viernes, 13 de enero de 2017

Así puedes obtener indulgencia plenaria por 100 años de Virgen de Fátima

Imagen de la Virgen de Fátima en el Santuario en Portugal / Foto: Facebook Santuario de Fátima


Por los 100 años de las apariciones de la Virgen de Fátima en Portugal, el Papa Francisco ha decidido conceder la indulgencia plenaria durante todo el Año Jubilar que comenzó el 27 de noviembre y terminará  el 26 de noviembre de 2017.
El Santuario de Fátima indicó que para obtener las indulgencias plenarias los fieles deben  cumplir primero con condiciones habituales: confesarse, comulgar y rezar por las intenciones del Santo Padre.
En declaraciones a ACI Prensa, el secretario de la rectoría del Santuario de Fátima en Portugal, André Pereira, explicó que las indulgencias plenarias podrán obtenerse durante todo el Año Jubilar y para ello existen tres maneras, detalladas en un comunicado publicado en el sitio web del santuario.
1.- Peregrinar al Santuario
La primera forma es que “los fieles vengan en peregrinación al Santuario de Fátima en Portugal y que allí participen en una celebración u oración dedicada a la Virgen”.
Además de ello los fieles deben rezar el Padrenuestro, recitar el Credo e invocar a la Madre de Dios.
2.- Ante cualquier imagen de la Virgen de Fátima en todo el mundo
La segunda forma se aplica para “los fieles piadosos que visitan con devoción una imagen de Nuestra Señora de Fátima expuesta solemnemente a la veneración pública en cualquier templo, oratorio o local adecuado en los días de los aniversarios de las apariciones, el 13 de cada mes desde mayo hasta octubre (de 2017), y participen allí devotamente en alguna celebración u oración en honor de la Virgen María”.
Al respecto de la segunda forma, el secretario de la rectoría del Santuario de Fátima indicó a ACI Prensa que la visita a la imagen la Virgen “no tiene que ser necesariamente solo en Fátima o exclusivamente en Portugal” sino que puede ser en cualquier parte del mundo.
También se debe rezar un Padrenuestro, el Credo e invocar a la Virgen de Fátima.
3.- Ancianos y enfermos
La tercera forma de obtener una indulgencia se aplica a las personas que por la edad, enfermedad u otra causa grave estén impedidos de movilizarse.
Pueden rezar ante una imagen de la Virgen de Fátima y deben unirse espiritualmente en las celebraciones jubilares en los días de las apariciones, los días 13 de cada mes, entre mayo y octubre de 2017.
Además tienen que “ofrecer con confianza a Dios misericordioso, a través de María, sus oraciones y dolores o los sacrificios de su propia vida”.



Cómo orar por las mañanas para atraer un gran día Al estilo de san Francisco de Sales


