martes, 31 de mayo de 2016

Irak, donde los cristianos no reniegan de la fe ni fingiendo El testimonio del nuncio: aprendemos de ellos el valor del testimonio, no hacer algo sino "ser de Cristo"


cristianos irak




En Irak “no conocemos ningún cristiano que se haya convertido al Islam, ni para fingir, por ejemplo para conservar la casa o el trabajo”. Lo cuenta el nuncio apostólico, monseñor Alberto Ortega. El arzobispo, de paso por Roma, celebró una misa en la Basílica de los Santos Apóstoles. El evangelio del día recordaba las duras palabras de Jesús: “Y si tu mano derecha te es ocasión de pecado, córtatela y arrójala de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo vaya a la gehenna”.
El arzobispo comentó: “¿Cuál es el contenido de esta vida? ¿En qué consiste entrar en el Reino de Dios? ‘Son de Cristo’. Este es el contenido de la vida, la consistencia de nuestra vida: ser de Cristo, pertenecer a Él. Lo comprendieron muy bien los cristianos en Irak, que tuve la gracia de conocer y visitar a menudo, sobre todo aquellos que han sido perseguidos y han perdido todo para mantener esta amistad con el Señor, para mantener la fe”.
Cuando los militantes del Isis llegan hay tres posibilidades que se abren para quien no es musulmán: la conversión, pagar un impuesto, o irse y dejarlo todo. “Y todos, todos se fueron – subrayó monseñor Ortega -, no conocemos a ninguno que se haya convertido al Islam, ni fingiendo, por ejemplo para conservar la casa o el trabajo. Todos abandonaron todo y perdieron todo para afirmar la fe, para dar testimonio de la amistad con el Señor. Les agradecí este testimonio”.
Monseñor Ortega visitó los campos de refugiados en Kurdistán, donde las condiciones de vida, tras dos años, son aún muy precarias. “Toda una familia vive en una sola habitación, con los colchones por una lado, y por la noche los ponen en el suelo para dormir, y las paredes llenas de imágenes de Jesús, María y los santos”. Aquí monseñor Ortega pudo tocar con una mano la caridad de la Iglesia universal hacia sus hijos llamados a vivir esta persecución. Todo lo que tienen estas personas viene de la Iglesia”.
En Irak, el nuncio celebró la Navidad y la Pascua, y abrió una puerta santa de la misericordia. “Frente a una tragedia así sólo la misericordia puede dar respuesta – dijo -, un amor más grande que ha vencido al mal, que es más fuerte que el mal. Sólo la misericordia es la única verdadera respuesta a la situación del hombre, a la violencia, al cansancio, a las contradicciones. A ellos les digo: el Señor, por quien han perdido todo, es Aquel que les puede dar la fuerza también hoy, Aquel que los sostiene y puede conducirlos hasta el final de su vida, y los invito a permanecer cada vez más unidos al Señor y a apoyarse los unos en los otros”.
Ese es “el secreto de la vida”, en Irak como en Italia: “La amistad con el Señor, estar unido a Él, ‘buscarlo día y noche'”. De los cristianos iraquíes “aprendemos el valor del testimonio: nuestra contribución al mundo no consiste en hacer algo sino en ‘ser de Cristo'”. Y concluyó con un deseo, siempre con las palabras del evangelio: “Tengan sal en ustedes y tengan paz unos con otros”.

«¿Qué pasaría en este país si Cáritas cerrara sólo 10 días?»


Fiesta de la Visitación de la Virgen María


Libro de Sofonías 3,14-18a. 

¡Grita de alegría, hija de Sión! ¡Aclama, Israel! ¡Alégrate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén!
El Señor ha retirado las sentencias que pesaban sobre ti y ha expulsado a tus enemigos. El Rey de Israel, el Señor, está en medio de ti: ya no temerás ningún mal.
Aquel día, se dirá a Jerusalén: ¡No temas, Sión, que no desfallezcan tus manos!
¡El Señor, tu Dios, está en medio de ti, es un guerrero victorioso! El exulta de alegría a causa de ti, te renueva con su amor y lanza por ti gritos de alegría,
como en los días de fiesta. Yo aparté de ti la desgracia, para que no cargues más con el oprobio.


