lunes, 10 de septiembre de 2018

Lunes de la vigésima tercera semana del tiempo ordinario

  • Evangelio según San Lucas 6,6-11.

    Otro sábado, entró en la sinagoga y comenzó a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada.
    Los escribas y los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si curaba en sábado, porque querían encontrar algo de qué acusarlo.
    Pero Jesús, conociendo sus intenciones, dijo al hombre que tenía la mano paralizada: "Levántate y quédate de pie delante de todos". El se levantó y permaneció de pie.
    Luego les dijo: "Yo les pregunto: ¿Está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?".
    Y dirigiendo una mirada a todos, dijo al hombre: "Extiende tu mano". El la extendió y su mano quedó curada.
    Pero ellos se enfurecieron, y deliberaban entre sí para ver qué podían hacer contra Jesús.

domingo, 9 de septiembre de 2018

Sting: El Papa Francisco es “una verdadera estrella de rock”

STING,POPE FRANCIS

El cantante comparte en sus redes el momento de su encuentro con Papa Francisco

La estrella de rock inglesa Sting estuvo presente en la Audiencia Papal semanal del Papa Francisco, el miércoles. El ex líder de The Police lució emocionado mientras le daba la mano al pontífice después de la dirección.
Sting twitteó una serie de imágenes del momento, con la leyenda: “¡El Papa Francisco es una verdadera estrella de rock! Un carisma genuino que llenó la habitación. RT [Real Talk] ”

Aunque Sting creció en un hogar católico, no se identifica como católico. Su esposa Trudie, sin embargo, es una católica devota y ambos de sus hijos han sido bautizados. En una reciente entrevista con el National Catholic Register, Sting mencionó que Trudie es “una fan de él [el Papa Francisco]”.


Cuando se le preguntó qué papel había jugado la fe en su música, Sting respondió:
Fue positivo y también un poco aterrador. Era un niño muy serio, así que solía tener vértigo cósmico, vértigo ontológico. El concepto de eternidad para mí fue realmente inquietante, no solo la condenación eterna, sino el cielo eterno; parecía una misa que nunca terminaría. Pensé: tampoco quiero [risas]. La eternidad todavía me horroriza, pero al mismo tiempo me metí en ese enigma, enigma filosófico, fue perfecto para forjar una angustia artística, una lucha artística. Además de la historia de la Iglesia, conoces la sangre y la muerte y la tortura y todo lo demás, las Últimas Cosas. Y la música y la liturgia alimentaron este alma artística. Me he beneficiado de ello, pero también he sufrido.
Vatican News informa que el Papa Francisco continuó su catequesis sobre los Diez Mandamientos, esta semana enfocándose en la idolatría. Hizo referencia a la historia del becerro de oro, de Éxodo, señalando que el becerro representaba la fertilidad y la fuerza, mientras que el oro simbolizaba grandes riquezas:
“Éxito, poder y dinero” siempre serán tentaciones; el becerro de oro es “el símbolo de todos los deseos que nos dan la ilusión de libertad”, pero en realidad terminan esclavizándonos.
El Papa Francisco dijo que todo esto proviene de la incapacidad de confiar por completo en Dios, “lo que nos permite soportar incluso la debilidad, la incertidumbre y la inestabilidad”. Cuando nuestra confianza en Dios falla, “es fácil caer en la idolatría y estar contentos con escasas garantías “.
Solo cuando miramos a Cristo, quien se hizo pobre por nosotros, “descubrimos que reconocer nuestra propia debilidad no es la desgracia de la vida humana, sino la condición” que nos permite “abrirnos a Aquel que es verdaderamente fuerte. “La salvación que viene de Dios” entra por la puerta de la debilidad “.
Nosotros los cristianos, dijo el Papa, “miramos a Cristo crucificado, que es débil, despreciado y despojado de todo lo que posee”. Pero Jesús crucificado nos muestra el verdadero rostro de Dios. “Él viene a revelar la paternidad de Dios: en Cristo, nuestra fragilidad ya no es una maldición, sino un lugar de encuentro con el Padre, y una fuente de nuevas fuerzas desde lo alto”.

Oración a san Ramón Nonato para tener un buen parto

SAN RAMON NONATO

"Protégeme a mí y al hijo de mis entrañas ahora y durante el parto que se aproxima..."

San Ramón Nonato fue un religioso mercedario que nació en Portella en la diócesis de Urgel (España) alrededor del año 1203. Recibió el nombre de Ramón en el día de su bautismo y el apodo de Nonato (no nacido), porque no nació de una manera normal, sino que fue recibido por una operación de cesárea luego de que su madre muriera durante el parto.
Desde muy joven, san Ramón Nonato manifiestó una gran devoción a la Santísima Virgen. Él rezaba el Rosario todos los días en la ermita de San Nicolás de Mira.
Una vez la Virgen se le apareció y le prometió su protección. Después de esta visión mística, fue fuertemente tentado a pecar contra la castidad, pero no cayó en ninguna oportunidad. Él fue a agradecerle a su Patrona y le consagró su virginidad.
La Virgen María se le apareció de nuevo, mostrando su entera satisfacción y aconsejándole que entrara en la Orden de de los mercedarios.
San Ramón Nonato es el Patrono de las mujeres embarazadas, los bebés no nacidos, las familias cristianas, y los que son falsamente acusados.

