sábado, 23 de julio de 2016

Decimoséptimo domingo del tiempo ordinario( fin de semana, 23 y 24 de julio)

Libro de Génesis 18,20-32. 
Luego el Señor añadió: "El clamor contra Sodoma y Gomorra es tan grande, y su pecado tan grave,
que debo bajar a ver si sus acciones son realmente como el clamor que ha llegado hasta mí. Si no es así, lo sabré".
Dos de esos hombres partieron de allí y se fueron hacia Sodoma, pero el Señor se quedó de pie frente a Abraham.
Entonces Abraham se le acercó y le dijo: "¿Así que vas a exterminar al justo junto con el culpable?
Tal vez haya en la ciudad cincuenta justos. ¿Y tú vas a arrasar ese lugar, en vez de perdonarlo por amor a los cincuenta justos que hay en él?
¡Lejos de ti hacer semejante cosa! ¡Matar al justo juntamente con el culpable, haciendo que los dos corran la misma suerte! ¡Lejos de ti! ¿Acaso el Juez de toda la tierra no va a hacer justicia?".
El Señor respondió: "Si encuentro cincuenta justos en la ciudad de Sodoma, perdonaré a todo ese lugar en atención a ellos".
Entonces Abraham dijo: "Yo, que no soy más que polvo y ceniza, tengo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor.
Quizá falten cinco para que los justos lleguen a cincuenta. Por esos cinco ¿vas a destruir toda la ciudad?". "No la destruiré si encuentro allí cuarenta y cinco", respondió el Señor.
Pero Abraham volvió a insistir: "Quizá no sean más de cuarenta". Y el Señor respondió: "No lo haré por amor a esos cuarenta".
"Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no lo tome a mal si continúo insistiendo. Quizá sean solamente treinta". Y el Señor respondió: "No lo haré si encuentro allí a esos treinta".
Abraham insistió: "Una vez más, me tomo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. Tal vez no sean más que veinte". "No la destruiré en atención a esos veinte", declaró el Señor.
"Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no se enoje si hablo por última vez. Quizá sean solamente diez". "En atención a esos diez, respondió, no la destruiré".



Salmo 138(137),1.2a.2b.2c.2d.2e-3.7c.8. 
Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
te cantaré en presencia de los ángeles.
Me postraré ante tu santo Templo.
y daré gracias a tu Nombre

por tu amor y tu fidelidad.
poque tu promesa ha superado tu renombre.
Me postraré ante tu santo Templo,
y daré gracias a tu Nombre

por tu amor y tu fidelidad,
porque tu promesa ha superado tu renombre.
Me respondiste cada vez que te invoqué
y aumentaste la fuerza de mi alma.

Tu derecha me salva.
El Señor lo hará todo por mí.
Tu amor es eterno, Señor,
¡no abandones la obra de tus manos.




Carta de San Pablo a los Colosenses 2,12-14. 
En el bautismo, ustedes fueron sepultados con él, y con él resucitaron, por la fe en el poder de Dios que lo resucitó de entre los muertos.
Ustedes estaban muertos a causa de sus pecados y de la incircuncisión de su carne, pero Cristo los hizo revivir con él, perdonando todas nuestras faltas.
El canceló el acta de condenación que nos era contraria, con todas sus cláusulas, y la hizo desaparecer clavándola en la cruz.



Evangelio según San Lucas 11,1-13. 
Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: "Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos".
El les dijo entonces: "Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino;
danos cada día nuestro pan cotidiano;
perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación".
Jesús agregó: "Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: 'Amigo, préstame tres panes,
porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle',
y desde adentro él le responde: 'No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos'.
Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario.
También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá.
Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.
¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿Y si le pide un pescado, le dará en su lugar una serpiente?
¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión?
Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan!".



Leer el comentario del Evangelio por : Santa Catalina de Siena  
“Pedid y recibiréis”

¿Quién fue María Magdalena? Historia, tradiciones y leyendas sobre esta mujer que se encontró con Jesús resucitado


Appearance of Jesus Christ to Maria Magdalena - Alexander Andreyevich Ivanov - es



Los datos que nos ofrecen los evangelios son escuetos. Lc 8,2 nos informa que entre las mujeres que seguían a Jesús y le asistían con sus bienes estaba María Magdalena, es decir, una mujer llamada María, que era oriunda de Migdal Nunayah, en griego Tariquea, una pequeña población junto al lago de Galilea, a 5,5 km al norte de Tiberias.
 
