jueves, 4 de abril de 2019

¿Por qué el sacerdote usa rosa?

El hermoso significado detrás del color litúrgico más peculiar

En un domingo de Adviento y Cuaresma, los sacerdotes católicos tienen la opción de vestir una casulla rosa.
Es posible que si el sacerdote escoge ese color, haga algún comentario antes de empezar la misa sobre el significado de su atuendo.
Aunque la elección del color y los comentarios del sacerdote podrían intrigar y divertir a algunos parroquianos, lo cierto es que las vestimentas rosadas llevan siglos en la tradición católica. De hecho, es un color precioso con un profundo significado simbólico.
Este color, que se usa solo dos veces en todo el año litúrgico, se asocia tradicionalmente con un sentido de alegría en una estación de penitencia. En ambos domingos (Gaudete en Adviento y Laetare en Cuaresma), se viste rosa para recordarnos que la temporada de preparación llega a su fin y la gran fiesta está a la vuelta de la esquina.
Incluso la antífona de entrada que se canta tradicionalmente al comienzo de la misa de Domingo de Laetare (el cuarto domingo de Cuaresma) habla de la alegría que debería llenarnos.
Lætare Jerusalem: et conventum facite omnes qui diligitis eam: gaudete cum lætitia, qui in tristitia fuistis: ut exsultetis, et satiemini ab uberibus consolationis vestræ.
Psalm: Lætatus sum in his quæ dicta sunt mihi: in domum Domini ibimus.
Que en español quiere decir:
Alégrate, Jerusalén, y regocijaos con ella todos los que la amáis; regocijaos con ella, gozosos, cuantos por ella hacéis duelo; para que os saciéis del pecho de sus consuelos.
Salmo. Me alegré cuando se me dijo: Vamos a la casa del Señor.
Cuando vemos el color rosa en misa se nos está llamando a regocijarnos; ¡la estación de penitencia llega a su fin y se acerca la celebración de la Resurrección de Cristo!
La alegría necesaria
El papa Francisco, a lo largo de su pontificado, ha puesto mucho énfasis en la alegría e incluso le ha dedicado toda una encíclica a la “Alegría del Evangelio”. En el párrafo de introducción escribió sobre qué debería colmar el corazón de todo cristiano.
La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría. En esta Exhortación quiero dirigirme a los fieles cristianos para invitarlos a una nueva etapa evangelizadora marcada por esa alegría, e indicar caminos para la marcha de la Iglesia en los próximos años. 
Sin embargo, la alegría no siempre es un rasgo fácil de adquirir. Incluso los cristianos fieles pueden verse tentados a vivir una vida sin una pizca de alegría. En palabras del papa Francisco, es como vivir siempre en Cuaresma, pero nunca experimentar la dicha de la Pascua.
Hay cristianos cuya opción parece ser la de una Cuaresma sin Pascua. Pero reconozco que la alegría no se vive del mismo modo en todas las etapas y circunstancias de la vida, a veces muy duras. Se adapta y se transforma, y siempre permanece al menos como un brote de luz que nace de la certeza personal de ser infinitamente amado, más allá de todo.
Comprendo a las personas que tienden a la tristeza por las graves dificultades que tienen que sufrir, pero poco a poco hay que permitir que la alegría de la fe comience a despertarse, como una secreta pero firme confianza, aun en medio de las peores angustias.
En definitiva, si ves a tu sacerdote vestido de rosa, recuerda la llamada a vivir con alegría. No se supone que debamos vivir nuestras vidas en una Cuaresma perpetua, sino experimentar la gran dicha de la Pascua y extender esa alegría a todos los que conozcamos.
Que nuestra práctica del cristianismo sea un faro de alegría en este mundo tan frecuentemente abatido por los múltiples sufrimientos de nuestra vida mortal.

