domingo, 21 de agosto de 2016

“Señor, son tantos los que sufren en el mundo de hoy y tan pocos los que saben olvidar su dolor. Yo quiero ser luz que refleje tu lámpara y levadura buena que te esponje las almas. Te doy gracias Señor porque has resucitado y mataste en mi alma la angustia del pecado. Si me pides la vida, quiero darla contento, si no quieres que muera, quiero vivir sonriendo. Quiero reír, Quiero soñar, Quiero darles a todos La alegría de amar.“ San Alberto Hurtado Artículo originalmente publicado por Oleada Joven

Hoy los católicos celebramos a San Pío X, el Papa de la Eucaristía

“Instaurar todo en Cristo”: ese fue el lema elegido por Giuseppe Melchor Sarto al ser elegido Papa Pío X en 1903 tras la muerte de León XIII. El Santo centró su pontificado en la promoción de la Eucaristía entre los fieles a quienes animó a recibirla diariamente si les era posible.
De orígenes sencillos, su padre era cartero, fue ordenado sacerdote con 23 años de edad en la provincia de Treviso, Venecia (Italia).
En 1867 fue nombrado arcipreste de Salzano, un importante municipio de la diócesis de Treviso, en donde restauró la iglesia y ayudó a la ampliación y mantenimiento del hospital y allí hizo posible que los estudiantes de las escuelas públicas pudieran recibir instrucción religiosa.
En noviembre de 1884 fue nombrado Obispo de Mantua, en ese entonces una sede muy problemática. Su principal preocupación en su nuevo cargo fue la formación del clero en el seminario, por eso se encargó personalmente de enseñar teología dogmática.
En un consistorio secreto en junio de 1893, León XIII lo creó Cardenal, con el título de San Bernardo de las Termas; y en el consistorio público, tres días más tarde, fue preconizado Patriarca de Venecia, conservando el título de Administrador Apostólico de Mantua.
El Cardenal Sarto tuvo que esperar 18 meses antes de tomar posesión de su nueva diócesis ya que el gobierno italiano se negaba a colaborar en el reconocimiento.
Una vez como Patriarca de Venecia puso gran atención en el seminario, donde logró establecer la facultad de derecho canónico.
Mediante el decreto “Quam Singulari” recomendó que la Primera Comunión en los niños no se demorara demasiado tiempo.
Por el quincuagésimo aniversario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción promovió la devoción a María  mediante una encíclica y en el Congreso Mariano coronó la imagen de la Inmaculada Concepción en el coro de la Basílica de San Pedro.
Durante toda su vida fue un gran enamorado de la música sacra, por lo que como Papa publicó un motu proprio sobre música sacra en las iglesias. Ordenó que el auténtico canto gregoriano se utilizara en todas partes y dispuso que los libros de cantos se imprimieran con el tipo de fuente del Vaticano bajo la supervisión de una comisión especial.
En la encíclica “Acerbo nimis” planteó que la catequesis fuera dirigida hacia los adultos y dio reglas detalladas para que se llevara a cabo. Además promovió la publicación de un nuevo catecismo para la diócesis de Roma.
Como Obispo se preocupó especialmente de la formación de los sacerdotes de su seminario y ya como Papa publicó una encíclica dirigida al Episcopado italiano (Julio 28, 1906) en donde hacía énfasis en la necesidad de tener mayor cuidado en la ordenación de sacerdotes, llamando la atención de los obispos sobre el hecho de que, entre los clérigos más jóvenes, se manifestaba cada vez con mayor frecuencia un espíritu de independencia que era una amenaza para la disciplina eclesiástica.
También ordenó que los seminarios italianos fueran visitados frecuentemente por los obispos.
Otra de sus grandes preocupaciones fue preservar la pureza de la fe, por eso en 1907, publicó el decreto “Lamentabili” (llamado también el Syllabus de Pío X), en el que 65 proposiciones modernistas fueron condenadas.
La mayor parte se referían a las Sagradas Escrituras, su inspiración y la doctrina de Jesús y los Apóstoles, mientras otras se relacionaban con el dogma, los sacramentos, la primacía del Obispo de Roma.
Poco después, el 8 de Septiembre de 1907 publicó la encíclica “Pascendi” en donde exponía y condenaba el sistema del modernismo y en donde destaca sus peligros en relación con la filosofía, apologética, exégesis, historia, liturgia y disciplina, y muestra la contradicción entre esa innovación y la fe tradicional.
Estableció un cuerpo de censores de libros y un comité de vigilancia.
El estudio de la Biblia era el área más importante de la teología por lo que el Papa Pío X deseaba fundar en Roma un centro especial para esos estudios, que les diera la garantía inmediata de una ortodoxia incuestionable y un valor científico. Finalmente, con el apoyo y bajo la dirección de los jesuitas, se fundó el Pontificio Instituto Bíblico de Roma.
Bajo su pontificado se actualizó y completó el Código de Derecho Canónico en el que colaboraron eminentes autoridades en la materia de todo el mundo. La característica del nuevo reglamento es la completa separación de los aspectos judiciales de los administrativos; mientras que las funciones de algunos departamentos habían sido determinadas con mayor precisión y sus trabajos más equilibrados.
Hizo una serie de importantes cambios en la curia del Vaticano y publicó un motu proprio con 19 proposiciones especialmente orientado a Italia. Buscó especialmente reprimir ciertas tendencias que se inclinaban hacia el socialismo y promovían un espíritu de insubordinación a la autoridad eclesiástica.
Pío X obtuvo resultados magníficos y duraderos en interés de conservar la doctrina y disciplina católicas, aún enfrentando grandes dificultades de todo tipo. Hasta los no católicos reconocen su espíritu apostólico, su fortaleza de carácter, la precisión de sus decisiones y su búsqueda de un programa claro y explícito.


