domingo, 27 de mayo de 2018

La Trinidad explicada de modo (bastante) sencillo

Dios Padre es Creador; Dios Hijo Redentor y Dios Espíritu Santificador

¿Cómo has encontrado a Dios como Trinidad? (Exodo 34,4-9; 2 Corinti0s 13,11-13; Juan 3,16-18)
El Nuevo Testamento llama a Dios Trinidad. En la segunda lectura de hoy, por ejemplo, Pablo les ofrece a los corintios su despedida con la bendición de Dios, Jesús y el Espíritu. El Evangelio de Mateo es aún más explícito. Jesús envía a los discípulos a bautizar “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.
Esta línea aparece en todas las versiones antiguas del texto y en los primeros textos como el Didache. Otro ejemplo aparece en 1 Pedro 1, 1-2, que contiene una teología explícitamente trinitaria de la salvación. Aunque los detalles tomaron siglos, la naturaleza trinitaria de Dios fue clara para muchos cristianos primitivos.
El Padre era el Creador trascendente, el ser inspirador, tan grande que hasta el borde de su vestido llenaba el Templo en la visión de Isaías 6, 1. Fue él quien llevó a Israel de la esclavitud a la libertad y el que restauró a Israel repetidamente cuando se rebelaron.
El Padre era el “Todopoderoso”, gobernante del cielo y de la tierra, Adonaien las Escrituras hebreas y kyrios entre los judíos que hablaban griego.
El Hijo era Jesucristo, el siervo obediente, glorificado y sentado a la diestra del Padre. Volvería en algún momento futuro para juzgar a los vivos y los muertos. Dentro de una generación de la muerte y resurrección de Jesús, los primeros cristianos también llamaron al Hijo kyrios, viendo en él al “como hijo de hombre” de Dn 7,14 que compartía los atributos del Padre.
El Espíritu era la esencia del Padre, literalmente, su “aliento vital”. Fue este “aliento vital” el que habló a Moisés, resucitó a Jesús de entre los muertos y ahora estaba disponible para cualquiera que recibiera el bautismo. Esta “vida-aliento” es la “vida eterna” del Evangelio de hoy: “Dios amó tanto al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él no perezca, sino que tenga vida eterna”. El Espíritu debía ser sumergido en el fuego del Sinaí y la pasión de Cristo.
Lo que podría perderse en esta teología elegante es que la Trinidad no actúa sólo para la propia gloria de Dios, sino para formar un pueblo, ya que la Santísima Trinidad es la mejor comunidad.
Que la humanidad había encontrado a Dios en estas tres maneras fue obvio para los primeros cristianos. La pregunta que tomó siglos para resolver fue: “¿Es Dios realmente como esto, o es la debilidad de la mente humana lo que hace que Dios parezca de esta manera?” Con el tiempo, los cristianos llegaron a reconocer que Dios realmente era una Trinidad.
Parafraseando a Atanasio de Alejandría, el Padre es una fuente, el Hijo es el agua y el Espíritu es la bebida que tomamos. Cada uno juega un papel en cada acción divina. También podemos hablar de Dios Padre como Creador; Dios Hijo como Redentor y Dios Espíritu como Santificador.
El creador cósmico terminó de trabajar con el primer hombre y la primera mujer. El Todopoderoso y misericordioso llamó a Moisés para establecer a Israel. El Padre rescató a su Hijo de la muerte y dio a luz a la Iglesia por el don del Espíritu.
Toda la creación se extiende desde una comunidad trinitaria. Para los cristianos, esta es la verdadera naturaleza de la realidad. No hay Dios solitario ni humano sin amigos. El amor que la Trinidad comparte en sí mismo es la legítima herencia de cada persona.
Si la fiesta de hoy enseña cualquier lección, es que el alejamiento es un sacrilegio y una alienación una blasfemia. Cristo atrae a sus discípulos al amor del Padre sólo para enviarlos en el Espíritu para buscar a los perdidos y llamarlos a casa. Por eso la esencia de la Santísima Trinidad es ser misericordia.

Solemnidad de la Santísima Trinidad


Deuteronomio 4,32-34.39-40. 

Pregúntale al tiempo pasado, a los días que te han precedido desde que el Señor creó al hombre sobre la tierra, si de un extremo al otro del cielo sucedió alguna vez algo tan admirable o se oyó una cosa semejante.
¿Qué pueblo oyó la voz de Dios que hablaba desde el fuego, como la oíste tú, y pudo sobrevivir?.
¿O qué dios intentó venir a tomar para sí una nación de en medio de otra, con milagros, signos y prodigios, combatiendo con mano poderosa y brazo fuerte, y realizando tremendas hazañas, como el Señor, tu Dios, lo hizo por ustedes en Egipto, delante de tus mismos ojos?.
Reconoce hoy y medita en tu corazón que el Señor es Dios - allá arriba, en el cielo y aquí abajo, en la tierra - y no hay otro.
- Observa los preceptos y los mandamientos que hoy te prescribo. Así serás feliz, tú y tus hijos después de ti, y vivirás mucho tiempo en la tierra que el Señor, tu Dios, te da para siempre.

