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martes, 16 de mayo de 2017

Fátima: La otra gran columnata de la arquitectura católica


Como la basílica de San Pedro el santuario de Fátima recibe con un “abrazo” de mármol a sus visitantes

Una columnata es una secuencia de columnas, pero con la particularidad de que todas las columnas están unidas por un arquitrabe común. De todas las columnatas, quizás la más famosa sea la que recibe, como un cálido abrazo abierto, a los fieles que visitan la basílica de San Pedro mientras rodea la plaza homónima.
Esta columnata, diseñada por el famoso artista renacentista Gian Lorenzo Bernini, de hecho es un elemento prácticamente independiente que fue añadido a la basílica de San Pedro durante una de sus sucesivas remodelaciones. La columnata crea un espacio al mismo tiempo cerrado y abierto, dependiendo de dónde se sitúe el visitante: mientras se camina por la plaza, el imponente grosor de las columnas crea la ilusión de ser un espacio cerrado, ya que las columnas parecen superponerse. Sin embargo, si un visitante se acerca a cualquiera de las fuentes en la plaza, las columnas parecen separadas y permiten ver el resto de la plaza y los alrededores.
Ahora bien, la columnata del Vaticano no es la única que recibe peregrinos en un gran santuario católico. De hecho, en el santuario de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, una columnata de 200 columnas une la basílica principal con los edificios anexos al recinto. Es un conjunto diseñado por el arquitecto António Lino, que incluye 14 altares entre los 200 pilares de la columnata. En cada uno de estos altares hay una imagen del Via Crucis, que normalmente culmina en una decimoquinta estación representando la Resurrección de Cristo.
Otras doscientas estatuas se alzan desde lo alto de la columnata de San Pedro. En Fátima encontramos solo diecisiete estatuas. Cuatro de ellas representan a los cuatro grandes santos portugueses, cada estatua con más de tres metros de altura: san Juan de Dios, san Antonio de Lisboa, san Juan de Brito y beato Nuno de Santa María. Las otras estatuas, más pequeñas, representan a otros santos, casi todos ellos fundadores de órdenes religiosas, desde santa Teresa de Jesús e Ignacio de Loyola a san Simón Stock y san Marcelino Champagnat. Aunque es considerablemente más pequeña que la de San Pedro, la columnata de Fátima sigue siendo el destino preferido de unos 4 millones de peregrinos cada año.