San Pío X, Papa 21 de Agosto



Giuseppe Melchiorre Sarto, quien luego sería el Papa Pío X nació el 2 de Junio de 1835 en Riese, provincia de Treviso, en Venecia. Sus padres fueron Giovanni Battista Sarto y Margarita Sanson. Su padre fue un cartero y murió en 1852, pero su madre vivió para ver a su hijo llegar a Cardenal. Luego de terminar sus estudios elementales, recibió clases privadas de latín por parte del arcipreste de su pueblo, Don Tito Fusarini, después de lo cual estudió durante cuatro años en el gimnasio de Castelfranco Veneto, caminando de ida y vuelta diariamente.
En 1850 recibió la tonsura de manos del Obispo de Treviso y obtuvo una beca de la Diócesis de Treviso para estudiar en el seminario de Padua, donde terminó sus estudios filosóficos, teológicos y de los clásicos con honores. Fue ordenado sacerdote en 1858, y durante nueve años fue capellán de Tómbolo, teniendo que asumir muchas de las funciones del párroco, puesto que éste ya era anciano e inválido. Buscó perfeccionar su conocimiento de la teología a través de un estudio asiduo de Santo Tomás y el derecho canónico; al mismo tiempo estableció una escuela nocturna para la educación de los adultos, y siendo él mismo un ferviente predicador, constantemente era invitado a ejercer este ministerio en otros pueblos. 
En 1867 fue nombrado arcipreste de Salzano, un importante municipio de la Diócesis de Treviso, en donde restauró la iglesia y ayudó a la ampliación y mantenimiento del hospital con sus propios medios, en congruencia con su habitual generosidad hacia los pobres; especialmente se distinguió por su abnegación durante una epidemia de cólera que afectó a la región. Mostró una gran solicitud por la instrucción religiosa de los adultos. En 1875 creó un reglamento para la catedral de Treviso; ocupó varios cargos, entre ellos, el de director espiritual y rector del seminario, examinador del clero y vicario general; más aún, hizo posible que los estudiantes de escuelas públicas recibieran instrucción religiosa. En 1878, a la muerte del Obispo Zanelli, fue elegido vicario capitular. El 10 de Noviembre de 1884 fue nombrado Obispo de Mantua, en ese entonces una sede muy problemática, y fue consagrado el 20 de Noviembre. Su principal preocupación en su nuevo cargo fue la formación del clero en el seminario, donde, por varios años, enseñó teología dogmática y, durante un año, teología moral. Deseaba seguir el método y la teología de Santo Tomás, y a muchos de los estudiantes más pobres les regaló copias de la “Summa Theologica”; a la vez, cultivó el Canto Gregoriano en compañía de los seminaristas. La administración temporal de la sede le impuso grandes sacrificios. En 1887 celebró un sínodo diocesano. Mediante su asistencia en el confesionario, dio ejemplo de celo pastoral. La Organización Católica de Italia, conocida entonces como la “Opera dei Congressi”, encontró en él a un celoso propagandista desde su ministerio en Salzano. En el consistorio secreto celebrado en Junio de 1893, León XIII lo creó Cardenal, con el título de San Bernardo de las Termas; y en el consistorio público, tres días más tarde, fue preconizado Patriarca de Venecia, conservando mientras tanto el título de Administrador Apostólico de Mantua. El Cardenal Sarto fue obligado a esperar dieciocho meses, antes de tomar posesión de su nueva diócesis, debido a que el gobierno italiano se negaba a otorgar el exequatur, reclamando que el derecho de nominación había sido ejercido por el Emperador de Austria. Este asunto fue tratado con amargura en periódicos y panfletos; el Gobierno, a manera de represalia, rehusó extender el exequatur a los otros obispos que fueron nombrados durante este tiempo, por lo que el número de sedes vacantes creció a treinta. Finalmente, el ministro Crispi, habiendo regresado al poder, y la Santa Sede, habiendo elevado la misión de Eritrea a la categoría de Prefectura Apostólica en atención a los Capuchinos Italianos, motivaron al Gobierno a retractarse de su posición original. Esta oposición no fue causada por ninguna objeción contra la persona de Sarto. En Venecia el cardenal encontró un estado de cosas mucho mejor que el que había hallado en Mantua. También allí puso gran atención en el seminario, donde logró establecer la facultad de derecho canónico. En 1898 celebró el sínodo diocesano. Promovió el uso del Canto Gregoriano y fue gran benefactor de Lorenzo Perosi; favoreció el trabajo social, especialmente los bancos en las parroquias rurales; se dio cuenta de los peligros que entrañaban ciertas doctrinas y conductas de algunos Cristiano-Demócratas y se opuso enérgicamente a ellas. El Congreso Eucarístico Internacional de 1897, en el centenario de San Gerardo Sagredo (1900), la bendición de la primera piedra del nuevo campanario de San Marcos y la capilla conmemorativa en el Monte Grappa (1901) fueron eventos que dejaron una profunda impresión en él y en su gente. A la muerte de León XIII, los cardenales se reunieron en cónclave y, después de varias votaciones, Giuseppe Sarto fue elegido el 4 de Agosto al obtener 55 de 60 votos posibles. Su coronación tuvo lugar el siguiente Domingo, 9 de Agosto de 1903.
