sábado, 3 de noviembre de 2018

¿Qué hace mi ángel de la guarda en mi día a día?


Es sorprendente la gran bondad de Dios al crear y pensar en la realidad de los ángeles en medio de nosotros

“¿Cómo pueden los ángeles estar lejos, cuando nos fueron dados por Dios para ayudarnos? Ellos no se apartan de nosotros, aunque aquel que es asaltado por tentaciones, piense que están lejos” (San Ambrosio)
Cómo he aprendido en los últimos tiempos sobre la realidad angélica… Me sorprendo con la gran bondad de Dios al crear y pensar en la realidad de los ángeles en medio de nosotros.
Son tantas y tan profundas las enseñanzas de la realidad sobre los ángeles, que en un único artículo no se lograría comentar todo, pero creo que vendrán otros artículos en el futuro…
La primera realidad que quiero despertar en ti es:
Dios en su infinita misericordia, y sabiendo de nuestra constante debilidad, no quiso dejarnos solos y desamparados, y destinó para cada uno de sus hijos al nacer un ángel, que llamamos ángel de la guarda.
Este ángel que nos es dado tiene una misión de suma importancia, la de llevarnos a la eternidad con Dios. Pues sabemos que cada uno de nosotros nacemos para la eternidad, pero nuestra vida y Dios dirán si será una eternidad con Dios, o una eternidad sin Dios.
De cualquier forma, a nuestro lado está nuestro ángel de la guarda.
Corremos el riesgo de asociar siempre la imagen de nuestro ángel de la guarda con aquellos grabados en que en general vemos pintados “angelitos” bonitos, “coloridos” y “frágiles”. Qué error tremendo comentemos cuando transferimos esta imagen a nuestra relación personal con él, pues terminamos creyendo que nuestro ángel no es tan fuerte y poderoso.
Por el contrario, nuestro ángel es un ángel poderoso, un ángel experimentado en las cosas de Dios y en los misterios de Dios. Mi ángel de la guarda y el tuyo vieron cómo fue expulsado del cielo Satanás cuando se rebeló contra Dios, y fueron testigos “oculares”. Nuestro ángel de la guarda vio todas esas cosas que sucedieron e incluso pasaron por la prueba de escoger o no a Dios. Eso es muy bello de pensar y meditar…
Pero tú puedes estar pensando: Pero ¿mi ángel de la guarda no fue creado cuando nací?
La respuesta es no. Todos los ángeles que serían necesarios por voluntad de Dios fueron ya creados cuando Dios creó a los ángeles. Es como si en un único acto Dios creara a los miles de ángeles que existen hoy. Dios no los creó en otro momento y no crea más hoy en día.
Todos ellos fueron creados y todos fueron puestos a prueba. Y si tú y yo tenemos un ángel de la guarda, es porque él pasó la prueba.
Los ángeles son clasificados en clases y jerarquías, y es como si existieran ángeles de una “clase” que al nacer un hijo de Dios, están destinados a ser un ángel de la guarda. Así sucede conmigo y contigo.
La Palabra de Dios dice que: “Pues en la resurrección, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, sino que serán como ángeles en el cielo” (Mt 22, 30).
San Juan de la Cruz nos dice así: “Los ángeles son nuestros pastores; no sólo llevan a Dios nuestros mensajes, sino que también nos traen mensajes de Dios. Ellos nutren nuestras almas de dulces inspiraciones y de comunicaciones divinas; son buenos pastores que nos protegen y nos defienden contra los lobos, es decir, contra los demonios”.
San Hilario habla así: Los ángeles nos ayudan en nuestra lucha para mantenernos fuertes contra los poderes del mal. (…) Los espíritus puros fueron enviados para el rescate de la raza humana. En realidad, por nuestra debilidad, si los ángeles no vinieran a socorrernos, no podríamos resistir a los ataques de los espíritus malignos”.
Y para concluir, una linda frase que no intenta llevarnos a la comodidad ni aspira a hacernos perezosos, sino que puede ser una vía de gran ayuda en nuestro camino espiritual, y así lo enseña san Juan María Vianney: “Si estás imposibilitado para orar, escóndete detrás de tu buen ángel y pídele que rece en tu lugar”.
Espero que cada uno de nosotros retome con determinación la relación con el ángel de la guarda, pues tenemos mucho que aprender de este pastor y amigo fiel.

Por Danilo Gesualdo en Livres de todo mal

Sábado de la trigésima semana del tiempo ordinario

Evangelio según San Lucas 14,1.7-11.

Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente.Y al notar cómo los invitados buscaban los primeros puestos, les dijo esta parábola:"Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar, porque puede suceder que haya sido invitada otra persona más importante que tú,y cuando llegue el que los invitó a los dos, tenga que decirte: 'Déjale el sitio', y así, lleno de vergüenza, tengas que ponerte en el último lugar.Al contrario, cuando te inviten, ve a colocarte en el último sitio, de manera que cuando llegue el que te invitó, te diga: 'Amigo, acércate más', y así quedarás bien delante de todos los invitados.Porque todo el que ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado".

viernes, 2 de noviembre de 2018

Conmemoración de todos los fieles difuntos

Evangelio según San Mateo 25,31-46.

