sábado, 28 de mayo de 2016

¿Se puede revocar el cargo de padrino de Bautismo? La renuncia no está prevista, por lo que la elección debe tener en cuenta la fortaleza de la fe y el compromiso


Godmother - es


El oficio de padrino se plenifica con un acompañamiento constante en la desarrollo espiritual del bautizado. Igualmente, el padrino es un ejemplo de cristianismo, que sirve de apoyo al nuevo cristiano, ya sea infante o adulto. Principalmente, el padrinazgo es oficio de responsabilidad paterna hacia la integridad del bautizado, haciendo énfasis en su espiritualidad.
Debido a esta gran responsabilidad, es recomendable que el padrino sea una persona recta y caritativa, además de un cristiano practicante y comprometido. Si el bautizado es ya adulto, él mismo podrá elegir a su padrino o padrinos. Si el bautizado es infante, entonces esta responsabilidad electiva recae en sus padres. Muchas veces, por desgracia, los padres del infante bautizado, eligen a los padrinos guiándose por criterios económicos o sociales, en vez de criterios espirituales. Es así que eligen para sus hijos padrinos no idóneos, que, pasado el tiempo, llevan una vida en incoherencia con el cristianismo. Al percatarse del actuar de los padrinos de sus hijos, muchos padres desean cambiar los padrinos de sus hijos, pues ya no son ejemplos de vida cristiana. ¿Es válido, conforme a derecho, la revocación del cargo de padrino de bautismo? ¿Se le puede asignar este cargo a otra persona? Analicemos el texto canónico a fin de aclarar la cuestión.
La revocación del cargo de padrino no está prevista
El Código de Derecho Canónico expresa con claridad las características de los padrinos de bautismo de los cánones 872 al 874. En ellos aparecen los requisitos para ser padrino, así como la finalidad del padrino, la cual es asistir en su iniciación cristiana al adulto que se bautiza, y, juntamente con los padres, presentar al niño que va a recibir el bautismo y procurar que después lleve una vida cristiana congruente con el bautismo y cumpla fielmente las obligaciones inherentes al mismo.
Dentro de estas características no se menciona la duración del cargo de padrino. Tampoco está prevista la revocación o remoción de los padrinos. Frente a esto, parece que el Código tiene un hueco o una desconsideración. Pensemos en los padres de un niño bautizado cuyo padrino ha dejado de ser virtuoso y, por el contrario, es ahora un ejemplo de vicios. ¿No tiene el bautizado derecho a un padrino virtuoso y ejemplar? ¿No se sentirían sus padres movidos a buscar un nuevo padrino? Podríamos pensar que, al presenciar este aparente “hueco”, estamos frente a una injusticia de origen clerical. Sin embargo, esta visión se disuelve si analizamos el origen del padrinazgo.
El padrino, modelo de cristiano comprometido
Ya hemos dicho que el padrino debe ser un modelo de virtud y vida cristiana para el bautizado. Por tanto, el padrino debe ser elegido según un criterio que cuide la perdurabilidad de su compromiso. Esto se debe a que el padrino pretende ser un guía o introductor a la vida cristiana para el bautizado. La responsabilidad del padrino es grande, y sus creencias y virtudes deben ser lo suficientemente fuertes como para asegurar la formación cristiana del bautizado. El hecho de escoger como padrinos a personas con una espiritualidad débil, indica la imprecisión de los criterios de elección.
Naturalmente, todos los hombres son más o menos débiles de espíritu, por lo que es imposible encontrar un padrino perfecto. Sin embargo, han de tenerse criterios adecuados para la elección de un padrino, ya que esta tarea dura tanto como el bautizado necesite acercarse a Dios para perfeccionar su vida de la mano de un guía espiritual.
Para dejar clara esta idea, citamos un párrafo de un artículo publicado previamente: “La designación de padrinos por parte del catecúmeno adulto o de los padres del niño es de duración indefinida. El derecho canónico no prevé la revocación del nombramiento. Se recomienda por lo tanto que el catecúmeno o los padres piensen bien las personas a las que piensan designar para un encargo tan delicado. Deben tener en cuenta no solo consideraciones sociales o familiares, sino sobre todo que los designados sean verdaderos modelos de vida cristiana para los que se van a bautizar.” (1)
No se puede cambiar la realidad pasada
Algunas veces, los padres de los niños bautizados u los padrinos llevan una amistad considerable. Por desgracia, sucede que esa amistad puede perderse, por lo que el bautizado resulta perjudicado debido al alejamiento de sus padrinos. En ocasiones, el alejamiento entre padres y padrinos llega a ser de tal magnitud que los padres desean anular de la fe de bautismo a los padrinos de sus hijos. ¿Es esto posible?
Podríamos pensar que basta llegar a la notaría parroquial y pedir una enmienda a la fe de bautismo para cambiar a los padrinos. Sin embargo, esto es imposible, tanto como querer cambiar la historia de un país enmendando los nombres de sus registros. No se pueden cambiar los hechos consumados. Alterar los registros bautismales es una falta contra la verdad, y no resuelve nada, pues jurídicamente es imposible revocar el padrinazgo.
Exclusiones canónicas del padrinazgo
Para ser padrino de un bautizado es requisito no estar afectado bajo una pena canónica legítimamente impuesta o declarada. Sin embargo, si el padrino o madrina es excomulgado, se entiende que ya no está facultado para ejercer normalmente su función de padrino. “Si el padrino o madrina incurre en censura de excomunión, se debe entender que queda prohibido el ejercicio del oficio de padrino de acuerdo con el canon 1331. A tenor del § 2, 4 del mismo canon, sería inválido nombrar padrino o madrina a una persona cuya excomunión ha sido declarada o impuesta.” (2)
Posibles soluciones
El derecho canónico no dice nada al respecto del cambio de padrinos, y, como intentamos exponerlo en uno de los apartados anteriores, esto se entiende debido a la naturaleza del padrinazgo. El cual es ejercido por un cristiano comprometido y de “oficio” perdurable. Sin embargo, ante las situaciones que se presenten, ¿qué se puede hacer para encontrar una solución?
Una posibilidad es convencer al o los padrinos para que retomen con virtud su ejercicio de acompañamiento espiritual. Otra posibilidad es la de esperar a la confirmación del bautizado. “Si a pesar de la atención puesta para escoger bien al padrino, este no corresponde con las expectativas puestas en él, no se puede revocar o anular su nombramiento. En la confirmación sí es posible escoger un padrino o una madrina distintos, pero esto no anula el nombramiento de padrinos de bautismo. Son padrinos que se añaden a los de bautismo sin sustituirlos.” (3)
(2) íbidem.
(3) íbidem.