En su primera Encíclica, deseando revelar hasta cierto punto su programa de trabajo, mencionó el que sería el lema de su pontificado: “instaurare omnia in Christo” (Ef 1,10). En consecuencia, su mayor atención giró siempre sobre la defensa de los intereses de la Iglesia. Pero ante todo, sus esfuerzos también se dirigieron a promover la piedad entre los fieles, y a fomentar la recepción frecuente de la Sagrada Comunión, y, si era posible, hacerla diariamente (Decr. S. Congr. Concil., 20 de Diciembre, 1905), dispensando a los enfermos de la obligación de ayunar para poder recibir la Sagrada Comunión dos veces al mes, o incluso más (Decr. S. Congr. Rit., 7 de Diciembre, 1906). Finalmente, mediante el Decreto “Quam Singulari” (15 de Agosto, 1910), recomendó que la Primera Comunión en los niños no se demorara demasiado tiempo después de que alcanzaran la edad de la discreción. Fue por deseo suyo que el Congreso Eucarístico de 1905 se celebró en Roma, mientras que aumentó la solemnidad de los congresos Eucarísticos posteriores mediante el envío de cardenales legados. El quincuagésimo aniversario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción fue una ocasión que supo aprovechar para impulsar la devoción a María (Encíclica “Ad illum diem”, Febrero 2,1904); y el Congreso Mariano junto con la coronación de la imagen de la Inmaculada Concepción en el coro de la Basílica de San Pedro fueron una digna culminación de la solemnidad. Fuera como simple capellán, como obispo, y como patriarca, Giuseppe Sarto fue siempre un promotor de la música sacra; como Papa publicó, el 22 de Noviembre de 1903, un Motu Proprio sobre música sacra en las iglesias, y, al mismo tiempo, ordenó que el auténtico Canto Gregoriano se utilizara en todas partes, mientras dispuso que los libros de cantos se imprimieran con el tipo de fuente del Vaticano bajo la supervisión de una comisión especial. En la Encíclica “Acerbo nimis” (Abril 15, 1905), planteó la necesidad de que la instrucción catequética no se limitara a los niños, sino que también fuera dirigida hacia los adultos, dando para ello reglas detalladas, especialmente en lo referente a escuelas adecuadas para la impartición de la instrucción religiosa a los estudiantes de escuelas públicas, y aun de universidades. Promovió la publicación de un nuevo catecismo para la Diócesis de Roma.
Como obispo, su principal preocupación había sido la formación del clero, y de acuerdo con este propósito, una Encíclica dirigida al Episcopado Italiano (Julio 28, 1906) hacía énfasis en la necesidad de tener mayor cuidado en la ordenación de sacerdotes, llamando la atención de los obispos sobre el hecho de que, entre los clérigos más jóvenes, se manifestaba cada vez con mayor frecuencia un espíritu de independencia que era una amenaza para la disciplina eclesiástica. En beneficio de los seminarios italianos, ordenó que fueran visitados regularmente por los obispos, y promulgó un nuevo programa de estudios que había estado en uso en el Seminario Romano. Por otra parte, como las diócesis del Centro y Sur de Italia eran tan pequeñas que sus seminarios respectivos no podían prosperar, Pío X estableció el seminario regional, que es común para las sedes de una región dada; en consecuencia, muchos seminarios, pequeños y deficientes, fueron cerrados.
Para una mayor eficacia en la asistencia a las almas, a través de un Decreto de la Sagrada Congregación del Consistorio (Agosto 20, 1910), promulgó instrucciones concernientes a la remoción de párrocos como un acto administrativo, cuando tal procedimiento requería de graves circunstancias que podían no constituir una causa canónica para la destitución. Con motivo de la celebración del jubileo de su ordenación sacerdotal, dirigió una carta llena de afecto y prudentes consejos a todo el clero. Por un Decreto reciente (Noviembre 18, 1910), el clero había sido impedido de tomar parte en la administración temporal de organizaciones sociales, lo cual era causa frecuente de graves dificultades.
Pero por sobre todas las cosas, la principal preocupación del Papa era la pureza de la fe. En varias ocasiones, como en la Encíclica con respecto al centenario de San Gregorio Magno, Pío X resaltaba los peligros de ciertos métodos teológicos nuevos, los cuales, basándose en el Agnosticismo y el Immanentismo, por fuerza suprimían la doctrina de la fe de sus enseñanzas de una verdad objetiva, absoluta e inmutable, y más aun cuando estos métodos se asociaban con una crítica subversiva de las Sagradas Escrituras y de los orígenes del Cristianismo. Por esta razón, en 1907, publicó el Decreto “Lamentabili” (llamado también el Syllabus de Pío X), en el que sesenta y cinco proposiciones modernistas fueron condenadas. La mayor parte de estas se referían a las Sagradas Escrituras, su inspiración y la doctrina de Jesús y los Apóstoles, mientras otras se