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martes, 3 de octubre de 2017

Amor y respeto ante las diferencias


En la psicología masculina ante todo está el respeto mientras que en la femenina está el amor. Finalmente, al ser unión, respeto y amor se funden.

Una vez más, una fuerte discusión estalló de pronto entre mi esposa y yo a los pocos meses de casados. Ambos comenzábamos a reaccionar ante el juicio y el reclamo de lo que considerábamos un defecto en el otro.  Se  cernían sobre nosotros gruesos nubarrones, sobre todo por mi intolerancia ante las diferencias.
Con mi fuerte temperamento yo esperaba que en momentos como esos,  ella se sujetara intimidándose ante mis poses, gritos, gesticulaciones… pero, para mi sorpresa, en vez de ello, subía el tono y con mejores recursos racionales y emotivos sostenía su posición, solo que a diferencia de mí no llegaba a la ira, la ofensa y fácilmente perdonaba olvidando. 
Así que ahí estaba yo, con o sin razón, fuera de mis cabales con el corazón agitado. 
Iracundo, salí a la calle a caminar bajo una pertinaz lluvia que fue calmando mis ánimos. Luego, unos brillantes relámpagos parecieron iluminar mi mente y corazón,  pues comencé entonces a reconocer que me había casado con un ser pensante y apasionado de la vida, decidido a defender su individualidad y autonomía en su forma de pensar y sentir, no solo en el terreno de los valores  personales, sino también de lo opinable. Lo que marcaba decididamente nuestras diferencias al convivir. 
Regresé sinceramente arrepentido a pedir perdón, muy consciente de que la vida nos expondría a muchas diferencias, ante las que nuestro amor habría de hacer un fuerte contrapeso.
Me costaba trabajo creer que temas que nos empezaban a confrontar, como el de nuestras familias de origen, el uso del dinero, nuestros respectivos amigos, la llegada del primer hijo, los hábitos alimenticios o el uso del tiempo libre solo señalaban diferencias, que armonizadas, habrían de constituirse en un bien para nuestro matrimonio.
Y precisamente esos temas eran solo como la punta del iceberg de todo aquello en lo que deberíamos buscar ser unión, conservando nuestras individualidades.
Pasó el tiempo sin lograr cambiar de fondo. Aunque con menos frecuencia, volvíamos a apasionadas discusiones y disgustos que más de una vez me dejaron abatido. Pero fui  aprendiendo de ella: que los días de sol se imponen sobre las noches oscuras, y que había en mí cierta falta de humildad y fortaleza.
Por ello, solicité ayuda especializada.
Fueron cinco las premisas que me ayudaron a  mejorar desde la perspectiva de que, las diferencias siendo inevitables, no tenían por qué hacernos sufrir, sino unirnos más.
La primera: Debía  entender en principio, como inmadurez y falta de realismo, lo que me hizo en momentos de mi vida suponer que las dificultades en nuestra relación  no eran elementos normales del ir enfrentando juntos la vida sino algo extraordinario.
La segunda: Discutir es normal y es sal necesaria en el amor porque es señal de amar lejos de la indiferencia. Pero es necesario valorar antes y muy bien el motivo, además de hacerlo en el momento correcto, en el lugar propicio y con el tono y las palabras adecuadas.
La tercera: En la psicología masculina ante todo está el respeto mientras que en la femenina está el amor.  Al final, respeto y amor se funden cuando se abraza la verdad de que nada es más importante que conservar  la armonía.
La cuarta: Puede pasar que cualquiera de los cónyuges cometa un error por el que, de forma real o  por percepción subjetiva, el otro se considere dañado u ofendido, pero éste no debe poner en tela de juicio que se trata de un mal momento y nunca será esa la verdadera intención de quien tiene abonadas tantas muestras de abnegación en el amor. No sería justo olvidarlo ni por un instante.
La quinta: Es necesario  cultivar una fortaleza nacida del más fino amor y respeto para aceptar y sobrellevar las diferencias.
Algunos ejemplos: 
  • Capacidad de controlar el propio estado de ánimo.
  • No dejarse abatir por las contrariedades.
  • No caer en el desánimo  ante las dificultades, conservando la energía al emprender una tarea que nos hemos propuesto.
  • Prepararnos para hacer algo que sabemos que nos costará emocionalmente.
  • Desarrollar habilidad para superar los miedos, la timidez, la pereza, los enfados.
  • Desarrollar sobre todo la habilidad de superar la agresividad en nuestras reacciones.
La  fortaleza es la virtud humana estrechamente relacionada con la inteligencia emocional que nos permite sobrellevar adecuadamente los inevitables roces humanos. Y es que contribuye a moderar los impulsos para que nuestra inteligencia sepa distinguir lo conveniente de lo  inconveniente, lo bueno de lo malo y lograr una conducta equilibrada en nuestras tendencias y un uso razonable de las cosas.
Vamos logrando así que nuestra relación crezca en el amor y el respeto, al tiempo que abrimos espacio a una nueva forma de ser juntos: en criterios, gustos, aficiones, tristezas y alegrías. 
Una nueva forma desde la que vamos aprendiendo a amarnos, y por la que no es nada exagerado apreciar que los esposos con el tiempo, llegan hasta parecerse físicamente. 
Es  como la tercera dimensión en el amor.