Oración a San Ramón Nonato para tener un buen parto

Oh excelso patrono, san Ramón, modelo de caridad para con los pobres y necesitados, aquí me tienes postrada humildemente ante tus pies para implorar tu auxilio divino en mis necesidades.
Así como era tu mayor dicha ayudar a los pobres y necesitados en la tierra, auxíliame, te suplico, oh glorioso San Ramón, en esta aflicción que me aqueja.
A ti, oh glorioso protector, acudo para que me bendigas al hijo que llevo en mi seno. Protégeme a mí y al hijo de mis entrañas ahora y durante el parto que se aproxima.
Te prometo, oh glorioso San Ramón, educar a mi hijo según las leyes y mandamientos de Dios.
Escucha mis plegarias, amante protector mío, san Ramón Nonato y hazme una madre feliz de este hijo que espero dar a luz por medio de tu poderosa intercesión.
Amén.

Oración por las familias

¡Señor, Padre Todopoderoso! La familia es la institución más antigua de la humanidad, pues es tan antigua como el hombre mismo.
Pero, debido a que esta es tu propia institución y el medio por el cual el hombre puede venir a este mundo y desarrollarse a la mayor perfección, las fuerzas del mal la están atacando, haciendo que los hombres desprecien esta unidad básica de la civilización cristiana.
En su furia suicida ellos intentan propinarle un golpe mortal a las familias. No les permitas que tengan éxito en esa oscura tarea, Señor, en esos diseños destructivos sobre la familia cristiana.
A través de la gloriosa intercesión de tu siervo san Ramón Nonato, abogado defensor en el cielo por la felicidad, el bienestar y la paz de las familias cristianas, te rogamos que escuches nuestras oraciones.
Por el mérito de este gran santo, nuestro patrón, concédenos que hogares puedan siempre ser modelados siguiendo a la Sagrada Familia de Nazaret.
No permitas que el enemigo de la vida familiar cristiana triunfe en sus ataques sacrílegos, sino que más bien, conviértelos a la verdad para la gloria de tu santo nombre.
Amén.

Novena a san Ramón Nonato para obtener ún favor especial

Glorioso san Ramón Nonato, lleno de compasión por aquellos quienes te invocan, y con amor por todos aquellos quienes sufren pesadamente con la carga de mis problemas, me arrojo a tus pies y humildemente suplico que tomes el presente asunto, el cual encomiendo a tu protección especial
– Mencionar su intención –
Dígnate en encomendar mi petición a la Virgen María y ponla delante del trono de Jesús, para que Él puede llevarlo a un feliz resultado. No ceses de interceder por mí hasta que mi petición sea concedida.
Por encima de todo, concédema la gracia de un día contemplar a mi Dios cara a cara, y contigo y María y todos los santos alabándolo y bendiciéndolo por toda la eternidad.
Amén.
Bendito San Ramón Nonato, ruega por mí y concédeme la gracia que te pido
Bendito San Ramón Nonato, ruega por mí y concédeme la gracia que te pido
Bendito San Ramón Nonato, ruega por mí y concédeme la gracia que te pido

Rezar 1 Padrenuestro, 1 Ave María y 1 Gloria

Vigésimo tercer Domingo del tiempo ordinario

Evangelio según San Marcos 7,31-37.

Cuando Jesús volvía de la región de Tiro, pasó por Sidón y fue hacia el mar de Galilea, atravesando el territorio de la Decápolis.
Entonces le presentaron a un sordomudo y le pidieron que le impusiera las manos.
Jesús lo separó de la multitud y, llevándolo aparte, le puso los dedos en las orejas y con su saliva le tocó la lengua.
Después, levantando los ojos al cielo, suspiró y le dijo: "Efatá", que significa: "Abrete".
Y enseguida se abrieron sus oídos, se le soltó la lengua y comenzó a hablar normalmente.
Jesús les mandó insistentemente que no dijeran nada a nadie, pero cuanto más insistía, ellos más lo proclamaban
y, en el colmo de la admiración, decían: "Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos".