relacionaban con el dogma, los sacramentos, la primacía del Obispo de Roma. Inmediatamente después de eso, el 8 de Septiembre de 1907, apareció la famosa Encíclica “Pascendi”, que exponía y condenaba el sistema del Modernismo. Este documento hace énfasis sobre el peligro del Modernismo en relación con la filosofía, apologética, exégesis, historia, liturgia y disciplina, y muestra la contradicción entre esa innovación y la fe tradicional; y, finalmente, establece reglas por las cuales combatir eficazmente las perniciosas doctrinas en cuestión. Entre las medidas sugeridas cabe señalar el establecimiento de un cuerpo oficial de “censores” de libros y la creación de un “Comité de Vigilancia”. Posteriormente, mediante el Motu Proprio “Sacrorum Antistitum”, Pío X llamó la atención en los interdictos de la Encíclica y las disposiciones que habían sido establecidas previamente bajo el pontificado de León XIII sobre la predicación, y sancionó que todos aquellos que ejercieran el sagrado ministerio o quienes enseñaran en institutos eclesiásticos, así como canónigos, superiores del clero regular, y aquellos que servían en oficinas eclesiásticas, deberían tomar un juramento en el que se comprometían a rechazar los errores que eran denunciados en la Encíclica o en el Decreto “Lamentabili”. Pío X retomó este asunto vital en otras ocasiones, especialmente en las Encíclicas que fueron escritas en conmemoración de San Anselmo (Abril 21, 1909) y de San Carlos Borromeo (Junio 23, 1910), en la segunda de las cuales el Modernismo Reformista fue especialmente condenado. Como el estudio de la Biblia es, a la vez, el área más importante y más peligrosa de la teología, Pío X deseaba fundar en Roma un centro especial para esos estudios, que les diera la garantía inmediata de una ortodoxia incuestionable y un valor científico; en consecuencia, y con el apoyo de todo el mundo católico, se estableció el Pontificio Instituto Bíblico de Roma, bajo la dirección de los jesuitas. 
Una necesidad sentida durante mucho fue la de codificar la Ley Canónica, y con la intención de llevarla a cabo, el 19 de Marzo de 1904, Pío X creó una congregación especial de cardenales, de la que Gasparri, convertido en cardenal, sería el secretario. Las más eminentes autoridades en derecho canónico de todo el mundo, colaboraron en la formación del nuevo código, algunas de cuyas prescripciones ya habían sido publicadas, como por ejemplo, las modificaciones a la ley del Concilio de Trento en lo referente a los matrimonios secretos, las nuevas reglas para las relaciones diocesanas y para las visitas episcopales ad limina, y la nueva organización de la Curia Romana (Constitución “Sapienti Consilio”, Junio 29, 1908). Anteriormente, las Congregaciones para las Reliquias e Indulgencias y de Disciplina habían sido suprimidas, mientras que la Secretaría de Asuntos Menores había sido unida a la Secretaría de Estado. La característica del nuevo reglamento es la completa separación de los aspectos judiciales de los administrativos; mientras que las funciones de algunos departamentos habían sido determinadas con mayor precisión y sus trabajos más equilibrados. Las oficinas de la Curia se dividieron en Tribunales (3), Congregaciones (11), y Oficinas (5). Con respecto a los primeros, el Tribunal de Signatura (constituido exclusivamente por cardenales) y el de la Rota fueron revividos; al Tribunal de la Penitenciaría le fueron dejados únicamente los casos del fuero interno (conciencia). Las Congregaciones permanecieron casi como estaban al principio, con la excepción de que una sección especial fue agregada al Santo Oficio de la Inquisición para las indulgencias; la Congregación de Obispos y Regulares recibió el nombre de Congregación de Religiosos y tendría que tratar únicamente los asuntos de las congregaciones religiosas, mientras los asuntos del clero secular serían derivados a la Congregación del Consistorio o a la del Concilio; de este último fueron retirados los casos matrimoniales, los cuales serían ahora enviados a los tribunales o a la recientemente creada Congregación de los Sacramentos. La Congregación del Consistorio aumentó grandemente su importancia debido a que tendría que decidir sobre cuestiones que eran competencia de las otras Congregaciones. La Congregación de Propaganda perdió mucho de su territorio en Europa y América, donde las condiciones religiosas habían comenzado a estabilizarse. Al mismo tiempo, fueron publicadas las reglas y regulaciones para empleados, y aquellas para los diferentes departamentos. Otra Constitución reciente presenta una relación de las sedes suburbicarias.
La jerarquía Católica incrementó grandemente su número durante los primeros años del pontificado de Pío X, en los que se crearon veintiocho nuevas diócesis, la mayoría en los Estados Unidos, Brasil y las Islas Filipinas; también una abadía nullius, 16 vicariatos Apostólicos y 15 prefecturas Apostólicas.