Diálogos con Dios: “SÉ HUMILDE”

¿Sabes qué es lo que más me cuesta? La humildad.Conozco el valor que tiene la humildad para Dios. Las Escrituras están llenas de referencias sobre la humildad. “Sean humildes, amables, comprensivos, y sopórtense unos a otros con amor.”
(Efesios 4, 2)

San Agustín en su inmensa sabiduría decía: “Si quieres santo, sé humilde, si quieres más santo, sé más humilde, si quieres ser muy santo, sé muy humilde”.
La humildad es una meta difícil de alcanzar, involucra la templanza, el autodominio, el negarse uno mismo a ciertas cosas, el reconocer que nada podemos si Dios.
El Papa Francisco habló sobre la humildad: “La humildad sin humillación no es humildad. Humilde es aquel hombre, aquella mujer, que es capaz de soportar las humillaciones como las ha soportado Jesús, el humillado, el gran humillado”.
Sé que no soy humilde cuando me sale el mal carácter.
Siempre he soñado con ser santo, para agradar a Dios, un santo invisible, de los que nos hablan y que sólo Dios los ve. Pero me percato lo difícil que es trayecto y los cientos de piedras que debo esquivar para ascender a su montaña.
Cada piedra tiene un nombre, un pecado, la mayoría dicen: “ORGULLO” no directamente, pero significa lo mismo: “ALABANZA”, “VANIDAD”, “ARROGANCIA”.
A veces tengo diálogos íntimos con Dios. Me siento en un lugar solitario, le digo: “Aquí estoy Señor”. Lo tengo frente a mí, charlando como un amigo que me orienta e imagino que hablamos…
Humildad Claudio.
Me gustas humilde.
Te amo humilde.
Te lleno de gracias cuando eres humilde.
La humildad es la puerta para mis gracias.
Una persona humilde siempre es agradecida.
Agradece cualquier pequeño gesto, y acepta  todo. Y ofrece todo.

Me gustan los humildes porque la caridad habita en la humildad.
La humildad es un gesto de amor y abandono.
Mis santos, todos han logrado un alto grado de humildad.
¿Y todos fueron humildes Señor?
No todos, pero con un gran esfuerzo lo consiguieron.
Fueron humildes y amables.

¿Qué es un santo?
Un espejo de Dios. Donde se refleja mi caridad.
Donde los desamparados encuentran mi amor.

Sé humilde y será santo.
Sé santo y me encontrarás.
Los humildes heredarán la tierra.
En tu humildad, al aceptar la deshonra, las humillaciones, me abres la puerta de tu alma.
El santo abandono es la llave para abrir la puerta de la humildad.
El que acepta las cosas y las ofrece, me da la llave para entrar a su alma.
Yo toco y ustedes deben abrir.
Yo llamo y ustedes deben responder.
Y la  respuesta que más me llega, que más me agrada es la humildad.





Lecturas del Jueves de la 4ª semana de Cuaresma

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo (32,7-14):

EN aquellos días, el Señor dijo a Moisés:
«Anda, baja de la montaña, que se ha pervertido tu pueblo, el que tú sacaste de Egipto. Pronto se han desviado del camino que yo les había señalado. Se han hecho un becerro de metal, se postran ante él, le ofrecen sacrificios y proclaman: “Este es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto”».
Y el Señor añadió a Moisés:
«Veo que este pueblo es un pueblo de dura cerviz. Por eso, déjame: mi ira se va a encender contra ellos hasta consumirlos. Y de ti haré un gran pueblo».
Entonces Moisés suplicó al Señor, su Dios:
«¿Por qué, Señor, se va a encender tu ira contra tu pueblo, que tú sacaste de Egipto, con gran poder y mano robusta? ¿Por qué han de decir los egipcios: “Con mala intención los sacó, para hacerlos morir en las montañas y exterminarlos de la superficie de la tierra”? Aleja el incendio de tu ira, arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo. Acuérdate de tus siervos, Abrahán, Isaac e Israel, a quienes juraste por ti mismo: “Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de que he hablado se la daré a vuestra descendencia para que la posea por siempre”».
Entonces se arrepintió el Señor de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 105,19-20.21-22.23

R/. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo

V/. En Horeb se hicieron un becerro,
adoraron un ídolo de fundición;
cambiaron su gloria por la imagen
de un toro que come hierba. R/.