lunes, 15 de mayo de 2017

Santidad de pastorcitos de Fátima no es consecuencia de las apariciones

El Papa Francisco durante el rezo del Regina Caeli. / Foto: L'Osservatore Romano

Durante el rezo del Regina Coeli en la Plaza de San Pedro este domingo en el Vaticano, el Papa Francisco reflexionó sobre su peregrinación al Santuario de Fátima los días 12 y 13 de mayo para celebrar los 100 años de las apariciones de la Virgen y canonizar a los pastorcitos videntes Santa Jacinta y San Francisco Marto.
Ante unos 25 mil fieles presentes, el Santo Padre resaltó que "en Fátima, la Virgen eligió el corazón inocente y la simplicidad de los pequeños Francisco, Jacinta y Lucía, en los cuales depositó su mensaje. Estos niños lo escucharon dignamente, y así fueron reconocidos como testigos fiables de las apariciones y se convirtieron en modelos de vida cristiana”.
“Con la canonización de Francisco y Jacinta se ha querido proponer a toda la Iglesia su ejemplo de adhesión a Cristo y de testimonio evangélico. Su santidad no es consecuencia de las apariciones, sino de la fidelidad y del ardor con los que han correspondido al privilegio recibido de poder ver a la Virgen María”.
“Después del encuentro con la ‘bella Señora’, recitaban frecuentemente el Rosario, hacía penitencia y ofrecían sacrificios por el fin de la guerra y por las almas más necesitadas de la divina misericordia”:
El Papa destacó que al haber vuelto anoche de su viaje a Fátima, "nuestra oración mariana de hoy asume un significado particular lleno de memoria y de profecía que mira la historia con los ojos de la fe”.
“En Fátima me he sumergido en la oración del santo pueblo fiel, oración que allí fluye como un río desde hace 100 años para implorar la protección materna de María sobre el mundo entero”.
Francisco quiso dar Gracias al Señor “por haberme concedido acudir a los pies de la Virgen Madre como peregrino de esperanza y de paz. Doy las gracias de corazón a los Obispos, a las autoridades del Estado y a todo aquellos que han ofrecido su colaboración”.
En el balance que realizó de este viaje, el Pontífice destacó el profundo clima de oración que se respiró en Fátima: “Desde el comienzo, cuando en la Capilla de las Apariciones nos recogimos en un largo silencio acompañado del silencio orante de todos los peregrinos, se creó un clima de recogimiento y contemplación, en el cual se produjeron varios momentos de oración”.
En el centro de todo estaba, y está, el Señor Resucitado presente en medio de su pueblo en la Palabra y en la Eucaristía. Presente en medio de muchos enfermos, que son protagonistas de la vida litúrgica y pastoral de Fátima, como de cada santuario mariano”.
Francisco subrayó, y meditó, sobre el hecho de que La Virgen eligiera precisamente a tres niños, tres pastorcitos pobres y analfabetos, para hacerles depositarios de su mensaje para toda la humanidad.
El Santo Padre afirmó que el mensaje de la Virgen en Fátima sigue estando plenamente vigente en nuestros días, e insistió en la necesidad de oración en estos días en los que el mundo sufre las consecuencias del pecado.
También en nuestros días hay mucha necesidad de oración y de penitencia para implorar la gracia de la conversión, como como el fin de los absurdos conflictos, grandes y pequeños, y de la violencia que desfiguran el rostro de la humanidad”.