León XIII llevó la cuestión social dentro del ámbito de la actividad eclesial; Pío X también deseó que la Iglesia cooperara, o, mejor aún, desempeñara un papel de liderazgo en la solución de la cuestión social; sus puntos de vista en esta materia fueron formulados en un syllabus de diecinueve proposiciones, tomadas de diferentes Encíclicas y otras Actas de León XIII, y publicadas en un Motu Proprio (Diciembre 18, 1903), especialmente para la orientación en Italia, donde la cuestión social era un asunto espinoso a principios de su pontificado. Buscó especialmente reprimir ciertas tendencias que se inclinaban hacia el Socialismo y promovían un espíritu de insubordinación a la autoridad eclesiástica.
Como resultado del aumento constante de divergencias, la “Opera dei Congressi”, la asociación Católica más grande de Italia, fue disuelta. No obstante, inmediatamente después la Encíclica “Il fermo proposito” (Junio 11, 1905) provocó la formación de una nueva organización, constituida por tres grandes uniones, la Popular, la Económica y la Electoral. La firmeza de Pío X logró la eliminación de, por lo menos, los elementos más discrepantes, posibilitando, ahora sí, una verdadera acción social Católica, aunque subsistieron algunas fricciones. El deseo de Pío X es que la clase trabajadora sea abiertamente Católica, como lo expresó en una memorable carta dirigida al Conde Medolago-Albani. También en Francia, el Sillon, después de un origen prometedor, había dado un giro que lo acercaba a la ortodoxia del extremismo democrático social; y los peligros de esta relación fueron expuestos en la Encíclica “Notre charge apostolique” (Agosto 25, 1910), en la cual los Sillonistas fueron conminados a mantener sus organizaciones bajo la autoridad de los obispos.
En sus relaciones con los Gobiernos, el pontificado de Pío X tuvo que mantener luchas dolorosas. En Francia el papa heredó disputas y amenazas. La cuestión “Nobis nominavit” fue resuelta con la condescendencia del papa; pero en lo referente al nombramiento de obispos propuestos por el Gobierno, la visita del presidente al Rey de Italia, con la consiguiente nota de protesta, y la remoción de dos obispos franceses, deseada por la Santa Sede, se convirtieron en pretextos del Gobierno en París para el rompimiento de las relaciones diplomáticas con la Corte de Roma. Mientras tanto la ley de Separación ya había sido preparada, despojando a la Iglesia de Francia y prescribiendo, además, una constitución para la misma , la cual, si bien no era abiertamente contraria a su naturaleza, por lo menos entrañaba grandes peligros para ella. Pío X, sin prestar atención a los consejos oportunistas de quienes tenían una visión corta de la situación, rechazó firmemente consentir en la formación de las asociaciones cultuales. La separación trajo cierta libertad a la Iglesia de Francia, especialmente en materia de la elección de sus pastores. Pío X, sin buscar represalias, todavía reconoció el derecho francés de protectorado sobre los Católicos en el Este. Algunos párrafos de la Encíclica “Editae Saepe”, escrita en ocasión del centenario de San Carlos Borromeo, fueron mal interpretadas por los Protestantes, especialmente en Alemania, por lo que Pío X elaboró una declaración refutándolos, sin menoscabo a la autoridad de su alto cargo. En ese tiempo (Diciembre, 1910), se temían complicaciones en España, así como la separación y persecución en Portugal, para lo cual Pío X ya había tomado las medidas oportunas. El Gobierno de Turquía envió un embajador ante el Papa. Las relaciones entre la Santa Sede y las repúblicas de América Latina eran buenas. Las delegaciones en Chile y la República Argentina fueron elevadas a la categoría de internunciaturas, y se envió un Delegado Apostólico a Centroamérica.
Naturalmente, la solicitud de Pío X se extendió a su propia estancia, realizando un gran trabajo de restauración en el Vaticano; por ejemplo, en las habitaciones del cardenal-secretario de Estado, el nuevo palacio para los empleados, una nueva galería de pinturas, la Specola, etc. Finalmente, no debemos olvidar su generosa caridad en las calamidades públicas: durante los grandes terremotos de Calabria, pidió la ayuda de todos los Católicos del mundo, logrando reunir, al momento del último sismo, aproximadamente 7’000,000 de francos, que sirvieron para cubrir las necesidades de quienes fueron afectados y para la construcción de iglesias, escuelas, etc. Su caridad no fue menor en ocasión de la erupción del Vesubio y de otros desastres fuera de Italia (Portugal e Irlanda). En pocos años, Pío X obtuvo resultados magníficos y duraderos en interés de conservar la doctrina y disciplina Católicas, aún enfrentando grandes dificultades de todo tipo. Hasta los no Católicos reconocen su espíritu apostólico, su fortaleza de carácter, la precisión de sus decisiones y su búsqueda de un programa claro y explícito.
U. BENIGNI Transcrito por David M. Cheney Dedicado a Ceil Holman (1907-1996), mi abuela. Traducido por Salvador Gómez Contreras En el centenario de la elección de Giuseppe Sarto como Papa (Agosto, 1903-2003).