V/. Se olvidaron de Dios, su salvador,
que había hecho prodigios en Egipto,
maravillas en la tierra de Cam,
portentos junto al mar Rojo. R/.

V/. Dios hablaba ya de aniquilarlos;
pero Moisés, su elegido,
se puso en la brecha frente a él,
para apartar su cólera del exterminio. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (5,31-47):

EN aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:
«Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es verdadero el testimonio que da de mí.
Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio en favor de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz.
Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido llevar a cabo, esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado.
Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca habéis escuchado su voz, ni visto su rostro, y su palabra no habita en vosotros, porque al que él envió no lo creéis.
Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no queréis venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los hombres; además, os conozco y sé que el amor de Dios no está en vosotros.
Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibisteis; si otro viene en nombre propio, a ese sí lo recibiréis.
¿Cómo podréis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros y no buscáis la gloria que viene del único Dios? No penséis que yo os voy a acusar ante el Padre, hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no creéis en sus escritos, ¿cómo vais a creer en mis palabras?».

Palabra del Señor

miércoles, 3 de abril de 2019

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA POSTSINODAL CHRISTUS VIVIT DEL SANTO PADRE FRANCISCO A LOS JÓVENES Y A TODO EL PUEBLO DE DIOS

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA POSTSINODAL
CHRISTUS VIVIT
DEL SANTO PADRE
FRANCISCO

A LOS JÓVENES Y A TODO EL PUEBLO DE DIOS

1. Vive Cristo, esperanza nuestra, y Él es la más hermosa juventud de este mundo. Todo lo que Él toca se vuelve joven, se hace nuevo, se llena de vida. Entonces, las primeras palabras que quiero dirigir a cada uno de los jóvenes cristianos son: ¡Él vive y te quiere vivo!
2. Él está en ti, Él está contigo y nunca se va. Por más que te alejes, allí está el Resucitado, llamándote y esperándote para volver a empezar. Cuando te sientas avejentado por la tristeza, los rencores, los miedos, las dudas o los fracasos, Él estará allí para devolverte la fuerza y la esperanza.
3. A todos los jóvenes cristianos les escribo con cariño esta Exhortación apostólica, es decir, una carta que recuerda algunas convicciones de nuestra fe y que al mismo tiempo alienta a crecer en la santidad y en el compromiso con la propia vocación. Pero puesto que es un hito dentro de un camino sinodal, me dirijo al mismo tiempo a todo el Pueblo de Dios, a sus pastores y a sus fieles, porque la reflexión sobre los jóvenes y para los jóvenes nos convoca y nos estimula a todos. Por consiguiente, en algunos párrafos hablaré directamente a los jóvenes y en otros ofreceré planteamientos más generales para el discernimiento eclesial.
4. Me he dejado inspirar por la riqueza de las reflexiones y diálogos del Sínodo del año pasado. No podré recoger aquí todos los aportes que ustedes podrán leer en el Documento final, pero he tratado de asumir en la redacción de esta carta las propuestas que me parecieron más significativas. De ese modo, mi palabra estará cargada de miles de voces de creyentes de todo el mundo que hicieron llegar sus opiniones al Sínodo. Aun los jóvenes no creyentes, que quisieron participar con sus reflexiones, han propuesto cuestiones que me plantearon nuevas preguntas.
Capítulo primero
¿Qué dice la Palabra de Dios sobre los jóvenes?
5. Rescatemos algunos tesoros de las Sagradas Escrituras, donde varias veces se habla de los jóvenes y de cómo el Señor sale a su encuentro.
En el Antiguo Testamento
6. En una época en que los jóvenes contaban poco, algunos textos muestran que Dios mira con otros ojos. Por ejemplo, vemos que José era uno de los más pequeños de la familia (cf. Gn 37,2-3). Sin embargo, Dios le comunicaba cosas grandes en sueños y superó a todos sus hermanos en importantes tareas cuando tenía unos veinte años (cf. Gn 37-47).