“Dejémonos guiar por la luz que llega de Fátima. El Corazón Inmaculado de María sea siempre nuestro refugio, nuestra consolación y el camino que nos lleve a Cristo”, concluyó.

sábado, 13 de mayo de 2017

San José también estuvo en el milagro del sol de Fátima y este es su significado

Sobre las apariciones de la Virgen de Fátima en Portugal muchas personas deben haber oído hablar del “Milagro del Sol” de 1917, pero pocos conocen que San José también estuvo presente en la visión de Sor Lucía.
La Sierva de Dios y vidente de Fátima, Sor Lucía, describió la aparición en sus Memorias: “Desaparecida Nuestra Señora en la inmensa lejanía del firmamento, vimos al lado del sol, a San José con el Niño y a Nuestra Señora vestida de blanco, con un manto azul. San José con el Niño parecían bendecir al mundo, con unos gestos que hacían con la mano en forma de cruz”.
“Esto reitera la importancia del papel de San José dentro de la Iglesia. Dice tanto para nuestro mundo de hoy. Es el gigante silencioso, el amigo olvidado que está constantemente presente”, explicó Mike Wick, director ejecutivo del Institute on Religious Life, apostolado que promueve y apoya el crecimiento, desarrollo y renovación de la vida consagrada.
Además, Wick dijo que la presencia de la Sagrada Familia en la última aparición de Fátima es un “recordatorio oportuno” de que la Iglesia debe ser “la familia de Dios”.
“San José, que es jefe de la Sagrada Familia, nos da una gran instrucción sobre el plan de Dios”, añadió.
En ese sentido, Mons. Joseph Cirrincione, estudioso por más de 40 años de las apariciones de Fátima, detalló en su libro “St. Joseph, Fatima and Fatherhood” (1989) que las apariciones definitivamente son un recordatorio de la importancia de la paternidad.
“La paternidad de San José, como con todos los padres humanos, es el reflejo en una criatura de la paternidad de Dios Padre. La visión de San José y del Niño Jesús bendiciendo al mundo, con María al lado del sol, que no ha dejado su lugar, es la seguridad de Dios de que, aunque el hombre pueda rechazarlo, Dios nunca rechazará al hombre”, enfatizó.
Cuando la pacífica escena familiar es interrumpida por los giros del sol durante el Milagro del Sol, Mons. Cirrincione cree que se trata de “un presagio siniestro de las consecuencias para el mundo, que seguramente se sentirán si la verdadera paternidad de Dios y el tradicional papel fuerte del padre de la familia son rechazados por la humanidad”.
“El Milagro del Sol representa no tanto una amenaza de males venideros, sino un presagio del destronamiento de Dios Padre y una indicación de las terribles consecuencias que seguirán”, resaltó.
Mons. Cirrincione explicó “que la paternidad humana, como reflejo de la paternidad de Dios, fue diseñada para ser el pilar de la familia” y que la “desaparición de la estima por la paternidad ha llevado al colapso de ese pilar y a la desintegración de la familia”.
En el siglo IX, el Papa León XIII consagró el mes de octubre a la Virgen del Rosario –título con el que María se llamaría a sí misma en Fátima–, y en su encíclica Quamquam Pluries (Devoción a San José) de 1889, el Papa pidió “que el pueblo cristiano invoque continuamente, con gran piedad y confianza, junto con la Madre de Dios, a su casto esposo San José”.
Debido a que era “de gran importancia la devoción a San José” este Papa escribió y ofreció una oración al Santo Custodio para que fuera recitada después del Rosario durante el mes de octubre.
La oración puede encontrarla AQUÍ