sábado, 20 de agosto de 2016

Vigésimo primer domingo del tiempo ordinario ( fin de semana 20 y 21 de Agosto)


Libro de Isaías 66,18-21. 

Entonces, yo mismo vendré a reunir a todas las naciones y a todas las lenguas, y ellas vendrán y verán mi gloria.
Yo les daré una señal, y a algunos de sus sobrevivientes los enviaré a las naciones: a Tarsis, Put, Lud, Mésec, Ros, Tubal y Javán, a las costas lejanas que no han oído hablar de mí ni han visto mi gloria. Y ellos anunciarán mi gloria a las naciones.
Ellos traerán a todos los hermanos de ustedes, como una ofrenda al Señor, hasta mi Montaña santa de Jerusalén. Los traerán en caballos, carros y literas, a lomo de mulas y en dromedarios -dice el Señor- como los israelitas llevan la ofrenda a la Casa del Señor en un recipiente puro.
Y también de entre ellos tomaré sacerdotes y levitas, dice el Señor.



Salmo 117(116),1.2. 
¡Alaben al Señor, todas las naciones,
glorifíquenlo, todos los pueblos!

Porque es inquebrantable su amor por nosotros,
y su fidelidad permanece para siempre.

¡Aleluya!





Carta a los Hebreos 12,5-7.11-13. 
Ustedes se han olvidado de la exhortación que Dios les dirige como a hijos suyos: Hijo mío, no desprecies la corrección del Señor, y cuando te reprenda, no te desalientes.
Porque el Señor corrige al que ama y castiga a todo aquel que recibe por hijo.
Si ustedes tienen que sufrir es para su corrección; porque Dios los trata como a hijos, y ¿hay algún hijo que no sea corregido por su padre?
Es verdad que toda corrección, en el momento de recibirla, es motivo de tristeza y no de alegría; pero más tarde, produce frutos de paz y de justicia en los que han sido adiestrados por ella.
Por eso, que recobren su vigor las manos que desfallecen y las rodillas que flaquean.
Y ustedes, avancen por un camino llano, para que el rengo no caiga, sino que se cure.



Evangelio según San Lucas 13,22-30. 
Jesús iba enseñando por las ciudades y pueblos, mientras se dirigía a Jerusalén.
Una persona le preguntó: "Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?". El respondió:
"Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán.
En cuanto el dueño de casa se levante y cierre la puerta, ustedes, desde afuera, se pondrán a golpear la puerta, diciendo: 'Señor, ábrenos'. Y él les responderá: 'No sé de dónde son ustedes'.
Entonces comenzarán a decir: 'Hemos comido y bebido contigo, y tú enseñaste en nuestras plazas'.
Pero él les dirá: 'No sé de dónde son ustedes; ¡apártense de mí todos los que hacen el mal!'.
Allí habrá llantos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes sean arrojados afuera.
Y vendrán muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de Dios.
Hay algunos que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son los primeros y serán los últimos".




Leer el comentario del Evangelio por : San Cesáreo de Arlés  

5 pasos para hacer un retiro tú mismo. No es cuestión de mucho tiempo: lo que de verdad importa es encontrar un tiempo de silencio a solas con Dios


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“Dije a mi alma: ten calma”. – T.S. Eliot
Mientras lees esto, estoy en mi retiro de silencio anual de 8 días (y si pudieras decir una oración por mí, ¡te lo agradecería mucho!).
Cada vez que confieso a la gente que tengo el privilegio de pasar ocho espléndidos días con Jesús todos los años, a menudo recibo miradas envidiosas. En especial de madres con muchos hijos. Y lo entiendo de veras. Pero antes de que idealices mi vida, recuerda que toda vocación tiene sus pros y sus contras. (No voy a revisar ahora los contras de vivir con otras 80 mujeres, pero creo que ya te podrás hacer una idea).
En cualquier caso, vamos al grano. La mayoría de la gente que me fulmina con ojos de envidia no se imagina que los retiros, en realidad, están también al alcance de las personas laicas. En serio. Si te tomas un día o medio día al mes de retiro (¡o incluso un par de horas!), te ayudará en tu vida espiritual. Puede que estés pensando, “sí claro, pero ¿qué es medio día comparado con ocho?”. Pero a Dios no se para en estas minucias.
Si te pasas la mitad de tu tiempo cambiando pañales, Dios no va a limitar la gracia que te ofrece sólo porque no dispongas del lujo de poder dedicarle toneladas de tiempo en exclusiva para Él. San Ignacio, creador de los Ejercicios Espirituales que se usan en tantísimos retiros, afirmó que una hora de oración en una cueva de Manresa le había enseñado más sobre los misterios de Dios “que lo que pudiera haber aprendido de todos los doctores de las escuelas”. Una hora, damas y caballeros.
Así que de verdad merece la pena buscar el tiempo para un “mini retiro” este mismo mes. Aunque sólo sea una mañana. Si tienes tiempo para ver Netflix varias veces a la semana o para mirar tu teléfono durante lo que al final terminarán siendo varios años de tu vida (tío… tengo que dejar de embobarme tanto con el móvil), ¡entonces sí que tienes tiempo para un mini retiro!
Aquí tienes cinco pasos que puedes seguir para un retiro casero:
  1. Apaga el teléfono: Lo digo en serio. A no ser que seas un cirujano de guardia o exista una posibilidad real de emergencia, cualquiera puede desconectar del teléfono al menos durante medio día. Guarda el móvil en la guantera del coche si tiene que estar a mano; si no, mejor dejarlo en casa. Del mismo modo, aléjate del correo electrónico, de los ordenadores, de las tablets, de la radio… Tanto como puedas, tienes que buscar auténtico silencio en el corto periodo de tiempo de que dispones para dedicarlo a Dios. Porqué Él nos habla en el silencio.
  2. Empieza el día yendo a misa: El comienzo perfecto para cualquier retiro. Si puedes estar en la iglesia un poco antes de que comience la misa, aprovecha para leer el Evangelio del día y rezar con él antes de la misa. Puesto que has despejado tu tiempo de la mañana, intenta participar en la misa de forma contemplativa. Evita pensar en tareas futuras. Pide a tu ángel de la guardia que te ayude a concentrarte. Cuando recibas la Eucaristía, pide a Jesús que te conceda toda la gracia de un buen retiro.
  3. Acude a la adoración eucarística: Si puedes asistir a misa en una parroquia que también tenga una capilla para adoración eucarística, sería ideal, porque después de misa puedes pasar a la capilla y dedicar un tiempo extra de oración. Puede que no dispongas de mucho tiempo para orar de esta forma, así que usa tu tiempo bien. Empápate de Jesús. Pídele que te conceda las gracias y el entendimiento para sentir la revitalización, la conversión, la transformación después de este breve tiempo de retiro.
  4. Da un paseo con el rosario: Soy una grandísima entusiasta de los caminos del rosario. ¡Me encantan! Después de pasar algún tiempo de oración por la mañana, dirígete a algún parque cercano o a algún lugar pintoresco donde no te molesten y da un paseo rezando el rosario lentamente, en meditación. Si te gusta hacer fotos, detente de vez en cuando a capturar alguna imagen hermosa. O escribe un poema corto. Luego retoma el rezo del rosario.
  5. Intenta hacer hueco a tres periodos de oración: Si vas a hacer un retiro de medio día, dalo todo. Reza durante tanto tiempo como puedas. Puede que tengas dudas, pero en realidad no es tan duro como parece. Divide tu oración en periodos de 45 minutos (pero tampoco te agobies con tener que cumplirlo estrictamente). Mientras tanto, prueba a escribir en el diario, a hacer una lectura espiritual o simplemente a tomar una taza de café mirando por la ventana. Si no te ves capaz de hacer tus periodos de oración en una iglesia, entonces escoge un lugar tranquilo y alejado de los demás. Mi madre dedicó un vestidor de la casa exclusivamente para la oración y cuando joven yo siempre supe que no debía molestarla si estaba en el “cuarto de rezar”. Si no puedes encontrar un espacio así en tu casa, intenta aislarte en una capilla de oración, el santuario de una iglesia o tal vez un parque o una playa.
Hay muchas otras cosas que podrías hacer durante un retiro de un día o de medio. Las de aquí son sólo unas pocas ideas. Pero no te obsesiones con los detalles. Lo que de verdad importa es encontrar un tiempo de silencio a solas con Dios.
No le des más vueltas.
Si eres capaz de hacer un hueco a este tiempo de aislamiento, no lo lamentarás. De hecho, ¡reserva un rato ahora mismo en tu calendario!
(Y reza otra oración por mí, por que pase un buen retiro. ¡Yo os tengo también a todos vosotros en mis oraciones!)
La mayor necesidad que tenemos es de callar a este gran Dios con el apetito y con la lengua, cuyo lenguaje, que él oye, sólo es el callado amor. – San Juan de la Cruz