7. En Gedeón, reconocemos la sinceridad de los jóvenes, que no acostumbran a edulcorar la realidad. Cuando se le dijo que el Señor estaba con él, respondió: «Si Yahvé está con nosotros, ¿por qué nos ocurre todo esto?» (Jc 6,13). Pero Dios no se molestó por ese reproche y redobló la apuesta por él: «Ve con esa fuerza que tienes y salvarás a Israel» (Jc 6,14).
8. Samuel era un jovencito inseguro, pero el Señor se comunicaba con él. Gracias al consejo de un adulto, abrió su corazón para escuchar el llamado de Dios: «Habla Señor, que tu siervo escucha» (1 S3,9-10). Por eso fue un gran profeta que intervino en momentos importantes de su patria. El rey Saúl también era un joven cuando el Señor lo llamó a cumplir su misión (cf. 1 S 9,2).
9. El rey David fue elegido siendo un muchacho. Cuando el profeta Samuel estaba buscando al futuro rey de Israel, un hombre le presentó como candidatos a sus hijos mayores y más experimentados. Pero el profeta dijo que el elegido era el jovencito David, que cuidaba las ovejas (cf. 1 S 16,6-13), porque «el hombre mira las apariencias, pero Dios mira el corazón» (v. 7). La gloria de la juventud está en el corazón más que en la fuerza física o en la impresión que uno provoca en los demás.
10. Salomón, cuando tuvo que suceder a su padre, se sintió perdido y dijo a Dios: «Soy un joven muchacho y no sé por dónde empezar y terminar» (1 R 3,7). Sin embargo, la audacia de la juventud lo movió a pedir a Dios la sabiduría y se entregó a su misión. Algo semejante le ocurrió al profeta Jeremías, llamado a despertar a su pueblo siendo muy joven. En su temor dijo: «¡Ay Señor! Mira que no sé hablar, porque soy demasiado joven» (Jr 1,6). Pero el Señor le pidió que no dijera eso (cf. Jr1,7), y agregó: «No temas delante de ellos, porque yo estoy contigo para librarte» (Jr 1,8). La entrega del profeta Jeremías a su misión muestra lo que es posible si se unen la frescura de la juventud y la fuerza de Dios.
11. Una muchachita judía, que estaba al servicio del militar extranjero Naamán, intervino con fe para ayudarlo a curarse de su enfermedad (cf. 2 R 5,2-6). La joven Rut fue un ejemplo de generosidad al quedarse con su suegra caída en desgracia (cf. Rt 1,1-18), y también mostró su audacia para salir adelante en la vida (cf. Rt 4,1-17).
En el Nuevo Testamento 
12. Cuenta una parábola de Jesús (cf. Lc 15,11-32) que el hijo “más joven” quiso irse de la casa paterna hacia un país lejano (cf. vv. 12-13). Pero sus sueños de autonomía se convirtieron en libertinaje y desenfreno (cf. v. 13) y probó lo duro de la soledad y de la pobreza (cf. vv. 14-16). Sin embargo, supo recapacitar para empezar de nuevo (cf. vv. 17-19) y decidió levantarse (cf. v. 20). Es propio del corazón joven disponerse al cambio, ser capaz de volver a levantarse y dejarse enseñar por la vida. ¿Cómo no acompañar al hijo en ese nuevo intento? Pero el hermano mayor ya tenía el corazón avejentado y se dejó poseer por la avidez, el egoísmo y la envidia (cf. vv. 28-30). Jesús elogia al joven pecador que retoma el buen camino más que al que se cree fiel pero no vive el espíritu del amor y de la misericordia.
13. Jesús, el eternamente joven, quiere regalarnos un corazón siempre joven. La Palabra de Dios nos pide: «Eliminen la levadura vieja para ser masa joven» (1 Co 5,7). Al mismo tiempo nos invita a despojarnos del «hombre viejo» para revestirnos del hombre «joven» (cf. Col 3,9.10)[1]. Y cuando explica lo que es revestirse de esa juventud «que se va renovando» (v. 10) dice que es tener «entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia, soportándose unos a otros y perdonándose mutuamente si alguno tiene queja contra otro» (Col 3,12-13). Esto significa que la verdadera juventud es tener un corazón capaz de amar. En cambio, lo que avejenta el alma es todo lo que nos separa de los demás. Por eso concluye: «Por encima de todo esto, revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección» (Col 3,14).
