lunes, 15 de febrero de 2016

Para saber más...Pon el corazón en las personas y no en lo material

El valor del desprendimiento consiste en saber utilizar correctamente nuestros bienes y recursos evitando apegarse a ellos y, si es necesario, para ponerlos al servicio de los demás.
El desprendimiento como valor se origina al reconocer que todos tenemos necesidades y en algunos casos encontramos personas con carencias. En cualquier situación debemos superar nuestro egoísmo e indiferencia para colaborar en el bienestar de los demás, no importa si es mucho o poco lo que hacemos y aportamos, lo importante es tener la conciencia de ofrecer algo, de aportar. En la generosidad que requiere el desprendimiento no cabe el ofrecer algo que nos sobra.
El valor del desprendimiento tiene que ver con varios aspectos, entre ellos: la importancia que le damos a las cosas, el uso que hacemos de ellas y la intención que tenemos para ponerlas al servicio de los demás.
En ocasiones vivimos y trabajamos sin descanso para poseer aquello que tanto nos ilusiona (autos, joyas, ropa, aparatos, etc.) y nuestra vida se mueve a ese compás, sin embargo si no tenemos cuidado puede llegar el momento en que a pesar de la insatisfacción que nos produce llenarnos de cosas, pretendemos que éstas llenen un vacío interior.
A veces en broma, pero muchas veces en serio hemos escuchado decir de alguien: “quiere más a su coche que a (…)”, “ni se te ocurra tocar sus (…) porque tendrás problemas”, “ni se lo pidas, jamás presta lo que tiene”, “ todo su dinero lo ocupa para (…)”, etc., y todas ellas reflejan a una persona con apego inmoderado por lo que tienen. Debemos recordar que en el orden de los afectos, las personas y su bienestar ocupan el primer lugar antes que nuestra persona misma o lo que poseemos.
Existen personas que materialmente ponen el corazón en las cosas materiales. A veces por los recuerdos que evocan, pero en otras debido al valor económico que tienen o simplemente por el trabajo que supuso adquirirlos. A esta particular forma de afecto se le llama apego y de ninguna manera se relaciona con el hecho de cuidar las cosas y hacer buen uso de ellas.
Cuando nuestro aprecio es mayor por las cosas que por las personas, nos parece absurdo compartir lo que tenemos, o en su defecto lo hacemos a regañadientes. El desprendimiento supone un esfuerzo para superar ese sentimiento de posesión y exclusividad de lo que poseemos para ofrecerlo gustosamente a los demás.
No debemos confundir el desprendimiento con el hecho de deshacernos de todo aquello que no utilizamos, que es inservible o se ha convertido en un estorbo, esta actitud manifiesta poco respeto por la persona que lo recibe, independientemente de su condición y situación actual. Somos tan soberbios que consideramos un insulto recibir algo de segunda mano, ¿por qué los demás deben soportar lo que nosotros consideramos desprecio?.
Puede parecer que este valor se enfoca únicamente a objetos, pero nuestros recursos van más allá de lo que se puede tocar, poseemos conocimientos, cualidades y habilidades que muchas veces nos cuesta trabajo poner a disposición de las personas, porque requiere prescindir de nuestro descanso, gustos, preferencias y comodidades para llevarse a efecto.
Nos sorprendemos con el médico que atiende enfermos sin cobrar honorarios; personas que pasan los días trabajando en obras de caridad; profesores que trabajan horas extras desinteresadamente; padres de familia que se niegan gustos y diversiones personales para pensando en su familia; lo más inaudito es que muchos de ellos no viven en una condición del todo desahogada. El verdadero desprendimiento no tiene medida, sin calcular cuánto es lo indispensable para cumplir, es una entrega generosa de todo, Sí, de todo lo que tenemos.
Para vivir el desprendimiento puedes:
Hacer una lista de las cosas que tiene y determinar cuales realmente necesitamos y cuales son caprichos, vanidades, etc.
– Ayudar a una obra de caridad haciendo una aportación significativa, de acuerdo con tus posibilidades.
– Enseñar a otros algo que sepas hacer bien (sin olvidar de enseñarles los “secretos” que pudieras atesorar sobre el tema)
– Regala o dona un bien al que sientas que te has apegado.
– Procura decir más veces “si” cuando te pidan algo prestado sin poner pretextos.
El valor del desprendimiento ayudará a nuestra sociedad al convertirnos en personas más altruistas y generosas, brindará un mejor ambiente en nuestras relaciones con amigos y familiares y nos convertirá en personas que tienen el corazón puesto en el lugar correcto.

Lunes de la primera semana de Cuaresma



Libro del Levítico 19,1-2.11-18. 
El Señor dijo a Moisés:
Habla en estos términos a toda la comunidad de Israel: Ustedes serán santos, porque yo, el Señor su Dios, soy santo.
Ustedes no robarán, no mentirán ni se engañarán unos a otros.
No jurarán en falso por mi Nombre, porque profanarían el nombre de su Dios. Yo soy el Señor.
No oprimirás a tu prójimo ni lo despojarás; y no retendrás hasta la mañana siguiente el salario del jornalero.
No insultarás a un ciego, sino que temerás a tu Dios. Yo soy el Señor.
No cometerás ninguna injusticia en los juicios. No favorecerás arbitrariamente al pobre ni te mostrarás complaciente con el rico: juzgarás a tu prójimo con justicia.
No difamarás a tus compatriotas, ni pondrás en peligro la vida de tu prójimo. Yo soy el señor.
No odiarás a tu hermano en tu corazón: deberás reprenderlo convenientemente, para no cargar con un pecado a causa de él.
No serás vengativo con tus compatriotas ni les guardarás rencor. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor.