13 verdades sobre el matrimonio que nadie te dice La mayoría de las personas crea una familia con una mochila llena de falsas esperanzas, creencias irracionales y mitos que no corresponden a la realidad.


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Vivimos en una época en la que la preparación académica y el mercado laboral avanzan con pasos agigantados, mientras que la orientación en las relaciones, la organización de la familia y la educación de los niños permanecen carentes sin muchas explicaciones. El hecho es que la mayoría de las personas crea una familia, llevando consigo una mochila llena de falsas esperanzas, creencias irracionales, mitos e ideas que no corresponden a la realidad.
De acuerdo con un artículo publicado en el portal de La Familia, si las parejas recibieran una orientación adecuada las tasas de divorcio, y en consecuencia, el sufrimiento humano que esto supone para la pareja y sus hijos, se reducirían considerablemente.
Estas son algunas verdades que nadie cuenta sobre la vida de pareja, una especie de pequeño manual que puede ayudar a entender lo que es normal y hasta necesario para que una relación pueda durar:

1. El amor y la convivencia se aprenden
“Nadie nace aprendido.” Debemos aprender a pensar en hacer feliz al otro en lugar de medir lo que hace el otro por nosotros, para renovar la esperanza, para comunicar, sin herir sus sentimientos, para discutir, negociar, gestionar nuestras emociones de manera constructiva. Aunque si es extremadamente importante, no lo aprendemos. Por el contrario, recibimos información de la televisión y los medios de comunicación con una buena dosis de sexo sin compromiso, infidelidad y todo tipo de mitos y mentiras acerca de lo que es el amor auténtico y generoso.

2. No se debe confundir el verdadero amor con la pasión y la locura temporal del inicio
Estar enamorados es una fase de las relaciones y no dura para siempre. Estos “incendios” pueden durar entre dos y cuatro años. Las personas que quieren vivir sólo este tipo de relación se ven obligados a cambiar constantemente de pareja, experimentando el dolor y la soledad en cada rotura hasta que aparece una nueva pareja en el horizonte.

3. El amor crece con el tiempo y el esfuerzo
Aprendan a construir y mantener un amor. Compartimos la idea errónea de que si las cosas van bien es porque estamos enamorados, y si hay dificultades es porque no lo estamos. Otro error es pensar que el amor es medible y que siempre hay que tener la mayor medida para que dure. La realidad es que el verdadero amor crece con el tiempo y el esfuerzo. Su relación es como un jardín que necesita atención y cuidado, y si son fertilizados, lo riegan y les arrancan las malas hierbas florecerá en el trascurso de la vida. Cuando se deje de cultivar su relación, empezará a marchitarse.

