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sábado, 2 de septiembre de 2017

Oraciones del Papa Francisco por la protección del planeta


En la encíclica #LaudatoSi apenas publicada, el Pontífice enseña a pedir al Dios creador por nuestra tierra

La encíclica Laudato si del Papa Francisco termina con dos oraciones, una que se ofrece para ser compartida con todos los que creen en "un Dios creador omnipotente" (246), y la otra propuesta a quienes profesan la fe en Jesucristo, rimada con el estribillo Laudato si, que abre y cierra la encíclica.
Así la presenta el Papa: “Después de esta prolongada reflexión, gozosa y dramática a la vez, propongo dos oraciones, una que podamos compartir todos los que creemos en un Dios creador omnipotente, y otra para que los cristianos sepamos asumir los compromisos con la creación que nos plantea el Evangelio de Jesús”.
Oración por nuestra tierra
Dios omnipotente,
que estás presente en todo el universo
y en la más pequeña de tus criaturas,
Tú, que rodeas con tu ternura todo lo que existe, derrama en nosotros la fuerza de tu amor
para que cuidemos la vida y la belleza. Inúndanos de paz,
para que vivamos como hermanos y hermanas sin dañar a nadie.
Dios de los pobres,
ayúdanos a rescatar
a los abandonados y olvidados de esta tierra
que tanto valen a tus ojos.
Sana nuestras vidas,
para que seamos protectores del mundo
y no depredadores,
para que sembremos hermosura
y no contaminación y destrucción.
Toca los corazones
de los que buscan sólo beneficios
a costa de los pobres y de la tierra.
Enséñanos a descubrir el valor de cada cosa,
a contemplar admirados,
a reconocer que estamos profundamente unidos con todas las criaturas
en nuestro camino hacia tu luz infinita.
Gracias porque estás con nosotros todos los días. Aliéntanos, por favor, en nuestra lucha
por la justicia, el amor y la paz.

Oración cristiana con la creación
Te alabamos, Padre, con todas tus criaturas, que salieron de tu mano poderosa.
Son tuyas,
y están llenas de tu presencia y de tu ternura. Alabado seas.
Hijo de Dios, Jesús,
por ti fueron creadas todas las cosas.
Te formaste en el seno materno de María, te hiciste parte de esta tierra,
y miraste este mundo con ojos humanos. Hoy estás vivo en cada criatura
con tu gloria de resucitado.
Alabado seas.
Espíritu Santo, que con tu luz
orientas este mundo hacia el amor del Padre y acompañas el gemido de la creación,
tú vives también en nuestros corazones para impulsarnos al bien.
Alabado seas.
Señor Uno y Trino,
comunidad preciosa de amor infinito,
enséñanos a contemplarte
en la belleza del universo,
donde todo nos habla de ti.
Despierta nuestra alabanza y nuestra gratitud por cada ser que has creado.
Danos la gracia de sentirnos íntimamente unidos con todo lo que existe.
Dios de amor,
muéstranos nuestro lugar en este mundo
como instrumentos de tu cariño
por todos los seres de esta tierra,
porque ninguno de ellos está olvidado ante ti. Ilumina a los dueños del poder y del dinero
para que se guarden del pecado de la indiferencia, amen el bien común, promuevan a los débiles,
y cuiden este mundo que habitamos.
Los pobres y la tierra están clamando:
Señor, tómanos a nosotros con tu poder y tu luz, para proteger toda vida,
para preparar un futuro mejor,
para que venga tu Reino de justicia, de paz, de amor y de hermosura. Alabado seas.
Amén.
 

viernes, 30 de junio de 2017

5 santos que nos inspiran a cuidar de nuestro planeta


Tendemos a pensar que el ecologismo es un concepto moderno, pero ya había santos practicándolo hace mucho

Recientemente, Estados Unidos despertó una acalorada reacción al abandonar el Acuerdo de París, que es un acuerdo voluntario entre varias naciones con la intención de contener la emisión de gases de efecto invernadero. Hay muchas y variadas opiniones sobre la salida de EE.UU., desde “error histórico” a “era un mal acuerdo y está bien que hayamos salido”.
Independientemente de los méritos del acuerdo en sí, al devolver la historia al ciclo de noticias ha resultado esperanzador ver las renovadas promesas de individuos y pequeñas comunidades de continuar abordando el tema de cómo tratamos a nuestro medio ambiente.
No hace mucho, el papa Francisco escribió una carta que trataba en profundidad el tema del cuidado del planeta, con el título Laudato Si. Bien merece una lectura, pero también es interesante señalar que no es la primera vez que las gentes de fe dejan clara la conexión entre la espiritualidad y el desarrollo humano con la forma en que interactuamos con la naturaleza.
Aquí hay cinco santos cuyas palabras y obras nos alentarán a reflexionar cómo podemos continuar cuidando de la Tierra.