14. Advirtamos que a Jesús no le caía bien que las personas adultas miraran despectivamente a los más jóvenes o los tuvieran a su servicio de manera despótica. Al contrario, Él pedía: «que el mayor entre ustedes sea como el más joven» (Lc 22,26). Para Él la edad no establecía privilegios, y que alguien tuviera menos años no significaba que valiera menos o que tuviera menor dignidad.
15. La Palabra de Dios dice que a los jóvenes hay que tratarlos «como a hermanos» (1 Tm 5,1), y recomienda a los padres: «No exasperen a sus hijos, para que no se desanimen» (Col 3,21). Un joven no puede estar desanimado, lo suyo es soñar cosas grandes, buscar horizontes amplios, atreverse a más, querer comerse el mundo, ser capaz de aceptar propuestas desafiantes y desear aportar lo mejor de sí para construir algo mejor. Por eso insisto a los jóvenes que no se dejen robar la esperanza, y a cada uno le repito: «que nadie menosprecie tu juventud» (1 Tm 4,12).
16. Sin embargo, al mismo tiempo a los jóvenes se les recomienda: «Sean sumisos a los ancianos» (1 P 5,5). La Biblia siempre invita a un profundo respeto hacia los ancianos, porque albergan un tesoro de experiencia, han probado los éxitos y los fracasos, las alegrías y las grandes angustias de la vida, las ilusiones y los desencantos, y en el silencio de su corazón guardan tantas historias que nos pueden ayudar a no equivocarnos ni engañarnos por falsos espejismos. La palabra de un anciano sabio invita a respetar ciertos límites y a saber dominarse a tiempo: «Exhorta igualmente a los jóvenes para que sepan controlarse en todo» (Tt 2,6). No hace bien caer en un culto a la juventud, o en una actitud juvenil que desprecia a los demás por sus años, o porque son de otra época. Jesús decía que la persona sabia es capaz de sacar del arcón tanto lo nuevo como lo viejo (cf. Mt 13,52). Un joven sabio se abre al futuro, pero siempre es capaz de rescatar algo de la experiencia de los otros.
17. En el Evangelio de Marcos aparece una persona que, cuando Jesús le recuerda los mandamientos, dice: «Los he cumplido desde mi juventud» (10,20). Ya lo decía el Salmo: «Tú eres mi esperanza Señor, mi confianza está en ti desde joven […] me instruiste desde joven y anuncié hasta hoy tus maravillas» (71,5.17). No hay que arrepentirse de gastar la juventud siendo buenos, abriendo el corazón al Señor, viviendo de otra manera. Nada de eso nos quita la juventud, sino que la fortalece y la renueva: «Tu juventud se renueva como el águila» (Sal 103,5). Por eso san Agustín se lamentaba: «¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva! ¡Tarde te amé!»[2]. Pero aquel hombre rico, que había sido fiel a Dios en su juventud, dejó que los años le quitaran los sueños, y prefirió seguir apegado a sus bienes (cf. Mc 10,22).
18. En cambio, en el Evangelio de Mateo aparece un joven (cf. Mt 19,20.22) que se acerca a Jesús para pedir más (cf. v. 20), con ese espíritu abierto de los jóvenes, que busca nuevos horizontes y grandes desafíos. En realidad su espíritu no era tan joven, porque ya se había aferrado a las riquezas y a las comodidades. Él decía de la boca para afuera que quería algo más, pero cuando Jesús le pidió que fuera generoso y repartiera sus bienes, se dio cuenta de que era incapaz de desprenderse de lo que tenía. Finalmente, «al oír estas palabras el joven se retiró entristecido» (v. 22). Había renunciado a su juventud.
19. El Evangelio también nos habla de unas jóvenes prudentes, que estaban preparadas y atentas, mientras otras vivían distraídas y adormecidas (cf. Mt 25,1-13). Porque uno puede pasar su juventud distraído, volando por la superficie de la vida, adormecido, incapaz de cultivar relaciones profundas y de entrar en lo más hondo de la vida. De ese modo prepara un futuro pobre, sin substancia. O uno puede gastar su juventud para cultivar cosas bellas y grandes, y así prepara un futuro lleno de vida y de riqueza interior.
20. Si has perdido el vigor interior, los sueños, el entusiasmo, la esperanza y la generosidad, ante ti se presenta Jesús como se presentó ante el hijo muerto de la viuda, y con toda su potencia de Resucitado el Señor te exhorta: «Joven, a ti te digo, ¡levántate!» (Lc 7,14).
21. Sin duda hay muchos otros textos de la Palabra de Dios que pueden iluminarnos acerca de esta etapa de la vida. Recogeremos algunos de ellos en los próximos capítulos.

