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domingo, 4 de junio de 2017

4 de junio, Pentecostés, Solemnidad del Espíritu Santo y nacimiento de la Iglesia

Hoy se celebra la Solemnidad de Pentecostés, que conmemora la Venida del Espíritu Santosobre María y los Apóstoles, cincuenta días después de la Resurrección de Jesucristo.
El capítulo dos del libro de los Hechos de los Apóstoles describe que “de repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo”.
San Juan Pablo II al reflexionar sobre este acontecimiento en su encíclica "Dominum et Vivificantem" señaló que “el Concilio Vaticano II habla del nacimiento de la Iglesia el día de Pentecostés. Tal acontecimiento constituye la manifestación definitiva de lo que se había realizado en el mismo Cenáculo el domingo de Pascua”.
“Cristo resucitado vino y ‘trajo’ a los apóstoles el Espíritu Santo. Se lo dio diciendo: ‘Recibid el Espíritu Santo’. Lo que había sucedido entonces en el interior del Cenáculo, ‘estando las puertas cerradas’, más tarde, el día de Pentecostés es manifestado también al exterior, ante los hombres”.
Posteriormente, el Papa de la familia cita el documento conciliar “Lumen Gentium”, en el que se resalta que “el Espíritu habita en la Iglesia y en el corazón de los fieles como en un templo (cf. 1 Co 3,16; 6,19), y en ellos ora y da testimonio de su adopción como hijos (cf. Ga 4,6; Rm 8,15-16 y 26). Guía la Iglesia a toda la verdad (cf. Jn 16, 13), la unifica en comunión y ministerio, la provee y gobierna con diversos dones jerárquicos y carismáticos y la embellece con sus frutos (cf. Ef 4,11-12; 1 Co 12,4; Ga5,22)”.
Más información:

domingo, 28 de mayo de 2017

¿Qué significa que el Espíritu Santo es el Paráclito?


Cuando Jesús dejó a los discípulos, dejó a alguien en su lugar...

Después de que Jesús anunció a sus discípulos que los dejaría pronto, les dio una declaración de gran aliento: “Y yo pediré al Padre, y Él os dará otro Consejero para estar con vosotros para siempre: el Espíritu de Verdad “(Juan 14, 16-17).
La palabra griega traducida “Consolador” o “Consejero” (como se encuentra en Juan 14,16, 26; 15,26 y 16, 7) es parakletos. Esta forma de la palabra es incuestionablemente pasiva y correctamente significa “uno llamado al lado de otro”; en otros términos defensor.
La palabra lleva una noción secundaria con respecto al propósito de la convocatoria: asesorar o apoyar a quien lo necesita. Este Consejero, o Paráclito, es Dios el Espíritu Santo, la tercera Persona de la Trinidad que ha sido “llamada a nuestro lado”. Él es un ser personal, y Él habita en cada creyente.
Durante Su ministerio terrenal, Jesús había guiado, guardado y enseñado a Sus discípulos. Pero ahora, en Juan 14-16, se está preparando para dejarlos. Él promete que el Espíritu de Dios vendría a los discípulos y moraría en ellos, tomando el lugar de la presencia física de su Maestro. Jesús llamó al Espíritu “otro Consolador“, otro de la misma clase. El Espíritu de Dios no es diferente del Hijo de Dios en esencia, porque ambos son Dios.
Durante la era del Antiguo Testamento, el Espíritu de Dios vendría sobre la gente y luego los dejaría. El Espíritu de Dios se apartó del rey Saúl (1 Samuel 16,14; 18,12). David, al confesar su pecado, pidió que el Espíritu no le quitara (Salmo 51,11). Pero cuando el Espíritu fue dado en Pentecostés, Él vino al pueblo de Dios para permanecer con ellos para siempre.
Podemos afligir al Espíritu Santo, pero Él no nos dejará. Como Jesús dijo en Mateo 28,20: “Yo estoy con ustedes siempre, hasta el fin del mundo”. ¿Cómo está Él con nosotros cuando está en el cielo, sentado a la diestra del Padre? Él está con nosotros por Su Espíritu (el Ayudante- el Parakletos).
Tener al Espíritu Santo como nuestro Paráclito es tener a Dios mismo habitándonos como creyentes. El Espíritu nos enseña la Palabra que nos guía hacia la verdad completa. Él nos recuerda lo que Jesús ha enseñado para que podamos depender de Su Palabra en los tiempos difíciles de la vida.
El Espíritu obra en nosotros para darnos su paz (Juan 14,27), Su amor (Juan 15, 9-10), y Su gozo (Juan 15,11). Él consuela nuestros corazones y mentes en un mundo turbulento. El poder del Paráclito que nos habita nos da la capacidad de vivir por el Espíritu y “no satisfacer los deseos de la carne pecaminosa” (Gálatas 5,16). El Espíritu puede entonces producir Su fruto en nuestras vidas (Gálatas 5, 22-23) para la gloria de Dios el Padre.
¡Qué bendición es tener el Espíritu Santo en nuestras vidas como nuestro Paráclito: nuestro Consolador, nuestro Defensor , nuestro Consejero, y nuestro Abogado!