Cómo orar por las mañanas para atraer un gran día




Muchos somos lo que nos preguntamos cómo podemos despertarnos y orar por las mañanas con gran eficacia, de tal modo que cada palabra que pronunciemos sea positiva en nuestro crecimiento interior.
Lo siguiente, es extraído del libro de san Francisco de Sales Introducción a la vida devota, y puede sernos de mucha ayuda cuando queremos tomar este hábito de la oración mañanera muy seriamente.
De las oraciones, la primera es la que se hace por la mañana, como una preparación general para todas las obras del día. Se hace así:
1. Agradecer y adorar
Da gracias y adora profundamente a Dios por el regalo que te ha hecho de haberte conservado durante la noche anterior; y, si has cometido algún pecado, le pides perdón.
2. Tomar conciencia del tiempo presente
Considera que el presente día se te ha dado para que, durante el mismo puedas ganar el día venidero de la eternidad, y haz el firme propósito de emplearlo con esta intención.
3. Mantenerse alerta para servir, y protegerse de la tentación
Prevé qué ocupaciones, qué tratos y ocasiones puedes encontrar, en este día, de servir a Dios, y qué tentaciones de ofenderle pueden sobrevenir, a causa de la ira, de la vanidad o de cualquier otro desorden; y, con una santa resolución, prepárate para emplear bien los recursos que se te ofrezcan de servir a Dios y de progresar en el camino de la devoción; y, al contrario, disponte bien para evitar, combatir o vencer lo que pueda presentarse contrario a tu salvación y a la gloria de Dios.
Y no basta hacer esta resolución, sino que es menester preparar la manera de ejecutarla. Por ejemplo, si preveo que tendré que tratar alguna cosa con una persona apasionada o irascible, no sólo propondré no dejarme llevar hasta el trance de ofenderla, sino que procuraré tener preparadas palabras de amabilidad para prevenirla, o procuraré que esté presente alguna otra persona, que pueda contenerla.
Si preveo que podré visitar un enfermo, dispondré la hora y los consuelos pertinentes que he de darle; y así de todas las demás cosas.
4. Refúgiate en los brazos de Dios
Hecho esto, humíllate delante de Dios y reconoce que, por ti mismo, no podrás hacer nada de lo que has resuelto, ya sea para evitar el mal, ya sea para practicar el bien.
Y, como si tuvieses el corazón en las manos, ofrécelo, con todas tus buenas resoluciones, a la divina Majestad y suplícale que lo tome bajo su protección y que lo robustezca, para que salga airoso en su servicio, con estas o semejantes palabras interiores:
Señor, he aquí este pobre y miserable corazón que, por tu bondad, ha concebido muchos y muy buenos deseos. Pero, ¡ay!, es demasiado débil e infeliz para realizar el bien que desea, si no le otorgas tu celestial bendición, la cual, con este fin, yo te pido, ¡oh Padre de bondad!, por los méritos de la pasión de tu Hijo, a cuyo honor consagro este día y el resto de mi vida“.
Invoca a Nuestra Señora, a tu Ángel de la Guarda y a los santos, para que te ayuden con su asistencia.
Mas estos actos, si es posible, se han de hacer breve y fervorosamente, antes de salir de la habitación, a fin de que, con este ejercicio, quede ya rociado con las bendiciones de Dios, todo cuanto hagas durante el día. Lo que te ruego es que jamás dejes este ejercicio.
Por Qriswell Quero
Artículo originalmente publicado por pildorasdefe.net

Viernes de la primera semana del tiempo ordinario

Carta a los Hebreos 4,1-5.11. 
Hermanos:
Temamos, entonces, mientras permanece en vigor la promesa de entrar en el Reposo de Dios, no sea que alguno de ustedes se vea excluido.
Porque también nosotros, como ellos, hemos recibido una buena noticia; pero la Palabra que ellos oyeron no les sirvió de nada, porque no se unieron por la fe a aquellos que la aceptaron.
Nosotros, en cambio, los que hemos creído, vamos hacia aquel Reposo del cual se dijo: Entonces juré en mi indignación: Jamás entrarán en mi Reposo. En realidad, las obras de Dio estaban concluidas desde la creación del mundo,
ya que en cierto pasaje se dice acerca del séptimo día de la creación: Y Dios descansó de todas sus obras en el séptimo día;
y en este, a su vez, se dice: Jamás entrarán en mi Reposo.
Esforcémonos, entonces, por entrar en ese Reposo, a fin de que nadie caiga imitando aquel ejemplo de desobediencia.

Salmo 78(77),3.4bc.6c-7.8. 
Lo que hemos oído y aprendido,
lo que nos contaron nuestros padres,
lo narraremos a la próxima generación:
son las glorias del Señor y su poder.

Así podrán contarlas a sus propios hijos,
para que pongan su confianza en Dios,
para que no se olviden de sus proezas
y observen sus mandamientos.

Así no serán como sus padres,
una raza obstinada y rebelde,
una raza de corazón inconstante
y de espíritu infiel a Dios.