sábado, 8 de septiembre de 2018

Santo Domingo de Guzmán y los demonios que expulsó con el Rosario de la Virgen





Cuenta San Luis María Grignion de Montfort, en su libro “El Secreto Admirable del Santísimo Rosario”, que en una ocasión estaba Santo Domingo de Guzmán predicando el Rosario y le llevaron un hereje albigense poseso por demonios, a quien exorcizó en presencia de una gran muchedumbre.
El santo les hizo a los malignos varias preguntas y ellos, por obligación, le dijeron que eran 15.000 los que estaban en el cuerpo de ese hombre porque este había atacado los quince misterios del Rosario (Los misterios luminosos, con los que aumentan a 20, fueron introducidos recién en 2002 por San Juan Pablo II).
Durante el exorcismo, los demonios le dijeron al santo que con el Rosario que predicaba, llevaba el terror y el espanto a todo el infierno, y que él era el hombre que más odiaban en el mundo a causa de las almas que les quitaba con esta devoción.
Santo Domingo arrojó su Rosario al cuello del poseso y les preguntó a cuál de los santos del cielo temían más y cuál debía ser más amado y honrado por los hombres. Los enemigos, ante estas interrogantes, dieron gritos tan espantosos que muchos de los que estaban allí presentes cayeron en tierra por el susto.
Los malignos, para no responder, lloraban, se lamentaban y pedían por boca del poseso a Santo Domingo que tuviera piedad de ellos. El santo, sin inmutarse, les contestó que no cesaría de atormentarlos hasta que respondieran lo que les había preguntado. Entonces ellos dijeron que lo dirían, pero en secreto, al oído y no delante de todo el mundo. El santo, en cambio, les ordenó que hablaran alto, pero los diablos no quisieron decir palabra alguna.
Entonces el P. Domingo, puesto de rodillas, hizo la siguiente oración: “Oh excelentísima Virgen María, por la virtud de tu salterio y Rosario, ordena a estos enemigos del género humano que contesten mi pregunta”.
De pronto, una llama ardiente salió de las orejas, la nariz y la boca del poseso. Los demonios seguidamente le rogaron a Santo Domingo que, por la pasión de Jesucristo y por los méritos de su Santa Madre y los de todos los santos, les permitiera salir de ese cuerpo sin decir nada porque los ángeles en cualquier momento que él quisiera se lo revelarían.
Más adelante, el santo volvió a arrodillarse y elevó otra plegaria: “Oh dignísima Madre de la Sabiduría, acerca de cuya salutación, de qué forma debe rezarse, ya queda instruido este pueblo, te ruego para la salud de los fieles aquí presentes que obligues a estos tus enemigos a que abiertamente confiesen aquí la verdad completa y sincera”.
Apenas terminó de pronunciar estas palabras, el santo vio cerca de él una multitud de ángeles y a la Virgen María que golpeaba al demonio con una varilla de oro, mientras le decía: “Contesta a la pregunta de mi servidor Domingo”. Aquí hay que tener en cuenta que el pueblo no veía, ni oía a la Virgen, sino solamente a Santo Domingo.
Los demonios comenzaron a gritar: “¡Oh enemiga nuestra! ¡Oh ruina y confusión nuestra! ¿Por qué viniste del cielo a atormentarnos en forma tan cruel? ¿Será preciso que por ti, ¡oh abogada de los pecadores, a quienes sacas del infierno; oh camino seguro del cielo!, seamos obligados –a pesar nuestro– a confesar delante de todos lo que es causa de nuestra confusión y ruina? ¡Ay de nosotros! ¡Maldición a nuestros príncipes de las tinieblas!”.
“¡Oíd, pues, cristianos! Esta Madre de Cristo es omnipotente y puede impedir que sus siervos caigan en el infierno. Ella, como un sol, disipa las tinieblas de nuestras astutas maquinaciones. Descubre nuestras intrigas, rompe nuestras redes y reduce a la inutilidad todas nuestras tentaciones. Nos vemos obligados a confesar que ninguno que persevere en su servicio se condena con nosotros”.
“Un solo suspiro que ella presente a la Santísima Trinidad vale más que todas las oraciones, votos y deseos de todos los santos. La tememos más que a todos los bienaventurados juntos y nada podemos contra sus fieles servidores”.
De igual manera los malignos confesaron que muchos cristianos que la invocan al morir y que deberían condenarse, según las leyes ordinarias, se salvan gracias a su intercesión. “¡Ah! Si esta Marieta –así la llamaban en su furia– no se hubiera opuesto a nuestros designios y esfuerzos, ¡hace tiempo habríamos derribado y destruido a la Iglesia y precipitado en el error y la infidelidad a todas sus jerarquías!”.
Luego añadieron que “nadie que persevere en el rezo del Rosario se condenará. Porque ella obtiene para sus fieles devotos la verdadera contrición de los pecados, para que los confiesen y alcancen el perdón e indulgencia de ellos”.
Es así que Santo Domingo hizo rezar el Rosario a todo el pueblo muy lenta y devotamente, y en cada Avemaría que rezaban, salían del cuerpo del poseso una gran multitud de demonios en forma de carbones encendidos.
Cuando todos los enemigos salieron y el hereje quedó libre, la Virgen María, de manera invisible, dio su bendición a todo el pueblo, que experimentó gran alegría. “Este milagro fue causa de la conversión de gran número de herejes, que incluso se inscribieron en la Cofradía del Santo Rosario”, concluyó San Luis María Grignion de Montfort.