viernes, 26 de mayo de 2017

La actitud del cristiano es la dulzura y el respeto, no estar amargados, dice el Papa

El Papa durante la homilía. Foto: Captura Youtube

El Papa Francisco visitó en la tarde del domingo en Roma la parroquia San Pier Damiani, situada en un barrio cuyos vecinos son mayoritariamente comunistas, y explicó que la actitud de todo cristiano es la dulzura y el respeto y criticó que algunos que se dicen cristianos están todo el día amargados.
El Pontífice habló del Espíritu Santo y recordó que es como un “abogado” que “defiende del maligno”. “El Espíritu Santo está en cada uno de nosotros, y lo hemos recibido en el Bautismo, lo hemos recibido de Jesús”, recordó.
El Papa, como San Pablo en la lectura, invitó a no contristar al Espíritu Santo porque “tenemos a Dios mismo dentro, es Dios que nos acompaña, que te dice lo que debes hacer y cómo lo debes hacer, es el que te ayuda a no equivocarte, que te ayuda a no caer en la tentación, es el abogado, el que te defiende del maligno”.
Y, “¿cómo adorar a Cristo?”, se preguntó. “Con la oración de adoración y dejando sentir la inspiración del Espíritu Santo. Es él el que nos dice 'esto es bueno, esto no es bueno, este es el camino equivocado, este es el camino bueno'. Nos lleva adelante. Y cuando la gente nos pide explicaciones de por qué nosotros los cristianos somos así, San Pedro dice que hay que estar preparados para responder a cualquiera que pregunte”.
“Que esto sea hecho con dulzura y respeto”, pidió recordando las palabras del apóstol. “El lenguaje de los cristianos que cuidan el Espíritu Santo que se nos ha dado como don, es un lenguaje especial, no deben hablar en latín, es otro lenguaje. Es el lenguaje de la dulzura y del respeto. Y esto puede ayudarnos a pensar cómo es nuestra actitud de cristianos”.
“¿Es una actitud de dulzura o de ira? ¿o de amargura? Es muy feo ver a personas que se dicen cristianas pero están llenas de amargura. La Iglesiallama al Espíritu ‘dulce huésped del alma’. Y de respeto. Siempre respeta a los demás. Nos enseña a respetar a los otros”.
“El diablo, que sabe cómo debilitarnos, hará todo lo posible para que nuestro lenguaje no sea respetuoso y dulce, incluso dentro de las comunidades cristianas”.
A continuación, Francisco denunció que mucha gente “se acerca a las parroquias buscando paz y respeto y sin embargo encuentra lucha internas entre los fieles. En lugar de la dulzura encuentra murmuraciones, maledicencias, competencia… ¿Y esa gente que encuentra ese ambiente no de incienso sino de charlatanería qué dice? “Prefiero ser pagano’, y se va desilusionado. Con este lenguaje de ambición y de celos alejamos a la gente y no dejamos trabajar al Espíritu”.
“Tenemos que cuidar al Espíritu Santo y no hablar como el diablo nos enseña. Perdonad si vuelvo siempre sobre este tema, pero es el enemigo que destruye a nuestras comunidades: las murmuraciones”.
“La Virgen –continuó– ha cuidado al Espíritu Santo y la ha hecho madre del Hijo de Dios. No nos tiremos piedras a nosotros mismos, porque el diablo se divierte: pidamos esta gracia, cuidar al Espíritu Santo que está en nosotros. No le entristezcamos, y que nuestra actitud sea de dulzura y de respeto”.
Como ha hecho ya en otras ocasiones, el Papa se reunió con las personas que desarrollan distintas labores pastorales y se sometió a las preguntas de algunos niños de catequesis. También saludó calorosamente a numerosos jóvenes, enfermos, familias con niños bautizados, así como con miembros del Camino Neocatecumenal que le esperaban con emoción. Además, confesó a cuatro fieles y después celebró la Santa Misa.
Esta ha sido la 15ª visita a una parroquia de la diócesis de Roma que realiza el Papa y es el tercer Pontífice que la visita. El primero fue Pablo VI el 27 de febrero y el segundo San Juan Pablo II el 13 de marzo de 1988.