Evangelio según San Marcos 2,1-12. 
Jesús volvió a Cafarnaún y se difundió la noticia de que estaba en la casa.
Se reunió tanta gente, que no había más lugar ni siquiera delante de la puerta, y él les anunciaba la Palabra.
Le trajeron entonces a un paralítico, llevándolo entre cuatro hombres.
Y como no podían acercarlo a él, a causa de la multitud, levantaron el techo sobre el lugar donde Jesús estaba, y haciendo un agujero descolgaron la camilla con el paralítico.
Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: "Hijo, tus pecados te son perdonados".
Unos escribas que estaban sentados allí pensaban en su interior:
"¿Qué está diciendo este hombre? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?"
Jesús, advirtiendo en seguida que pensaban así, les dijo: "¿Qué están pensando?
¿Qué es más fácil, decir al paralítico: 'Tus pecados te son perdonados', o 'Levántate, toma tu camilla y camina'?
Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados
-dijo al paralítico- yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa".
El se levantó en seguida, tomó su camilla y salió a la vista de todos. La gente quedó asombrada y glorificaba a Dios, diciendo: "Nunca hemos visto nada igual". 

jueves, 12 de enero de 2017

Jueves de la primera semana del tiempo ordinario


Carta a los Hebreos 3,7-14. 

Hermanos:
Como dice el Espíritu Santo: "Si hoy escuchan su voz,
no endurezcan su corazón como en el tiempo de la Rebelión, el día de la Tentación en el desierto,
cuando sus padres me tentaron poniéndome a prueba, aunque habían visto mis obras
durante cuarenta años. Por eso me irrité contra aquella generación, y dije: Su corazón está siempre extraviado y no han conocido mis caminos.
Entonces juré en mi indignación: jamás entrarán en mi Reposo".
Tengan cuidado, hermanos, no sea que alguno de ustedes tenga un corazón tan malo que se aparte del Dios viviente por su incredulidad.
Antes bien, anímense mutuamente cada día mientras dure este hoy, a fin de que nadie se endurezca, seducido por el pecado.
Porque hemos llegado a ser partícipes de Cristo, con tal que mantengamos firmemente hasta el fin nuestra actitud inicial.

Salmo 95(94),6-7.8-9.10-11. 
¡Entren, inclinémonos para adorarlo!
¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó!
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros, el pueblo que él apacienta,
las ovejas conducidas por su mano.

Ojalá hoy escuchen la voz del Señor:
«No endurezcan su corazón como en Meribá,
como en el día de Masá, en el desierto,
cuando sus padres me tentaron y provocaron,
aunque habían visto mis obras.»

«Cuarenta años me disgustó esa generación, hasta que dije:
‘Es un pueblo de corazón extraviado,
que no conoce mis caminos’.
Por eso juré en mi indignación:
'Jamás entrarán en mi Reposo.’»



Evangelio según San Marcos 1,40-45. 
Se acercó a Jesús un leproso para pedirle ayuda y, cayendo de rodillas, le dijo: "Si quieres, puedes purificarme".
Jesús, conmovido, extendió la mano y lo tocó, diciendo: "Lo quiero, queda purificado".
En seguida la lepra desapareció y quedó purificado.
Jesús lo despidió, advirtiéndole severamente:
"No le digas nada a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega por tu purificación la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio".
Sin embargo, apenas se fue, empezó a proclamarlo a todo el mundo, divulgando lo sucedido, de tal manera que Jesús ya no podía entrar públicamente en ninguna ciudad, sino que debía quedarse afuera, en lugares desiertos. Y acudían a él de todas partes. 

miércoles, 11 de enero de 2017

Los 10 ‘no’ de María Así puede suceder también en relación con la Virgen María. Para valorar más ese ‘sí’ que dio al Señor, puede ayudarnos reflexionar en estos diez ‘no’