lunes, 16 de mayo de 2016

5 revelaciones sorprendentes del “tercer secreto” de Fátima En el 2000, el entonces cardenal Joseph Ratzinger explicó los signos y los símbolos de las apariciones marianas


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El 13 de mayo es el 99° aniversario de las apariciones marianas en Fátima, en Portugal. Durante todo el siglo pasado, individuos de todas partes del mundo han elaborado teorías para descifrar el mensaje oculto en los “tres secretos” de Fátima, pero sor Lucía dijo que la interpretación pertenecía no al vidente, sino a la Iglesia. Toca a la Iglesia interpretar los diversos signos y símbolos de Nuestra Señora de Fátima para ofrecer a los fieles una guía clara en la comprensión de lo que Dios quiere revelar.
La Iglesia hizo exactamente esto en el 2000, cuando el entonces cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, escribió un largo comentario-interpretación a nivel teológico del famoso “tercer secreto”. Al cardenal se le encargó que aclarara los signos y símbolos que se encontraban en las visiones de la Virgen, e hizo algunos descubrimientos extraordinarios.
Aquí cinco revelaciones sorprendentes que se desprenden del “tercer secreto” de Nuestra Señora de Fátima tal y como lo interpretó el cardenal Ratzinger (ahora papa emérito Benedicto XVI).
¡Penitencia, penitencia, penitencia!
  1. “La palabra clave de este “secreto” es el triple grito: “¡Penitencia, Penitencia, Penitencia!”. Nos vuelve a la mente el inicio del Evangelio: paenitemini et credite evangelio (Mc 1, 15). Comprender los signos del tiempo significa: comprender la urgencia de la penitencia – de la conversión – de la fe. Esta es la respuesta correcta al momento histórico, que está caracterizado por grandes peligros, los cuales serán delineados en las imágenes sucesivas”.
El mensaje central de Nuestra Señora de Fátima era “Penitencia”. Ha querido recordar al mundo la necesidad de alejarse del mal y de reparar los daños provocados por nuestros pecados. Esta es la “clave” para comprender el resto del “secreto”. Todo gira en torno a la necesidad de penitencia.
Nosotros hemos forjado la espada de fuego
  1. “El ángel con la espada de fuego a la izquierda de la Madre de Dios recuerda imágenes análogas del Apocalipsis. Este representa la amenaza del juicio, que se cierne sobre el mundo. La perspectiva que el mundo podría ser carbonizado en un mar de llamas, hoy no parece ya que sea una pura fantasía: el hombre mismo ha preparado con sus inventos la espada de fuego. La visión muestra después la fuerza que se contrapone al poder de la destrucción — el esplendor de la Madre de Dios, y, procedente en cierto modo de ello, la llamada a la penitencia”.
Esta parte de la aparición tiende a ser la más angustiosa. Parece que Dios puede destruirnos a todos con una “espada de fuego”.
Pero el cardenal Ratzinger, sin embargo, subraya que la “espada de fuego” sería algo que creamos nosotros (como la bomba atómica) más que un fuego que desciende del cielo. La buena noticia es que la visión afirma que la espada de fuego se extingue al contacto con el esplendor de la Virgen, en conexión con la llamada a la penitencia. La Virgen tiene la última palabra, y su esplendor puede detener cualquier cataclisma.
El futuro no está grabado en piedra
  1. “Se subraya la importancia de la libertad del hombre: el futuro no está de hecho determinado de modo inmutable, y la imagen, que los niños vieron, no es un film anticipado del futuro, del que nada podría ser cambiado. Toda la visión sucede en realidad sólo para apelar a la libertad humana, para encaminarla en una dirección positiva… El sentido de la visión … es… el de movilizar las fuerzas del cambio al bien”.
Contrariamente a la convicción popular, las intensas visiones ofrecidas por Nuestra Señora de Fátima no son una previsión de lo que sucederá. Son una previsión de lo que podría suceder si no respondemos al llamamiento a la penitencia y a la conversión del corazón que la Virgen hace. Tenemos aún nuestro libre albedrío, y se nos exhorta a usarlo por el bien de toda la humanidad.
La sangre de los mártires es semilla de la Iglesia
  1. “La conclusión del ‘secreto’… es una visión consoladora, que quiere hacer permeable al poder curador de Dios una historia de sangre y lágrimas. Los ángeles recogen bajo los brazos de la cruz la sangre de los mártires y riegan así las almas, que se acercan a Dios… Como por la muerte de Cristo, de su costado abierto, nació la Iglesia, así la muerte de los testigos es fecunda para la vida de la Iglesia. La visión de la tercera parte del ‘secreto’, tan angustiosa al principio, se concluye con una imagen de esperanza: ningún sufrimiento es vano, y precisamente una Iglesia sufriente, una Iglesia de mártires, se convierte en signo indicador para la búsqueda de Dios por parte del hombre”
Es verdad que la visión contiene mucho sufrimiento, pero no es en vano. La Iglesia puede tener que sufrir mucho en los años venideros, y esto puede no ser una sorpresa. La Iglesia ha vivido la persecución desde la crucifixión, y nuestro sufrimiento en la época actual producirá efectos positivos solo en el futuro.
Tened valor, yo he vencido al mundo
  1. “‘Mi Corazón Inmaculado triunfará’. ¿Qué significa? El Corazón abierto a Dios, purificado por la contemplación de Dios, es más fuerte que los fusiles y que las armas de todo tipo … El maligno tiene poder en este mundo … tiene poder porque nuestra libertad se deja continuamente separar de Dios. Pero… la libertad para el mal no tiene la última palabra. Desde entonces vale la palabra: ‘En el mundo tendréis tribulaciones, pero ánimo, yo he vencido al mundo’ (Jn 16, 33). El mensaje de Fátima nos invita a confiar en esta promesa”
Para concluir, el “secreto” de Fátima nos da esperanza en este mundo lacerado por el odio, por el egoísmo y por la guerra. Satanás no triunfará, y sus planes malvados serán obstaculizados por el Corazón Inmaculado de María. Podrá haber sufrimiento en el futuro próximo, pero si nos agarramos a Jesús y a Su Madre saldremos victoriosos.