lunes, 27 de marzo de 2017

¿Por qué me apunto a religión?

La Conferencia Episcopal Española presenta el día 27 de marzo la Campaña "Me apunto a Religión". En este vídeo los chavales explican los motivos por los que quieren apuntarse a esta clase.

CARDENAL CARLOS AMIGO: “YO SALGO EN LOS PERIÓDICOS, PERO SON LOS POBRES Y LOS HERMANOS LOS PROTRAGONISTAS”

El Cardenal y Arzobispo Emérito de Sevilla, Carlos Amigo, a lo largo de su ministerio pastoral, ha concedido infinidad de entrevistas. Por esta razón, a priori, podría uno pensar que pedirle parte de su tiempo para intercambiar pareceres sobre diferentes cuestiones, podría resultarle algo rutinario o tedioso. Nada más lejos de la realidad. El Cardenal Carlos Amigo es una persona afable, dado a la palabra y gran comunicador. Cuando uno comienza a dialogar con él, te da la sensación de que se siente a gusto, como si no tuviera más cosas en la agenda del día.
Los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca son un instituto religioso católico de derecho diocesano, erigido canónicamente en 1989 por Carlos Amigo, el cual, siendo Arzobispo de Tánger, lo aprobó en 1975 como Pía Unión.
Para Amigo, este nuevo hogar recientemente inaugurado en La Laguna supone una gran satisfacción, aunque hay un detalle que no le convence, señala con una sonrisa.  “Lo que menos me gusta es el nombre.  Pienso que de los pobres no se debe presumir nunca. Yo soy el que sale en el periódico, pero son los hermanos y los pobres los auténticos protagonistas”.
En varias ocasiones el Cardenal Amigo se ha definido como un franciscano vestido de arzobispo o de cardenal. “Pienso que esto ocurre en todas las vocaciones.  Suele decirse  que la primera novia es aquella que siempre recuerda uno. Yo no sé esas experiencias, pero sí sé que  siempre la primera vocación es la que está ahí dentro. Hay tantas personas que están trabajando en cosas que no eran las que deseaban en un principio. Hicieron sus carreras pero, por circunstancias, tuvieron que emplearse en otro sitio. Aunque económicamente estén mejor, siempre echarán de menos su primera vocación. Pues igual ocurre en mí. Mi primera vocación ha sido la de franciscano”.
A la pregunta de qué se deben, mutuamente, el Instituto Religioso de los Hermanos de Cruz Blanca y Carlos Amigo, éste indica que lo único es gratitud a Dios.  “Cuando llegué a Tánger, me explicaron lo que hacían y, desde un primer momento, los apoyé en sus proyectos”.
En nuestra sociedad, a veces hasta la caridad se pone en duda. Para el Arzobispo Emérito de Sevilla, esta palabra hay que pronunciarla con gran respeto. “La palabra ‘caridad’ hay que decirla de rodillas. Servir a los demás es servir a Dios, que ha puesto en el corazón de las personas el deseo de amar siguiendo el evangelio de Jesucristo. Me molesta mucho cuando se pretende camuflar la palabra ‘caridad’ con sucedáneos. La caridad es, sobre todo, amar al prójimo. Dar de comer al hambriento sin pedir el carnet de identidad. La caridad no es simplemente un afecto o una sensibilidad, es el reconocimiento de los derechos de las personas”.
El Cardenal Amigo ha conocido a varios Papas. A todos, dice quererlos por igual, aunque con algunos ha vivido momentos que nunca podrá olvidar. “Dios envía, en cada momento, el Papa que la Iglesia necesita.  Pensemos en los últimos años. Después de la figura admirable de Pío XII, vino San Juan XXIII, simpático, bonachón, con gestos muy sencillos. Luego, tuvimos a Pablo VI, Papa que me nombró a mí obispo. Le tengo un especial afecto. Fue el Santo Padre que llevó adelante nada más y nada menos que el Concilio Vaticano II.  La exhortación apostólica “Evangelii Nuntiandi” es posiblemente el documento contemporáneo más importante y más citado. Y se cita, normalmente, sin tener que cambiar una sola letra. Tras Pablo VI, tuvimos al Papa que duró un mes Juan Pablo I. Como solemos decir, sonrió y se marchó. Pero, sin embargo, dejó un gesto. El del cariño y el afecto. Después de él, vino el Papa que lo desbordó todo, San Juan Pablo II.  Tremendo lo que hizo este hombre, a pesar de las críticas durante su pontificado por llevar a cabo cuestiones sociales muy abiertas. Hoy día es admirado por muchísimas personas.  Luego tenemos a Benedicto XVI, un Papa que saludaba moviendo muy poquito los dedos. Gestos muy sencillos. A él hay que agradecerle el hecho de que se tomaran con seriedad y, de frente,  los grandes problemas que estaban sobre la mesa de la Iglesia, especialmente de la Santa Sede. Además, Benedicto XVI, demostró ser un sabio. Claro que podía seguir adelante, pero no se vio con las capacidades de hacerlo adecuadamente y por eso renunció”.
En sus encuentros con los Santos Padres, el Cardenal Amigo tiene varias anécdotas. Una que le impresionó mucho le sucedió con San Juan Pablo II. “Él y yo, convivimos en la misma residencia episcopal en Sevilla durante las dos visitas que realizó. Nunca se me olvidará una imagen.  Como el apartamento del obispo está en la segunda planta del palacio episcopal, tomamos un ascensor pequeño y antiguo.  Había allí, día y noche, un técnico para que no se parara. Pero tuvo algunos problemas. Recuerdo el estar solos en aquel habitáculo. El Papa muy firme porque aquello era muy estrecho. Era increíble estar allí con el Papa, en silencio, cara a cara con él. Tan cerca de un santo. Los segundos que tardaba el ascensor en funcionar se me hacían eternos. Es curioso como esas sensaciones perduran en el tiempo”.
Tras repasar una larga lista de temas, con Carlos Amigo terminamos hablando de nuestra Diócesis Nivariense y, concretamente, de la Misión en marcha. Nada le suena extraño o desconocido al arzobispo de Sevilla, prueba de que conoce el trabajo que se lleva realizando en estas islas. “La Iglesia existe para evangelizar. El Obispo, Don Bernardo con sus colaboradores, han elaborado este plan de pastoral que busca, precisamente, replantear esta labor evangelizadora en nuestro aquí y ahora.  “En salida misionera”, no se refiere a “salida” como escape sino, al revés. La iglesia no tiene que estar metida en la sacristía, sino que tiene que salir al mundo a evangelizar. El fruto lo recogerá Dios. ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Cómo? No lo sé, pero lo que sé es que donde el evangelio se siembra, surge el fruto”.