Jesús dijo a sus discípulos: 
"Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso.
Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos,
y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda.
Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: 'Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo,
porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron;
desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver'.
Los justos le responderán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber?
¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos?
¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?'.
Y el Rey les responderá: 'Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo'.
Luego dirá a los de su izquierda: 'Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles,
porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber;
estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron'.
Estos, a su vez, le preguntarán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?'.
Y él les responderá: 'Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo'.
Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna".

jueves, 1 de noviembre de 2018

Solemnidad de Todos los Santos

Evangelio según San Mateo 5,1-12a.

Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él.
Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:
"Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
Felices los afligidos, porque serán consolados.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.
Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.
Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.
Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron."

miércoles, 31 de octubre de 2018

¿Por qué los católicos veneran reliquias?

Reliquias por la canonización de Santa Teresa de Calcuta / Foto: Daniel Ibáñez (ACI Prensa)
Una de las tradiciones más fascinantes y, tal vez, de las que más interrogantes genera en la Iglesia Católica, es por qué los católicos veneran las reliquias.
Para explicar la importancia de esta práctica, CNA –agencia en inglés del Grupo ACI– entrevistó al P. Carlos Martins, un custodio de reliquias y director del ministerio Tesoros de la Iglesia, que lleva los restos de varios santos a Estados Unidos para su veneración.
El sacerdote definió así las reliquias: “Son objetos físicos que tienen una asociación directa con los santos o con nuestro Señor”.
El P. Martins precisó que la palabra reliquia significa “fragmento” o “remanente de una cosa que fue, pero que ahora ya no es”.
Asimismo, explicó que las reliquias pueden ser de tres clases:
Las de “primera clase” o también llamadas de primer grado, son “el cuerpo o los fragmentos del cuerpo de un santo, como carne o un hueso”.

Hueso de Santa Rosa / Foto: Martha Calderón (ACI Prensa)

Cabellos de San Maximiliano Kolbe / Foto: Martha Calderón (ACI Prensa)
2. Las reliquias de “segunda clase” son “algo que le perteneció al santo como una camisa o un libro (o los fragmentos de esos objetos)”.

Vestiduras de San Francisco y Santa Clara / Foto: Martha Calderón (ACI Prensa)

Sotana San Maximiliano Kolbe / Foto: Martha Calderón (ACI Prensa)
3. Las de “tercera clase” que son “los objetos que el santo tocó o que han sido tocados por una reliquia de primera, segunda u otra de tercera clase”.

Reliquia tercer grado sobre hueso de Santo Tomás de Aquino / Foto: Ximena Rondón (ACI Prensa)
El presbítero aclaró que “cualquier parte del cuerpo del santo es sagrada y puede ser colocada en un relicario”. También los huesos, la carne, los cabellos y la sangre son considerados como reliquias.
Respecto a los orígenes de la veneración de las reliquias, el P. Martins indicó que se remonta al siglo II cuando los cristianos recuperaban los restos de los mártires, quienes habían sido discípulos fieles de Cristo.
El presbítero comentó que durante los primeros siglos también “era tradición construir un templo sobre la tumba de un santo”. Dio de ejemplo la basílica de San Pedro y la de San Pablo de Extramuros, en el Vaticano, donde la tumba de los santos está debajo del altar.
En ese sentido, destacó que con esta evidencia arquitectónica se puede confirmar la autenticidad de una reliquia, lo cual es “críticamente importante”.
Sobre el valor de las reliquias, indicó que la Biblia “enseña que Dios actúa a través de ellas, especialmente en los términos de sanación”. Indicó que algunos de estos sucesos se encuentran narrados en 2 Re 13, 20-21; Mt 9, 20-22; Hch 5, 15; Hch 5, 15; y Hch 19, 11-12.
Asimismo, aclaró que “las reliquias no son mágicas. No contienen un poder propio, un poder separado de Dios” y dijo que el Señor las utiliza como un medio para hacer sus milagros porque “quiere dirigir nuestra atención a los santos como ‘modelos e intercesores’”.
En cuanto a la forma en la que deben ser conservadas, el presbítero manifestó que “el mayor honor que puede concederle la Iglesia a una reliquia es colocarla dentro de un altar, donde se pueda celebrar la Misa”.
“Esta práctica data desde los primeros siglos de la Iglesia. De hecho, los sepulcros de los mártires eran los altares más valiosos para la liturgia. Otra alternativa es colocarlas en un nicho devocional donde la gente pueda venerarlas. Tales santuarios son importantes porque proporcionan a la gente una experiencia más profunda de la intimidad con el santo”, agregó.
Por otro lado, indicó que “la Iglesia no prohíbe que los laicos posean reliquias. Ellos pueden tenerlas en sus casas”.
Sin embargo, dijo que debido a los numerosos abusos perpetrados contra las reliquias –como la venta o el descuido– “la Iglesia ya no emitirá reliquias a los individuos, ni siquiera al clero”.
En cuanto a la devoción a las reliquias que se presentan en las ceremonias de beatificación y canonización, el P. Martins explicó que antes de que la persona sea beatificada, “la tumba es exhumada y los restos mortales son recuperados”. Estos pueden ser trasladados a una iglesia, capilla u oratorio.
Tras la beatificación, la Iglesia Católica “solo permite la devoción local. Es decir, la devoción en el país en que el individuo vivió y murió”.
“Cuando la Madre Teresa de Calcuta fue beatificada, solo en la India y en Albania, donde nació, se permitió su devoción. Por ejemplo, no se podía celebrar una Misa en su honor en Estados Unidos ni colocar sus reliquias en los altares de ese país”, destacó.
Luego de la canonización, la Iglesia ya permite “una devoción universal”.