De ella Jesús había expulsado siete demonios (Lc 8,2; Mc 16,9), que es lo mismo que decir “todos los demonios”. La expresión puede entenderse como una posesión diabólica, pero también como una enfermedad del cuerpo o del espíritu.


 
Los evangelios sinópticos la mencionan como la primera de un grupo de mujeres que contemplaron de lejos la crucifixión de Jesús (Mc 15,40-41 y par.) y que se quedaron sentadas frente al sepulcro (Mt 27,61) mientras sepultaban a Jesús (Mc 15,47).
 
Señalan que en la madrugada del día después del sábado María Magdalena y otras mujeres volvieron al sepulcro a ungir el cuerpo con los aromas que habían comprado (Mc 16,1-7 y par); entonces un ángel les comunica que Jesús ha resucitado y les encarga ir a comunicarlo a los discípulos (cf. Mc 16,1-7 y par).

San Juan presenta los mismos datos con pequeñas variantes.
 
María Magdalena está junto a la Virgen María al pie de la cruz (Jn 19,25). Después del sábado, cuando todavía era de noche se acerca al sepulcro, ve la losa quitada y avisa a Pedro, pensando que alguien había robado el cuerpo de Jesús (Jn 20,1-2).
 
De vuelta al sepulcro se queda llorando y se encuentra con Jesús resucitado, quien le encarga anunciar a los discípulos su vuelta al Padre (Jn 20,11-18). Esa es su gloria. Por eso, la tradición de la Iglesia la ha llamado en Oriente isapóstolos (igual que un apóstol) y en Occidente apostola apostolorum (apóstol de apóstoles).
 
En Oriente hay una tradición que dice que fue enterrada en Éfeso y que sus reliquias fueron llevadas a Constantinopla en el siglo IX.


 
María Magdalena ha sido identificada a menudo con otras mujeres que aparecen en los evangelios. A partir de los siglos VI y VII, en la Iglesia Latina se tendió a identificar a María Magdalena con la mujer pecadora que, en Galilea, en casa de Simón el fariseo, ungió los pies de Jesús con sus lágrimas (Lc 7,36-50).
 
Por otra parte, algunos Padres y escritores eclesiásticos, armonizando los evangelios, habían identificado ya a esta mujer pecadora con María, la hermana de Lázaro, que, en Betania, unge con un perfume la cabeza de Jesús (Jn 12,1-11; Mateo y Marcos, en el pasaje paralelo no dan el nombre de María, sino que dicen que fue una mujer y que la unción ocurrió en casa de Simón el leproso: Mt 26,6-13 y par.).
 
Como consecuencia, debido en buena parte a San Gregorio Magno, en Occidente se extendió la idea de que las tres mujeres eran la misma persona. Sin embargo, los datos evangélicos no sugieren que haya que identificar a María Magdalena con María, la que le unge a Jesús en Betania, pues parece que ésta es la hermana de Lázaro (Jn 12,2-3).
 
Tampoco permiten deducir que sea la misma que la pecadora que según Lc 7,36-49 ungió a Jesús, aunque la identificación es comprensible por el hecho de que San Lucas, inmediatamente después del relato en que Jesús perdona a esta mujer, señala que le asistían algunas mujeres, entre ellas María Magdalena, de la que había expulsado siete demonios (Lc 8,2).
 
Además, Jesús alaba el amor de la mujer pecadora: “Le son perdonados sus muchos pecados, porque ha amado mucho” (Lc 7,47) y también se descubre un gran amor en el encuentro de María con Jesús después de la resurrección (Jn 20,14-18).
 
En todo caso, aun cuando se tratara de la misma mujer, su pasado pecador no es un desdoro. Pedro fue infiel a Jesús y Pablo un perseguidor de los cristianos. Su grandeza no está en su impecabilidad sino en su amor.


 
Por su papel de relieve en el evangelio fue una figura que recibió especial atención en algunos grupos marginales de la primitiva Iglesia. Son fundamentalmente sectas gnósticas, cuyos escritos recogen revelaciones secretas de Jesús después de la resurrección y recurren a la figura de María para trasmitir sus ideas. Son relatos que no tienen fundamento histórico.
 
Padres de la Iglesia, escritores eclesiásticos y otras obras destacan el papel de María como discípula del Señor y proclamadora del Evangelio.
 
A partir del siglo X surgieron narraciones ficticias que ensalzaban su persona y que se difundieron sobre todo por Francia. Allí nace la leyenda que no tiene ningún fundamento histórico de que la Magdalena, Lázaro y algunos más, cuando se inició la persecución contra los cristianos, fueron de Jerusalén a Marsella y evangelizaron la Provenza. Conforme a esta leyenda, María murió en Aix-en- Provence o Saint Maximin y sus reliquias fueron llevadas a Vézelay. 