Salmo 19(18),8.9.10.15. 
La ley del Señor es perfecta,
reconforta el alma;
el testimonio del Señor es verdadero,
da sabiduría al simple.

Los preceptos del Señor son rectos,
alegran el corazón;
los mandamientos del Señor son claros,
iluminan los ojos.

La palabra del Señor es pura,
permanece para siempre;
los juicios del Señor son la verdad,
enteramente justos.

¡Ojalá sean de tu agrado
las palabras de mi boca,
y lleguen hasta ti mis pensamientos,
Señor, mi Roca y mi redentor!





Evangelio según San Mateo 25,31-46. 
Jesús dijo a sus discípulos:
"Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso.
Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos,
y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda.
Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: 'Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo,
porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron;
desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver'.
Los justos le responderán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber?
¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos?
¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?'.
Y el Rey les responderá: 'Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo'.
Luego dirá a los de su izquierda: 'Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles,
porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber;
estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron'.
Estos, a su vez, le preguntarán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?'.
Y él les responderá: 'Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo'.
Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna".

domingo, 14 de febrero de 2016

Giuseppe Verdi, un ateo inquieto que buscaba a Dios “Va Pensiero” y la “Forza del destino”: las dos óperas en las que el compositor dialoga con Él

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¿Es posible hablar de religión y fe, relacionándolo con un hombre como Giuseppe Verdi, considerado por todos, sino ateo, al menos muy tibio con respecto a la Iglesia y la devoción? La respuesta es “sí” como demuestra Egidio Bandini en Il Sussidiario (22 agosto) analizando algunas de las obras maestras de Verdi.
El compositor habría escuchado fuertemente la llamada a la fe “al ponerse en gracia de Dios”, como él mismo escribía, a lo mejor con un sencillo signo de la cruz, o más a menudo, dando voz y armonía a las más bellas obras.
La fe y el “Va Pensiero”
Hablando de la relación de Giuseppe Verdi con la fe y la religión, se llega, enseguida, para comprender como, por el Maestro, se haya tratado verdaderamente de “una falta de la que tenía llena el corazón” y para explicarlo mejor, evidencia Bandini; es el mismo Verdi, a través de su coro más famoso: el “Va pensiero”.
La nostalgia conmovedora que sienten los judíos en el exilio es algo muy personal, íntimo, que Verdi destaca, anima con su música más bella, más emocionante, más conmovedora. Es la nostalgia por lo que había irremediablemente perdido: la mujer, los hijos, el calor de la familia y, por todo esto, la fe.
La Providencia Divina
En el “Va pensiero” el Maestro canta el dolor de la distancia, el deseo de la vuelta, la búsqueda de lo que falta: pero es consciente de que a sus seres queridos no los volverá a tener más, pero si entiende que podrá recuperar el consuelo de la fe, el abandono a la Providencia, la gracia de Dios. De aquí, del “Nabucco”, que puede considerarse la primera obra verdaderamente verdiana, es la consecución de esta búsqueda, traducida en una música inolvidable: a veces trabajosa como en “Rigoletto”, a veces tormentosa como en “Traviata”, hasta ese himno al Señor solemne y potente, “Immenso Ftah” de “Aida”.
La búsqueda religiosa
Ya el papa Benedicto XVI afrontó el tema de la fe en Verdi.
Ratzinger decía que Verdi, a causa del clima anticlerical del Renacimiento y de las tragedias familiares que le golpearon, con la prematura muerte de su primera mujer y de sus dos hijos, pasó de la fe a un ateísmo inquieto, nunca lejos de la búsqueda religiosa.
“En sus obras, afirmaba el pontífice, llama la atención siempre cómo supo tomar y transformar musicalmente las situaciones de la vida, sobre todo los dramas del alma humana, de una forma tan inmediata, incisiva y esencial, que raramente se encuentra en el panorama musical”. “Es un destino siempre trágico, continúa el Papa, el de los personajes verdianos del que no pueden escapar los protagonistas de “la Fuerza del Destino”.
El enfrentamiento con Dios
Todos los temas se convierten en ocasión para Verdi para meditar sobre la imposibilidad de huir del destino. Pero naturalmente, comenta Benedicto XVI, “afrontando el tema del destino, Verdi se encuentra cara a cara con el tema religioso, con Dios, con la fe, con la Iglesia, y emerge de nuevo el ánimo de este músico, su inquietud, su búsqueda religiosa”.
Vemos aquí como el ateísmo del Verdi ya maduro está efectivamente lleno de dudas y de intereses por la religión. En “La Fuerza del Destino”, observa el Papa, “no solo una de las arias más famosas, “La Virgen de los Ángeles”, es una especial oración, pero nos encontramos con dos historias de conversión y acercamiento a Dios: la de Leonora, que reconoce dramáticamente sus culpas y decide retirarse a una vida ermitaña, y la de don Álvaro, que lucha entre el mundo y una vida en soledad con Dios”.

10 cosas para ayunar esta cuaresma en lugar de chocolate

Cambiar algunas prácticas usuales, pueden traerte nuevos frutos espirituales

Rezando voy


domingo 14 de febrero