«El que levanta un muro termina prisionero del muro que levantó. La alternativa son los puentes»



Francisco se entrevistó con Jordi Évole en Salvados y contestó sobre las concertinas de Ceuta y Melilla, sobre los migrantes fallecidos en el Mediterráneo, sobre el aborto, el pago del IBI por parte de la Iglesia Católica, los abusos o el papel de la mujer en la Iglesia
El Papa Francisco ha criticado que el Gobierno español mantenga retenido en el puerto de Barcelona al buque de rescate de migrantes de la ONG Pro Activa Open Arms, que opera en el Mediterráneo. «Me parece mal. Y el caso de Open Arms me parece una injusticia muy grande. ¿Para qué se hace? ¿Para que se ahoguen? Es simplista, pero si no los puedes rescatar ¿Y para qué vienen? Viven en una desesperación, unida a una ilusión tan grande, que se lanzan. No miden las consecuencias. Y nosotros no medimos el dolor de esa gente», ha puntualizado el Pontífice.
Francisco, además, ha querido subrayar que se trata de una decisión del Ejecutivo porque le consta que «las autoridades de Barcelona están dispuestas a recibir, acompañar, promover e integrar». Así lo ha señalado en la entrevista que ha mantenido con el presentador de Salvados, Jordi Évole, que se ha emitido este domingo por la noche en laSexta.
En esta misma línea, el Santo Padre ha asegurado sentir «mucho dolor» por los migrantes fallecidos en el Mediterráneo, algo que no entiende. «No entiendo la insensibilidad», ha asegurado. Por ello, ha defendido una «actitud fundamental», la del «corazón abierto» y ha recordado los cuatro pasos a seguir en este sentido: «recibir, acompañar, promover e integrar».
Sin embargo, el momento clave sobre este tema –que impresionó poderosamente a Francisco– fue cuando el periodista sacó de su bolsillo una concertina similar a las de las vallas de Ceuta y Melilla. «Pienso que cada persona que tiene que cruzar esa valla, cada uno de los que hace eso es mi hijo, mi madre, mi hermano. Es tal la inconsciencia que parece lo más natural. Nos hemos acostumbrado a esto. El mundo se olvidó de llorar. Eso es lo más inhumano que hay. Esto demuestra hasta dónde es capaz de descender la humanidad de una persona», ha clamado.
Igualmente, Bergoglio ha advertido de que «el que levanta un muro termina prisionero del muro que levantó. Y eso es ley universal. Y eso se da en el orden social y en el personal. Si vos levantas un muro entre personas, terminas prisionero de ese muro que levantaste. Sí, defiendo mi autonomía, sí; pero te quedas solo como un hongo», ha recalcado. «La alternativa son los puentes, que son un invento de Dios, son las alas de los ángeles que Dios inventó para que los hombres puedan comunicarse».
Abusos sexuales: acudir a la Policía
En otro orden de cosas, Évole también preguntó a Francisco durante la entrevista si recomendaría a las víctimas de abuso que acudiesen a la Policía. «Por supuesto», ha respondido, al tiempo que ha asegurado que esta fue precisamente una de las conclusiones que salieron de la cumbre sobre los abusos celebrada en el Vaticano con todos los presidentes de las conferencias episcopales del mundo.
Bergoglio ha afirmado que comprende a las víctimas insatisfechas con este encuentro y ha recalcado que con la cumbre su intención fue iniciar procesos sanadores: «Eso lleva su tiempo. De todas maneras, comprendo la gente que haya quedado insatisfecha, porque cuando hay un dolor de por medio, vos tenéis que callar, rezar, llorar, acompañar, y punto. Pero iniciar procesos es la manera para que sea irreversible la cura».