La perfecta alegría, según San Francisco de Asís


Una alegría radical, sorprendente e incomprensible para la mente del mundo

Iban San Francisco y el hermano León camino de Santa María de los Ángeles desde Perugia, era invierno y estaban atormentados por el fuerte viento, cuando el hermano León le preguntó:
Padre, te ruego por parte de Dios, que me digas dónde está la perfecta alegría.
Y san Francisco le respondió así:
Cuando lleguemos a Santa María de los Ángeles, completamente mojados por la lluvia y muertos de frío, llenos de barro y afligidos por el hambre, y toquemos a la puerta del convento, y el portero, irritado nos diga:
¿Quiénes son ustedes?
Y nosotros le digamos:
Somos dos de vuestros hermanos, y él nos diga:
No es cierto: son dos vagabundos que buscan engañar al mundo y roban las limosnas de los pobres; fuera de aquí.
Y no nos abra y nos deje a la intemperie bajo la nieve y la lluvia, con frío y hambre hasta la noche: entonces, si soportamos tal injuria y crueldad, tantos malos tratos, pacientemente, sin perturbarnos y sin hablar mal de él (…) escribe que en ello no está la perfecta alegría.
Y si aún, confusos por el hambre y el frío y la noche tocamos una vez más y pedimos por el amor de Dios, con lágrimas en los ojos, que nos abra la puerta y nos deje entrar, y él más escandalizado dijera:
Vagabundos inoportunos, les pagaré como merecen.
Y saliera de ahí con un palo y nos agarrara la capucha y nos tirara al piso y nos arrastrara por la nieve y nos golpeara con el palo:
Si nosotros soportamos todas esas cosas pacientemente y con alegría, pensando en los sufrimientos de Cristo bendito, los cuales debemos soportar por su amor:
¡Oh hermano León!, escribe que ahí y en eso está la perfecta alegría, y escucha la conclusión hermano León.
Por encima de todas las gracias y todos los dones del Espíritu Santo, los cuales Cristo concede a los amigos, está el vencerse a sí mismo y, voluntariamente, por amor, soportar trabajos, injurias, oprobios y desprecios.
Texto basado en de las “Florecillas de San Francisco”

Papa Francisco: Cuando los padres se separan, la cuenta “la pagan” los hijos

El Papa Francisco en la Misa que presidió este sábado en Milán. Foto: L'Osservatore Romano