 
Bibliografía: V. Saxer, Maria Maddalena, en Biblioteca Sanctorum VIII, Roma 1966, 1078-1104; M. Frenschkowski, “Maria Magdalena”, en Biographisch-Bibliographischen Kirchenlexikons.
 
Por Juan Chapa

Qué está haciendo Francisco para frenar el islamismo radical

El Papa Francisco intervino públicamente para frenar una acción militar americana en Siria y en privado para restablecer el diálogo entre Cuba y Estados Unidos. Ahora uno de sus grandes retos es poner freno al extremismo islámico.

CARD. ZENON GROCHOLEWSKI
Prefecto, Congregación para la Educación Católica
"O la guerra o el diálogo. Hoy la cuestión más importante para el Papa es que retomemos el diálogo. Es la única solución. Resultados, probablemente, los hay, aunque no tantos como querríamos. Querríamos mucho más”.

El Papa ha pedido a los líderes musulmanes de todo el mundo que condenen la violencia yihadista y que trabajen en buscar soluciones. 

MONS. MICHAEL FITZGERALD
Ex nuncio en Egipto
"Los musulmanes están reflexionando. Creo que, por ejemplo, la formación del Estado Islámico ha sido un shock para el mundo musulmán”.

YAHYA SERGIO YAHE PALLAVICINI
Vicepresidente, Comunidad Islámica de Italia
"Hay una gran crisis en la comunidad islámica actual. Teólogos y personas de sabiduría necesitan analizar, afrontar y resolver esta crisis interna, este debate”.

En el Vaticano también aumentó el número de encuentros interreligiosos, como este organizado por el Pontificio Instituto de Estudios Árabes y de Islamística. En él expertos y diplomáticos están reflexionando sobre cómo mejorar la relación entre el Islam y el mundo.

MONS. JUSTO LACUNZA BALDA
Rector emérito Pontificio Instituto de Estudios Árabes
"Tenemos una religión diferente, una fe diferente, tenemos ritos diferentes, símbolos diferentes pero compartimos la vida y en esa vida compartimos la cultura, compartimos lengua, compartimos problemas y si el aire está enrarecido no afecta más a un musulmán que a un católico”.

Los cristianos de Oriente Medio son quienes están pagando más caro el islamismo radical. En el 2003 había 1.600.000 cristianos en Irak. Ahora no llegan a 300 mil.

5 películas que me han acercado a la santidad Muchas películas sobre santos les hacen parecer demasiado "héroes inaccesibles". No sucede con estas