Orfa Astorga de Lira, máster en matrimonio y familia, Universidad de Navarra.

miércoles, 10 de mayo de 2017

¿Por qué no avanzas? Lucha con todas tus fuerzas: oración de fortaleza


"Dame, Señor mío, un poco de tu fortaleza para sentirme seguro en mi caminar y poder ser también calma y paz para los míos..."

Todos los días, debes levantarte seguro de que vas a triunfar, sin perder las esperanzas. No te quedes pegado a esa circunstancia que te nubla el pensamiento y que no te deja avanzar. Dios actuará en el momento menos pensado por ti, simplemente no desmayes, hay que seguir creyendo en lo que Dios hará en tu vida.
Quiero invitarte hoy a que recobres ese ánimo perdido por aquellas circunstancias adversas que te han robado la paz, y a que nunca te olvides de que Jesús siempre te acompaña, Jesús camina contigo y debes confiar que así es.
Anímate y lucha con todas tus fuerzas y con las fuerzas que Dios ha colocado dentro de ti, ruégale, pídele, clámale, implórale, pero no te quedes inmóvil como si fueses una estatua esperando a ver si todo pasa o se calma.
¡Ten fe en lo que el Señor hará y entonces recibirás las respuestas que has estado esperando! Vamos, sonríe porque, con Jesús a tu lado, te esperan cosas hermosas, días maravillosos, sueños que realizar y nuevas cosas que descubrir.
Deja que Dios sea esa luz que ilumina todos tus senderos, apacigue todas tus tormentas y encauce tu vida por caminos de victorias. ¡Vamos! renueva tu espíritu de victoria y permite que el poder restaurador de Dios toque todos tus sentidos, los llene de su Gracia y los avive con una entregada pasión.
Oración de fortaleza
Señor mío, gracias por estar atento a todo lo que necesito y a todo lo que me pasa porque sé que me amas y quieres lo mejor para mí.
Siento que tu inmenso amor me acompaña y me hace crecer, por eso, hoy, te doy gracias por todo lo que haces en mi vida.
Quiero comenzar todos los días de mi vida con fortaleza y con la certeza de que tu poder y misericordia vienen sobre mí, y recibo con gozo y gratitud esta bendición.
Confío plenamente en tu inmensa bondad y en que nunca me abandonas.
Hoy puedo y quiero decir confiado: “No me rendiré, porque sé que el Señor está conmigo, aunque no lo vea y a veces hasta ni lo sienta”.
Sé que estás ahí para ayudarme a afrontar toda situación. Aunque haya mil y un conflictos a mi alrededor, Tú eres capaz de darme la paz si en Ti confío, porque me tienes un inmenso cariño que sobrepasa todo sentido.
Dame, Señor mío, un poco de tu fortaleza para sentirme seguro en mi caminar y poder ser también calma y paz para los míos.
Me escudo en tu palabra que bendice y sana: “Como un padre cariñoso con sus hijos, así es cariñoso el Señor con sus fieles” (Salmo 103,13)
Consejo: Deja que Dios obre en tu vida aun cuando no veas la luz en tu caminar, Él tiene control de todo. Sigue confiando en Él y no dejes de caminar. Amén.
Por Qriswell J. Quero
Artículo originalmente publicado por pildorasdefe.net