viernes, 27 de mayo de 2016

Antes de dar dinero a un pobre, lee esto… La limosna debe ser justa, prudente, pronta, alegre, secreta, desinteresada, digna… debe venir del amor


Limosna a los pobres


La palabra limosna, de origen latino, tiene raíces en el griego y viene a significar compasión. Compadecer puede entenderse por sufrir con, es decir, comprender lo que está sufriendo mi prójimo y tratar de remediar su sufrimiento con mi ayuda, no sólo económica, sino sobre todo de solidaridad, de acompañamiento.
 
Podemos dar limosna para que el que pide ya no esté molestando. Podemos dar porque nos conviene por la deducibilidad de impuestos. Podemos dar porque es una buena propaganda para nuestro producto. Podemos dar para sentir que somos buenos o para que otros vean que somos buenos.
 
En estos casos, nos alzamos de hombros y decimos “que suelte la leche la vaca aunque respingue”. Qué bueno que estas personas ayudan aunque sea por interés propio, peor sería que no lo hicieran.
 
Podemos dar limosna porque nuestra naturaleza humana de por sí es buena y no soportamos que alguien sufra y podemos dar limosna por amor al prójimo y por el amor de Dios, tal como pedían nuestros limosneritos todavía hace poco tiempo: “una limosnita por el amor de Dios”.
 
La historia de san Martín Caballero, obispo de Tours, es un ejemplo de la limosna cristiana: un soldado romano que se compadece de un pordiosero que se muere de frío y partiendo su capa le da la mitad. Por la noche sueña a Cristo vestido con su media capa y diciendo: “Martín me ha dado su capa”. Jesús nos dice que es a Él al que socorremos cuando hacemos una obra de misericordia.
 