Santa Katalina Tekakwitha (1656-1680)

Katalina se crió en la nación iroquesa, nativos de Norteamérica, de quienes el científico ecologista Bill Jacobs dice que “gestionaban cuidadosamente los campos, bosques y vida salvaje de su patria. Entendían los ritmos de la naturaleza (…). La misma Katalina conocía a la perfección las plantas y animales de su entorno, tanto que cualquier botánico o biólogo de hoy en día la envidiaría”. Por esta razón se la conoce como “hija de la naturaleza”. A menudo iba a los bosques a hacer cruces de madera con palos y hablar con Dios. En el silencio de la creación, lejos del ruido de la aldea, era capaz de conversar con su Creador. Su experiencia probablemente nos resulta familiar a muchos de nosotros y nos demuestra lo valioso que es el medio ambiente y lo importante que es protegerlo. Si perdemos esos lugares silenciosos donde poder perdernos en la naturaleza, perderemos una avenida vital de la espiritualidad.

San Benito de Nursia (480-543)

Benito no era un ecologista en el sentido moderno de la expresión, sobre todo porque nuestra dañada relación con la Tierra es un problema moderno, pero su perspectiva sobre la vida refleja una preocupación por la ecología. Benito creía que una persona espiritual, además de rezar, trabajará para hacer del mundo un lugar mejor, más armonioso. Por ello la mayoría de sus seguidores se comprometían a quedarse en un fragmento de tierra durante largos periodos para mejorarlo. También por eso muchos participaron en la elaboración de cerveza, en apicultura o alguna otra forma de artesanía o agricultura orgánica. Los principios por los que Benito vivió su vida se resumen en un libro llamado Regla de San Benito, y en él recomienda humildad, compromiso para mejorar tu entorno local, y frugalidad. “La frugalidad debe ser la regla en toda ocasión”, escribe, porque tomar más de la parte justa y luego desperdiciarla desajusta el equilibrio ecológico tanto del alma como del medio ambiente. Benito valoraba la belleza de la tierra y su capacidad para reflejar la belleza del paraíso, por lo que dedicó todos los cuidados que pudo a preservarla y mejorarla.

Beato Pablo VI (1897-1978)

En 1971, el papa Paul VI calificó la degradación medioambiental como uno de los problemas más urgentes a los que se enfrenta la humanidad, al menos en parte vinculando nuestro cuidado de la naturaleza a nuestra propia salud espiritual. Sus palabras son una advertencia clara que, por desgracia, están resultando ser proféticas: “Bruscamente, la persona adquiere conciencia de [que] debido a una explotación inconsiderada de la naturaleza, corre el riesgo de destruirla y de ser a su vez víctima de esta degradación”. No solo terminamos convirtiéndonos en víctimas de un planeta destruido que ya no puede sostenernos, sino que también hay una consecuencia para el alma humana en el sentido de que un entorno que ya no tolera nuestra presencia crea una dificultad espiritual: ya no estamos en armonía con la Tierra, y la forma en que tratamos a nuestro medio ambiente es un reflejo de cómo tratamos a otras personas. Por esta razón Pablo VI identifica el daño a la naturaleza como una crisis humana urgente que nos afecta a todos. ¿La solución? El valor de hacer un cambio radical.