“Un problema a día de hoy es que se puede hacer parecer la santidad como el privilegio de un puñado de héroes espirituales, y no el objetivo ordinario de la vida cristiana. Todo lo que quiere la Iglesia – sacerdocio, Misa, sacramentos, buena predicación, obras de misericordia corporales y espirituales – es hacer santos. Sólo hay una tristeza real en la vida: no ser un santo” (Obispo Robert Barron)
En el mundo del cine católico, hay un cierto tipo de películas sobre santos que parece que es cosa sólo de “píos” y de “bienintencionados”.
No me gustan, en primer lugar porque yo no soy ni pío ni particularmente bienintencionado, pero creo que si no me gustan es por una razón más profunda y problemática: perpetua la que considero la teoría ateniense de la santidad – la noción por la que un santo sale ya así de la cabeza de Dios, y su objetivo principal es ser una especie de ejemplo, un ejemplo al que aspirar, más que un guía – o, más importante, un compañero de camino – en la vía a la santidad.
Demasiado a menudo la santidad parece desesperadamente fuera de nuestro alcance, algo que logran los semidioses más que los seres humanos normales.
Prefiero mis santos excéntricos e imperfectos que luchan, caen y se vuelven a levantar una vez más para tomar de nuevo su cruz. En otras palabras, prefiero que mis santos sean humanos.
La lista de hoy se concentra no en la vida de santos canonizados, sino en algunas películas que he visto en los últimos años y que me han impulsado a pensar en las luchas y virtudes “vividas” a través de las cuales cada uno puede llegar a la santidad en su propia vida.
  1. In America
En el fantástico film de Jim Sheridan sobre una joven familia irlandesa inmigrantes que lucha por abrirse camino en Nueva York, el embarazo inesperado (y no muy deseado) de la mujer Sarah es el catalizador que lleva al actor desocupado Johnny a afrontar el principal evento que les hizo dejar Irlanda y que corroía a la familia por dentro – la muerte de su único hijo. Con la ayuda de su misterioso vecino (el artista Mateo), la familia lucha por encontrar la paz en medio del miedo que acompaña a la nueva bendición.
Lleno de pequeños pero perspicaces momentos sobre la relación entre los esposos y los signos más tangibles de su amor (los hijos), esta película habla de manera profunda sobre los riesgos y las recompensas de estar abierto a la vida, reconociendo que la disponibilidad a abrazarla significa que uno debe estar también preparado para abrazar el sufrimiento redentor que la acompañará siempre.
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  1. Diario de un cura de campo
Basado en la cautivadora novela de Georges Bernanos, este film del legendario director Robert Bresson es un puñetazo en el estómago espiritual. El protagonista es el cura de Ambricourt, un joven sacerdote frágil y apenas ordenado que llega a un pequeño pueblo de la campiña francesa para tener su primera parroquia, para descubrir que su ministerio (en realidad, su misma presencia) es fuertemente rechazada – o aún peor, meramente tolerada por un rebaño dolorosamente indiferente.
Afectado por una salud que se deteriora rápidamente y afligido tanto por la cínica apatía de sus parroquianos como por sus propias inseguridades y dudas de fe, el sacerdote lucha por abrazar si vocación.
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La obra maestra de Bresson es una mirada sobria y austera a dos cosas que me asustan mucho sobre la santidad: la realidad de la noche oscura del alma y el reto de sacrificarse completamente y sin reservas, haciendo las cosas justas y virtuosas independientemente del hecho que gente lo note o lo alabe, y por la recompensa terrena.
Es un recuerdo doloroso del hecho de que esta vida es de verdad un valle de lágrimas, y que intentar vivir en la máxima plenitud siempre estará acompañado de dudas y sufrimientos. Pero al mismo tiempo, el buen cura recuerda que “Dios no es un torturador”, haciendo notar a una condesa obstinada que Dios “no es el dueño del amor, es el Amor mismo”.
  1. De dioses y hombres
La película más reciente de las que aparecen en la lista es un relato edificante de la vita (y de la muerte) de los monjes trapenses del monasterio argelino de Nuestra Señora del Atlas, asesinados por los extremistas a mediados de los Noventa, y destaca por una serie de razones.
En primer lugar, es un relato extraordinariamente conmovedor (y verdadero) de la vida comunitaria, en que los seres humanos chocan contra las manías de los demás y pelean por cosas insignificantes, aunque respetándose y amándose profundamente.
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En segundo lugar, es un recuerdo de la importancia de rezar para la perseverancia. Para muchos es difícil imaginar la perspectiva de aceptar el martirio por las propias convicciones.
Para mi – que me veo reflejado en los pensamientos de la joven heroína de Un templo del Espíritu Santo de Flannery O’Connor, que sabe que “nunca podrá ser una santa pero que cree que podría ser mártir si la matasen rápidamente” -, la idea de llegar al fin de la vida en el mismo acto que te asegura la salvación final, es extrañamente fascinante. También es improbable para la mayor parte de nosotros, por esto el regalo más grande del film es el hecho de recordarnos que debemos rezar a diario por la virtud de la perseverancia final.
  1. El hijo
El film de los hermanos belgas Jean-Pierre y Luc Dardenne se presenta como un sorprendente análisis de nuestro deseo a menudo inexplicable de perdonar y de ser perdonados. La historia es de lo más sencilla: Francis, un joven atormentado que acaba de salir de la prisión, es llevado al taller de carpintería de Olivier para reinsertarse en el mundo del trabajo. Olivier lo reconoce en seguida como el responsable de la muerte de su hijo, que se produjo unos años antes, y lo contrata, aunque no está claro por qué lo hace.
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Para el espectador, el reto del film (y su gran tensión) se basa en preguntarse su Olivier actuará en base a su comprensible tendencia a la venganza, que aunque está omnipresente, nunca es el primer pensamiento del hombre. Oliver busca un tipo de castigo completamente diverso.
En una de las escenas principales del film, la ex mujer de Olivier, Magali, descubre la identidad de Francis. Anonadada por la voluntad de Olivier de ayudar al responsable de sus sufrimientos, le echa en cara sus intentos de reconciliación. “Nadie lo haría”, dice. Cuando él le da la razón, ella pregunta: “¿Entonces por qué lo haces?” “No lo se”, replica él. Y nosotros tampoco, pero queremos ser como él: perdonar en lugar de dejarnos consumir por la venganza, aunque no comprendemos sus acciones.
  1. Tres Colores (Azul, Blanco, Rojo)
El último ejemplo parece un poco raro… OK, es raro porque se trata de tres films y no de uno solo. Y esto significa que resumirlos es más bien imposible. Estas tres obras del enigmático director polaco Krzysztof Kieślowski son extraordinarias – tanto individualmente como (más aún) como una unidad creativa.
Capturan una sorprendente gamma de problemáticas, luchas y (al final) redenciones humanas, y si los protagonistas de las historias son a menudo inquietantes y tristes – a veces incluso sórdidos –, las extraordinarias intuiciones sobre los altibajos de la condición humana me dejaron sin aliento cuando los vi por primera vez. Y cada vez que los veía me dejaban más afectado y conmovido que antes.
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No es tanto el hecho de que tengan que ver con la virtud (o incluso la espiritualidad). Hay una completez y una atención a la importancia de los pequeños detalles que me hacen sentir como si hubiese visto toda una vida – o muchas vidas – desplegarse ante mis ojos. Y si me pregunto a menudo si entiendo lo que Kieślowski está intentando decir en estas películas, me encuentro siempre con un aprecio más profundo por la complejidad y la interconexión de nuestra vida, y con un recuerdo de que tengo que tratar a los demás sabiendo que también luchan que también buscan verdad y virtud. Y que serán siempre la presencia más obvia y palpable de Cristo en mi vida.
——–
Joseph Susanka escribe en Patheos