Mujer en la Iglesia y aborto
Otro tema durante la entrevista fue el de la mujer. El Papa ha reconocido que escucharla y darle funciones no basta y ha admitido que lo que no se ha logrado todavía es «caer en la cuenta que la figura de la mujer va más allá de la funcionalidad. La Iglesia no puede ser Iglesia sin la mujer, porque la Iglesia es mujer, es femenina. Es La Iglesia, no El Iglesia. Una dimensión que no tenga feminidad en la Iglesia hace que la Iglesia no sea Iglesia», ha apuntado.
Sobre este tema, el Obispo de Roma ha dicho que «todos estamos llamados al servicio, pero parece que la mujer está destinada a la servidumbre, no al servicio»; y ha reconocido que se equivocó cuando identificó el feminismo con el machismo: «En realidad quise decir, y esto es lo que pienso, que “todo feminismo corre el riesgo de convertirse en un machismo con faldas”».
Asimismo, Francisco se ha referido al aborto. Al ser preguntado por si entendería que una víctima de trata embarazada tras una violación quisiera abortar. «Yo la entendería a ella en su desesperación, pero también sé que no es lícito eliminar una vida humana para resolver un problema. ¿Es lícito eliminar una vida humana para resolver un problema? ¿Es lícito alquilar a alguien para que la elimine?», ha recalcado.
«Tampoco la puedes dejar a la calle y gracias a Dios en los últimos años se ha tomado conciencia de los casos de chicas solas que son madres y se ha hecho un trabajo de dignificación. No discuto la ley civil de cada país. Antes de la ley civil y religiosa es lo humano: ¿Es justo eliminar una vida humana para resolver un problema?», ha insistido.
Pago del IBI
Preguntado por el pago del IBI por parte de la Iglesia Católica, el Pontífice ha asegurado que «los hombres de Iglesia son ciudadanos y tienen que cumplir con todos los derechos de ciudadanos. También pagar impuestos». Sin embargo, matizó, «hay cosas dedicadas al culto y al bien social, como una oficina de Cáritas, en las que tiene que haber una exención».
También ha especificado que la educación es un bien social pero que si el colegio, además de la educación cobra «unos aranceles de aquellos», ahí «se paga». «Tu educación es un poco empresarial -ha precisado-. Todo lo que no sea culto, todo lo que no sea bien común, hay que pagar impuestos».
Vaticano y Yemen
Durante la extensa entrevista, Évole abordó muchos otros temas: el Vaticano, la venta de armas de España a Arabia Saudí…
Sobre el Vaticano, el Papa ha admitido que no se salva de los límites y de los pecados y las vergüenzas de otras sociedades. «Acá somos hombres y tenemos los mismos límites y caemos a veces en las mismas cosas. Hay que ir limpiando. El trabajo es ir limpiando, limpiando, limpiando», ha asegurado tras admitir que en la Santa Sede también hay mercaderes como los que Jesús echó del templo por «hipócritas».
Sobre la venta de armas de España a Arabia Saudí, Francisco ha asegurado que le «da pena» pero puntualiza que no es el único gobierno. «No tienen derecho a hablar de la paz. ¿Están fomentando la guerra en otro país y después quieren la paz en el propio? La teoría del bumerán. La vida se las cobra, por uno u otro camino. Si vos armas la guerra allá, la vas a tener en tu casa, quieras o no quieras», ha añadido.
Pinche AQUÍ para ver la entrevista completa.
Alfa y Omega/Europa Press