Los discípulos de Jesús estamos obligados a dar limosna tanto cuanto estamos obligados a amar a nuestro prójimo, por quien, a ejemplo del mismo Cristo, deberíamos estar dispuestos a dar hasta la vida.
 
La situación de nuestras grandes ciudades ha despersonalizado hasta a los pordioseros: ya no los conocemos, desconfiamos de su necesidad y de cada uno de ellos sospechamos que es un estafador. La ciudad nos ha deshumanizado. Preferimos dar nuestra ayuda por medio de alguna institución que vea por la promoción de los más necesitados, como el Teletón, la Cruz Roja o Cáritas.
 
La limosna es una forma de hacer penitencia por nuestros pecados, y el darla nos purifica y santifica, porque nos permite amar y hacer algo por nuestros hermanos.
 
Nos dice la Iglesia que la limosna debe ser JUSTA, es decir, que el que más tiene más debe dar; PRUDENTE, es decir, que debemos ver que el que la va a recibir realmente la necesita y no la va a usar para un mal fin; PRONTA, es decir, que no le hagamos perder su tiempo al que pide ni le demos falsas esperanzas; ALEGRE, porque Dios ama al que da con alegría; SECRETA, porque Jesús nos dice que no sepa nuestra mano izquierda lo que da la derecha; DESINTERESADA, es decir, que no tengamos segundas intenciones al dar, como, por ejemplo, esperar alguna ayuda del necesitado; y DIGNA, es decir que no ofenda la dignidad del que recibe, ni lo hagamos sentir mal.
 
Posiblemente digamos que hoy en día ya no podemos dar limosna porque ya no sabemos a quién; pero si abrimos bien los ojos nos daremos cuenta que hay muchas personas que necesitan nuestra limosna y que, quizá, nunca nos la van a pedir.
 
No necesitamos una trabajadora social que investigue para darnos cuenta de que un familiar o un vecino están pasando por momentos muy difíciles por la pobreza o por la desgracia.
 
No esperemos que nos pidan, acudamos generosamente en su ayuda sin lastimar sus sentimientos y sin esperar agradecimientos. Decían los limosneritos: “que Dios se lo pague”, y es muy cierto, Dios sabe pagar y paga muy bien.
 
Fragmento de un artículo publicado en el semanario Desde la Fe
 

¿Cómo y quién elige al padrino? Una elección importante que no hay que tomar precipitadamente


Célébration de la Pentecôte à Lille

 
  
   
    Date de création: 20/05/2013
  
 


 
  
   
    Légende: 20 mai 2013 : Célébration de la confirmation de 1500 personnes, lors de la messe de Pentecôte, au Grand Palais de Lille. Le diocèse de Lille fête son centenaire. Lille (59), France.
    
    May 20, 2013: Mass of Pentecost at the Grand Palais, Lille (59), France.
  
 

Référence: 237253Corinne SIMON/CIRIC


El derecho a escoger los padrinos es del bautizando adulto, o de los padres si es niño. En cualquier caso, la elección de los padrinos debe ser tomada con calma y sin prisas.
 
Si se trata de un niño, la decisión debe ser madurada y consensuada entre los padres; mediante esta elección se tiene que iniciar una buena relación con su ahijado(a), que se irá intensificando con el crecimiento y desarrollo del niño, y que dejará evidencia del cariño en fechas señaladas, como los cumpleaños.
 
El derecho canónico instituye al padrino como guía del nuevo bautizado, pretende que sea en cierto modo su modelo de vida cristiana.
 
Quien asume el encargo de padrino en un bautizo asume unas obligaciones graves con su ahijado(a), que deben empezar a desplegarse desde el primer momento, no en el momento en que faltaran los padres si esto sucediera.
 
Y se debe ayudar a quienes vayan a aceptar el encargo de ser padrino a que lo hagan con plena conciencia de la responsabilidad que asumen ante Dios y ante el niño.
 
El padrino se instituye en el momento del bautismo y por tanto las obligaciones del padrino nacen en ese momento, no antes.
 
Se recomienda que el catecúmeno o los padres piensen bien las personas a las que piensan designar para un encargo tan delicado.
 