Salmo 33(32),4-5.6.9.18-19.20.22. 
Porque la palabra del Señor es recta
y él obra siempre con lealtad;
él ama la justicia y el derecho,
y la tierra está llena de su amor.

La palabra del Señor hizo el cielo,
y el aliento de su boca, los ejércitos celestiales;
porque él lo dijo, y el mundo existió,
él dio una orden, y todo subsiste.

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles,
sobre los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y sustentarlos en el tiempo de indigencia.

Nuestra alma espera en el Señor;
él es nuestra ayuda y nuestro escudo.
Señor, que tu amor descienda sobre nosotros,
conforme a la esperanza que tenemos en ti.


Carta de San Pablo a los Romanos 8,14-17. 
Todos los que son conducidos por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.
Y ustedes no han recibido un espíritu de esclavos para volver a caer en el temor, sino el espíritu de hijos adoptivos, que nos hace llamar a Dios ¡Abba!, es decir, ¡Padre!
El mismo Espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios.
Y si somos hijos, también somos herederos, herederos de Dios y coherederos de Cristo, porque sufrimos con él para ser glorificados con él.

Evangelio según San Mateo 28,16-20. 
En aquel tiempo, los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado.
Al verlo, se postraron delante de el; sin embargo, algunos todavía dudaron.
Acercándose, Jesús les dijo: "Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra.
Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,
y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo". 

sábado, 26 de mayo de 2018

Sábado de la séptima semana del tiempo ordinario


Epístola de Santiago 5,13-20. 

Hermanos:
Si alguien está afligido, que ore. Si está alegre, que cante salmos.
Si está enfermo, que llame a los presbíteros de la Iglesia, para que oren por él y lo unjan con óleo en el nombre del Señor.
La oración que nace de la fe salvará al enfermo, el Señor lo aliviará, y si tuviera pecados, le serán perdonados.
Confiesen mutuamente sus pecados y oren los unos por los otros, para ser curados. La oración perseverante del justo es poderosa.
Elías era un hombre como nosotros, y sin embargo, cuando oró con insistencia para que no lloviera, no llovió sobre la tierra durante tres años y seis meses.
Después volvió a orar; entonces el cielo dio la lluvia, y la tierra produjo frutos.
Hermanos míos, si uno de ustedes se desvía de la verdad y otro lo hace volver,
sepan que el que hace volver a un pecador de su mal camino salvará su vida de la muerte y obtendrá el perdón de numerosos pecados.

Salmo 141(140),1-2.3.8. 
Yo te invoco, Señor, ven pronto en mi ayuda:
escucha mi voz cuando te llamo;
que mi oración suba hasta ti como el incienso,
y mis manos en alto, como la ofrenda de la tarde.

Coloca, Señor, un guardián en mi boca
y un centinela a la puerta de mis labios;
Pero mis ojos, Señor, están fijos en ti:
en ti confío, no me dejes indefenso.


Evangelio según San Marcos 10,13-16. 
Le trajeron entonces a unos niños para que los tocara, pero los discípulos los reprendieron.
Al ver esto, Jesús se enojó y les dijo: "Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos.
Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él".
Después los abrazó y los bendijo, imponiéndoles las manos. 

viernes, 25 de mayo de 2018

Famoso exfutbolista: Un hijo enfermo no es un castigo de Dios [VIDEO]

El exfutbolista Santiago Cañizares perdió a su hijo Santi de 5 años el pasado mes de marzo. En una entrevista concedida junto con su esposa a la revista Hola, el que fue portero del Real Madrid y del Valencia, entre otros, aseguró que la fe y su familia han sido cruciales y que a pesar del dolor de la pérdida están serenos y optimistas porque “sabemos que él ha sido un elegido” porque “es hijo de Dios”.
“El poso que te deja todo esto es entender que esto no es un castigo de nadie sino que tiene que tener un sentido”, asegura Cañizares.
En ese sentido, aseguró a quienes tienen un hijo enfermo o fallecido que “es imposible que nadie castigue de esta forma. Lo que pasa es que hay determinados niños que su lugar no está en este mundo, quizás porque son demasiado buenos, y este mundo está con algún problema y situación que ellos no merecen estar aquí sino en un mundo mucho mejor”.
Una fortaleza que el guardameta asegura que ha sacado “de la fe y no creer que es un castigo de Dios”.
El pequeño Santiago falleció el pasado 25 de marzo después de luchar durante dos años contra un cáncer.