Libro de Isaías 12,2-3.4bcd.5-6. 
Este es el Dios de mi salvación:
yo tengo confianza y no temo,
porque el Señor es mi fuerza y mi protección;
él fue mi salvación.
Ustedes sacarán agua con alegría
de las fuentes de la salvación.

Den gracias al Señor, invoquen su Nombre,
anuncien entre los pueblos sus proezas,
proclamen qué sublime es su Nombre.

Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso:
¡que sea conocido en toda la tierra!
¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión,
porque es grande en medio de ti
el Santo de Israel!


Evangelio según San Lucas 1,39-56. 
María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá.
Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo,
exclamó: "¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?
Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno.
Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor".
María dijo entonces: "Mi alma canta la grandeza del Señor,
y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador,
porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora.
En adelante todas las generaciones me llamarán feliz".
Porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas:
¡su Nombre es santo!
Su misericordia se extiende de generación en generación
sobre aquellos que lo temen.
Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón.
Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes.
Colmó de bienes a los hambrientos
y despidió a los ricos con las manos vacías.
Socorrió a Israel, su servidor,
acordándose de su misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham y de su descendencia para siempre".
María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.




Leer el comentario del Evangelio por : Una homilía griega del siglo 4º 


lunes, 30 de mayo de 2016

¿En qué orden leer la Biblia? Muchas personas se ponen a leer y se desaniman en seguida, por no tener una guía


bible



La Biblia no es un simple libro. Es una biblioteca de 73 libros. Son muy diferentes unos de otros, tienen estilos muy distintos, fueron escritos en épocas muy distantes y en situaciones muy diferentes.
Imagínate llegando a una biblioteca como esa y empezando a leer el primer libro que encuentras en el estante, pasando al segundo y así en adelante. ¡Esa lectura no puede funcionar! Hay personas que abren la Biblia desde el principio y empiezan a leer a partir del Génesis. En general, no pasan del quinto libro. Se desaniman y no vuelven más. Y, lo que es peor, acaban diciendo que es imposible, que no se consigue entender la Biblia. ¡Pero eso pasaría con cualquier biblioteca del mundo!
Es necesario un Plan de lectura. Al principio, hay muchas cosas que no se entienden, lo que es muy natural. También en la lectura de una novela pasa eso. ¡No te pares por eso, prosigue! A medida que se va leyendo, las cosas se van aclarando. Es una regla de oro: la Biblia se explica por si misma. Por eso, es tan importante un plan de lectura.
Existen varios planes de lectura. Todos ellos son buenos, porque se basan en un principio. Aquí presento un plan concreto. Está destinado a aquellos que desean empezar a leer la Biblia y no tienen otros recursos, que no sean conocer la Biblia a través de ella misma. Sigue el orden indicado aquí, forma parte del método.

Plan de lectura del Nuevo Testamento:
1          1ª Carta de San Juan (2 veces)
2          Evangelio de San Juan
3          Evangelio de San Marcos
4          Las pequeñas cartas de San Pablo: Galatas, Efesios, Filipenses, Colosenses, 1ª y 2ª Tesalonicenses, 1ª y 2ª Timoteo, Tito, Filemón
5          Evangelio de San Lucas
6          Hechos de los Apóstoles
7          Carta a los Romanos
8          Evangelio de San Mateo
9          1ª y 2ª Carta a los Corintios
10       Hebreos
11       Carta de Santiago
12       1ª y 2ª Carta de San Pedro
13       2ª y 3ª Carta de San Juan
14       Carta de San Judas
15       Apocalipsis
16       1ª Carta de San Juan (3ª vez)
17       Evangelio de San Juan (2ª vez)

