al reconocer a Jesús.
¿Por qué lo disfruto tanto?  Porque debes conocer a una persona para poder amarla. Y esto me ha  permito conocer más a Jesús. Además como escritor suelo imaginar que estoy en un lugar para poder recrearlo y escribir de él.
Espera, parece que ya encontraron posada.  La estrella se ha detenido en el cielo. No veo nada extraordinario, todo es tan normal y simple y puro. 
Todo es tan hermoso.


Papa Francisco: El niño Jesús como los niños refugiados de nuestros días El significado del pesebre traído de Malta, isla de confín entre Europa y África donde pasan chalupas de solicitantes asilo

Papa Francisco: El niño Jesús como los niños refugiados de nuestros días


“En la experiencia dolorosa de estos hermanos y hermanas vemos la del Niño Jesús, que al nacer no encontró un lugar que lo acogiera y fue alumbrado en la Gruta de Belén”, expresó el papa Francisco en la audiencia de agradecimiento a los donadores del árbol de Navidad y del pesebre que adornan la plaza de San Pedro durante el Adviento y la Navidad de 2016.
Este año, el pesebre que engalana la plaza de San Pedro, que se inaugura hoy 9 de diciembre en la tarde, fue realizado por el maltés Manwel Grech.
Esta representación del Nacimiento “evoca también la triste y trágica realidad” de los migrantes en las balsas, viajando hacia Europa.
En este contexto, el Pontífice comparó el nacimiento del niño Jesús con los niños refugiados de hoy, que “luego fue llevado a Egipto para huir de la amenaza de Herodes”.
En la audiencia recordó que cuantos visiten el pesebre en la plaza de San Pedro este año, “estarán invitados a redescubrir su valor simbólico, que es un mensaje de fraternidad, del compartir, de acogida y de solidaridad”.
“También los Pesebres instalados en las iglesias, en las casas y en tantos lugares públicos son una invitación a hacerle lugar en nuestra vida y en la sociedad a Dios, escondido en el rostro de tantas personas que están en condiciones de dificultad, de pobreza y de tribulación”, agregó.
Navidad, árbol de navidad, San Pedro
Navidad, árbol de navidad, San Pedro 
El Papa asimismo tuvo palabras para el abeto navideño colocado cerca del pesebre en la plaza de San Pedro que proviene de Trentino, norte de Italia. “La belleza de esos panoramas es una invitación a contemplar al Creador y a respetar la naturaleza, obra de sus manos. Todos estamos llamados a acercarnos a la creación con estupor contemplativo”.
De esta manera, el pesebre y el árbol forman parte de un mensaje “de esperanza y de amor, y ayudan a crear el clima navideño favorable para vivir con fe el misterio del Nacimiento del Redentor, que vino a la tierra con simplicidad y mansedumbre”.
“Dejémonos atraer, con ánimo de muchachos, por el pesebre -concluyó-, porque allí se comprende la bondad de Dios y se contempla su misericordia, que se hizo carne humana para enternecer nuestras miradas”.

Feria de Adviento: Semana antes de Navidad (23 dic.)


Libro de Malaquías 3,1-4.23-24. 

Así habla el Señor Dios.
Yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino delante de mí. Y en seguida entrará en su Templo el Señor que ustedes buscan; y el Angel de la alianza que ustedes desean ya viene, dice el Señor de los ejércitos.
¿Quién podrá soportar el Día de su venida? ¿Quién permanecerá de pie cuando aparezca? Porque él es como el fuego del fundidor y como la lejía de los lavanderos.
El se sentará para fundir y purificar: purificará a los hijos de Leví y los depurará como al oro y la plata; y ellos serán para el Señor los que presentan la ofrenda conforme a la justicia.
La ofrenda de Judá y de Jerusalén será agradable al Señor, como en los tiempos pasados, como en los primeros años.
Yo les voy a enviar a Elías, el profeta, antes que llegue el Día del Señor, grande y terrible.
El hará volver el corazón de los padres hacia sus hijos y el corazón de los hijos hacia sus padres, para que yo no venga a castigar el país con el exterminio total.

Salmo 25(24),4-5.8-9.10.14. 
Muéstrame, Señor, tus caminos,
enséñame tus senderos.
Guíame por el camino de tu fidelidad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y mi salvador,


Yo espero en ti todo el día,
El Señor es bondadoso y recto:
por eso muestra el camino a los extraviados;

él guía a los humildes para que obren rectamente
y enseña su camino a los pobres.
Todos los senderos del Señor son amor y fidelidad,
para los que observan los preceptos de su alianza.

El Señor da su amistad a los que lo temen
y les hace conocer su alianza.

Evangelio según San Lucas 1,57-66. 
Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo.
Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella.
A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre;
pero la madre dijo: "No, debe llamarse Juan".
Ellos le decían: "No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre".
Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran.
Este pidió una pizarra y escribió: "Su nombre es Juan". Todos quedaron admirados.
Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios.
Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea.
Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: "¿Qué llegará a ser este niño?". Porque la mano del Señor estaba con él.