Dorothy Day (Sierva de Dios) (1897-1980)

Dorothy Day será recordada por vivir en solidaridad con los pobres de la urbe, pero su Movimiento del Trabajador Católico también estaba interesado en el cultivo rural. Al principio, estaba centrada solo en la pobreza de la ciudad y no entendía cómo la ecología o la naturaleza podrían ser preocupaciones particulares, pero su amigo Peter Maurin terminó por convencerla de su importancia. Aunque empezó con escepticismo, accedió a acudir a un retiro de mujeres en una granja e informó entusiasmada: “Hemos aprendido a meditar y a hacer pan, rezar y extraer miel, cantar y hacer mantequilla, queso, sidra, vino y chucrut”. Después de aquello, logró ver que la administración del medioambiente estaba íntimamente conectada con su misión de ayudar a los pobres, al menos en parte, porque “sería maravilloso vivir solamente de la tierra y no depender de los salarios para ganarse la vida”. Los Trabajadores Católicos fundaron una granja llamada Maryfarm, que Day describió como “el corazón del trabajo”. Lo que Dorothy Day llegó a valorar del contacto cercano con la naturaleza es la manera en que nos reconecta con nuestras raíces y ayuda a desarrollar una profunda gratitud por el sustento que recibimos de la tierra. Esto, a cambio, ofrece una base saludable para encontrar dignidad en los seres humanos que conocemos durante nuestras vidas. El amor por el medio ambiente puede sustentar el amor por el prójimo.

San Francisco de Asís (1181-1226)

San Francisco era famoso por su amor a los animales, incluso hasta el punto de predicar para ellos, pero su amor se extiende mucho más allá de ser un amante de los perros, ya que abraza a toda la creación. Percibió un fuerte vínculo entre sí mismo y el medio ambiente, que invitaba a toda la naturaleza a glorificar a Dios. En su Cántico de las criaturas, Francisco habla del “hermano Sol”, la “hermana Luna” y la “madre Tierra”. Sobre el Sol escribe: “Alabado seas, mi Señor, en todas tus criaturas, especialmente en el Señor hermano Sol, por quien nos das el día y nos iluminas. Y es bello y radiante con gran esplendor, de ti, Altísimo, lleva significación”.
Su seguidor san Buenaventura dice que Francisco extendió la hermandad incluso a las criaturas más pequeñas. En todas ve un reflejo de Dios, lo cual implica que cuanta más fraternidad encontremos con la naturaleza, más conectados estaremos con el Creador.

lunes, 11 de abril de 2016

ESTE MARTES 12 DE ABRIL COMIENZA EL XXV CONGRESO FE-CULTURA

Un año más, el Instituto Superior de Teología de Canarias (Sede de Tenerife), en colaboración con la Universidad de La Laguna, organiza el Congreso Diálogo Fe-Cultura. En esta vigésimo quinta edición se ha querido hacer hincapié en el tema de "la ecología", en todos sus ámbitos. Por ello, el tema genérico del congreso es "El cuidado de la casa común. Hacia una ecología integral". El tema elegido permitirá profundizar en la encíclica del papa Francisco Laudato Si (sobre el cuidado de la casa común).
Las jornadas tendrán lugar del 12 al 15 de abril en el edificio del Seminario, salvo la sesión inaugural que se celebrará en el Aulario del Campus de Guajara. Dicha sesión se iniciará a las 18:00 horas, con la presentación del congreso a cargo de la profesora de la Facultad de Educación de la Universidad de La Laguna, Olga María Alegre de la Rosa. Tras su intervención, la responsable de la Campaña de Soluciones en Greenpeace España, Sara Pizzinato, disertará sobre el “proyecto de sostenibilidad para Canarias”.
Además, sobre las 19:15 horas está previsto que tome la palabra el profesor emérito de la Universidad de La Laguna, Wolfredo Wilpret, para hablar sobre la educación para la sostenibilidad. Seguidamente, habrá una última ponencia para finalizar este primer día de congreso. La misma correrá a cargo del obispo de Ciudad Rodrigo,  Raúl Berzosa y tratará sobre la "Ecología integral en el papa Francisco".
A lo largo de estos días se darán cita en el ISTIC- Seminario otros ponentes de diversos ámbitos relevantes de nuestra sociedad. Así, por ejemplo, el congreso contará con la participación de Cristina González, delegada territorial de Canarias de la Sociedad Española de Ornitología; Javier Goyeneche, presidente y fundador de ECOALF; José Ignacio García, director del Centro Social Jesuita Europeo y Humberto Domínguez, vice-presidente del Club de Montañismo Nivaria, entre otros.
Cabe señalar que, además de las ponencias, los participantes podrán desarrollar talleres,experiencias, presentar comunicaciones libres y pósters.