“Estamos muy orgullosos de él. Y claro que lo echamos mucho de menos y nos gustaría tenerlo con nosotros, pero estamos super contentos porque sabemos que está en un lugar de privilegio, y por eso a pesar de tener el dolor grandísimo que es la pérdida de un hijo, respiramos serenidad y optimismo porque sabemos que él ha sido un elegido”, asegura el exfutbolista.
En ese sentido, recuerda una frase que repite con frecuencia a su mujer: “Crees que es hijo tuyo, porque ha nacido de tu vientre, pero en realidad es hijo de Dios”.
“Es entender que los niños que pasan por esto son hijos de Dios, los más cercanos y los más próximos, y seguro que tienen un lugar reservado cerca de Dios en un mundo mucho mejor de lo que están viviendo”, subraya.
“Si no tienes esa fe, lo llevas mucho peor. Nosotros la tenemos, por suerte y por vocación, desde siempre la tenemos y eso nos deja mucho más tranquilos”, añadió.
También insiste en la importancia de “tener una familia bien avenida, con mucho amor, y si tienes la suerte de que sea numerosa, mejor, porque el hecho de que haya niños en casa es una gasolina fundamental”.
En el vídeo entrevista de la revista Hola, Cañizares afirma que tanto Mayte, su esposa, como él comprendieron que “la misión de Santi era una misión de aprendizaje. Él era un sabio, él vino a mostrarnos muchas cosas, a mandarnos muchos mensajes, a que entendiéramos cosas que pasarán desapercibidas, a que valoráramos cada instante de nuestra vida, que tuviéramos más corazón, menos disputas menos situaciones tensas”.
Dijo que a pesar de su enfermedad y de tener solo 5 años, “él ha unido a miembros de la familia que estaban más dispersos, más ariscos. Los ha unido con su presencia, con su enfermedad y con su desenlace”.
Por su parte, Mayte García, esposa de Santiago Cañizares, explica en el vídeo que el inicio de la enfermedad de su hijo fue especialmente dura e incluso no era capaz de entrar en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) en donde se encontraba el pequeño.
“Me costó casi 48 horas entrar en la UCI a verlo, me tuvieron que meter dos médicos en volandas porque no era capaz de ir a ver a mi hijo metido en la UCI”, asegura, y precisa que “él me iba dando señales para que tuviera esperanza y no me viniera abajo. Desde ese momento entendí que tenía que luchar e iba ir a por todas”.
“Dije: Si él ha tenido la oportunidad de morirse en una operación con 2 infartos cerebrales, yo como madre voy a luchar por él hasta el final”, expresó.
Asegura que quiere contar su historia porque a ella le hubiera gustado “que alguien me dijera ‘tranquila’”.
Además subraya que durante el tratamiento del pequeño, a pesar de ser muy conscientes de que podía curarse o no, nunca se centraron en el lado negativo porque “si estás ahí es por algo. Para que se salve o al menos para que se encuentre lo mejor que pueda y para que sonriera cada día”, y afirma que en el último momento el pequeño Santi “se fue con una sonrisa de sus padres en la boca”.

Viernes de la séptima semana del tiempo ordinario


Epístola de Santiago 5,9-12. 

Hermanos, no se quejen los unos de los otros, para no ser condenados. Miren que el Juez ya está a la puerta.
Tomen como ejemplo de fortaleza y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor.
Porque nosotros llamamos felices a los que sufrieron con paciencia. Ustedes oyeron hablar de la paciencia de Job, y saben lo que hizo el Señor con él, porque el Señor es compasivo y misericordioso.
Pero ante todo, hermanos, no juren ni por el cielo, ni por la tierra, ni de ninguna manera: que cuando digan "sí", sea sí; y cuando digan "no", sea no, para no ser condenados.

Salmo 103(102),1-2.3-4.8-9.11-12. 
Bendice al Señor, alma mía,
que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;
bendice al Señor, alma mía,
y nunca olvides sus beneficios.

El perdona todas tus culpas
y cura todas tus dolencias;
rescata tu vida del sepulcro,
te corona de amor y de ternura.

El Señor es bondadoso y compasivo,
lento para enojarse y de gran misericordia;
No acusa de manera inapelable
ni guarda rencor eternamente;

Cuanto se alza el cielo sobre la tierra,
así de inmenso es su amor por los que lo temen;
cuanto dista el oriente del occidente,
así aparta de nosotros nuestros pecados.


Evangelio según San Marcos 10,1-12. 
Jesús fue a la región de Judea y al otro lado del Jordán. Se reunió nuevamente la multitud alrededor de él y, como de costumbre, les estuvo enseñando una vez más.
Se acercaron algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le plantearon esta cuestión: "¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer?".
El les respondió: "¿Qué es lo que Moisés les ha ordenado?".
Ellos dijeron: "Moisés permitió redactar una declaración de divorcio y separarse de ella".
Entonces Jesús les respondió: "Si Moisés les dio esta prescripción fue debido a la dureza del corazón de ustedes.
Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo varón y mujer.
Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre,
y los dos no serán sino una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne.
Que el hombre no separe lo que Dios ha unido".
Cuando regresaron a la casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre esto.
El les dijo: "El que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra aquella;
y si una mujer se divorcia de su marido y se casa con otro, también comete adulterio".