¿Por qué comenzar por la 1ª carta de San Juan?
La primera necesidad de un cristiano es tener la certeza de su salvación. Es saber que Dios le ama y le ha elegido. Gratuitamente, sin ningún merecimiento. Dios te puso en la lista de esos a los que quiere salvar. ¡Fue una elección gratuita! ¡Amorosa! ¡Sin merecimiento! Saber eso nos da la certeza de la salvación. Y todo cristiano la necesita.
De los 73 libros de la Biblia, sólo esa pequeña carta fue escrita con ese propósito: darnos la certeza de la salvación. En la conclusión de su carta, San Juan dice: “Les he escrito estas cosas, a ustedes que creen en el nombre del Hijo de Dios, para que sepan que tienen la Vida eterna” (1 Jn 5, 13). Leyendo y releyendo, te vas convenciendo de esta feliz realidad: ¡Estas salvado! ¡Eres elegido!
Lecturas de los libros del Antiguo Testamento
“Que el libro de esta Ley nunca se aparte de ti: medítalo día y noche, para obrar fielmente en todo conforme a lo que está escrito en él. Así harás prosperar tus empresas y tendrás éxito” (Josué 1,8).
Una recomendación es comenzar la lectura por los tres libros sapienciales: Sabiduría, Eclesiástico y Proverbios. Son libros muy próximos al Nuevo Testamento y fuentes de ricas enseñanzas. Lee, al mismo tiempo, el libro de los Salmos. La puerta de entrada del Antiguo Testamento son los Salmos. Haz de ellos tu libro de cabecera.
En cualquier caso, lo que quiero acentuar aquí es que tienes que trabajar con los Salmos independientemente de algún orden específica. Siempre que te sientas impelido a ello, lee un Salmo. Haz tu diario sobre él, sin miedo a interrumpir el trabajo que estés haciendo en ese momento. El Salmo es como la fruta: la comemos a cualquier hora, sin importar las comidas. Y nunca hace mal. Siempre hace bien.
Aparte de ello, los libros del Antiguo Testamento deberían leerse en orden cronológico: desde los orígenes hasta la venida de Cristo.

Plan de lectura del Antiguo Testamento
1          Génesis                     24       Esdras
2          Éxodo                       25       Nehemías
3          Números                  26       Ageo
4          Josué                         27       Zacarías
5          Jueces                       28       Isaías (56-66)
6          1° Samuel                29       Malaquías
7          2º Samuel                30       Joel
8          1º Reyes                   31       Jonás
9          2º Reyes                   32       Rut
10       Amós                         33       Tobías
11       Oseas                        34       Judit
12       Isaías (1-39)                        35       Ester
13       Miqueas                   36       Eclesiástico
14       Nahúm                     37       Cantar de los Cantares
15       Sofonías                    38       Job
16       Habacuc                   39       Eclesiastés
17       Jeremías                   40       1º Macabeos
18       Lamentaciones        41       2º Macabeos
19       Ezequiel                   42       Baruc
20       Abdías                      43       Daniel
21       Isaías (40-55)         44       Sabiduría
22       1º Crónicas              45       Levítico
23       2º Crónicas              46       Deuteronomio

Artículo extraído del libro ‘A Bíblia no meu dia-a-dia‘ de monseñor Jonas Abib.

La “Teología de las lágrimas” de Francisco irrumpe en el Jubileo Año Santo de la Misericordia; el Papa en la vigilia de oración para "secar las lágrimas"


Pope Francis - general audience - Paul VI Hall - Vatican, Wednesday, Jan. 13, 2016