viernes, 22 de julio de 2016

Hoy se inicia la novena a San Ignacio de Loyola Por Abel Camasca

Hoy se inicia la novena a San Ignacio de Loyola


REDACCIÓN CENTRAL, 22 Jul. 16 / 02:01 am (ACI).- “A la mayor gloria de Dios”, ese era el lema de San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, cuya fiesta litúrgica es cada 31 de julio. En preparación a esta gran celebración, aquí una novena especial.
San Ignacio nació en Loyola (España) por el 1491. Su vida se desarrolló primero entre la corte real y la milicia. Al convertirse, estudió teología en París (Francia), donde conoció a aquellos con los que fundaría la Compañía de Jesús.
Su fecundo apostolado, sus escritos y la formación de sus religiosos influenciaron enormemente en la renovación de la Iglesia. Partió a la Casa del Padre en Roma en 1556.
"Enséñanos, buen Señor, a servirte como mereces: a dar sin contar el costo, a luchar sin contar las heridas, a trabajar y a no buscar descanso, a laborar sin pedir recompensa excepto saber que hacemos tu voluntad", decía el gran San Ignacio de Loyola.
Novena a San Ignacio de Loyola
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor…
Acto de Contricción
¡Señor mío, Jesucristo! Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
Oración para todos los días
Gloriosísimo Padre y Patriarca San Ignacio, fundador de la Compañía de Jesús y Padre amantísimo: si es para mayor gloria de Dios, honor vuestro y provecho de mi alma que yo consiga la gracia que os pido en esta novena, alcanzadla del Señor; y si no, ordenad mi petición con todos mis pensamientos, palabras y obras a lo que fue siempre el blasón de vuestras heroicas empresas: a mayor gloria de Dios.
Oración para el primer día
Jesús mío dulcísimo, que nos revelaste los misterios sagrados de vuestra fe, y por vuestra predicación deseasteis plantarla en los corazones humanos como raíz de todas las buenas obras y de la eterna salvación; os ofrezco los merecimientos de mi glorioso Padre San Ignacio, y singularmente los de su iluminada fe, con la cual creería cuantos misterios están escritos en las santas Escrituras, aunque se perdiesen todos los libros sagrados, y de la cual animado la defendió contra los herejes, la dilató entre los gentiles y la avivó entre los católicos. Os suplico, Padre amantísimo de mi alma, me deis una fe vivísima de vuestros divinos misterios que me ilustre para creerlos y estimarlos como verdadero hijo de la santa Iglesia con fervorosas obras de perfecto cristiano y me concedáis la gracia que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, honor del Santo y bien de mi alma. Amén.
Tres Padrenuestros y Avemarías. Mencionar aquí la intención personal, grupal o comunitaria.
Oración final para todos los días
Oh Dios, que para propagar la mayor gloria de tu nombre, has fortalecido por medio de San Ignacio a la Iglesia militante con un nuevo auxilio: alcánzanos que con su ayuda y a imitación suya peleemos en la tierra hasta conseguir ser coronados con él en el cielo. Por Cristo nuestro Señor. Amén.