El Papa Francisco alentó a los padres de familia a recuperar el hábito de jugar con sus hijos, de “perder” el tiempo con ellos e hizo una exhortación a no pelear frente a ellos porque eso les produce una serie de consecuencias muy negativas.
Así lo indicó el Santo Padre en el encuentro que sostuvo esta tarde en Milán, ante unos 45 mil confirmandos, acompañados de sus padres, padrinos y catequistas, que llenaron el estadio de San Siro.
El Santo Padre dijo luego, que “los niños nos ven y no se imaginan la angustia del niño cuando los padres se pelean, ellos sufren. Y cuando los padres se separan, la cuenta la pagan ellos”.
“Cuando se trae un hijo al mundo, deben tener consciencia de esto. Nosotros, tomamos la responsabilidad de hacer crecer en la fe a este niño”, agregó.
“Los ayudará mucho leer la exhortación Amoris Laetitia, sobre todo los primeros capítulos, el cuarto capítulo que es clave. No se olviden, cuando ustedes pelean, los niños sufren y no crecen en la fe”.
Los niños, continuó el Papa, “conocen nuestras alegrías, nuestras tristezas y preocupaciones. Logran captar todo y, dado que son muy intuitivos, sacan sus conclusiones y sus enseñanzas”.
“Saben cuándo hacemos trampa y cuándo no. Lo saben. Por ello, una de las primeras cosas que les diré es: cuídenlos, cuiden sus corazones, su alegría y su esperanza. Los ‘ojitos’ de vuestros hijos memorizan y leen con el corazón”.
El Pontífice exhortó también a mostrar a los niños que “la fe nos ayuda a seguir adelante, a afrontar tantos dramas que tenemos, no con una actitud pesimista sino confiada. Este es el mejor testimonio que podemos darles. Es un modo de decir ‘las palabras se las lleva el viento’, pero lo que se siembra en la memoria, en el corazón, permanece para siempre”.
El Papa también exhortó a las familias a ir juntos a Misa y luego a una plaza o un parque a jugar juntos, acompañados de otras familias. “Esto es bello y ayuda a vivir el mandamiento de santificar las fiestas. Vayan a la iglesia a rezar y no a dormir en la homilía”, pidió Francisco.
En la actualidad, lamentó el Pontífice, “muchos padres deben trabajar en días festivos para darles de comer a sus familias” y “siempre pregunto a los padres, cuando me dicen que pierden la paciencia con los hijos, pregunto ‘¿cuántos son, tres o cuatro?’ Y hago una segunda pregunta. ‘¿Tú juegas con tus hijos?’ Y no saben qué cosa responder. Los padres de este tiempo no pueden jugar o han perdido el hábito de jugar con los hijos, de perder el tiempo con los hijos”.
El Papa exhortó luego a educar en la solidaridad, “con las obras de misericordia”.
“Estas obras hacen crecer en la fe. Esto es muy importante. Me gusta poner el acento en la fiesta, en la gratuidad, en buscar a otras familias que viven la fe como un espacio de disfrute familiar, creo que es necesario también agregar otro elemento. No hay fiesta sin solidaridad, así como no hay solidaridad sin fiesta. Porque cuando uno es solidario, es alegre y transmite esa alegría”.

¿Cómo crecer en amistad con Jesús? El Papa propone 3 claves y un hilo conductor


El Papa Francisco en su llegada al estadio San Siro en Milán. Captura Youtube CTV

En medio de un gran ambiente de fiesta en el encuentro que sostuvo con unos 45 mil confirmandos, que estaban acompañados por sus padres, padrinos y catequistas, el Papa Francisco propuso este sábado en Milán tres claves para crecer en la amistad con Jesús, que están unidas por un hilo conductor que es la oración.
Las claves que propuso el Papa son las siguientes:
1.- Los abuelos
El Papa insistió una vez más en la necesidad de contar en la vidacotidiana con los abuelos, pues a pesar de que “son viejos” o “no saben usar la computadora ni el celular”, sí pueden ayudar a crecer en la amistad con Jesús.
“Los abuelos me han hablado normalmente de las cosas de la vida. Un abuelo me ha enseñado como con trabajo Jesús aprendió un oficio. Cuando yo veía a un abuelo, pensaba en Jesús. El otro abuelo me decía que nunca fuera a dormir sin decir una palabra a Jesús”.
“La abuela me enseñó a rezar, también mamá, también la otra abuela”, continuó el Santo Padre. “Los abuelos tienen la sabiduría de la vida. Con esa sabiduría nos enseñan a ir más cerca de Jesús. Un consejo, hablen con los abuelos, háganles todas las preguntas que quieren. Escúchenlos, hablen con ellos. Es importante en este tiempo hacerlo, ¿han entendido?
2.- Jugar con los amigos
“Me ayudó mucho jugar con los amigos porque jugar es bueno, jugar es sentir la alegría del juego con los amigos, sin insultarnos. Pensar que así jugaba Jesús. Les pregunto, ¿Jesús jugaba o no? Pero era Dios, ¿Dios podía jugar? Sí, Jesús jugaba”.
Francisco resaltó que “a nosotros nos hace bien jugar con los amigos porque cuando el juego es limpio se aprende a respetar a los otros, se aprende a hacer el equipo, a trabajar todos juntos y esto nos une a Jesús”.
3.- La parroquia
“Una tercera cosa que me ayudó fue la parroquia, ir al oratorio. Esto es importante. ¿A ustedes les gusta ir a la parroquia? ¿Les gustar ir a misa?”, cuestionó el Papa, a lo que los muchachos respondieron algunos “sí” y otros “no”.
“Estas tres cosas les harán crecer en la amistad con Jesús: hablar con los abuelos, jugar con los amigos e ir a la parroquia, porque con estas tres cosas tú rezarás más”.
Y la oración, concluyó el Santo Padre, “es el hilo que une las tres cosas”.