4. No espere que su pareja responda a todas sus necesidades.
La única persona que puede hacerla feliz y puede llenar su vida es uno mismo. No pretenda que el otro lo haga por usted. Sólo si usted es capaz de satisfacer sus necesidades y vivir una vida plena, logrará hacer que la otra persona sea feliz.

5. No se sentirán atraídos por su pareja en todo momento
Aunque si sabemos que la falta de atracción en el matrimonio puede aparecer en un momento u otro, esto no significa que todo terminó. Los medios de comunicación nos bombardean constantemente con mitos y mentiras sobre qué es el amor, y la mayoría de las personas no tiene otra fuente de información. Una de las mentiras más comunes que nos dicen es que si usted no se siente terriblemente atraído por su pareja significa que estás con la persona equivocada. La convivencia nos hace ver a nuestra pareja en muchas situaciones diferentes.

6. Los períodos de indiferencia son parte del verdadero amor
Un mito muy común es pensar: “Nos conocemos, nos enamoramos y por esto viviremos felices por siempre.” Este modelo nos esconde una parte esencial: la ausencia de placer. Y si experimentan estos momentos en una fase de pasión, eso no quiere decir que todo ha terminado. Esto significa que pueden dedicar tiempo y energía para mejorar su relación: cultivar intereses comunes, haciendo cosas que les gustan juntos. Incluso si usted no tiene una pasión, eso no quiere decir que su relación está muerta o condenada.
Algunas personas experimentan estas condiciones con más frecuencia que otras, y no hay absolutamente ninguna correlación entre el experimentar una fase de la pasión y el éxito de una relación.

7. Tengan en cuenta que van a pasar por una crisis, pero esta puede ayudarlos a crecer y fortalecer como pareja
Sabiendo que es la mejor manera para prepararse a esto, no levanten la guardia. Es parte de la vida. No crean que es el final. Es hora de testear el amor y los puntos fuertes.

8. No esperen de “sentir”. Primero viene el comportamiento, después la emoción
Lo que no se utiliza se pierde, pero no esperen a sentir afecto o deseo de involucrarse en relaciones íntimas con su pareja y expresar su amor. Empiecen a practicarlos ambos, y su amor y anhelo por el otro se multiplicarán. Hay momentos en que el estrés del trabajo y la vida cotidiana, el cuidado de los niños, o el sufrimiento emocional que deriva de la educación de los adolescentes ahogan en ambos los sentimientos, pero no dejen morir la relación. Busquen un poco de tiempo para estar juntos y modos para revivir buenos momentos.

9. El sexo es un acto sagrado de dar y recibir
La falta de educación sexual adecuada y emocional es otro fracaso en nuestro currículo. Aprendemos de los medios de comunicación, de los compañeros, y ahora, cada vez más, de la pornografía que el sexo es algo que se usa para la auto-satisfacción, la aprobación o la seguridad. La sexualidad sana no es nada de eso. El sexo es una expresión de amor, un acto de conexión, donde se practica el arte y la habilidad de dar y recibir.

10. El matrimonio está proyectado para ayudar a crecer
El matrimonio no es “felices para siempre”, el lugar de reposo, de la felicidad eterna. El matrimonio es una de los modos más difíciles y gratificantes que podemos realizar como seres humanos. Es la oportunidad diaria para desarrollar y mejorar la mejor versión de nosotros mismos, el amor, la generosidad, el sentido del humor, la inteligencia emocional, la compasión, la pérdida y muchas otras virtudes con las que nacemos. Por desgracia no nos viene enseñado, pero la gran noticia es que podemos aprender! Es la mejor manera de vivir.

11. Los modelos que hemos tenido influencian en el modo de relacionarnos con el otro
Si tuvieron la suerte de crecer en un matrimonio saludable, es más probable que hayan aprendido, por supuesto, los principios y las acciones necesarias para un matrimonio exitoso, pero si han sido testigo de un matrimonio caracterizado por las críticas, peleas, la ira, el resentimiento o el abuso físico o verbal tendrán que luchar para dejar atrás este modelo. No es una tarea fácil, pero sólo porque se requiere esfuerzo no significa que estás con la persona equivocada.

12. Estar con los niños pequeños es agotador y estresante
Tener hijos es una de las cosas más maravillosas que pueden hacer. Es una inversión para el futuro. Pero deben saber que es una fuente de estrés y discordia, incluso en los mejores de los matrimonios. Es importante encontrar tiempo para cuidar de la relación de pareja. Asistir a un grupo de apoyo para parejas o frecuentar una escuela para padre puede ser maravilloso para aprender como otros abordan los mismos problemas y ver que nadie está solo.

13. En algún momento de su vida matrimonial aparecerá otra persona por la que se sentirá atraído
El hecho de que simplemente se sienten atraído por otra persona significa que estás vivo y eres un ser humano. Cuando percibimos que está pasando, no se deje llevar por la nueva persona, no abra una ventana para dejarla entrar (y no le cuente sus problemas). No se engañe pensando que puede controlar la cosa pensando que si usted tiene una buena relación no pasará nada. También sucede aunque si usted tiene un buen matrimonio. Si continúa a cultivar una relación con esa persona, esto se convertirá en el foco de su interés y su pareja siempre va a perder puntos.