Los 10 ‘no’ de María




‘No serían tan bellos los días claros, sin el contraste con los nublados’, decía mi mamá, qepd, y es verdad: si amanece lloviendo y sopla un viento helado, y al otro día brilla el sol, lo agradecemos más recordando el día anterior.
Así puede suceder también en relación con la Virgen María. Para valorar más ese ‘sí’ que dio al Señor, puede ayudarnos reflexionar en estos diez ‘no’:
1. NO puso condiciones. Al saberse elegida para ser Madre de Dios, no exigió nada, no puso ‘peros’ ni pretextos. Le bastó para aceptar, su deseo de cumplir Su voluntad.
2. NO se envaneció. Las jovencitas de su tiempo anhelaban ser madre del Mesías; al ser Ella la elegida, no perdió piso ni se creyó mejor, se reconoció —y no era falsa modestia— la esclava del Señor.
3. NO lo divulgó. No contó su noticia, ni para presumir ni para desahogarse, ni a José ni a nadie. Supo callar, dejar que se supiera cuando y como Dios quisiera.
4. NO se centró en sí misma. No se dedicó a descansar y a mimarse. Al enterarse de que su parienta Isabel, que era mayor, estaba embarazada, fue presurosa a ayudarla.
5. NO pidió privilegios. Al saber que debían ir a empadronarse a Belén, pudo haber pedido a Dios que enviara un angelito ‘gestor’, un ‘coyote’ celestial para ahorrarse el trámite. Cuando tuvieron que salir huyendo a Egipto por culpa de Herodes, no propuso: ‘mátenlo a él y déjenos tranquilos’. Cuando Jesús, de doce años, se les perdió, no solicitó un ‘GPS’ para localizarlo, sino se puso a buscarlo. Nunca pidió trato ‘VIP’ para evitar alguna dificultad.
6. NO se atoró en los ‘hubiera’. Cuando tuvo que dar a luz en condiciones muy distintas a las que hubiera preparado, no se frustró pensando: ‘¡en casa hubiera tenido cuna, chambritas, y a mi mamá que me hubiera ayudado!’. Se iba adaptando a lo que Dios permitía, y hacía lo mejor con lo que tenía.
7. NO se aisló. Pudo haberse encerrado con José y el Niño a disfrutar solitos su felicidad, pero desde el principio lo entregó a los demás, a los pastores, a los Magos de Oriente, y más adelante a toda la gente.
8. NO suplicó cambio de planes. María reveló a santa Teresa que cuando el anciano Simeón mencionó la espada, Ella tuvo la visión de la Pasión. ¡Vio la cruz que le esperaba a Jesús! Pudo haberse postrado a suplicar a Dios que no lo permitiera, pero lo aceptó. Tanto así que cuando en Caná Él dijo que todavía no llegaba Su hora, Ella intervino, aun sabiendo que podría provocar que esa hora se pudiera adelantar.
9. NO rechazó ser nuestra Madre. Desde la cruz, su Hijo la encomendó a Su discípulo amado, y en él a todos nosotros. ¡Qué difícil aceptar ser Madre de aquéllos por cuyos pecados Jesús murió! Pero nuevamente dijo ‘sí’. Y no de mala gana. A san Juan Diego le dijo ¡que era un honor ser nuestra Madre! ¡Qué amor tan grande!
10. NO deja de amarnos y de interceder por nosotros. María no les guardó rencor a los discípulos que abandonaron a Jesús en la cruz. Tras la Ascensión, se dedicaba a orar con y por ellos, e imaginamos cuánto la alegró verlos, llenos de Espíritu Santo, salir a predicar. Y cuando fue asunta al cielo, pudo haberse dedicado a disfrutarlo y olvidarnos, pero no ha sido así. Está pendiente de nuestras necesidades, angustias y dificultades, y se la pasa rogando a Dios por nosotros. Vive en la patria celestial, atenta a la terrenal.
En este 1° de enero, en que celebramos la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios, pidámosle nos ayude a imitarla en su ‘sí’ y en sus ‘no’, y añadamos tres más: NO la olvidemos, NO la dejemos de amar, y NO dejemos nunca de recurrir a su amorosa intercesión maternal.
Artículo originalmente publicado por SIAME