Y las personas que vengan escogidas para el rol de padrino o madrina deben considerarlo como algo gratificante; nunca se debe considerar ser padrino como una carga o aceptarlo por compromiso.
 
Y los padres evitarán sentirse ofendidos si alguno de los familiares o amigos elegidos rechazan la invitación de ser padrinos.
 
¿Pueden ser padrinos o madrinas sólo dos hombres o dos mujeres a la vez? No. El Código de derecho canónico en el canon nº 873 especifica: “Téngase un solo padrino o una sola madrina, o uno y una”.
 
Por tanto la Iglesia no autoriza a que dos personas del mismo sexo actúen como padrinos o madrinas a la vez. Estas indicaciones son también válidas para el sacramento de la confirmación y del matrimonio eclesiástico.
 
Se podrá admitir como padrino o madrina un hermano o una hermana mayor del niño. Por el hecho de vivir juntos bajo el mismo techo, por lo general, son mucho mejores padrinos, y se ha de fomentar esta práctica.
 
Funciones del padrino o padrinos
 
*- Presentar, junto a los padres, al niño que va a recibir el bautismo. Y la presentación del niño se refiere no sólo a la ceremonia litúrgica sino en las gestiones previas.
 
El padrino debe participar en las catequesis de preparación al sacramento junto a los padres, pues debe conocer el  significado de los símbolos y rito del bautismo, con el fin de que participe de modo activo en la celebración.
 
Ya en la iglesia, la madrina sujetará al bebé en sus brazos, y el padrino sostendrá la vela bautismal.
 
*- El padrino ha de velar por el crecimiento espiritual del recién bautizado -niño o adulto-.
 
*- Acompañarle en sus primeros pasos en la fe, que aprenda, como de su mano, los fundamentos doctrinales y morales de la fe cristiana.
 
Duración del oficio de padrino
 
La designación de padrinos es de duración indefinida. El derecho canónico no prevé la revocación del nombramiento. Si a pesar de la atención puesta para escoger bien al padrino, este no corresponde con las expectativas puestas en él, no se puede revocar o anular su nombramiento. Ya en la confirmación se escogerá un padrino o una madrina distintos, pero esto no anula el nombramiento del padrino de bautismo. Es, simplemente, un padrino que se añade al padrino de bautismo sin sustituirlo.
 

Viernes de la octava semana del tiempo ordinario


Epístola I de San Pedro 4,7-13. 

Ya se acerca el fin de todas las cosas: por eso, tengan la moderación y la sobriedad necesarias para poder orar.
Sobre todo, ámense profundamente los unos a los otros, porque el amor cubre todos los pecados.
Practiquen la hospitalidad, sin quejarse.
Pongan al servicio de los demás los dones que han recibido, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.
El que ha recibido el don de la Palabra, que la enseñe como Palabra de Dios. El que ejerce un ministerio, que lo haga como quien recibe de Dios ese poder, para que Dios sea glorificado en todas las cosas, por Jesucristo. ¡A él sea la gloria y el poder, por los siglos de los siglos! Amén.
Queridos míos, no se extrañen de la violencia que se ha desatado contra ustedes para ponerlos a prueba, como si les sucediera algo extraordinario.
Alégrense en la medida en que puedan compartir los sufrimientos de Cristo. Así, cuando se manifieste su gloria, ustedes también desbordarán de gozo y de alegría.



Salmo 96(95),10.11-12.13. 
Digan entre las naciones: «El Señor reina!
El mundo está firme y no vacilará.
El Señor juzgará a los pueblos con rectitud.»

Alégrese el cielo y exulte la tierra,
resuene el mar y todo lo que hay en él;
regocíjese el campo con todos sus frutos,
griten de gozo los árboles del bosque.

Griten de gozo delante del Señor,
porque él viene a gobernar la tierra:
Él gobernará al mundo con justicia,
y a los pueblos con su verdad.