El Jubileo tiene espacio para aquellos que lloran. Es más el Papa Francisco ha confirmado la nobleza y la liberación de unas mejillas bañadas. Así, “enjuagar las lágrimas”, será el significado de la vigilia de oración presidida por el papa Francisco el próximo 5 de mayo a las 18.00 horas en la Basílica de San Pedro.
Llorar por un amigo muerto, por un familiar enfermo, por alegría, por la noticia de un embarazo. El Papa no distingue, lo único que pide es “llevar consolación y esperanza”.
Una teología del llanto que está presente en sus tres años de pontificado. “Son las lágrimas las que pueden darle paso a la transformación, son las lágrimas las que pueden ablandar el corazón, son las lágrimas las que pueden purificar la mirada y ayudar a ver el círculo de pecado en el que muchas veces se está sumergido”, dice el Papa.
En su homilía en la Misa celebrada en el “Complejo Ferial” de Ciudad Juárez, en México, a sólo 80 metros de la frontera con los Estados Unidos, nos recordó que “son las lágrimas las que logran sensibilizar la mirada y la actitud endurecida y especialmente adormecida ante el sufrimiento ajeno. Son las lágrimas las que pueden generar una ruptura capaz de abrirnos a la conversión”.
El evento jubilar lleva la huella de esa teología del llanto que el Papa ha testimoniado personalmente en varios viajes y encuentros. En Filipinas cambió su discurso oficial porque dijo haberse quedarse ‘sin palabras’ ante el llanto de dolor de Glyzelle, de 12 años.“Su realidad es superior a todas las ideas que yo había preparado”, explicó Francisco.
El llanto de los inocentes 
La pequeña con lágrimas en los ojos le contó a Francisco que había recogido comida entre la basura y dormido en la calle. ‘¿Por qué deja Dios que pasen esas cosas, incluso si no es culpa de los niños?’ preguntó a Francisco, tapándose la cara con las manos mientras sollozaba.
El Papa nos enseña que “cuando nos hagan la pregunta de por qué sufren los inocentes, entonces nuestra respuesta sea o el silencio o las palabras que nacen de las lágrimas”, añadió.
Esta vigilia en San Pedro también es un recuerdo de esas lagrimas que se nos atragantan en la garganta cuando sufrimos una injusticia o un dolor debido a la enfermedad, al trabajo que no encontramos, a una pelea en familia, a nuestros hijos que no nos visitan, a lo mejor porque somos viejos y enfermos…
Sin embargo, el Papa quiere en este jubileo que la misericordia sea aliento para el presente y confiar “en lo sano y bueno que late en cada corazón”.
Misericordia escudo de los que lloran 
Más allá de ser un pañuelo para nuestras lagrimas, la misericordia es escudo y fortaleza de quien ha sufrido una injusticia, de quien ha perdido el sentido de la propia vida y no ha logrado encontrarlo.
Son muchos y de varios tipos los sufrimientos, pero todos, tienen en común un ‘cansancio’ del vivir y, a menudo, la falta de esperanza y de confianza.
Jesús lloró por su amigo Lázaro cuando murió. Entonces, Francisco nos dice que “ciertas realidades de la vida se ven sólo con los ojos limpiados por las lágrimas”. Es aún más radical cuando dice “si ustedes no aprenden a llorar no son buenos cristianos”.
Esta teología del llanto evoca el discurso de la montaña. En Filipinas, el Papa dijo que “al mundo de hoy le falta llorar, lloran los marginados, lloran los que son dejados de lado, lloran los despreciados, pero aquellos que llevamos una vida más o menos sin necesidades no sabemos llorar”.
Volver a aprender a llorar para liberar la mejor parte del corazón, esa que lleva a la acción y callar el llanto de los inocentes con amor y actos, mientras el cielo sonríe y –como dice el poeta- una flor nace, mientras otra muere, pero las lagrimas son el rocío mañanero de Dios, signo de que estamos vivos dentro.
La Virgen y sus lagrimas 
Y volviendo a la vigilia, la devoción mariana también dejará su señal, pues para la ocasión será expuesto a la veneración de los fieles en la Basílica el relicario de la Virgen de las lágrimas de Siracusa.
Se trata de un recuerdo de la historia del cuadrito de yeso, con la imagen del corazón inmaculado de María, que se encontraba en la cabecera de una cama matrimonial en la casa de una joven pareja de esposos (Angelo Iannuso y Antonia Giusto), que derramó lágrimas humanas.
El relicario contiene parte de las lágrimas que surgieron milagrosamente de la imagen de la Virgen. Ese milagro se verificó entre el 29 de agosto y el primero de septiembre de 1953 en la isla italiana de Siracusa.
El Pontífice con esta vigilia invita a pedir el don de la conversión, el don de las lágrimas. Corazones abiertos que se sientan perdonados para derramar misericordia porque –parafraseando Francisco- siempre hay una salida y siempre hay oportunidad.
“Es tiempo de implorar la misericordia del Padre”, palabra de Francisco.