lunes, 16 de mayo de 2016

El Espíritu Santo ayudó a San Juan Pablo II con las matemáticas y empezó una gran devoción


San Juan Pablo II. Foto: L'Osservatore Romano.
San Juan Pablo II. Foto: L'Osservatore Romano

ROMA,  (ACI).- En su primer encuentro con la Renovación Carismática Católica, en enero de 1980, San Juan Pablo II les confió que el Espíritu Santo le ayudó en sus dificultades con las matemáticas cuando era adolescente, en lo que consideró su “propia iniciación espiritual”.
“Cuando era un escolar, de alrededor de 12 o 13 años, a veces tenía dificultades en mis estudios, particularmente con las matemáticas. Mi padre me dio un libro de oración, lo abrió en una página y me dijo ‘aquí tienes la oración al Espíritu Santo. Debes rezar esta oración cada día de tu vida’”, les dijo el Papa, según cita la Renovación Carismática Católica en su sitio web.
“Sigo obediente a este mandamiento que mi padre me dio”, señaló el santo polaco quien hasta el final de su vida rezó a diario la plegaria sugerida por su padre, el himno Ven Espíritu Santo Creador. “Esta era mi propia iniciación espiritual”, añadió.
“La situación en el mundo es demasiado peligrosa, muy peligrosa”, dijo, y advirtió del peligro del materialismo, que “es la negación de lo espiritual, y por esto es que necesitamos” de la acción del Espíritu Santo.
Gracias al Espíritu Santo, indicó, “comenzamos de nuevo a vivir, a encontrarnos a nosotros mismos, nuestra identidad, toda nuestra humanidad”.
Esta es la oración que rezó a diario San Juan Pablo II:
Ven, Espíritu Creador,
visita las almas de tus fíeles
y llena de la divina gracia los corazones,
que Tú mismo creaste.

Tú eres nuestro Consolador,
don de Dios Altísimo,
fuente viva, fuego, caridad
y espiritual unción.

Tú derramas sobre nosotros los siete dones;
Tú, el dedo de la mano de Dios;
Tú, el prometido del Padre;
Tú, que pones en nuestros labios los tesoros de tu palabra.

Enciende con tu luz nuestros sentidos;
infunde tu amor en nuestros corazones;
y, con tu perpetuo auxilio,
fortalece nuestra débil carne,

Aleja de nosotros al enemigo,
danos pronto la paz,
sé Tú mismo nuestro guía,
y puestos bajo tu dirección,
evitaremos todo lo nocivo.

Por Ti conozcamos al Padre,
y también al Hijo;
y que en Ti, Espíritu de entrambos,
creamos en todo tiempo.

Gloria a Dios Padre,
y al Hijo que resucitó,
y al Espíritu Consolador,
por los siglos infinitos. Amén.

V. Envía tu Espíritu y serán creados.
R. Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos.
Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus hijos con la luz del Espíritu Santo; haznos dóciles a tu Espíritu para gustar siempre el bien y gozar de su consuelo.
Por Jesucristo Nuestro Señor.
R. Amén.

sábado, 14 de mayo de 2016

8 claves para comprender Pentecostés


Pentecostés / Waiting for the World (CC-BY-2.0)

REDACCIÓN CENTRAL, 14 May. 16 / 03:18 am (ACI).- Este domingo la Iglesia celebra la Fiesta de Pentecostés, día en que se cumplió la promesa de Cristo a los apóstoles, de que el Padre enviaría al Espíritu Santo para guiarlos en la misión evangelizadora. Para comprender más de esta fecha, aquí presentamos 8 claves:
1) ¿Qué significa el nombre Pentecostés?
Proviene de la palabra griega que significa "quincuagésimo" (pentecoste). La razón es que Pentecostés es el quincuagésimo día (en griego, pentecoste hemera) después del Domingo de Pascua (en el calendario cristiano).
Este nombre se empezó a usar en el período tardío del Antiguo Testamento y fue heredado por los autores del Nuevo Testamento.
2) ¿Qué otros nombres tiene esta festividad?
La fiesta de las semanas
La fiesta de la cosecha
El día de los primeros frutos
Hoy en día en los círculos judíos se le conoce como Shavu`ot (en hebreo, "semanas"). Además, se le conoce con diferentes nombres en varios idiomas.