Evangelio según San Marcos 11,11-26. 
Jesús llegó a Jerusalén y fue al Templo; y después de observarlo todo, como ya era tarde, salió con los Doce hacia Betania.
Al día siguiente, cuando salieron de Betania, Jesús sintió hambre.
Al divisar de lejos una higuera cubierta de hojas, se acercó para ver si encontraba algún fruto, pero no había más que hojas; porque no era la época de los higos.
Dirigiéndose a la higuera, le dijo: "Que nadie más coma de tus frutos". Y sus discípulos lo oyeron.
Cuando llegaron a Jerusalén, Jesús entró en el Templo y comenzó a echar a los que vendían y compraban en él. Derribó las mesas de los cambistas y los puestos de los vendedores de palomas,
y prohibió que transportaran cargas por el Templo.
Y les enseñaba: "¿Acaso no está escrito: Mi Casa será llamada Casa de oración para todas las naciones? Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones".
Cuando se enteraron los sumos sacerdotes y los escribas, buscaban la forma de matarlo, porque le tenían miedo, ya que todo el pueblo estaba maravillado de su enseñanza.
Al caer la tarde, Jesús y sus discípulos salieron de la ciudad.
A la mañana siguiente, al pasar otra vez, vieron que la higuera se había secado de raíz.
Pedro, acordándose, dijo a Jesús: "Maestro, la higuera que has maldecido se ha secado".
Jesús le respondió: "Tengan fe en Dios.
Porque yo les aseguro que si alguien dice a esta montaña: 'Retírate de ahí y arrójate al mar', sin vacilar en su interior, sino creyendo que sucederá lo que dice, lo conseguirá.
Por eso les digo: Cuando pidan algo en la oración, crean que ya lo tienen y lo conseguirán.
Y cuando ustedes se pongan de pie para orar, si tienen algo en contra de alguien, perdónenlo, y el Padre que está en el cielo les perdonará también sus faltas".
Pero si no perdonan, tampoco el Padre que está en el cielo los perdonará a ustedes.




Leer el comentario del Evangelio por : San Jerónimo  


jueves, 26 de mayo de 2016

Jueves de la octava semana del tiempo ordinario

Libro de Génesis 14,18-20. 
Y Melquisedec, rey de Salém, que era sacerdote de Dios, el Altísimo, hizo traer pan y vino,
y bendijo a Abrám, diciendo: "¡Bendito sea Abrám de parte de Dios, el Altísimo, creador del cielo y de la tierra!
¡Bendito sea Dios, el Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos!". Y Abrám le dio el diezmo de todo.



Salmo 110(109),1.2.3.4. 
Dijo el Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
mientras yo pongo a tus enemigos
como estrado de tus pies».

El Señor extenderá el poder de tu cetro:
«¡Desde Sión domina, en medio de tus enemigos!
Tú eres príncipe desde tu nacimiento,
con esplendor de santidad;
yo mismo te engendré como rocío,
desde el seno de la aurora.»

El Señor lo ha jurado y no se retractará:
«Tú eres sacerdote para siempre,
a la manera de Melquisedec.»




Carta I de San Pablo a los Corintios 11,23-26. 
Hermanos: Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido, es lo siguiente:
El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan,
dio gracias, lo partió y dijo: "Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía".
De la misma manera, después de cenar, tomó la copa, diciendo: "Esta copa es la Nueva Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que la beban, háganlo en memora mía".
Y así, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor hasta que él vuelva.



Evangelio según San Lucas 9,11b-17. 
Pero la multitud se dio cuenta y lo siguió. El los recibió, les habló del Reino de Dios y devolvió la salud a los que tenían necesidad de ser curados.
Al caer la tarde, se acercaron los Doce y le dijeron: "Despide a la multitud, para que vayan a los pueblos y caseríos de los alrededores en busca de albergue y alimento, porque estamos en un lugar desierto".
El les respondió: "Denles de comer ustedes mismos". Pero ellos dijeron: "No tenemos más que cinco panes y dos pescados, a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos para toda esta gente".
Porque eran alrededor de cinco mil hombres. Entonces Jesús les dijo a sus discípulos: "Háganlos sentar en grupos de cincuenta".
Y ellos hicieron sentar a todos.
Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados y, levantando los ojos al cielo, pronunció sobre ellos la bendición, los partió y los fue entregando a sus discípulos para que se los sirvieran a la multitud.
Todos comieron hasta saciarse y con lo que sobró se llenaron doce canastas.



Leer el comentario del Evangelio por : San Gregorio Magno  
“Hijo de David, ten piedad de mí.”